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Por una democracia del común. Entrevista a Michael Hardt

FUENTE

Declaración, el último libro de Michael Hardt y Toni Negri, ha sido escrito al calor de la serie de «revoluciones conectadas» que irrumpieron en el 2011: Primavera Árabe, 15M, Occupy Wall Street. La obra está constituida por algunas ideas extraídas de las prácticas que se generaron en estas revueltas y que pueden ser útiles para impulsar el paso de un llamamiento a rebelarse contra la crisis y la falsa democracia, a la constitución de una nueva sociedad. Es decir, a la creación de instituciones y nuevos derechos a partir de los prototipos organizativos que se han dado en las redes y las plazas.

Revueltas en Turquía, junio 2013

Las obras anteriores de los autores –Imperio, Multitud y Commonwealth– han constituido una referencia fundamental del pensamiento político actual. Lo que las distingue de la pura especulación filosófica o académica es la articulación de sus autores con los movimientos sociales y las luchas reales del ciclo global de conflictos todavía en curso.

Para contribuir a esta tarea, la Fundación de los Comunes –en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y el Museo Reina Sofía de Madrid– ha organizado una ronda de charlas con Michael Hardt, bajo el título de Común y poder constituyente, con el objeto de abrir discusiones públicas en torno a las cuestiones planteadas en el ensayo Declaración.

En esta entrevista, desde la Fundación de los Comunes preguntamos al autor sobre los movimientos contra la deuda como importante derivación de estas revueltas y respecto a su relación con la construcción de una democracia real basada en el común.

 

En Declaración planteáis que estudiar la deuda desde la posición de los endeudados resulta útil para entender el proceso de mercantilización de los derechos. ¿De qué manera transforma la deuda el vínculo entre ciudadanía y derechos?

Nuestras sociedades han pasado de un sistema basado en el bienestar (Welfare) a otro basado en la deuda (Debtfare). Las necesidades básicas para la vida que debían ser cubiertas por la estructuras del Estado del Bienestar ahora son solo accesibles mediante el endeudamiento personal. Necesitas un préstamo para estudiar en la universidad, adquirir una casa o ser atendido en un hospital. Es una grave injusticia que estas necesidades vitales queden además fuera del alcance de muchas personas. Pero lo importante es reconocer la naturaleza social y colectiva de este fenómeno, que forma parte de un proceso neoliberal más general en curso desde la década de 1980, intensificado en años recientes. Las luchas contra la deuda se basan hoy en reconocer que endeudarse no es una elección personal, mucho menos el resultado de un frívolo gasto excesivo. Se trata más bien de un fenómeno socialmente determinado. Cuando reconocemos que no estamos solos en nuestro endeudamiento podemos empezar a luchar juntos.
Judith Butler ha propuesto la «fragilidad» como el punto de partida para una alianza política que ya no se basa en la homogeneidad, sino en las diferencias. Esta idea parece sugerente dada la compleja composición del «99%», el «nosotros» que hablaba en Occupy. La proliferación de la confianza y el apoyo mutuo, rechazando la disciplina de la homogeneidad, ¿son ahora condiciones para organizar la revolución? ¿Cómo articulamos la relación entre el uno y el muchos, partiendo de nuestra condición finita, dependiente y vulnerable, contrarrestando el aislamiento que produce la individualización?

Es importante combatir los dispositivos de individualización masiva que aíslan a las personas haciéndolas sentirse responsables e incluso culpables de su propia subordinación, abandonadas en su impotencia. La deuda es un dispositivo que produce este tipo de individualización mediante la retórica de la autosuficiencia individual. Pero sería erróneo obsesionarnos con nuestra victimización. Mediante redes de cooperación social podemos desplazar la perspectiva de la dependencia individual a la interdependencia colectiva. No se trata de imaginarnos inmunes, sino de crear un contexto social en el que podamos sentir una seguridad real. En la relación de unas personas con otras nuestras vidas pueden dejar de ser precarias. Los movimientos recientes contra la deuda en Estados Unidos, España y otros lugares han generado poderosos efectos de desindividualización: no solo bloquean la amenaza acreedora, sino que también –y esto es aún más importante– construyen redes autónomas de interdependencia y apoyo. Me gusta pensar en términos de «poder de la interdependencia». Sin embargo, huir del individualismo forzado de la sociedad del débito no significa fundirse indiferenciadamente en la masa. El asunto plantea un reto teórico y político importante. Tenemos que demostrar que el individuo aislado no es el único espacio de la diferencia, pero también que nuestras redes de cooperación social autónoma funcionan porque somos diversos y solo perduran en la medida en que nos permiten seguir siéndolo.
¿Cómo opera el «comunero», el sujeto que a vuestro juicio produce «el común»?

Resulta útil pensar al comunero como alguien que no solo hace uso o participa del común, sino que también lo produce. El común debe ser producido y reproducido continuamente. Todo lo que es común o susceptible de devenir común —incluso el agua, la tierra y los bosques— forma parte, siempre, de una relación de cuidado e interacción. También las formas inmateriales de lo común —las ideas, las imágenes y los códigos— deben ser producidas y de tal manera que puedan ser compartidas de forma sostenible. En una escala mayor, debemos pensar en la metrópolis misma y en todas las relaciones sociales insertas en ella como una gigantesca producción y un vasto reservorio del común. El punto clave es entender que el común no es espontáneo ni automático, que necesita del comunero que es quien lo produce y sustenta.
¿Cómo se organiza ese común que no es privado pero que tampoco responde al imaginario de lo público-estatal presente en las demandas de parte de los movimientos y del pensamiento de izquierda?

