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Soplona del Banco Mundial Revela Como La Elite Domina Al Mundo

Karen Hudes trabajó en el departamento legal del Banco Mundial durante 20 años. Fue despedida por revelar información sobre la corrupción dentro del Banco Mundial.

Karen Hudes es graduada de la escuela de leyes de Yale y trabajó en el departamento legal del Banco Mundial durante 20 años.  De hecho, fue despedida por revelar información sobre la corrupción dentro del Banco Mundial, su puesto era el de “asesora jurídica superior.

Ella tuvo una perspectiva clara para visualizar como la élite domina el mundo, y la información que está revelando al mundo es absolutamente sorprendente.  De acuerdo a Hudes, la élite utiliza un núcleo hermético de instituciones financieras y mega-corporaciones que dominan el planeta.

Karen Hudes del Banco Mundial expone la estructura de la élite.Karen Hudes del Banco Mundial expone la estructura de la élite.

La meta es controlar, nos quieren a todos como esclavos de la deuda, quieren a todos nuestros gobiernos esclavos a la deuda, y quieren a todos nuestros políticos adictos a las gigantes contribuciones financieras que ellos canalizan a las campañas.  Como la élite también es dueña de todas los medios de información principales, esos medios nunca revelarán el secreto de que hay algo fundamentalmente errado en la manera en que nuestro sistema trabaja.

Recuerda, no es un paranoico de teorías de conspiración el que dice estas cosas.  Esta es una abogada educada en Yale que trabajó en el Banco Mundial por dos décadas.  El siguiente resumen de sus credenciales viene directo de su sitio web:

“Karen Hudes estudió Leyes en la Escuela de Leyes y Economía de la Universidad de Amsterdam. Ella trabajó en el Banco de Exportaciones e Importaciones de EUA de 1980-1985 y en el Departamento Legal del Banco Mundial de 1986-2007…”

Hoy, Hudes está intentando exponer el sistema financiero corrupto que la élite mundial utiliza para controlar las riquezas del mundo.  En una entrevista con el “New American”, ella discute como estamos permitiendo a voluntad que este grupo de elitistas dominen por completo los recursos del planeta…

“Una ex-interina del Banco Mundial, ex-Asesora Jurídica Superior, Karen Hudes, menciona que el sistema financiero mundial es dominado por un pequeño grupo de figuras corruptas hambrientas de poder centralizadas alrededor de la Reserva Federal de EUA (corporación privada). La red, además, ha obtenido el control de los medios para cubrir sus crímenes, explica. En una entrevisa con el New American, Hudes dice que busca aclarar muchos asuntos alrededor del Banco Mundial, ella fue despedida por sus esfuerzos. Ahora, junto con una red de “soplones”, Hudes está determinada a exponer y darle fin a la corrupción. Y ella está segura de su éxito.

Citando un explosivo estudio Sueco del 2011 publicado en el diario PLOS ONE en la “red de control corporativo global,” Hudes apuntó a un pequeño grupo de entidades — principalmente instituciones financieras y especialmente bancos centrales — ejercen una masiva influencia sobre la economía internacional detrás del telón. “Lo que realmente está sucediendo es que los recursos globales son dominados por ese grupo,” explicó, agregando que “los ladrones de poder corruptos” han logrado dominar también los medios. “A ellos se les está permitiendo hacerlo.”

Previamente, se ha escrito acerca del estudio Sueco que menciona Hudes. Fue conducido por un grupo de investigadores del Instituto Federal de Tecnología en Zurich, Suiza.  Ellos estudiarion las relaciones entre 37 millones de compañías e inversionistas mundialmente, y lo que descubrieron es que hay una “super-entidad” de únicamente 147 mega-corporationes herméticamente estructuradas que controlan el 40% de toda la economía global…

“Cuando el equipo finalmente desenredó la red de adueñamiento, encontró que casi todo puede ser rastreado a esta “super-entidad” de 147 compañías aún más herméticas – cuya propiedad es adueñada por otros miembros de esa super entidad – que controla el 40% de las riquezas de la red. “En efecto, menos del 1% de las compañías controlan el 40% de toda la red mundial,” dice Glattfelder. La mayoría instituciones financieras. El top 20 incluye a Barclays Bank, JPMorgan Chase & Co, y The Goldman Sachs Group.”

CorporatocraciaCorporatocracia

Pero la élite mundial no solo controla estas mega corporaciones.  De acuerdo a Hudes, también dominan las organizaciones no-electas, que no responden a ningún país y que controlan las finanzas de virtualmente toda nación sobre la faz de la Tierra.  El Banco Mundial, el FMI y los bancos centrales como la Reserva Federal literalmente controlan la creación y el flujo del dinero en el mundo.

En el ápice de este sistema se encuentra el Banco de Pagos Internacionales.  Es el banco central de los bancos centrales, y en el siguiente vídeo en Inglés se puede escuchar a Hudes decirle a Greg Hunter lo siguiente…

“No tenemos que esperar a que alguien despida a la Reserva Federal o al Banco de Pagos Internacionales … Algunos estados han empezado a reconocer la plata y el oro, metales preciosos, como moneda.”

Reserva Federal de EUAReserva Federal de EUA

Mucha gente ni siquiera a escuchado sobre el Banco de Pagos Internacionales, pero es una organización de extrema importancia. En un artículo anterior en Inglés, se describe como este “banco central del mundo” es literalmente inmune a las leyes de cualquier país…

“Una organización internacional inmensamente poderosa del cual la mayoría ni siquiera han escuchado, secretamente controla la producción de dinero del mundo entero. Es llamado el Banco de Pagos Internacionales, y es el banco central de los bancos centrales. Está ubicado en Basilea, Suiza, pero tiene sucursales en Hong Kong y en la Ciudad de Méjico.  Es esencialmente un banco central del mundo no-electo que tiene completa inmunidad de impuestos y leyes internacionales.  Hasta Wikipedia admite que “no responde a ningún gobierno nacional.“ Hoy, 58 bancos centrales a nivel mundial pertenecen al BPI, y tiene, por mucho, mas poder en la economía de los EUA (o la economía de cualquier otro país) que cualquier político. Cada dos meses, los banqueros centrales se reúnen en Basilea para otra “Reunión de Economía Mundial”. Durante estas reuniones, se toman decisiones que afectan a todo hombre, mujer y niño en el planeta, y ninguno de nosotros tiene alguna palabra en lo que se decide. El Banco de Pagos Internacionales es una organización que fue fundada por la élite mundial, que opera en beneficio de la misma, cuyo fin es ser una de las piedras angulares del venidero sistema financiero global unificado.”

Banco de Pagos Internacionales es el banco central de los bancos centrales.Banco de Pagos Internacionales es el banco central de los bancos centrales.

Este sistema no existe por accidente.  De hecho la élite mundial ha estado desarrollando este sistema durante mucho tiempo.  En un artículo en Inglés llamado “Quién dirige el mundo? Prueba sólida de que un grupo de elitistas son los maestros titiriteros“, se incluye una cita del profesor de historia Carroll Quigley, de  Georgetown University, de uno de sus libros escrito en 1966 en el cual discute los planes de la élite para con el Banco de Pagos Internacionales…

“Los poderes financieros del capitalismo tenían otra meta, nada menos que crear un poder financiero global en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo como un todo. Este sistema funciona de una manera feudal en la cual los bancos centrales actúan en concierto, por acuerdos secretos concretados en frecuentes reuniones y conferencias privadas. El ápice del sistema es el Banco de Pagos Internacionales en Basilea, Suiza, un banco privado controlado por los bancos privados de distintos países, que a su vez están en manos privadas. “

Y eso es exactamente lo que tenemos hoy en día.

Tenemos un sistema de “neo-feudalismo” en el cual todos nuestros gobiernos están esclavizados a la deuda.  Este sistema es gobernado por los bancos centrales y por el Banco de Pagos Internacionales, y sistemáticamente transfiere las riquezas del mundo fuera de nuestras manos hacia las manos de la élite mundial.

La mayoría de gente no sabe lo que sucede porque la élite mundial controla lo que vemos, escuchamos y pensamos.  Hoy tenemos a 6 gigantes compañías de información global que controlan el 90% de las noticias y entretenimiento que observamos.

6 grandes corporaciones de propaganda de la élite mundial.6 grandes corporaciones de propaganda de la élite mundial.

Este es el sistema insidioso que Karen Hudes busca exponer.

Consenso de Washington

FUENTE

Se entiende por Consenso de Washington un listado de políticas económicas consideradas durante los años 90 por los organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) y centros económicos, con sede en Washington D.C. (District of Columbia), Estados Unidos, como el mejor programa económico que los países latinoamericanos deberían aplicar para impulsar el crecimiento. A lo largo de la década el listado y sus fundamentos económicos e ideológicos se afirmaron, tomando la característica de un programa general.

Origen del Consenso de Washington

En realidad el Consenso de Washington fue formulado originalmente por John Williamson en un documento en noviembre de 1989 (“What Washington Means by Policy Reform”, que puede traducirse como “Lo que quiere decir Washington con reformar orientaciones políticas” o “Lo que desde Washington se entiende como reforma de las orientaciones políticas”). Fue elaborado también en un documento como trabajo para una conferencia organizada por elInstitute for International Economics“, al que pertenece John Williamson.[cita requerida]

El propio Williamson cuenta que en ese histórico borrador incluyó “una lista de diez políticas que personalmente pensaba eran más o menos aceptadas por todo el mundo en Washington”. Originalmente, ese paquete de medidas económicas estaba pensado para los países de América Latina, pero con los años se convirtió en un programa general. Las políticas económicas del consenso son las siguientes:

  1. Disciplina presupuestaria (los presupuestos públicos no pueden tener déficit)
  2. Reordenamiento de las prioridades del gasto público de áreas como subsidios (especialmente subsidios indiscriminados) hacia sectores que favorezcan el crecimiento, y servicios para los pobres, como educación, salud pública, investigación e infraestructuras.
  3. Reforma Impositiva (buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados)
  4. Liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés
  5. Un tipo de cambio de la moneda competitivo
  6. Liberalización del comercio internacional (trade liberalization) (disminución de barreras aduaneras)
  7. Eliminación de las barreras a las inversiones extranjeras directas
  8. Privatización (venta de las empresas públicas y de los monopolios estatales)
  9. Desregulación de los mercados
  10. Protección de la propiedad privada.

Hay que puntualizar que por “más o menos”, Williamson entendía el complejo político-económico-intelectual que tiene sede en Washington D. C.: los organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial), el Congreso de los EEUU, la Reserva Federal, los altos cargos de la Administración, y los institutos con destacados expertos (think tanks) económicos. Aunque Williamson subrayó que debe aplicarse con criterio, la lista pronto se convirtió en lo que más o menos pensaban los economistas sobre lo requerido para el progreso de todos los países en vías de desarrollo. Sin embargo, los ciclos de auge y apogeo no terminaron y se expandieron de América Latina a otros países, y también hubo pérdida del producto que duró más o menos una década para que las economías regresasen al nivel anterior a la transición. Y por cierto, también hubo una serie de crisis financieras a nivel más o menos generalizado.

El consenso sin duda no logró los resultados esperados. Se llegó a demostrar que el crecimiento efectivamente está ligado al comercio, pero que se debían dar incentivos para dicho comercio; además, la liberalización del comercio a veces deterioraba esos incentivos (apreciación cambiaria, por ejemplo). Mientras fue posible, se logró el crecimiento a través del comercio con incentivos tales como la reducción de los derechos a las exportaciones, un tipo de cambio más competitivo, la liberalización de las exportaciones antes que las importaciones (industrialización sustitutiva de importaciones), el mejoramiento de la infraestructura para el comercio exterior, y la creación de zonas francas.

Otra dificultad identificada, fue que las estrategias se centraron más en la eficiencia que en ampliar la productividad y por ende el crecimiento, por lo que estas reformas verdaderamente no inducían el crecimiento.

Además, si bien estas recomendaciones de política económica se planearon para crecimiento sostenido, no se resolvieron satisfactoriamente los fallos públicos y del mercado, que impiden acumular capital y aumentar la productividad.

Esa breve lista tomó autonomía y se constituyó en lo que más tarde se denominaría «neoliberalismo», especialmente por parte de sus críticos.

Con posterioridad, la “lista” inicial fue completada, ampliada, explicada, y corregida. Así y en distintos foros, se ha oído hablar del “Consenso de Washington II“, y del “Consenso de Washington III”.1 2 3

Críticas al consenso de Washington

Asimismo el Consenso de Washington ha recibido gran cantidad de críticas. Quizás las más importantes sean las que le formulara Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001 y ex vicepresidente del Banco Mundial. Críticos de la liberalización como Noam Chomsky o Naomi Klein,4 ven en el Consenso de Washington un medio para abrir el mercado laboral de las economías del mundo subdesarrollado a la explotación por parte de compañías del primer mundo.

Otras críticas provienen desde la antiglobalización hasta del mismo liberalismo económico junto con algunas de sus corrientes: la escuela clásica y la escuela austríaca. Ellos argumentan además que los países del primer mundo imponen las políticas del Consenso de Washington sobre los países de economías débiles, mediante una serie de organizaciones burocráticas supraestatales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, además de ejercer presión política y extorsión. Se argumenta además, de forma muy generalizada, que el Consenso de Washington no ha producido ninguna expansión económica significativa en Latinoamérica, y sí en cambio algunas crisis económicas severas, y la acumulación de deuda externa que mantiene a estos países anclados al mundo subdesarrollado.

