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La rebelión de las élites

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Y hay otros que entienden que la crisis fue provocada por quienes persiguiendo su exclusivo beneficio a corto plazo hicieron de las finanzas y del mundo de la empresa un coto privado opaco sin relación con la economía real.

Entre los cercanos a esta última teoría está Alain Touraine, quien en su última obra (Después de la crisis. Paidós) escribe que el comportamiento de los muy ricos, dominado por la obsesión de ordeñar los beneficios máximos, desempeñó y sigue desempeñando el papel principal en la disgregación del sistema social, es decir, “de toda posibilidad de intervención del Estado o de los asalariados en el funcionamiento de la economía”.

El sociólogo francés es muy crítico con el enriquecimiento personal de los altos directivos: no existe nada en común entre los golden boys y el resto de los trabajadores, ya que mientras los primeros trabajan para quedarse con los beneficios, los demás demandan subidas salariales del 1% o del 2%.

Lo que caracteriza a la sociedad presente es que las intervenciones masivas de los Gobiernos permitieron la recuperación de los beneficios de los bancos mientras que el elevado paro generado solo disminuirá mucho tiempo después del relanzamiento de las economías. Si no existe más capacidad que la citada de intervención de una autoridad central política que se esfuerce en oponerse a la dominación de los más ricos y en mantener cierta compatibilidad entre los intereses opuestos, ya no puede hablarse de democracia.

Touraine actualiza así el concepto de rebelión de las élites, acuñado hace más de tres lustros por el historiador y sociólogo Christopher Lasch, que define el momento en el que grupos privilegiados de actores económicos y políticos, representantes de los sectores más aventajados de las sociedades, se liberan de la suerte de la mayoría y dan por concluido de modo unilateral el contrato social que los une como ciudadanos. Al aislarse en sus redes y en sus enclaves de bienestar -en su mundo- esas élites abandonan al resto de las clases sociales a su albur, fragmentan los Estados y traicionan la idea de una democracia concebida por todos los ciudadanos.

La rebelión de las élites erosiona el capital social como argamasa que mantiene unida a la sociedad. Existe un acuerdo no escrito entre los ciudadanos, sus élites y el Estado que se ha denominado contrato social. Este contrato, dice Lasch, exige la provisión de protecciones sociales y económicas básicas, incluyendo oportunidades razonables de empleo: un cierto grado de seguridad por el mero hecho de ser ciudadano (la ciudadanía económica). Una parte de ese contrato social contemplaba una cierta equidad: que los pobres compartirían las ganancias cuando la economía crece y que los ricos se distribuirían parte de las penurias sociales en las recesiones.

Krugman ha hablado de “la imprudencia de las élites” en otro sentido pero en la misma dirección: las políticas que han multiplicado el paro y empobrecido a las clases medias fueron abanderadas por pequeños grupos de personas influyentes, “en muchos casos las mismas personas que ahora nos dan lecciones a los demás sobre la necesidad de ponernos serios”.

Y al tratar de echar la culpa a los ciudadanos comunes, las élites están eludiendo algunas reflexiones muy necesarias sobre sus propios errores catastróficos

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10 trucos para burlar el espionaje de la NSA en Internet

 

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El controvertido sistema de vigilancia de la NSA denunciado por Edward Snowden ha desatado la paranoia de los internautas, que se sienten amenazados. Pero para cada mal hay un remedio, y parece que existen trucos para evitar ser espiado.

Para evitar que programas de la NSA como el PRISM, el XKeyscore y el Tempora accedan a sus datos y los almacenen, el portal prism-break.org propone alternativas a los servicios de empresas que están bajo la lupa de la NSA, como Google, Apple y Microsoft. A continuación les presentamos una lista con algunas estas alternativas.

 

1. Cambiar del sistema operativo

En vez de Apple OS X, Google Chrome OS, Microsoft Windows, se aconceja a los inernautas recurrir a los siguientes:

  •  Debian es una comunidad formada por desarrolladores y usuarios que mantiene un sistema operativo basado en software libre. Los contribuidores tienen que firmar un contrato social y adherirse al manifiesto ético. Las directrices estrictas de la inclusión garantizan que sólo el software de código abierto certificado esté empaquetado en los principales repositorios.
  •  Fedora es una distribución Linux que se caracteriza por ser un sistema estable mantenido gracias a una comunidad internacional de ingenieros, diseñadores gráficos y usuarios que informan de fallos y prueban nuevas tecnologías. El proyecto no busca sólo incluir software libre y de código abierto, sino ser el líder en ese ámbito tecnológico.
  •  Gentoo se describe a sí misma como una “meta-distribución”, debido a su “adaptabilidad casi ilimitada”, en la que la mayoría de los usuarios tienen configuraciones y conjuntos de programas instalados que son únicas para ellos. Se distribuye como software libre y de código abierto.
  •   Linux Mint Debian Edition (LMDE) es probablemente el de más sencilllo uso para aquellos usuarios que ‘emigran’ de Microsoft Windows.
  •   OpenBSD se concentra en la portabilidad, cumplimiento de normas y regulaciones, corrección, seguridad proactiva y criptografía integrada.