El común no se define sencillamente por la falta de control privado o estatal, sino también por el establecimiento de un modo de gestión alternativo: la autogestión democrática colectiva. Tales prácticas de autogestión son lo que Toni Negri y yo llamamos «instituciones del común». Mientras algunos sostienen que el común puede ser gestionado únicamente por comunidades claramente delimitadas y reducidas, nosotros concebimos un común definido por el libre acceso y la participación expansiva. El común se debe caracterizar no exclusivamente por la homogeneidad en pequeña escala, sino también por la mezcla y la pluralidad en una escala mayor. Esta discusión es paralela a una conocida divergencia en las teorías sobre la democracia. Hay quienes sostienen que una democracia real solo puede funcionar en el marco de unas comunidades reducidas y limitadas, mientras otros —entre quienes nos incluimos— imaginamos y luchamos por la democracia de una población a gran escala, heterogénea y activa. Tal democracia real no existe aún de un modo significativo y su realización futura no está en modo alguno garantizada, pero constituye el horizonte —una estrella que guía en la imaginación política— para un número cada vez mayor de personas alrededor del mundo. Una democracia real y unas relaciones abiertas y expansivas del común son promesas por las que debemos luchar.
¿En qué estado se encuentra la organización del movimiento contra la deuda en Estados Unidos después de Occupy? ¿Te parece que las iniciativas contra la deuda se pueden considerar un «comunero colectivo» en oposición al «capitalista colectivo»?

Existen numerosas campañas contra los desahucios organizadas a nivel local en Estados Unidos, pero el proyecto contra la deuda de coordinación más extendida es Strike Debt. Uno de sus aspectos más útiles es la manera en que reúne las luchas contra diferentes formas de deuda: estudiantil, sanitaria e hipotecaria.

Sin duda, iniciativas como también la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en España y otras similares crean un común en la medida en que combaten la segregación de la ciudad fragmentada y privatizada, y dotan a las personas de herramientas con las que crear espacios comunes para vivir. ¿Qué significaría hacer realmente una metrópolis común? Es una cuestión de peso difícil de responder. No me cabe duda de que Strike Debt o la PAH ofrecen parte de la solución.
¿Dónde radica la posibilidad de romper con la individualización del tiempo, para afirmar una temporalidad de los «comuneros»? ¿Cómo podemos romper con la temporalidad de la deuda y afirmar un tiempo de la compartición, organizando la vida en común?

Para constituir una nueva temporalidad, tenemos que empezar por investigar la naturaleza del tiempo en que vivimos hoy. El historiador E. P. Thompson teorizó cómo la industrialización conllevó un cambio en nuestro «tiempo interno». Mientras anteriormente se medía el tiempo en términos de ciclos naturales y tareas materiales, el dominio de la industria introdujo una medida homogénea y regular del tiempo que se propagó desde la fábrica hacia toda la sociedad. Thompson señala también que el movimiento obrero industrial dedicaba una parte importante de su esfuerzo a las luchas sobre el tiempo. La lucha por reducir la jornada laboral operaba en el terreno de la temporalidad industrial. Thompson propone reconstruir nuestro sentido del «tiempo interno» en términos de qué hacemos, cuáles son nuestras prácticas cotidianas y cómo cooperamos productivamente unas personas con otras. Es una tarea difícil, pero este me parece por lo menos un punto de partida. El estallido de la fábrica como modo de producción ha dado como resultado una fragmentación de tiempos de la producción. La temporalidad del sujeto endeudado forma parte de esta nueva pluralidad. Tenemos que dar cuenta en detalle de los diversos modos de producción y de cooperación de los sujetos endeudados, para poder identificar cómo constituyen en concreto su sentido del «tiempo interno» e investigar qué potencialidades de revuelta se abren en este terreno.

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Llamamiento a crear un partido de izquierda

Llamamiento a crear un partido de izquierda

 

Viento Sur

[The Spirit of ´45 (El espíritu del 45), la nueva película de Ken Loach es un documental, basado en imágenes de archivo, que relata el nacimiento del estado del bienestar en el Reino Unido al final de la guerra, bajo el mandato del gobierno laborista de Clement Attlee. Aquel período estuvo marcado por una ola de nacionalizaciones sin precedentes -y sin equivalencia en los países occidentales- así como por la creación del NHS, (el sistema público de salud), entre otras cosas.

El estreno de la película, el pasado mes, en las pantallas británicas ha dado ocasión a una verdadera gira de reuniones públicas: muy rápidamente las discusiones se han centrado en el balance del estado del bienestar, los ataques actuales que intentan desmantelarlo, la deriva derechista del Partido Laborista. Y la necesidad de un nuevo partido…

Es ésta una preocupación que en un primer momento fue desarrollada por Ken Loach en varias entrevistas, entre ellas la concedida a la página Open Democracy:

Si los sindicatos dicen que vamos a hacer lo que hicimos hace un siglo, que vamos a fundar un partido para representar los intereses del mundo del trabajo y que no apoyaremos más que a los candidatos que defiendan una política de izquierdas, entonces podremos reemprender nuestra marcha hacia adelante. Pero tenemos necesidad de un nuevo partido y de un nuevo movimiento (…). En las últimas elecciones internas a la dirección del Partido Laborista, no había siquiera un candidato que representara a la izquierda de ese partido. Y es que ese partido ha sufrido las purgas realizadas por Blair y su sector. Los sindicatos deben cortar los lazos (con él) y volver a empezar con todos los que se sitúan en la izquierda, con quienes se implican en campañas militantes, en defensa del NHS, a favor de la vivienda, los servicios sociales. Con toda esa gente…”

Este “llamamiento” informal, repetido en numerosas páginas web -entre ellas la de Socialist Resistence, la organización británica de la Cuarta Internacional- se ha convertido rápidamente en un verdadero llamamiento, una petición que ha recogido ya más de 7.000 firmas. Este fenómeno ha desembocado en la creación de una red –LeftUnity dotada de grupos de base que debaten sobre la creación de un nuevo partido.

