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El rey llama a mantener la unidad de España como “gran Nación por la que vale la pena luchar”

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El rey Juan Carlos ha centrado esta noche su mensaje de Nochebuena en dos ejes de crítica situación por la que atraviesa el país: los durísimos efectos que la crisis económica tiene para desempleados, desahuciados y pensionistas, y el desafío independentista de Catalunya -aunque sin citarla expresamente-, donde la Generalitat ha convocado una consulta popular soberanista.

En cambio, el monarca ha pasado de puntillas sobre la tormenta de escándalos de corrupción que afectan “al prestigio de la política y de las instituciones” en general, pero muy especialmente al partido en el Gobierno y hasta a la propia Casa Real, implicada indirectamente en el caso Nóos de Urdangarin y la infanta Cristina.

El discurso del rey en siete vídeos

En el mensaje, Juan Carlos comienza por subrayar que “España continúa sufriendo los efectos de una crisis económica y financiera de una duración y magnitud desconocidas en la historia reciente de la Unión Europea, con efectos muy negativos sobre las personas, las familias y las empresas”. Para de inmediato dirigirse a “aquellos a quienes con más dureza está golpeando esta crisis: a los que no habéis podido encontrar trabajo o lo habéis perdido durante el año que va a terminar; a los que por circunstancias diversas no podéis disponer de una vivienda; a los jóvenes que no habéis podido encauzar todavía vuestra vida profesional; a todos los que habéis soportado tan duros sacrificios con coraje…”

Tras saludar a “emprendedores; pequeña y mediana empresa; trabajadores autónomos; inmigrantes; servidores públicos, y los que trabajan fuera de España” -de los que espera que ayuden a “superar las dificultades”-, el rey agradece la “ayuda” de “las personas mayores, los pensionistas, que estáis siendo el soporte de muchas economías familiares”. Para rendir también homenaje a “la fuerza de la familia en España” y “a la sociedad civil que ha demostrado una solidaridad verdaderamente ejemplar para atender a millones de personas en graves dificultades”.

Además, dedica un “recuerdo muy especial y emocionado a las víctimas del terrorismo”, a las que -en evidente alusión a la anulación de la doctrina Parot por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo- se dirige personalmente: “Sé que estáis pasando momentos especialmente difíciles”.

Más adelante reconoce: “Es indiscutible que la crisis económica que sufre España ha provocado desaliento en los ciudadanos, y que la dificultad para alcanzar soluciones rápidas, así como los casos de falta de ejemplaridad en la vida pública, han afectado al prestigio de la política y de las instituciones”. Por lo cual, “la sociedad española reclama hoy un profundo cambio de actitud y un compromiso ético en todos los ámbitos de la vida política, económica y social que satisfaga las exigencias imprescindibles en una democracia. Es verdad que hay voces en nuestra sociedad que quieren una actualización de los acuerdos de convivencia”.

Esta clara referencia a los escándalos de corrupción política e injusticia económica, así como a las demandas y protestas de una ciudadanía indignada, se resuelve en el mensaje real con cuatro recomendaciones de actuación: “Realismo”; “esfuerzo”; “funcionamiento del Estado de Derecho”; y “generosidad para saber ceder cuando es preciso, para comprender las razones del otro y para hacer del diálogo el método prioritario y más eficaz de solución de los problemas colectivos”.

Aquí es cuando Juan Carlos entra ya de lleno en el auge soberanista y el desafío independentista en Catalunya, sin mencionarla directamente, al enfatizar que el Estado de derecho requiere “para que la ejemplaridad presida las instituciones, para que se cumplan y hagan cumplir la Constitución y las leyes, y para que las diferencias y las controversias se resuelvan con arreglo a las reglas de juego democráticas aprobadas por todos”.

En defensa de la Constitución

“(…) el sistema político que nació con la Constitución de 1978 nos ha proporcionado el período más dilatado de libertad, convivencia y prosperidad de toda nuestra historia y de reconocimiento efectivo de la diversidad que compone nuestra realidad”, prosigue el monarca, saliendo al paso de los llamamientos para una reforma de la Carta Magna.

Aunque también admite “la necesidad de mejorar en muchos aspectos la calidad de nuestra democracia” -tarea a la que convoca, además de a los políticos, a “los agentes económicos y sociales”-, el rey sostiene: “Juntos debemos seguir construyendo nuestro futuro porque nos unen y nos deben seguir uniendo muchísimas cosas”, en una clara desautorización de las reivindicaciones secesionistas.

A continuación, el monarca enumera lo que “nos une”, desde “el afán de asegurar un porvenir sólido, justo y lleno de oportunidades”; hasta “la extraordinaria riqueza de un país diverso, de culturas y sensibilidades distintas”; pasando por “la intensidad de los afectos y lazos históricos, las culturas que compartimos, la convivencia de nuestras lenguas, la aceptación del diferente“. Igualmente, argumenta, “nos une la solidaridad que siempre demostramos ante las grandes adversidades, ante las desigualdades sociales y territoriales, ante las necesidades de nuestros vecinos”.