2. Escoger otro Android

En vez de los muy conocidos Google Android y Google Play, existen:
CyanogenMod es una distribución personalizada, el firmware del mercado de accesorios para varios dispositivos Android.

Replicant es totalmente gratuito y funciona sin depender de un código del sistema de propiedad.

 F-droid es una alternativa libre y de código abierto a la tienda de aplicaciones Google Play para Android.

3. Sistema iOS, ¿Lanzar el dispositivo a la basura?

El sistema operativo iOS no tiene alternativas. Se trata del sistema operativo propietario, cuyo código no está disponible para la auditoría por parte de terceros. Usted no debe confiar ni sus comunicaciones ni sus datos a un dispositivo de fuente cerrada.

4. Cambiar de navegador

Los usuarios de Apple Safari, Google Chrome y Microsoft Internet Explorer pueden pasarse a los siguientes navegadores más seguros:

  •  Tor Browser Bundle es un navegador, quizás un poco lento, pero anónimo.
  • Mozilla Firefox es un navegador rápido, flexible y seguro con ecosistema vibrante y abierto.
  • GNUZilla IceCat es una versión de Firefox con una gran lista aplicaciones libres y buenas características de privacidad.
  • Orbot es una versión de Tor para el sistema operativo Android.

5. Pasarse a un buscador alternativo

Si no quiere ser sometido al espionaje, los tres principales buscadores, Google Search, Microsoft Bing y Yahoo! Search, debería ponerlos en cuarentena  y escoger algún otro buscador alternativo:

  • DuckDuckGo pone la privacidad en el centro de su política, prometiendo no recabar ni compartir información sobre sus usuarios.
  •  MetaGer es un motor de búsqueda lanzado por la organización alemana sin ánimo de lucro SUMA, que proporciona resultados anónimos de búsqueda.
  • Startpage es un navegador que posee clústeres de servidores en los Países Bajos y Estados Unidos y proporciona la búsqueda anónima a través de un servidor proxy gratuito.
  •  Seeks Project es una plataforma descentralizada y abierta para la búsqueda de colaboración.
  • YaCy es un motor de búsqueda gratuito, totalmente descentralizado: todos los usuarios de la red del motor de búsqueda son iguales y la red no almacena solicitudes de búsqueda del usuario.

6. Explorar el mundo con otros mapas

Si es usuario de aplicaciones de mapas como Apple Maps, Google Maps, Google Earth, Microsoft Bing Maps, puede pasarse a las siguientes alternativas:

  •  OpenStreetMap, un proyecto colaborativo para crear mapas libres y editables, sin costos ocultos y sin licencia limitada y con transparencia.
  • Marble es una aplicación de globo terráqueo virtual y de código libre.

7. Cambiar de redes sociales

El asunto de las redes sociales es uno de los más difíciles, ya que aquí tendrá que escoger entre la privacidad o el uso de la red que usa la mayoría. Si escoge la primera opción, en vez de Google+, Facebook, LinkedIn y Twitter, puede optar por:

  •  buddycloud, una red social federada de código abierto.
  •  Diaspora es una red social en la que, a diferencia de algunas otras, no tiene que usar su identidad real. Puede interactuar con la persona que elija en la forma que desee.
  •  Friendica es una red social federada de código abierto que tiene como prioridad la privacidad.
  • GNU Social es una red social descentralizada que puede ser instalada en su propio servidor.
  • Lorea es un proyecto de desarrollo de redes sociales federadas, seguras y autogestionadas creado íntegramente con software libre. Se trata de una red virtual pensada por y para la sociedad civil y los colectivos de transformación social y política.
  • Movim es una red social descentralizada, completamente basada en software libre, diseñada con la motivación de poder tener el control sobre su información.
  •  pump.io es un servidor de flujos sociales autohospedado.
  • Salut à Toi comprende un conjunto de herramientas de comunicación multipropósito, con varias interfaces.
  • Tent es un protocolo de la red social autónomo y libre.
  • RetroShare es una plataforma de compartimiento de archivos y comunicación libre y segura.