La cuestión de un nuevo partido no está, por otra parte, limitada a las discusiones de los círculos de la izquierda revolucionaria, donde el llamamiento de Ken Loach no va a dejar de provocar movimientos. Se ha abierto al debate político británico, en particular gracias a la publicación en The Guardian de una tribuna firmada por Ken Loach, Kate Hudson (secretaria general del CND, la campaña por el desarme nuclear) y Gilbert Achcar (académico y ensayista) cuya traducción publicamos a continuación.

François Coustal]

El Partido Laborista nos ha traicionado. Necesitamos un nuevo partido de izquierda

Gran Bretaña necesita de un partido que rechace las políticas neoliberales y mejore la vida de la gente corriente. ¡Ayudadnos a crearlo!

Ken Loach, Kate Hudson, Gilbert Achcar

La austeridad agrava la catástrofe económica que sufre Europa, como ocurrió muy recientemente a la población chipriota, pero George Osborne /1 prosigue la misma política desastrosa. El presupuesto anunciado la semana pasada no es una sorpresa: Osborne ha anunciado todavía más recortes presupuestarios así como la extensión del bloqueo de los salarios en el sector público, lo que significa un descenso del poder adquisitivo. Nos hunde aún más profundamente en un agujero económico, como muestra la revisión de las previsiones de crecimiento dadas por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria: una tasa de crecimiento del 0,6% en lugar del 1,2% inicialmente previsto. Esto se parece mucho a una nueva recesión y no al prometido crecimiento; y es la gente corriente la que paga su precio. La violencia de los ataques económicos del gobierno no conoce límites. En bienestar social, en los subsidios de desempleo, en los impuestos locales o los impuestos sobre las habitaciones desocupadas /2, aplica otras tantas políticas punitivas dirigidas contra los miembros más vulnerables de la sociedad.

Si se la juzgara en función de los objetivos que dice perseguir, se podría fácilmente afirmar que la política gubernamental es ineficaz: el déficit será superior en 61.500 millones de libras más de lo previsto (unos 73.000 millones de euros). Pero, por supuesto, la realidad es que las políticas de austeridad han sido concebidas para desmantelar el estado del bienestar, bajar los salarios y privatizar completamente la economía, destruyendo todas las conquistas económicas y sociales obtenidas por las capas populares desde la Segunda Guerra Mundial. Desde el punto de vista de lo que busca el gobierno, sus políticas son eficaces.

La sociedad va comprendiendo cada vez más lo que quiere realmente el gobierno y, en consecuencia, crece la oposición y se discuten alternativas en materia de política económica. La semana pasada, el Guardian ha publicado un llamamiento de 60 economistas que explican que lo peor está por venir: quedan aún el 80% de los recortes presupuestarios a realizar…

Esas políticas económicas alternativas están en debate, pero a nivel político ¿hacia donde podemos dirigirnos para que sean defendidas como partido? Si queremos luchar por una alternativa, ¿quién está de nuestra parte? En el pasado, muchos esperaban que el Partido Laborista actuara a nuestro favor y con nosotros; pero ese no es ya el caso. ¿El subsidio de desempleo? La semana pasada, el Partido Laborista se ha abstenido y ahora el gobierno puede excluir de él a un cuarto de millón de demandantes de empleo. ¿La tasa por las habitaciones desocupadas? ¿La abolirá algún gobierno laborista?

Tenemos necesidad de políticas que rechacen los recortes presupuestarios de los conservadores, que regeneren la economía y mejoren la vida de las capas populares. No obtendremos nada de todo eso del Partido Laborista. Esto no deja lugar a dudas: en el pasado, hubo algunos logros laboristas destacables, como el estado del bienestar, el servicio de salud pública, una economía redistributiva que hizo posibles niveles más altos que nunca en igualdad en la educación y la salud. Pero estos logros pertenecen ya al pasado. Hoy el Partido Laborista está del lado de los recortes presupuestarios y las privatizaciones. Él mismo desmantela su gran obra del pasado. El Partido Laborista nos ha traicionado. Nada lo muestra más claramente que la película El espíritu del 45.

El Partido Laborista británico no está solo en el giro a la derecha y la conversión a las políticas económicas neoliberales. Sus partidos hermanos en Europa han seguido el mismo camino desde hace dos decenios. Pero, en otras partes de Europa, nuevos partidos o nuevas coaliciones -como Syriza en Grecia o Die Linke en Alemania- han comenzado a ocupar el espacio que dejaron vacante y a ofrecer una alternativa política, una visión económica y social. Hay que acabar con la anomalía que deja a Gran Bretaña sin una alternativa política de izquierdas para defender el estado del bienestar, la inversión creadora de empleos, la vivienda y la educación, la transformación de la economía.

