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Así fue el milagro económico de Aznar

jueves, 30 de abril de 2009

Aznar no sólo dice que, con él, la actual crisis no habría ocurrido en España. También tiene la cara de decir que él sacó ya a España de una crisis en 1996. ¿Pero por qué no dice que cuando él llegó al poder ya se había empezado a salir de la crisis de 1991-1993 2 años antes y que el mundo vivía un periodo extraordianrio de crecimiento económico?

Pero LO MÁS IMPORTANTE: ¿Cómo consiguió Aznar liquidez para la maltrecha economía en 1996? Se debió a los ingresos que tuvo con la venta de compañías públicas rentables (Telefónica, Repsol, Endesa, Argentaria,…) y al dinero que no gastó en Educación ni en Sanidad, ya que fomentó el sector privado. Además, España, ahora contribuyente de la UE, disfrutaba entonces de ingentes fondos europeos conseguidos por el “pedigüeño” Felipe González.

Aznar, además, dice saber la solución a la crisis del ladrillo. ¿Pero olvida que él provocó, con su Ley del Suelo, una burbuja que los pisos triplicaran su precio? Por último, Aznar dice que el Gobierno sea austero. ¿Pero es que no sabe que el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por Gallardón y Ana Botella (su mujer), es el municipio que presenta más déficit de toda Europa?

Basta ya de demagogia.

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FUENTE

En el anterior post comprobamos que el gran problema de endeudamiento que tiene la economía española reside fundamentalmente en el sector privado, y no en el sector público como parece desprenderse de los grandes medios de comunicación. A su vez, observamos que la mayor parte de la deuda privada corresponde a las empresas y no a las familias, y que de esa deuda empresarial española el 95% se le atribuye a las grandes empresas (aquellas con más de 250 trabajadores).

En este post nos centraremos en la otra pieza de la deuda privada: la deuda de las familias. Este endeudamiento se analizará teniendo presente la gran disparidad de renta que existe entre los hogares españoles, con la intención de descubrir si en el comportamiento de estos agentes económicos ha influido la cantidad de renta que poseen. Puesto que el mensaje que se palpa en el ambiente es que “todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” o que “todos hemos tenido excesos” (y que por lo tanto todos hemos de hacer sacrificios), este análisis pretende revisar la veracidad de esa afirmación.

Para ello empleamos los datos de la última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. Su año de estudio es el 2008, que al ubicarse justo después de la época de endeudamiento masivo de la economía española (1999-2008) nos viene muy bien para conocer la situación de las familias después de ese período.

Empezamos examinando la cantidad de hogares españoles que en el año 2008 presentaban algún tipo de deuda. Así descubrimos que en el año 2008 el 50,1% de los hogares españoles tenía algún tipo de deuda. El resto de hogares (el 49,9%) no estaba endeudado. Éste es un dato llamativo que contrasta con la famosa tesis que reza: “todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Los datos estadísticos oficiales nos dicen que no ha sido así, y que en todo caso solo la mitad de las familias se había endeudado por encima de sus posibilidades. La otra mitad de las familias españolas había adecuado sus gastos a sus ingresos y no había recurrido a tomar prestado dinero de ningún tipo. No me resisto a destacar que estas familias están hoy día pagando a través de aumentos de impuestos y de recortes de prestaciones públicas unos excesos con los que nada han tenido que ver.

Ahora realicemos la misma observación pero centrándonos en el tipo de hogares que hay en función de la renta que disponen. Para ello ordenamos a todas las familias españolas de mayor a menor renta, lo que queda reflejado de forma abstracta en la barra azul del siguiente gráfico. De esta forma los hogares más ricos quedan en la parte superior de la barra azul y los más pobres en la zona inferior.

Como podemos ver, si nos centramos en el 20% más pobre de las familias, solo el 16,5% de ellas presentaba algún tipo de deuda a finales de 2008. Si nos fijamos en la siguiente quinta parte más pobre, observamos que esa proporción alcanzaba el 42,3%. Para el resto de familias descubrimos que el porcentaje oscila entre el 61,2% y el 68,5%. Existe una gran diferencia entre el 60% más rico de los hogares y el 40% más pobre (y a su vez dentro de ese 40% también hay grandes diferencias). Dentro del 40% más pobre, muchas menos familias han recurrido al endeudamiento que en el caso del 60% más rico. Esta diferencia se vuelve abismal si comparamos la quinta parte más pobre de las familias con la quinta parte más rica. Estos resultados tampoco van en la línea del manido mensaje que nos responsabiliza a todos por igual del sobreendeudamiento español. Los datos nos revelan que las familias más pobres han recurrido bastante menos al endeudamiento que las familias más acaudaladas.