Todo ello alude indudablemente al afán soberanista de Catalunya, y termina con una inconfundible advertencia, en la que menciona al heredero de la Corona:

“Y nos une y nos debe seguir uniendo el sentimiento de comunidad que recientemente expresaba el Príncipe de Asturias: España es una gran Nación que vale la pena vivir y querer, y por la que merece la pena luchar“.

“La Corona promueve y alienta ese modelo de nación. Cree en un país libre, justo y unido dentro de su diversidad. Cree en esa España abierta en la que cabemos todos. Y cree que esa España es la que entre todos debemos seguir construyendo”.

En consecuencia, Juan Carlos, invita “a las fuerzas políticas a que, sin renunciar a sus ideas, superen sus diferencias para llegar a acuerdos que a todos beneficien y que hagan posibles las reformas necesarias para afrontar un futuro marcado por la prosperidad, la justicia y la igualdad de oportunidades para todos”. Y las convoca a combatir “el conformismo, el desaliento y el victimismo”.

Después hace la única mención clara a los recortes del Gobierno de Rajoy, al llamar “a las instituciones públicas, los empresarios e inversores a que apuesten decididamente por la investigación y la innovación, para mejorar la competitividad y contribuir así a la creación de empleo”, algo en lo que no se ha distinguido precisamente el Ejecutivo del PP.

Sólo al final del mensaje, el soberano hace una alusión indirecta a la necesidad de transparencia también en la Casa Real, tras la breve imputación de su hija Cristina por el caso Nóos y la posibilidad de que la infanta vuelva a ser imputada por la aparición de nuevos datos sobre los gastos privados que la duquesa de Palma cargaba a Aizoon, la sociedad en la que figuraba como responsable junto a su marido, Iñaki Urdangarin.

Ni abdicación ni Regencia de Felipe

“Esta noche, al dirigiros este mensaje, quiero transmitiros como Rey de España:

En primer lugar, mi determinación de continuar estimulando la convivencia cívica, en el desempeño fiel del mandato y las competencias que me atribuye el orden constitucional, de acuerdo con los principios y valores que han impulsado nuestro progreso como sociedad.

Y, en segundo lugar, la seguridad de que asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad“.

Con este cierre, Juan Carlos disipa también cualquier duda sobre las hipótesis de que pudiera estar planteándose abdicar o entregar la Regencia a su heredero, como consecuencia de su avanzada edad, sus problemas de salud -por los que sumará ya dos años como jefe del Estado sin plenas facultades– y los escándalos que han sacudido últimamente a la Casa Real.

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La sensible bajada en la valoración de la Monarquía empaña el 75 cumpleaños del Rey

Los rumores sobre sus escarceos amorosos, el escándalo Urdangarin, las cacerías y sus privilegios ante la Justicia y las leyes pasan factura al monarca
C.G. | 03/01/2013

El Rey cumple el sábado próximo 75 años, una celebración ensombrecida por la significativa bajada en la valoración de la monarquía por parte de los ciudadanos. Un sondeo de ‘El Mundo’, hecho público hoy, refleja que el apoyo a esta institución cayó a un mínimo histórico del 54% y que la imagen del monarca ha disminuido 26 puntos. Todo esto en medio de la polémica por los privilegios de Don Juan Carlos, quien, a pesar de su sentencia de que “la Justicia es igual para todos” es inmune ante ella gracias a la Constitución. También será inmune a la ley de transparencia que se debatirá en el Congreso de los Diputados durante este mes.

Cacerías, escarceos amorosos y Urdangarin
Todo esto unido a polémicas sobre los gustos del Rey por las cacerías, a raíz de su safari en Botsuana, o los rumores multiplicados sobre posibles escarceos amorosos, sin olvidar el escandaloso caso Urdangarin, ha perjudicado la imagen dulce con la que ha contado la Casa Real durante décadas.

Los jóvenes no quieren un Estado monárquico
Entre los jóvenes la figura del Rey pierde aun más brío: el 57,8% no apoya el Estado monárquico, frente al 37,3% que sí lo hace, según el sondeo de El Mundo. Unos datos que no se pueden contrastar con los del CIS, que en 2012 no ha preguntado sobre esta institución, después de que en octubre de 2011 la Casa Real obtuvo su primer suspenso, al obtener una puntuación de 4,89, por primera vez en su historia.

La valoración del Príncipe
El Príncipe obtiene un mejor resultado que el Rey, al recibir el apoyo del 62,3% de los encuestados. Sin embargo, no parece que la mayoría de los españoles prefiera la sucesión: sólo el 45% es partidario de ella mientras el 40% la rechaza.

Inmune a la ley de transparencia
Este mes, los partidos debaten en el Congreso la ley de transparencia, que no afectará al Rey gracias al blindaje de las dos principales fuerzas políticas. El columnista de ELPLURAL.COM José García Abad, que escribe hoy sobre ello, lamenta esta circunstancia y advierte de que si el monarca no pide cambiarla, corre el riesgo de que se vea como humo su promesa de rectificación y de más transparencia.

“No pierdo la esperanza de que aproveche la entrevista que le hará en la televisión pública Jesús Hermida con motivo de cumplir 75 años para reclamar para sí el imperio de la ley que afectará a los demás organismos del Estado del que es el Jefe”, afirma García Abad, en su artículo.