A su vez, sus políticas educativas, si bien en buena medida acatadas en Latinoamérica (especialmente en países como Chile y Argentina) donde tenían considerable buena prensa, ha sido criticada desde dentro de estas mismas sociedades, en trabajos como el de José Luis Coraggio La educación según el banco mundial, que ponía en entredicho el modelo educativo neoliberal y las posibles consecuencias de su implementación, consecuencias que luego se ha visto como ciertas, y que en buena medida explotaron en la Crisis Educativa en Chile del 2011.5

Referencias y notas

  1. Pedro Isern. «Del “Consenso de Washington” al “Consenso de Chile”: ¿Por qué el Consenso de Washington fracasó mientras que el de Chile tuvo éxito?» (en español).
  2. Alfonso Dingemans (diciembre 27 de 2010). «Una nueva mirada al Consenso de Washington: Estado, confianza social, y criterios de evaluación» (en español).
  3. «El nuevo modelo económico: Dos informes diferentes» (en español) (marzo de 1996).
  4. Algunos textos críticos al respecto se pueden ver compilados en el libro de Gianni Minà Un mundo mejor es posible. Desde el Foro de Porto Alegre, ideas para construir el futuro, editado por Le Monde diplomatique, en el 2002
  5. Coraggio, José Luis y Torres, Rosa María, LA EDUCACION SEGUN EL BANCO MUNDIAL: Un análisis de sus propuestas y métodos, Miño y Dávila Editores, Madrid, 1999, ISBN: 9788492347889

Enlaces externos

Crisis y globalización

Alfonso Carbajonº 183 · noviembre / diciembre 2012

Dani Rodrik
La paradoja de la globalización. Democracia y el futuro de la economía mundial
Traducción de María Dolores Crispín.
Barcelona, Antoni Bosch, 2012 – 368 pp. 26 €

La crisis financiera de 2008 ha desencadenado la Gran Recesión, que todavía estamos padeciendo, y también, aparentemente, ha puesto fin al movimiento de protestas contra la globalización, martillo de las instituciones multilaterales, que tan activo había estado en las calles desde mediados de los años noventa. Dominada por activistas, la antiglobalización era el único núcleo unificador en una coalición circunstancial de grupos de las ideologías más varias: grupúsculos antisistema, comunistas recalcitrantes, partidarios del comercio justo, feministas radicales, ecologistas, sindicatos tradicionales, ONG de desarrollo y empresarios de la industria cultural, entre otros. Las primeras protestas se desarrollaron en Madrid en 1995, con ocasión de las reuniones de las asambleas del FMI y del Banco Mundial, y se hicieron violentas en Seattle en 1999, reventando la celebración de la reunión ministerial de la Organización Internacional del Comercio (OMC), para alcanzar su cosecha de un muerto y varias decenas de heridos en enfrentamientos de los globófobos con la policía en la reunión del G-8 en julio de 2001 en Génova.

Ese mismo año, los críticos de la globalización celebraron su primera conferencia formal en el Foro de Porto Alegre, concebido como réplica a la reunión de hombres de Estado y empresarios en el Foro Económico Mundial que se convoca cada año en Davos. Las reuniones de ese año y los siguientes del Foro Social Mundial tuvieron una extensa cobertura mediática –que era posiblemente el objetivo principal de los organizadores– pero, a partir de la reunión de Mumbai en 2005, el interés fue decayendo, y la reunión en Belém en 2009 y las posteriores del Foro no tuvieron ya resonancia alguna. Salvo denuncias a empresas o situaciones concretas –McDonald’s, Nike, la explotación del trabajo infantil para la exportación, el comercio con países donde la mujer sufre una discriminación sistemática, o la importación de especies en peligro de extinción–, los retóricos del movimiento nunca llegaron a formular una crítica articulada a la libertad de comercio –contentándose con frases huecas como «la libertad de comercio corporativo-estatal» o «la globalización con rostro humano»– y ni siquiera acertaron a identificar en qué consistía la globalización que pretendían combatir.

Por mi parte, aquí voy a limitarme a considerar sólo la globalización económica, es decir, la integración de las economías nacionales entre sí a través del comercio internacional de bienes y servicios, las inversiones directas (participación de las empresas de un país en el control de las empresas de otro), las inversiones financieras a corto y largo plazo, y los movimientos transfronterizos de población (principalmente de trabajadores). Naturalmente, el comercio de bienes y servicios y los flujos de inversión real y financiera son, a la vez, causa y consecuencia de la propagación de ideas e información a través de las fronteras nacionales. En casi todas estas dimensiones, la globalización ha avanzado significativamente durante los últimos sesenta años, contribuyendo a crear una fase de prosperidad mundial sin precedentes. En este período, la renta per cápita de los países occidentales se ha cuadruplicado en términos reales; China primero, e India, más tarde, están experimentando tasas elevadas de crecimiento que mejoran sensiblemente las condiciones de vida de un tercio de la población mundial; Chile, México y Brasil han ingresado en la OCDE; y las economías de Europa Central y del Este convergen hacia los niveles de vida de los fundadores de la Unión Europea. Muchos ponen el acento en la revolución actual en la tecnología de las telecomunicaciones, que ha convertido verdaderamente al mundo en una aldea global. Desde que se habían extendido estas innovaciones –decía un fino observador–, «el habitante de Londres, sin levantarse de la cama mientras saboreaba su té matinal, podía, con una simple llamada, comprar todo tipo de productos en cualquier lugar del mundo y conseguirlos sin tardanza; al mismo tiempo, y por los mismos medios, podía invertir en recursos naturales o en nuevas empresas en cualquier rincón de la tierra, beneficiándose sin esfuerzo ni molestias de los eventuales resultados de su inversión».

Pero este habitante de Londres no es el de 2010. Keynes, en la cita anterior, tomada de su primer best-seller1, está describiendo la vida del burgués londinense de 1913, una vida inmensamente cómoda gracias al intenso proceso de globalización experimentado por el mundo occidental a lo largo del siglo XIX hasta la Gran Guerra. En este período, los capitales europeos financiaron los ferrocarriles de Estados Unidos, América del Sur y Rusia, los cables telegráficos transoceánicos que permitieron integrar los mercados de valores y las grandes obras hidrográficas, como el sistema de canales de Norteamérica, o el canal de Suez, que abarató espectacularmente el comercio entre Europa y Asia. Pero más importantes que los flujos comerciales y de inversión fueron las corrientes migratorias desde Europa hasta el Nuevo Mundo, principalmente Estados Unidos. La inmigración contribuyó decisivamente al desarrollo del país, colonizando la frontera y desarrollando la agricultura. La magnitud de la emigración a Estados Unidos en este período excedió a todas las emigraciones anteriores en tiempos de paz y ya no volvería a ser igualada. En 1913, más de uno de cada tres estadounidenses había nacido en Europa o lo había hecho alguno de sus padres. Desde este punto de vista, la fase de globalización que ha experimentado el mundo desde 1950 no tiene nada de extraordinario.

La evolución de la integración de las economías avanzadas en el comercio mundial puede verse en el cuadro adjunto, donde aparece la ratio de las exportaciones de mercancías al PIB de cinco economías avanzadas representativas (Alemania, Francia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) desde 1890 a 1990. Las tendencias están muy claras. En todos los países, las exportaciones en términos de PIB aumentan hasta la Gran Guerra (1913); se hunden con la guerra, la Gran Depresión y la Segunda Guerra, de modo que, en 1950, la apertura al exterior de estas economías es todavía sensiblemente inferior a la de 1913; de hecho, excepto en Japón, la apertura al exterior es inferior a la alcanzada sesenta años antes, en 1890. En 1970, todas ellas exhiben una apertura al exterior inferior a la de 1913 y, en el caso de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, inferior a la de 1890. Sólo en 1990 empiezan a superarse ligeramente en tres países las ratios de exportación de 1913, mientras que en Japón y Reino Unido son todavía netamente inferiores a las de casi ochenta años antes. Las pautas de evolución temporal que muestran las exportaciones en términos de PIB –incremento hasta 1913, hundimiento con la guerra y el período de entreguerras y (muy) lenta recuperación a partir de 1950– de estas grandes economías son muy claras y muy parecidas a las del resto de las economías occidentales.

1890 1913 1950 1970 1990
Alemania 15,90% 20% 14,50% 16,50% 24%
Francia 14% 16% 10,20% 11,90% 17,10%
Japón 5,10% 12,50% 8,80% 8,30% 8,40%
Reino Unido 27,30% 29,80% 15,30% 16,50% 20,60%
Estados Unidos 5,60% 6,10% 3,40% 4,10% 8%

Ratio de exportaciones de mercancías a PIB en economías avanzadas

La lección de las estadísticas de comercio exterior es muy clara, y la misma lección podría extraerse si se examinan las estadísticas de inversión exterior directa y endeudamiento exterior y de movimientos de población, porque todas cuentan la misma historia. La globalización de nuestra época no tiene nada de extraordinario o singular. Mucho más importante fue el proceso de globalización que culminó a finales del siglo XIX y principios del XX, algunos de cuyos logros se han perdido. El grado de integración internacional existente entonces entre las economías occidentales se destruyó con la Gran Guerra, la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, y no llegó a restaurarse hasta finales del siglo XX. Restauración, en efecto, que no revolución, y retorno a la normalidad perdida. Porque anormal fue la época de la autarquía, los fascismos y las guerras.

Y la segunda lección de la historia es que la globalización, como la democracia, es una planta frágil, de desarrollo difícil, y vulnerable a la demagogia nacionalista, al oportunismo político y a las presiones de los grupos de interés organizados. La primera globalización sucumbió en la escalada de enfrentamientos y crisis diplomáticas que acabaron desembocando en la Gran Guerra y fue enterrada con las políticas autárquicas de barreras arancelarias y contingentes a la importación, superpuestas a las devaluaciones competitivas emprendidas para generar una expansión interna a costa de arruinar al vecino. Harold James, ya en 2002, recordó «el final de la globalización» decimonónica y su relevancia para conjeturar las amenazas de involución de la globalización de nuestros días2. James ve la raíz del colapso de la primera globalización en la exaltación de los particularismos nacionalistas, puesta de manifiesto en movimientos sociales como el nativismo en Estados Unidos, cuya campaña contra la inmigración, en especial contra la inmigración procedente tanto de la Europa del Sur y del Este como de Asia terminó plasmándose en las primeras cuotas a la inmigración, recogidas en la Emergency Quota Act de 1921 y en la Immigration Act de 1924 –con el precedente infamante de la Chinese Exclusion Act de 1852–, en la elevación de barreras comerciales como la Smoot-Hawley Tariff de 1930 – que dio lugar a una oleada represalias arancelarias en Europa– y de contingentes a la importación, en la política acaparadora de oro del Banco de Francia y en la carrera de devaluaciones competitivas por las que cada país trató de exportar el desempleo a sus socios comerciales, con el único resultado del empobrecimiento de todos ellos.

Otro historiador, Niall Ferguson, habla de la «desglobalización» de principios del siglo XX en varios trabajos3, pero, en su interpretación, la destrucción del orden económico liberal del siglo XIX no es el resultado de tendencias proteccionistas internas, sino una consecuencia de la Gran Guerra que, a su vez, es el resultado casual de una configuración azarosa de circunstancias. Las fuerzas que, en conjunto, empujaron a las principales potencias a una conflagración en principio no deseada fueron: la vulnerabilidad de la potencia hegemónica de entonces, el imperio británico, derivada del tensionamiento de sus recursos al tratar de cumplir su papel de gendarme del mundo; las rivalidades entre el imperio alemán y el ruso por la supremacía en el continente y el conflicto latente entre Rusia y el imperio austrohúngaro por la cuestión eslava; la inestabilidad inherente a la fragilidad del sistema de alianzas existente –Alemania no podía confiar enteramente en Austria, y Francia tenía motivos para recelar del grado de sinceridad de Gran Bretaña– parecía conferir una ventaja decisiva al que lanzara el primer ataque; un estado mafioso, Serbia, fuera de la legalidad internacional; y una organización terrorista, los bolcheviques. En esa combinación explosiva prendió la chispa de Sarajevo y se extinguió el orden liberal del siglo XIX.

Ferguson subraya la semejanza en la esfera geopolítica de la situación actual con la del mundo de hace más de un siglo. La potencia hegemónica, Estados Unidos, revela, en ocasiones, debilidades críticas, al desplegar su actuación de gendarme mundial hasta el límite impuesto por sus recursos; su rivalidad con el poder creciente de China irá en aumento y la solución de ese conflicto latente no está predeterminada; la fragilidad del sistema de alianzas existente: la OTAN pierde cohesión al superarse la guerra fría, Alemania busca la seguridad de los recursos naturales de Rusia y las tensiones en Asia Oriental pueden degenerar en crisis graves; Estados mafiosos no faltan: Irán, Siria, Afganistán; y el terrorismo organizado es Al Qaeda. Ferguson no dice que esas amenazas tengan necesariamente que materializarse; incluso cree que lo más probable es que los peligros se sorteen con una diplomacia prudente. Pero, aunque remota, la posibilidad del hundimiento del orden económico internacional actual existe y, si la ruina económica llega a producirse, será producida por factores políticos.

También en 2005, Martin Wolf, editor económico del Financial Times, planteó la cuestión de la posibilidad de supervivencia de la globalización4, llegando a una conclusión semejante. El proceso de integración económica global creciente que ha caracterizado la historia contemporánea y elevado espectacularmente los niveles de vida en cuatro continentes no es irreversible. Los enfrentamientos políticos que terminaron destruyendo la primera globalización podrían también destruir la globalización actual. Su supervivencia no está asegurada.

Las dos experiencias históricas difieren en aspectos importantes. En contra de lo que pudiera pensarse, el ritmo de innovación tecnológica no es una de las características que hacen que nuestra época sobre ventaja sobre la anterior. Según O’Rourke, en términos del impacto sobre la rapidez de las comunicaciones y la integración global de los mercados, el cable transatlántico tendido en 1866, que redujo el retraso en la transmisión intercontinental de noticias de días a minutos, supera a la infraestructura de Internet, que ha reducido adicionalmente ese retraso de segundos a nanosegundos5. La fase de liberalización comercial de nuestros días se distingue de la antigua por ser verdaderamente global. Hace cien años la integración comercial tuvo lugar entre un conjunto limitado de países en Europa, Norteamérica y Oceanía. La globalización actual se ha extendido también a Japón, Corea y otros países de Asia en una primera fase, incorporando después a China e India y a la América hispana. Y, en este sentido, la globalización actual tiene el mérito de haber contribuido a combatir la pobreza en el mundo en una medida que parecía inalcanzable. Como muestra, en 1981, el 56% de la población de Asia Oriental subsistía con un ingreso medio inferior a un dólar diario; en 2001, el porcentaje había bajado a un 16%. La segunda globalización se distingue de la primera por afectar también al sector servicios. Los servicios contables, informáticos, jurídicos, e incluso parte de los servicios médicos, están integrados internacionalmente en una medida impensable hasta hace poco.