Pero no todas las formas de endeudarse responden a los mismos motivos. No es lo mismo que una familia se endeude para comprar su vivienda habitual en un contexto de disminución salarial y aumento vertiginoso de los precios inmobiliarios, que una familia que se endeude para adquirir una propiedad inmobiliaria distinta de la vivienda principal y luego aproveche para venderla cuando los precios suban. En el primer caso la familia se ha visto obligada a endeudarse para optar a la propiedad de su vivienda y en el segundo caso asistimos a una operación de especulación inmobiliaria. Parece evidente que la responsabilidad o culpabilidad relacionada con el endeudamiento difiere mucho dependiendo de si estamos en el primer caso o en el segundo.

Pues bien, ahora nos olvidamos de todos aquellos hogares que no se han endeudado y centramos la mirada en los que sí lo han hecho. Ordenamos estos hogares endeudados de mayor a menor renta y miramos qué parte de esa deuda se ha destinado a la compra de una vivienda habitual.

En esta ocasión nos encontramos con que cada estrato de hogares presenta una proporción diferente. La proporción de deuda destinada a la compra de una vivienda habitual aumenta conforme disminuye la renta. Tenemos así que para el 40% más pobre de las familias endeudadas el 73,4% de la deuda contraída ha sido utilizada para comprar una vivienda habitual. En el otro extremo nos encontramos con que para el 10% más rico de las familias esa proporción disminuye hasta un 42,2%. Observando el resto de estratos podemos extraer la conclusión de que endeudarse para adquirir una vivienda principal ha tenido más peso e importancia en las familias de menores recursos que en las más adineradas.

Ahora hacemos lo mismo pero con la proporción de deuda destinada a la compra de propiedades inmobiliarias distintas de la vivienda principal, actividad estrechamente vinculada con la especulación inmobiliaria.

En esta ocasión el porcentaje aumenta en función de la renta de los hogares, y con una intensidad más notoria que la anterior en el caso del 20% más rico de los hogares. Este tipo de deuda representa el 11,1% de toda la deuda contraída por los hogares situados por debajo del percentil 40. En el caso de los tramos ubicados entre el percentil 40 y el 60, el 14%; y en el situado entre el 60 y 80, el 18,5%. Para los dos últimos deciles el ratio es de 33,3% y 42,8%, respectivamente. Estos datos reflejan que endeudarse para adquirir propiedades inmobiliarias distintas a la vivienda principal tiene mucha más importancia en las familias más ricas (concretamente las situadas en el estrato del 20% más rico).

Resumiendo. A pesar de que a través de los medios de información convencionales se repita una y otra vez el mensaje de que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades durante los años de la burbuja inmobiliaria y que por lo tanto todo tenemos ahora que aceptar los sacrificios que se nos imponen, los datos oficiales muestran algo muy diferente. Centrándonos exclusivamente en la deuda de las familias comprobamos que la mitad de los hogares españoles no presentaban ningún tipo de deuda a finales de la burbuja inmobiliaria, por lo que, en primer lugar, el sobreendeudamiento familiar no se le puede achacar a toda la población española. Si atendemos a esa lógica comentada de que hay que pagar por los excesos cometidos, no parece tener mucho sentido que familias que no se han endeudado lo más mínimo tengan hoy día que estar sufriendo recortes en sus derechos sociales y subidas de impuestos. En segundo lugar, los hogares más pobres han recurrido menos al endeudamiento que los más acaudalados, y sin embargo sufren con la misma (e incluso mayor) intensidad los recortes sociales y subidas de impuestos. En tercer lugar, hemos visto que la mayoría del endeudamiento contraído por los hogares más pobres se ha destinado a la compra de una vivienda habitual, lo que nos hace pensar en la necesidad de haber adoptado esta decisión a tenor de los elevados precios inmobiliarios y la progresiva pérdida de capacidad adquisitiva. Es decir, muchos de estos hogares situados en los estratos más pobres no tuvieron más remedio que acudir al endeudamiento para poder disfrutar de una vivienda en propiedad. En cuarto y último lugar, una buena parte del endeudamiento contraído por los hogares más ricos (especialmente los situados en el estrato superior) ha sido utilizado para la compra de propiedades inmobiliarias distintas de la vivienda principal, lo cual revela que estas operaciones respondían a motivaciones caprichosas y no a necesidades de primer grado como lo es la compra de vivienda habitual que acabamos de comentar.