El homenaje de TVE
Pero, según adelantó ELPLURAL.COM, no se espera que la entrevista de Hermida en TVE, realizada el 27 de diciembre, toque temas sensibles, como los rumores amorosos, la cacería de Botsuana o Urdangarin. La cadena pública está preparando todo un homenaje al monarca, para el próximo 4 de enero. Además de la entrevista, emitirá un programa monográfico de Informe Semanal en el que unas treinta personalidades del mundo del arte, el deporte y la ciencia, entre otros, se dedicarán a avalar el papel del monarca.

Decepción en los medios y las redes sociales por el ‘masaje real’ de TVE
Todos coinciden en subrayar las ‘ausencias’: Urdangarin, las cacerías, los rumores sobre crisis matrimonial o las amistades saudíes
C.G. | 05/01/2013

Buena parte de la prensa coincide hoy en destacar que la entrevista del Rey realizada por Hermida en TVE no incluyera los temas que de verdad han afectado al monarca y la Casa Real en 2012. Ni una sola referencia a Urdangarin, los rumores sobre crisis matrimonial –léase Corinna-, la cacería de Botsuana y otras, ni la relación con poderosos saudíes, la fortuna incrementada de Don Juan Carlos o la opacidad de la Zarzuela.

Un borrón para Hermida
El Mundo
critica en su editorial que habría que poner “un borrón en el trabajo del periodista más prestigioso de la historia de la televisión”, ya que “no preguntarle sobre Urdangarin o el episodio de Botsuana fue un error”. Para el diario de Pedro J. Ramírez, estas omisiones “pueden acabar convirtiendo en noticia precisamente las preguntas que no se hicieron”.

Pedro J., en Twitter:  “tres errores”
Ramírez aprovechó Twitter para señalar “tres errores” de la entrevista: tratar de ‘tu’ al súbdito Hermida, no hablar ni de Botswana ni de Urdangarin, acabar con el topicazo yes we can. Y tres aciertos: “dar a entender que hay que reformar la Constitución, darle cera al ‘maximalismo’ de Mas, transmitir sentimientos”.

El País recuerda que las preguntas estaban pactadas
En El País, el artículo que firma Antoni Gutiérrez-Rubí recuerda que se habían negociado con anterioridad a la entrevista las preguntas y que esto añadido a la “autolimitación por parte del laureado Jesús Hermida y de TVE en abordar los temas más actuales y candentes, han jibarizado la entrevista hasta convertirla en casi una caricatura del género”.

El artículo critica la actitud “sumisa” de Hermida, su “gesticulación, la cadencia, el exceso de vocalización y la sonrisa boba” del periodista y su abusivo uso del tratamiento ‘señor’ dirigido al monarca.

El verdadero titular de la entrevista
El articulista de El País destaca que el titular de la entrevista fue que “el Rey mantiene sus privilegios: ninguna pregunta incómoda, ningún tema inadecuado, ningún tratamiento democratizador. La Monarquía sigue teniendo trato preferencial, como en la futura Ley de la Transparencia que prevé excluir a la Institución de su control, es decir del control de los ciudadanos”.

La campechanía del Rey y un país desmoralizado
En otra columna, esta vez firmada por Ricardo de Querol, El País incide en que en la entrevista “todo fue medido, encorsetado. Planos muy calculados, sobrios, no daban opción a que la cámara capture un gesto, un detalle que delate algo. Las preguntas, todas del tipo ‘de qué está más orgulloso’ o ‘qué nombre pondría a su generación’, fueron en algún momento repetitivas, lo que es difícil de perdonar en una charla tan breve y con tantos temas ausentes”.

La critica subraya que “Don Juan Carlos explota su simpatía personal, eso que llaman campechanía, aunque con la edad y las operaciones se le ve corporalmente más rígido”. Pero puntualiza que “el tiempo corre en contra de la campechanía” porque “un país desmoralizado por el empobrecimiento súbito no encajaría del mismo modo nada que pudiera entenderse como una frivolidad de su jefe de Estado. Los consensos sociales de la transición en torno a la figura real se han debilitado; la República ya no es tabú en el debate. En la estrategia real que siguió al traspié en África, y que pasó por una petición de disculpas sin precedentes, don Juan Carlos se dedica a preocuparse por sus compatriotas e inyectar algo de esperanza. Un rey más concienciado. Más cuidadoso”.

Las polémicas que no entraron en el guión
Libertad Digital también destaca este sábado que “las polémicas que durante 2012 han rodeado a la Casa Real no entraron en el guión de la entrevista emitida por Televisión Española y enumera los “temas que Don Juan Carlos y Hermida dejaron de lado”.

Polémica en Twitter
Pero donde quedó mejor plasmada la decepción por la entrevista fue en las redes sociales. Allí internautas en general y profesionales de los medios de comunicación, incluso alguno de TVE, criticaron con dureza al entrevistado y al entrevistador por dejar de lado los asuntos candentes y convertir la charla en un “masaje real”.