En cambio, en la globalización actual, ni las migraciones ni las inversiones directas han tenido la importancia que alcanzaron en la primera globalización. En la actual, tanto los países emisores como los receptores de inversiones directas han sido, en buena medida, los países avanzados, con la única excepción del Sudeste asiático, y especialmente China, que se ha convertido en el destino de todas las grandes multinacionales. Tampoco las migraciones económicas tienen ahora la importancia que tuvieron en el pasado. Entonces, la emigración a Estados Unidos liberó de la pobreza a capas amplísimas de la población de la Europa del Norte, la Europa Central y Oriental y la Europa Meridional que, persiguiendo su prosperidad material, contribuyeron decisivamente al desarrollo de su país de adopción. En la actualidad, la importancia de los problemas políticos que plantean los movimientos de población transfronterizos es mucho mayor que su significación económica para los países receptores. En consecuencia, las fronteras nacionales están más abiertas a la entrada de bienes y servicios que a la entrada de personas.

Wolf veía en 2005 que una de las defensas del orden económico liberal actual radica en la arquitectura multilateral que se ha creado en los últimos setenta años para sustentar el proceso de integración internacional. El FMI se ocupa de la estabilidad macroeconómica, de la coordinación de las políticas monetarias y fiscales de los Estados miembros, y de prevenir y eventualmente corregir los problemas de balanza de pagos. El Banco Mundial –y los bancos regionales– tienen por misión la financiación de proyectos de infraestructura en los países en desarrollo y de prestarles asistencia técnica. La OMC cubre todo el espectro del comercio de bienes y servicios, en cuyo fomento ejerce una triple función: de plataforma de negociación multilateral de la apertura comercial; de supervisión del cumplimiento y buena conducta comercial de los países miembros; y de instancia de resolución de los conflictos comerciales que surjan entre ellos. Esta es una ventaja de la globalización actual sobre la anterior: la existencia de un conjunto de instituciones supranacionales que supervisan y hacen cumplir las obligaciones que los países miembros han asumido libremente dentro de ese ámbito, y esto aleja el peligro de las confrontaciones bilaterales entre países y, por esa vía, el riesgo de desintegración.

Aunque ese riesgo existe. Las rivalidades entre naciones son una fuente de riesgo, en especial las confrontaciones por el acceso a recursos escasos como el petróleo, que está precisamente localizado en una región, la del Golfo, políticamente inestable. Otro factor de riesgo es lo que Wolf llama el megaterrorismo, una amenaza que puede materializarse en el encarecimiento del comercio internacional en el supuesto más benigno o, en el más grave, en el estallido de una guerra local en un contexto en que varios Estados de comportamiento impredecible poseen o están a punto de poseer armas nucleares. Pero a estos factores geopolíticos Wolf añade otros de naturaleza económica: los desequilibrios fuertes y persistentes de balanza de pagos y la presión de los intereses sectoriales dentro de cada país buscando la protección frente a la competencia exterior. Los desequilibrios de balanza de pagos en un sistema de tipos de cambio fijos fueron un factor desestabilizador coadyuvante a la política comercial proteccionista en la Gran Depresión; dentro de la eurozona, son una de las causas de la crisis del euro. La actuación de los grupos de interés buscando del gobierno protección frente a la competencia exterior en una sociedad de buscadores de rentas es uno de los peligros de involución del régimen comercial multilateral, si los gobiernos, cediendo a sus demandas, crean barreras a las importaciones, que dan lugar, a su vez, a una escalada de represalias.

En suma, el orden liberal internacional vigente –y, con él, nuestra prosperidad– puede desaparecer, como en 1914, víctima de un conflicto internacional grave, o puede consumirse por atrición, por un proteccionismo reptante, resultado del oportunismo político. En el primer caso, poco puede hacerse, salvo desear que las grandes potencias recuerden las lecciones de la historia. El segundo peligro, menos dramático en la forma pero grave en sus consecuencias, lo puede combatir cualquiera en el ámbito de los debates sobre política interna, porque se plantea en el terreno de las ideas. Ningún grupo de empresarios reclama públicamente protección frente a la competencia internacional porque busca aumentar sus beneficios, sino porque está en cuestión la seguridad nacional, la salud de los consumidores o cualquier otro interés público digno de protección. No todas las solicitudes de interferencia pública en los flujos de comercio o inversión están motivadas por intereses egoístas. Frecuentemente, hay distintas ONG, fundaciones benéficas o intelectuales independientes que, por convicción y de buena fe, reclaman la imposición de barreras a las importaciones en un área o en otra, aunque el remedio es generalmente peor que la enfermedad y, en conjunto, la sociedad pierde.

Harry Johnson, al discutir las tesis proteccionistas, solía distinguir entre razones económicas en favor del proteccionismo, razones no económicas en favor del proteccionismo y sinrazones en favor del proteccionismo. Son argumentos que vienen de antiguo y que, a lo largo del tiempo, reaparecen en diferentes guisas, como una marea, en expresión de Douglas Irwin, contra la que tiene que luchar la doctrina de la libertad de comercio6. Así, entre los argumentos no económicos, para justificar las barreras a la importación de productos agrícolas, los economistas prusianos aducían que los campesinos tienen fibra de buenos soldados, mientras que, para algunos ecologistas actuales, la agricultura tradicional cumple la función de mantener el medio rural. El razonamiento subyacente es falaz, porque presume que la protección comercial es el único instrumento de política utilizable para alcanzar esos objetivos no económicos. De hecho, el procedimiento eficiente consiste en utilizar las medidas que tengan un impacto directo sobre el objetivo buscado; un subsidio directo al desarrollo de individuos con rasgos marciales, en el primer caso, y, en el segundo, un conjunto de subvenciones a aquellas actividades favorables –y de impuestos a las actividades desfavorables– a la defensa del medio ambiente, serían las intervenciones más apropiadas para conseguir los fines perseguidos, en vez de las barreras comerciales, que además de tener una influencia menor sobre los objetivos buscados, entrañan el coste adicional derivado de la distorsión entre los precios domésticos y los precios internacionales. Si, por otra parte, por cualesquiera razones, las autoridades decidieran disminuir la cantidad importada de un producto determinado, entonces la intervención más eficiente para conseguir ese objetivo no económico sería un arancel o una cuota sobre las importaciones del producto en cuestión.

Los argumentos económicos a favor de la protección invocan la existencia de distorsiones domésticas –inmovilidad de algún factor de producción, rigidez de los precios de algunos factores, economías o diseconomías externas en algunas actividades– en virtud de las cuales, al abrirse la economía al comercio, ésta bien se especializa insuficientemente, generando paro, bien se especializa en la dirección incorrecta, disminuyendo, en todo caso, la producción y el nivel de vida; en esos casos, se dice, el proteccionismo estaría justificado para evitar la caída en la producción agregada. Aunque es teóricamente posible concebir una combinación de circunstancias en las que el comercio exterior empobrezca a un país, es muy difícil encontrar ejemplos históricos de empobrecimiento. Y, en todo caso, la cuestión relevante es si el proteccionismo es el remedio ideal para solucionar el problema. Como siempre, el remedio adecuado es una intervención que corrija la distorsión en la fuente; y no una intervención que trate de paliar sus efectos negativos, creando a su vez una nueva distorsión. Si la distorsión está producida por la inmovilidad de factores, habrá que suprimir las trabas a la movilidad; si una actividad genera economías externas, la política apropiada es subvencionarla directamente; para evitar los daños de la rigidez de precios, habrá que combatir sus causas (ordenanzas de salarios, colusión entre empresas, etc.).

Uno de los argumentos económicos más antiguos –y más reacios a desaparecer– es el de la industria naciente, que se ha aplicado a lo largo del tiempo a todas las industrias imaginables. Esta industria (la siderurgia, los astilleros, la informática o la que esté de moda en el momento) –se dice–, una vez consolidada, sería perfectamente viable a largo plazo en este país, pero la competencia exterior la haría incurrir en pérdidas en los años iniciales, con lo cual nunca llegaría a nacer. En consecuencia, si queremos que el país llegue a tener una industria de vanguardia –concluyen los partidarios–, es preciso construir un buen muro arancelario que la proteja en los años mozos hasta que, alcanzada la fase de consolidación, esté en condiciones de competir con las importaciones sin necesidad de arancel, e incluso de exportar. Este argumento, bien ignora el papel del empresario en una economía capitalista –que consiste en asumir los riesgos de un proyecto, incurriendo en pérdidas presentes en busca de la obtención de una posible ganancia futura–, bien postula implícitamente que la industria en cuestión genera unas economías externas tales que hacen posible, a la vez, una rentabilidad social alta y una rentabilidad privada baja e insuficiente para que a los particulares les compense emprender la inversión. En el primer supuesto, el argumento ignora la realidad más elemental; en el segundo, como en casos similares, recomienda el remedio incorrecto, es decir, un impuesto al comercio exterior, en lugar de una subvención a la actividad generadora de las economías externas, con lo cual, sin corregir directamente la distorsión inicial, se crea una nueva sobre el comercio exterior.

Resulta claro de lo anterior que, en contra de la caracterización popular de la defensa del librecambio, ésta no debe confundirse con la defensa del laissez-faire. Para el partidario del laissez-faire, el Estado no debe interferir nunca en el funcionamiento de ningún mercado, doméstico o internacional. La posición del economista moderno es más pragmática. El Estado debe intervenir, en principio, corrigiendo las distorsiones de los mercados allí donde se produzcan, penalizando con impuestos las actividades que generen diseconomías externas, incentivando con las subvenciones apropiadas las actividades que generen economías externas, financiando con impuestos generales la provisión de bienes públicos, vigilando el mantenimiento de la competencia y buscando la redistribución socialmente deseada de la renta mediante un sistema neutral de impuestos y transferencias. En particular, los impuestos a la importación estarán justificados en el caso improbable pero posible en que exista una distorsión en la formación de los precios internacionales.

Las consideraciones anteriores proporcionan un marco de referencia para valorar las críticas –o los ataques, según se mire– que se han formulado recientemente contra la globalización desde distintos ángulos del espacio político, entre las que destacan las que presenta Dani Rodrik en un libro reciente: por el prestigio del autor, por el aparato analítico en que las sustenta y por el riesgo que pueden representar de un deslizamiento hacia el proteccionismo.

Según la South Asian Coalition on Child Servitude (SACCS), la globalización es la culpable de la expansión del trabajo infantil en el Tercer Mundo7, porque las familias pobres se aprovechan de los salarios más altos que la globalización trae consigo, empleando a sus hijos menores para aumentar sus ingresos. Esta acusación, que está en contradicción con otra que se hace a la globalización, a saber, que no propaga la prosperidad a las capas más pobres de los países en desarrollo, ignora la evidencia acumulada en varios países de Asia8. La National Organization for Women (NOW) ha acusado a los tratados comerciales internacionales de “violar los derechos de las mujeres trabajadoras” en las zonas francas de México, cuando debiera dirigir su crítica al sistema jurídico de protección de la mujer en México. También se ha acusado a la globalización de de socavar las diversidades culturales, sustituyéndolas por una uniformidad anglosajona; y de reducir, por el maleficio de las empresas multinacionales, los salarios de los trabajadores en los países pobres y, al mismo tiempo, por la competencia del trabajo barato de los países pobres, de deprimir los salarios de los trabajadores no cualificados de los países ricos. También de forzar a un deterioro de las normas d protección del trabajo y de conservación del medio ambiente. Todas estas críticas, y muchas otras dirigidas a los supuestos costes sociales de la globalización, las refuta Bhagwati en una obra que es una maravilla de rigor y de ingenio9. Es literalmente imposible dar cuenta aquí de la solidez de los razonamientos y de la inmensa acumulación de información empírica con las que Bhagwati rebate todos los ataques contra la globalización de estos últimos años, al mismo tiempo que aclara muchos conflictos internacionales de la historia reciente. Lo mejor que puedo hacer es recomendar al lector la lectura de esta obra admirable.

Dani Rodrik es un prestigioso profesor de Harvard que se ha dedicado durante los últimos años10  a denunciar los peligros para la democracia y el bienestar de los países en desarrollo de lo que estima una globalización excesiva y a defender, en ausencia de instituciones de gobierno mundial, la necesidad de un espacio más amplio de discrecionalidad política de los Estados frente a la presión globalizadora representada por las grandes potencias y los organismos multilaterales, en especial, el FMI y la OMC. Para él, la proliferación creciente de de acuerdos en el seno de la OMC que tienden a asegurar, cada vez en mayor medida, el compromiso de no discriminación en el ámbito de las relaciones internacionales, lejos de constituir un proceso deseable, representa más bien una amenaza a la democracia.

Rodrik no pretende restaurar el proteccionismo de antaño, pero, por eso mismo, su ataque a la globalización es más sutil y peligroso que el de los globófobos doctrinarios. Como economista profesional sabe demasiado bien que una propuesta semejante condenaría a los países que la adoptasen al retraso económico. Sin defender el proteccionismo, Rodrik condena la globalización excesiva. Y entiende por excesiva toda la globalización que venga a partir de ahora. Demasiada medicina –viene a decir– termina haciendo daño al paciente. La liberalización del comercio mundial conseguida hasta ahora en sucesivas rondas negociadoras en el seno del GATT, primero, y de la OMC –la institución sucesora de la anterior–, después, ha alcanzado el límite de lo deseable. Estamos muy bien como estamos. En los dos grandes bloques comerciales, Estados Unidos y la Unión Europea, la protección arancelaria media está en torno a un 4% –los resultados varían ligeramente de unos analistas a otros dependiendo de los diferentes criterios de ponderación de las partidas individuales utilizados en la computación del arancel medio– que, en términos prácticos –sostiene Rodrik–, viene a ser indistinguible de la libertad de comercio. Esto quiere decir que la integración comercial internacional ha entrado ya en una fase de rendimientos decrecientes y que cualquier esfuerzo liberalizador adicional va a generar ganancias mínimas de eficiencia porque todos los resultados favorables derivados de la especialización ya se han conseguido. De hecho, Rodrik refuerza su argumentación citando un estudio del International Food Policy Research Institute de Washington11 en el que se estiman las ganancias para Estados Unidos de una liberalización completa del comercio mundial en un 0,3% del PIB de Estados Unidos, y esto a lo largo de varios años. Es forzoso concluir que para ese viaje no se necesitan alforjas.