Ni todos nos hemos endeudado por encima de nuestras posibilidades; ni todos lo hemos hecho al mismo nivel; ni para los mismos objetivos. Y esto tendría que ser clave a la hora de repartir y afrontar las responsabilidades derivadas del sobreendeudamiento familiar español.

Otro mito liberal sobre los impuestos

diumenge, 13 de gener de 2013 11:46

” Desde hace años se viene insistiendo desde las fuentes de opinión neoliberal que cuanto más impuestos haya peor irá la economía y el empleo y que, por lo tanto, lo que hay que hacer es rebajarlos al máximo para que, por el contrario, pueda haber más actividad económica y más puestos de trabajo.”

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

 

Todos los datos disponibles, y sea cual sea el punto de vista desde el que se consideren, muestran que las políticas neoliberales que se vienen aplicando en los últimos años tienen un resultado muy claro: mejorar los ingresos y la riqueza de los más ricos.

Como es lógico, quienes las ponen en marcha no las presentan a la población como si tuvieran ese propósito. Nadie iba a apoyar a un gobierno que dijese públicamente que las medidas que adopta se dirigen a aumentar la desigualdad y las rentas de los que ya están en la cima de la riqueza y el poder. Tienen que disimularlo y para ello llevan años pagando a economistas y a grupos de investigación para que difundan ideas que permitan ocultar el verdadero propósito de las políticas que llevan a cabo.

Eso es lo que ha convertido al neoliberalismo en una ideología verdaderamente mentirosa basada en un sinfín de proposiciones sin fundamento empírico alguno pero que, a base de ser difundidas sin descanso por todo tipo de medios de comunicación y de haberlas impuesto como dominantes en la Academia, se adoptan como si fueran verdades indiscutibles.

¿Quién no ha oído decir que para crear empleo hay que bajar salarios, que lo que le conviene a los países más pobres es acabar con el proteccionismo, que los factores demográficos son los que ponen en peligro las pensiones públicas, que el sector privado es más eficiente y barato que el público,…?

Estos y otros muchos mitos del neoliberalismo han sido desmontados ya con los datos en la mano en multitud de estudios pero quienes se encargan de difundirlos no los tienen en cuenta, simplemente los desprecian o los desconocen, y siguen propagando falsedades con el apoyo financiero, mediático y político de los grandes grupos de poder.

Uno de los mitos más extendidos y al que quisiéramos referirnos ahora tiene que ver con los impuestos. Desde hace años se viene insistiendo desde las fuentes de opinión neoliberal que cuanto más impuestos haya peor irá la economía y el empleo y que, por lo tanto, lo que hay que hacer es rebajarlos al máximo para que, por el contrario, pueda haber más actividad económica y más puestos de trabajo.

Con esa excusa llevan haciendo reformas fiscales desde hace años dirigidas siempre a rebajar impuestos a las personas de rentas más elevadas que, lógicamente, tienen como efecto el incremento de sus ingresos y de su bienestar en perjuicio de las demás. Y no solo de quienes necesitan un sector público potente porque no pueden pagarse servicios privados sino de muchos empresarios que también necesitan una buena dotación de capital público y social para crear riqueza y que tienen que renunciar a él por la falta de recursos del Estado que originan los menores ingresos públicos.

 

La gente normal y corriente suele aceptar estas reformas precisamente porque su justificación es aparentemente muy razonable: ¡todo sea por mejorar la marcha de la economía y por crear más empleo!

Lo que ocurre, sin embargo, es que esa idea que defienden los neoliberales no tiene nada que ver con la realidad.

En contra de lo que nos dicen los economistas y políticos que defienden impuestos más bajos a las rentas más elevadas, esas rebajas impositivas no benefician a la economía en su conjunto, ni favorecen  el crecimiento de la actividad económica, ni el del empleo.

En esta nota nos referimos a un caso concreto de esa política que tiene que ver con los tipos marginales del impuesto sobre la renta.

El tipo marginal del impuesto es el porcentaje adicional que un contribuyente tendría que pagar por obtener un euro más de renta.