Por esta razón, llamamos al pueblo a unirse al debate para la fundación de un nuevo partido de izquierdas. La clase obrera no puede permanecer sin representación política, sin defensa, precisamente cuando todas sus victorias y todas sus conquistas están siendo destruidas.

Notas :

1/ Ministro de Economía y Finanzas del gobierno Cameron

2/ No es realmente un impuesto aunque haya sido bautizado como “el impuesto de dormitorio”. Es un invento del gobierno que quita dinero de las ayudas de la seguridad social por cada habitación vacía que tienen en su domicilio personas con pocos recursos. Es una forma de obligar a los pobres que reciben subsidio de alquiler a ir buscando viviendas mas pequeñas. Fue introducido al mismo tiempo que se redujo del 50 al 45 por ciento en la tasa de IRPF para los mas ricos (ndt) .

25/3/2013

http://www.guardian.co.uk/commentis…

http://www.gauche-anticapitaliste.org/content/grande-bretagne-lappel-de-ken-loach

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article7921

10 cosas que estarán prohibidas

FUENTE

Todos los gobiernos adoran a las mayorías silenciosas, pero este ha dado un paso más. Por si acaso no hay en el futuro mayorías silenciosas, habrá por ley mayorías silenciadas.

En los primeros años de la crisis los think tank de este capitalismo salvaje se asustaron con la perspectiva de una revuelta popular. Nos dijeron que “lo sentían mucho” y que “no volvería a pasar nunca más”. Anunciaron una refundación del capitalismo pero enseguida vieron que era mucho más productivo refundar el estado del bienestar y volverlo chiquitito, minúsculo tan reducido como los salarios de los que alimentan con su trabajo la maquinaria de sus ganancias.

Inyectaron provisionalidad y miedo en grandes dosis. El tono moral de la sociedad en general ha sido de resignación pública e indignación privada. Arden las redes, sobrevuelan maldiciones en conversaciones de bares y centros de trabajo pero la calle (ay, la calle que cuando se hace millonaria en cuerpos todo lo cambia), ha permanecido silenciosa y tranquila, con gloriosas excepciones de mareas y herederos del 15-M.

Pero la derecha es previsora y barrunta que puede empezar un lento movimiento social que pretenda recuperar derechos, aumentar salarios y devolver la calidad perdida de los servicios públicos. Por eso, justo cuando publicitan el fin de la crisis económica, promulgan una ley represora que intenta cortar las protestas de raíz, por vía gubernativa y sin apelación posible.

Creíamos que no tenían en cuenta a los movimientos sociales pero han tomado exacta cuenta de sus acciones y han diseñado un traje a medida para terminar con sus movilizaciones. Vean algunas de ellas:

Contra el 15-M: ya no se podrá volver a acampar en Sol ni en Las Setas de Sevilla, ni en ningún espacio público.

No se podrá acompañar a las víctimas de los desahucios porque supone obstaculizar la labor de funcionarios públicos.

No se podrán celebrar manifestaciones en torno al Congreso de los Diputados, el Senado, ni el Parlamento de Andalucía. No importa que desde hace 30 años se esté haciendo a diario y sin conflictos. Vaya a manifestarse donde no estén sus representantes.

No se podrán grabar las actuaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ni compartirlas en las redes sociales. Si hay violencia policial, debe quedar en la estricta intimidad.

No podrá colgar pancartas ni banderas en edificios.

No podrá instalar tenderetes para recoger firmas o repartir propaganda.

Tenga cuidado de que sus expresiones no supongan una ofensa para España a juicio de la autoridad competente. Diga que recitaba a Cernuda, Machado o Gil de Biedma por si acaso.

No haga reuniones o manifestaciones en lugares de tránsito público. Busque lugares recónditos de tránsito privado.

No pierda el DNI ni dejen que se lo sustraigan tres veces en cinco años porque será multado. Llévelo siempre atado al cuello.

No pronuncie injurias, calumnias ni acusaciones contra las autoridades o instituciones en las manifestaciones públicas. No vuelva a repetir aquello de “Fulanito… trabaja de peón”. Ahora debe decir “Mariano, creo que te estás equivocando”.

El Gobierno creará un registro de infractores que tendrá unos indeterminados efectos administrativos. Quizá no le den licencia de apertura de su negocio, o le prohíban el acceso a cualquier servicio público.

El Gobierno se reserva el derecho a autorizar, disolver y reprimir un derecho fundamental. Para que los jueces no se entrometan han trasladado las decisiones a la vía gubernativa. Bastará la palabra de un funcionario, un policía o una autoridad para ser multado. Si aún así se empeña, las tasas judiciales le convencerán de que está mejor calladito.

Con esta ley, hecha a la medida del Madrid más reaccionario, de las demandas de Aguirre y las frustraciones de Ana Botella, el Gobierno está tocando el nervio del sistema democrático. No se trata de un debate entre izquierda y derecha sino entre estado autoritario o democrático. Una vez más. Treinta y tantos años después. ¡Qué dolor!

Señores, ¿en qué mundo vivimos?

Los sabihondos se reunieron como siempre en Davos, pero ahora nadie les da bola y ni ellos mismos confían en sus recetas, preocupados como están por la crisis de civilización y por esta crisis estructural del capitalismo que es al mismo tiempo una crisis ecológica.