Y esos magros resultados no se obtienen sin sacrificios, singularmente –entiende Rodrik– en el disminuido margen de maniobra que le resta a la política estatal –especialmente en los países subdesarrollados– para orientarla hacia objetivos de interés nacional. La dependencia del comercio internacional puede alterar la distribución de la renta del país en un sentido no deseado por las autoridades, y éstas deben tener los medios para oponerse a ese cambio en la distribución. Las barreras comerciales pueden proporcionarles esa conveniente protección para influir en la distribución de la renta nacional y es legítimo que los Estados quieran conservar esa capacidad. Además, sostiene Rodrik, los Estados, y en especial los de los países pobres, deben estar en condiciones de formular una política industrial propia, para lo cual han de rodearse de un cordón protector frente a las intromisiones de la OMC, mucho más prolija que su predecesor el GATT –según Rodrik, las resoluciones del GATT «eran un chiste»– en la regulación minuciosa de las barreras al comercio de sus miembros.

Rodrik va todavía mucho más lejos y llega a sostener que es necesaria una reforma de la OMC –y, en su campo, también del FMI– para «ampliar el espacio de elección de medidas de política económica» de los miembros, muy especialmente el de los países menos desarrollados. Lo contrario es negar la realización de las decisiones democráticas de los países miembros. Es moralmente intolerable que el comercio internacional destruya un sector, altere la distribución de la renta o introduzca un tipo de productos en un país en contra de la voluntad democrática de sus ciudadanos. Y, en este sentido, enuncia el siguiente trilema: es imposible la coexistencia simultánea de Estados nacionales soberanos, globalización total e instituciones democráticas. Si llega a darse un sistema de gobierno mundial, podrán coincidir democracia y globalización, pero sin Estados nacionales; globalización comercial completa sin un sistema de gobernanza mundial implica renunciar a la democracia; y, por último, el cumplimiento de la voluntad democrática expresada en las instituciones de los Estados sólo es posible manteniendo la globalización en jaque. Ergo, concluye Rodrik, hay que frenar la globalización.

Hasta aquí las críticas a la situación actual. Las propuestas de reforma de Rodrik se ciñen al ámbito de las relaciones comerciales internacionales, esto es, a la OMC, aunque críticas aisladas al FMI se vierten a lo largo de la obra. Pero al tema del orden monetario internacional, que es la provincia del FMI, le dedica un capítulo, titulado «Los despropósitos de la globalización financiera», en el que describe la crisis financiera de Asia de 1997, que él atribuye a la eliminación, en los países afectados, de los controles a los movimientos de capital, y su contagio, afortunadamente sin consecuencias últimas, a economías financieramente sólidas, como Brasil, simplemente por una oleada de pánico que afectó a la mayoría de los inversores internacionales en países emergentes. Rodrik es firme partidario de la reintroducción de controles a los movimientos transfronterizos de capital y de la imposición multilateral de un impuesto Tobin de un tipo 0,1% sobre las transacciones financieras internacionales, en el que valora más la capacidad recaudatoria que su cuestionable utilidad para reprimir la especulación.

En consonancia con los principios expuestos, Rodrik propone un plan de reforma del orden económico internacional. Debe arrinconarse el régimen comercial vigente basado en la negociación de reducciones recíprocas de barreras al comercio, «porque los gobiernos gastan mucho capital político». En su lugar, el esfuerzo común debe concentrarse en «hacer que la apertura comercial existente sea coherente con unos objetivos sociales más amplios». El objeto de las negociaciones debe ser la magnitud del ámbito de políticas reservado al arbitrio de los países y no, como hasta ahora, el acceso al mercado. En todo caso, lo mismo que en el sistema actual se han codificado salvaguardias, es decir, situaciones en las que un socio de la OMC está legitimado –por razones de fuerza mayor, como perturbaciones graves del mercado interior u otras específicamente tasadas– para suspender el cumplimiento de las obligaciones contraídas de aceptar las importaciones procedentes de otros miembros, Rodrik propone la creación de salvaguardias que liberen a los socios de sus obligaciones comerciales cuando éstas pongan en cuestión los objetivos internos de distribución de la renta, o de concesión de ventajas sociales o normas medioambientales, u otras que incorporen valores semejantes. Las reglas generales del comercio multilateral deberían de algún modo penalizar a los países autoritarios y favorecer a los países democráticos.

El segundo elemento esencial de su propuesta de reforma es el apoyo ordenado a la emigración temporal de países pobres a países ricos. Rodrik es escéptico respecto a las ganancias de eficiencia que puedan generarse eliminando las barreras existentes al comercio, pero se muestra muy optimista sobre el potencial de reducir las barreras a la emigración. Reconociendo al mismo tiempo los perjuicios de la fuga de cerebros para los países en desarrollo y las dificultades de una inserción permanente en el país anfitrión, propone la organización multilateral de un sistema de incentivos –como, por ejemplo, retener una parte de la retribución del emigrante en una cuenta especial que sólo puede movilizar al regresar al país de origen– para que las estancias de trabajo de los emigrantes tengan duración determinada, idealmente cinco años. Cada oleada de emigrantes que retorna es reemplazada por un número igual de compatriotas para cumplir su período laboral de cinco años.

El tercer elemento se centra en desmantelar la globalización de las finanzas. Su solución es devolver a los gobiernos el poder de regular los movimientos internacionales de capitales, de modo que las decisiones en esta materia sean tomadas por políticos responsables ante sus electores, al contrario de lo que ocurre en la actualidad, en que son las burocracias internacionales las que determinan el marco normativo de las operaciones financieras. La devolución del poder a los Estados se complementa con el establecimiento multilateral de un impuesto Tobin sobre las transacciones financieras.

El último componente de la reforma consiste en asegurar la inserción apropiada de China en la economía mundial. El desempeño de la economía china en los últimos treinta años –gracias, subraya Rodrik, a no seguir las recetas liberales de los economistas ortodoxos– ha sido espectacular y extraordinariamente beneficioso para China y para el resto del mundo. Su papel como dinamizador de los flujos comerciales –de exportación e importación– con Occidente y como ahorrador mundial de última instancia ha sido crucial. Razón de más para evitar que se malogre ese venturoso mecanismo. Desgraciadamente, Rodrik teme que las exigencias de la OMC sean una fuente de irritantes tensiones entre China y Occidente que pueden degenerar en conflictos. Para empezar, desde que China ingresó en la OMC en 2001, sus socios insisten en que cumpla los protocolos de propiedad industrial, marcas y patentes, lo cual pone obstáculos a su proceso de desarrollo. Más grave todavía es la prohibición general de subvenciones a las exportaciones, norma fundamental de la OMC, cuyo cumplimiento forzó a China a recurrir a otro mecanismo de fomento de sus industrias exportadoras, a saber, la depreciación de su moneda. Esta política cambiaria de China, esencial, según Rodrik, para su estrategia de crecimiento, es una fuente continua de contenciosos entre China y Estados Unidos, lo que puede dar lugar a tensiones internacionales graves.

En consecuencia, Rodrik propone que China retenga el espacio de autonomía interna que le permita diseñar las políticas más convenientes para su desarrollo. Sólo así podrá seguirse contando con China como uno de los motores de la economía mundial y asegurar al mismo tiempo un clima de cordialidad en las relaciones políticas de Occidente con la gran potencia emergente.

Antes de comentar las críticas de Rodrik a la globalización y las reformas que preconiza, vale la pena detenerse en las denuncias que formula en los primeros capítulos contra sus colegas economistas –en concreto, contra los defensores de la libertad de comercio, que son el 95% de todos los economistas profesionales–, acusándolos de ligereza o, incluso, de esquizofrenia, por no desvelar en público las reservas que en la lección magistral o en el proyecto de investigación manifiestan contra la bondad universal de la libertad de comercio. Esta descalificación general de los partidarios de la apertura comercial es tan absurda que sólo puede entenderse como una maniobra del autor para ganar la simpatía del público en favor de su tesis, antes de defenderla. Los internacionalistas –viene a decir–, rigurosos cuando presentan sus resultados en la academia, se tornan doctrinarios dogmáticos al intervenir en los debates públicos.

Es cierto que, como no podía ser de otro modo, el rigor en la demostración de sus proposiciones que el economista –o cualquier otro académico– se exige en el seminario, no lo despliega en la televisión. Como decía Joan Robinson, el investigador que detallara ante el gran público todos los supuestos de su descubrimiento sería un pelma. Con todo rigor, sólo puede decirse que la situación A es estrictamente mejor que la situación B, o que A es preferible a B, si nadie en A está peor que en B y alguien está mejor en A que en B. Este es el llamado criterio de Pareto, un criterio riguroso pero que, por ello, no permite expresar una preferencia en la mayoría de los casos, porque en la vida real hay ganadores y perdedores en A y en B. En la apertura al comercio internacional, como con el progreso técnico o con los avances científicos, la mayoría gana, pero hay algunos que pierden. Sería deseable mantenerse en la pureza de las comparaciones de Pareto, pero, en la mayoría de los casos, no es posible.

En las discusiones de políticas no hay lugar para esas lindezas. Y no sólo en lo que concierne al comercio internacional. Todos –me imagino que Rodrik también– coincidimos en preferir la situación A a la B, si en A el PIB es un 3% mayor que en B; y preferimos B a C, si en esta última el PIB es un 2% menor. Y, sin embargo, en las dos, en A y en C, hay simultáneamente ganadores y perdedores respecto a su situación inicial en B.

Entrando en la crítica a la apertura comercial estrictamente, en vez de la crítica a sus defensores, la afirmación de que la liberalización obtenida es más que suficiente es muy cuestionable. En primer lugar, la estimación aportada de las ganancias derivadas de una liberalización total del comercio (0,3% del PIB de USA) es demasiado baja. Según estudios del Institute for International Economics, la estimación correcta estaría en un 5% del PIB, y según el modelo de la Universidad de Michigan, un 4,4%, y se trata de magnitudes considerables12. En segundo lugar, y eso explica la diferencia en las estimaciones de los costes de la protección, ésta no se instrumenta tanto ahora a través del arancel como mediante barreras no arancelarias: normas de calidad, especificaciones, contratación pública, medidas antidumping, etc. Precisamente, cuanto más bajos son los aranceles, más decisivas resultan las barreras no arancelarias, y los aranceles pueden simularse con otras medidas de política interna. Un arancel de x% a la importación de televisores es equivalente a la combinación de un impuesto de x% al consumo interno de televisores y un subsidio de x% a la producción doméstica de televisores.

Rodrik cree que cuando el comercio internacional altera la distribución de la renta que se ha dado el país, éste debe renunciar al comercio para asegurar sus objetivos democráticos. Con el progreso técnico, unos ganan y otros pierden. La medicina moderna arruinó a las parteras y a los sangradores, pero sería absurdo sacrificar al mantenimiento de la distribución las mejoras generalizadas en la salud. El comercio internacional, lo mismo que un descubrimiento tecnológico, aumenta la productividad de la economía, aunque algunos pierden con el cambio. ¿Debe proscribirse el progreso técnico en aras del statu quo?

Además, cuando el comercio o una obligación asumida en el seno de la OMC alteran la distribución de un país, Rodrik interpreta el hecho como un atentado a la democracia, pero en el supuesto de que se trate de una democracia –la OMC tiene 157 miembros, entre ellos Zimbabue, Cuba y Argel–, ¿por qué tiene más valor democrático la medida de protección votada en el parlamento que la ratificación en el mismo parlamento del acuerdo concluido en la OMC?

En ese cuadro, los organismos multilaterales parecen como siniestra burocracias que imponen por la fuerza sus resoluciones a países que habían acordado que otro curso de acción era preferible. En primer lugar, la regulación es bastante laxa: Argentina es miembro del FMI y Rusia lo es de la OMC. Segundo, lo que se impone a los Estados son las obligaciones que los mismos Estados han acordado libremente.

En cuanto a las propuestas de reforma, Rodrik coincide en su posición sobre las transacciones financieras con muchos otros economistas. Así como la inmensa mayoría está de acuerdo en la superioridad del comercio libre de bienes y servicios sobre la protección, la opinión se halla más dividida sobre la liberalización de los movimientos de capital. Bhagwati, por ejemplo, el teórico más eminente del comercio internacional, es partidario de la liberalización completa de la cuenta corriente, pero tiene muchas reservas respecto a la liberalización de la cuenta de capital en los países en desarrollo. La conveniencia para la economía mundial de relajar muchas de las restricciones a los movimientos de población es evidente. Rodrik coincide en este punto con Bhagwati, que ha llegado a proponer la creación de un organismo multilateral para organizar los movimientos migratorios, en paralelo a la OMC, el FMI y el Banco Mundial. El proyecto concreto de Rodrik de crear contratos de trabajo solapados de cinco años de duración para emigrantes me parece demasiado rígido para que sea aceptado, pero habrá que ver cómo evoluciona este tema.

La propuesta de reforma de las instituciones multilaterales en el sentido de ampliar «el espacio discrecional de formulación de políticas» reservado a los Estados me parece la más peregrina de todas. En primer lugar, «los espacios» existentes son ya amplísimos. Segundo, ¿cómo se miden y se negocian concesiones mutuas entre Estados en un tema tan intangible como los espacios de autonomía política? Piénsese que incluso las negociaciones sobre los temas más prosaicos, pero de enorme impacto sobre los costes de transporte, como las que se producen entre expertos sobre la facilitación del despacho de mercancías en aduanas, presentan problemas de comparabilidad y homogeneización que retrasan su terminación. La negociación sobre temas tan vaporosos como la soberanía en subespacios de la política económica, al sustraer los asuntos del ámbito de los técnicos, abriría además el riesgo de transformar la OMC en una segunda marca de la ONU, convirtiendo las diferencias de interpretación entre profesionales en enfrentamientos políticos entre países.