Siguiendo su doctrina anti-impuestos, los economistas neoliberales afirman que esos tipos (como en general todos los de los impuestos) deben ser muy bajos porque sin son muy altos actúan como un desincentivo para la actividad económica. Argumentan que si una persona sabe que va a pagar un porcentaje muy alto si obtiene rentas adicionales, entonces no estará motivada para realizar el esfuerzo que le permita obtenerlas (si va a ganar un euro más pero el 45 o el 50% se lo lleva Hacienda no le interesará ganarlo, según dicen).

Se sostiene, entonces, que los tipos marginales elevados suponen un freno para el progreso económico, para la competitividad y para el empleo.

Lo que ocurre es que la realidad no confirma estas afirmaciones.

En las gráficas de más abajo, elaboradas por el Profesor de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide Mauricio Matus, se presenta lo que ocurre en los 32 países más ricos del mundo que forman parte de la OCDE (Fuente de los datos aquí).

Si tomamos por un lado el tipo marginal máximo del impuesto sobre la renta (en el eje horizontal) y por otro (en el eje vertical) el Producto Interior Bruto per capita observamos claramente (Gráfico 1) que el hecho de tener tipos muy altos no impide ni mucho menos tener un PIB per capita elevado.

Países como Suecia, Holanda, Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Japón, Suiza, Noruega, Francia… (que se encuentran a la derecha del eje horizontal porque sus tipos son elevados) tienen también un PIB per capita alto.

Si los neoliberales estuvieran en lo cierto, tendría que haber una relación negativa entre los tipos marginales y el PIB per capita, es decir, que a tipos más elevados debiera corresponder un menor PIB. Como se ve en los datos de la OCDE reflejados en la gráfica, eso no es lo que ocurre en la realidad.

Es verdad que de esos datos tampoco se puede deducir que tener altos tipos marginales sea bueno para que haya PIB más elevado. Pero sí demuestran que no es cierta la afirmación contraria, la que defienden los neoliberales para justificar sus políticas de rebaja de impuestos a los ricos.

La segunda gráfica también refleja que los neoliberales tampoco llevan razón cuando afirman que tipos marginales más elevados desincentivan la creación de empleo. Si fuese así, en los países con tipos marginales más elevados tendría que haber tasas de paro más altas.

Sin embargo, en la segunda gráfica se puede ver claramente que los países con tipos marginales más elevados (los que está más a la derecha) no son ni mucho menos los que tienen tasas de paro más elevadas. Más bien todo lo contrario, están a la derecha y también abajo del eje vertical porque su tasa de paro es baja. Luego también es falso que tipos marginales más elevados en el impuesto sobre la renta actúen como desincentivo del empleo, tal y como  nos quieren hacer creer los neoliberales para justificar las rebajas fiscales en beneficio de los grupos de población de mayor renta.

También en este caso concreto se demuestra que la política fiscal que llevan a cabo la mayoría de los gobiernos (incluido el español) está basada en falsedades y mitos para ocultar sus verdaderos propósitos y la injusticia y el daño social que provocan.

 

 

Publicado en Público.es, con la colaboración de Mauricio Matus
GANAS DE ESCRIBIR

Así fue el milagro económico de Aznar

FUENTE.

jueves, 30 de abril de 2009


Aznar no sólo dice que, con él, la actual crisis no habría ocurrido en España. También tiene la cara de decir que él sacó ya a España de una crisis en 1996. ¿Pero por qué no dice que cuando él llegó al poder ya se había empezado a salir de la crisis de 1991-1993 2 años antes y que el mundo vivía un periodo extraordianrio de crecimiento económico?

Pero LO MÁS IMPORTANTE: ¿Cómo consiguió Aznar liquidez para la maltrecha economía en 1996? Se debió a los ingresos que tuvo con la venta de compañías públicas rentables (Telefónica, Repsol, Endesa, Argentaria,…) y al dinero que no gastó en Educación ni en Sanidad, ya que fomentó el sector privado. Además, España, ahora contribuyente de la UE, disfrutaba entonces de ingentes fondos europeos conseguidos por el “pedigüeño” Felipe González.

Aznar, además, dice saber la solución a la crisis del ladrillo. ¿Pero olvida que él provocó, con su Ley del Suelo, una burbuja que los pisos triplicaran su precio? Por último, Aznar dice que el Gobierno sea austero. ¿Pero es que no sabe que el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por Gallardón y Ana Botella (su mujer), es el municipio que presenta más déficit de toda Europa?