No faltan, sin embargo, algunos, como Cristina Fernández de Kirchner, que muy sueltos de cuerpo proponen volver al capitalismo de antes, productivo, abandonando el especulativo, como si éste no fuese la consecuencia de aquél. O quienes hablan, como esa misma señora y sus agudos asesores, de volver a la fase anterior al neoliberalismo y a la desenfrenada especulación resultante del papel predominante del capital financiero como si neoliberalismo y especulación no fuesen el resultado de la caída de la tasa de ganancia que llevó a cerrar la fase del llamado Estado del Bienestar y a reducir brutalmente los salarios directos e indirectos de los trabajadores en todos los países y los espacios democráticos y las viejas conquistas sociales (como las ocho horas) en todo el mundo.

Otros, en los gobiernos progresistas (Brasil, de nuevo Argentina, Venezuela), piensan que hay que reforzar el capitalismo con los subsidios del Estado a las grandes empresas, para asegurar a la vez los consumos populares y la rentabilidad de aquéllas y así pagan a pocos con el dinero de todos pero no aumentan las inversiones productivas, porque éstas dependen de las expectativas tanto de los consumidores como de los capitalistas sobre la amplitud y sostenibilidad del mercado, expectativas que no existen.. Por eso las empresas se meten en el bolsillo el dinero de los contribuyentes pero no invierten y, como son monopólicas, aumentan los precios de sus mercaderías pero no los salarios reales, reduciendo así aún más el mercado consumidor e impulsando, al mismo tiempo, la inflación, que también los corroe.

China está al borde de una catástrofe ecológica en todo el país porque la opción por el crecimiento económico considerando cero el costo ambiental lleva ahora cientos de millones de personas a no poder salir –literalmente– de sus casas debido a la contaminación. A eso se le agrega la gran ola de movimientos por salarios, condiciones de trabajo o contra el despotismo y la corrupción. China y la India, por otra parte, hasta ahora principales sostenes del capitalismo mundial y en particular de la economía de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea mediante la compra de bienes y de empresas, con su presencia en el mercado financiero mundial han acelerado brutalmente la circulación de capitales y el caos especulativo.

Independientemente de que no aparecen en el horizonte los sepultureros de un sistema en crisis estructural, porque los trabajadores, en el sentido más amplio, comparten aún la ideología de sus explotadores y sus valores hedonísticos y egoístas en vez de buscar una alternativa al sistema, el sistema está en una crisis agudísima desde el 2008 y aún no superó lo peor. Al sistema capitalista las inmensas destrucciones de seres humanos y de capitales en las dos guerras mundiales y en la crisis de 1929 le dieron sólo unos 30 años de prosperidad y reconstrucción. ¿Buscará arrasar con los bienes comunes, rapiñar nuevamente el planeta, recolonizándolo, recuperar mediante una nueva gran guerra para Estados Unidos la hegemonía perdida de modo de instalar un mundo futuro para un quinto de la población mundial, eliminando de un modo u otro a los sobrantes (con guerras locales, dictaduras, hambrunas, siembra de enfermedades mortales)? No hay nada que el capitalismo no pueda intentar… si se lo deja y si tiene la fuerza social suficiente.

Por eso hay adoradores académicos o no del sistema, nuevos doctores Pangloss, que dicen que el sistema siempre se recuperó de sus crisis y volverá a hacerlo, porque no se presenta una alternativa. Pero si la historia fuese una simple continuación indefinida de los sistemas, Europa viviría todavía la pax romana, los mayas seguirían dominando media Mesoamérica y en Tenochtitlán-DF se seguirían haciendo sacrificios humanos. El derrumbe del mundo antiguo y del Estado romano, su cultura, y sus relaciones de dominación fue el resultado de una larga crisis que duró más de tres siglos y que amenazó a la civilización, cuyo nivel más alto sólo fue reconquistado mil 200 años después con el Renacimiento. No está escrito en ningún lado que el capitalismo sea como Anteo que al caer al suelo reconquistaba su vigor.

Porque esta crisis estructural está acabando con las bases de una cultura material basada en el despilfarro del agua, de los alimentos, de los recursos naturales de todo tipo y en la producción masiva de desechos que la naturaleza no puede reciclar. Los gobiernos progresistas o no, como el de Bolivia, Brasil, Ecuador, Argentina o el de México, Perú, Chile fingen creer que el crecimiento se puede lograr con el despojo de las tierras arables que se convierten en monocultivos, con la depredación del agua y de la tierra por la gran minería, por el extractivismo neodesarrollista pero ese crecimiento de las ganancias es enemigo del desarrollo y de los bienes comunes.

Por lo tanto, o se acaba con la producción para la ganancia, produciendo de modo diferente, fabricando otros productos, elaborados de otro modo, para otras necesidades o terminan por acabarse los bosques, los mares, el agua, el aire puro, el equilibrio natural del planeta… y la especie humana, reducida a pequeños grupos, vuelve al estado natural o, reducida a cerca de un tercio de sus integrantes actuales, vive en una dictadura tecnocrático-fascista como la que pintara Jack London en El Talón de Hierro. Suena apocalíptico, pero enteras civilizaciones y grandes culturas han vivido antes apocalipsis semejantes.