Críticas de profesionales de los medios
María Escario mostraba en su cuenta de Twitter su decepción: “¿Entrevista?”, se preguntaba la comentarista deportiva. La periodista de Onda Cero Julia Otero escribía: “¿Los que han perpetrado lo del Rey asumirán su responsabilidad. Has visto a Somoano –director de Informativos de TVE?, él no sabe aún lo que ha hecho”. Por su parte, Àngels Barceló, de la SER apuntaba: “Vaya tarde que nos están dando Rato y el Rey”. Por su parte, Pilar Rahola opinaba: Vaya entrevista: ni Urdangarin, ni elefantes, ni Corinna, ni crisis matrimonial, ni amigos saudíes, ni corrupción. ¡Viva el periodismo!

¿Ficción?
Miki Nadal le daba un toque de humor al debate en Twitter: “En cuanto a la entrevista del Rey, por una vez me voy a mojar… me voy a la ducha, mientras Juan Ramón Lucas dejaba plasmada su asombro: “Pero es ficción esto, ¿no?”. La presentadora de Telecinco Sandra Barneda también dejaba su crítica. “Editada la entrevista. Han cortado cuando Su Majestad iba a hablar de la vertebración del Estado…Mmmm. ¿Generación de libertad?”.

LOS RECORTES. NO ES LO QUE NOS CUENTAN

FUENTE.Imagen18 medidas: 365.000 millones para evitar un ‘dolor innecesario’

Los recortes no son neutros. Las políticas públicas y la doctrina económica tampoco son neutras. Tienen unas intenciones claras y favorecen a unos grupos e intereses determinados. Por tanto, no son las únicas que se pueden tomar. Hay alternativas al ‘hachazo’ que se ceba con la gran mayoría de la población y pone al borde de la desaparición el ‘mini-Estado’ del Bienestar español. Aún, el gasto público, chivo expiatorio de moda, está 7 puntos por debajo de la media de la eurozona. Por tanto, el problema no es el gasto público sino el mal uso que se hace del dinero público en subvenciones, externalizaciones y pago de favores a amigos y personas afines.

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Únicamente, con 18 medidas, son posibles muchas más (perseguir la corrupción, gastos de la casa real y los políticos, subvenciones a dedo…), se pueden obtener unos ingresos de más de 365.000 millones de euros suficientes para acabar con el déficit público, crear empleos e industrias con salarios dignos, tener una sanidad y una educación de calidad, pensiones públicas, una asistencia a mayores y discapacitados digna de seres humanos… Y, permitir el acceso a la vivienda de todos los españoles como un bien de primera necesidad y no de inversión especulativa, que ha llevado a la ruina  y a la indigencia a muchos españoles y a la destrucción del patrimonio histórico y medioambiental. Por tanto, el problema se reduce es una cuestión de elección. Elegir a quien queremos ‘sacrificar’:Imagen

1.    Reducir tan sólo a la mitad el fraude fiscal que, los técnicos de Hacienda sitúan en más de 72.000 millones de euros, supondría recaudar 35.000 millones de euros. Muy lejos de los 2.000 millones que pretende recaudar el gobierno con la amnistía fiscal (blanqueo de dinero negro). El 70% del fraude lo cometen las grandes empresas y grandes patrimonios.

2.    Reducir sólo 10 puntos la economía sumergida que, varios trabajos académicos sitúan en el 23% del PIB, supondría aflorar más de 200.000 millones de euros y cientos de miles de puestos de trabajo… Y, podrían recaudarse 38.500 millones de euros.

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3.    Si el BCE nos prestara al 1% como hace con los bancos y no tuviéramos que pedir prestado a esos mismos bancos al 3% o 7% dependiendo del capricho de éstos nos ahorraríamos más de 20.000 millones de euros en intereses que, van a parar a bancos y grandes patrimonios.

4.    La devolución de las ayudas a bancos y cajas que ascienden a 146.000 millones de euros, cifra equivalente al 8,4% del PIB. Este es el tamaño del déficit del Estado.

5.  Eliminar las diputaciones supondría un ahorro cercano a los 20.000 millones de euros, prácticamente, la mitad del recorte previsto para 2012.

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6.    Elevar el tipo máximo del IRPF, por ejemplo, como se hizo en la reforma fiscal de la Transición, que lo colocó en el 66%. El 96% del IRPF lo pagan los contribuyentes que ganan menos de 60.000 euros.

7.    Igualar la tributación de las rentas de capital generados en los depósitos de ahorro y las actividades especulativas a las rentas del trabajo, IRPF. “No tiene demasiado sentido que los ingresos nacidos del trabajo se graven por encima del 50% y los generados sin esfuerzo en un banco estén por debajo del 30%”.Imagen

8.    Inversión militar: eliminando el Ministerio de Defensa se obtendría un ahorro automático para el erario público de 16.000 millones de euros.

9.    Impuesto de sociedades a las grandes compañías (en España hay 5.700 grandes compañías) elevando el tipo nominal del 30% al 34%, el erario público obtendría al menos 10.500 millones al año.Imagen

10.    Eliminación de las deducciones en el Impuesto de Sociedades haciendo que las grandes empresas tributen del 10% o 19% actual al 30% efectivo, igualándose a lo que pagan la media de los trabajadores en el IRPF.Imagen

11.  Una tasa a las transacciones de dinero especulativas a nivel europeo del 0,05% supondrían para España 14.000 millones de euros anuales.

