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El PP valenciano una banda de sinverguenzas que solo querían ganar elecciones y dinero

elpais.es

Epílogo

“Cuando se revise lo que han sido estos años se verá que la cadena fue asaltada por una banda de sinvergüenzas que solo querían ganar elecciones y dinero

Seguramente este es el último artículo que firmo como periodista de Canal 9. Dado que ni milito en el PP, ni tengo cargo directivo alguno, ni soy un recomendado, cuando en los próximos días la dirección de Radiotelevisión Valenciana (RTVV) haga público el Expediente de Regulación de Empleo (ERE), parece evidente que mi nombre estará en la lista y me iré al paro.

El ERE será el certificado de defunción de una cadena que lo tenía todo para ayudar al crecimiento democrático, económico y cultural del País Valenciano pero que ha acabado convertida en un barrizal por culpa, básicamente, de una recua de políticos y directivos corruptos e incompetentes.

Los trabajadores no estamos libres de pecado. Quiero empezar por reconocer que no hemos estado a la altura de nuestra responsabilidad social. Hemos visto como se iba degradando nuestro producto, nuestra televisión, y no hemos sido capaces de evitarlo; en la mayoría de momentos importantes, ni siquiera lo hemos intentado. Pensábamos que nuestros puestos de trabajo eran eternos y sabíamos que enfrente teníamos un poder político dispuesto a todo. No queríamos problemas.

RTVV fue el primer medio público español que tuvo Estatuto de Redacción para un mayor control profesional de sus informativos. Lo movimos entre unos pocos, pero lo conseguimos. Nos lo negó el gobierno socialista y lo firmamos con Eduardo Zaplana, que para nada pensaba cumplirlo. Nosotros sí, nosotros creíamos en él y procuramos aplicarlo. Por eso hubo unos primeros años de dura resistencia a la manipulación informativa. Salieron documentos, entrevistas, notas de prensa, informes. Yo mismo, en nombre del Comité de Redacción, comparecí en Les Corts en 1999 para denunciar ante los diputados lo que pasaba. Hablamos de censura, de banalización de los contenidos, de desinformación, de propaganda al servicio del PP. Fue cuando explicamos la consigna absurda de que a Zaplana no se le podía grabar por su perfil izquierdo. Por aquel entonces, la redacción se negó a estupideces como la del director Jesús Sánchez Carrascosa que pretendía pagarnos por la “mejor noticia del día” y, personalmente, algunos dijimos no a ofertas que buscaban descubrir dónde teníamos el precio. El pulso fue muy desigual y desembocó en despidos y depuraciones. El foco resistente se desactivó. Yo, por ejemplo, pasé de la sección de política a deportes, me dijeron que era provisional pero jamás se revirtió el cambio. Compañeros como Joaquín Genís, a quien estos días veo en manifestaciones contra el ERE, fue uno de los principales colaboradores de Carrascosa en el proceso de depuración y otros, como Pau Pérez Rico desde la dirección de Informativos, se dedicaron a amenazar a los periodistas para que no votaran en las elecciones al Comité de Redacción. El órgano acabó desapareciendo.

No descubro nada diciendo que la gestión de Amadeu Fabregat al frente de RTVV hasta 1995 fue, en general, penosa. Intentó contentar a la caverna, que tenía en María Consuelo Reina a su cancerbero, pero lo único que hizo fue acelerar la derechización de la sociedad valenciana, alejarse de los sectores sociales más progresistas y comprometidos con la cultura e imposibilitar que Canal 9 fuera el ámbito de reflexión y debate democrático que necesitaba el país. Luego, con el PP, llegó el secuestro de la cadena, el clientelismo enfermizo y la depredación. Desde el primer día aterrizaron en los despachos, y lo han seguido haciendo hasta hoy, todo tipo de comisarios al servicio del partido y sus intereses, conciencias hipotecadas que actuaban como simples correas de transmisión y que siempre miraban hacia otro lado. Recordaré algunos nombres, pidiendo de antemano disculpas a los muchos que no citaré pese a merecerlo: José Vicente Villaescusa, los mencionados Carrascosa, Genís y Pérez Rico, Vicent Andreu, Genoveva Reig, Menchu Illán, Lluís Sabater, Ricardo Calatayud, Paco Picó, Jordi Hidalgo, José Llorca, Lluís Motes, Antonio de la Viuda, Lola Johnson, Germà Arroyo, Salud Pedrós, Luis Redondo, Fernando Quintela o el miserable Vicent Sanz. Para rematar el trabajo tuvimos a Pedro García, intermediario de la Gürtel incluso para forrarse a costa del Papa, y las labores forenses las han asumido ahora, sin dar nunca la cara, José López Jaraba y Juan Prefaci. Ninguno de todos ha defendido nunca el sentido de su cargo. Su norte y su guía han sido el Partido Popular y su red de intereses. Nada más.