La alternativa no es ya capitalismo o barbarie. Desde los campos de concentración nazis, los goulags stalinistas, Hiroshima y Nagasaki y los bombardeos a Vietnam vivimos en la barbarie. La alternativa es o acabar con el capitalismo o ver cómo éste acaba con las bases materiales de nuestra civilización.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130210/387166/es/Senores-en-cual-mundo-vivimos

Sin estado de bienestar no puede existir una verdadera democracia

27 de julio de 2012

Sin estado de bienestar no puede existir una verdadera democracia

A la vista de los brutales y hasta criminales recortes en prácticamente todas las partidas presupuestarias del gasto social español es hora de la reflexión. La democracia se basa en la participación ciudadana en los asuntos públicos más allá de votar en unas elecciones cada cuatro años. Pero para ello el ciudadano debe estar informado y mucho antes debe vivir con unas mínimas condiciones de dignidad y de seguridad tanto personal como económica. Porque en realidad, no puede existir una verdadera democracia sin un estado de bienestar para todos los ciudadanos, ya que ¿qué tipo de derechos políticos van a ejercer los más desfavorecidos si no los tienen laborales o sociales que les permitan vivir dignamente?
Si nuestros hijos no pueden recibir una educación de calidad, democrática e integradora ¿qué tipo de ciudadanos van a ser el día de mañana? Si la educación queda en manos de la iglesia católica y sus órdenes religiosas, como parece ser el objetivo final de nuestros gobernantes conservadores tras los brutales recortes a la escuela pública y el aumento de las ayudas a la enseñanza privada, nuestros hijos no serán personas libres sino súbditos apegados a la superstición religiosa y humillados tanto ante el poder humano como el divino.
Si una persona no puede acceder una sanidad de calidad ¿cómo se va a preocupar de los problemas en su municipio o el tipo de leyes aprobado por el parlamento? Bastante tendrá con intentar sobrevivir sin arruinarse pagando costosas facturas médicas al estilo norteamericano.
Sin derechos laborales y dependiendo del arbitrio o del capricho del empresario tal y como ha quedado el mundo profesional tras las últimas reformas gubernamentales, los trabajadores quedan en una situación total de indefensión bastante parecida al capitalismo salvaje del tenebroso y explotador siglo XIX tal y como desean muchos de nuestros empresarios patrios.
Claro que seguramente, lo que al final se quiere es copiar el sistema democrático norteamericano, en donde casi ningún pobre vota y mucho menos ejerce sus derechos políticos, sociales o laborales porque bastante tiene con intentar sobrevivir día a día, abandonados por el estado y dependiendo de las miles de iglesias y cultos que proliferan en el país, las cuales intentan suplir la falta de justicia social mediante caridad, pero eso sí bajo el terrible coste de fomentar la ignorancia, la superstición y el fanatismo religioso. Y así al final, dejar el país en manos de las clases acomodadas, para que hagan y deshagan a su antojo en una pseudodemocracia de mentira, únicamente fachada y desprovista de todo contenido real.

Publicado por en viernes, julio 27, 2012

La doble crisis española

España vive una doble crisis financiera (2008-2011) y una económica

La primera crisis: LA BURBUJA INMOBILIARIA 
Por Antonio Romea
La primera fue debida a la burbuja inmobiliaria y especulativa. Se construyeron más pisos de los que se pueden vender (hay un millón de pisos vacios en España) y a precios sobrevalorados. La Banca dió créditos a constructoras y particulares también por valores superiores a los de dichos pisos, ya que la propia Banca los tasaba a la alta y el Estado no lo impedía.
Ahora, en 2011, existe riesgo de impago de dicho crédito, tanto por parte de las constructoras, que no venden o no acaban de construir los pisos y sólo pueden devolver a los Bancos prestamistas unos pisos que ya valen menos que el monto de capital que recibieron en préstamo, como de las familias que con la crisis pasan apuros económicos y se convierten en morosos de los Bancos (la tasa de morosidad es aún baja, del 5%) y en el peor de los casos no pueden pagar los pisos que compraron con Hipotecas antes de la crisis y se los tendría que quedar el Banco.
En caso de quiebra de la Banca, el Estado español es responsable civil subsidiario y tendría que devolver los depósitos hechos por la población hasta 100.000 euros por ciudadano. Para tener fondos en dicho caso de quiebra y para conceder ayudas a la Banca -ya ha concedido préstamos millonarios a Cajas de Ahorro-, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE, socialdemócrata) está recortando gastos y derechos sociales históricos, como lo haría un Gobierno de derecha (PP, conservadores).
El Estado necesita pues fondos de reserva para ayudar a la Banca y se extraen suprimiendo servicios del Estado del bienestar, conseguidos durante décadas de luchas obreras en España, además se aumentan los impuestos también a la población trabajadora: aumento IVA al 18%, fin del cheque-bebé, recortes a desempleados, reducción un 10% salario funcionarios, congelación pensiones, postponer jubilación a los 67 años, reducción servicios públicos y convocatoria de empleo público. Todo ello empeorará la Enseñanza, Sanidad y Seguridad (en 2011 se baja de convocar 3.500 plazas de Policias a 600).
Estas medidas se supone que son contrarias a la ideología del Gobierno PSOE, que en épocas de bonanza pretendía aumentar coberturas sociales. Pero precisamente esto, dar garantías a los compradores de deuda española y a la Banca, es lo que le exige al Gobierno la propia Banca española y extranjera, la cual compra deuda Estado, o sea que da crédito al Estado español, las grandes empresas (hubo un desayuno clave de sus directivos y el Presidente Zapatero en la Moncloa), el estadounidense FMI y hasta la propia Unión Europea, en concreto la canciller alemana Angela Merkel.
Ante esa presión el Gobierno “socialista” está realizando la misma política anti-social y pro-Banca que hubiesen desarrollado el conservador PP, y además sin desgaste electoral para éste último, al que ahora las encuestas dan como favorito para ganar las próximas Elecciones.
Parece ser que estando en el marco del euro, en la Unión Europea y en el sistema bancario internacional un Gobierno no tiene PODER político ni económico, ni margen de maniobra para hacer otra cosa que lo que la dicta la Gran Banca y sus Instituciones Internacionales afines. O sí se puede hacer otra cosa, de haber voluntad política
¿Habría poder para ello? ¿Es necesario obedecer a dichas instituciones y prestamistas?
Islandia y Argentina actuaron de otra forma, favoreciendo a sus ciudadanos y no a los especuladores.(crisis-financiera-en-islandia)
Recordemos que la crisis financiera internacional se inició en EEUU en 2007 con las subprimes o créditos basura, uno o dos años antes de que estallase, en parte por razones endógenas y en parte por contagio, la burbuja inmobiliaria española (2009-11).

