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La doble crisis española

España vive una doble crisis financiera (2008-2011) y una económica

La primera crisis: LA BURBUJA INMOBILIARIA 
Por Antonio Romea
La primera fue debida a la burbuja inmobiliaria y especulativa. Se construyeron más pisos de los que se pueden vender (hay un millón de pisos vacios en España) y a precios sobrevalorados. La Banca dió créditos a constructoras y particulares también por valores superiores a los de dichos pisos, ya que la propia Banca los tasaba a la alta y el Estado no lo impedía.
Ahora, en 2011, existe riesgo de impago de dicho crédito, tanto por parte de las constructoras, que no venden o no acaban de construir los pisos y sólo pueden devolver a los Bancos prestamistas unos pisos que ya valen menos que el monto de capital que recibieron en préstamo, como de las familias que con la crisis pasan apuros económicos y se convierten en morosos de los Bancos (la tasa de morosidad es aún baja, del 5%) y en el peor de los casos no pueden pagar los pisos que compraron con Hipotecas antes de la crisis y se los tendría que quedar el Banco.
En caso de quiebra de la Banca, el Estado español es responsable civil subsidiario y tendría que devolver los depósitos hechos por la población hasta 100.000 euros por ciudadano. Para tener fondos en dicho caso de quiebra y para conceder ayudas a la Banca -ya ha concedido préstamos millonarios a Cajas de Ahorro-, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE, socialdemócrata) está recortando gastos y derechos sociales históricos, como lo haría un Gobierno de derecha (PP, conservadores).
El Estado necesita pues fondos de reserva para ayudar a la Banca y se extraen suprimiendo servicios del Estado del bienestar, conseguidos durante décadas de luchas obreras en España, además se aumentan los impuestos también a la población trabajadora: aumento IVA al 18%, fin del cheque-bebé, recortes a desempleados, reducción un 10% salario funcionarios, congelación pensiones, postponer jubilación a los 67 años, reducción servicios públicos y convocatoria de empleo público. Todo ello empeorará la Enseñanza, Sanidad y Seguridad (en 2011 se baja de convocar 3.500 plazas de Policias a 600).
Estas medidas se supone que son contrarias a la ideología del Gobierno PSOE, que en épocas de bonanza pretendía aumentar coberturas sociales. Pero precisamente esto, dar garantías a los compradores de deuda española y a la Banca, es lo que le exige al Gobierno la propia Banca española y extranjera, la cual compra deuda Estado, o sea que da crédito al Estado español, las grandes empresas (hubo un desayuno clave de sus directivos y el Presidente Zapatero en la Moncloa), el estadounidense FMI y hasta la propia Unión Europea, en concreto la canciller alemana Angela Merkel.
Ante esa presión el Gobierno “socialista” está realizando la misma política anti-social y pro-Banca que hubiesen desarrollado el conservador PP, y además sin desgaste electoral para éste último, al que ahora las encuestas dan como favorito para ganar las próximas Elecciones.
Parece ser que estando en el marco del euro, en la Unión Europea y en el sistema bancario internacional un Gobierno no tiene PODER político ni económico, ni margen de maniobra para hacer otra cosa que lo que la dicta la Gran Banca y sus Instituciones Internacionales afines. O sí se puede hacer otra cosa, de haber voluntad política
¿Habría poder para ello? ¿Es necesario obedecer a dichas instituciones y prestamistas?
Islandia y Argentina actuaron de otra forma, favoreciendo a sus ciudadanos y no a los especuladores.(crisis-financiera-en-islandia)
Recordemos que la crisis financiera internacional se inició en EEUU en 2007 con las subprimes o créditos basura, uno o dos años antes de que estallase, en parte por razones endógenas y en parte por contagio, la burbuja inmobiliaria española (2009-11).

La segunada crisis: DEUDA DEL ESTADO POR OBRAS

La crisis Mundial tuvo su origen en la crisis de las subprime (créditos basura) en 2008 EEUU, se prestó más de la riqueza que pueden generar los Estados y del valor de las viviendas hipotecadas.