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12.  Eliminar el concordato entre la Iglesia católica y el Estado español, ahorraríamos 10.000 millones de euros anuales. Incluye la asignación vía IPRF (en 2010 fueron 249 millones), el salario de los profesores de religión en las escuelas (650 millones) y sus indemnizaciones por despido improcedente o el pago de los sacerdotes o el pago de los sacerdotes en las cárceles y los cuarteles, pero también los conciertos por servicios educativos y sanitarios que reciben decenas de miles de personas…

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13.  Si la Iglesia abonara el IBI, como el resto de los ciudadanos,por los bienes inmuebles que posee se recaudarían 1.200 millones de euros anuales más.

14.  Eliminar las bonificaciones al Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que favorecen a las grandes fortunas y perpetúan sus privilegios, supondría una recaudación adicional de entre 17.000 y 19.000 millones anuales.Imagen

15.  Elevar el tipo del impuesto de patrimonio al 1%, permitiría sumar otros 3.500 millones de euros cada año.

16.  Reducir el gasto en medicamentos, limitando el poder de las farmacéuticas, acercándose a la mitad del diferencial de gasto europeo ahorraría mínimo 2.000 millones de euros.Imagen

17.  La eliminación de la desgravación por vivienda y el IVA superreducido a  la compra de vivienda nos ahorraría 5.000 millones de euros. Además, abarataría el acceso a la vivienda, pues, estas medidas van a parar íntegramente en beneficio de los promotores que lo repercuten en los precios.Imagen

18.  Eliminar las desgravaciones a los planes de pensiones privados que nos cuestan 3.000 millones de euros anuales, más de lo que se ahorró con la última reforma de las pensiones. Varios estudios han demostrado que no dan una rentabilidad superior al bono español, pues, sufren altísimas comisiones de sus gestores financieros por valorde más 1.000 millones de euros anuales, por tanto, los gestores prácticamente se embolsan las desgravaciones fiscales. Y, estas desgravaciones favorecen a las rentas altas que, son las que tienen capacidad de ahorro. Además, los planes privados han tenido que ser rescatados en varios países por quiebra o insolvencia y han dejado a sus beneficiarios sin pensión o con una pensión mínima.Imagen

Monarquía y democracia en España

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La casa real de los Borbones es la única cuyos imperios ganados sobre la base de la usura, el expolio, el sometimiento y la violación de los derechos de los pueblos de la vieja Hispania y sus colonias fue restaurada en el siglo XX. En tanto institución política, es parte de un pasado antidemocrático cuyas formas de ejercicio del poder no están acordes con el despliegue de una ciudadanía plena. Pensar en un jefe de Estado vitalicio de renovación hereditaria fuera de la ley, como es el caso español ya que sigue sin jurar la Constitución que se firma en las cortes constituyentes el 6 de diciembre de 1978, es un contrasentido. Si además agregamos la discriminación de genero por la ley sálica, estamos ante un oscuro régimen político impuesto tras el franquismo. A pesar de ser las monarquías un anacronismo histórico, su presencia se debe a una lucha contra la revolución democrática, comenzando en Inglaterra y siguiendo en los Países Bajos, salvo excepciones como la francesa, que acabó con ella; su mantenimiento en el siglo XIX y XX es puro continuismo. En la Europa del este, su par, el zarismo, tuvo su debacle con la revolución rusa. Y más allá del tipo de Estado, la monarquía no encaja en la construcción de una sociedad abierta al pleno ejercicio del desarrollo de las libertades y la igualdad jurídica de los derechos fundamentales. Disfrutar de una nobleza y de cortesanos vinculados con una Cámara de Lores formalmente constituida o implícitamente articulada, con títulos nobiliarios que le otorgan favores, supone romper el criterio de la movilidad social ascendente y una falta de coherencia en la legitimidad del estado social de derecho solventado en la idea de la democracia como práctica plural de control y de ejercicio del poder. Si no se puede elegir al máximo dirigente de un país, ni siquiera el concepto de democracia representativa cabe aplicar. Por ello ninguna, repito, ninguna monarquía ha sido restaurada en el siglo XX, quizás por vergüenza. Lo cierto es que el movimiento ha sido en sentido inverso: se han sustituido por su carácter reaccionario. Hoy no se trata de guillotinar a sus miembros, ni hablar mal de sus linajes. Hablamos de construcción política y proyectos sociales. No discutimos acerca de la benevolencia y la corrupción de carácter, sino de formas de gobierno y sus implicancia para la vida cotidiana, un ejemplo de transparencia, de ética y de convivencia. En España ni las cuentas se pueden tener. No se sabe lo que se gasta, ni lo que se tiene.

Las monarquías dieciochescas no cansadas ni de mandar, para subsistir han sido conceptualizadas como parlamentarias salvando el escollo de ser un régimen periclitado. Con ello se quiere hacer notar que la figura de la reina o el rey cumple una función protocolaria. Nada más falso. El caso de Bélgica, donde el monarca abdicó por 24 horas cuando su ciudadanía aprobó el aborto en referendo, mostrando su desagrado y asumiendo un consejo de regencia para más tarde volver a sentarse en él, es prueba de su poder.