La segunada crisis: DEUDA DEL ESTADO POR OBRAS

La crisis Mundial tuvo su origen en la crisis de las subprime (créditos basura) en 2008 EEUU, se prestó más de la riqueza que pueden generar los Estados y del valor de las viviendas hipotecadas.

En España, la crisis se sintió después y tiene tres características nacionales:
1. La primera debiba a la especulación inmobiliariaburbuja que hacía vender las casas por precios altos con grandes hipotecas, al estallar la burbuja, las viviendas han pasado a valer menos que sus hipotecas.

2. El segundo motivo ha sido el exagerado gasto público, principalmente en construcción de obras públicas y similares por parte de Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y Estado, no siempre necesarias, pero que lucraban a políticos y cargos públicos con comisiones ilegales.

Con ese esquema de gasto público no se creó empleo estable, ni servicios públicos, sino que el dinero público pasaba a manos privadas de construcctoras, a veces vínculadas con políticos. Se juzgan sólo algunos casos de corrupción y comisiones ilegales pagadas a políticos (Marbella, Valencia).

Dichas obras y gastos públicos exagerados e innecesarios, se financiaron además de con los impuestos, pidiendo crédito a los Bancos y emitiendo Deuda Pública. Por lo cual ahora España tiene deuda externa y los prestamistas (“los Mercados”) piden mayores intereses para seguir prestando, con el razonable argumento de que hay más riesgo de impago (prima de riesgo superior a la Alemana), ya que la Administraciones Públicas españolas gastan más de lo que recaudadan en impuestos y además el país genera menos riqueza debido al desplome del sector inmobiliario y la construcción.

Para asegurar a los prestamistas (inversores) que recuperarán su capital principal más los intereses, el Gobierno de Zapatero (PSOE) (como hicieran los de Grecia, Irlanda y Portugal), ha recurrido a aumentar impuestos (18% IVA) y reducir garantías sociales (jubiliación a 67 años, contratos basura, subsidio desempleo) a ello se suman la reducción en la calidad de sanidad y educación, servicios que dependen de los Gobiernos Autónomos (también endeudados). También ha aumetado el paro al cesar la construcción.

UNA PROPUESTA:
Otra opción planteable en las asambleas del movimiento 15-M Democracia Real,ya, bien podría ser una moratoria (que no suspensión) en el pago de las obras públicas.
Ya que se pide a los españoles que trabajen 2 años más antes de jubilarse, sería de justicia simétrica que las constructoras y Bancos, o sea las grandes empresas y fortunas del país, esperasen también varios años hasta que la crisis de la deuda externa se supere y se vuelvan a llenar las arcas del Estado, para cobrar sus facturas.
Y más, teniendo en cuenta que han sido en parte estas empresas (grandes lobbies) las que en connivencia con políticos sin escrúpulos y poco duchos en aritmética, las que han llevado al país a unos niveles de deuda externa tan alto.

La crisis de siempre: 
CRISIS ECONÓMICA CRÓNICA, LA DESINDUSTRIALIZACIÓN

Además de la crisis financiera de estos años, España sufre una crisis crónica en su econonomía real desde los años 80, debido a la destrucción de los sectores productivos que efectuó el entonces Presidente Felipe Gonzalez. Este tercer factor se refiere a la ECONOMÍA REAL (Productividad),  y no a la FINANCIERA (Deuda especulativa). Es la Herencia de la desindustrialización que dejó el Gobierno de Felipe González en los años 80: El paro endémico, que en 2011 ha llegado a los 4 MILLONES.


España tiene un paro endémico que alcanzaba en torno a los 3 millones de trabajadores, desde que en los años 80, el entonces Presidente, Felipe González desmontó varios sectores productivos para lograr el tanto político de entrar en la Unión Europea (1985), negociando a la baja las condiciones de los sectores productivos españoles.