En España, la crisis se sintió después y tiene tres características nacionales:
1. La primera debiba a la especulación inmobiliariaburbuja que hacía vender las casas por precios altos con grandes hipotecas, al estallar la burbuja, las viviendas han pasado a valer menos que sus hipotecas.

2. El segundo motivo ha sido el exagerado gasto público, principalmente en construcción de obras públicas y similares por parte de Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y Estado, no siempre necesarias, pero que lucraban a políticos y cargos públicos con comisiones ilegales.

Con ese esquema de gasto público no se creó empleo estable, ni servicios públicos, sino que el dinero público pasaba a manos privadas de construcctoras, a veces vínculadas con políticos. Se juzgan sólo algunos casos de corrupción y comisiones ilegales pagadas a políticos (Marbella, Valencia).

Dichas obras y gastos públicos exagerados e innecesarios, se financiaron además de con los impuestos, pidiendo crédito a los Bancos y emitiendo Deuda Pública. Por lo cual ahora España tiene deuda externa y los prestamistas (“los Mercados”) piden mayores intereses para seguir prestando, con el razonable argumento de que hay más riesgo de impago (prima de riesgo superior a la Alemana), ya que la Administraciones Públicas españolas gastan más de lo que recaudadan en impuestos y además el país genera menos riqueza debido al desplome del sector inmobiliario y la construcción.

Para asegurar a los prestamistas (inversores) que recuperarán su capital principal más los intereses, el Gobierno de Zapatero (PSOE) (como hicieran los de Grecia, Irlanda y Portugal), ha recurrido a aumentar impuestos (18% IVA) y reducir garantías sociales (jubiliación a 67 años, contratos basura, subsidio desempleo) a ello se suman la reducción en la calidad de sanidad y educación, servicios que dependen de los Gobiernos Autónomos (también endeudados). También ha aumetado el paro al cesar la construcción.

UNA PROPUESTA:
Otra opción planteable en las asambleas del movimiento 15-M Democracia Real,ya, bien podría ser una moratoria (que no suspensión) en el pago de las obras públicas.
Ya que se pide a los españoles que trabajen 2 años más antes de jubilarse, sería de justicia simétrica que las constructoras y Bancos, o sea las grandes empresas y fortunas del país, esperasen también varios años hasta que la crisis de la deuda externa se supere y se vuelvan a llenar las arcas del Estado, para cobrar sus facturas.
Y más, teniendo en cuenta que han sido en parte estas empresas (grandes lobbies) las que en connivencia con políticos sin escrúpulos y poco duchos en aritmética, las que han llevado al país a unos niveles de deuda externa tan alto.

La crisis de siempre: 
CRISIS ECONÓMICA CRÓNICA, LA DESINDUSTRIALIZACIÓN

Además de la crisis financiera de estos años, España sufre una crisis crónica en su econonomía real desde los años 80, debido a la destrucción de los sectores productivos que efectuó el entonces Presidente Felipe Gonzalez. Este tercer factor se refiere a la ECONOMÍA REAL (Productividad),  y no a la FINANCIERA (Deuda especulativa). Es la Herencia de la desindustrialización que dejó el Gobierno de Felipe González en los años 80: El paro endémico, que en 2011 ha llegado a los 4 MILLONES.


España tiene un paro endémico que alcanzaba en torno a los 3 millones de trabajadores, desde que en los años 80, el entonces Presidente, Felipe González desmontó varios sectores productivos para lograr el tanto político de entrar en la Unión Europea (1985), negociando a la baja las condiciones de los sectores productivos españoles.

Entonces España perdió muchas empresas medias y pequeñas producciones que daban trabajo a cientos de miles de personas. Se recibieron subvenciones para que no se notase el paro en el momento, pero se destruyo capacidad productiva en Altos Hornos, Minería, Sector Pesquero, Lácteo y partes del Agrícola, sólo éste último se ha recuperado en capacidad competitiva con Europa.
La industria ligera y de comercios y distribución fue monopolizada por grandes grupos franceses y las bebidas gaseósas por dos multinacionales.
Las consecuencias sociales de este paro endémico (20% de población activa), se ve amortiguado por la solidaridad de las familias, subsidios de desempleo y trabajillos no declarados (economía sumergida) que se pagan en dinero no declarado a Hacienda (en B, o en negro). Pero cuando las crisis son más profundas, el número de desempleados aumenta muy significativamente, hasta los 4 millones.5 MILLONES DE PARADOS EN 2012 (Actualización)
En esta ocasión de crisis mundial, en que se juntan la deuda soberana y su gestión en favor de los acreedores (Bancos) y no persiguiendo a los infractores (Corrupción política, obras públicas, gastos absurdos y comisiones ilegales, en Ayuntamientos y Autonomías, Constructoras) más burbuja inmobiliaria, sumada al paro de los 80 que creó González, hemos llegado a los 5 millones de parados en 2012. El mayor índice de un país industrializado occidental.

Análisis de Antonio Romea

El fracaso de los recortes

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 9 de febrero de 2012

Este artículo señala que los recortes muy notables de gasto público, incluyendo gasto público social, no están recuperando la confianza de los mercados financieros, empeorando la situación económica que va en camino de llegar a una Gran Depresión, causada, en parte, por tales recortes.

El dogma neoliberal que ha estado imponiendo unas políticas de austeridad con recortes muy marcados del gasto público, incluyendo del gasto público social (en transferencias –como pensiones y ayudas a las familias–, así como en gastos en servicios públicos del Estado del bienestar –como sanidad, educación, servicios de dependencia, escuelas de infancia, vivienda social, servicios sociales y otros–, que determinan en gran manera la calidad de vida y el bienestar de la gran mayoría de la población), ha dominado todo el discurso y la práctica política del Consejo Europeo, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo, del Fondo Monetario Internacional y de la mayoría de gobiernos de la UE durante estos años de crisis. Estas políticas de recortes han sido particularmente acentuadas en los países que despectivamente se conocen en la terminología anglosajona como PIGS (cerdos), y que incluyen a Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain) a los que últimamente han añadido otra I (PIIGS), al incluirse Italia.

Tales recortes se han presentado como necesarios para recuperar la “confianza de los mercados financieros”, manida frase que se ha utilizado con gran frecuencia para justificarlos. Otra frase también en gran uso en la sabiduría convencional neoliberal es la necesidad de “mostrar responsabilidad fiscal”, como si responsabilidad y recortes fueran sinónimos. Ahora bien, un simple análisis de los datos muestra que, a pesar de que aquellos países han estado recortando y recortando, la famosa “confianza de los mercados” no ha aparecido por ninguna parte. Los intereses de la deuda pública en la mayoría de estos países han continuado elevadísimos, con niveles insostenibles en todos ellos. La desconfianza continúa a pesar de los recortes, y ello ha ocurrido país por país.

En España ha habido unos recortes sin precedentes (acentuados ahora más con el Gobierno del Partido Popular), aprobándose incluso una reforma de la Constitución que dificultará en el futuro la reducción del enorme déficit de gasto público social que tiene España, el más bajo, per cápita, de la UE-15 (el grupo de países de la UE con semejante desarrollo económico al nuestro). A pesar de estos recortes, los intereses de la deuda pública han ido subiendo de manera tal que el presidente Rajoy ha indicado que llevará a cabo las reformas que hizo Portugal cuando fue intervenido, posibilidad que el presidente Zapatero creía haber evitado con sus políticas de recortes, las cuales se justificaban para prevenir lo que ha acabado ocurriendo. Cabe entonces hacerse la pregunta de ¿cómo se justifica tanto recorte cuando la famosa “confianza de los mercados financieros” no ha aparecido por ninguna parte?

Una situación parecida ha tenido lugar en Grecia, donde los recortes están generando una gran agitación social, sin que los intereses de la deuda hayan bajado. Antes al contrario, han alcanzado unos niveles insostenibles. Un caso parecido es el de Irlanda, donde a pesar de los recortes de las pensiones (de más del 10%) y de la reducción sin precedentes de los beneficios sociales y del empleo en los servicios del Estado del bienestar, los intereses de la deuda pública continúan ahogando a la deuda pública. Y lo mismo está ocurriendo en Italia.

Todos estos países PIIGS han estado gobernados por partidos conservadores (dictatoriales en el caso de Grecia, Portugal y España) en la mayoría del periodo pos II Guerra Mundial, siendo las fuerzas conservadoras todavía las dominantes en su vida política y mediática. En todos estos países –al revés que en el norte de Europa– el mundo del trabajo es débil y el del capital (hegemonizado por el capital financiero) es fuerte. En consecuencia, tienen políticas fiscales regresivas, enormes fraudes fiscales y estados del bienestar poco desarrollados. Y en todos ellos la reducción del déficit público ha sido primordialmente a base de recortes del gasto público social. A pesar de ello, su deuda pública, como porcentaje del PIB, ha continuado aumentando desde 2007 sin que los recortes la hayan reducido. En España ha subido del 36% del PIB al 68%, en Portugal del 68% al 102%, en Grecia del 107% al 161%, en Irlanda del 25% al 107% y en Italia del 103% al 120%. En realidad, estos recortes han empeorado la situación en lugar de mejorarla, tal como algunos de nosotros predijimos. Los famosos “mercados” creen que, a no ser que crezcan, estos países jamás podrán pagar su deuda. Y tales recortes están dificultando que crezcan. Como ha dicho Wolfgang Munchau, codirector del Financial Times: “No entiendo cómo alguien con formación macro-económica y con un mínimo de honestidad y decencia puede apoyar hoy la fantasía de que las políticas de austeridad estimulan la economía” (“Why Europe’s Officials Lose Sight of the Big Picture”, The Financial Times, 16/10/11).

Por fin comienza a percibirse que algo no funciona con los recortes. Incluso los neoliberales comienzan a decir que tales recortes tienen que ir acompañados de un estímulo económico. Pero asumen erróneamente que la falta de crecimiento económico (que antes decían que se debía al inexistente excesivo gasto público) la causan los salarios “excesivamente altos”. Según tal dogma, los sueldos deben reducirse, lo cual hundirá todavía más las economías de tales países, porque el mayor problema que tienen estas es la falta de demanda, resultado del enorme descenso de las rentas del trabajo (que han disminuido la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población) y de la especulación financiera, consecuencia del obsceno crecimiento de las rentas del capital financiero, y que ha provocado la escasez de crédito. La bajada de los salarios, junto con la reducción del gasto público, reducirá todavía más tal demanda, llevándonos a una Gran Depresión. En realidad, para amplios sectores de las clases populares, la Gran Depresión ya está aquí.

La insolvencia de la UE

La lucha de clases en el default

Andrea Fumagalli

http://uninomade.org/lotte-di-classe-nel-default/

La crisis de la deuda soberana europea ha puesto en boca de todos términos que hasta hace poco tiempo solo eran conocidos por los especialistas. Entre ellos, default e insolvencia son términos bastantes comunes dentro de los movimientos sociales que dan origen a las grandes manifestaciones del pasado 15 de octubre. DeriveApprodi publica oportunamente la traducción del libro de François Chesnais Le dettes illégitimes, publicado en Francia en este verano, con el acertado título: Deudas ilegítimas y derecho a la insolvencia.

El panfleto de Chesnais permite aclarar el uso, a menudo distorsionado, del término insolvencia, que puede referirse a dos contextos muy diversos entre sí: el micro y el macroeconómico. A nivel micro, la insolvencia es una práctica ilegal normalmente llevada a cabo en momentos de necesidad cuando los ingresos percibidos no consiguen hacer frente a los compromisos para el pago de los gastos corrientes (hipoteca o alquiler, facturas, etc… ). No se trata de una novedad pero la diferencia es que hoy, en un contexto de individualización (del trabajo y de la propiedad), frente al desmantelamiento de lo público, la práctica de la insolvencia debería extenderse a todo el sistema económico.

La lógica envenenada de las finanzas

En el segundo número de los Quaderni di San Precario, se mantiene provocativamente que el derecho a la quiebra, aplicado en Italia solo para las empresas, pueda extenderse también a los precarios. No es más que el reconocimiento de un fundamento del capitalismo, o, como escribe Maurizio Lazzarato en su último ensayo (La Fabrique de l’homme endetté, Editions Amsterdam, Paris), “el fundamento de la relación social no es la igualdad (de cambio) sino la asimetría de la deuda/préstamo que precede, históricamente y teóricamente, a la de la producción y el trabajo asalariado”. En otras palabras, el hombre en el capitalismo está “estructuralmente” endeudado, porque solo del endeudamiento nacen la acumulación y el plusvalor. La diferencia, en el capitalismo propietario contemporáneo, donde el precario debe convertirse en empresa individual, es que todos estamos endeudados. Una condición que va mucho más allá de los números rojos de las empresas y del Estado. Desde este punto de vista, ejercitar el derecho a la insolvencia es una forma de contrapoder que interviene, cuando se organiza colectiva y conscientemente, a través de la relación de explotación, apuntando a una reapropiación, aunque indirecta, del salario y la renta. La insolvencia individual podría socavar así el biopoder de los mercados financieros y comprender el auténtico significado de la financiarización: controlar la relación capital-trabajo.

Distinto es en cambio el contexto macroeconómico, donde no se habla de insolvencia. Se habla sobre todo de default, o de, posible, quiebra del Estado. Es necesario especificar este punto para evitar que surjan equívocos: una declaración de quiebra, o la decisión política de no pagar parte de la deuda o sus intereses, implica su renegociación y no su impago, como pasa con un particular. Tanto es así que los diversos ejemplos citados a menudo como casos de insolvencia (Argentina, Ecuador, Islandia), en realidad no significaron el impago de la deuda, sino su restructuración y/o su congelación, incluso en condiciones más favorables. No es casual que Chesnais en el libro en cuestión no mencione jamás el término insolvencia.

El texto de Chesnais contiene tres capítulos y una breve conclusión. El primero se centra en el rol siempre más dominante de los mercados financieros, a partir de los análisis teóricos de Marx y Keynes. El nexo entre finanzas y especulación es inseparable y solo en el siglo XX el poder de las finanzas ha conocido un paréntesis, en particular entre la crisis del 29 y el colapso del sistema Bretton Woods en 1971. Con el desarrollo de los fondos de pensiones y los productos derivados asistimos a una inversión de la tendencia que ha llevado a la actividad especulativa globalizada a ser uno de los ejes de la acumulación de capital. La crisis de las subprime de 2008 y la reciente crisis de la deuda europea son la consecuencia. Se trata por tanto, según el autor, de una crisis endógena del sistema económico, generada por la misma lógica financiera.

El segundo capítulo se centra en la dinámica de la deuda pública, con particular referencia a la francesa, analizándose la relación estado-banca. La tesis, compartida, es que buena parte de la responsabilidad del incremento de la relación déficit-PIB en Francia y en otros países europeos, se debe a la intervención pública en favor del sistema del crédito, debido a los riesgos de quiebra de muchos operadores financieros. Se trata de intervenciones a fondo perdido, que no tienen efectos multiplicadores como el tradicional deficit-spending keynesiano. Además, la imposición de políticas de austeridad pro-ciclicas tiene el efecto de empeorar tal relación, porque si por un lado pueden mejorar el balance estatal, por otro causan pesados efectos recesivos.

Entrampados por las armas

Precisamente partiendo de tales consideraciones, Chesnais introduce en el tercer capítulo la noción de deuda ilegitima: “aquel contrato contra los intereses de los ciudadanos de un Estado y con pleno conocimiento de causa sobre quiénes son los acreedores”. La cuestión, ya planteada en 1927 por el jurista ruso Alexander Sack, a propósito de las deudas públicas en las dictaduras para fines militares, recobra actualidad frente a las imposiciones de la dictadura financiera. La actividad especulativa actual, destinada a favorecer la creación de plusvalías sobre los títulos derivados, ha creado un circulo vicioso para reducir los balances públicos y permitir mayores ingresos para las compañías financieras que controlan los mercados. Pero no se trata solo de esto. Chesnais recuerda cómo, en el caso griego, la deuda pública se ha incrementado debido a la creciente compra de armamento. Los datos publicados en el informe de 2010 del SIPRI de Estocolmo demuestran que “Grecia ha sido uno de los cinco mayores importadores de armas en Europa entre 2005-2009”. La adquisición de aviones de combate americanos y franceses y también de equipos militares alemanes representa el 38% del volumen de sus importaciones. Se verifica así una combinación, nada nueva, entre endeudamiento contratado con los bancos, no casualmente franceses y alemanes, principalmente, y endeudamiento con fondos de inversión procedentes de las industrias militares de esos mismos países. Un caso de manual de deuda ilegitima. La situación griega no es tan diferente a la de Italia, donde el ministro de defensa ha aprobado recientemente la compra de F-35 por 15 mil millones.

Sobre las cenizas del estado del bienestar

La propuesta de Chesnais es la de hacer una auditoría sobre las deudas públicas europeas sujetas a la presión especulativa. La auditoría pretende determinar, mediante una investigación, la adecuación y el cumplimiento de los procedimientos de gasto y financiación que han caracterizado el aumento de la deuda soberana en los últimos años, a fin de identificar la cuota ilegítima que ha alimentado la espiral de la deuda. Además, pone de manifiesto la iniquidad del sistema fiscal, cada vez más caracterizado por elementos de regresividad impositivos. La constante reducción de las tasas sobre las rentas más altas, del 62% al actual 43% en Italia, junto al incremento de los impuestos indirectos sobre el consumo, actualmente llegan al 23%, han favorecido el proceso de desmantelamiento del estado de bienestar y aumentado el endeudamiento de las familias.

La auditoría sobre la deuda pública se convierte así en el instrumento principal para sostener, a nivel nacional y europeo, la demanda de congelación y restructuración de la deuda, en línea con algunas propuestas ya existentes. La demanda de congelación unilateral de los bonos del estado, de hecho un default controlado, no implica el impago completo de la deuda sino su renegociación de las condiciones de su parcial devolución, junto a la introducción de restricciones a su libre circulación, con el fin de sustraer una parte de la misma a la actividad especulativa. (http://uninomade.org/prove-conclamate-di-dittatura-finanziaria/).

Desde este punto de vista, la denuncia de la deuda ilegitima e intervenciones ad hoc sobre los mercados de capitales van de la mano. Y, como señala Chesnais, “una campaña así no puede hacerse por delegación. El pueblo griego no puede llevarla a cabo solo por cuenta de los demás ciudadanos europeos”. A pesar del escepticismo de Chesnais sobre el euro, es Europa, y no unos estados-nación ya desmontados, quien represente el campo de batalla.

FINACIANDO LA BANCA Y VENDIENDO EL PAIS

per Juan Antonio Alejo

Los acontecimientos están transcurriendo uno tras otro, hoy hay otra nueva noticia bastante desgarradora, suficiente como para haberle dedicado otra entrada, el único que se ha opuesto ha sido el primer Ministro británico David Cameron y es la referente al déficit en la que cualquier país miembro de la UE cuyo déficit sobrepase el 0,5% será fuertemente sancionado, la norma va a dejar a la mayoría de los países sin instituciones públicas pues tendrán que venderlas para no sobrepasar el 0,5%% e impedirá que levanten cabeza. El problema está en que una vez vendidas, en cuanto vuelva a subirles el déficit ya no les quedará nada para vender.

Por otra parte, las instituciones de los países podrían ser sostenibles, no debería de haber déficit. Para ello la clase política de los distintos países de la UE deberían dejar de robar y de derrochar el dinero de los contribuyentes, pero como no están dispuestos a sacrificar sus privilegios, osea a dejar de robar al pueblo, pues pasan por encima de nosotros vendiéndonos a los mercados.

Indignado INSUMISO

per corte

Mi indignacion empieza a acercarse al infinito. Uno de los sistema de control mental es tratarnos como a niños, pero estos 3 personajes con sus declaraciones de ayer nos tratan como a imbeciles. Ante tanta desfachatez, ME DECLARO UN INDIGNADO INSUMISO, y como tal que conmigo no cuenten. Intentare sobrevivir sin que me estafen mas. Ya iremos descubriendo lo recobecos en los que vamos a tener que empezar a movernos e informaremos.

BARROSO.- Barroso explicó a Rajoy que el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, con el que se entrevistó el próximo presidente español el miércoles, es junto a Obama partidario de la expansión fiscal. “Esto de la expansión fiscal“, se oye farfullar a Rajoy. “Yo no tengo alternativa a la reducción del déficit…”. Barroso le da ánimos: “La nuestra (alternativa) es la buena”. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, calificó hoy la victoria en los comicios españoles del Partido Popular como un triunfo del discurso realista y aseguró que su líder, Mariano Rajoy,
ha ganado las elecciones diciendo la verdad a los españoles“. Durao Barroso, que intervino en la sesión de cierre del congreso del Partido Popular Europeo (PPE) en Marsella (sureste de Francia), explicó que para salir de la situación de crisis que atraviesa la Unión Europea tenemos que tener el valor de decir cosas que no son las más agradables“, como el difícil estado de las cuentas públicas  y los esfuerzos que serán necesarios para salir adelante. “Nuestros ciudadanos están dispuestos a admitir las dificultades del momento actual“.
RAJOY.- explico ayer a sus conmilitones del Partido Popular Europeo que
Necesitamos reformas estructuralesPero para que estas reformas puedan asegurar una Europa nueva, es preciso, ya sin más dilación, poner en marcha todos los medios y recursos disponibles para contener la hemorragia de la deuda soberana“.Vaya, vaya, ¿en qué acto de la campaña del 20-N hemos oído hablar a Rajoy de la crisis española en el contexto de esta “hemorragia de la deuda soberana“? Ahora que va ma asumir la presidencia del Gobierno, esta hemorragia requiere una operación urgente. Rajoy: “Soy consciente de que estas intervenciones requieren de un entorno de seguridad y de una mayor disciplina que eviten la irresponsabilidad presupuestaria. Pues adelante, hagámoslo. España lo apoyará…”.
ROUCO.- ante estos momentos “muy difíciles”, ha declarado que “sería bueno” que la
conciencia guiada por la Ley de Dios “vuelva a ser un elemento y un órgano decisivo
en el comportamiento no sólo personal y privado, sino en el comportamiento, en la
acción y en las actividades públicas que afectan a todos”. Durante la celebración de la
festividad de la Inmaculada Concepción, Rouco ha relacionado las dificultades actuales
con la “renuncia a vivir de acuerdo con la gracia y el amor de Dios”. “Nadie, si deja
hablar sinceramente a su corazón y a su conciencia”, lo puede negar, ha advertido el
cardenal. Por eso ha pedido a sus fieles que “influyan” para que los “movimientos y
corrientes de pensamiento y de poder en el mundo lo reconozcan”. Rouco ha puesto
como ejemplo la “humildad y la sencillez” de la virgen y ha destacado cómo ella
hizo uso de su libertad “de una forma ejemplar”. La virgen “no hizo planes suyos
al margen de los planes de Dios, puso su vida en el corazón de Dios, se puso a
disposición de la voluntad santa de Dios, se dejó llevar por él”, ha indicado. El
cardenal ha recordado que la festividad de la Inmaculada Concepción —que se celebra
hoy— anima a los creyentes a “un conocimiento más profundo de la historia del
hombre”, especialmente a la “historia interior de la humanidad” que fluye como “un río
subterráneo de los grandes acontecimientos humanos” y que arrancó con el pecado
cometido por Adán y Eva.