En España, la restauración es parte del proceso de transición comprendido entre 1969, fecha del nombramiento del príncipe en las cortes del tirano como sucesor en la jefatura de Estado a su muerte, hasta la elección del PSOE (1982). En este periodo se fragua el acuerdo entre el franquismo modernizador, encabezado por Manuel Fraga –creador más tarde de Alianza Popular–, los tecnócratas, ideólogos articulados con las reformas políticas de UCD, Adolfo Suárez, Martín Villa, Juan José Rosón y una oposición liderada por el PSOE adscrita a la monarquía, junto a un Partido Comunista que renuncia a la ruptura democrática renegando de la forma republicana de gobierno. Así, con la muerte del tirano, el 20 de noviembre de 1975 no se produce un vacío de poder. Las instituciones están en pleno rendimiento. La destrucción de una oposición al establecimiento de la monarquía se produce entre 1972 (reunión de Munich) y 1976, reprimiéndolo, cuyo clímax estuvo en la creación de la plataforma de organismos democráticos, labor que dejó en manos del PSOE y del PCE. Así, la reforma política que disuelve las cortes en referendo el 15 de junio de 1976 se alza como continuidad posfranquista sin Franco. Fraga es contundente al señalar el éxito del proyecto. Sólo se reforma aquello que se quiere mantener. Con estas palabras tranquilizaba a los militares, a la Iglesia católica y a la banca.

¿Pero en que consiste el mito de la democracia monárquica española? En dos relatos. El primero plantea que los españoles votaron la monarquía con la Constitución en 1978 y que su instauración es, por tanto, democrática, ya que la Constitución es democrática, una tautología. Aquí no se separa el origen bastardo acordado en las cortes franquistas y se olvida que por la cadena de sucesión quien debía, en caso de acceder, era don Juan de Borbón, el padre del rey. La carta de Juan Carlos I pidiéndole a su padre dicho acto es significativa. Encubrir esta realidad ha supuesto recrear otra. Se construye un falso demócrata. Emerge un rey forjador del consenso político, lleno de virtudes. Se trata de fortalecer la corona. Conclusión: sin el rey no hay transición democrática. El relato es claro: el entonces príncipe engañó a Franco. Le hizo creer que mantendría los principios del movimiento, los cuales juró, razón por la cual no jura la Constitución si no cometería perjuro. Es decir, no le engaña. Pero sus acólitos presentan otra versión: aniquiló al franquismo, legalizó a los enemigos de su mentor, comunistas y socialistas. Es un demócrata. Si éste es el primer mito, el segundo está dentro de la contingencia y se refiere a la intentona golpista del 23 de febrero de 1981. En ese instante, se dirá, se mantuvo leal al orden constitucional, impidió que las fuerzas armadas derrocasen a la frágil democracia. Salva a España. Gracias a su persona gozamos de libertades, paz y democracia. ¿Pero es verdad? Lo cierto es que se mantuvo en silencio durante siete horas. Además, mantenerse fiel a la Constitución era su deber; no es tan cierto que su talante fuese democrático. Las pruebas presentadas por los generales y cuerpos de seguridad indican que la casa real dio luz verde. Pero la maniobra se torció. Aun así, en España, una sociedad cortesana, bobalicona y miédica asume que sus monarcas son intocables, por ello censura revistas, lleva a la cárcel a quienes queman retratos y se retrotrae al siglo XVIII, quizás porque nunca ha salido de él, aunque lo crea, sigue siendo provinciana y caciquil, por ello monárquica.

Ni la monarquía ni sus mitos se sostienen. Es tiempo de la república, así sólo sea por memoria histórica y por dignidad democrática. Su pueblo se lo merece.

“La Familia” Real

Ha bastado que saliese a flote todo el entramado delictivo del yernísimo del Rey para que la clase política española y los medios de comunicación más influyentes de este país se pusieran a trabajar duro, cual cortesanos y cucarachas pelotilleras, para reforzar a la desvencijada monarquía española.  La cuidadosa escenificación de la farsa real ha pasado desde el siempre apañado discurso navideño del Borbón hasta la acendrada defensa de la monarquía que ha hecho el diario de Don Polancone II (léase ELPAÍS) en un ridículo, estúpido y vomitivo editorial aparecido el 4 de marzo pasado. Entre medias los majaderos políticos que están saqueando nuestros bolsillos le dedicaron a nuestro borrachuzo real un caluroso ditirambo, en forma de prolongado aplauso, en eso que se hace llamar Congreso de los ratones. Mientras, se han ido sucediendo las declaraciones de la fauna político-judicial española para aquilatar el bodrio monárquico con cantos del tipo “todos somos iguales ante la Ley” y otras paparruchas institucionales, tan solemnes como caricaturescas, que ya no se las cree ni el fontanero de la Zarzuela.