En todo este proceso hay pocos inocentes. No se puede pasar por alto que frente a los abusos del PP y sus gobiernos, la oposición política ha adolecido de modelo alternativo. Mucho decir que la manipulación informativa de Canal 9 era la clave para entender sus derrotas, pero jamás han tenido una estrategia al respecto.

En cuanto a la ciudadanía, se desentendió de RTVV hace mucho tiempo. El País Valenciano, que es anémico en lo político, ante el sectarismo de Canal 9, reaccionó encogiéndose de hombros, despreciando y con un adiós muy buenas. Es suicida, pero poco reprochable. Nadie en la calle nos echará nunca de menos porque a quienes tenían sensibilidad suficiente para entender el valor de una televisión pública les ofendimos con nuestros contenidos y quienes aún nos ven, dicho sea con respeto, ni sienten ni padecen.

En definitiva, el ataúd de Canal 9 está a punto de quedar sellado. Del ERE y de la nueva ley de RTVV saldrá un engendro sin otro sentido que repartirse los despojos que todavía queden de lo que pudo haber sido y no fue. Cuando, con calma, se revise lo que han sido estos años se verá que la cadena fue asaltada por una banda de sinvergüenzas que solo querían ganar elecciones y dinero y que no resistió porque se quedó sin defensores. Gabriel Celaya maldecía la poesía “concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden”, yo maldigo el periodismo cínico y miope que pretendió pasar por Canal 9 sin “mancharse” y que hoy se ha quedado sin profesión y sin trabajo.

Julià Àlvaro es periodista de Canal 9.

Financial Times: El nuevo gobierno tendrá que actuar rápidamente

Financial Times: El nuevo gobierno tendrá que actuar rápidamente

Publicado el 16-11-2011 a las 12:05 por Expansión.com

En un país donde el vencedor en las elecciones tendrá que gobernar en el marco de la crisis de deuda, hace falta un líder que convenza a los escépticos, asegura el Financial Times. Wall Street Journal cree que gran parte de la salida de la crisis está en manos del euro y no del nuevo presidente.

Juan Roig, presidente de Mercadona, hacía en marzo un sarcástico y a la vez profético comentario sobre la economía española: “2011 tiene algo bueno”; espetó por entonces: “será mejor que 2012”.

Los españoles están sedientos de cambio, afirma Victor Mallet en un análisis sobre las elecciones del 20-N firmado en Financial Times, después de más de tres años lidiando con la crisis económica tras el colapso de Lehman Brothers. La segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, marcada por los recortes de prestaciones sociales, el aumento de impuestos, la merma en los sueldos públicos y el paro acuciante han llevado a un descontento generalizado.

A ello se suman los últimos y no menos desfavorables acontecimientos: tras los rescates de Irlanda, Portugal y Grecia, los cambios de Gobierno en este último país e Italia, las perspectivas negativas de crecimiento para el próximo año y la presión de los inversores sobre la deuda española, España se perfila como un próximo candidato a cumplir con las exigencias europeas para evitar la amenaza cada vez más cercana de una quita.

En este marco, los españoles buscan un líder capaz de solventar esta problemática, el cual, según todas las encuestas y sondeos de opinión, será Mariano Rajoy, quien tendrá que convencer rápidamente tanto a los electores como a sus socios europeos de que será capaz de manejar la crisis con prontitud.

Para entender la delicada situación y las emergencias que el nuevo gobierno tendrá que afrontar, hay que mirar a Valencia, región española de donde Roig y sede de Mercadona, y que manifiesta algunos de los peores síntomas de la “enfermedad económica” que sufre España.

Ascenso y ocaso de Valencia
Durante los años previos al estallido de la crisis en 2007, Valencia bullía con la construcción de decenas de miles de residencias vacacionales y los proyectos de construcción de megainfraestructuras, lo que atrajo a oleadas de inmigrantes y disuadió a muchos jóvenes de seguir estudiando para lucrarse con los altísimos sueldos del boyante negocio inmobiliario: era la década prodigiosa, en la que parecía que España había dado un salto de gigante para codearse con las economías más prósperas de la zona euro.