Basta ya de demagogia.

En Grecia 20% de los “sin techo” es profesional

FUENTE.

El estudio revela que quienes han perdido su vivienda trabajaban en ámbitos muy afectados por la crisis, como la construcción (24,8%), el sector privado (22%), los autónomos (18%) o el turismo (16%).

EL UNIVERSAL
miércoles 12 de diciembre de 2012  02:18 PM
Atenas.-  Una de cada cinco personas sin hogar en Grecia posee título universitario, según un informe presentado hoy en Atenas por la ONG Klimaka sobre una situación que afecta ya a 20.000 personas en el país mediterráneo.

De acuerdo con Olga Theodorikaku, una de las autoras del estudio, el creciente número de “sin techo” en Grecia llega ya a las 20.000 personas, aunque no existen estadísticas oficiales, lo que “dificulta las acciones de prevención y ayuda”, manifestó EFE.

Conforme a esta investigación, la mayoría son “nuevos sin techo”, pues casi un 65% del total vive en la calle desde hace dos años o menos.

“El perfil de los nuevos ‘sin techo’ ha cambiado radicalmente. Antes de la crisis, la mayoría eran personas con problemas mentales o de abuso de alcohol y drogas”, explicó Theodorikaku.

Muchos de los nuevos “sin techo”, sin embargo, tenían trabajos, por ejemplo en la construcción y uno de cada cinco ha terminado una carrera universitaria.

El estudio revela que quienes han perdido su vivienda trabajaban en ámbitos muy afectados por la crisis, como la construcción (24,8%), el sector privado (22%), los autónomos (18%) o el turismo (16%).

Grecia atraviesa su quinto año de recesión y el desempleo ha pasado de cifras de un solo dígito al 26%.

Klimaka, que presta cada día asistencia a entre 150 y 200 “sin techo”, se queja de la poca atención que estas personas reciben del Estado.

De hecho, estas personas no reciben ningún tipo de ayuda estatal y “están completamente excluidas del sistema de sanidad pública”, afirmó Theodorikaku, por lo que deben ser las ONG las que se ocupen de ellas.

Coca-Cola y Nestle dirigen la Organización Mundial de la Salud

La ´independiente´ OMS recibe cientos de miles de dólares de Coca-Cola y Nestle

Revelan un “peligroso” modo de llevar el “negocio” de la Organización Mundial de la Salud


La Organización Mundial de la Salud, que se autodefine como independiente, recibe cientos de miles de dólares de los principales productores de algunas bebidas y alimentos que pueden provocar problemas de salud, informa Reuters.

Publicado: 20 oct 2012 | 8:53 GMT

La oficina panamericana de la OMS, conocida como PAHO, es responsable, entre otros asuntos, de intentar detener el problema de la obesidad en México, país que más refrescos consume y con una de las poblaciones más obesas del mundo. Sin embargo, recibió 50.000 dólares de Coca-Cola, el mayor fabricante de bebidas del mundo, 150.000 dólares de Nestle, el mayor productor de alimentos, y otros 150.000 de otro gigante del sector, Unilever. Estos datos se revelan en una investigación de Reuters.

Además, el estudio muestra que algunos consejeros de la OMS están relacionados personalmente con las financiaciones recibidas desde el sector privado. El hecho de que la OMS acepte tales donaciones puede provenir de problemas de financiación. Las enfermedades crónicas provocadas por una dieta desequilibrada son causa del 63% de las muertes en todo el mundo. Sin embargo, los programas para paliar este problema reciben solo el 6% del presupuesto de la OMS y en 2010 sufrieron un recorte del 20%.

Las donaciones de los gigantes de la industria, no reveladas hasta ahora, son “una nueva forma de hacer negocio”, según Irene Klinger, un alto cargo de la PAHO. La OMS, organismo de la ONU, “tiene unos fondos muy limitados” y por eso empieza a relacionarse con el sector privado, lo que “es muy peligroso”, opina Boyd Swinburn, especialista en nutrición y colaborador de la Organización.

Sin embargo, Coca-Cola ve la situación de otra manera. “Lo que tratamos de decir es que estamos dispuestos a actuar” para solucionar problemas como la obesidad, según Jorge Casimiro, responsables de las relaciones públicas de Coca-Cola.