8. Ojo con las Videoconferencias y Conferencias Telefónicas

Si le gusta comunicarse a través de servicios como FaceTime, Google+ Hangouts, Google Talk o Skype, pero preferiría hacerlo en un marco de mayor privacidad, podrías optar por los sigientes alternativas:

  • Jitsi es un cliente de mensajería instantánea totalmente libre, abierto y seguro que permite realizar llamadas de voz y videoconferencias, entre otras características.
  • Mumble es un chat de voz cifrado de baja latencia.
  •  CSipSimple es una configuración gratuita para recibir y hacer llamadas desde un móvil Android con Voip.
  •  RedPhone es una configuración para hacer llamadas seguras para Android.

9. Cambiar de servicios de elaboración de documentos

Si prepara y almacena sus documentos en servicios de alojamineto de archivos, como Google Docs, Microsoft Office Web Apps o Zoho Office Suite, se le aconseja pasarse a otros más seguros:

  •   pad.riseup.net es un servidor autogestionado que da servicio a multitud de movimientos sociales de todo el mundo.
  •  etherpad es un editor web basado en la colaboración en tiempo real, lo que permite a los autores editar simultáneamente un documento de texto y ver a todos los participantes de las ediciones en tiempo real, con la posibilidad de mostrar el texto de cada autor de diferente color.
  •  Ethercalc es un servidor de hojas de cálculo multiusuario.

10. Usar clientes seguros para publicar archivos digitales

Si suele compartir sus fotos o videos a través de Flickr, Instagram, Picasa, Tumblr o YouTube, aquí tiene otras opciones:

  •  Noblogs.org es una plataforma de blogging, un lugar virtual donde cualquiera puede abrir un blog o un sitio y conocer a otras personas que comparten aficiones parecidas.
  •  GNU MediaGoblin es una plataforma de software libre para alojar y compartir multimedia digital con el objetivo de proporcionar una alternativa extensible, adaptable, descentralizada y libre de restricciones de derechos de autor a otros servicios de internet relativos a la publicación de contenido informático.
  •  Piwigo es una aplicación de gestión de álbumes de fotos web de código abierto.
  •  WordPress es una plataforma autohospedada para álbumes fotográficos.
  •   Zenphoto es una aplicación para publicar en Internet galerías fotográficas en línea, diseñada para ser “un simple álbum fotográfico web”.

Leído en: RT

Constituciones

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Las constituciones en Latinoamérica han sido fruto de procesos muy diversos y casi siempre extraños al ideal liberal benévolo que las entiende como el resultado de pactos y convenios destinados a la convivencia de la comunidad, a la consecución del contrato social. En realidad estas constituciones han estado desde los comienzos de la vida republicana más inspiradas en la idea autoritaria que las asume como imposiciones, eso sí, en el entendido de que se trata del bien de la colectividad.

En la América Latina del siglo XIX hasta los teóricos clásicos del socialismo verían confirmadas sus ideas sobre el asunto al constatar cómo las Cartas Magnas fueron siempre fruto de la imposición de quien logró establecer su hegemonía, por lo común luego de cruentas guerras civiles o intervenciones extrajeras. La constitución, en tales condiciones, reflejaba intereses puramente elitistas por más que se engalanara con la retórica al uso, abundante en referencias a la libertad, la democracia, la igualdad y los valores cristianos.

No será muy distinto en el siglo XX. La constitución será de nuevo una imposición (no exenta de cruda e inevitable violencia) como resultado de las grandes revoluciones del nacional-desarrollismo, solo que ahora, un sector de la burguesía criolla encabeza victoriosa amplios movimientos populares (el más destacado, sin duda, la Revolución Mexicana) contra una minoría retardataria y extranjerizante. El nuevo marco jurídico será entonces nacionalista, promotor del desarrollo y heredero de las viejas banderas liberales del radicalismo laico del siglo anterior no menos que de evocaciones románticas de un socialismo igualmente decimonónico.

Pero la suerte de las constituciones no es diferente al devenir del orden social en que están insertas. De esta forma, durante el siglo XIX la retórica humanista y republicana (copiada de las constituciones europeas y del texto estadounidense) no pasó de las formulaciones felices que hacían las delicias de juristas y letrados. Y no podía ser de otra manera en sociedades marcadas por el latifundio, la esclavitud, las nuevas formas del colonialismo, el atraso cultural, el poder alienante de la Iglesia Católica y Estados raquíticos que se hacían y deshacían a calor de interminables guerras civiles o directamente por la intervención extranjera que redactaba e imponía los textos constitucionales (caso de la Enmienda Platt en Cuba, el sometimiento de Puerto Rico o las leyes promovidas por el ocupante gringo en Centroamérica).