Pero, mientras, los políticos ignoraban los riesgos de un mercado de trabajo dependiente de la construcción y las obras públicas y se dedicaron a soñar con el cuento de la lechera: se construyó el carísimo aeropuerto de Castellón, hoy infrautilizado, y se proyectó el faraónico parque temático Mundo Ilusión, que nunca llegó a ver la luz. Ambos son símbolos emblemáticos de la tragedia de la crisis: el único objetivo de Valencia ahora es encontrar el camino para salir a flote después del estrepitoso estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis de deuda que asola a todas las economías periféricas de la eurozona.

En Valencia, una de cada cuatro personas está en paro (proporción que llega a ser de una de cada dos entre los jóvenes de hasta 25 años), la gran mayoría de las constructoras han echado el cierre, más de 130.000 nuevas viviendas están vacías y dos de los bancos de la región –CAM y Banco de Valencia– han ido a la quiebra. Por si fuera poco, el presidente ‘popular’ valenciano Francisco Camps, antes estandarte de la bonanza valenciana, ha sido imputado por corrupción y se ha visto obligado a dimitir.

Para FT, la conclusión de que Rajoy y su equipo del Partido Popular son la opción más plausible para gestionar la crisis es simplista, ya que este mismo partido ha estado gobernando en Valencia mientras se gestaba la situación actual. Pese a ello, Valencia es un indiscutible “feudo” del PP y prueba de ello fueron los inusuales saltos el pasado domingo de un normalmente inexpresivo Rajoy ante la gran afluencia de votantes valencianos dando por segura su victoria.

Un gestor eficaz sin ‘sex appeal’
Uno de los lastres para el crecimiento económico de España al que Rajoy tendrá que hacer frente es el poder en España de las comunidades autónomas (en aquellas gobernadas por el PSOE, la situación descrita en Valencia ha sido idéntica, destaca FT). Todo apunta a que los ‘populares’ conseguirán mayoría absoluta en la Cámara Baja, por lo que el líder del PP será rápidamente presionado por los mercados y tendrá que convencerles en tiempo récord de que es capaz de asumir el reto y transformar las perspectivas.

“Se habla de la dictadura de los mercados; efectivamente, pueden ser crueles y duros”, reconoce Jordi Canals, director general del IESE. “Pero los acontecimientos se están precipitando y el nuevo gobierno tendrá que ser muy, muy rápido”. Un gran empresario español apuesta por el programa electoral de Rajoy, su trayectoria política bajo el gobierno de Aznar y su intachable carrera como administrador público, lo que puede darle ventaja frente a su imagen carente de ‘sex appeal’.

Otra de las ventajas con las que cuenta el próximo gobierno es el robusto mercado turístico español y la exportación industrial, que ha ayudado a recortar el déficit desde un 10% en 2007 a menos de un 4% en 2011.España no tiene un problema de competitividad, sino de construcción”, señala Jacques Cailloux, economista jefe para Europa de Royal Bank of Scotland.

Esto sugiere, según Canals, que un nuevo gobierno podrá devolver la confianza rápidamente si consigue crear puestos de trabajo, racionalizar las administraciones públicas, emprender un programa de reformas para alentar el crecimiento tal como hicieron sus predecesores socialistas y ‘populares’ en 1985 y 1996, respectivamente. Y, por encima de todo, tendrá que persuadir al país entero de que los próximos años serán los de la austeridad y el trabajo duro. “La crisis terminará”, concluye Roig, “cuando la productividad del país se corresponda con el nivel de vida de sus habitantes”.

A partir del próximo domingo, Rajoy tendrá que satisfacer a dos tipos de público muy diferentes: los españoles y los mercados financieros internacionales. Nadie piensa que va a ser fácil.

Wall Street Journal: las elecciones no curarán el dolor de España
El diario estadounidense también pone su foco sobre las elecciones generales españolas. Pero realiza un análisis bien distinto. Wall Street Journal da por hecha la victoria de Mariano Rajoy, al que critica de hacer unas promesas políticas un poco “vagas”. “Su partido quiere mejorar la flexibilidad del mercado laboral, reducir los impuestos para empresas y controlar el gasto del gobierno regional”, asegura.

En todo caso, el diario cree que “el destino de España está en gran parte fuera de las manos del señor Rajoy. Con Italia y Grecia en el caos y los inversores desconfiando de los bonos de la zona euro, incluso un halcón contra el déficit respaldado por tanta gente tendrá dificultades para ganarse el beneficio de la duda”.

Habra corralito en Europa

¡Corralito en España! Es posible un corralito en Europa. Primero seria Grecia

Puede que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no lo incluya en los informes que periódicamente realiza para conocer las preocupaciones de los españoles. Pero el paro no es el único asunto que causa desasosiego. Hay otro temor, larvado e incipiente, que empieza a incrustarse en la imaginería popular: el recelo a que los ahorros no estén seguros. Cuando se cumplen 10 años del corralito, la medida por la que millones de argentinos vieron bloqueadas sus cuentas corrientes de la noche a la mañana, el fantasma de un corralito nacional en forma de restricciones a la libre disposición de fondos o, lo que sería aún mucho peor, el fin del euro como divisa y la conversión de los depósitos a la nueva moneda nacional (pesetas) -lo que en Argentina se llamó el corralón- empieza a considerarse como algo más que un ejercicio teórico de ficción para economistas.

Como dice el tópico, el debate está ya en la calle. Y también en las sucursales de los bancos. Los ahorradores son temerosos por definición, pero esa prevención es aún mayor cuánto más modestas son sus economías. Basta echar un vistazo a los foros de Internet, para comprobar que la pregunta “¿qué hago con mi dinero?” tiene cada vez más seguidores. Las respuestas sobre cómo poner a buen resguardo los ahorros ante una catástrofe financiera general son variopintas: contratar una cuenta en divisas (dólares, libras, yenes); abrir una cuenta en un país más solvente que formara parte de un núcleo duro en caso de ruptura del euro (Alemania, Francia u Holanda, por citar los más cercanos); llevar el dinero fuera de la UE (Suiza, Estados Unidos…), depositar el dinero en metálico en una caja de seguridad o invertir en oro. Hay más. Y ninguna infalible.

Las probabilidades de que fenómenos como el corralito o la vuelta a la peseta se reproduzcan en Europa o en España son escasas. Pero no nulas. El primer cortafuego para impedirlo lo han puesto los líderes europeos que se han reunido desde ayer en Bruselas y que previsiblemente hoy alumbraran un acuerdo para dar estabilidad al euro, atajar la crisis de la deuda e inyectar liquidez al sistema financiero.
Ahora bien, los pesimistas también tienen sus razones para desconfiar. La primera es que los acuerdos de las anteriores cumbres de julio o finales de octubre pasado se han incumplido. Y la credibilidad de los que las debían poner en práctica no es muy alta: son los mismos que negaron que Grecia fuera a quebrar; o que Portugal e Irlanda debieran ser rescatadas o que el euro estaba a salvo de cualquier eventualidad. El supervisor bancario europeo (EBA) confirmó ayer que la española es la banca europea, tras la griega, que más capital adicional necesita (26.170 millones) para alcanzar los nuevos mínimos exigidos para garantizar su solvencia.
El ejemplo griego tampoco empuja al optimismo. Desde enero de 2010 se ha reducido en casi un 25% el total de los depósitos en los bancos (el mismo nivel al que cayeron en Argentina en los ocho meses antes de decretarse el corralito). Solo entre septiembre y octubre pasados se retiraron 14.000 millones de euros. Es significativo que al inicio de la crisis eran las grandes fortunas y las corporaciones las que movían los fondos. Pero el éxodo de capitales afecta ya de pleno a las clases medias y no es raro ver a clientes que acuden a su sucursal a sacar cantidades de entre 100.000 y 500.000 euros solo para guardarlo debajo del colchón. En Italia, una de las primeras medidas del Gobierno de Mario Monti ha sido prohibir las transacciones en efectivo superiores a 1.000 euros para fiscalizar así los movimientos de dinero en su territorio.
En España, no ha habido fuga masiva de depósitos aunque sí un descenso considerable en los últimos meses. Desde el máximo alcanzado en marzo de este año (1.425.834 millones de euros), hogares y empresas han retirado depósitos por valor de 33.197 millones en los últimos seis meses, aunque todos los expertos apuntan como causa principal de esa retirada la mayor rentabilidad que ofrecen otros productos como la deuda pública.
Lo que sí ha existido son momentos puntuales de pánico bancario en entidades que luego tuvieron que ser rescatadas. Caja Mediterráneo (CAM) ha sufrido la retirada de más de 5.000 millones desde que en febrero se desencadenara la crisis y su fallida fusión con otras cajas. Solo la inyección de fondos del Banco de España ha evitado que la entidad deje de operar. Anteriormente, en Caja Castilla-La Mancha (CCM) la fuga mensual de depósitos llegó a alcanzar los 500 millones, lo que motivó también su intervención.

