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La privatización del mal

9 diciembre 2012

Luis García Montero – Comité de Apoyo de ATTAC España

La privatización de la justicia pone en escena la inexistencia del contrato social. No bastaba con los despachos de abogados para millonarios. Con la aparición de las tasas, desaparecen los últimos restos de pudor. Justicia para ricos, sanidad para ricos, educación para ricos, no hay espacios públicos capaces de equilibrar la muralla del dinero en la convivencia. El dinero, que es siempre una frontera más o menos flexible, se convierte ahora en un muro. El nuevo muro de Berlín.

La privatización de la justicia es inseparable de la privatización del mal. El mal en el cuerpo y el mal en el carácter. La exaltación del cuerpo, la invitación a un presente perpetuo, las cremas de belleza, las obras en los labios y en la nariz, nos han dejado sin historia. No importa oler o saborear mejor. El reto es ser vistos como un presente perpetuo, como gente sin historia. Eso afecta al cuerpo y al pensamiento social.

En una sociedad sin historia, las enfermedades pasan a ser un asunto privado. Que cada cual se pague su factura médica, ya que la mercantilización de los cuerpos convierte la estética y la salud en un negocio. La ciencia y la sabiduría forman parte también de ese negocio. Planes de estudio al servicio de los mercados. Médicos al servicio de los mercados. Ya no es pertinente un compromiso público con los cuerpos. Que cada uno se pague su tensión, su quimioterapia, su culpa. ¿No habrá una culpa bajo cada enfermedad?

Porque el mal es privado, consecuencia de un fracaso personal o de una disposición innata. El robo, el crimen, la violencia, el maltrato, la maldad, son pecados originales, nacen en el cuerpo y en el alma de cada uno. No existen pecados públicos. Las leyes no tienen ninguna responsabilidad. Los poderes económicos son inocentes. Las decisiones políticas no afectan a la pobreza, a la angustia, a la desesperación de los ciudadanos. Hay que vivir dentro de un orden, y el orden no tiene tampoco historia, es una fatalidad, el único organismo que no debe ser considerado responsable de sus enfermedades.

La privatización del mal no medita sobre la injusticia, se contenta con crear criminales. La fotografía del criminal es el principio y el fin de su catecismo. Los antecedentes policiales son antecedentes médicos, el protocolo vital de gente nacida para el delito. No conviene contemplar la reinserción, porque el que nació de mala arcilla no tiene arreglo. No conviene meditar sobre las situaciones sociales, porque la pobreza es una responsabilidad personal que invita a dos actitudes: mano dura contra los malos pobres y caridad cristiana para los pobres buenos.

La mejor alternativa es la creación de un estado policial. Tasas altas para evitar la molestia burocrática de las quejas y fuerzas antidisturbios entrenadas en la violencia. La extrema derecha puede jugar un papel en el sistema si la sacamos de los campos del fútbol y de las celebraciones nostálgicas y le buscamos un hueco en la policía. Botes de humo, balas de goma, escudos y porras contra el cuerpo de los manifestantes. ¿De quién es el cuerpo de un manifestante? Las llagas son privadas, su orden es público. Los derechos no son un debate político, sino un problema de orden público. Ordeno y mando.

El suicidio como alternativa vital privatiza la muerte. Los mártires entregan su muerte a un paraíso, a una revolución, a un sueño. Por mucho que nos conmocione su drama, el suicida hipotecario entrega su muerte a una casa vacía. Canceladas las ilusiones públicas, la soga del ahorcado privatiza su dolor, su mal, y paga el último plazo de su deuda con la vida. Quien se pasó la vida buscando un domicilio privado digno para participar en la vida pública, se encuentra ahora con una vida pública indigna o cancelada que convierte en basura su domicilio privado.

La negación de la historia no nos regala el presente, sino la soledad. Esto es la soledad, el desamparo, la convivencia nocturna con un cáncer, la mano que coloca una orden de desahucio en el bolsillo de un ahorcado.

Artículo publicado en Público.es

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Dignidad Policial

Fuente: http://www.publico.es

El policía que apoyó el 15-M se reafirma ante el instructor del caso

El agente madrileño asegura no estar arrepentido de intervenir en una asamblea en la Puerta del Sol

“No estoy arrepentido de lo que dije y lo seguiré diciendo”. El policía local Javier Roca Sierra, expedientado por tomar la palabra durante su tiempo libre en una asamblea del Movimiento 15-Men la Puerta del Sol, sigue creyendo que, ante todo, está su derecho a la libertad de expresión. Ayer volvió a reiterarlo tras comparecer ante el instructor del expediente disciplinario por “abuso de atribuciones” por el que el Ayuntamiento de Madrid puede suspenderle de empleo y sueldo durante tres meses.

CCOO denunció que “dos furgones de tipo antidisturbios y aproximadamente 15 agentes de la Unidad Central de Seguridad (UCS)” esperaron a Javier a su llegada a las dependencias de Gestión Disciplinaria, donde acudió acompañado sólo de su mujer, un compañero de trabajo y otro de la central sindical.

El policía se enfrenta a tres meses de suspensión de empleo y sueldo

Desde este sindicato calificaron el operativo de seguridad de “desproporcionado” y aseguraron que “demuestra el pánico de la jefatura al descubrir que el cuerpo de Policía cuenta con gentes valientes e independientes”. Señalaron que, desde que conoció la apertura del expediente, Javier ha visto cómo se ha deteriorado su estado de salud. El agente dijo estar “ofendido por cómo se ha sacado de contexto su apoyo al espíritu del 15-M” y manifestó no estar “arrepentido de nada de lo que dijo”.

“Invitar a la reflexión”

“Me cuesta creer que me haya pasado esto. No he usado mi condición para hablar mal de la Policía o para incitar a hacer algo ilegal. Mi intención era invitar a la reflexión”, aseveró Javier Roca.

En el Ayuntamiento de Madrid siguen manteniendo que sólo se limitaron a “aplicar la normativa” y que la apertura de este expediente “no tiene que ver con el mensaje que transmitió el agente”.

Denunciado el fiscal superior de Madrid por su discurso contra los indignados

Por otra parte, la Asociación Preeminencia del Derecho, presidida por el abogado murciano José Luis Mazón, denunció ayer ante la Fiscalía General del Estado al fiscal superior de Madrid, Manuel Moix, por las críticas que realizó al 15-M durante su discurso en el acto de apertura de los tribunales madrileños.

El escrito le atribuye una falta grave del artículo 63.12 del Estatuto Fiscal que castiga el “dirigir a los poderes, autoridades o funcionarios públicos o corporaciones oficiales felicitaciones o censuras por sus actos, invocando la condición de fiscal, o sirviéndose de esa condición”.

Durante el acto de apertura del año judicial en Madrid, Moix criticó que la conducta de los indignados “exterioriza su ignorancia acerca de los valores que inspiran la convivencia democrática”. Además, advirtió que la “pasividad” de las instituciones frente al 15-Mlas debilita. Según la asociación, Moix “al parecer espera que le sea recompensada” su “ideología ultraconservadora” en las próximas elecciones.