Tampoco fue mejor el destino de las constituciones burguesas del llamado “desarrollismo” o “populismo” a pesar de tener un contenido social mucho más claro y una impronta nacionalista destacable. Todo el discurso en pro de un capitalismo nacional, con fuerte contenido social para hacer del concepto de ciudadanía algo más que un término hueco (como había sido hasta entonces) y convertir la democracia en otra cosa que elecciones regulares y amañadas, derechos civiles restringidos y la violencia como el método reiterado para “mantener el orden”, todo esto, encontró sus limitaciones en la debilidad del grupo burgués hegemónico que terminó pactando con los sectores retardatarios del agro, los especuladores de la banca y el comercio y sobre todo, claudicando frente a los nuevos amos de la región, los Estados Unidos.

No debe entonces extrañar que casi sin introducir cambios significativos esas constituciones hayan servido luego para instalar en la región las políticas neoliberales. Las mismas políticas del llamado “Consenso de Washington” que han provocado no solo la pobreza generalizada de las mayorías (y fantásticas ganancias a la elite y a las empresas multinacionales) sino un movimiento de rechazo social de grandes proporciones que ha permitido triunfos electorales a la izquierda en casi todos los países del área, lo mismo que el resurgir del nacionalismo, el impulso de políticas de corte social y hasta propuestas de un nuevo socialismo de perfiles aún poco precisos. Tres países son su mayor expresión: Venezuela, Bolivia y Ecuador.

No es entonces por azar que en esos tres países el debate sobre la constitución tenga tanta relevancia. En Venezuela rige ya una nueva Carta Magna que como en el populismo tradicional encarna amplias reivindicaciones populares, solo que en esta ocasión no es una fracción de la burguesía local la fuerza hegemónica sino una alianza de clases y grupos populares. Como ocurrió anteriormente, a este populismo de nuevo tipo se enfrenta la misma clase rancia y estéril de siempre, los defensores de privilegios groseros, los beneficiarios de la corrupción, los adalides del extranjerismo y la dependencia nacional, que son por contraste los defensores encendidos de un patriotismo de cartón piedra.

En Bolivia la derecha intenta por todos los medios, legales e ilegales, poner trabas al desarrollo del proceso constituyente y a estas alturas aún es incierta la realización del referendo que valide el nuevo marco legal. No es incierta sin embargo la decisión de los movimientos populares que acaban de dar en las urnas un fuerte respaldo a Morales y su gobierno y que a gritos piden que las autoridades impongan el orden, controlen a las bandas fascistas, pongan límites a la grosera intervención del embajador gringo en los asuntos internos del país y que se permita entonces a la ciudadanía expresarse a favor de una constitución nueva que asegura el disfrute de los ricos recursos naturales a toda la población y no a minorías locales, que reivindique la dignidad de los indígenas (más del 60% de la población), excluya la presencia de bases militares extranjeras y reordene los sistemas de toma de decisiones en favor de las mayorías sociales.

Muy semejantes son los aires que corren por Ecuador, presto a someter el texto de una nueva Carta Magna a la voluntad soberana del pueblo. Como en Venezuela y Bolivia, en Ecuador se han respetado escrupulosamente todos los trámites establecidos tanto para designar a los constituyentes como para asegurar que la población puede ejercer con libertad su derecho de expresarse en las urnas. En los tres casos los deudos resultan ser los mismos: los banqueros, los grandes comerciantes, los industriales ligados a la economía externa, los terratenientes y latifundistas y los llamados “sectores medios” de altos ingresos o vinculados como clientela a la burguesía criolla.

Pero no solo la izquierda cambia constituciones. En México, Felipe Calderón intenta desconocer la Constitución que establece claramente el carácter público de la explotación del petróleo e impide la presencia de intereses extranjeros. La repercusión social de la intentona gubernamental ha sido inmensa y Calderón ha tenido que ceder (temporalmente) ante el clamor ciudadano. No menos anticonstitucional es la intervención directa en México de personal de la DEA y otras agencias gringas que actúan impunemente en el país; un peligroso precedente que lleva a algunos a hablar de un proceso intencionado de “colombianización” del país.