A falta de datos oficiales, el último estudio de Merco sobre reputación de entidades financieras de 2010 refleja que solo un tercio de los españoles ven con optimismo la recuperación del sector financiero y que el 13% ha hecho algún movimiento entre entidades ante la falta de seguridad o una posible quiebra. Justo Villafañe, director de Merco, recalca que “la solvencia es el aspecto que más valora ahora la población banderizada”.

Más alarmante es la encuesta de la agencia financiera Bloomberg entre 1.100 de sus clientes corporativos (bancos de inversión, fondos, multinacionales y prensa especializada) realizada esta misma semana. Un 40% de los encuestados creen “probable” una quiebra de España por la incapacidad de pagar la deuda soberana. Curiosamente, ven mucho más riesgo en el mercado español que en países como Argentina o Irlanda. Tampoco se fían del euro. El 57% de los mismos afirman que reducirán su exposición a la divisa europea.
Otro signo de esa aprensión hacia los bancos, es la demanda de cajas de seguridad, para la que las entidades tienen lista de espera. José María Mollinedo, secretario general de los técnicos de Hacienda (Gestha), atribuye este fenómeno no solo al miedo al corralito, sino a la acumulación de joyas y al ocultamiento al fisco de dinero negro. Hacienda se está planteando pedir un registro oficial para identificar a todos los poseedores de estas cajas -unos 20.000 en toda España-, aunque no podrá conocer el contenido de las mismas.

En teoría, los pequeños ahorradores no deberían temblar porque el fondo de garantía de depósitos les garantiza la recuperación de 100.000 euros en caso de que una entidad no pueda hacer frente a sus obligaciones. Ahora bien, en una situación de pánico bancario general como el que se produjo en Argentina o, más lejanamente en el tiempo, en Estados Unidos durante la Gran Depresión del 29, esa garantía se quedaría en papel mojado. Baste señalar que la actual dotación del fondo es 6.593 millones de euros (dato de octubre), que no alcanza ni siquiera al 0,5% del total de fondos que los españoles han depositado en los bancos.

“En caso de una caída masiva de entidades financieras, que no esperamos, sería una situación muy grave y el fondo no resultaría suficiente por lo que en esa situación especial habría que buscar mecanismos complementarios”, apunta Santiago Pérez, de la Asociación de Bancos, Cajas y Seguros ( Adicae), que añade que proliferan cada vez más las consultas sobre la solvencia de determinadas entidades y los instrumentos de garantía, “sobre todo por las entidades que han sido intervenidas”.
Además, el fondo no garantiza todos los productos financieros. Como, por ejemplo, las participaciones preferentes, unas emisiones que los directores de bancos y, sobre todo, de cajas colocaron entre pequeños ahorradores entre 2008 y 2010 como si se tratara de depósitos a plazo fijo cuando, en realidad, no garantizan ni la devolución del capital, al estar vinculadas a los resultados y al criterio de la entidad. Las quejas de los suscriptores que no pueden recuperar su dinero se han multiplicado. La Adicae ya ha calificado de “corralito” la situación de miles de ahorradores modestos que no pueden disponer de los 12.000 millones que se colocaron en estos productos con “información falsa”.

Con todo, el bloqueo de depósitos o la restricción para disponer de fondos sería una broma infantil comparada con el efecto devastador que tendría la desaparición del euro y la conversión obligatoria de nuestros ahorros a pesetas (o a la nueva divisa nacional que se designara). Eso es exactamente lo que lo ocurrió en Argentina. Elcorralito, decretado el 3 de diciembre de 2001, impedía que los depositantes sacaran más de 250 dólares por semana, pero sus ahorros seguían estando allí. Un año después, llegó el corralón, con la derogación de la convertibilidad automática entre peso y dólar (relación 1 a 1), lo que produjo una devaluación de la moneda nacional y el empobrecimiento general de los ahorradores.