Numerosas investigaciones revelan que refrescos como la Coca-Cola y alimentos como la ‘comida basura’ favorecen al desarrollo de la obesidad y otros problemas de salud.

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/56510-independiente-oms-recibe-cientos-miles-dolares-coca-cola-nestle-unilever

No todas las familias españolas se endeudaron

No todas las familias españolas se endeudaron; ni lo hicieron al mismo nivel, ni para los mismos propósitos Destacado

por Eduardo Garzón

Lunes, 10 de Septiembre de 2012 13:51
Empezamos examinando la cantidad de hogares españoles que en el año 2008 presentaban algún tipo de deuda. Así descubrimos que en el año 2008 el 50,1% de los hogares españoles tenía algún tipo de deuda…

En el anterior post comprobamos que el gran problema de endeudamiento que tiene la economía española reside fundamentalmente en el sector privado, y no en el sector público como parece desprenderse de los grandes medios de comunicación. A su vez, observamos que la mayor parte de la deuda privada corresponde a las empresas y no a las familias, y que de esa deuda empresarial española el 95% se le atribuye a las grandes empresas (aquellas con más de 250 trabajadores).

En este post nos centraremos en la otra pieza de la deuda privada: la deuda de las familias. Este endeudamiento se analizará teniendo presente la gran disparidad de renta que existe entre los hogares españoles, con la intención de descubrir si en el comportamiento de estos agentes económicos ha influido la cantidad de renta que poseen. Puesto que el mensaje que se palpa en el ambiente es que “todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” o que “todos hemos tenido excesos” (y que por lo tanto todos hemos de hacer sacrificios), este análisis pretende revisar la veracidad de esa afirmación.

Para ello empleamos los datos de la última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. Su año de estudio es el 2008, que al ubicarse justo después de la época de endeudamiento masivo de la economía española (1999-2008) nos viene muy bien para conocer la situación de las familias después de ese período.

Empezamos examinando la cantidad de hogares españoles que en el año 2008 presentaban algún tipo de deuda. Así descubrimos que en el año 2008 el 50,1% de los hogares españoles tenía algún tipo de deuda. El resto de hogares (el 49,9%) no estaba endeudado. Éste es un dato llamativo que contrasta con la famosa tesis que reza: “todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Los datos estadísticos oficiales nos dicen que no ha sido así, y que en todo caso solo la mitad de las familias se había endeudado por encima de sus posibilidadesLa otra mitad de las familias españolas había adecuado sus gastos a sus ingresos y no había recurrido a tomar prestado dinero de ningún tipo. No me resisto a destacar que estas familias están hoy día pagando a través de aumentos de impuestos y de recortes de prestaciones públicas unos excesos con los que nada han tenido que ver.

Ahora realicemos la misma observación pero centrándonos en el tipo de hogares que hay en función de la renta que disponen. Para ello ordenamos a todas las familias españolas de mayor a menor renta, lo que queda reflejado de forma abstracta en la barra azul del siguiente gráfico. De esta forma los hogares más ricos quedan en la parte superior de la barra azul y los más pobres en la zona inferior.

Como podemos ver, si nos centramos en el 20% más pobre de las familias, solo el 16,5% de ellas presentaba algún tipo de deuda a finales de 2008. Si nos fijamos en la siguiente quinta parte más pobre, observamos que esa proporción alcanzaba el 42,3%. Para el resto de familias descubrimos que el porcentaje oscila entre el 61,2% y el 68,5%. Existe una gran diferencia entre el 60% más rico de los hogares y el 40% más pobre (y a su vez dentro de ese 40% también hay grandes diferencias). Dentro del 40% más pobre, muchas menos familias han recurrido al endeudamiento que en el caso del 60% más rico. Esta diferencia se vuelve abismal si comparamos la quinta parte más pobre de las familias con la quinta parte más rica. Estos resultados tampoco van en la línea del manido mensaje que nos responsabiliza a todos por igual del sobreendeudamiento español. Los datos nos revelan que las familias más pobres han recurrido bastante menos al endeudamiento que las familias más acaudaladas.

Pero no todas las formas de endeudarse responden a los mismos motivos. No es lo mismo que una familia se endeude para comprar su vivienda habitual en un contexto de disminución salarial y aumento vertiginoso de los precios inmobiliarios, que una familia que se endeude para adquirir una propiedad inmobiliaria distinta de la vivienda principal y luego aproveche para venderla cuando los precios suban. En el primer caso la familia se ha visto obligada a endeudarse para optar a la propiedad de su vivienda y en el segundo caso asistimos a una operación de especulación inmobiliaria. Parece evidente que la responsabilidad o culpabilidad relacionada con el endeudamiento difiere mucho dependiendo de si estamos en el primer caso o en el segundo.