Y como el colombiano Álvaro Uribe no podía ser menos, ha violentado reiteradamente la legalidad constitucional para satisfacer sus propósitos. Primero convocó un referendo para introducir cambios sustanciales en el texto constitucional pero fracasó estruendosamente (voto menos del 25% del censo electoral y fueron rechazadas todas las propuestas del gobierno). Luego consiguió cambiar la norma constitucional que prohibía la reelección comprando el voto de los dos senadores que le dieron el triunfo, un delito de enorme gravedad por el cual ya ha sido condenada una parlamentaria, el otro está siendo juzgado y hacen cola ante los jueces los funcionarios uribistas comprometidos en el “arreglo”. Ahora, el belicoso mandatario adelanta una reforma de la justicia para evitar que algún juez se le atraviese en el camino, y confía en una reforma política que blinde a su bancada parlamentaria seriamente comprometida en el proceso contra el paramilitarismo. Si lo consigue, el presidente colombiano espera entonces poder aspirar a un tercer mandato, si es que un milagro, en forma de avalancha popular e indignación ciudadana no lo impiden a tiempo.

La privatización del mal

9 diciembre 2012

Luis García Montero – Comité de Apoyo de ATTAC España

La privatización de la justicia pone en escena la inexistencia del contrato social. No bastaba con los despachos de abogados para millonarios. Con la aparición de las tasas, desaparecen los últimos restos de pudor. Justicia para ricos, sanidad para ricos, educación para ricos, no hay espacios públicos capaces de equilibrar la muralla del dinero en la convivencia. El dinero, que es siempre una frontera más o menos flexible, se convierte ahora en un muro. El nuevo muro de Berlín.

La privatización de la justicia es inseparable de la privatización del mal. El mal en el cuerpo y el mal en el carácter. La exaltación del cuerpo, la invitación a un presente perpetuo, las cremas de belleza, las obras en los labios y en la nariz, nos han dejado sin historia. No importa oler o saborear mejor. El reto es ser vistos como un presente perpetuo, como gente sin historia. Eso afecta al cuerpo y al pensamiento social.

En una sociedad sin historia, las enfermedades pasan a ser un asunto privado. Que cada cual se pague su factura médica, ya que la mercantilización de los cuerpos convierte la estética y la salud en un negocio. La ciencia y la sabiduría forman parte también de ese negocio. Planes de estudio al servicio de los mercados. Médicos al servicio de los mercados. Ya no es pertinente un compromiso público con los cuerpos. Que cada uno se pague su tensión, su quimioterapia, su culpa. ¿No habrá una culpa bajo cada enfermedad?

Porque el mal es privado, consecuencia de un fracaso personal o de una disposición innata. El robo, el crimen, la violencia, el maltrato, la maldad, son pecados originales, nacen en el cuerpo y en el alma de cada uno. No existen pecados públicos. Las leyes no tienen ninguna responsabilidad. Los poderes económicos son inocentes. Las decisiones políticas no afectan a la pobreza, a la angustia, a la desesperación de los ciudadanos. Hay que vivir dentro de un orden, y el orden no tiene tampoco historia, es una fatalidad, el único organismo que no debe ser considerado responsable de sus enfermedades.

La privatización del mal no medita sobre la injusticia, se contenta con crear criminales. La fotografía del criminal es el principio y el fin de su catecismo. Los antecedentes policiales son antecedentes médicos, el protocolo vital de gente nacida para el delito. No conviene contemplar la reinserción, porque el que nació de mala arcilla no tiene arreglo. No conviene meditar sobre las situaciones sociales, porque la pobreza es una responsabilidad personal que invita a dos actitudes: mano dura contra los malos pobres y caridad cristiana para los pobres buenos.

La mejor alternativa es la creación de un estado policial. Tasas altas para evitar la molestia burocrática de las quejas y fuerzas antidisturbios entrenadas en la violencia. La extrema derecha puede jugar un papel en el sistema si la sacamos de los campos del fútbol y de las celebraciones nostálgicas y le buscamos un hueco en la policía. Botes de humo, balas de goma, escudos y porras contra el cuerpo de los manifestantes. ¿De quién es el cuerpo de un manifestante? Las llagas son privadas, su orden es público. Los derechos no son un debate político, sino un problema de orden público. Ordeno y mando.

El suicidio como alternativa vital privatiza la muerte. Los mártires entregan su muerte a un paraíso, a una revolución, a un sueño. Por mucho que nos conmocione su drama, el suicida hipotecario entrega su muerte a una casa vacía. Canceladas las ilusiones públicas, la soga del ahorcado privatiza su dolor, su mal, y paga el último plazo de su deuda con la vida. Quien se pasó la vida buscando un domicilio privado digno para participar en la vida pública, se encuentra ahora con una vida pública indigna o cancelada que convierte en basura su domicilio privado.

La negación de la historia no nos regala el presente, sino la soledad. Esto es la soledad, el desamparo, la convivencia nocturna con un cáncer, la mano que coloca una orden de desahucio en el bolsillo de un ahorcado.

Artículo publicado en Público.es