Si se reprodujera ese escenario en España, que casi todos coinciden en calificar como remoto -pero, insisto, no imposible-, los depósitos y las deudas pasarían a denominarse automáticamente en pesetas pero con una pérdida general de valor. Los últimos informes de UBS y Citigroup estiman que una reintroducción del dracma, la peseta o la lira conllevarían una devaluación de entre el 40% y el 60%, es decir, que de golpe los depositantes perderían en torno la mitad de sus ahorros.
Las diferencias entre la situación argentina de hace una década y la de la eurozona ahora son abismales, empezando por el tamaño de su economía o la capacidad de reacción del Banco Central Europeo. Pero también hay algunas similitudes preocupantes: Argentina se asfixió cuando el FMI se negó a seguir prestando fondos, justamente lo que le ha ocurrido a Grecia y lo que le pasaría a Italia o Portugal si el BCE les dejara de prestar apoyo; los duros ajustes que imponía el FMI a Argentina aceleraron la recesión y la imposibilidad de refinanciar su deuda, que es lo que le está sucediendo a Grecia y lo que le puede ocurrir a Italia o España cuando se apliquen medidas de recorte similares; el Gobierno argentino negó hasta la saciedad que fuera a acabar con la paridad dólar-peso, como los Ejecutivos comunitarios han negado hasta hace unos días que el euro estuviera en peligro.

Guillermo Ambrogi, presidente de la Cámara Española de Comercio de Argentina, ve ciertos paralelismos entre la UE con el país sudamericano del corralito: “Hay tres datos ineludibles: un serio proceso recesivo, una deuda pública y privada muy alta en comparación con el PIB de cada país miembro y, finalmente, una política monetaria que tiende a preservar el valor de la moneda sobre el crecimiento de la economía”. No obstante, no le parece ni “razonable ni necesario” que se declare elcorralón en algún país porque el BCE tiene otros instrumentos a su alcance, como la emisión de euros.

La desconfianza hacia el euro no solo viene de las firmas de inversión. Los grupos de rock Metallica y Red Hot Chilli Peppers han adelantado su gira europea ante el temor de que el euro desparezca y sus emolumentos se paguen en monedas devaluadas. Y ambos grupos tienen previsto pasar por España.
“¿Es posible un corralito en España? Esta pregunta me la han hecho varias veces en los últimos meses. Mi respuesta ha sido siempre: no”, señala en su blog Antonio Argandoña, profesor del IESE. “Y sigo pensando que es la respuesta correcta si lo que me preguntan es si es previsible una crisis financiera interna tan grave como la de Argentina en 2001, cuando la gente no podía retirar su dinero de los bancos y todo el sistema financiero se quedó bloqueado. Pero si la pregunta es si puede ocurrir, es decir, si no es física o metafísicamente imposible, la respuesta es, desde luego, que sí”.

El paro el principal problema de los españoles

El paro, el principal problema para la mayoría

Según la encuesta de marzo del CIS el paro sigue siendo el problema que más preocupa a los españoles, que apenas muestran inquietud ante la reforma laboral aprobada el pasado febrero o por los recortes que está llevando a cabo el Ejecutivo.

El sondeo revela un crecimiento de la preocupación por el desempleo, la máxima inquietud para el 84,0% –crece hasta situarse en los niveles de mayo de 2011, cuando era del 84,1%– por delante de los problemas relacionados con la economía (49,2%) y de la clase política y los partidos (18,1%, todavía en tercer lugar, pero baja un punto, desde el 19,4% del anterior barómetro). Repunta asimismo la inquietud por la sanidad (del 7,1% de febrero al 9,3% de marzo) y la educación (del 6,3% al 9,9%, y salta del séptimo al quinto puesto en la lista de preocupaciones ciudadanas), mientras que el terrorismo y ETA son ahora un problema marginal para la sociedad (1,3%).

Apenas un 1,2% de los encuestados expresa desasosiego ante la reforma laboral, que entró en vigor el 12 de febrero, y únicamente al 1,7% le causan inquietud los recortes.

La reforma laboral fue origen de la huelga general que el 29 de marzo convocaron los sindicatos y, precisamente, el estudio postelectoral del CIS, elaborado entre noviembre de 2011 y enero de 2012, incluye preguntas sobre la participación de los españoles en diferentes tipos de protestas.

El estudio refleja que la mitad de los españoles nunca ha hecho huelga (59,7%) ni ha asistido a una manifestación autorizada (50,5%), pero tampoco ha protagonizado acciones como ocupar edificios, participar en encierros o bloquear el tráfico.