Pues bien, ahora nos olvidamos de todos aquellos hogares que no se han endeudado y centramos la mirada en los que sí lo han hecho. Ordenamos estos hogares endeudados de mayor a menor renta y miramos qué parte de esa deuda se ha destinado a la compra de una vivienda habitual.

En esta ocasión nos encontramos con que cada estrato de hogares presenta una proporción diferente. La proporción de deuda destinada a la compra de una vivienda habitual aumenta conforme disminuye la renta. Tenemos así que para el 40% más pobre de las familias endeudadas el 73,4% de la deuda contraída ha sido utilizada para comprar una vivienda habitual. En el otro extremo nos encontramos con que para el 10% más rico de las familias esa proporción disminuye hasta un 42,2%. Observando el resto de estratos podemos extraer la conclusión de que endeudarse para adquirir una vivienda principal ha tenido más peso e importancia en las familias de menores recursos que en las más adineradas.

Ahora hacemos lo mismo pero con la proporción de deuda destinada a la compra de propiedades inmobiliarias distintas de la vivienda principal, actividad estrechamente vinculada con la especulación inmobiliaria.

En esta ocasión el porcentaje aumenta en función de la renta de los hogares, y con una intensidad más notoria que la anterior en el caso del 20% más rico de los hogares. Este tipo de deuda representa el 11,1% de toda la deuda contraída por los hogares situados por debajo del percentil 40. En el caso de los tramos ubicados entre el percentil 40 y el 60, el 14%; y en el situado entre el 60 y 80, el 18,5%. Para los dos últimos deciles el ratio es de 33,3% y 42,8%, respectivamente. Estos datos reflejan que endeudarse para adquirir propiedades inmobiliarias distintas a la vivienda principal tiene mucha más importancia en las familias más ricas (concretamente las situadas en el estrato del 20% más rico).

Resumiendo. A pesar de que a través de los medios de información convencionales se repita una y otra vez el mensaje de que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades durante los años de la burbuja inmobiliaria y que por lo tanto todo tenemos ahora que aceptar los sacrificios que se nos imponen, los datos oficiales muestran algo muy diferente. Centrándonos exclusivamente en la deuda de las familias comprobamos que la mitad de los hogares españoles no presentaban ningún tipo de deuda a finales de la burbuja inmobiliaria, por lo que, en primer lugar, el sobreendeudamiento familiar no se le puede achacar a toda la población española. Si atendemos a esa lógica comentada de que hay que pagar por los excesos cometidos, no parece tener mucho sentido que familias que no se han endeudado lo más mínimo tengan hoy día que estar sufriendo recortes en sus derechos sociales y subidas de impuestos. En segundo lugar, los hogares más pobres han recurrido menos al endeudamiento que los más acaudalados, y sin embargo sufren con la misma (e incluso mayor) intensidad los recortes sociales y subidas de impuestos. En tercer lugar, hemos visto que la mayoría del endeudamiento contraído por los hogares más pobres se ha destinado a la compra de una vivienda habitual, lo que nos hace pensar en la necesidad de haber adoptado esta decisión a tenor de los elevados precios inmobiliarios y la progresiva pérdida de capacidad adquisitiva. Es decir, muchos de estos hogares situados en los estratos más pobres no tuvieron más remedio que acudir al endeudamiento para poder disfrutar de una vivienda en propiedad. En cuarto y último lugar, una buena parte del endeudamiento contraído por los hogares más ricos (especialmente los situados en el estrato superior) ha sido utilizado para la compra de propiedades inmobiliarias distintas de la vivienda principal, lo cual revela que estas operaciones respondían a motivaciones caprichosas y no a necesidades de primer grado como lo es la compra de vivienda habitual que acabamos de comentar.

Ni todos nos hemos endeudado por encima de nuestras posibilidades; ni todos lo hemos hecho al mismo nivel; ni para los mismos objetivos. Y esto tendría que ser clave a la hora de repartir y afrontar las responsabilidades derivadas del sobreendeudamiento familiar español.

http://eduardogarzon.net/?p=288