EL PADRINO (IV PARTE)

Que EL PAÍS se haya deshecho en elogios con una cerrada defensa de la institución real no es nuevo, aunque sí sorprende por el grado de bajeza a que han llegado los editorialistas del diario prisaico, arrastrándose literalmente por las cloacas de la Casa Real y, de paso, echando en cara a los críticos de los borbones su supuesta “demagogia”, “oportunismo” o “frivolidad”. Todo por poner sobre el tapete el debate “monarquía-república”, y claro ELPAÍS se ha soltado la melena monárquica calificando de “inadmisible” ese tipo de discusión al calor del caso “Urdangarín”. Su rastrerismo es tan palpable que ni el más acólito plumífero de los reyezuelos parece que podría llegar a tanta postración ante sus “majestades”. Cuestionar la legitimidad del rey nombrado por Franco en la democracia pastelera del PPsoe es una intromisión ilegítima en la esencia divina del Estado de derecho, en la inmaculada Constitución que sablearon los militares. Y en la esfera de la libertad de expresión debe quedar fuera, según esos dos partidos corruptos, Su Santidad Real. Esa cochambrosa ridiculez de EL PAÍS llega a extremos insostenibles cuando habla de que “el Rey y la Corona han rendido y seguirán prestando servicios impagables a la libertad de nuestros ciudadanos, a la democracia española”. Sólo le ha faltado decir que el monarca español es la reencarnación del Rey Sol o un Dalai Lama en estado nirvánico. Coño, es que suena igual que los discursos que leían al Caudillo.

Tiene sus bemoles, sobre todo cuando los antecedentes del rey son de todo menos modélicos y su historial es bien conocido en cualquier medio crítico con la Corona (su activo papel como golpista en el 23-F, el robo de la colección pictórica del duque de Hernani, negocios con delincuentes como De la Rosa, Prado y Colón de Carvajal, el oscuro episodio de la muerte de su hermano, sus innumerables líos de faldas…). Resulta simiesco que EL PAÍS se embarre a tope de mierda con la sacra institución real a propósito del sumario abierto contra Urdangarín. Un juicio, que como dice el artículo  La prensa al rescate del Rey: “está siendo una absoluta pantomima, el yerno real dice que no se acuerda de nada (la revista El Jueves llega a la conclusión de que la clave del caso es que Urdangarín es tonto), la Infanta Cristina no va a declarar ante el juez y todo parece indicar que la mano de la justicia se va a torcer”

Para dar más veracidad al sainete regio nos cuentan que el Borbón aconsejó a su yerno “alejarse de esos feos asuntos”. Y esto le debe parecer a Javier Moreno (director de EL PAÍS) un ejercicio de dignidad y donosura real. Pero ¿de dónde han sacado esas declaraciones que no son sino una soberana tomadura de pelo? Simplemente estaban en un guión programado y pactado…y se acabó.  Esta payasada  monárquica de EL PAÍS, y otras similares de trasnochados defensores de una institución en progresivo descrédito, tiene más sustrato de fondo de lo que parece. Para empezar Javier Ayuso, director de Relaciones con los Medios de Comunicación de la Casa del Rey fue en su momento director del diario económico ‘Cinco Días’ y colaborador de EL PAÍS, es decir, dos medios del grupo PRISA vinculados ideológicamente a la socialdemocracia más neoliberal y montaraz del Psoe. Y, por otra parte, las simpatías de la Corona por los “socialistas” vienen de lejos, no lo olvidemos.

Que sigan con su espectáculo malabarista circense en torno al reyezuelo Juancar y su séquito, pero yo de ellos limitaría un poco tanta hediondez y bochorno para que no se hicieran tan evidentes.

Justicia desigual

Fuente: Urania

En este país de chirigota (real) corrupta (llámese Españolandia o Corruptolandia) parece que algunos siguen empeñados en seguir jodiéndonos de todos los colores o paletas cromáticas posibles. La verdad es que uno ya hace tiempo que prescindió de ese no-do asqueroso y vergonzante de la TV, instrumento de manipulación al servicio de unos y de otros (en particular, desde que llegaron los canales digitales, saturados de programación-basura y debates canallescos en favor del bipartidismo de partido único neoliberal). Así pues, la actualidad política la visualizo por Internet y claro, también acabo más cabreado que una mona. Pero, al menos, aquí encuentras medios alternativos donde explayarte a gusto contra el buenrollismo, la política de bajos fondos, el aire viciado y el repelente discurso con sabor a  imperante corrupción institucional del oficialismo y sus secuaces.

Muchos creíamos (irónicamente, claro) que ese corrupto con “clase” real, yerno del Rey, de apellido Urdangarín,  estaba al mismo nivel de responsabilidad ante la ley que el resto de los españoles. Sobre todo después del preparadísimo discurso que le leyeron al heredero de Franco hablando sobre una hipotética “igualdad de todos ante la ley (en alusión a su yerno, por supuesto),  el 24 de diciembre pasado; habitual disertación gangosa de todos los años que fue jaleada por los mass-media y demás cortesanos yonkis del Reino. Tanto es así que nuestro reyezuelo se llevó en el Congreso de vividores (derechureros, que diría el gran José Bergamín) un eterno y degradante aplauso, digno de la pleitesía más ridícula, obsequiado por los sinvergüenzas políticos que dicen representarnos.