RAJOY, AL PARO

Rajoy, al paro

Mariano Rajoy se equivocó escandalosamente al hablar sobre las cifras de paro en España en su discurso de investidura. Dijo que en España la tasa de paro llega al 23% y que el número de parados es de 5,4 millones. Resulta insólito, por utilizar una expresión a la que recurre con frecuencia don Mariano, que el nuevo presidente del Gobierno falle en un dato tan fundamental. Ya sabemos que su horizonte intelectual es el del diario Marca y que la única lectura que le deja impronta es la del BOE. Pero podía familiarizarse con las magnitudes básicas de la economía. También se equivocó en los cálculos sobre el servicio de la deuda. Por fuerte que sea la actitud patrimonialista de la derecha española, la ocasión merecía guardar las apariencias.

Da miedo pensar en el nivel de sus asesores, los que le preparan las fichas que Mariano, como buen opositor, aprende de memoria. Neocons y neopijos salidos de las escuelas de negocios y de los cuerpos superiores del Estado. Palmeros y pesebreros que tienen la mente puesta en las jugosas rentas que obtendrán del poder. Forman parte de esa derecha carpetovetónica cuyo patriotismo consiste en aprovecharse de España para aumentar sus privilegios. Estos son los que nos van a gobernar. Porque nadie se escandaliza de que nuestros liberales de pata negra tengan puestos de funcionario, no vaya a ser que Mariano dure un telediario.

Rajoy, un oscuro señorito de provincias, un registrador de la propiedad que ha pasado sin pena ni gloria por los múltiples cargos políticos que jalonan su dilatada carrera política, da el pego como segundón, pero en cuanto se pone al frente, su debilidad manifiesta no puede ser disimulada. El elegido por Aznar trata de suplir sus carencias con aplomo retórico, pero dicho aplomo es impostado, pues cada vez que se ve en un aprieto sus ojos comienzan a dar vueltas descontroladamente y su mandíbula se contrae. Su marca consiste en el desconcierto y la indecisión. En Europa ya enarcan las cejas y esbozan una sonrisa displicente: Mariano no va a conseguir calmar los mercados.

La victoria del PP es la victoria de una España mediocre y maleducada. El núcleo de su apoyo electoral está formado por ese grupo que antiguamente se denominaba franquismo sociológico (leían a Vizcaíno Casas y a De la Cierva, veían las películas de Mariano Ozores) y que hoy son simplemente la derechona que se educa con Pío Moa, Fernando Sánchez Dragó, Juan Manuel de Prada y Federico Jiménez Losantos. Una derecha cavernícola y nacionalista que no se avergüenza de tener a Francisco Camps, Ric Costa y el Albondiguilla entre sus filas.

Mariano Rajoy no está preparado para sacar a España de la crisis. Su plan de acción es el mismo que ha seguido durante toda su vida: esperar a que escampe, confiar en que el tiempo arregle las cosas. Recortará a los más débiles para que no le abronquen los suyos, no porque él crea que sirve de algo. Un político desacreditado en las encuestas como él no debería ser el nuevo inquilino de la Moncloa. Como líder de la oposición, recibió la peor valoración ciudadana de nuestra historia democrática. Si le queda algo de dignidad, debería renunciar a la Presidencia del Gobierno. Que se marche y deje paso a una persona capaz que sepa afrontar los tremendos retos a los que se enfrenta España. No puede gobernar el país quien no se entera del número de parados que tenemos. Que se vaya al paro él, que el país no está para bromas.

DOS 2O-N NADA DEMOCRATICOS

LO LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES

Pocos días después del fallecimiento del dictador Francisco Franco, se procedía a coronar, según la propialegalidaddel Régimen fascista (la Ley de Sucesión de 1947) y los mismos designios del Caudillo, a Juan Carlos de Borbón como Rey de España y Jefe del Estado.

Todo este proceso fue tutelado desde el primer instante por determinados elementos afectos al régimen (el ejército, sectores del Movimiento nacional, etc.), que se presentaban ante el nuevo monarca y ante el pueblo español como artífices de la ”pacífica y natural” transición a la democracia parlamentaria.