Entonces España perdió muchas empresas medias y pequeñas producciones que daban trabajo a cientos de miles de personas. Se recibieron subvenciones para que no se notase el paro en el momento, pero se destruyo capacidad productiva en Altos Hornos, Minería, Sector Pesquero, Lácteo y partes del Agrícola, sólo éste último se ha recuperado en capacidad competitiva con Europa.
La industria ligera y de comercios y distribución fue monopolizada por grandes grupos franceses y las bebidas gaseósas por dos multinacionales.
Las consecuencias sociales de este paro endémico (20% de población activa), se ve amortiguado por la solidaridad de las familias, subsidios de desempleo y trabajillos no declarados (economía sumergida) que se pagan en dinero no declarado a Hacienda (en B, o en negro). Pero cuando las crisis son más profundas, el número de desempleados aumenta muy significativamente, hasta los 4 millones.5 MILLONES DE PARADOS EN 2012 (Actualización)
En esta ocasión de crisis mundial, en que se juntan la deuda soberana y su gestión en favor de los acreedores (Bancos) y no persiguiendo a los infractores (Corrupción política, obras públicas, gastos absurdos y comisiones ilegales, en Ayuntamientos y Autonomías, Constructoras) más burbuja inmobiliaria, sumada al paro de los 80 que creó González, hemos llegado a los 5 millones de parados en 2012. El mayor índice de un país industrializado occidental.

Análisis de Antonio Romea

El PP y su política de defensa de la familia

La defensa de la familia ha sido siempre uno de los grandes ejes de la política de los partidos conservadores. El nuevo Gobierno del Partido Popular también apuesta por ella y, como muestra, ha decidido otorgar a un buen número de cargos de libre designación a familiares de dirigentes populares.

El Partido Popular considera fundamental promover una política fiscal familiar, con exenciones, deducciones y bonificaciones para familias numerosas, dependientes y personas más necesitadas.

Esta semana(el 05-02-12) el Gobierno ha anunciado varias decisiones que afectan directamente a la vida y a la familia. Por un lado, la modificación de la actual Ley del Aborto, volviendo a fijar los “supuestos y acabando así con la ley de plazos socialista y por otro, un Plan Integral de Apoyo a la Familia.

El programa social del PP incide en el apoyo a la familia, definida como “la primera sociedad del bienestar”, y apuesta por mejorar la conciliación entre trabajo y vida personal como vía para incrementar la igualdad entre mujeres y hombres. En el capítulo de cambios legislativos propone modificar la normativa de aborto.

Con el objetivo de “reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores”. También quiere retocar las leyes de Dependencia y de Violencia de Género. Deja fuera de los cambios la Ley de Igualdad, que establece la paridad electoral y apuesta por la mayor presencia femenina en el poder económico. Tampoco menciona los matrimonios entre personas del mismo sexo, cuya legalización ha recurrido ante el Tribunal Constitucional.

Servicios públicos y privatización. En su oferta a los electores el PP se compromete a “preservar el carácter universal y la calidad de los servicios públicos que conforman el Estado del Bienestar“.

Familia. El PP mantiene uno de sus postulados clásicos, el valor de la familia como eje de la sociedad, y promete un plan integral de apoyo con un objetivo primordial: facilitar la compatibilización de la vida profesional y laboral(no la familiar nota del editor). Esta es la línea que mantuvo durante los gobiernos de José María Aznar, cuando se aprobó la Ley de Conciliación. También propone “un mayor reconocimiento de la aportación a la natalidad de las mujeres en el sistema de pensiones” y elevar los mínimos exentos en el IRPF

Aunque su formación y experiencia puede justificar más que sobradamente el acceso a los cargos, la ética, otro elemento que debería primar en política, bien podría ser un freno para ello. Pero parece que la cultura del enchufismo (con perdón por utilizar la palabra cultura para esto) no sólo es un mal endémico del PSOE.

“En los últimos días(21-03-12) se ha puesto de manifiesto cómo el Gobierno del PP ha recurrido a los lazos familiares para cubrir diversos cargos en la Administración, situando a hijos, hermanos o cuñados en puestos relevantes. La polémica generada por lo que la sociedad interpreta como enchufes ha llegado a abortar algunos de estos nombramientos, como el del marido de María Dolores de Cospedal, Ignacio López del Hierro, como consejero de Red Eléctrica; su proliferación en todo tipo de cargos de libre designación en los últimos meses ha desatado el malestar incluso en las mismas filas del PP… aunque la secretaria general popular todavía espera ver a su hermano Ricardo Cospedal al frente de la Fundación Carolina, en sustitución de la exministra socialista Rosa Conde. Del Consejo de Red Eléctrica también ha quedado fuera por el escándalo de los enchufes el hermano de Álvaro Nadal, director de la Oficina Económica de Moncloa”

Las presiones provinientes de Génova y Moncloa han provocado el aborto de uno de estos nombramientos, el del marido de María Dolores de Cospedal, Ignacio López del Hierro, como consejero de Red Eléctrica.

Pero hay muchos casos en los que hermanísimos, parejísimas, cuñadísimos… han accedido a cargos de responsabilidad:

– Carmen Gamir, pareja del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, es la jefa de prensa de la Secretaría de Estado de Presupuestos.

– Ángela Alarcó, ex mujer de Rodrigo Rato, es presidenta de Paradores del Estado.

– Ramón Ongil, hermano de la vicesecretaria de organización del PP de Madrid, Gádor Ongil, es el director de Comunicación de Paradores del Estado.

– Teresa Lizaranzu, esposa de Álvaro Nadal, director de la Oficina Económica de Moncloa, es directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro,  presidencia de la Comisión de Propiedad Intelectual y también de la Sociedad Estatal de Acción Cultural.

– José Ramón Bujanda, concuñado del ministro de Agricultura, Medio Ambiente y Alimentación, Miguel Arias Cañete, es el presidente de la Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria (Saeca)

– José Miguel Martínez, cuñado del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, es el presidente de la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (Selae).

– Marcelino Oreja, hijo del homónimo ex diputado del PP, es el presidente de la empresa pública Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE).