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Crisis económica, deflación y salarios

FUENTE

Artículo publicado en el número 355 del Periódico de la CNT

En los últimos meses se ha divulgado desde varios medios de comunicación, la posibilidad de entrar en un período de deflación, es decir, de que se den tasas de variación negativas del Índice de Precios al Consumo (IPC). Las consecuencias de este escenario pueden ser nefastas para la estabilidad de la economía española y puede agudizar más si cabe la crisis económica. Pero, ¿es siempre malo para los trabajadores que bajen los precios?

 

Definiciones

 

Para empezar es importante aclarar que sólo podemos hablar de deflación cuando la caída de precios es generalizada en la mayoría de productos y sectores económicos, y durante largos períodos de tiempo, contabilizada por los principales indicadores como el Indice de Precios al Consumo (IPC) e indicadores relacionados (Inflación subyacente, IPC Armonizado) o el Indice de Precios Industriales (IPRI). Asimismo es fundamental distinguir deflación de desinflación, puesto que la desinflación significa un crecimiento menor del IPC. Así pues la deflación es el fenómeno opuesto a la inflación. Por otra parte, es importante distinguir también una caída de los precios asociada a los incrementos de productividad, en un contexto de crecimiento económico, de una caída de precios en un contexto como el actual de crisis económica. En el primer caso podríamos hablar de “deflación positiva”, debido a que es posible que los precios bajen porque la cantidad de producto por unidad de trabajo aumenta mucho (un ejemplo claro lo tenemos en los sectores de las nuevas tecnologias), mientras que en el segundo se daría un fenómeno negativo, debido a que la caída de precios puede implicar el cierre de empresas, más paro, etc.

Causas

El fenómeno de la deflación aparece históricamente con la caída de la actividad económica. Efectivamente, en el ámbito productivo, los empresarios son quienes tienen en su mano marcar los precios y tienden a presionar los mismos al alza para tratar de obtener más beneficios, provocando el fenómeno de la inflación. De la misma forma cuando caen las ventas, bajan los precios moderando o sacrificando los beneficios, para continuar vendiendo sus servicios o colocar los stocks de productos. El ejemplo de la construcción de vivienda en España es paradigmático. En períodos de expansión como los años de 1985-1991 los precios de la vivienda incrementaron de media un 138%, posteriormente en el período 1992-1997 los precios bajaron un -24%, mientras que en el período 1997-2007 los precios volvieron a crecer un 118%. Es, pues, el ámbito productivo fundamental para entender la evolución de los precios. Ahora bien, la mayoría de períodos de caída de precios han venido precedidos por una sobrevaloración y especulación con los activos financieros o no financieros. Tomando de nuevo el caso de la vivienda en España, vemos cómo los precios de la vivienda habían crecido, entre otros motivos, por los grandes beneficios de contructoras, immobiliarias y bancos, así como porque una parte importante de las viviendas eran utilizadas como bien de especulación. Este desajuste es el que ha roto el sector, un desajuste entre un precio “teórico”, asumible para una demanda constante de vivienda para vivir, y un precio inflado debido a las sucesivas compra-ventas de vivienda destinadas a especular.

Tomando el caso del sistema financiero, que a la vez permite ver otra cara del funcionamiento del sistema capitalista, los valores de las bolsas han registrado en los últimos años crecimientos importantes en sus cotizaciones. Cuando por cualquier razón han sido espacios de inestabilidad para especular, las inversiones se han desplazado hacia otros ámbitos como la vivienda, los alimentos o el sector energético. Ha llegado un punto en que estas revalorizaciones no han encontrado en la economía real un sustento, provocando una caída salvaje y precipitada de precios que arrastra también dicha economía real.

Históricamente tenemos el ejemplo de una deflación importante en los años posteriores al crack de 1929, entre 1929 y 1933, donde los precios cayeron un 30%, el PIB retrocedió un 7% cada año y un 25% de la población activa acabó en el paro. Más recientemente ha habido una experiencia similar en Japón durante los años 90 pero con unas caídas menores, eso sí.

Previsiones

 

Si nos remitimos a los datos suministrados por los diferentes organismos económicos, vemos que en los últimos meses la mayoría de países ricos y llamados emergentes han experimentado caídas en los precios. Las caídas más espectaculares han tenido lugar en los sectores de la energía, por la caída del precio del petróleo y de la construcción de vivienda, debido al pinchazo de las burbujas inmobiliarias. Ahora bien, no podemos hablar de deflación si no se da el fenómeno de la caída de los precios en el conjunto de la economía, y ésta se prolonga durante varios períodos (al menos dos trimestres según el FMI). Si bien las diferentes previsiones económicas de los organismos públicos o privados no prevén que entremos en deflación, sí que pronostican una caída de los precios para los próximos meses que puede desembocar en esta situación. Los últimos datos para España, según el INE, son de un crecimiento general de los precios del 2% en diciembre, el 0’8% en enero y el 0’7% en febrero de 2009. Vemos, pues, que se ha dado una desaceleración del crecimiento general de los precios en los últimos meses. En cambio la inflación subyacente, que excluye el petróleo y los alimentos frescos, registra una subida interanual del 2% en febrero.

Consecuencias: deflación y trabajadores

Si intentamos explicar las consecuencias de la deflación con una simple analogía podríamos tomar la misma como “correr hacia atrás cuesta abajo”. El sistema capitalista se basa en la acumulación de capital, en la explotación para obtener beneficios y en un incremento constante de la producción y de los precios: esto es correr hacia adelante cuesta arriba. Sabemos que correr hacia atrás cuesta abajo no es lo normal, es francamente difícil y puede provocarnos una caída, que a su vez nos hará perder el control de adónde podemos ir a parar. Una situación de deflación va, por tanto, contra la lógica normal del sistema capitalista y provoca muchas dificultades para gestionar una caída constante de la actividad económica y de los precios, pues implica una caída aún mayor de los beneficios, que hará que la inversión se reduzca en mayor medida provocando a su vez un incremento enorme del paro, etc.  Para los empresarios, las expectativas de que los precios sigan cayendo desincentiva el gasto en inversiones y hace que se deprima aún más la economía. La deflación, una vez empieza, tiende a retroalimentarse. En el ámbito financiero implica que las deudas que tengan empresas y trabajadores con los bancos serán cada vez mayores y al revés, quienes hayan prestado el dinero, obtendrán un beneficio mayor si el tipo de interés es superior al crecimiento de los precios, hecho que va a ser siempre así porque los tipos de interés nunca serán negativos. La política económica, en este caso a manos del Estado, encuentra también dificultades para estabilizar la situación: es difícil hacer intervenciones para incrementar e incentivar el gasto y ayudar a la recuperación económica en estos procesos. De entrada, parece que sólo queda como instrumento la política monetaria (bajar tipos de interés, incrementar la emisión de dinero, etc), que está controlada por el Banco Central Europeo y que tendrá en cuenta la situación económica de todos los países, y sobre todo de los que tienen más peso en Europa como Francia y Alemania, perjudicando de rebote a aquellos otros para quienes sus actuaciones puedan resultar lesivas, como puede ser el caso de España.

Si la situación económica puede empeorar con un episodio de deflación, el impacto sobre los trabajadores va a depender de su capacidad para resistir estos embates. En los últimos años la clase trabajadora en España ha visto reducido su poder adquisitivo al ser congelado el salario real mientras los beneficios crecían de forma insultante (un 73% de 1999 a 2006 según la OCDE). Una situación de deflación puede favorecer la recuperación de ese poder adquisitivo si se mantienen los salarios y bajan suficientemente los precios. Este hecho ya está generando tensiones a la hora de negociar los salarios en el marco del Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC), pues la patronal no está dispuesta a ceder en este punto. Mención aparte merece el incremento del paro y la cantidad de trabajadores que no cobrarán ningún salario si esta situación se prolonga. En este sentido es importante que tampoco se rebajen los incrementos de las pensiones y los subsidios de paro porque les estaremos dando a ganar de nuevo a la patronal y al Estado. Como aspecto negativo tenemos el espectacular endeudamiento de las familias (un 143% sobre la renta disponible), marcado principalmente por las deudas hipotecarias, que en una situación de deflación va a provocar que la deuda sea mayor en términos reales. Por ello es importante que los salarios continúen subiendo aunque sea poco, para poder compensar y amortizar antes la deuda impuesta por la patronal bancaria. En este sentido, una iniciativa a tener en cuenta sería la de que los trabajadores (organizados o no) reivindiquen, en caso de que la inflación sea baja e incluso haya períodos de inflación negativa, mientras éstos duren, que las subidas salariales estén por encima de los tipos de interés, pues éstos nunca pueden ser negativos, como hemos dicho anteriormente. Es fundamental, pues, ser conscientes de la necesidad de plantar cara a la crisis y de no retroceder ni un milímetro porque cuando la economía va bien perdemos, y cuando va mal nos toca cargar con el ajuste.

Reclamamos un proceso constituyente desde abajo, desde los sectores en lucha contra el Régimen de la Transición por su carácter antidemocrático y antipopular

Entrevista con Antonio Maira, cofundador y miembro del Colectivo militar Anemoi (y II)
“Reclamamos un proceso constituyente desde abajo, desde los sectores en lucha contra el Régimen de la Transición por su carácter antidemocrático y antipopular”
“Nos declaramos antifranquistas, antifascistas y antiimperialistas. Nuestro Manifiesto es el resultado de esa confluencia de análisis sobre nuestra historia y de una experiencia muy larga”

Leer la primera parte de esta entrevista: “La conquista pacífica de los cuarteles, en la que está trabajando intensamente Anemoi, debe culminarla el pueblo“, publicada ayer.

P.- ¿Cuáles son los principales objetivos de Anemoi?

Antonio Maira [1].- Están definidos claramente en el Manifiesto “Las Fuerzas Armadas con el pueblo” y en los comunicados anteriores. Reproduzco textualmente cuatro párrafos del Manifiesto: “Las Fuerzas Armadas con el pueblo. Las dos primeras resumen el primer objetivo fundamental:

“Se plantea pues, en primer lugar, la necesidad de neutralizar la posibilidad de intervención militar cuando la revuelta popular resulte irresistible, cuando el choque social se agudice”.

“En situaciones como la actual, en las que existe un conflicto abierto entre las instituciones y las aspiraciones del pueblo, es preciso un proceso constituyente en el que descanse la legitimidad democrática. Este proceso debe ser absolutamente respetado y apoyado por la institución militar en su conjunto”.

Y las dos segundas avanzan los instrumentos que hacen posible ese objetivo:

La obediencia de las FAS al Rey debe ser definitivamente quebrada. Únicamente es aceptable que la Jefatura de las Fuerzas Armadas recaiga en quien que haya sido democráticamente elegido. La III República es, pues, inaplazable.

La defensa de la soberanía exige la salida de nuestro país de las alianzas militares -la OTAN y todo el sistema de alianzas ad hoc que los EEUU y sus aliados están utilizando para la realización de su política imperialista- y la eliminación inmediata de todas las bases e instalaciones extranjeras en nuestro territorio.

Bien analizado el Manifiesto es varias cosas a la vez: un “manifiesto llamada”, un “manifiesto-garantía” y un “manifiesto-programa” con las condiciones mínimas para que sea posible el retorno de la soberanía al pueblo. Así que el propio Manifiesto orienta hacia objetivos posteriores al primero que hemos definido.

P.- Ustedes se reclaman republicanos ¿Qué tipo de República reivindican?

A.M.- Reclamamos una República Federal pero, advertimos: la soberanía de la que hablamos nosotros es de la soberanía popular. Son los pueblos que componen el estado los que acordarán la nueva estructura republicana. Tal vez habrá que recordar las palabras con las que Macià se dirigió a la multitud concentrada en la plaza de Sant Jaume y proclamó, el 14 de abril de 1931, en nombre del pueblo de Cataluña, “L’Estat Català, que amb tota la cordialitat procurarem intergrar a la Federació de Repúbliques Ibèriques“.

En primer lugar reclamamos un proceso constituyente desde abajo, no desde los poderes constituidos. Desde abajo quiere decir desde los sectores en lucha contra el Régimen de la Transición, con su carácter antidemocrático y antipopular. Desde abajo quiere decir desde las nuevas fuerzas populares, políticas o sociales, que están en proceso de “organización y convergencia en lucha contra el sistema”. El nuevo estado tendrá que surgir desde la unidad de lucha y después de un proceso de negociación.

Por eso hemos manifestado nuestro apoyo a la Marcha de la Dignidad del 22 de marzo. También pensamos que es irrenunciable el derecho de autodeterminación de los pueblos para construir, desde la auténtica libertad un escenario político común. En las condiciones políticas actuales reivindicamos una República Federal construida desde abajo, como máxima expresión democrática.

P.- ¿Son ustedes una organización reconocida legalmente? ¿De dónde viene el nombre de Anemoi?

No somos una Asociación. Somos simplemente un colectivo. Las Asociaciones solo son legales para los militares en activo y para la defensa estricta de sus intereses profesionales: la AUME es la más numerosa de ellas y la que cuenta con mayor número de miembros: hombres y mujeres.

En los últimos tiempos la AUME ha alcanzado enorme notoriedad. La defensa de los intereses profesionales de sus miembros y la exigencia de libertad de expresión para los militares, ha llevado a varios de sus dirigentes a fuertes conflictos con el poder militar. Jorge Bravo su presidente ha sido varias veces arrestado y tratado como un delincuente.

Anemoi es un simple Colectivo de militares sin estatuto jurídico alguno. En realidad somos un estado de opinión, el resultado informal de un proceso de identificación y de confluencia, algo evanescente pero muy penetrante: viento del pueblo.

Anemoi es una palabra griega que se refiere a todos los vientos. En principio distinguían los vientos de los cuatro puntos cardinales, cada uno con su nombre y sus características. Después incorporaron a esos cuatro vientos principales, cuatro vientos más de los cuatro cuadrantes. Ya eran ocho los vientos de Anemoi. Pero en cada lugar –los griegos eran un pueblo navegante pero también con una gran diferenciación territorial- los vientos tienen distintos nombres y características de modo que el número de vientos se multiplica casi indefinidamente. Así ocurre en nuestro país.

Para nosotros Anemoi son los vientos del pueblo. Los que nos empujan, los que nos arrastran, los que gritan o susurran: las voces olvidadas del pueblo. Hemos asumido el deber de recogerlos y soplarlos hacia los cuarteles. Por eso, junto a nuestro anagrama nos identificamos con el poema “Vientos del pueblo me llevan” de Miguel Hernández, del que solemos citar como lema la primera estrofa: “Vientos del pueblo me llevan,/vientos del pueblo me arrastran,/me esparcen el corazón/y me aventan la garganta”.

P.- ¿No temen infiltraciones?

A.M.- En realidad somos nosotros los que infiltramos. O, mejor dicho, el pueblo con un poco de ayuda de Anemoi.

Eso hace el viento, por todas las rendijas. Las “infiltraciones” las temen realmente ellos. El viento del pueblo les va a llegar por todas partes: como brisa imperceptible, con el aire que respiran o como viento huracanado. Les va a llegar con sus hijos desempleados, con sus familias precarizadas, con sus familiares más próximos multados, golpeados o fichados. Pueden combatir al viento con botes de humo, con mangueras de agua, pinchando las redes o los teléfonos, rodeando bases y cuarteles de alambradas. Da igual, el viento entrará de todas formas.

Tememos infiltraciones de otro tipo, aunque estamos aprendiendo a ser muy cuidadosos. Y tememos las provocaciones aunque cada vez nos sentimos más protegidos. En la presentación de Anemoi en el CAUM de Madrid intentó infiltrarnos una organización llamada Bandera Negra. Nos envió una oferta de “protección jurídica” de un grupo de abogados con un Manifiesto de tono libertario pero muy pasado de rosca. Les contestamos con cortesía (no sabíamos quienes eran). Volvieron a presentarse en el Acto público y firmaron la lista de organizaciones que querían recibir información sobre Anemoi. Dos días después Público.es y laRepública.es denunciaron quienes eran realmente el grupo B.N. y quienes sus dirigentes. Los denunciamos públicamente para proteger a nuestros invitados al acto. Ellos que firmaron la lista de direcciones en último lugar podrían intentar engañar a otros pequeños colectivos, tal como habían estado a punto de engañarnos a nosotros.

Hubo también otro intento de infiltración “de manual” en el que, estuvimos a punto de ponernos al alcance de los jueces militares. Es de explicación más compleja. Provocó diferencias de opiniones entre los responsables de leer, analizar y contestar nuestro correo electrónico. Las dos denuncias fueron colocadas y retiradas al cabo de unas horas. Trabajábamos en la gestión del correo electrónico del colectivo a cuatro manos. La segunda infiltración –más bien, provocación- estuvo montada, a mi juicio, por el CNI. Nos implicaba, como de pasada, en una oferta de trabajo de “proselitismo” dentro de las FAR. Había otras coincidencias en el texto muy sospechosas En todo caso yo soy el principal responsable de aquellas vacilaciones. Tengo más experiencia en la Red que mis compañeros, y más datos sobre este tipo de infiltraciones y sus posibles gravísimas consecuencias.

Quién no se acuerda del asesinato de Carlos Palomino, un joven de 16 años en el Metro de Madrid, y de las enormes movilizaciones populares que llevaron a la identificación del asesino, un militar profesional, por cierto.

P.- ¿Por qué han irrumpido en el espacio público en estos momentos? ¿Hay alguna cuestión que les preocupe especialmente?

-Crisis económica “catastrófica”. Descarga de la crisis sobre los más pobres, pérdida de todos los derechos de los trabajadores y trabajadoras, pobreza e indigencia.

-Preparación sistemática de un conjunto de leyes represivas “integradas” que pretenden criminalizar, reprimir, levantar ficheros policiales de los dirigentes populares, encarcelar y anular toda posibilidad de resistencia.

Saqueo del país e impunidad. El pueblo ha llegado a la conclusión de que la gestión pública es, en realidad, un acuerdo de intereses entre empresarios que ordenan y políticos que obedecen; y que todas las decisiones públicas determinan pagos de comisiones, irregularidades administrativas, dinero en negro. El estado se ha arruinado y los financieros, empresarios, políticos, miembros de los distintos poderes del Estado, con toda la cadena de gobiernos regionales, locales, etc. Se “han puesto las botas”. No todos, naturalmente, pero si una cantidad tan enorme “que han hecho de la corrupción, virtud”.

-Carencia de legitimidad de un estado que se ha convertido en un Régimen corrupto y antidemocrático. La Monarquía ha ejercido un papel básico en la estructuración de este Régimen y en la determinación de los “niveles aceptables” de corrupción, así como en el apoyo a la política internacional de Washington. Pero aquí, al revés que en Zalamea: “Del Rey abajo, todos”. ¿Puede haber un diálogo más cínico que el que sostuvieron Artur Mas y Felipe González hace unos días, para “canalizar” el proceso soberanista de Cataluña?

-Aparición de amenazas, consentidas, de altos mandos militares sobre una inminente intervención de las FAR en Cataluña, si proseguía el “proceso soberanista”.

En nuestro Manifiesto, Daniel, encontrarás un análisis de la situación, unas propuestas inmediatas para evitar el desastre social y económico en el que vive y vivirá nuestro pueblo, y, sobre todo, una llamada al “cambio radical pacífico” para que empiecen a resolverse las cosas. Puedo decirte que llevamos más de un año de trabajo público y continuo. Cada uno de nosotros ha aportado su experiencia y todos hemos aprendido. Pero eso no ha salido de la nada.

En mi caso concreto puedo decirte que antes de dar este paso, he participado durante tres años en el análisis de la situación económica, social y política, analizando posibles estrategias de lucha; casi dos años más volcado en un trabajo en Cádiz en el que participaban casi todos los colectivos sociales, organizaciones políticas y ONG’s. Finalmente, varios compañeros confluimos en la necesidad de trabajar en el “problema militar”. Poco a poco fue surgiendo Anemoi. No somos fruto de un día. Somos el resultado de una reflexión muy larga y un compromiso muy serio con nuestro pueblo.

P.- Hablan ustedes de unas fuerzas armadas que deben estar con el pueblo ¿Qué significa eso para ustedes? ¿En qué autores, en que concepción de las fuerzas armadas se inspiran?

A.M.- Nos inspiramos en la historia de este país durante los últimos noventa años, por decir una cifra ampliable hacia atrás. Nos declaramos antifranquistas, antifascistas y antiimperialistas. Nuestro Manifiesto es el resultado de esa confluencia de análisis sobre nuestra historia y de una experiencia muy larga. Hablamos de la fusión del pueblo y de las FAR pero no se trata de un pueblo abstracto.

Hablamos de los militares que participaron en la defensa de la II República contra el franquismo y el fascismo, hablamos de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista) que se formó para la defensa de la segunda República contra el inminente golpe militar y que integró a militares de distintas ideologías (todas de izquierda y republicanas), hablamos de los militares que encuadraron a las milicias populares y que fueron vitales para la formación del Ejército Popular; hablamos de la U.M.D., de su funesta disolución y de la larga lucha de muchos de sus miembros; hablamos de las condiciones internacionales en las que se desarrollará la lucha de los pueblos contra el neofascismo y el imperialismo de EEUU y sus aliados.

De todo eso y de la lectura o relectura de textos de historia; de la observación de lo que ha pasado en los últimos años y sigue pasando ahora mismo, surge y se va definiendo Anemoi. No ha habido nunca un Colectivo que nace en un momento preciso. Anemoi ha ido naciendo y sigue naciendo y creciendo. Eso sí, Anemoi no retrocede en sus concepciones, avanza, avanza con el pueblo.

Hay unas frases muy significativas en nuestro Manifiesto, que creo que responde a tu pregunta: “La soberanía corresponde al pueblo, comoquiera que ésta se exprese. Su defensa también. Las FAS son del pueblo, se deben al pueblo y obedecen al pueblo”. “Las FAS están para defender la soberanía popular, nunca para condicionarla o doblegar su voluntad de cambio real. La criminalización de las legítimas protestas populares y la intervención represiva de las FAS son absolutamente inaceptables”. “En situaciones como la actual, en las que existe un conflicto abierto entre las instituciones y las aspiraciones del pueblo, es preciso un proceso constituyente en el que descanse la legitimidad democrática. Este proceso debe ser absolutamente respetado y apoyado por la institución militar en su conjunto”.

P.-¿No tienen miedo a la represión? El Régimen antidemocrático que ustedes denuncian no se va a quedar parado ante un intento como el suyo.

A.M.- La represión nos amenaza a todas las personas –hombres y mujeres- que luchamos por un mundo mejor. A nosotros también.

Estamos hablando de un Régimen autoritario y antidemocrático en marcha acelerada hacia el fascismo. En nuestro Comunicado: “Denunciamos la Ley de Seguridad Privada, como la instauración de ‘cuerpos parapoliciales’ al servicio de la oligarquía y de su Régimen antidemocrático”, hemos explicado cómo se va cerrando el sistema represivo hasta no dejar ninguna fisura.

La reforma del Código Militar va a incluir a civiles entre los posibles actores de delitos militares y no, en caso de guerra declarada aprobada por el parlamento, sino también en caso de “guerra no declarada”. Así pues cualquier civil que ponga de manifiesto o denuncie actividades “irregulares de las tropas” podrá ser procesado por un Tribunal Militar por “colaboración con el enemigo”, “poner en riesgo las operaciones militares” y delitos por el estilo.

Nosotros, militares jubilados, podremos ser juzgados por “traición” porque al delito anterior pude sumársele el agravante de que “criticamos las operaciones militares y además, como militares, proporcionamos información que puede ser útil al enemigo”. Por ahí ronda el delito de traición, que no es ninguna broma.

Por cierto esa amenaza también ofende, humilla, y degrada a los militares profesionales en activo: ¿Quién puede olvidar el accidente del Yak, con 62 militares españoles muertos, irregularidades dantescas en la investigación y unas responsabilidades limitadas al mínimo?, pese al enorme esfuerzo de denuncia de amigos y familiares. ¿Qué se resuelve con el silencio? El máximo responsable de todo aquello está de embajador en Londres: Federico Trillo.

P.- Por cierto, déjenme retroceder un poco en el tiempo. ¿Qué opinión tienen ustedes del intento democratizador de la UMD? No era fácil hacer lo que hicieron en aquellos años.

R.- No, era muy difícil. En realidad los miembros de la UMD se jugaron la vida. Fue realmente un asunto circunstancial el que alguno de los detenidos en agosto de 1975 no la perdiese “accidentalmente”, durante la “detención” o en un supuesto “intento de fuga”.

La circunstancia principal fue la inmediata enfermedad de Franco. Otras circunstancias fueron la ignorancia del Régimen franquista sobre la verdadera entidad que tenía aquel movimiento. La presencia accidental de uno de los miembros de la U.M.D en París, en aquél momento, fue también providencial.

El entonces capitán Domínguez denunció las detenciones y provocó una inmediata reacción internacional a favor de los militares detenidos. Por supuesto la inmediata solidaridad que se creó en torno de Luis Otero y sus compañeros, entre todos los sectores sociales que ya se oponían decididamente al franquismo fue otro elemento clave. La fase previa al juicio y los largos meses de cárcel fueron realmente terribles.

El intento democratizador hubiese avanzado mucho más si los partidos de izquierda no hubiesen presionado a la U.M.D. para la “autodisolución”. Aquello cercenó a un movimiento en fuerte crecimiento y nos condujo directamente al 23F. Fue una de las traiciones de las que hablábamos antes. Como el hecho de que los militares juzgados, condenados y encarcelados fuesen excluidos de la amnistía. Solo se les permitió volver a los cuarteles cuando ya no tenía ningún sentido. Les negaron mandos y destinos. Fue una verdadera infamia.

P.- En cuanto al 23-F. ¿Qué pasó realmente aquel febrero de 1981?

R.- Esencialmente lo que contaron en el programa de Jordi Évole “Operación Palas” del otro día. Évole está muy bien informado. Hace varias semanas apareció en la red un informe muy bien documentado y muy completo del Coronel Diego Camacho sobre el 23F, con vídeos, audios y documentos originales. En él aparecen los documentos manuscritos de la “Propuesta de Gobierno que Armada presentó a Tejero”, y del “Pacto del capó” que firmaron Armada y el propio Tejero.

La relación del “Gobierno Armada” es muy significativa y no me resisto a reproducirla completa:

Presidente del Gobierno: General Alfonso Armada

Vicepresidente para Asuntos Políticos: Felipe González (PSOE)

Vicepresidente para Asuntos Económicos: José María López de Letona (Banca)

Ministro de Asuntos Exteriores: José María de Areilza (Coalición Democrática)

Ministro de Defensa: Manuel Fraga (Alianza Popular)

Ministro de Justicia: Gregorio Peces Barba (PSOE)

Ministro de hacienda: Pío Cabanillas (U.C.D)

Ministro de Interior: General Manuel Saavedra.

Ministro de Obras Públicas: José Luis Álvarez (U.C.D.)

Ministro de Educación y Ciencia: Miguel Herrero de Miñón (UCD)

Ministro de Trabajo: Jordi Solé Dura (PCE)

Ministro de Industria: Agustín Rodríguez Sahagún (UCD)

Ministro de Comercio: Carlos Ferrer Sadat (CEOE)

Ministro de Cultura: Antonio Garrigues Walker (empresario)

Ministro de Economía: Ramón Tamámes (PCE)

Ministro de Transportes y Comunicaciones: Javier Solana (PSOE)

Ministro de Autonomías y Regiones: General José Antonio Sáenz de Santamaría.

Ministro de Sanidad: Enrique Mújica (PSOE)

Ministro de Información: Luis María Ansón.

Como puedes ver, explica por si sola, toda la historia de la Transición. Explica también, la formación del Régimen y el nuevo pacto de hierro para salvar la Constitución. Explica, por supuesto, la continuidad, sin pausas, de la guerra sucia en Euskadi, y la utilización de la “guerra del norte” como coartada para la perpetuación de un verdadero estado de excepción que es el que hemos tenido hasta ahora. Rajoy está continuando con el papel que le corresponde en esa comedia trágica con tantos centenares (o miles) de muertos.

P.- ¿Qué relación creen ustedes que existe entre las fuerzas armadas españolas y las norteamericanas? ¿No resulta excesiva la presencia de bases americanas en nuestro país?

A.M.-La relación, como ya he dicho, es de subordinación absoluta. Pero, hay que entender que éste es un proceso aceptado por todos los grupos políticos, más allá de verborreas ocasionales de cara al electorado. Las FAR han sido planificadas de acuerdo con las necesidades de Washington, como componentes “integrables” para incorporarse a sus operaciones militares. Los planes de armamento son absurdos si se ven desde una perspectiva de Defensa nacional.

El último ejemplo es el “Componente Naval del Escudo Antimisiles”. Supone la ampliación de Rota como base de retaguardia de la OTAN, de los EEUU o de cualquier alianza ocasional (autorizada o no, normalmente no) por la ONU, para asegurar el control del Mediterráneo y de la costa norte del continente africano. Fue una salida de Zapatero (consensuada con Rajoy) para responder a la exigencia de los EEUU de aumentar los gastos de armamentos después del “desastre de la intervención en Libia.

No tiene nada que ver con una defensa antimisil contra Irán o contra Corea. Eso es una tomadura de pelo, que favorece Falsimedia, y que denigra a los que la emplean como justificación, sean militares o civiles. Se trata de imponer una superioridad indiscutible en el Mediterráneo e imponer el diseño estratégico de Washington. Los cuatro grandes buques, armados con misiles antimisiles, son una “pequeña guerra de las galaxias” en un escenario limitado. El problema es el aseguramiento de las materias primas esenciales: fundamentalmente petróleo y gas; y el acoso a Rusia y China, dos potencias importantes y en auge.

Los cuatro grandes buques están enlazados con un sistema de alerta y control aéreo que han activado en Torrejón, conectado a su órgano central de control aéreo que está en Alemania. La costa SE española tiene algunos radares de gran cobertura que también pertenecen al conjunto.

La instalación del sistema antimisiles tiene dos efectos importantes: el primero incorporar al estado español a un sistema global de agresión en la “guerra mundial, permanente, antiterrorista”, esa enorme ficción para dominar el mundo. El segundo es incorporar el territorio español al escenario de combate global.

Da verdadera pena escuchar el discurso de algunas organizaciones o ONG,s “pacifistas” que solo hacen hincapié en el “riesgo de ser blanco en un intercambio de misiles” (lo cual es una probabilidad muy lejana) y no en la participación en un sistema militar que causa continuas matanzas en el mundo.

Los militares atlantistas en comunicación directa y continua con sus “homólogos” norteamericanos actúan como cadena de transmisión para orientar la política exterior de España.

Sobre la presencia de bases o instalaciones extranjeras en nuestro territorio, el manifiesto: “Las Fuerzas Armadas con el pueblo” es terminante:

“La defensa de la soberanía exige la salida de nuestro país de las alianzas militares -la OTAN y todo el sistema de alianzas ad hoc que los EEUU y sus aliados están utilizando para la realización de su política imperialista- y la eliminación inmediata de todas las bases e instalaciones extranjeras en nuestro territorio”.

“La “guerra contra el terror” constituye una burda manipulación propagandística, sembrada desde los centros de poder económico-financieros y militares, que justifica la represión contra la disidencia política legítima en todos los órdenes”.

“El único principio que puede garantizar la paz y las buenas relaciones internacionales es el de buena vecindad y la solución negociada de los conflictos. El recurso a la fuerza está únicamente justificado en caso de agresión armada abierta o encubierta. Debe adoptarse como principio el consagrado en la Constitución de la Segunda República: España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”.

P.- ¿Existe armamento nuclear en alguna de estas bases? ¿Puede haberlo?

Hace mucho tiempo que se desechó la posibilidad de control del armamento que llevan buques, aviones o submarinos. Los equipamientos para el combate son ahora “multiusos”.

Por otro lado la miniaturización de las armas nucleares ha roto con toda posibilidad de acuerdo de desnuclearización. Son las llamadas armas antibunker. Los EEUU, ante cualquier conflicto, cuando son preguntados sobre si van a utilizar o no armamento nuclear siempre responden lo mismo: “El presidente tiene todas las opciones sobre la mesa”. Por supuesto, Rota puede tener armas nucleares tácticas y, por supuesto estratégicas: eso, depende del escenario de combate previsto, hoy en día no es una clasificación militar. Por otro lado Washington está poniendo en funcionamiento nuevas bombas de enorme capacidad perforante y destructiva

P.- ¿Cuál es la función de la OTAN en lo que respecta al Estado español? ¿Qué papel debería jugar nuestro país en esta alianza no siempre pacífica?

A.M.- Salirnos de la OTAN y eliminar todas las bases e instalaciones militares extranjeras en nuestro territorio es la única opción de paz y de soberanía nacional.

P.- En uno de sus comunicados dicen que “el 22 de marzo serán la ocasión de mostrar la frontal oposición al sometimiento suicida a los dictados del capital”, ¿qué les impulsa a adherirse a esa movilización?

Lo explicamos perfectamente en nuestro comunicado, ante el despojo del pueblo es necesario organizar la resistencia. Son los sectores que se están incorporándose a luchas concretas, y buscando la unidad en torno a esas luchas los que merecen la confianza del pueblo.

A mi juicio el Comunicado de apoyo a las Marchas de la Dignidad es el documento mejor elaborado que ha hecho Anemoi. Implica una alianza necesaria. En la gente que lucha encontramos nuestros aliados para cambiar este mundo terrible por otro más humano. Recomiendo la lectura de ese documento: Comunicado de adhesión del colectivo Anemoi a las Marchas de la Dignidad.

P.- ¿Quieren añadir algo más?

A.M.-Solo añadir algo para que conste: sin la casa-refugio que nos habéis proporcionado, Anemoi no hubiese podido existir, ni mucho menos adquirir la fuerza y la dimensión que ahora tenemos. Se hubiese diluido en la red.

Rebelión en los cuarteles” ha sido y es nuestro centro informativo. Así pues amigo, compañero de lucha, tú eres, sin duda; con todo el equipo de dirección de Rebelión, una buena parte de Anemoi.

Empezamos pocos y terminaremos multitud. Empezamos desarmados de todo y terminaremos armados de pueblo, armados de revolución pacífica, indestructibles. Gracias.

Nota:

[1] Antonio Maira es cofundador y miembro del Colectivo Anemoi. Fue también uno de los representantes del Colectivo militar que participó en la presentación pública celebrada en el CAUM de Madrid el día 23 de enero de 2014.

José Daniel Fierro. Miembro del Consejo Editor del periódico Rebelion.org

El rey llama a mantener la unidad de España como “gran Nación por la que vale la pena luchar”

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El rey Juan Carlos ha centrado esta noche su mensaje de Nochebuena en dos ejes de crítica situación por la que atraviesa el país: los durísimos efectos que la crisis económica tiene para desempleados, desahuciados y pensionistas, y el desafío independentista de Catalunya -aunque sin citarla expresamente-, donde la Generalitat ha convocado una consulta popular soberanista.

En cambio, el monarca ha pasado de puntillas sobre la tormenta de escándalos de corrupción que afectan “al prestigio de la política y de las instituciones” en general, pero muy especialmente al partido en el Gobierno y hasta a la propia Casa Real, implicada indirectamente en el caso Nóos de Urdangarin y la infanta Cristina.

El discurso del rey en siete vídeos

En el mensaje, Juan Carlos comienza por subrayar que “España continúa sufriendo los efectos de una crisis económica y financiera de una duración y magnitud desconocidas en la historia reciente de la Unión Europea, con efectos muy negativos sobre las personas, las familias y las empresas”. Para de inmediato dirigirse a “aquellos a quienes con más dureza está golpeando esta crisis: a los que no habéis podido encontrar trabajo o lo habéis perdido durante el año que va a terminar; a los que por circunstancias diversas no podéis disponer de una vivienda; a los jóvenes que no habéis podido encauzar todavía vuestra vida profesional; a todos los que habéis soportado tan duros sacrificios con coraje…”

Tras saludar a “emprendedores; pequeña y mediana empresa; trabajadores autónomos; inmigrantes; servidores públicos, y los que trabajan fuera de España” -de los que espera que ayuden a “superar las dificultades”-, el rey agradece la “ayuda” de “las personas mayores, los pensionistas, que estáis siendo el soporte de muchas economías familiares”. Para rendir también homenaje a “la fuerza de la familia en España” y “a la sociedad civil que ha demostrado una solidaridad verdaderamente ejemplar para atender a millones de personas en graves dificultades”.

Además, dedica un “recuerdo muy especial y emocionado a las víctimas del terrorismo”, a las que -en evidente alusión a la anulación de la doctrina Parot por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo- se dirige personalmente: “Sé que estáis pasando momentos especialmente difíciles”.

Más adelante reconoce: “Es indiscutible que la crisis económica que sufre España ha provocado desaliento en los ciudadanos, y que la dificultad para alcanzar soluciones rápidas, así como los casos de falta de ejemplaridad en la vida pública, han afectado al prestigio de la política y de las instituciones”. Por lo cual, “la sociedad española reclama hoy un profundo cambio de actitud y un compromiso ético en todos los ámbitos de la vida política, económica y social que satisfaga las exigencias imprescindibles en una democracia. Es verdad que hay voces en nuestra sociedad que quieren una actualización de los acuerdos de convivencia”.

Esta clara referencia a los escándalos de corrupción política e injusticia económica, así como a las demandas y protestas de una ciudadanía indignada, se resuelve en el mensaje real con cuatro recomendaciones de actuación: “Realismo”; “esfuerzo”; “funcionamiento del Estado de Derecho”; y “generosidad para saber ceder cuando es preciso, para comprender las razones del otro y para hacer del diálogo el método prioritario y más eficaz de solución de los problemas colectivos”.

Aquí es cuando Juan Carlos entra ya de lleno en el auge soberanista y el desafío independentista en Catalunya, sin mencionarla directamente, al enfatizar que el Estado de derecho requiere “para que la ejemplaridad presida las instituciones, para que se cumplan y hagan cumplir la Constitución y las leyes, y para que las diferencias y las controversias se resuelvan con arreglo a las reglas de juego democráticas aprobadas por todos”.

En defensa de la Constitución

“(…) el sistema político que nació con la Constitución de 1978 nos ha proporcionado el período más dilatado de libertad, convivencia y prosperidad de toda nuestra historia y de reconocimiento efectivo de la diversidad que compone nuestra realidad”, prosigue el monarca, saliendo al paso de los llamamientos para una reforma de la Carta Magna.

Aunque también admite “la necesidad de mejorar en muchos aspectos la calidad de nuestra democracia” -tarea a la que convoca, además de a los políticos, a “los agentes económicos y sociales”-, el rey sostiene: “Juntos debemos seguir construyendo nuestro futuro porque nos unen y nos deben seguir uniendo muchísimas cosas”, en una clara desautorización de las reivindicaciones secesionistas.

A continuación, el monarca enumera lo que “nos une”, desde “el afán de asegurar un porvenir sólido, justo y lleno de oportunidades”; hasta “la extraordinaria riqueza de un país diverso, de culturas y sensibilidades distintas”; pasando por “la intensidad de los afectos y lazos históricos, las culturas que compartimos, la convivencia de nuestras lenguas, la aceptación del diferente“. Igualmente, argumenta, “nos une la solidaridad que siempre demostramos ante las grandes adversidades, ante las desigualdades sociales y territoriales, ante las necesidades de nuestros vecinos”.

Todo ello alude indudablemente al afán soberanista de Catalunya, y termina con una inconfundible advertencia, en la que menciona al heredero de la Corona:

“Y nos une y nos debe seguir uniendo el sentimiento de comunidad que recientemente expresaba el Príncipe de Asturias: España es una gran Nación que vale la pena vivir y querer, y por la que merece la pena luchar“.

“La Corona promueve y alienta ese modelo de nación. Cree en un país libre, justo y unido dentro de su diversidad. Cree en esa España abierta en la que cabemos todos. Y cree que esa España es la que entre todos debemos seguir construyendo”.

En consecuencia, Juan Carlos, invita “a las fuerzas políticas a que, sin renunciar a sus ideas, superen sus diferencias para llegar a acuerdos que a todos beneficien y que hagan posibles las reformas necesarias para afrontar un futuro marcado por la prosperidad, la justicia y la igualdad de oportunidades para todos”. Y las convoca a combatir “el conformismo, el desaliento y el victimismo”.

Después hace la única mención clara a los recortes del Gobierno de Rajoy, al llamar “a las instituciones públicas, los empresarios e inversores a que apuesten decididamente por la investigación y la innovación, para mejorar la competitividad y contribuir así a la creación de empleo”, algo en lo que no se ha distinguido precisamente el Ejecutivo del PP.

Sólo al final del mensaje, el soberano hace una alusión indirecta a la necesidad de transparencia también en la Casa Real, tras la breve imputación de su hija Cristina por el caso Nóos y la posibilidad de que la infanta vuelva a ser imputada por la aparición de nuevos datos sobre los gastos privados que la duquesa de Palma cargaba a Aizoon, la sociedad en la que figuraba como responsable junto a su marido, Iñaki Urdangarin.

Ni abdicación ni Regencia de Felipe

“Esta noche, al dirigiros este mensaje, quiero transmitiros como Rey de España:

En primer lugar, mi determinación de continuar estimulando la convivencia cívica, en el desempeño fiel del mandato y las competencias que me atribuye el orden constitucional, de acuerdo con los principios y valores que han impulsado nuestro progreso como sociedad.

Y, en segundo lugar, la seguridad de que asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad“.

Con este cierre, Juan Carlos disipa también cualquier duda sobre las hipótesis de que pudiera estar planteándose abdicar o entregar la Regencia a su heredero, como consecuencia de su avanzada edad, sus problemas de salud -por los que sumará ya dos años como jefe del Estado sin plenas facultades– y los escándalos que han sacudido últimamente a la Casa Real.

Las eléctricas se han embolsado 21.600 millones por las subidas de la luz durante la crisis

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Las sucesivas subidas de la luz registradas en España han permitido ingresar 21.600 millones adicionales a las compañías eléctricas desde que se inició la crisis económica. El encarecimiento del recibo entre 2008 y 2013 ha sido superior al 60%, al pasar de 50,20 euros a 80,47 de media mensual, según datos proporcionados por la organización estatal de consumidores Facua.

El precio de la electricidad está siendo objeto de una fuerte controversia en nuestro país tras el resultado de la subasta celebrada la semana pasada. El Gobierno, a través de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), ha decidido invalidarla, alegando una supuesta manipulación, para evitar que los usuarios tuviesen que pagar un 11% más desde enero. Esa decisión ha dado pie a un duro pronunciamiento de las grandes comercializadoras (Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa, Hidrocantábrico) contra el ministro de Industria. La patronal que las agrupa, Unesa, ha negado la existencia de irregularidades en la subasta y ha acusado a José Manuel Soria de endosarle las consecuencias de sus errores regulatorios.

El trasfondo de este enfrentamiento es la incapacidad del Gobierno para encontrar una solución al llamado déficit de tarifa, que resulta de la diferencia entre lo que se ingresa por el recibo de la luz y los costes reconocidos del sistema. Puesto en marcha cuando Rodrigo Rato era vicepresidente económico para facilitar la lucha contra la inflación, ese mecanimo ha generado ya una deuda de 26.000 millones de euros. Para 2013, el déficit de tarifa se estima en 3.600 millones, que Soria se comprometió a enjugar con cargo a los Presupuesto Generales del Estado en su recientemente aprobada ley de Sector Eléctrico. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sin embargo, se negó en el último momento por temor a que complicara el objetivo de reducir el déficit público al 6,5% impuesto por Bruselas.

La reacción del mercado a este incumplimiento tuvo lugar en la subasta trimestral de la semana pasada, que se saldó con una subida inusual, vetada de inmediato por Gobierno. Ahora, Industria está buscando contrarreloj una fórmula distinta de fijación de los precios de la electricidad, con el consiguiente enfado de las empresas, que no están de a acuerdo con esta injerencia del Gobierno. De todas formas, la subasta trimestral sólo afecta al 45% de lo que paga finalmente el consumidor en su recibo. El 55% restante son costes regulados, conocidos también como “peajes” (transporte, distribución, primas a las renovables, servicio extrapeninsular, devolución del déficit tarifario), y los determina el Gobierno.

Pues bien, la conjunción de ambos elementos ha llevado a que el precio de la electricidad sea actualmente en España el tercero más alto de la Unión Europea, sólo superado por Chipre e Irlanda. Su espectacular subida en los últimos seis años tiene, además, el agravante de haber coincidido con una brutal caída de la renta de las familias, ocasionada por el crecimiento del paro y el retroceso de los salarios.

Para las eléctricas, en cambio, el encarecimiento del recibo de la luz ha supuesto una importante fuente de ingresos, que les ha servido para compensar en parte el descenso de la facturación en el mercado libre. Un mercado donde se han dejado sentir con fuerza los efectos de la mayor competencia entre ellas y el descenso de la actividad económica en las grandes empresas.

Veinte millones de clientes

Los clientes normales, los veinte millones entre hogares(la mayoría) y pymes incluidos en la Tarifa de Último Recurso (TUR), que no admite negociación con los suministradores, han pagado este año, por término medio, 360 euros más que antes de la crisis. Lo que se traduce en una facturación adicional superior a los 7.000 millones de euros para las eléctricas, comparada con lo que ingresaron en 2007 por el mismo concepto. Teniendo en cuenta que en los seis años transcurridos desde entonces el precio se ha encarecido una media de 180 euros anuales, las empresa suministradoras se han embolsado 21.600 millones más en el conjunto del periodo.

Eso ha contribuido a que las eléctricas españolas se mantenga, pese a las gravísimas circunstancias económicas que atraviesa el país, entre las más poderosas de Europa. Por volumen de negocio, Iberdrola es la quinta del ránking de la zona, con 34.200 millones de euros en 2012; Endesa, la sexta, y Gas Natural Fenosa, la décima.

Pero más significativa es su posición por resultados: Iberdrola, que obtuvo 3.557 millones de beneficios el año pasado, ocupa la segunda posición en Europa y Endesa (2.771 millones), la tercera

ACS comienza a inyectar gas en el Castor y provoca 100 seísmos en seis días en la costa de Valencia

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La puesta en marcha del almacén subterráneo de gas del Castor sigue envuelta en la polémica. Y ahora no es ni por el desorbitado coste del proyecto, que será de 1.300 millones de euros frente a los 500 inicialmente presupuestados, ni por su contribución al encarecimiento de los precios del gas para los ciudadanos ni por los cambios normativos ad hoc realizados por el Ministerio de Industria para facilitar su desarrollo y puesta en explotación a Florentino Pérez, presidente de ACS, titular de la concesión.

El problema ahora tiene una mayor trascendencia social y ha puesto en alerta a toda la zona costera del Maestrazgo, la que va desde las localidades castellonenses de Peñíscola a Vinaròs pasando por Benicarló. El almacén está ubicado a 22 kilómetros mar adentro frente a la costa de Vinaròs y a unos 1.700 metros de profundidad.

ACS comenzó la pasada semana a inyectar gas colchón, el que permite dar presión al almacén para que posteriormente pueda entrar en operación. El pasado miércoles día 11, al poco de que la empresa del presidente del Real Madrid comenzase a inyectar gas, se produjeron en la zona unos 20 pequeños seísmos, registrados por el Servicio de Información Sísmica del Instituto Geográfico Nacional (IGN).

A partir del miércoles, se han venido registrando en la zona (los epicentros se han detectado a unos 30 kilómetros frente a Vinaròs) una media de entre 10 y 15 terremotos diarios. De hecho, según los últimos datos actualizados del Servicio Sísmico del IGN, de esta misma mañana, son ya 100 los sismos detectados desde que se inició la inyección del gas.

Basta echar un vistazo al enlace adjunto del Instituto Geográfico Nacional para comprobar que esta madrugada ya ha habido dos temblores, ayer lunes fueron 10; el domingo y el viernes pasados hubo 14 sismos cada día y así hasta alcanzar la centena, todos ellos localizados en el Golfo de Valencia (no es troba al Golf de Valencia sino front les costes de Vinaròs).

El viernes 13 a las 6:35 de la mañana se registró el de mayor magnitud, de 3 grados en la escala Richter. Estos pequeños terremotos son casi imperceptibles tanto en mar como en tierra, pero su gran número en tan poco tiempo ha sido lo que ha disparado las alarmas en los municipios de la zona.

Desde los ayuntamientos de Peñíscola y Vinaròs se ha criticado el alto número de pequeños terremotos y sus posibles consecuencias para la estabilidad sísmica de la zona, a la vez que se exigirá una explicación a la empresa de ACS que explota el Castor, Escal UGS, controlada en un 66,7% por el grupo constructor y de servicios de Florentino Pérez, informa el Periódico Mediterráneo.

NOTA: Dundee Energy’s posee el 74% de la subsidiaria,Castor UGS Limited Partnership “CLP”), que posee el 33% restante de  Escal.

En Escal UGS afirman que estos pequeños seísmos son normales en este tipo de procesos de inyección de gas en almacenamientos subterráneos y estaban previstos. Y es más, Escal insiste en que no se parará de inyectar gas colchón hasta que el Castor esté listo para operar.

Grupos ecologistas y partidos como Compromís han criticado duramente estos días el excesivo número de terremotos y la falta de transparencia y de información de Escal, que no ha avisado de que habría tantos seísmos durante tantos días seguidos.

El almacén subterráneo estará conectado por un gasoducto de 30 kilómetros (22 kilómetros submarinos y 8 en la costa) con la Planta de Operaciones, ubicada en Vinaròs. En los últimos dos años, cuando se ha acelerado su desarrollo, el proyecto ha recibido fuertes críticas desde los frentes político, empresarial y ecologista, porque va a entrar en operación en el peor momento de la historia reciente de España, en un contexto de sobrecapacidad del sistema gasista y de fuerte caída del consumo por la crisis económica, lo que para muchos expertos hace innecesaria esta nueva infraestructura.

De hecho, el ministro de Industria, José Manuel Soria, en marzo de 2012 anunció que se iba a reducir la retribución a los almacenes subterráneos para hacer menos atractiva la inversión en el Castor, con el fin de evitar que la llegada de una nueva y carísima infraestructura contribuyera a aumentar aún más el déficit de tarifa del gas y los precios de la factura que pagan los ciudadanos.

Pero pasaron los meses y un año después, el mismo Soria que se enfrentó a Florentino Pérez dio marcha atrás y diseñó una norma a medida del presidente de ACS para que éste no sólo rentabilizase el proyecto sino que además tuviese las manos libres para una futura salida del proyecto que deje en manos de Enagás, el operador del sistema, su explotación.

Ahora, la inversión ya no tiene vuelta atrás, pese a que se ha casi triplicado su coste, y el Castor entrará en operación comercial sin que el mercado pueda absorber el gas almacenado.

La extrema derecha intenta crecer dentro de los sindicatos

Dos secretarios generales del partido neonazi MSR estuvieron afiliados a la CGT

Detectados varios intentos por parte de organizaciones de la extrema derecha de intentar crecer dentro de sindicatos de clase

Según ha descubierto el diario de tirada nacional Público, la CGT ha albergado entre sus propias filas a miembros de la extrema derecha, entre los que se encuentra Juan Antonio Aguilar, destacado dirigente ultra que, antes de pertenecer a CGT, estuvo afiliado a CCOO. Juan Antonio Aguilar tiene un dilatado historial ultra, que se remonta hasta Bases Autónomas.

Neonazis se infiltran en CGT para tratar de captar obreros

Dos secretarios generales de Movimiento Social Republicano, partido xenófobo y de extrema derecha, han pertenecido al sindicato. La organización sindical ya ha emprendido acciones

Miembros de grupos neonazis se han afiliado a sindicatos de izquierda para conseguir llegar a los trabajadores y, en tiempos de crisis económica, inculcarles su discurso en contra de la inmigración y de que son los extranjeros quienes quitan el trabajo a los nacionales. Este mensaje está también presente en sus convocatorias de manifestaciones y en sus lemas, con continuas alusiones al movimiento obrero, que pretenden hacer suyo.

A modo de ejemplo, el sindicato de izquierdas Confederación General del Trabajo (CGT) ha albergado entre sus propias filas a miembros de la extrema derecha, entre los que se encuentra Juan Antonio Aguilar, destacado dirigente ultra que, antes de pertenecer a CGT, estuvo afiliado a CCOO.

Aguilar ha sido presidente durante más de un año del comité de empresa de la compañía de informática Tecnocom, en Madrid. Recientemente fue a testificar al juicio que condenó a la red neonazi Blood and Honour y fue secretario general de Movimiento Social Republicano (MSR), partido de extrema derecha que promueve la xenofobia. ¿Por qué querría estar un ultraderechista en un sindicato de izquierdas? “Para controlar información de sus víctimas, tener poder y acceso a trabajadores a los que piensa que puede convencer con sus argumentos racistas y a favor de los españoles”, señalan afiliados a CGT, que prefieren permanecer en el anonimato.

Algunos miembros del sindicato ya denunciaron en marzo pasado los hechos a varios miembros de la sección sindical de CGT en Tecnocom, pero la respuesta que recibieron por correo electrónico fue la siguiente: “Desde que le conocemos, el comportamiento de Juan Antonio, cuando formaba parte de CCOO y ahora que ha pasado a nuestras filas, siempre ha sido el mismo: coherencia en la defensa de los derechos de los compañeros y siempre intentando implicar a los mismos en su defensa. Es más, siempre ha trabajado por encima de la media del resto de representantes”.

Los afiliados advirtieron también que al menos otros tres sindicalistas eran asimismo neonazis, pero CGT no emprendió durante meses ninguna acción contra ellos.

Sin embargo, no ha sido hasta ayer cuando, tras una llamada recibida por este diario, el sindicato no ha enviado un comunicado interno a sus miembros en el que asegura que “detectada la presencia de personas de ideología neonazi como afiliadas en una sección digital de CGT, la organización ha puesto en marcha sus procedimientos estatutarios y ya han dejado de pertenecer al sindicato de forma fulminante”. “Este tipo de personas”

El comunicado señala que si se vuelve a detectar una infiltración en sus filas “de este tipo de personas”, se pondrán en marcha los mismos procedimientos y se producirán nuevas expulsiones. “CGT como organización anarcosindicalista mantiene un compromiso permanente de lucha contra el fascismo, el nazismo, la xenofobia, el racismo y todo tipo de ideologías totalitarias”, sostiene la nota.

El caso de Juan Antonio Aguilar fue fácil de detectar porque su nombre, dentro de los movimientos sociales, es conocido. “De él hay información de sobra en internet. Pero seguro que hay otros muchos neonazis infiltrados, quizás menos conocidos, y que no podemos controlar”, señalaron varios afiliados al sindicato afectado.

Otro neonazi que ha pertenecido a CGT es Juan Antonio Llopart, actual secretario de Movimiento Social Revolucionario y que no tiene ningún reparo en contarlo en su propio blog. En un apartado llamado “Me presento…”, el propio Llopart escribe: “Trabajé de administrativo, comercial, encargado de almacén e incluso llegué a crear una empresa mayorista de CD. Estuve afiliado a FNT (Fuerza Nacional del Trabajo, sindicato de Fuerza Nueva) y a la CGT-metal”. Llopart fue condenado en 2009 por apología del genocidio nazi y por distribuir libros sobre Adolf Hitler.

Los neonazis no han contactado sólo con CGT. En 2009, miembros del Movimiento Social Republicano fueron invitados por afiliados de CCOO a participar en una protesta de trabajadores de la empresa de seguridad Prosegur.

Fuente: Público

Extrema derecha en el mundo sindical:

- España 2000 desembarca en el Sindicato Independiente de la Comunidad Valenciana

- Crónica de Sindicalismo Hoy, mesa redonda en la que participó el aludido en este texto Juan Antonio Aguilar (se presentó como alguien con “amplia experiencia sindical como miembro de comité de empresa y de CCOO”), Antonio Gil, exsecretario general de Mandos Intermedios en el Servicio de Correos, Carlos Rodríguez y Félix Salmerón del TNS y Carlos Zarco, miembro del CSIF dentro de Patrimonio Nacional

- El M.S.R invitado en la manifestación por los Vigilantes de Seguridad

Información adicional:

- Juan Antonio Aguilar en el juicio donde se condenó a los nazis de Blood and Honour, caracterizándolos como “buena gente”

- Foro del Frente Negro donde Aguilar habla de Bases Autónomas (caché de Google)

- Blog personal de Juan Antonio Llopart, donde reconoce su paso por CGT

- Juan Antonio Llopart habla de la periodista de Público que destapó el escándalo y muestra su carné de CGT

- Caracterización de la extrema derecha actual (“derecha radical”) por el actual ideólogo de España 2000 Ernesto Milá

Extrema derecha en el estado español:

- Informe Raxen

- “La nueva extrema derecha recluta en el fútbol y adoctrina en Internet”

“CGT no tolera personas de ideología neofascista en su seno”

CGT ha detectado la presencia de varias personas de ideología neofascista como afiliadas en una sección sindical del sindicato. La Organización ha puesto en marcha sus procedimientos estatutarios y ya han dejado de pertenecer al sindicato.

Estos procedimientos estatutarios se encuentran activos y abiertos para seguir investigando y poder ser aplicarlos en cualquier momento y lugar que vuelva a detectarse la infiltración de este tipo de personas, ya que, CGT mantiene una actitud de total intransigencia, de tolerancia cero, ante este tipo de situaciones.

CGT como organización anarcosindicalista mantiene un compromiso permanente de lucha contra el fascismo, la xenofobia, el racismo y todo tipo de ideologías totalitarias dado que nuestros objetivos, nuestros medios y nuestros fines son conseguir la mejora de los derechos laborales y sociales de todos los trabajadores y trabajadoras y la construcción de una sociedad libertaria que esté basada en la libertad, igualdad, justicia social y autogestión.

CGT está siendo ya una organización con la suficiente presencia en el ámbito sindical, y en el mundo de las organizaciones sociales, como para convertirse en objeto de deseo de otras organizaciones y personas indeseables que se infiltran en nuestras filas para usar su estructura, sus recursos, su capacidad de movilización, ocupar puestos en los órganos de gestión que les permitan divulgar o trabajar para sus intereses partidistas, neofascistas, privados,… pero todos ajenos a CGT.

Somos plenamente conscientes de que existen muchos intereses creados para que CGT no progrese y no crezca su modelo sindical asambleario, no admiten que CGT organice autónomamente a las personas trabajadoras y que estas dirijan adecuadamente su poder para conseguir sus objetivos como clase.

En las próximas semanas, CGT va a desarrollar la convocatoria de la Huelga General del 29 de septiembre y será un referente importante del movimiento sindical y social anticapitalista y combativo, todo ello fruto de un trabajo continuado de coherencia y de ejercer un modelo sindical al servicio de la clase trabajadora.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de CGT

Fuente: CGT

CGT antifascista y antiracista

Comunicado de 2 militantes de CGT y de la Coordinadora Antifascista de Zaragoza, en la que se desmienten algunas de las cosas publicadas en el diario Público.

En el mes de marzo, un compañero de CGT Madrid, (administrador de la lista de correo de la coordinadora informática), detectó y denuncio la presencia de varios dirigentes del MSR (entre ellos Juan Antonio Aguilar), que tras ser expulsados del comite de empresa de CCOO en Tecnocom pasaron a CGT. El mismo día en que se denunció su presencia, fueron expulsados de la lista de correo a la que pertenecían como trabajadores del sector de informática. Ésta información llegó incluso a la Coordinadora Antifascista de Zaragoza a través de un afiliado de CGT Zaragoza, que también pertenece a la Antifa .

Una vez informado el sindicato de Banca de Madrid, al que pertenece esta sección, y verificada la denuncia se anunció la convocatoria de una asamblea (siguiendo los mecanismo de funcionamiento interno del sindicato) para expulsar a estas personas, las cuales una vez enteradas de dicha asamblea se dieron de baja antes de que se llegase a celebrar. De los 8 delegados que pasaron de CCOO a CGT, son expulsados los 4 que tenemos constancia que pertenecen al MSR. (por lo que es falso la notica de Público en la que se expecifica que CGT no hizo nada hasta el día de ayer)

El problema parece ir más allá,un periodista denuncia que en la seccion de Tecnocom de CGT pudiera algún afiliado o simpatizante del MSR, algo que CGT está intentando verificar y de lo que no tiene constancia, así mismo denuncia que dicha sección trabaja en conjunto con la gente expulsada en el comite de empresa, algo de lo que el Secretariado Permanente de CGT no tiene constancia. En el caso de que sean ciertas las acusaciones, se pondrán en marcha los mecanismos internos para expulsar del sindicato a todas aquellas personas que hayan hecho la vista gorda o hayan convivido con esta gente, incluido si es necesario, la expulsión de la Sección completa de Tecnocom.

El periodista en cuestión, nos ha hecho llegar la información de que, además, pudiera haber afiliados de base del MSR infiltrados en CGT en varias ciudades del Estado, sin que hasta el momento nos haya desvelado sus identidades y no podamos actuar en consecuencia.En estos momentos desde CGT hemos abierto una investigación a nivel estatal para intentar descubrir la posibilidad de que haya más inflitrados, a sabiendas de la dificultad de identificar a nazis que no sean conocidos.

Desde hace años, dirigentes de movimientos nazis se infiltran en sindicatos, partidos, asociaciones culturales, colectivos…Dentro del mundo sindical, teníamos constancia de la presencia de nazis, por ejemplo en Zaragoza, tanto en UGT como en CCOO. La razón de estos movimientos, no está muy clara, si es destrozar el colectivo desde dentro o simplemente espiar. En nuestro caso, fuese la razón que fuese, lo que esta apunto de conseguir el MSR (cuando dicho periodista publique la noticia en Interviú y Diagonal) es su mayor triunfo hasta ahora. En un momento laboral y social como el actual, en el que CGT se está convirtiendo en un referente frente al sindicalismo aburguesado, una acusación pública de “convivencia” con los nazis va a hacer muchísimo daño. El único perjudicado va a ser CGT, mientras la gente del MSR se va a jactar de habernos destrozado y además se va a llevar una publicidad impensable para un grupúsculo como el que realmente es.

CGT está trabajando en todo el Estado español en los distintos movimientos Sociales y plataformas antifascistas, dando la cara junto a la gente de otros colectivos que luchan contra el mismo fin. La denuncia de convivencia de unos delegados de una sección, o de personas individuales de dicha sección, con delegados que no pertenecen a CGT, no debería empañar ni dañar el trabajo que la práctica totalidad de los militantes y afiliados de CGT llevamos a cabo contra el fascismo.

También somos conscientes del momento en que se va a publicar dicho artículo, a un mes de una Huelga General, y tras haber sido referente en la anterior, y a dos meses de unas elecciones sindicales, que tras publicarse la noticia por un grupo empresarial con relaciones con uno de los sindicatos burgueses, será el otro beneficiado de la noticia. No nos sorprende de donde vienen los ataques contra CGT, del periódico de Mediapro (simpatizante del PSOE) y de una revista en la que tiene participación el grupo Prysa, y el momento en que vienen, a 1 mes de una huelga general. Algo debemos estar haciendo bien cuando el gobierno se ve en la obligación de poner en marcha su maquinaria “sucia” contra nosotros.

Un saludo libertario:

Dos militantes de CGT pertenecientes a la Plataforma Antifascista de Zaragoza.

Fuente: Kaoenlared

UNIDAD DEMOCRATICA CONTRA EL RACISMO Y LA INTOLERANCIA

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Actualmente vivimos en Europa  el desarrollo veloz desde el albor de la crisis económica, social e institucional de la democracia, un inquietante, fuerte y peligroso crecimiento  de organizaciones de ultraderecha desde una doble realidad, de una parte, en su expresión más formal, opciones políticas representadas por partidos populistas, xenófobos, antieuropeístas, identitarios neofascistas que incluso utilizan nominativos de tradiciones democráticas, y de otra, opciones más extremas que proyectan un racismo alimentado por grupos ideológicos y políticos relacionados con una constelación de organizaciones neonazis que actúan con extraordinaria violencia. Una propagación que tiene en la red de internet y en los fondos ultras de los campos de fútbol unos espacios privilegiados de impunidad que permite su desarrollo sin freno.

En verdad que este problema no es de ahora; ya desde la década de los noventa, en paralelo a los grandes aconteci¬mientos y transformaciones europeas y mundiales, se produjeron graves sucesos, incendios, asesinatos, crecimiento político y social de nuevos fascismos… que tienen por motivo negar el hecho migratorio, la diversidad étnica, religiosa, cultural, de orientación sexual, social o nacional, siendo constatable el avance en líneas generales de los prejuicios que alimentan la intolerancia y el racismo, así como las numerosas organizaciones y espacios donde se niega dignidad y derechos de las personas por motivo de intolerancia a la diversidad humana (webs xenófobas, conciertos racistas, grupos ultras y hoolligans…).

Sin embargo hay que significar la ausencia de reacción social e institucional adecuada pese a que diversas Instituciones Europeas desde 1984, aproximada¬mente diez años después del sangriento atentado de Bolonia que marcaría el renacimiento de la violencia neofascista, llamaran la atención  por la aparición de nuevos  grupos de extre¬ma derecha de acción política, el aumento del racismo y otras manifesta¬ciones de intolerancia como el populismo xenófobo, antisemitismo, islamofobia y el odio por motivo sexual, nacional, lingüístico o cultural. En el ámbito de la violencia terrorista se han  producido matanzas como en Noruega realizó Breivick, o las células neonazis en Alemania, sin olvidar en otros países las persecuciones y crímenes de fanáticos neofascistas contra inmigrantes, musulmanes y judíos, homosexuales, indigentes o jóvenes de izquierda, entre otros. En otros ámbitos sociales e institucionales, la consecuencia de este déficit de actuación integral frente al racismo y la intolerancia es la consolidación en las instituciones de fuerzas que niegan espacio a la dignidad de las personas y que alientan el conflicto social interétnico, interreligioso o intercultural prefigurando un horizonte incierto para la convivencia democrática y la seguridad ciudadana.

En estos momentos, el uso de la crisis por  nuevas formaciones de ultraderecha, el estímulo que les proporciona  sus resultados electorales y su presencia en instituciones locales, nacionales y europeas, junto a la incesante propaganda y difusión del discurso del odio bien sea a través de internet y las redes sociales, los fondos ultras de los campos de fútbol, los conciertos de música neonazi y la existencia de espacios de impunidad que son aprovechados por grupos con cierta clandestinidad para cometer delitos de odio, trasladan a la sociedad en general y a los colectivos vulnerables un mensaje inquietante que obliga a quienes creemos en la igual dignidad de las personas, la universalidad de los derechos humanos, en valores de solidaridad y tolerancia, así como en la convivencia democrática intercultural, a reaccionar promoviendo acciones estratégica de “UNIDAD DEMOCRATICA” en todo ámbito de nuestra sociedad.

Ante esta realidad, desde un compromiso ciudadano con los valores democráticos resulta imprescindible promover una dinámica unitaria y democrática, política y social, en torno a las posibles intervenciones existentes contra la xenofobia, el racismo, xenofobia, antisemitismo, islamofobia y otras manifestaciones asociadas de intolerancia incluidos la homofobia, la misoginia y la aporofobia, en todos aquellos ámbitos donde se produzcan, mediante la movilización social, acciones solidarias, iniciativas políticas unitarias e intervenciones jurídico-institucionales enmarcadas en la legalidad democrática, así como impulsar acciones orientadas a eliminar cualquier situación de impunidad de los delitos de odio, amparar a las víctimas, colectivos vulnerables y a la ciudadanía democrática, resultando esencial perseguir la consecución de los siguientes, Objetivos  inmediatos de unidad democrática:

1.- Impulsar la sensibilización social preventiva, movilización ciudadana y la acción política contra la xenofobia, la intolerancia y el racismo mediante campañas  y acciones de toma de conciencia de su gravedad en todos los ámbitos, promoviendo la defensa de la dignidad de las personas, la igualdad de trato y los derechos humanos.

2.- Reformar el Código Penal conforme a la Decisión Marco del Consejo europeo contra el racismo y la xenofobia y crear Fiscalías especializadas contra los delitos de odio y discriminación que permita una aplicación eficaz. Elaboración de estadísticas que recojan los incidentes e infracción al respecto.

3.- Reconocimiento de las víctimas de odio y atención integral, apoyo a las ONG que les asistan y a las asociaciones que trabajan contra el racismo, la intolerancia y la convivencia en diversidad.

4.- Erradicación de conductas racistas, xenófobas y de intolerancia en todo ámbito social, político e institucional, especialmente la intolerancia en el discurso público.

5.-Ilegalización de organizaciones neonazis y racistas, así como eliminar cualquier espacio de impunidad para los delitos de odio.

Refundar el capitalismo, aquella broma macabra

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JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA Sociólogo 23/01/2011 08:50 Actualizado: 23/01/2011 09:56

Cuando estalló la actual crisis económica y se hicieron evidentes sus causas y la rapacidad de quienes se habían beneficiado de ella, cualquier analista con dos dedos de frente, incluso los que habían participado en la orgía especulativa en la que se gestó, comprendió que no era en los errores o los delitos de agentes económicos donde radicaba la responsabilidad principal sobre lo que estaba pasando, sino en el propio sistema.

La mayoría de los dirigentes políticos aunque no todos tenían esos dos dedos de frente, y lo comprendieron también. Los menos atrevidos lo dijeron en voz baja; pero algunos de los más poderosos como Obama y Sarkozy no tuvieron inconveniente en decirlo en voz alta, y al calor de la indignación que les producía el espectáculo se olvidaron de reprimir la lengua. “Hay que refundar el sistema“, fue la consigna que transmitieron. Eso quería decir y lo dijeron también: hay que terminar con la desregulación de los mercados; hay que controlar la proliferación de un capitalismo financiero basado en la especulación con activos ficticios que multiplican exponencialmente la economía real, se adueñan de ella, la pervierten y la arruinan; hay que imponer tasas a las transacciones financieras y a los beneficios especulativos; hay que acabar con los paraísos fiscales; hay que poner coto a la codicia de los administradores y evitar que persigan su propio beneficio como único criterio de gestión; hay que recuperar la intervención pública en la economía, tanto para los estados como para los organismos internacionales; hay que imponer códigos de conducta ética a los agentes económicos Etcétera, etcétera.

Los límites del sistema

Lo que ha pasado luego parece la clase práctica de un curso básico de marxismo. La clase en la que se aprende, con ejemplos prácticos, cuáles son los límites del sistema y quién manda realmente aquí.

¿Eran cínicos Obama y Sarkozy cuando proclamaron su convicción en que había que refundar el sistema y su decisión de hacerlo? No creo. Como Zapatero y otros políticos europeos que creyeron que esa refundación era posible y se sumaron a ello, todos ignoraron, por un momento, los límites del sistema y la correlación de fuerzas que determina quién manda realmente en él.

Aparentemente son las multinacionales quienes protagonizan el capitalismo moderno. Según un documento reciente de la OMC, las 500 mayores controlan más del 70% del comercio mundial. Pero quien manda en ellas, en la mayoría de los casos, son los capitales financieros: hedge funds, sociedades de capital riesgo, fondos de pensiones, fondos soberanos y otros capitales especulativos, muchos estrechamente vinculados a los bancos y a las grandes fortunas.

De las decisiones que tomen estos capitales dependen la estabilidad de las divisas, las deudas de los estados y las fluctuaciones de los precios internacionales de todos los productos estratégicos y de consumo básico. De esas decisiones depende que las divisas se deprecien o se aprecien con independencia de su economía real, que los estados quiebren o tengan que dejar de prestar servicios públicos y someter a su población a drásticos programas de austeridad, que se hunda el valor de las exportaciones de unos países o que se multiplique el precio de productos básicos de los que depende la alimentación de cientos de millones de personas. Son esos capitales quienes mandan. Las organizaciones económicas internacionales están a su servicio y marcan al mundo las políticas que a ellos convienen. Y los estados, dentro del sistema, no pueden nada frente a su poder: tanto a su poder económico, que podría hundir la economía de cualquier país, como a su capacidad para comprar voluntades políticas, medios de comunicación, instituciones y grupos de presión que manipulen según sus intereses a parlamentos y opiniones públicas. Esto, en cuanto a la correlación de fuerzas, es decir, a la cuestión de quién manda aquí.

La búsqueda del beneficio

Pero si ponemos entre paréntesis ese aspecto decisivo, y nos preguntamos si sería posible refundar el sistema de modo que se evitasen las crisis y se moralizase la economía, nos topamos enseguida con límites infranqueables, porque son los límites del propio sistema. Como saben hasta los niños, la clave del sistema capitalista es el beneficio privado; todo el sistema se asienta en la valorización de los capitales. Cada uno tratará de obtener de la aplicación de su capital el máximo beneficio posible e irá a buscar ese beneficio allá donde se pueda encontrar, con independencia de las consecuencias sociales que de ello deriven. No puede actuar de otra manera, porque compite con los demás capitales que actúan con el mismo criterio, y sus accionistas le reclamarán que los beneficios estén a la altura de los que consiguen los demás.

Hace ya mucho tiempo que el capital financiero dejó de ser un mecanismo auxiliar en la arquitectura del sistema capitalista, necesario para facilitar la circulación y la asignación de los capitales en la producción de bienes y servicios. Desde hace más de un siglo es la pieza clave del sistema. Desde los años noventa, en EEUU, los beneficios del sector financiero superan a los de toda la industria. Desde hace décadas las finanzas son el principal protagonista, el que ha configurado todo el sistema según su conveniencia y el que domina por completo el conjunto. Hoy el sistema capitalista es el sistema de las finanzas internacionales y sus estructuras lo vertebran. No hay más sistema capitalista que este.

Volvamos a Obama y Sarkozy. Lo que pasó después es bien conocido, aunque quizás no haya sido bien expresado. Los mercados se impusieron a los gobiernos, se dice. Pero los mercados es un eufemismo tras el que se amparan aunque no se oculten las finanzas internacionales. No son los mercados básicos de cualquier economía mercantil, en los que concurre la oferta y la demanda de bienes y servicios, ni siquiera el mercado de capitales que asiste a la economía real en su funcionamiento. Son exclusivamente los mercados financieros en los que se trafica con divisas, con deuda pública y, sobre todo, con derivados que multiplican ad infinitum obligaciones y beneficios futuros convertidos en títulos que se crean exclusivamente para especular con ellos.

Los grandes capitales que operan en estos mercados no compran ni venden activos reales, sino la oportunidad de beneficios que se lograrán manipulando su oferta o su demanda, mediante operaciones que subirán o bajarán artificialmente el precio según convenga. Cómo se hace esto no es tema para este artículo. La cuestión es que se hace. Y vaya si se hace. El año pasado las transacciones financieras fuera de los mercados (OTC) se elevaron a 615 billones de dólares, más del triple de la riqueza del mundo entero y unas diez veces el PIB mundial. Y los activos de las 50 mayores corporaciones financieras transnacionales sumaban 54 billones de dólares, triplicando el PIB de toda la UE.

Fin de fiesta

Fueron los grandes capitales financieros internacionales directamente o a través de organismos que representan sus intereses y aplican sus criterios, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o el Banco Europeo los que recordaron a los gobernantes los límites de su poder.

En el segundo trimestre del año pasado intervinieron en la verbena de los políticos y se acabó la fiesta. Primero habían forzado a los gobiernos a gastar sin tasa nuestro dinero en su beneficio, porque no podíamos permitir la quiebra del sistema financiero a la que ellos nos habían conducido, permitiéndoles a la vez largar todo lo que quisieran sobre lo que harían después. Y luego, cuando se recuperaron los grandes beneficios y el negocio as usual, mandaron callar y ordenaron a los gobiernos que pusieran a la población firmes, le vaciaran sus bolsillos y le ajustaran el cinturón. Siempre, claro está, a través de la voz ventrílocua de los mercados.

Cómo va a quedar esto, lo veremos. Probablemente, con retoques cosméticos o sin ellos, entraremos en una nueva fase, sin nada que se parezca a una refundación del sistema o a una moralización de la economía. El sistema no se puede moralizar ni refundar; o se cambia o se sufre.

Las razones del estallido social en Turquia

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Lo que no cuentan sobre el estallido social en Turquía

: 05/06/13 10:07 | Categoría: Internacional

Uno de los argumentos más usados por los grandes medios de comunicación occidentales a la hora de interpretar el origen del estallido social en las calles de Turquía es la deriva islamista y autoritaria del Gobierno de Recep Tayip Erdogan.

De esta manera, los ‘mass media’ centran toda la atención en la disyuntiva islamismo-laicismo y autoritarismo-democracia, llevando a cabo un análisis simplista y parcial de la realidad que vive estos días el país euroasiático.

Y es que para poder analizar con mayor profundidad la reciente revuelta popular en las calles de ciudades como Estambul o Ankara, habría que adoptar algo más de perspectiva y poner la lupa en las políticas socioeconómicas que el Ejecutivo viene desarrollando durante estos últimos años.

El Gobierno de Erdogan, integrado por el Partido Justicia y Desarrollo (AKP), irrumpe en el poder en el año 2002 en un contexto de crisis económica (crisis financiera de 2001) donde acuerda un programa de medidas de claro corte neoliberal con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que pasan por la privatización del sector público, reformas laborales y drásticos recortes sociales.

Un año después de llegar al Gobierno, en 2003, se abre el camino a la privatización de la empresa pública de telecomunicaciones Turk Telekom [1]. Al año siguiente, en 2004, se ponen a la venta compañías de licor, fábricas de acero y Aerolíneas Turcas [2].

Desde entonces, se inicia un proceso que no tiene marcha atrás: En 2007, se da luz verde a la privatización de la compañía pública de tabacos de Turquía, Tekel [3]. En 2008, es el turno de la red eléctrica, con la venta de dos compañías de distribución en Ankara y Sakarya-Kocaeli [4]. Además, ese mismo año se anuncia la venta del banco de propiedad estatal Halkbank y la privatización del 15 por ciento de las acciones de Turk Telekom.

En 2009, el Gobierno aprueba una legislación para otorgar el agua de los ríos, los lagos y los estanques a las corporaciones privadas. Esto significa que los recursos hídricos pueden transferirse a corporaciones, que hasta el momento sólo controlaban los servicios de distribución [5].

Debido a esto, la Confederación de los sindicatos campesinos turcos, Çiftçi-Sen, junto con más de 100 otras fuerzas de oposición social que defienden el reconocimiento del derecho al agua, forman una plataforma llamada “No a la comercialización del agua” y se manifiestan masivamente el 15 de marzo de 2009 en Estambul, en el marco del Foro Mundial del Agua [6].

En 2011, el Gobierno de Erdogan inicia las negociaciones para la privatización [7] de 2.000 kilómetros de autopistas y puentes del país. De esta manera el Ejecutivo turco pretende ceder al capital privado hasta nueve carreteras de peaje y dos puentes sobre el Bósforo, vías de comunicación muy importantes en el área de Estambul.

A través de la llamada “Administración de Privatizaciones” (OIB por sus siglas en turco), Erdogan busca tirar adelante un paquete de privatizaciones en el país que incluye el textil, la minería, el petróleo, la alimentación o el transporte marítimo, entre otros [8].

En febrero de ese mismo año, 10.000 personas se manifiestan en el centro de Ankara en rechazo a la reforma laboral del Gobierno, que entre las medidas, destacan la reducción del salario mínimo para los jóvenes, la posibilidad de traslado de los funcionarios y permite la contratación de empleados sin seguro social [9].

Muchos de los allí presentes corean gritos de “Esto es Ankara, no el Cairo”, “Tayyip ha llegado tu turno” y “Tayyip, te deseamos un final feliz como a Mubarak”.

Las directrices neoliberales aplicadas durante estos últimos años han generado un aumento de la desigualdad social en el país. Según la revista Forbes, en Estambul, capital financiera de Turquía, había un total de 35 multimillonarios en marzo de 2008 (en comparación con 25 en 2007), situándose en el puesto 4º en el mundo. Un informe para empresarios interesados en invertir en Turquía elaborado por el banco español Banesto asegura que “el país está marcado por la existencia de fuertes desigualdades de rentas” [10]. Muchos empleados en Turquía no cobran más del salario mínimo de unos 570 dólares y el ingreso per cápita es casi la mitad que los ingresos medios europeos.

Quizás este conjunto de factores ayude a explicar el malestar social que ha dado origen a los disturbios que hoy vive Turquía, más allá del enfoque liberal que se pretende dar desde la prensa de Occidente.

¿QUÉ ES UNA REVOLUCIÓN?

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Leer a marx en tiempos de crisis. * Texto escrito para el curso de formación “Marxismo y Revolución en el siglo XXI”, organizado en enero-febrero 2011 por el colectivo Arganzuela en Movimiento en el CSO La Traba, Madrid.

1.REVOLUCIÓN SOCIAL EN MARX

¿QUÉ ES UNA REVOLUCIÓN?: La revolución es un proceso de crítica teórica y práctica al funcionamiento del capitalismo cuyos componentes son: 1) Cambios rápidos y profundos en el orden político, económico, social y cultural. 2) Transformación (completa) de las relaciones sociales, más allá de cualquier reforma o cambio parcial. 3) Autodeterminación social y política de amplios sectores de la población frente a un poder totalitario y excluyente.

Para Marx, la revolución es el resultado de diversos factores.

a)Las contradicciones internas del capitalismo. La burguesía no puede subsistir sin revolucionar los instrumentos de la producción y sin sojuzgar las fuerzas de la naturaleza; La competitividad es una fuerza motriz en el desarrollo capitalista (competencia entre capitales; atracción del trabajo asalariado -para explotarlo- y repulsión del mismo –sustituyéndolo por tecnología para abaratar costes-); Tendencia decreciente de la tasa de ganancia por el aumento de la composición orgánica del capital (más capital fijo –máquinas y tecnología- y menos capital variable -trabajo-); Universalización de la forma mercancía: cosas que, en su naturaleza no son mercancías (trabajo, actividad social y naturaleza) deben comportarse como tales.

El proceso de producción y reproducción del capital contiene una enorme violencia: la transformación del trabajo y la actividad humana en mercancía, de la mercancía en dinero y del dinero en capital. Esta lógica social –no sólo económica-, se sustenta en cuatro mecanismos: A) ESCISIÓN del trabajador/a respecto a sus medios de producción, el producto de su trabajo, el vínculo con sus semejantes y sus raíces territoriales, vecinales y culturales. ESCISIÓN del trabajo productivo -protagonizado por los hombres- en el mercado y el trabajo de cuidados -protagonizado por las mujeres-, en el domicilio familiar. ESCISIÓN entre economía y naturaleza. B) ABSTRACCIÓN: el valor de uso sólo se expresa a través del valor de cambio, las necesidades a través de la “demanda solvente” y la producción de los medios de vida a través de la producción de capital. C) MEDIACIÓN. El dinero, instrumento de la sociedad y la economía se convierte en protagonista de la economía y las relaciones sociales. D) INVERSIÓN O FETICHISMO1. Las cosas funcionan al revés: El capital, creado por el trabajo aparece como creador de éste; el trabajo de los trabajadores crea puestos de empresario, pero el capitalismo entrega a éstos el poder de crear o destruir puestos de trabajo. Las madres parecen ser engendradas por sus hijos y el predicado aparece como creador del sujeto.

b)La conflictividad social que provoca el desarrollo capitalista: El auge económico se basa en la explotación, la precariedad, el robo, la violencia y la destrucción de la naturaleza. La crisis económica destruye productos y fuerzas productivas creando más exclusión, hambre y guerras de exterminio. A través de la lucha por sus necesidades, la clase obrera puede identificar los mecanismos de su propia explotación y enajenación. Para impedir estos mecanismos dicha conciencia es necesaria, pero no suficiente. L@s trabajador@s no se podrán liberar sin destruir las relaciones sociales que posibilitan su enajenación ideológica.

c)La conciencia, organización y práctica revolucionaria: La conciencia revolucionaria fundamenta racionalmente la necesidad de la revolución y crea sus condiciones de posibilidad. La crítica a un hecho exige otro hecho: fuerza de la crítica y crítica de la fuerza, armas de la crítica y crítica de las armas. Marx es filósofo, pero también militante de la revolución anticapitalista: “los filósofos se han dedicado a explicar el mundo, de lo que se trata ahora es de cambiarlo”. Construcción de una subjetividad revolucionaria: “reconciliación del pensamiento con el sufrimiento, de la humanidad doliente que piensa y la humanidad pensante oprimida”. No sólo cambiar el lugar de los de abajo en la sociedad, sino cambiar las relaciones sociales; no sólo cambiar las relaciones sociales sino cambiar la naturaleza de los individuos, de individuos individualistas a individuos sociales y de dominadores de la naturaleza en seres naturales.

d)La construcción de una subjetividad revolucionaria. No hay revolución sostenible sin masas populares revolucionarias. Para Marx el sujeto revolucionario moderno es la clase obrera, una clase explotada, sometida y enajenada por la burguesía. El concepto de “enajenación” introduce una enorme tensión en la noción de “clase obrera”. Por un lado l@s trabajador@s sufren la explotación, el dominio y las condiciones de vida y trabajo que se derivan de éstos. Por otro lado, las personas asalariadas ven como algo natural la violencia que les obliga a comportarse como lo que no son -una mercancía, “lo hacen, pero no lo saben”- y se limitan a luchar por vender su fuerza de trabajo en las mejores condiciones posibles. Sólo excepcionalmente luchan por acabar con esta relación, aboliendo el trabajo asalariado sometido al capital.

La construcción de la clase obrera no es un hecho espontáneo sino una tarea política para conseguir que amplios sectores sociales tomen conciencia de su condición de instrumentos del capital y se revelen contra él. Marx habla de clase obrera como sujeto político actuante en sus textos militantes pero, en sus textos teóricos, habla de fuerza de trabajo como una mercancía subordinada a la producción de capital. Existe clase obrera como realidad política, cuando un movimiento de masas entra en un proceso de confrontación tendencialmente anticapitalista. Este proceso es condición necesaria para la conciencia y la organización revolucionaria. La clase obrera, más allá de las proclamas militantes, debe impedir el despliegue ininterrumpido del capitalismo, un modo de producción que se ha apoderado del trabajo, la economía, la sociedad, la política y la subjetividad de l@s trabajador@s.

e)El poder. Para Marx, el poder del capital se basa en “el despliegue ininterrumpido de los factores materiales e inmateriales que permiten su reproducción ampliada”. “Las mercancías no van solas al mercado sino que son llevadas por las personas después de que éstas hayan depositado su voluntad en ellas”. “El capital produce objetos para los deseos y deseos para los objetos”.

El poder no consiste solamente en la REPRESIÓN de los sectores que desobedecen, sino también en el CONSENTIMIENTO de las mayorías perjudicadas o amenazadas que se limitan a quejarse y en la ADHESIÓN de los sectores beneficiados. La Economía de mercado se despliega sobre la construcción de una Sociedad de mercado, una Política de mercado y un Individuo de mercado. Hoy en día, la socialdemocracia impide cualquier cambio social desde el poder, los movimientos sociales hablan de cambiar la sociedad sin tomar el poder y el radicalismo dogmático pretende tomar el poder sin cambiar la sociedad. Podríamos afirmar, con Marx que se trata de cambiar la sociedad mediante la crítica teórica y práctica y utilizar el poder para potenciar dicha crítica y profundizar el proceso revolucionario.

El comunismo es entendido por Marx y Engels de forma abierta: “El comunismo no es ni un estado de cosas que debe crearse, ni un ideal al que la realidad tenga que ajustarse… llamamos comunismo al movimiento real que tiende a abolir el estado actual de cosas” (Ideología Alemana, 1846).

Para Spinoza, el poder es la capacidad de afectar en mayor medida en que somos afectados. Para Foucault, el poder es una lógica que atraviesa todos los nudos de la red social convirtiendo en emisores y receptores de dicha lógica, tanto a los beneficiados como a los perjudicados. Estas nociones de poder no son contradictorias sino complementarias con la noción de poder en Marx.

Una vez que Marx llegó a la conclusión de que la revolución comunista dependía de la insurrección de los trabajadores, dedicó toda su vida a la investigación y la organización de este alzamiento. Para Marx la revolución constituía una tarea metódica en la que se fundían su expresión personal y su actividad social. Mas allá de sus penurias, acosos policiales y destierros, la vida de Marx presenta un perfil tan sistemático y monótono como la vida de un científico.

Marx se enfrentó a la exuberancia retórica y el radicalismo verbal carentes de análisis político y base teórica. En 1847, la Liga de los Comunistas, encargó a Marx y Engels un documento que expusiera el programa político de dicho grupo. Tras sucesivos borradores y dilaciones, Marx entregó el Manifiesto Comunista en febrero de 1848, pocas semanas antes del estallido de la revolución en Paris.

El Manifiesto Comunista es el texto revolucionario más importante de la historia, no sólo por su fuerza, sino también por su contenido histórico, crítico y mesiánico. Un programa revolucionario tan poderoso que ha trascendido las barreras del tiempo y el espacio. En junio de 1848, el comunismo, enfrentado no sólo con el antiguo régimen sino también con los liberales, se mostró como un “espectro que recorre Europa”, una fuerza amenazadora y salvaje que anunciaba la posibilidad (a menudo entendida como seguridad) de la lucha final contra un orden injusto y criminal. Tras estos sucesos, descritos en La lucha de clases en Francia (1848), Marx enfocó su actividad política hacia la formación de un partido revolucionario obrero, disciplinado y coherente.

2.DICTADURA DEL PROLETARIADO Y COMUNISMO

Marx utilizó la noción de dictadura del proletariado, pero no llegó a definirla con precisión. “El comunismo revolucionario supone la declaración de la permanencia de la revolución y de la dictadura de clase del proletariado como un paso intermedio necesario para la abolición de las diferencias de clase” (Cap. III de La Lucha de Clases en Francia, 1850) “La lucha de clases lleva necesariamente a la dictadura del proletariado” (Carta a Wedemeyer, 5 de marzo de 1852). “Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el periodo de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este periodo corresponde también un periodo político de transición cuyo estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado” (Crítica del Programa de Gotha, 1875).

La teoría de Marx sobre la dictadura del proletariado (La guerra civil en Francia) debe sus rasgos más precisos a la Comuna de París de 1871. En esta experiencia revolucionaria de las masas populares durante la guerra entre Francia y Alemania, la iniciativa política, dependiente del estado, pasó a manos del pueblo insurgente adoptando los siguientes rasgos: a) el pueblo en armas, b) representantes elegidos y revocables y c) salario de todos los funcionarios, incluyendo jueces y magistrados, al nivel del salario del obrero manual. La Comuna de París no sólo fue un órgano parlamentario sino también legislativo y ejecutivo, una experiencia de democracia directa y poder de la clase obrera protagonizada por las dos corrientes, bakuninistas y marxistas, de la Primera Internacional (Asociación Internacional de Trabajadores -AIT-).

Posteriormente, Lenin, elaboró El estado y la revolución (1917), apoyándose en la experiencia de la Comuna de París y en los desarrollos que Marx realizó acerca de la misma. Al final del libro, explica que no puede terminarlo porque debe concentrarse en las tareas que requiere el triunfo de la revolución rusa. En su obra posterior La revolución proletaria y el renegado Kautsky (1918), Lenin se refiere a la dictadura revolucionaria del proletariado como “el poder conquistado y mantenido por la violencia del proletariado contra la burguesía, un poder que no está constreñido por ley alguna”.

La revolución rusa y la dictadura del proletariado no habrían sido posibles sin la alianza política que los bolcheviques realizaron con el Partido Social Revolucionario, representante de los pequeños campesinos. La misma noche de la toma del palacio de invierno, el partido bolchevique emitió una ley de Reforma Agraria calcada del programa político del Partido Social Revolucionario. Paradójicamente, la revolución proletaria no se produjo en países con un proletariado desarrollado pero sí en Rusia cuya población era abrumadoramente campesina.

En la revolución china, el Ejército Rojo y el Partido Comunista conquistaron el poder político después de una larga marcha de liberación de territorios, que iban siendo incluidos en el proceso revolucionario. Esta revolución se basó en la alianza del proletariado -que suponía menos del 10% de la población-, y las amplias masas campesinas para la transformación de un país semifeudal y semicolonial bajo el yugo del imperialismo japonés. En Acerca de la revolución democrático popular, Mao Zedong, escribe que, tras la revolución proletaria rusa, cualquier revolución popular debe estar bajo la dirección política del proletariado aunque sus actores mayoritarios sean pequeños campesinos y sectores de la burguesía nacional. Consecuentemente con esta definición, el sujeto de la revolución china ya no es el proletariado sino el pueblo, entendiendo por “pueblono el conjunto de individuos pasivos que invocan las constituciones burguesas, sino el conjunto de clases y capas sociales comprometidos en la lucha por la liberación nacional y el comunismo.

En países de América Latina y Caribe con un desarrollo capitalista desigual (minoritario pero altamente concentrado y con tecnología extranjera), se produjeron en el siglo XX movimientos populares guiados por una lectura creativa de Marx. Estos procesos revolucionarios se apoyaban en alianzas de trabajadores, intelectuales, campesinos, indígenas, sectores de la burguesía nacional y corrientes cristianas revolucionarias. En algunos casos, el marxismo ortodoxo de los partidos comunistas se mantuvo al margen porque estos movimientos no se atenían a las lecturas obreristas de Marx.

3.MARXISMO(S) Y ANARQUISMO(S)

Marx llega a su madurez después de ajustar las cuentas con el universo intelectual y político que le constituye. Pasa de la crítica a la alienación religiosa a la crítica a la filosofía y de ésta a la crítica política anticapitalista. Califica la religión como una defensa sicológica de las personas frente a sus condiciones de vida miserables, lo que supone que Dios -una creación humana- aparece como creador de la humanidad. Desvela que las leyes de la economía, producto de la voluntad social, se emancipan de sus creadores y se presentan como leyes naturales que la sociedad debe acatar. El capital -riqueza acumulada por el trabajo y privatizada por los empresarios-, se constituye en el único sujeto de derechos y reduce la política a la mera administración de un orden social previamente determinado por el beneficio económico.

Las teorías sobre la desigualdad que parten de esta visión distorsionada, son impotentes para superar estas lacras. La izquierda de mercado se limita a redactar programas y a repetir quejas y denuncias morales sin consecuencias políticas verdaderas. Los grandes relatos ideológicos de las clases dominantes embaucan a las clases subalternas y ocultan la raíz política de su dominación. La “oposición leal” se limita a la compasión, la denuncia impotente y el victimismo. Las clases trabajadoras incorporan esta ideología como parte de su identidad, asimilando una visión inmodificable de la sociedad y de sí mismos.

Marx analiza porqué instituciones como el mercado, el estado o el trabajo asalariado, cuentan con un poder que no procede de su propia naturaleza, sino de la soberanía que, más o menos voluntariamente, deposita en ellos la población. Con este mecanismo, dichas instituciones adquieren vida propia y un poder que esclaviza a aquellos de quienes succiona su energía vital.

Marx rompe definitivamente con los jóvenes hegelianos en La sagrada familia. Crítica de la crítica crítica, (1845) y en La Ideología alemana (1846). Aquí les presenta como “vendedores de productos metafísicos que adjudican la liberación de los sectores dignos de la humanidad a los filósofos críticos” (ellos mismos).

En la Ideología alemana, somete a una crítica exhaustiva a Max Stirner y su obra principal El único y su propiedad. Esta obra es el catecismo de las corrientes anarquistas individualistas. En ella, Stirner, califica a todos los programas, teorías, sistemas, organizaciones, órdenes sociales y políticos, como “prisiones artificiales para la mente y el espíritu que limitan las infinitas potencias creadoras del individuo”. Todos los sistemas deben ser destruidos, no por ser malos sino por ser sistemas. Sólo así “el hombre” será plenamente humano y dueño de sí mismo.

En Once tesis sobre Feuerbach (1845), Marx expone sus acuerdos y desacuerdos con el más claro representante del llamado “materialismo vulgar” que critica, de forma no dialéctica, al idealismo alemán. Feuerbach percibe a las personas como producto de las circunstancias económicas y sociales, pero no llega a comprender que dichas circunstancias también son alteradas por la acción de las personas. Existe una influencia recíproca entre la sociedad y la naturaleza, la materia y el espíritu. La religión compensa las carencias del pueblo con un mundo imaginario. Por eso, para ser liberadora, la crítica de la religión debe clarificar su origen secular y contemplar su dimensión antropológica y política. Sin embargo, Feuerbach no desciende al plano de lo real. Sin suprimir las contradicciones sociales que requieren estas formas de evasión, las ilusiones seguirán engendrándose de forma natural. La verdadera revolución no es en la superestructura, el espíritu, sino en el mundo humano donde lo material y lo inmaterial, lo social y lo natural están unidos como la cara y la cruz de una moneda y son sólo aspectos de una misma realidad.

La crítica a un hecho exige otro hecho. Las convicciones reales de una persona se expresan más en sus actos que en sus palabras. Creencias y actos son una y la misma cosa. Si los actos no se corresponden con las creencias, éstas son sólo mentiras que persiguen lo contrario de lo que defienden.

La segunda gran confrontación teórica de Marx con el anarquismo tiene que ver con su obra Miseria de la filosofía escrita en 1847, respondiendo a la petición de Proudhon de comentar su libro Filosofía de la miseria (1846). En esta obra, Proudhon (1809-1865) analiza el ascenso del capitalismo desde la óptica de la pequeña burguesía artesanal y agrícola más que desde la capacidad de lucha del naciente proletariado. Con una eficaz retórica, Proudhon pone de manifiesto tanto el daño que produce el capitalismo como las mentiras que legitiman la modernización liberal-mercantil. “La competencia, defendida por los pensadores ilustrados, constituye el mayor de los males, la perversión de todas las facultades enderezadas hacia la promoción antinatural de una sociedad adquisitiva e injusta en la que la ventaja de cada cual depende de su capacidad para superar, derrotar o exterminar a los otros. … La propiedad es un robo …., ser ciudadano es estar privado de derechos… el capitalismo es el despotismo de los más fuertes sobre los más débiles y de la minoría sobre la mayoría….”

La doctrina de Proudhon propugna “… la supresión de la competencia y la introducción, en su lugar, de un sistema cooperativo mutualista bajo el cual se permitirá y alentará una limitada propiedad privada pero no la acumulación de capital… la cooperación moraliza y civiliza a los hombres, al revelarles el verdadero fin de la vida comunal … la actividad del estado debe ser fiscalizada por asociaciones de oficios, productores, consumidores y, bajo ellas, debe ser organizada la sociedad… Es inútil predicar a los ricos, sólo cabe apelar a las víctimas reales del sistema, pequeños labradores, pequeña burguesía y proletariado urbano … al ser los más numerosos e indispensables, sólo ellos tienen el poder de transformar la sociedad”.

Proudhon se plantea la contradicción entre fines y medios, tomando partido por los fines. Entre estrategias ineficaces a tono con sus objetivos y estrategias eficaces que entran en contradicción con dichos objetivos, elige las primeras. Aconseja a los trabajadores que no se organicen políticamente porque “… si imitan a la clase gobernante acabarán a merced de ésta a través de sobornos e intimidaciones… incluso si triunfan los rebeldes y adquieren las formas del gobierno autoritario, conservarán la misma contradicción de la que pretenden escapar”. Los trabajadores y la pequeña burguesía deben utilizar una presión puramente económica para imponer su norma al resto de la sociedad mediante un proceso gradual y pacífico. Nunca deben recurrir a la coacción ni siquiera hacer huelgas que vulneren el derecho del trabajador individual a disponer libremente de su trabajo. Obviando las relaciones sociales que otorgan al dinero su poder social, Proudhon propugna la desaparición del dinero como forma de combatir el capitalismo.

Marx critica a Proudhon por interpretar el conflicto social de forma abstracta y ahistórica al considerarlo una lucha entre el bien y el mal y concluir que basta apartarse del mal para que triunfe el bien, su individualismo, su odio a la organización colectiva, su fe nostálgica en la moralidad campesina y su creencia en el valor irreductible de la propiedad privada y la familia patriarcal. La visión dialéctica de Marx considera que el triunfo de un bando no es la derrota del otro sino la destrucción de ambos en lo relativo a la relación que les ata (el capitalismo) y acusa a Proudhon de intentar poner remedio a los males del capitalismo sin destruirlo.

Las críticas de Marx a Proudhon son extensivas a todas las corrientes utópicas que hacen propuestas a una clase obrera que se expresa en luchas heroicas y desesperadas contra una explotación implacable. Sin embargo, muchos argumentos de Proudhon reflejan de manera eficiente la violencia y las mentiras del capitalismo, los peligros de estatalismo, la centralización, la jerarquización y la burocracia inherentes a cualquier organización o institución política, como bien sabemos 150 años después de esta polémica. La propuesta de abstencionismo electoral, federalismo y cooperativismo como desplazamiento del centro de la transformación revolucionaria desde el estado a la sociedad, no es irracional ni irrelevante por más que lo sea considerarlos la única forma de la acción revolucionaria. En los países latinos (Francia, Italia, España) estas ideas arraigaron con fuerza e impulsaron experiencias revolucionarios memorables. También fomentaron muchos errores pero está por ver si más o menos que el marxismo dogmático.

El proudhonismo es un antecedente, no sólo del anarquismo sino también del sindicalismo. Proudhon defendía que la fuerza anticapitalista debe organizar a personas vinculadas entre sí, no por convicciones sino por las tareas que desempeñan, ya que éste es el factor esencial que determina sus actos. La concepción del trabajo como actividad que genera automáticamente una ideología y unos comportamientos políticos revolucionarios es una visión obrerista y metafísica compartida por todas las corrientes emancipatorias del siglo XIX y XX (socialistas, comunistas y anarquistas). Esta concepción despolitizada del sindicalismo es utilizada por la socialdemocracia entregada al mercado y al estado.

Las críticas individualistas y abstractas permiten aparentar que se combate al estado y al capitalismo sin crear las condiciones para confrontarse realmente con ellos. Esto sucede con el anarcopacifismo, la crítica ideológica a toda burocracia y subalternidad, la fraseología revolucionaria, el ecologismo subvencionado y corporativo y el feminismo institucional. Pero la impotencia es también patrimonio de sus contrarios: el aventurerismo y el marxismo dogmático con sus categorías fetiche, “el partido”, “la clase obrera”, “la revolución”, etc.

MARXISTAS Y BAKUNINISTAS

En 1864 se creó en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores, AIT (Primera Internacional) integrada, inicialmente, por grupos obreros franceses y organizaciones sindicales británicas. Sus figuras más relevantes fueron, Marx por la corriente socialista y Bakunin por la anarquista. Ambos defendían la destrucción del estado burgués, la abolición de la propiedad privada y el comunismo. Marxistas y bakuninistas lucharon codo a codo en la Comuna de París. Marx defendía la construcción de un partido comunista para la conquista del estado y -a través de la dictadura del proletariado-, la socialización de los medios de producción y la represión de las actividades contrarrevolucionarias de la burguesía y el imperialismo. Bakunin propugnaba la revolución contra todas las autoridades estatales y a partir de 1848, fomentó los atentados y la organización secreta de los anarquistas para oponerse a la hegemonía de los marxistas. La Primera Internacional acabó disolviéndose en 1876, a los 12 años de su fundación y 4 años después de que la corriente marxista, en 1872, expulsara a Bakunin y sus seguidores, originando la división y la debilidad del movimiento obrero en un contexto de represión brutal en Europa.

La II Internacional, impulsada por el Partido Socialdemócrata Alemán, administrador y tergiversador del pensamiento de Marx, se fundó en 1889 en París, seis años después de su muerte y entró en crisis tras su traición al internacionalismo proletario en 1914 al votar los partidos socialistas a favor de los créditos de guerra que los parlamentos de los países imperialistas proponían para organizar la matanza de unos trabajadores europeos contra otros. La III Internacional (KOMINTERN) se fundó en Moscú en marzo de 1919 con el propósito de generalizar la escisión de las corrientes revolucionarias en los partidos socialdemócratas y organizar partidos comunistas a imagen y semejanza del partido bolchevique que realizó la revolución proletaria en Rusia en octubre de 1917. La III Internacional se disolvió en 1943.

4.IMPERIALISMO Y ANTI-IMPERIALISMO

El imperialismo se basa en las relaciones económicas desiguales y la dominación política que sufren los países empobrecidos por parte de los países capitalistas avanzados. Pero esto es sólo la superficie del fenómeno. Para hablar cabalmente de imperialismo necesitamos partir del modelo de acumulación capitalista a escala mundial en la etapa del capitalismo monopolista de estado, las multinacionales, el mundo bipolar (1945-1989) y, tras su desaparición, la emergencia de nuevos bloques capitalistas regionales, la impotencia de las instituciones políticas estatales e internacionales, el aumento del armamentismo y la guerra, el cambio climático y la crisis del petróleo.

La teoría del imperialismo, desarrollada por Lenin, se deriva de la teoría de la acumulación capitalista de Marx. El imperialismo no es solamente una relación de explotación económica y opresión política de los países ricos sobre los países pobres. Los rasgos definitorios del imperialismo son: 1) exportación creciente de capital (mercancías, dinero y capital); 2) concentración de la producción a gran escala y distribución mundial; 3) fusión del capital bancario y el industrial; 4) división del mundo en esferas de influencia de los distintos bloques capitalistas; 5) confrontaciones inter-imperialistas para redistribuirse los mercados mundiales.

Marx muestra la acumulación de capital como un proceso en el que el trabajo es obligado a comportarse como una mercancía, la mercancía se expresa a través del dinero y el dinero, acumulado y privatizado, entra en el ciclo económico en forma de capital, con la finalidad exclusiva y excluyente de su propia reproducción ampliada.

La separación violenta de los trabajadores respecto a sus medios de producción y sus redes comunitarias obligan al trabajo a expresarse como trabajo asalariado en el “mercado de trabajo”. El capital, que dirige la actividad económica, compra la fuerza de trabajo y obtiene un plusvalor de los productos producidos. La forma de extraer dicho plusvalor, cuyo origen está en la producción y cuya condición está en la circulación social de las mercancías, refleja y determina la naturaleza del capitalismo.

El capital inicia el proceso de acumulación intercambiando una cantidad de valor en forma de dinero por fuerza de trabajo y medios de producción. De dicha producción surge una masa de mercancías con un valor expansivo que depende de la succión de plusvalor del trabajo, la actividad social y la naturaleza. El comercio no produce por sí mismo el desarrollo capitalista. Es necesaria la fuerza para romper las relaciones sociales que bloquean la libre disposición de trabajo asalariado, única fuente de valor y plusvalor. Esta operación siempre se desarrolla por métodos violentos.

Marx describe con enorme fuerza teórica el proceso de producción de capital en la Sección 1ª de El Capital “Mercancía y dinero”, la sección 2ª “La transformación de dinero en capital” y la Sección 3ª “La producción del plusvalor absoluto”. En esta última, el capítulo VIII “La jornada laboral” es un dramático testimonio -basado en los informes de los inspectores fabriles- de las condiciones en las que se produce la acumulación del primer capitalismo industrial en la Inglaterra del siglo XIX. La modernización industrial y tecnológica del capital está desarrollada en la sección IV del Libro I “La producción de plusvalor relativo” (cap. X “Concepto de plusvalor relativo”, cap XI “Cooperación”, cap XII “División del trabajo y manufactura” y cap XIII “Maquinaria y gran industria”). En la Sección 7ª “El proceso de acumulación de capital”, se describe la reproducción ampliada del mismo aportando nociones imprescindibles para entender cómo explota, domina y corrompe el capitalismo hoy (cap. XXIII “La ley general de acumulación capitalista”, cap. XXIV “La llamada acumulación originaria” y cap. XXV “La teoría moderna de la colonización”), permitiendo entender lo que esconde el término polisémico2 “globalización”.

Lenin parte de la centralización y concentración de capital que se produce en la industria moderna. El 5% del total de las empresas controlan en 70% del total de la producción y el 50% del total de trabajadores. La producción a escala creciente conlleva a una tendencia a la monopolización tanto a escala estatal como internacional. Estos monopolios exacerban la lucha competitiva entre los distintos bloques capitalistas.

En su obra, El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), Lenin hace la siguiente descripción del imperialismo: “… un puñado de países ricos … saquean al resto del mundo. La exportación de capital … produce a los capitalistas de los países adelantados gigantescas ganancias por encima de las que obtienen de la explotación de sus propios obreros … Con ellas corrompen de mil maneras a los dirigentes obreros y a la capa superior de la aristocracia obrera. Esta capa de obreros aburguesados por su género de vida, sus emolumentos y su concepción del mundo, es el principal apoyo de la socialdemocracia y de la burguesía … Son agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero, lugartenientes obreros de la clase de los capitalistas, vehículos del reformismo y del ‘patriotismo’… Sin comprender las raíces económicas de este fenómeno y su importancia política y social, es imposible la revolución”.

Después de la muerte de Marx, la mayoría de los partidos marxistas agrupados en la II Internacional (Socialista), pusieron en primer plano la necesidad de organizaciones centralizadas y jerarquizadas y la conquista del estado como instrumento para la transformación social, independientemente de la movilización y organización anticapitalista. Tras la ruptura de los comunistas con la II Internacional en 1914, el triunfo de la Revolución Rusa en 1917 y la creación de la III Internacional en 1919, los partidos comunistas impulsaron, con mayor o menor acierto, la organización de los desheredados de la tierra para derrocar a la burguesía, construir una democracia popular y avanzar hacia el comunismo. Sin embargo, el cerco y la agresión imperialista sobre los movimientos revolucionarios, la acción corrosiva de la socialdemocracia dentro de éstos, las lecturas economicistas y productivistas de Marx, así como la aniquilación de millones de cuadros revolucionarios, tanto por el fascismo como por el estalinismo, propiciaron el agotamiento del impulso transformador y la burocratización de los estados llamados socialistas bajo la órbita de la Unión Soviética en el mundo bipolar posterior a la II Guerra Mundial. La experiencia de la lucha antiimperialista de los países no alineados, encabezados en los años 50 y 60 por Indonesia, Argelia y Yugoslavia, entre otros, abrió una posibilidad para el diálogo de la tradición marxista y las masas explotadas y empobrecidas por el colonialismo en un proceso de descolonización que hizo pasar el sistema mundial de estados de 56 en 1945, a 196 estados en 1996.

Los abordajes que permiten analizar y combatir el imperialismo desde la teoría de Marx y su posterior desarrollo por Lenin son: 1) el análisis de la acumulación capitalista, 2) las diferentes etapas de desarrollo capitalista en los distintos territorios del planeta, 3) la rivalidad inter-imperialista y las contradicciones cruzadas entre países, bloques, empresas multinacionales, estados capitalistas y en el interior de ellos, 4) los efectos del capitalismo y el imperialismo sobre los países precapitalistas y los países capitalistas dependientes y emergentes, 5) la opresión de los pueblos y las naciones subyugadas por el imperialismo que luchan por su soberanía, 6) el papel de las luchas de los trabajadores y los pueblos como factor transversal que condiciona el dominio del imperialismo y la lucha antiimperialista. Hoy, desde esta tradición, deberíamos añadir: 7) la lucha de las mujeres contra la doble subordinación que les acarrea la alianza del capitalismo y el patriarcado, por un feminismo anticapitalista y 8) la inclusión de los flujos de materia y energía en el proceso de producción, distribución y consumo global que ponen en cuestión la sostenibilidad de los recursos naturales y de la vida, incluida la vida humana, por una economía ecológica desde Marx y no contra Marx.
5.LA REVOLUCIÓN HOY

La Revolución Francesa inauguró una idea de revolución que iba más allá de restaurar un orden tradicional o destruir un orden tiránico. Pretendió construir una sociedad nueva incluyendo un nuevo ser humano. Esta idea de Revolución es tributaria de categorías ilustradas como la fe en el progreso histórico y el carácter inequívocamente positivo del avance tecnológico, así como de la incorporación de los métodos de las ciencias naturales a las ciencias sociales. De estas ideas metafísicas se deriva la ingenua noción de que la historia –al igual que la física- tiene leyes naturales que aseguran, antes o después, el triunfo del comunismo.

En la vasta obra de Marx se encuentran estos elementos ilustrados: revolución segura, comunista y dirigida por una clase objetivamente revolucionaria, la clase obrera. Pero también sus contrarios: constitución política –y no natural- de las relaciones sociales; la necesidad de construir un sujeto revolucionario que evolucione hasta una subjetividad antagonista, frente a la consideración de la conciencia revolucionaria como un atributo intrínseco de la identidad obrera; trabajar la contradicción entre la expresión de los trabajadores como clase obrera o como mercancía-fuerza de trabajo.

La violencia asociada al cambio revolucionario, aparece en Marx como un complemento del ascenso de la lucha de masas, unida a la superación de la resistencia de las clases dominantes y no como una actividad emancipada de los elementos mencionados anteriormente.

Generaciones de marxistas sólo han conocido manuales codificados del pensamiento de Marx, a menudo en un contexto de hegemonía socialdemócrata en la clase obrera. Son poco conocidas las aportaciones más dialécticas y complejas de Marx que rompen con el individualismo metodológico y las fantasías progresistas y tecnológicas. Desde una noción de conocimiento relacional e intencional, Marx muestra la circularidad y la retroalimentación entre los mecanismos materiales e inmateriales que producen y reproducen la subsunción3 del trabajo, la actividad humana y la naturaleza en el ciclo global de producción y reproducción del capital. La relación antagónica entre capital y trabajo ha sido temporalmente atenuada, en los países desarrollados, con un “estado de bienestar”, sustentado en el imperialismo, el consumismo y el descompromiso político de masas, la explotación de la mayoría de la humanidad, el saqueo de la naturaleza, contaminación, guerras, invasiones, golpes de estado y la complicidad de la izquierda parlamentaria con este orden terrorista.

La globalización de esta lógica, es decir su extensión, consolidación y radicalización, produce tanta riqueza como exclusión y la complicidad irracional de los de abajo con una vida reducida a producir y consumir mercancías. La izquierda capitalista es un agente activo de este proceso, clausurando aparentemente cualquier posibilidad de ruptura.

La administración del progreso tecnológico y la “política científica” están actualmente en manos del economicismo de la derecha clásica y de la izquierda cómplice que, con el mismo rumbo, se suceden en el timón de los regímenes parlamentarios de mercado. Las lecturas postmaterialistas e individualistas, en manos de la “intelligentzia” socialdemócrata, son hoy la versión globalizada y posmoderna de Marx para consumo de las élites progresistas y el encuadramiento de los sectores juveniles a la izquierda de las ONGs.

Sin embargo, la guerra, el hambre, la contaminación, la precariedad y la exclusión que padece la mayoría de la humanidad ponen sobre la mesa la urgente necesidad de interrumpir el funcionamiento del capitalismo global. La revolución es tan necesaria como imposible, pero su imposibilidad es sólo la expresión del vacío de sus condiciones de posibilidad. Apoyar y organizar las luchas de autodeterminación de los movimientos populares contra el imperialismo, el mercado y el estado, requiere moderar y poner límites a los deseos superfluos, teniendo en cuenta las necesidades de los otros y los límites del mundo, incorporar la lucha de las mujeres por su liberación, gestionar la relación trágica entre ética y política, eficacia y participación. Es necesario trabajar desde las necesidades de las masas populares y no sólo desde las necesidades electorales de las organizaciones, contar con fuerza propia en lugar de perseguir “franquicias” o “delegaciones” y trazar una raya entre la izquierda capitalista y la izquierda anticapitalista, lo que significa trabajar, a veces con ella, pero no para ella. Esto supone un alto compromiso y un “camino del desierto”.

6.BIOGRAFIA Y CRONOLOGIA DE LA OBRA DE KARL MARX.

1818-1835: TRÉVERIS

1818 -5 de mayo: nace Carlos Marx en Tréveris.
1835 -septiembre: pasa el examen de bachillerato

1835-1836: BONN

1835 -octubre: se matricula en la facultad de Derecho de la Universidad Renana “Friedrich-Wilhelm”
1836 -julio: recibe la autorización paterna para trasladarse a Berlín
-agosto: recibe de la Universidad de Bonn el certificado de asistencia a diez cursos.
-octubre: desposa, sin la autorización paterna, a Jenny von Westphalen (nacida en Salzwedel en 1814); los esponsales se harán oficiales un año después, el matrimonio tendrá lugar siete años más tarde.

1836-1841: BERLÍN

1836 -octubre: se matricula en la facultad de Derecho de la Universidad “Friedrich-Wilhelm” de Berlín.
1837 -desde abril: realiza un estudio detenido de la filosofía de Hegel. Escribe: poesía, novela, teatro. Enferma de gravedad. Ingresa en el “Doktorklub”, círculo de universitarios y escritores hegelianos, al que pertenecerá durante toda su estadía en Berlín.
1838 -mayo: muerte repentina de su padre. Rompe con su familia.
1839 -enero: comienza la preparación de su disertación doctoral sobre La diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro.
1841 -enero: su primera publicación – “Canciones de arrebato” – aparece en la revista Athenäum.
-marzo: recibe el certificado de estudios de la Universidad de Berlín: nueve semestres; asistencia a trece cursos.
-abril: recibe in absentia el título de “doctor en filosofía” de la Universidad de Jena.
-lecturas filosóficas: Spinoza, Leibniz, Hume, Kant, etc.

1841-1843: TRÉVERIS, BONN, COLONIA, KREUZNACH

1841 -de abril a junio: se propone solicitar un puesto de profesor en la Universidad Renana; se prepara en tal sentido.
-de julio a diciembre: frecuenta el “Círculo de Colonia”, centro de la oposición liberal burguesa.
1842 -de enero a marzo: prepara artículos filosófico-políticos para los Anales Alemanes publicados por Arnold Ruge.
-abril: comienza su colaboración en la Gaceta Renana, órgano de la burguesía reformista.
-verano: estudia detenidamente la filosofía de Feuerbach.
-de octubre a marzo de 1843: estudia las obras de los socialistas y los comunistas de la época. Tiene a su cargo la dirección de la Gaceta Renana.
-noviembre: primer encuentro con Friedrich Engels.
El trabajo periodístico de estos meses le plantea por primera vez la necesidad de abordar teóricamente cuestiones de orden económico.
1843 –marzo: disgustado por la actitud tímida de los accionistas de la Gaceta Renana, renuncia a su cargo de director.
-desde abril: discute con A. Ruge el plan de publicación de los Anales Franco-Alemanes.
-junio: se casa con Jenny von Westphalen en Kreuznach.
-de julio a octubre: lecturas de teoría política: Rousseau, Montesquieu, Maquiavelo, de Tocqueville, etc.
Trabaja intensamente en el manuscrito de su Crítica de la filosofía del Estado de Hegel (comenzado en 1842, publicado en 1927).
El trabajo de estos meses incluye la primera exploración de la perspectiva teórica crítica –dialéctica, materialista- desde la que abordará la problemática de la economía política.

1843-1845: PARÍS

1843 –octubre: se traslada con Jenny a París.
-noviembre y diciembre: escribe, para los Anales Franco-Alemanes, su ensayo Sobre la cuestión judía y su Introducción a la crítica de la filosofía del Estado de Hegel, en los que por primera vez se adhiere a la causa del proletariado y se reconoce como comunista.
1844 –febrero: aparece el primero y único número de los Anales Franco-Alemanes, que contiene también el ESBOZO DE UNA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA, de Engels.
-marzo: su nueva posición política motiva el distanciamiento de A. Ruge.
-de abril a julio: proyecta escribir una crítica general del comportamiento económico, jurídico y político, y de sus respectivas instituciones y teorías. La elaboración de la primera parte, CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA, se inicia con un comentario detenido de las obras de los principales economistas y llega a la exposición crítica de los fundamentos práctico-teóricos que sostienen a la problemática de la ciencia económica. (Los “Manuscritos de París” – NOTAS DE LECTURA Y MANUSCRITOS ECONÓMICO-FILOSÓFICOS- fueron publicados por primera vez en 1932, en alemán.)
Ciertos elementos fundamentales de este primer proyecto se mantienen constantes a lo largo de todo el desarrollo ulterior de la crítica de la economía política.
-mayo: nace su primera hija, Jenny Marx.
-junio: se relaciona con miembros de la Liga de los Justos. Se reúne frecuentemente con Proudhon y con Bakunin.
-de julio a enero de 1845: colabora con la revista Vorwärts y pasa luego a dirigirla. Reconoce el carácter revolucionario espontáneo de la rebelión obrera en Silesia.
-agosto: comienza la amistad y la íntima colaboración con Friedrich Engels.
1845 –febrero: es expulsado de Francia.

1845-1848: BRUSELAS

1845 –febrero: se instala en Bruselas. Publica junto con Engels La Sagrada Familia.
-marzo: reanuda sus estudios para la crítica de la economía política. Anota sus 11 Tesis críticas sobre “el materialismo tradicional, incluido el de Feuerbach”.
-junio: se compromete a publicar la “crítica de la política y la economía”.
-julio y agosto: emprende con Engels un viaje de estudios por Inglaterra. Entra en contacto con los dirigentes del movimiento “cartista”.

1846 –a partir de febrero: junto con Engels, toma la iniciativa en el proceso de renovación y reorganización del movimiento socialista y comunista. Promueve la fundación del Comité de Correspondencia Comunista.
-de septiembre a mayo de 1846: redacta junto a Engels el manuscrito de La ideología alemana (publicado en 1932).
1847 –de enero a junio: escribe la crítica de los principios económicos y políticos del socialismo proudhoniano, la MISERIA DE LA FILOSOFÍA.
-junio: participa in absentia en la fundación de la Liga de los Comunistas (reorganización de la Liga de los Justos).
-septiembre y octubre: prepara dos conferencias sobre el librecambio y la clase obrera.
-diciembre: expone ante la Unión de los Obreros Alemanes en Bruselas sus conferencias sobre EL SALARIO.
1848 –febrero: MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA.
-marzo: es expulsado de Bélgica.

1848-1849: PARÍS,COLONIA

1848 –Interviene en el proceso revolucionario como director de la Nueva Gaceta Renana.
-Publica sus conferencias sobre TRABAJO ASALARIADO Y CAPITAL.
-Derrotada la revolución, es expulsado primero de Prusia y luego de Francia.

1849-1883: LONDRES

1850 –Edita la Nueva Gaceta Renana. Revista económico-política, donde aparece Las luchas de clases en Francia.
-Promueve la reorganización de la Liga de los Comunistas.
1851 –Estudia una amplia literatura económica. Se propone publicar una obra en tres tomos: “Crítica de la economía política”, “Socialismo” e “Historia de la teoría económica”.
-Comienza su trabajo (que durará hasta 1862) como corresponsal de la New York Daily Tribune.
1852 –El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
1853-1857: su situación pecuniaria empeora hasta la miseria y le obliga a abandonar el trabajo científico.
No obstante, el trabajo periodístico de estos años le lleva a completar el alcance de su proyecto crítico (p.e., explora teóricamente el sistema colonial del capitalismo) y lo convierte en especialista en numerosas cuestiones económicas, sociales, políticas e históricas. Los conocimientos elaborados en esta época constituirán elementos importantes de la crítica de la economía política.
1857 –de marzo a julio: reanuda su tratamiento científico de la economía.

-agosto y septiembre: traza el primer esbozo del nuevo plan de la crítica de la economía política. Escribe las primeras páginas de la INTRODUCCIÓN general, que queda inconclusa (el fragmento fue publicado en 1903).
-de octubre a mayo de 1858: escribe el borrador del primer libro, “Sobre el capital”, de los seis en que se propone tratar la parte sistemática de su crítica de la economía política. (Este manuscrito fue publicado en 1939 y 1941 con el título de ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA [Grundrisse…])
1858 –enero: relee LA LÓGICA de Hegel.
-de octubre a enero de 1859: escribe el primer fascículo de CONTRIBUCIÓN A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA (publicado en junio de 1859); cuatro incisos de este trabajo quedan en borrador (fueron publicados con los de Grundrisse…)
1859 –de octubre a enero de 1860: continúa sus estudios económicos.
1860 –Herr Vogt.
-Lee El origen de las especies de Darwin.
1861 –de agosto a diciembre de 1862: escribe un voluminoso manuscrito que contiene la continuación de la CONTRIBUCIÓN…(inédito).
1862 –de abril a mediados de 1863: escribe, como parte del mismo manuscrito, el borrador de las TEORÍAS SOBRE LA PLUSVALÍA (editado por Kautsky en 1905 y 1910 y en las M.E.W. (Obras de Marx y Engels, Dietz Verlag, Berlín, RDA, como Tomo IV de EL CAPITAL, en 1965 y 1968)
-Lee la Ciencia nueva de Vico.
1861-1863: Manuscritos conteniendo materiales para:
Libro I: De Agosto de 1861 a Diciembre de 1862: Cuadernos I-V y XIX-XXIII (continua la Contribución de 1859)
Libro II: Partes de cuadernos XV, XVII y XVIII.
Libro III: Partes de los cuadernos XVI-XXIII.
Libro IV: De Abril de 1862 a mediados de 1863: Cuadernos VI-XV y parte del XVIII: Estos cuadernos constituyen la mayor parte de éstos manuscritos y son la base de lo que se conoce como Teorías sobre el Plusvalor (editado por Kautsky en 1905 y 1910 y en las M.E.W. (Obras de Marx y Engels, Dietz Verlag, Berlín, RDA, como Tomo IV de EL CAPITAL, en 1965 y 1968)
1863-1865: Escribe, con numerosas interrupciones, la primera versión de los tres libros de EL CAPITAL (inédita, con dos excepciones: la parte correspondiente al “Capítulo VI”, RESULTADOS DEL PROCESO INMEDIATO DE PRODUCCIÓN, del Libro I, publicada en 1933, y la parte correspondiente al Libro III, publicada por Engels).
1864 –septiembre: preside la sesión en la que se decide la fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores.
-octubre: MENSAJE INAUGURAL Y ESTATUTOS DE LA ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES.
1863-65: Escribe la primera versión de los tres libros de El Capital.
Libro I (materiales extraviados excepto lo que corresponde al VI inñedito; publicado en 1931)
Libro II (manuscrito I: no tenido en cuenta por Engels)
Libro III (manuscrito principal, editado por Engels)
1865 –junio: Conferencia sobre SALARIO, PRECIO Y GANANCIA (publicada en 1898).
1866 –Redacta la versión definitiva del Libro I de EL CAPITAL.
1867 –septiembre: primera edición del Libro I de EL CAPITAL.
1867-1869: Trabajo sólo ocasionalmente, debido a la enfermedad, en la preparación de los Libros II y III de EL CAPITAL.
1870 –Comienza a estudiar con detenimiento la “cuestión oriental” y particularmente la situación social en Rusia.
1871 –La guerra civil en Francia.
1873 –Segunda edición, revisada, del Libro I de EL CAPITAL.
1875 –CRÍTICA DEL PROGRAMA DE GOTHA (publicada en 1891 y 1923).
-Versión francesa, con valor científico propio, del Libro I de EL CAPITAL.
1877 –Escribe el Capítulo X, DE LA “HISTORIA CRÍTICA”, para el AntiDühring de Engels.
-Comienza una nueva versión del Libro II de EL CAPITAL.
1880 –Trabaja ocasionalmente en la redacción de los Libros II y III de EL CAPITAL.
-NOTAS MARGINALES sobre la Economía política de A. Wagner (publicadas en 1932).
1881 –CARTA A VERA ZASÚLICH (publicada en 1926).
-Lee y comenta La sociedad primitiva de Morgan, como parte de su estudio de las sociedades precapitalistas. (Una selección de sus apuntes sobre antropología se publicó en 1972.)
1883 –14 de marzo: muere Carlos Marx en Londres.
1885 –Engels edita el Libro II de EL CAPITAL.
1894 –Engels publica el Libro III de EL CAPITAL.
1895 –Muerte de Friedrich Engels.
1863-65: Escribe la primera versión de los tres libros de El Capital.
Libro I (materiales extraviados excepto lo que corresponde al VI inédito, publicado en 1993)
Libro II (manuscrito I: no tenido en cuenta por Engels)
Libro III (manuscrito principal, editado por Engels)
1864 –septiembre: preside la sesión en la que se decide la fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores.
-octubre: MENSAJE INAUGURAL Y ESTATUTOS DE LA ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES.
1865 –junio: Conferencia sobre SALARIO, PRECIO Y GANANCIA (publicada en 1898).
1866 –Redacta la versión definitiva del Libro I de EL CAPITAL. Desarrollos
1867 –septiembre: primera edición del Libro I de EL CAPITAL.
1867-1869: Trabajo sólo ocasionalmente, debido a la enfermedad, en la preparación de los Libros II y III de EL CAPITAL.
1870 –Comienza a estudiar con detenimiento la “cuestión oriental” y particularmente la situación social en Rusia.
1871 –La guerra civil en Francia.
1873 –Segunda edición, revisada, del Libro I de EL CAPITAL.
1875 –CRÍTICA DEL PROGRAMA DE GOTHA (publicada en 1891 y 1923).
-Versión francesa, con valor científico propio, del Libro I de EL CAPITAL.
1877 –Escribe el Capítulo X, DE LA “HISTORIA CRÍTICA”, para el AntiDühring de Engels.
-Comienza una nueva versión del Libro II de EL CAPITAL.
1880 –Trabaja ocasionalmente en la redacción de los Libros II y III de EL CAPITAL.
-NOTAS MARGINALES sobre la Economía política de A. Wagner (publicadas en 1932).
1880-82.- Trabajo en el Libro III. Estudios etnológicos.
1881 –CARTA A VERA ZASÚLICH (publicada en 1926).
-Lee y comenta La sociedad primitiva de Morgan, como parte de su estudio de las sociedades precapitalistas. (Una selección de sus apuntes sobre antropología se publicó en 1972.)
1883 –14 de marzo: muere Carlos Marx en Londres.
1885 –Engels edita el Libro II de EL CAPITAL.
1894 –Engels publica el Libro III de EL CAPITAL.
1895 –Muerte de Friedrich Engels.

A.Morán, 7 de enero de 2011

Fuente> Lahaine