No deja de sorprenderme la superioridad que Rodrik atribuye a la negociación discrecional respecto a la sumisión a reglas multilaterales como modo de garantizar la satisfacción de los intereses de los países más pobres, porque en una negociación bilateral el más débil lleva las de perder. La diferencia entre las democracias y los sistemas autoritarios es que en aquéllas todos están sometidos a las mismas normas. Canadá, un país rico pero cuya economía es aproximadamente la décima parte de la de su poderoso vecino del sur, tiene la experiencia de lo que es una negociación entre desiguales. Y por eso es el abogado más firme de un sistema de reglas multilaterales en el orden internacional. Cuesta trabajo admitir que lo que es bueno para Canadá no sea más recomendable todavía para países en situación aún más desvalida como Vietnam, Argelia o Bolivia, por ejemplo.

Pero el defecto más grave de las tesis de Rodrik no reside en la relativa bondad o maldad de sus propuestas concretas de reforma de la arquitectura internacional, sino en el mensaje general de escepticismo acerca de los logros del multilateralismo y de autocomplacencia en las posibilidades de la ingeniería social. Desprestigiar la OMC y la consolidación de un régimen comercial abierto abre la puerta a la involución porque las fuerzas a favor de la liberalización son débiles, mientras que la tendencia a la extensión e intensificación del proteccionismo es un peligro constante. Una vez más, el símil de la fragilidad de la democracia es relevante: es muy difícil de conquistar, pero muy fácil de perder.

Y la democracia, paradójicamente, es uno de los mecanismos de fomento de los intereses proteccionistas. La razón está, como ya explicó hace más de medio siglo Anthony Downs13, en la asimetría de información entre los receptores de los sustanciales beneficios de la protección y el resto de los contribuyentes que la pagan. En un sector sujeto a la competencia exterior, una barrera comercial que permite aumentar el precio interno un 20% representa un incremento sustancial de las rentas y del nivel de vida, por el que están dispuestos a presionar al gobierno y a hacer campañas de prensa los trabajadores y los empresarios del sector. Si el sector aporta el 1% al PIB, esa bonanza de un 20% para sus beneficiarios aumenta el coste de la vida para el resto de la comunidad en aproximadamente un 0,2%, apenas apreciable y, por tanto, ignorado. Entre un grupo concentrado de votantes que perciben intensamente los beneficios para ellos de la protección y la masa inmensa que no tiene conciencia siquiera de los costes que debe soportar para sostener aquellos beneficios, ¿hacia qué lado van a inclinarse los políticos que quieren llegar al poder o mantenerse en él? El interés particular se siente con intensidad y el interés público, en el mejor de los casos, se barrunta. El votante típico está óptimamente desinformado sobre los asuntos de interés general y excelentemente informado sobre los asuntos que le conciernen directamente. Esta asimetría opera en cualquier medida de apoyo sectorial, de modo que hoy le toca al carbón, mañana a las energías renovables, pasado al libro, y al final toda la sociedad está participando como beneficiaria y como pagana en el gigantesco sistema de transferencias implícitas. De hecho, paga más de lo que recibe porque, lo mismo que el hielo se derrite por el camino, el coste del proceso político implica que la carga social de la protección es mayor que el valor agregado de los beneficios que reciben sus promotores.

En el modelo de Downs no hay políticos corruptos ni grupos de presión malévolos. Los políticos son iguales al resto de los ciudadanos: maximizadores de su interés particular en la medida que lo permiten las condiciones de su entorno con la información de que disponen. Así, los políticos maximizan las posibilidades de ser elegidos o reelegidos, los ciudadanos en cuanto participantes en la producción tratan de obtener concesiones del gobierno y los mismos ciudadanos, en cuanto votantes, están racionalmente desinformados de los temas generales, excepto de aquellos que afectan a su interés particular. La razón es sencilla. Para el ciudadano medio, la información sobre las mejores rebajas de enero, las ofertas especiales en el mercado de autos o los mejores procedimientos de ascenso en su empresa, es relativamente accesible con un tolerable esfuerzo; y, frente a ese coste, los beneficios derivados de tomar una decisión acertada son sustanciales. El mismo ciudadano, si quisiera emitir un voto basado en un conocimiento completo de las alternativas en juego, tendría que dedicar más tiempo del que dispone a aprender los problemas de las nucleares, los mecanismos de incidencia de los impuestos, el funcionamiento de las instituciones de la Unión Europea, a comprobar con rigor el historial de los políticos contendientes, etc.: un coste inasumible si quiere llegar a fin de mes. Frente a este coste, ¿cuál es la ventaja de tomar la decisión correcta? Nula, porque, uno entre treinta millones, su voto nunca será decisivo en la elección. Este cálculo individual explica el alto nivel de abstención del electorado que se registra en las democracias maduras, superior al 40%. Por otra parte, el hecho de que la participación sea superior al 50% va en contra de las predicciones de este modelo, y de ahí que se hable de la paradoja de la participación.

Es cierto que este modelo del votante racionalmente ignorante ha sido puesto en cuestión recientemente por Bryan Caplan en un libro brillante y provocador que desmenuza, precisamente, lo que él denomina el mito del votante racional14. A través de un análisis detallado de encuestas sobre temas económicos, y del análisis comparado de las votaciones en diferentes jurisdicciones, Caplan muestra que algunos programas votados y algunas medidas sectoriales finalmente adoptadas en los parlamentos no son muchas veces el resultado de la doble asimetría –de costes-beneficios y de información– entre los pocos favorecidos y los muchos contribuyentes, sino del consentimiento, cuando no de la adhesión entusiasta, de la mayoría de los votantes. Dicho de otra manera, a la mayoría de los ciudadanos les gusta el proteccionismo, el rescate público de las empresas privadas en dificultades y los controles de precios, aun entendiendo que esas políticas tienen efectos colaterales adversos, siempre que esos efectos no lleguen a perjudicarles demasiado. Caplan propone que un modo de racionalizar ciertos sesgos permanentes en la opinión, así como la paradoja de la participación, consiste en postular que los ciudadanos tienen preferencias sobre sus creencias políticas, del mismo modo que tienen preferencias sobre las cosas que les gusta consumir. Estas creencias, entre las que está en Estados Unidos una aversión a lo extranjero, son inmunes, hasta un cierto punto, a la refutación lógica o a la disconformidad con la evidencia. Ese punto aparece cuando el coste privado de mantenerlas empieza a ser relativamente alto, cuando la realidad se impone y la vieja creencia se sustituye entonces por otra más conveniente. Es imposible dar cuenta aquí de toda la riqueza de sugerencias de esta obra, pero resaltan dos conclusiones del análisis. Primero, una condición necesaria para mejorar la racionalidad del proceso político es reducir el ámbito de actuación del Estado y aumentar el ámbito de influencia del mercado. Segundo, la lucha contra el proteccionismo es más azarosa de lo que se deduce del modelo de elección pública tradicional.

Si se tiene en cuenta la ubicuidad de los intereses en contra de la integración económica internacional y la duración e intensidad de la Gran Recesión, parece casi un milagro que la deriva proteccionista, especialmente intensa cuando el paro es alto15, no se haya reflejado recientemente en un mayor número de contenciosos en la OMC. Una de las causas de esta aparente tranquilidad es seguramente la arquitectura multilateral del comercio que sus atacantes tienen tanta inclinación a vilipendiar. Esta es una de las diferencias con respecto al período de entreguerras. A diferencia de entonces, ahora existe una maquinaria de defensa del mercado global que, si no impide enteramente, al menos sí dificulta las maniobras de discriminación comercial. La otra diferencia importante es que ahora sabemos lo que pasó entonces, y nadie quiere arriesgarse a una repetición de los aranceles prohibitivos, los contingentes de importación, las políticas de arruinar al vecino y la tragedia de la guerra.

Probablemente esta es la razón por la que el G-20 previene una y otra vez contra los peligros de la tentación proteccionista. Desgraciadamente, el G-20 no practica lo que predica. Según Global Trade Alert, un observatorio de las prácticas proteccionistas de todos los países, el G-20 es culpable de haber introducido 877 medidas discriminatorias del comercio desde noviembre de 200816  y su cuota en el total de medidas discriminatorias ha aumentado desde el 69% en 2009 hasta el 79% en 2012. Según Global Trade Alert, en la actualidad los agresores más frecuentes son los países desarrollados, encabezados por la Unión Europea, aunque Rusia y Argentina se encuentran también entre los primeros en todas las listas. Una buena noticia es que México ha reducido el número de medidas discriminatorias vigentes.

No debe sorprender que hayan sido también los países del G-20 los que hayan encontrado nuevas formas de discriminación, aprovechándose de las lagunas existentes en la normativa de la OMC, que era preciso corregir, pero que no se ha hecho, debido, en parte, a la pasividad de Estados Unidos. Para no contrariar a los sindicatos, el presidente Obama ha demorado la tramitación en el Congreso de los acuerdos comerciales con Corea, Colombia y Panamá, y ha dejado languidecer la ronda de negociaciones de Doha en la OMC. El Congreso, por su parte, ha renovado las medidas de protección a los agricultores de caña de azúcar y remolacha y está contemplando la puesta en marcha de la política Buy American para reservar la contratación pública a los suministradores nacionales, con gran irritación de Canadá y México, los socios de NAFTA. La imitación es fácil, y la Unión Europea, a instancia del presidente Hollande, está elaborando un programa de Comprar lo europeo.

Estas maniobras oportunistas, aunque todavía no han dado lugar a confrontaciones graves, son probablemente ineficaces para conseguir los resultados que se pretenden y, por otra parte, aumentan el peligro de un deslizamiento hacia un proteccionismo que puede resultar irreparable. Las restricciones comerciales son muy difíciles de eliminar por la asimetría entre los pocos privilegiados y los muchos perjudicados sólo un poquito, y, si generan represalias, la eliminación será más difícil todavía, aunque no hayan servido para nada.

Alfonso Carbajo es técnico comercial del Estado.

1. John Maynard Keynes, The Economic Consequences of the Peace, Nueva York, Harcourt, Brace & Howe, 1920.
2. Harold James, The End of Globalization: Lessons from the Great Depression, Cambridge, Harvard University Press, 2002.
3. Véase, en especial, «Sinking Globalization» Foreign Affairs (marzo-abril de 2005), pp. 64-77
4. «Will Globalization Survive?», tercera Whitman Lecture impartida en el Institute for International Economics de Washington el 5 de abril de 2005.
5. Véase Kevin O’Rourke, «Europe and the Causes of Globalization, 1790 to 2000», en Henryk Kierzkowski (ed.), Europe and Globalization, Basingstoke, Palgrave Macmillan, 2002.
6. En el libro de Douglas Irwin, Against the Tide: An Intellectual History of Free Trade, Princeton, Princeton University Press, 1996, se encuentra una penetrante exposición de la historia de los argumentos proteccionistas y de sus refutaciones desde la ortodoxia.
7. En su informe Invisible Slaves: An Endeavour to Combat Domestic Child Labour, Nueva Delhi, SACCS, 1999.
8. Véase Kathleen Beegle, Rajeev H Dehejia y Roberta Gatti, «Child Labor, Income Shocks, and Access to Credit», World Bank Policy Research Working Paper 3075 (junio de 2003).
9. Jagdish Bhagwati, In Defense of Globalization, Oxford, Oxford University Press, 2007 (En defensa de la globalización: el rostro humano de un mundo global, trad. de Verónica Canales, Barcelona, Debate, 2005).
10. En multitud de trabajos recogidos, en parte, en su libro recientemente publicado en nuestro país y traducido con desigual fortuna.
12. Véase Gary Clyde Hufbauer,  «Rodrik: The Globalization Paradox», Institute for International Economics (4 de mayo de 2011), y Drusilla K. Brown, Alan V. Deardorff y Robert M. Stern: «Computational Analysis of Multilateral Trade Liberalization in the Uruguay Round and Doha Development Round», Working Papers 489, Research Seminar in International Economics, Universidad de Michigan (2002).
13. En su obra clásica An Economic Theory of Democracy, Nueva York, Harper, 1957.
14. Bryan Caplan, The Myth of the Rational Voter: Why Democracies Choose Bad Policies, Princeton, Princeton University Press, 2007.
15. Sobre los determinantes de la política comercial, véase Stephen Magee, William Brock y Leslie Young, Black Hole Tariffs and Endogenous Policy Theory: Political Economy in General Equilibrium, Nueva York, Cambridge University Press, 1989.
16. Véase Global Trade Alert, especialmente Débâcle: The 11th GTA Report on Protectionism, para un inventario detallado de las medidas discriminatorias adoptadas por cada país y una relación de los países perjudicados por las mismas.

PARAISOS FISCALES – Corrupcion total y pobreza artificial


Hemos repetido en numerosas ocasiones que la humanidad estamos en la desesperada situación financiera en la que nos encontramos porque la gran mayoría nos hemos dejado manipular y explotar por una minoría elitista enriquecida formada por ladrones, asesinos, parásitos y delincuentes con la inestimable colaboración y apoyo de los gobiernos del planeta y la deleznable clase política (salvo excepciones). El siguiente excelente artículo nos descubre magistralmente cómo nuestros “queridos parásitos” han estado esquilmando a la humanidad durante las últimas décadas  hasta arrastranos a la actual macabra crisis mundial de la que ELLOS son los responsables y por lo que serán encarcelados.
Leyendo y sopesando este artículo comprenderás dónde se pierde el fruto de los 40-50 años que entregas de tu vida trabajando como un esclavo enriqueciendo a otros, mientras a ti te dejan poco más que unas migajas para sobrevivir.
¿Cuánto más vamos a tardar en unirnos toda la humanidad para poner a cada cual en su sitio?
Ali baba

ESOS DE LOS QUE HOY NADIE HABLA….

 

El ranking de los paraísos fiscales. 60 veces el PIB de España en fraudes.

Hoy me voy a limitar a dar un ranking de los paraísos fiscales para que conozcáis un poco su volumen, porque es algo estremecedor, y eso sin pensar en las consecuencias. Sólo haciendo cuentas.