El caso es que para echarle un capote (al yerno), y contradecir a su majestad, ha salido en su defensa una barbie postiza del CGPJ, ese bodrio fascista y antidemocrático del que salen nombrados a dedo los jueces del Gobierno (y la ¿oposición?), con una perla del siguiente tenor: no todos los imputados son iguales”.  Una frasecita, de una tal Gabriela Bravo, que no sorprende por previsible, teniendo en cuenta que los mamporreros judiciales de los políticos, banqueros y demás élites económicas son maestros en el arte de prevaricar (o dictar una sentencia a sabiendas de que es injusta). Si lo sabrán en el caso de los Albertos, el mafioso Botín (delito continuado contra la Hacienda Pública y no hay huevos a empurarle) y adivino que también ocurrirá con este ladrón real, ex jugador de balonmano, donde si nadie lo remedia se va a montar un circo judicial de lo más guiñolesco. Y es que los antecedentes son pésimos: el juez no llamó al yernísimo a declarar de inmediato, otorgándole un privilegio que no se ha concedido a otros acusados en similares circunstancias, sobre los que cayó, incluso, prisión provisional dada la gravedad de lo que se les había imputado. A su parienta, socia al cincuenta por cien en sus presuntos delitos, la Infanta Cristina (a la que habrá que llamar a partir de ahora “la tonta del bote”) se le ha exonerado de hacerla cómplice de su marido y nadie sabe, ni siquiera metafísicamente, el por qué. Aunque los más malpensados dicen, con toda lógica y rigor, que la mano negra de la Casa Real, políticos, la alta judicatura e incluso el CNI (lo que llaman “inteligencia”) han movido y están moviendo los resortes de la impunidad. Claro que, hablando de antecedentes, un ejemplo a seguir para el Urdanga estaría perfectamente reflejado en su suegro, el Bribón real: negocios sucios y amistades “peligrosas” con delincuentes como De la Rosa, Prado y Colón de Carvajal, Mario Conde o sus amigos sátrapas del Golfo; el robo efectuado por la Casa Real de la colección pictórica del duque de Hernani…o un jugoso patrimonio de 2.000 millones de euros venidos de la “nada”, si tenemos en cuenta que el Juancar aterrizó pelao en el trono…Y ahora, hasta cantan desde Alemania sus “simpatías” por el 23-F (manda huevos, cuanto eufemismo de mierda para decir que fue un golpista más, en fin).

Entiendo que un juececillo de un juzgado cualquiera, que sólo ha visto en su vida la corrupción, de verdad, en los periódicos, tiene que estar acojonado con lo que se le ha venido encima. Pero coño, con los débiles nunca están acoquinados esta gente, tan endiosada y entronizada por unas atribuciones casi místicas que les ha otorgado el Estado. La prueba de ello, aunque a otro nivel, es que hace poco, desde el gobierno (socialista), andaban sopesando, analizando, escrutando milimétricamente, con métodos observacionales microscópicos, si a un recluso (Miguel Montes), que llevaba treinta y cinco años en la cárcel sin delitos de sangre y probado buen comportamiento (como les gusta a los poderosos) le concedían el indulto. A Alfredo Sáenz, un refinado chorizo con pedigrí, del Banco Santander, le indultaron con velocidad superlumínica (los socialistas) a cambio de más que evidentes favores y clientelismos  del BS hacia el partido gobernante. Que potra tienen algunos….Camps y la ultracorrupta Comunidad Valenciana, incluidos.

Y respecto de lo que se avecina, pues no va a dejar de ser un calco de lo que ya había pergeñado el PSOE durante su mandato. Inquina, dureza y garrotazo va, garrotazo viene contra los derechos de los trabajadores y clases medias en general para, aunque resulte una vieja canción, defender los intereses de los que verdaderamente mandan: la oligarquía empresarial y financiera (eufóricos con las nuevas medidas laborales de sus allegados políticos derechistas). Para compensar, legislan, aparentemente, con mayor severidad para las entidades de Ahorro y para los  depredadores financieros con conductas malversadoras. Eso sí, una vez cobradas  las indemnizaciones millonarias, sufragadas con dinero público, en la cuenta de los políticos-directivos de esas entidades corruptas. Todo con mucha trampa, cartón y burla hacia el currito de a pie, hace falta decir. Simplemente, apesta. Como esos sindicatos, que esperarán tiempos peores para hacer una “peineta” al gobierno, mientras no les dejen la cuenta a cero de la subvención-jeta del Estado o vayamos directos a la semiesclavitud, que por ahí vamos a andar.

Se me ocurre en estos momentos lo mismo que a la policía griega: que se proceda a la detención de la troika comunitaria (los que dictan el saqueo económico de Europa, junto a los gángsters del FMI) por extorsionadores y bandidos. Una idea brillante por utópica, la verdad, porque uno era levemente reticente, todavía, a las guillotinas o a efectuar asaltos a los palacios de invierno del capitalismo por la vía rápida (ya me entienden), a la espera de que algunos  superpacifistas indignados del 15-M,  de los que hablé -tonto e iluso que es uno- en positivo hace unas entradas, vayan más allá de cantos al amor fraterno, neohippismo redentor y proclamas perdidas en el vacío. Pero no va a ser ni lo uno, ni lo otro, de eso estoy seguro. Aquí, la policía seguirá repartiendo hostias a discreción en nombre del capital y siempre contra los trabajadores, el 15-M se convertirá, si no lo es ya, en una revolución de diseño….mientras las revueltas quedarán para Siria (eso sí, generosamente costeadas por otros potables delincuentes y amigos “nuestros”, como son las “democráticas” monarquías feudales del Golfo y la OTAN).