De esta forma, aquellos que en el día de ayer gritaban vivas al dictador y se declaraban seguidores del ”Centinela de occidente con la tierra aún empapada de sangre de los últimos fusilados, serían los encargados de diseñar hasta en el aspecto más nimio el nuevo sistema de dominación, contando con la complicidad activa de las diferentes fuerzas políticas de la oligarquía, y con las principales fuerzas populares arrodilladas y sumisas.

Hoy, 36 años después, seguimos padeciendo las consecuencias de los acontecimientos acaecidos aquellos años: la ausencia democrática y un estado a los pies de la oligarquía. Desde la muerte del dictador fascista hasta el día de hoy los mayores beneficiados han sido los grandes empresarios. Ya que mediante el incentivo a la empresa privada y la privatización de las empresas públicas se ha perpetuado el expolio de la clase trabajadora en el Estado español y de los países menos desarrollados.

Constantemente vemos como desarrollan una fatal y paulatina privatización de los servicios públicosa la par que suben los precios por encima de los salarios. La crisis del capitalismo está suponiendo pérdida de derechos para la clase trabajadora por una cuestión muy simple, falta Unidad de Acción. Las grandes centrales sindicales están al servicio del Estado, por eso debemos organizarnos desde la base.

Prueba de ello ha sido el movimiento 15M el cual ha demostrado que la Unión es posible. Pero una unión sin condiciones y sin ideología no lleva a ninguna parte. Somos trabajadores y no vamos a aguantar más. El paro de desahucios, las huelgas educativas, la conquista de las plazas y calles pese a las prohibiciones, y el resto de conflictos son una muestra de que la unidad hace la fuerza y podemos vencer. Pero tenemos que identificar claramente a nuestros enemigos.

Nuestros enemigos son los partidos políticos y organizaciones burguesas, ya sea en su rama más parlamentaria o en su desarrollo más fascista. Con la excusa de la crisis tratan de aumentar la xenofobia para dividirnos entre nativos y migrantes, cuando pertenecemos a la misma clase social y tenemos los mismos problemas. Las pasadas elecciones municipales demuestran que hay que volver a crear un Frente amplio en la lucha contra el fascismo y el capitalismopara frenar ese brote xenófobo y fascista. El espíritu de unidad de 1936 debe recuperarse. Sigue habiendo dos Españas, la rica y la pobre.

Este 20N es distinto a los pasados años porque se convocan elecciones. Hemos entrado de nuevo en el circo electoral que monta el Estado para hacernos pensar que por meter un papel en urna somos libres y tenemos decisión. La realidad es que las grandes empresas y la Banca, lo que popularmente se llama en estos días <<Los Mercados>> y que no es otra cosa que el Capital, es quien decide realmente las reglas del juego. Por eso tenemos que romper la baraja.

No importa lo que salga el 20 de Noviembre de las urnas, porque no saldrá la opción que defienda al conjunto de la sociedad sino la que vele por los intereses de <<Los Mercados>>. Debemos organizarnos, debemos potenciar y solidificar las asambleas, plataformas y coordinadoras que ya tenemos. Debemos dotarnos de un desarrollo ideológico y un discurso propio enfrentado al de los medios de comunicación capitalistas. Nuestra voz tiene que oírse porque tienen que conocer nuestras exigenciasporque deben saber que conquistaremos nosotros mismos nuestros Derechos.

Continuaremos frenando al fascismo, avanzaremos derrocando el Capitalismo.

Unidad, Organización y Lucha.

En el 75 aniversario de su defensa, Madrid será la tumba del Fascismo.

No pasarán.

Coordinadora Antifascista de Madrid

Medios: Estrategias de Manipulación

por ermenda

10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios:

1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción (FUTBOL Y TOROS en español castizo) que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes (paro, modelo productivo basado en la construción y el turismo, tasa trabajo temporal, calidad del empleo, paro juvenil, especulación inmobiliaria, fraude fiscal, corrupción, políticos corruptos, bipartidismo, desahucios,dación en pago, sueldo inembargabledisminución poder adquisitivo, aumento de la inflación, incremento del precio de la energia, aumento de impuestos, indirectos, subida del IVA, copago, privatización sanidad y la educación, impuestos a la banca, transparencia, facilitar el credito a las familias  apoyo a autonomos  y pymes, subidas de impuestos, privatizaciones, privatización de empresas rentables, malversación de fondos públicos, salarios, precariedad laboral, reforma laboral, recortes en sanidad, recortes en educación, corrupción de politicos, gastos desmesurados en campañas electorales, pensiones, ayudas a la banca) y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.