A menudo hablamos de esos lugares que se utilizan para lavar dinero o para evitar pagar impuestos y en algún artículo hemos comentado incluso los métodos de que se valen las grandes multinacionales para no pagar lo que les corresponde, pero casi nunca se mencionan cifras del dinero que esa gente escaquea en realidad ni del verdadero volumen de las operaciones que se implican en este fraude fiscal. Sin ánimo de ser exhaustivo, ni de tener perfectos los datos (proceden del Banco Mundial), os paso una lista de los principales paraísos fiscales, los bancos que hay domiciliados en ellos y las empresas que se han dado de alta en su territorio:

1. Las Islas Caimán: Tiene 350.000 habitantes y un territorio de unos 700 Km cuadrados, del que buena parte son islotes deshabitados. En las islas Caimán están instalados 584 bancos y opera un total de 2200 fondos especulativos y fondos de pensiones. En total, manejan entre 500.000 millones y 2 Billones de dólares, que es tanto como el doble del PIB de España. En las Islas Caimán hay domiciliadas y en activo unas 44.000 empresas. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

2. Islas Bahamas: No voy a ser tan detallado. Podéis buscar población y tamaño en la Wikipedia. Hay dados de alta 350 bancos y operan 58.000 empresas.

3. Islas Bermudas: Operan en las Bermudas 37 bancos y 11.000 empresas.

4. Islas Barbados: En las islas Barbados están domiciliados 41 bancos, 362 compañías de seguros (para seguros de vida y otros métodos de los que ya hablaremos) y 3920 empresas.

5. Aruba:
 esta es realmente curiosa, pues tiene 70 kilómetros cuadrados de superficie y en ella operan 17 bancos y 3000 empresas.

6. Islas Vírgenes: Me pasa como en la anterior. No tengo la cifra de los bancos y es posible que no los haya, por estar sujeto a la legislación de EEUU, pero la cifra de empresas dadas de alta allí es impresionante: 30.000 nada menos.

7. Belize: De Belize no tengo la cifra de bancos domiciliados, pero sabemos que hay dados de alta en este país caribeño 11600 empresas.

Luego, volviendo los ojos hacia casa, tenemos más. No os penséis que esto de los paraísos fiscales es cosa exótica.

8. Chipre: En Chipre hay dados de alta 34 bancos y 41.000 empresas de operativa internacional. Por eso hay tanto barco por ahí con bandera chipriota (que nos pide ayuda a los demás cuando los atacan los piratas, por cierto…) , pero ya hablaremos de eso otro día.

9. Liechtenstein: Para el que haya estado, poco que añadir respecto a este país formado pro cuatro montañas en medio de los Alpes. No obstante, hay dadas de alta allí, y operando, casi 80.000 empresas de ámbito internacional.

10. Luxemburgo: El más elegante, selecto y rancio de los paraísos fiscales: cuenta con 320 establecimientos financieros, opera 1200 fondos entre fondos de pensiones, fondos soberanos, etc, cuenta con más de 10000 holdings y grupos de empresas y con 55 bancos propios. ¡Y dentro del Euro!, ¡con un par!

De Gibraltar hablo aparte otro día, pero son casi 12.000 las empresas dadas de alta en el peñón. Y como veis, Suiza, la famosa Suiza, ni siquiera aparece…

 

¿Qué os ha parecido?

¿Os dais cuenta de las cantidades de dinero que quedan fuera del sistema, del poder que generan y de las ventajas competitivas que obtienen, para hacer presión y más dinero?, ¿Os dais cuenta ahora de la verdadera magnitud del problema?

Pues sólo es una parte de lo que hay.

 

 

 

Como empezaron:

La empresas petroleras durante los años 60 diseñaron un esquema operativo para evadir impuestos que además servía para pagar lo mínimo a los países de donde extraían el crudo.

Para evitar las consecuencias de accidentes en el transporte marítimo habían ideado el truco del país con bandera de conveniencia (Liberia, Panamá, …). Una empresa pantalla con sede en estos países fletaba el petrolero y la empresa petrolera (Standard Oil, o cualquier otra) vendía el crudo a la empresa de transportes.

Si ocurría un desastre como el del Exxon Valdez, los responsables eran compañías fantasmas sin patrimonio y por tanto inembargables. Con ello las petroleras evitaban gastos de seguro que hubieran sido enormes. El sistema era permitido por las agencias internacionales y los estados pues de esta forma el petróleo resultaba más barato.

Pero las petroleras le sacaron otra ventaja al sistema.

Vendían el crudo a estas empresas radicadas en Liberia o Panamá a un precio muy bajo con lo que Arabia o Kuwait no podrían exigir demasiado dado el corto margen de beneficio que registraban las empresas extractoras. Ahora bien, la empresa naviera de conveniencia vendía muy caro el crudo a las refinerías situadas en los países industriales, con el resultado de que Standard Oil y las demás petroleras no obtenían beneficio alguno en su país de origen y por tanto no pagaban impuestos.

Este sistema evidentemente requería que las autoridades gubernativas hicieran la vista gorda, lo cual se conseguía a base de fuertes dosis de lobbying y también por la nula presión de una sociedad cada vez más petróleo-dependiente.

Pronto surgieron imitadores entre las multinacionales mineras que establecieron esquemas parecidos. Finalmente, tras la proliferación de los paraísos offshore, el sistema de precios de transferencia se generaría a todos los sectores operados por las multinacionales con lo que los ingresos de los estados dependen única y exclusivamente de los impuestos al consumo y de la renta de los asalariados sin asesores fiscales.

 
El 77% de las multinacionales sigue estrategias de precio de transferencia para evadir impuestos. El 68% de ellas declaraba integrar esta estrategia desde la fase de concepción de sus productos.

 

El mercado de eurodólares

Para que los modernos centros financieros offshore entraran en escena hacía falta la aparición previa de un andamiaje institucional que permitiera mantener cuentas “privadas” en dólares fuera de EEUU y fuera de las regulaciones financieras de EEUU.

A esto se le llama: cuentas numeradas bajo secreto bancario.

El mercado de eurodólares apareció durante la guerra fría. A finales de los 50 la URSS necesitaba mantener cuentas en dólares para sus operaciones comerciales con el resto del mundo pero temía tenerlas en cuentas de bancos situados dentro de EEUU sometidas a posibles represalias (como las que sufrieron las cuentas iranianas tras la caída del Sha) .

Los bancos ingleses, ávidos de las suculentas comisiones a deducir, se prestaron al negocio abriendo cuentas denominadas en dólares fuera del alcance de las regulaciones norteamericanas, en sucursales creadas especialmente para ello. Había nacido el mercado de eurodólares.

Los mismos bancos norteamericanos establecieron sucursales con cuentas secretas numeradas en Londres y en otros centros financieros para no dejar escapar el negocio.

El caso del Citibank evadiendo beneficios a Nassau ha sido estudiado por Lucy Komisar. En 1961 el Citibank se convirtió en el primer negociador de “certificados de depósitos en euro-dólares negociables”, el uso de los cuales servía para evadir impuestos norteamericanos, regulaciones sobre reservas mínimas, etc. y en 1969 abrió una sucursal en las Islas del Canal que se convertiría en una meca para los fondos de las grandes fortunas europeas.

La ventaja de estas sucursales offshore era que los depósitos en dólares acumulados quedaban al margen de las regulaciones monetarias. No requerían crear reservas legales adicionales en su casa matriz y podían prestarse a tipos de interés al margen del sistema de la RF.

Cuando las autoridades monetarias norteamericanas establecieron medidas restrictivas para corregir el déficit de su Balanza de Pagos a causa de la guerra del Vietnam, los grandes bancos norteamericanos disponían de dólares no sometidos a estas regulaciones que pudieron prestar a las muntinacionales norteamericanas que querían evitar aquellas restricciones.

 

Hacia la proliferación. EEUU hace la competencia a Suiza. Las sucursales offshore de la banca norteamericana.

El gobierno británico, necesitado de entradas de capital para mantener la paridad de la Libra no dudó en apoyar el mercado de eurodólares (en este caso euro-libras) , y animó a la creación de paraísos fiscales en algunas de las islas del Canal de la Mancha y del Mar del Norte para atraer hacia su moneda los flujos crecientes de capitales de las mafias, narcos, dictadores cleptócratas y demás culos de mal asiento.

Pero fueron finalmente las mismas autoridades norteamericanas las que promocionaron el andamiaje institucional que llevaría a la proliferación de paraísos offshore. Los déficits de la Balanza de Pagos ponían en manos extranjeras dólares que podían ser utilizados para comprar activos estratégicos norteamericanos.

Para contrarrestar estos déficits había que atraer capitales a las sucursales de los bancos americanos en el exterior sustituyendo el incentivo de subir los tipos de interés norteamericanos a cambio de otro tipo de incentivos: la privacidad, el secreto y la ocultación fiscal.

De la misma manera que el franco suizo se revalorizaba por momentos, el $ americano se reforzaría a base de inyecciones de oscuros capitales foráneos en busca de “privacidad”. Fueron el mismo departamento de Estado y el Tesoro norteamericanos los que incitaron a los bancos de EEUU a establecer sucursales con cuentas numeradas y secreto bancario en el exterior para atraer los dólares de origen inconfesable.

 

Entre otras cosas conseguían que parte de los impuestos evadidos permanecieran en casa. Se trataba de poner los servicios bancarios USA a la disposición de dictadores, traficantes, criminales e incluso adversarios de la guerra fría. Chase Manhatan y demás respondieron levantando una red de centros offshore con el propósito de convertir América en otra Suiza a todos los efectos.

Dado este apoyo institucional, las grandes firmas auditoras y los bufetes financieros se lanzaron a asesorar a las corporaciones y ricos clientes sobre como crear cuentas bancarias en bancos offshore en nombre de sociedades de papel. La sociedad papel sería la propietaria de los inmuebles, terrenos o acciones que los ricos tiene en EEUU.

Las plusvalías de capital obtenidas de su venta sólo pagarían los impuestos vigentes en el paraíso fiscal, es decir, nada.

 

 

En pocos años el planeta se fue poblando de diminutos “anti-estados” donde la riqueza de de las naciones es succionada con cada vez más potentes y sofisticadas formas de bombeo.

Durante décadas ha sido su existencia la que ha generado un competición suicida entre jurisdicciones reguladoras e impositivas que ha llevado a la mayoría de gobiernos a recortar impuestos al capital y ofrecerle apetitosos recortes regulatorios.

La laxa regulación “offshore” ha creado un contagio sistémico, envenenando las regulaciones “onshore”.
La podredumbre se ha ido extendiendo desde lugares como las islas Caimán hacia lugares como Luxemburgo o Irlanda. En EEUU, un estado de la unión, Delaware, ofrece las mismas “ventajas” fiscales y regulatorias que cualquier isla tropical.

 

Según un informe de Justice Network (para 2005), las fortunas privadas en paraísos fiscales sumaban la cifra de 11.5 billones de $ que generarían una renta anual de 0.86 billones de $ libre de impuestos. Si estos impuestos se contabilizaran sumarían una enorme cantidad que seguramente mejoraria la calidad de vida de los habitantes del planeta de forma sustancial.

Esto se ha traducido en una regresión fiscal creciente a medida que los gobiernos se ven constreñidos por un lado a recaudar impuestos indirectos, recayendo la carga fiscal casi exclusivamente sobre los no ricos, y por otro a postergar la inversión en infraestructuras y el gasto social redistributivo.

La evasión fiscal corrompe el buen funcionamiento de un sistema impositivo y distorsiona el funcionamiento de la economía puesto que castiga el comportamiento ético y premia la corrupción y la trampa, socabando el principio de solidaridad y la integridad del sistema democrático.

 

La proliferación. Los fondos de inversión soberanos y la crisis Argentina

A principios de los 90 de la mano de la gran banca norteamericana se crearon fondos de inversión especializados en deuda pública a corto plazo de “países emergentes” denominada en dólares (Estos “Fondos Soberanos” eran distintos de lo que actualmente se conoce como tal).
Estos fondos podían generar altísimos rendimientos si tenemos en cuenta que los bonos argentinos o brasileños, con ratings por los suelos, rendían un 45% de interés anual. Después de la insolvencia de México en 1982 pocos se arriesgaban a adquirirlos.

Los clepto-gobiernos argentino, brasileño o mexicano, promotores de reformas y normativas que facilitaban y promovían las fugas de capitales, fuga que dejaba exhausta la hacienda de dichos estados, se endeudaban alegremente a corto plazo a niveles inverosímiles.

Pues bien, fueron esos capitales fugados los que asesorados por Merrill Lynch desde sus oficinas en Buenos Aires, entraron en estos fondos de inversión soberanos (los demagogos argentinos les llamaban Yankee Funds) para lucrarse con los altos rendimientos mientras operaban con la seguridad de que sus compinches y parentela operaban desde el interior para que sus gobiernos arremetieran con todo para pagar la deuda externa.

Es decir, la oligarquía argentina estaba reciclando su propio capital dolarizado evadido de vuelta a Argentina vía los enclaves offshore.  Los “Yankee Funds” era en ralidad “argentino Funds”.
El esquema se repitió con la Rusia de Yeltsin en la que los “inversores extranjeros” suelen ser rusos con una cuenta offshore operando desde Chipre, Suiza o Liechtenstein, asociado a una firma americana para camuflar la jugada.

A partir de mediados de los 90, con la dolarización de la economía argentina (imitando a Panamá y Liberia) parecía que se había descubierto el mecanismo para impedir las bancarrotas estatales y ello animó a los inversores.

El gobierno argentino emitió enormes cantidades de bonos en dólares para financiar sus déficits fiscales que se colocaron a tipos del 10% dada la disminución del riesgo país.

Los oligarcas y demás evasores de capitales argentinos, que habían adquirido sus bonos a precios de saldo hacía pocos años pudieron venderlos a 4 o 5 veces su antiguo valor, ahora que eran considerados seguros.

Era el boom de los 90, el de la euforia financiera que no veía riesgo en ninguna operación. Los Fondos de inversión proliferaron como setas y con ellos los paraísos fiscales ligados a sus operaciones. Los paraísos fiscales reciclaban los dólares de la mafia, el narcotráfico, la cleptocracia rusa, de Pinochet y congéneres, de los impuestos evadidos, … para prestarlos a los países emergentes.

 

Se trataba de una pirámide de deuda que al final colapsó en el 2001 dejando entre otros cadáveres el de Argentina.

…Y con el vino el “corralito”…
El Citibank colaboró eficientemente en la evasión.

Rusia que había sufrido una evasión de capitales cercana a los 25.000 millones de $ por año desde 1990 recibió un préstamo del FMI en agosto de 1997 para evitar la bancarrota.

El préstamo en cuestión desapareció en un entramado offshore a partir de un desconocido banco ubicado en las islas británicas del Canal, de donde pasó a Chipre, luego a Suiza y finalmente a EEUU. De oca a oca y tiro por que me toca.

En el 2000, la GAO (U.S. General Accounting Office) informó que el Citigroup desde 1991 a 2000 había permitido que más de 800 millones de $ de fondos rusos sospechosos circularan por 136 cuentas abiertas a compañías creadas por rusos en Delaware.

La mayoría de los depósitos fueron inmediatamente transferidos a paraísos fiscales.

Muchos de los préstamos del FMI a países africanos o latinoamericanos han sido completamente absorbidos por la evasión de capitales hacia los centros offshore.

 

¿Como funciona un paraíso fiscal? 

Los paraísos fiscales constituyen un entorno especialmente diseñado para depositar, guardar, invertir o recuperar el botín mal ganado o evadido por los CEOs, dictadores, narcos, traficantes de órganos, … Gozan de un servicio sofisticado de asesorías, bufetes fiscales, empresas auditoras, y por supuesto de sucursales de la banca “legal” especializadas en este tipo de operaciones.

 


Pagar impuestos es una cuestión voluntaria para las empresas y los ricos

La capacidad de evasión es total. Las ganancias obtenidas de ventas inmobiliarias o en operaciones con acciones, de herencias y legados… cualquier tipo de ganancia se pude atribuir a las filiales trusts o fundaciones ubicadas en los centros ofshore de forma que hoy día pagar impuestos es una cuestión voluntaria para las empresas y los ricos y todo el peso de la recaudación de los estados se hace vía el IVA o el IRPF de los que no saben evadir.

Para la vuelta a circulación legal gozan de la inestimable colaboración de las cámaras bancarias de compensación (Clearstream, Euroclear) que filtran la suciedad de las operaciones, y permiten depositar en cuentas listas para gastar, el dinero libre de impurezas.

Las grandes corporaciones por su lado buscan toda una serie de ventajas: evitar el control de cambios del propio país o eludir la convertibilidad de la moneda. Otras veces, lo que se pretende es centralizar la gestión financiera de las sociedades (Enron).

La libertad absoluta para los movimientos de capitales a nivel mundial, y la comunicación electrónica, permiten que las operaciones se realicen desde cualquier oficina de un banco o de una corporación. El aislamiento de Liechtenstein en los Alpes, sin aeropuerto ni estación de ferrocarril, no es obstáculo a su operativa.

Las transacciones son simples apuntes electrónicos entre las diferentes entidades. El “papel”, los títulos de valores o los documentos quedan depositados en origen y el registro “notarial” en las cámaras de compensación y liquidación como Clearstream.


¿Se podrían controlar los manejos de los paraísos fiscales?

En realidad, si existiera la voluntad política para ello, el control de los movimientos de capital es técnicamente es muy sencillo.

Actualmente el 99% de las transacciones monetarias y de valores (acciones, títulos …) son registros electrónicos que finalizada la jornada implican saldos a favor o en contra del propietario. Estos ajustes de moneda y de títulos se realizan dentro de dos o tres empresas de clearing internacional(cámaras de compensación) CLEARSTREAM en Luxemburgo y EUROCLEAR en Bélgica.

 

 

Estas empresas guardan un registro de todas y cada una de las operaciones que se efectúan y, en contra de lo que suele creerse, la gran mayoría de las transacciones en fondos criminales también pasan por estos registros, es decir, por el sistema financiero oficial.

Así pues el sistema financiero ha simplificado sus procesos de tal forma que funciona con unos mecanismos simples y poco numerosos.

Pero por otro lado, y al amparo de la desregulación iniciada por R.Reagan y M.Thatcher en los 80, una compleja maraña de estructuras jurídicas relacionada con los nuevos “productos” financieros, las sociedades fiduciarias y los paraísos offshore, han convertido el mercado financiero en un panorama opaco en el que navegar sin preocuparse por las obligaciones legales vigentes en los países de origen.

 

El paraíso fiscal de Londres

Si además tenemos en cuenta que el principal valedor del sistema de paraísos fiscales es la plaza financiera de Londres con imposición débil o nula para los no residentes (200.000 no residentes están exentos de impuestos: financieros de la City, futbolistas, cantantes, … ), secreto bancario, secreto profesional, procedimiento de registro simplificado, libertad total de movimiento de capitales, apoyo de una sólida estructura financiera, buena imagen de marca y una densa red de acuerdos bilaterales con otros paraísos fiscales, no cave duda de que los paraísos fiscales son consustanciales al sistema en su actual andadura.

Por lo visto hace falta que un alto cargo de Clearstream sea despedido para que nos enteremos de las operaciones del Banco Ambrosiano, del Banco Menatep y las mafias rusas, de las comisiones para ventas de fragatas o de las operaciones ilícitas de la CIA en Irán; o que alguien saque un DVD de Liechtenstein con datos sobre miles de millones de euros evadidos de Alemania, Italia, EEUU o España.
Denis Robert desenmascaró el tinglado:
Todas las transacciones financieras están registradas y esta información es centralizada y almacenada en grandes estaciones de clasificación de las finanzas. Clearstream, Euroclear y Swift con sucursales y clientes en todo el mundo, se han convertido, gracias al microchip y el progreso de la tecnología de la información, en las herramientas esenciales de la mundialización. 
Son los administradores del tráfico en la aldea global, las empresas de transporte de capitalismo financiero, son sus cajas registradoras sus torres de control. Todos los bancos del planeta y las empresas multinacionales están permanentemente conectados a sus redes y las usan para moverse, comprar, vender, engañar, robar, ocultar y desaparecer. Swift graba y transmite las órdenes de transferencia de banco a banco. Estás en Italia de turista y alquilas un automóvil. Al utilizar tu tarjeta de crédito, la transacción se transmite por la red SWIFT que carga tu cuenta y abona en la cuenta de la compañía de alquiler.
Clearstream y Euroclear, por su parte, organizan el comercio transfronterizo de acciones y bonos, garantizan la solvencia de los clientes, compensan los intercambios, efectúan transferencias en efectivo para saldar operaciones y actúan como depositarios de buena parte de los títulos
.”

 

Las responsabilidades la la Comisión Europea

La Comisión Europea mira hacia otro lado. La constitución que nos colaron con referéndum y que están colando ahora sin, abunda en más y más desregulación para los capitales mientras Luxemburgo (Clearstream) y Bélgica (Euroclear) se han convertido en las centrifugadoras del lavado del dinero sucio del mundo.

Alemania, tras el escándalo de evasión fiscal masiva, puede exigir medidas, pero que se lleguen a aprobar es imposible, porque en cuestiones fiscales, según el Tratado de Lisboa, se necesita el consentimiento de todos los 27 Estados miembros de la UE y La directiva fiscal de la UE de 2005 en vigor sobre la protección del secreto bancario es de una laxitud conmovedora. (La directiva es como “un queso suizo, lleno de agujeros”, dicen expertos fiscales.)

El 28 de febrero, según la Vanguardia, tras el estallido del caso Liechtenstein, la Comisión criticaba las medidas de España contra la evasión de capitales – libre circulación de capitales dixit- a Liechtenstein y recomendaba “evitar medidas desproporcionadas” en la investigación de la evasión fiscal.

Las reglas de la directiva fiscal del 2005 rigen por ejemplo para intereses, pero no para dividendos. Además se aplican a personas físicas, pero no a fundaciones, a una de las cuales recurrió por ejemplo Klaus Zumwinkel, presidente del directorio del grupo Deutsche Post en su recientemente descubierto fraude fiscal a gran escala. Los paraísos fiscales se adaptaron rápidamente a la suave directiva. Las fundaciones (stieftung) en Liechtenstein pasan ya de 50.000 en un país de 33.000 habitantes.

Lo poco dispuesta que está la Comisión para la tarea lo demuestra que acaba de aprobar una reforma del plan general de contabilidad de la UE para uniformizar – globalización impone – el sistema de valoración contable de los activos según el opaco modelo ultraliberal norteamericano.

El principado de Liechtenstein tiene más del doble de empresas que de ciudadanos. 35.000 personas y 80.000 firmas, muchas de las cuales reportan como domicilio un apartado postal. El derecho local permite la constitución de fundaciones con fines privados. Es decir tu vas con tu maletín lleno a un bufete y te montan tu fundación. El impuesto sobre estos capitales es irrisorio: 0,1 por ciento a capitales menores a dos millones de francos; si tal cantidad es aumentada, la tasa se rebaja a 0,075 por ciento y si el monto rebasa los 10 millones de francos, la carga fiscal casi desaparece: queda en 0,005 por ciento.

Un español encarga a LGT Group la creación de una fundación. Un despacho español hará de agente mediador. LGT de Liechtenstein colocará a sus empleados en los patronatos de las fundaciones y para que las transferencias no dejen rastro, LGT Group facilita sociedades interpuestas, Special Purpose Vehicles.

 

¿Cómo se lava el dinero?

Se realizan una serie de operaciones sucesivas: colocación, apilado, integración y un centrifugado entre cada una de ellas.

1. La colocación, o prelavado, consiste en trasladar dinero líquido y divisas del lugar de adquisición hacia los establecimientos financieros de diferentes plazas, repartidos sobre una multiplicidad de cuentas.
Esta operación no requiere maletas llenas de billetes, los banco ayudan a sacar los fondos hacia los paraísos fiscales. La evasión a Liechtenstein se hace, según Eduard Güroff, fiscal antifraude aleman, mediante simples transferencias. “Un banco, por ejemplo, junta en una cuenta 10 millones de euros de varios clientes en Alemania y los manda a Liechtenstein como si fueran propios, sin nombres. Meses después, envía una nota aclarando de quién es cada parte. El banco de Liechtenstein crea entonces una fundación numerada para cada cliente. Como sólo el banco y el cliente saben de quién es la fundación, el sistema es fácil, limpio y opaco al fisco“.

2. El apilado, o mezcla, que hace imposible rebobinar el hilo hasta la fuente de los provechos ilícitos: multiplicación de transferencias de una cuenta a otra, en diversas entidades bancarias situadas en paraísos fiscales, …. y reconversión de los fondos en títulos e inversiones canalizadas hacia varios mercados financieros, utilizando las cámaras de compensación como Clearstream en Luxemburgo o EUROCLEAR en Bruselas.

3. Integración: Por fin, última etapa, y utilizando de nuevo a Clearstream o Euroclear, la integración y reaparición legal de los capitales blanqueados, reagrupados en cuentas bancarias visibles, y preparados para ser usados de forma totalmente legal.

Es decir, las empresas de compensación actúan de centrifugadora durante todo el proceso de lavado para ir eliminando en distintas fases la “suciedad” del dinero mal ganado.

Las mismas técnicas y los mismos circuitos sirven también para la gestión secreta de las fortunas de los gobernantes corruptos, el dinero de la droga, el dinero negro del deporte o del mundo del espectáculo; el fraude fiscal; la evasión (fiscal) de los beneficios de las multinacionales hacia sus filiales offshore; la financiación ilegal de los partidos políticos; el pago de comisiones ilegales sobre contratos gubernamentales; el dinero de la mafia, del negocio de trata de blancas, el del comercio de órganos, ….

 

Los servicios financieros de los paraísos fiscales
El paraíso fiscal que quiera atraer a este submundo ofrece una gama de turbios servicios “financieros” apropiados:

Parcelas en “parques” tecnológicos con equipo y logística perfectos, en particular en medios electrónico-informáticos de comunicación que permiten el acceso libre, en tiempo real, a todos los mercados mundiales, y correspondencia asegurada con las grandes redes bancarias, generalmente representadas en el mismo lugar. Así, el Gobierno español hubo de conceder unas 100,000 líneas de teléfono fijo a Gibraltar en 2002 para que pudiera reconvertirse en un paraíso fiscal competitivo al servicio de las inmobiliarias y mafias de la Costa del Sol.

Facilidades para atraer a una masa de abogados, economistas, financieros, brokers, contables, auditores, asesores fiscales, … sin escrúpulos para ofrecer asistencia, peritaje, arbitraje, gestión local jurídica y contable a los clientes.

Seguridad y estabilidad política; débil (o nula) represión de la criminalidad financiera, y débil (o nula) la cooperación internacional.

Secreto bancario contra toda investigación criminal, ausencia de control de cambio, derecho a constituir cualquier forma de sociedad, real o ficticia, con anonimato garantizado para los partícipes; exoneración fiscal o imposición simbólica.
Paraísos fiscales virtuales

El boom que han registrado países-paraíso como Luxemburgo, Liechtenstein, Andorra, Panamá, etc. ha llevado a una verdadera proliferación de este tipo de tinglados. Lo más avanzado en este campo son los paraísos fiscales ubicados en países virtuales como The Dominion de Melchizedek o el Reino de Enenkio, que alegan estar situados en atolones de la Micronesia, pero que gracias a sus operaciones online “trabajan” con la misma eficacia o más que la de sus congéneres materiales, en un mundo donde la virtualidad es un valor en alza.

 

El partenariado mafia – gobiernos – multinacionales

Todo esto no es un secreto. No se trata de algo marginal. Lo que para el capitalismo liberal de los 80 era un “desliz necesario” que lubrificaba el funcionamiento del sistema capitalista, se ha convertido en una degeneración monstruosa que determina el funcionamiento actual del sistema.
Las mafias participan plenamente en el sistema bajo la connivencia de las multinacionales en busca de contratos suculentos y el lesser faire de los gobiernos en deuda con los que financiaron su elección. Las mafias contribuyen rompiendo huelgas, encuadrando obreros e infiltrando los sindicatos, doblegando gobiernos, eliminando jueces, contables, insiders o periodistas con excesivo olfato. El dinero de la mafia es un activo muy rentable en manos de los bancos “legales” con el cual financiar a gobiernos y operaciones de las multinacionales.

Las multinacionales eludiendo impuestos, evadiendo beneficios, deshaciéndose de residuos tóxicos, robando a los accionistas de a pie con información privilegiada, obteniendo contratos a base de comisiones, …

Los gobiernos y los organismos supranacionales (Comisión Europea) en contrapartida, reducen las reglamentaciones, retardan indefinidamente las pesquisas, relajan o suprimen los controles sobre los movimientos de esos capitales, emiten normas cada vez más “flexibles” de contabilidad, hacen la vista gorda frente a paraísos fiscales instalados en sus mismas narices.

(no hace falta ir a las islas Caimán. Las islas del Canal, Luxemburgo, Gibraltar, Andorra, Lichtenstein, … constituyen “departamentos” consustanciales al funcionamiento de la actual Unión Europea.)

Ante las críticas por doquier el G7 creó en el 2000 el Grupo de Acción Financiera contra el blanqueo (GAFI) que en la práctica resultó un verdadero gafe, otorgando, tras estudios y evaluaciones diversas, la homologación de “centros financieros respetables” a verdaderas islas de la Tortuga como Islas Caimán, Jersey, … Posteriormente la OCDE se sumó al proceso de blanqueamiento de centros offshore de forma que en 2004 sólo Andorra, Liberia, Liechtenstein y las Islas Marshall eran “paraísos fiscales”. El resto al parecer eran verdaderos hijos pródigos que volvían al redil de la legalidad.

 

La banca española y los paraísos fiscales

El Grupo de Acción Financiera Internacional denunció en 2006 que la legislación española no establece prohibición alguna para mantener relaciones comerciales con las sociedades- pantalla. Tampoco el Gobierno español cuenta con una estimación sobre las sociedades que sirven de pantalla a las empresas españolas en paraísos fiscales. ¿Para qué?

Si el dinero (a quien importa como fue ganado) está en Barbudas, Bahamas o Caimán, los bancos van detrás. El Santander (SCH) tiene más de un centenar de sociedades “consolidadas” (sus contabilidades se agregan a la contabilidad de la matriz) radicadas en paraísos fiscales y puede vanagloriarse de haber gestionado los fondos de la familia Pinochet durante sus días más amargos a través delCoutts USA Internacional, propiedad de SCH.

Grandes empresas como Telefónica han instalado sociedades holding en las Islas Vírgenes Británicas. Santander y BBVA, cuentan con firmas de gestión de fondos de inversión en Bahamas, Jersey, Isla de Man, Islas Caimán, Islas Vírgenes o Antillas Holandesas.

La Caixa, el Banco Popular, el Sabadell-Atlántico, … todos tienen su sección de sociedades offshore, la competencia impone.

En la actualidad el BBVA controla el segundo banco de Colombia y el primero de México y ocupa los primeros puestos en otros 14 países de la región, donde es el primer grupo en seguros y planes de pensiones. Es, a decir de muchos, una de las labadoras más eficientes del narcotráfico americano.

En 2002 la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción españolas investigó oscuras transacciones ligadas a la Expo 92 de Sevilla que les conducirían al BBVPrivanza y a una basta trama internacional: Colombia, Puerto Rico, Panamá, islas de Jersey , Gran Caimán, Suiza, México (Probursa), Perú (Continental), Venezuela (Provincial), los Estados Unidos (Bank of New York), e incluso derivaciones menos documentadas hacia Chile y Cuba. En total una red en 13 países. En 2007 el fallo del tribunal declaró la nulidad de las actuaciones y archivó caso dada la “inexistencia de perjudicados”.

El BBV operaba una “caja B”, abierta en 1987 en Jersey y ampliada en 1991 en Liechtenstein, con 224 millones de euros buena parte de ellos invertidos en 22 fondos de pensiones a nombre de ex consejeros del BBV, pertenecientes a la élite económica del país, entre quienes se incluía al entonces presidente, Emilio Ybarra. Los CEOs del banco buscaban libertad de acción al margen de los accionistas para concederse pensiones exorbitantes. Al final también se archivó el caso.

En mayo 2007 la revista Capital señalaba una lista de 27 sociedades del BBVAcon sede en conocidos paraísos fiscales como Jersey o las Islas Caimán, o países como Luxemburgo o Suiza.

Caja España, como el resto de entidades financieras exhibe su propia empresa ‘Caja España de Inversiones Finance Limited”, con domicilio social en las oficinas de Maples And Calder, Abogados, en la Islas Caiman (Ugland House, South Church Street, P.O. Box 309).

Muchas SICAVs (Sociedades de Inversión Mobiliaria de Capital Variable) españolas, se encuentran domiciliadas en Luxemburgo.

Se trata de fondos de inversión para que los ricos que no quieren pagar impuestos, no tengan que “expatriar” sus capitales. Aquí, en España (en un banco español) , en una SICAV a medida, se pueden evadir legalmente todos los impuestos.

Las Sicav son sociedades por acciones y actúan como cualquier sociedad anónima, siendo su teórico campo de actividad la inversión colectiva.

Se trata de esquemas ofrecidos por los bancos y cajas a los ricos para colocar sus capitales y evadir impuestos.

Para mantener la falacia de que se trata de una sociedad de inversión “colectiva” la creación de una Sicav requiere legalmente un mínimo de 100 partícipes y un capital mínimo de 2.400.000 €. Son los mismos bancos los que organizan el fraude proporcionando los 99 accionistas que faltan, El truco se basa en poner en contacto a diferentes clientes con los mismos intereses según el esquema: “yo te ayudo a ti a montar tu sociedad, y tú me ayudas a mí a montar la mía”. De los 2,4 millones basta con dedicar unos miles para participar como accionista de las Sicav “amigas”.

La autorización de una Sicav corresponde a la CNMV que suele hacer la vista gorda ante tales manejos. Los beneficios obtenidos por estas sociedades tributan al 1% en el impuesto de sociedades frente al 35% al que deberían hacerlo en caso de constituir, por ejemplo, otro tipo de sociedad, como un holding.
con ideas de : http://crisiscapitalista.blogspot.com/
Celestino Olalla: Paraísos fiscales, los agujeros negros de la economía
Javier González: Paraísos fiscales, escondrijos de una cuarta parte de la riqueza mundial

Los países más corruptos del mundo: EU, Gran Bretaña y Suiza – Tax Justice Network

 

Alfredo Jalife-Rahme
La opinión pública británica ha sido seriamente sacudida en sus fundamentos mentales. A la propaganda rocambolesca sobre el montaje hollywoodense de sospechosos atentados celestiales del “Jihad terrorista”, siguió el anuncio por una tv británica del lanzamiento de un documental sobre el asesinato (ficticio, desde luego) de Bush (The Washington Post, 2-09-06).
Pero nada se asemeja a la conmoción que han producido en la cúpula de la plutocracia global los hallazgos de la excelsa entidad europea Tax Justice Network (TJN), durante la conferencia anual de la venerable Royal Geographical Society (01-09-06), que ha puesto en la picota al íntimo mecanismo criminal de la globalización financiera, el cual exploramos con antelación en nuestro libro agotado El lado oscuro de la globalización (Ed. Cadmo & Europa, 2000).
EU, Gran Bretaña y Suiza encabezan la lista de los “países más corruptos del mundo” debido al “refugio que ofrecen al dinero sucio” en paraísos fiscales, como Channel Isles y Isle of Man, según las investigaciones de TJN, que dirige Joseph Christensen, quien fustigó la laxa clasificación que compila cada año “Transparencia (sic) Internacional”, donde siempre los países africanos vienen convenientemente en los primeros lugares.
Con justa razón Joseph Christensen indicó que el índice de corrupción de Transparencia (sic) Internacional “usa una definición demasiado estrecha” que se enfoca con exclusividad a los “sobornos” y omite lo esencial:
Si la “definición fuese ampliada e incluyera otras formas de transferencias criminales de dinero y transacciones ilícitas”, entonces “Estados Unidos (EU), Gran Bretaña y Suiza, así como los otros países con paraísos fiscales, encabezarían la lista”.

La “cantidad de corrupción en los países en vías de desarrollo es de 20 mil millones de dólares al año, mientras la inclusión de las corruptas transacciones transfronterizas elevan su monto a 539 mil millones” (¡27 veces más!).
No lo dice Christensen, pero se sabe que Transparencia (sic) Internacional, financiada por la gasera mafiosa texana Enron, fue diseñada para operar baños de sauna moral y opacar la corrupción global.

Luego de demostrar en forma persuasiva la malignidad de los paraísos fiscales, Christensen se centra en Gran Bretaña, que “merece estar incluida en los altos rangos de cualquier lista de países corruptos debido a la infraestructura corrupta de sus consejeros (sic) financieros (nota: sin duda, los óptimos del planeta), quienes desvian el dinero a los paraísos fiscales”.
Acusa a Gordon Brown, encargado de las finanzas británicas, de “no cumplir su promesa de perseguir a los evasores de impuestos de las grandes corporaciones que operan a gran escala, debido a su resistencia de alterar la percepción de Gran Bretaña como una nación de bajos impuestos” y quien “en lugar de perseguir a los corruptos superricos (sic), ha colocado el peso de los impuestos en los ingresos medianos y bajos”.
Según datos de Prem Sikka, profesor de Contabilidad de la Universidad de Essex, la evasión fiscal “organizada” de las trasnacionales británicas asciende a más de 250 mil millones de dólares por año.

Esta es la “economía parasitaria” que ha impuesto la desregulada globalización financiera operada por la cleptoplutocracia de la banca israelí-anglosajona.
Christensen se fue a la yugular de la mafia rusa, vinculada conspicuamente a sus similares de la banca israelí-anglosajona: “no se puede transferir la cantidad de dinero de Rusia sin usar las redes de la banca occidental (sic) que están implicadas profundamente en el proceso”.

Finalmente (re)clamó la abolición de los paraísos fiscales, una añeja demanda de Bajo la Lupa, en lugar de las “aspirinitas” del “impuesto Tobin” diseñado para mitigar la corrupción, pero no para erradicarla.
Lo vertido sobre “EU, Gran Bretaña y Suiza” se pudiera extrapolar por ejemplo a México y a todos los países donde impera el modelo consustancialmente mafioso del neoliberalismo, cuya alma mater la constituye la evasión sin la más mínima transparencia (sic) en los paraísos fiscales, donde se traslapa el dinero inmundo de la ominosa criminalidad de las trasnacionales globales, los sanguinarios cárteles del narcotrafico, la cleptocracia gubernamental, los traficantes de todo género (desde las armas hasta la narcopederastia tan de moda en el eje Puebla-Cancún) y, más que nada, el “terrorismo islámico” (v. gr.Al-Qaeda), cuyo hilo conjunto de Ariadna lleva a las entrañas del minotauro financiero anglosajón.
Los paraísos fiscales representan los posmodernos establos de Augias de las transacciones catabólicas y diabólicas de la desregulada globalización financiera dominada por el G-7 (extensivo al G-10).
La Jornada, 03/09/06
Paraísos fiscales especializados

Andorra y Mónaco están especializados en la gestión de patrimonios de personas acaudaladas. Cuentas numeradas y secreto total.

Las Bermudas se especializan en las operaciones de las reaseguradoras, y sobre todo las de las aseguradoras llamadas cautivas, porque prestan servicio a un grupo de empresas como filiales de la casa matriz. La laxa legislación del paraíso requiere menos reservas y las primas de seguros no son objeto de imposición.

 

 

Las Bahamas, Liberia, Malta y antiguamente Panamá, se especializan en las banderas de conveniencia para registrar los buques petroleros, de carga de residuos tóxicos, sin controles sobre la seguridad del buque y sin normas laborales para las tripulaciones.

Islas Caimán: Especializadas en cuentas de CEOs y sociedades pantalla. Impuestos cero. Los consejeros de las compañías allí registradas no necesitan ser residentes y sus cuentas no pueden ser auditadas. Acojen a 544 bancos con unos 420.000 millones de dólares en depósitos, y tienen
registradas más de 30.000 empresas. El depósito bancario mínimo exigido ronda los 10.000 dólares americanos y, cinco veces más, si está denominado en otro tipo de divisa. Para constituir un fondo en fideicomiso que valga la pena se requieren 250.000 dólares americanos. Las Islas Caimán son la sede del 80% de los hedge funds.

Pero en general la tendencia es a fusionar o agrupar muchos de estes servicios en centros offshore multiservicio como es el caso de Singapur que se ha convertido en la Suiza asiática.
Se ha avanzado algo en los últimos años en la transparencia de las operaciones de los bancos suizos?

Jean Ziegler:

“No ha habido ningún avance en la legislación suiza al respecto de transparencia, en los ultimos años:
Suiza sigue siendo el principal lugar de refugio y de reciclaje de los capitales en fuga de países del Tercer Mundo, de los beneficios del crimen organizado internacional y de la evasión fiscal europea.

Cuando fui elegido parlamentario, fui testigo de cómo Mobutu mataba de hambre a su pueblo y saqueaba Zaire para enviar todo ese botín a mi país.

La oligarquía financiera suiza encubre con el secreto bancario todos los crímenes del capitalismo mundial.

Frente a esta situación, la Unión Europea muestra una timidez pasmosa: acepta el mantenimiento del secreto bancario suizo y que el país rechace todas las peticiones de cooperación en materia de evasión fiscal.

El estado español, por ejemplo, pierde decenas de millones de euros en impuestos no pagados por empresas e individuos españoles que practican la evasión fiscal con destino a Suiza, con la absoluta y evidente complicidad de los bancos suizos”.

 

España se ha quedado sin “sus” multinacionales – un ejemplo, El Banco americano de Santander (Botin no es el dueño sino J.P. Morgan y afines)

Durante la última década la entrada de capital estadounidense en el Banco Santander ha sido constante y creciente. Actualmente, siete grupos financieros de origen norteamericano poseen cerca del 50% de las acciones.
Emilio Botín continúa al frente del Consejo de Administración del banco, pero ahora es más bien un testaferro de los intereses de estas grandes corporaciones.
En el momento actual, siete grupos financieros de origen estadounidense controlan el 45,3% de los títulos del banco: Chase Nominees Ltd. (12,51%), State Street Bank (9,60) , EC Nominees (6,91%), The Bank of New York Mellon (5,57%) , Capital Research and Management Company (4,87%) , Blackrock Investment (4,78%) y Fidelity Internacional (1,06%). También hay grupos europeos con participaciones significativas, como BNP Paribas (3,18%) y Credit Suisse (2,87). El resto de los accionistas está muy disperso para tomarlos en consideración y el sindicado de acciones de la familia Botín apenas llega a un exiguo 1,7% del total de los valores del banco.
Ahora ya sabemos lo que es privatizar…
Fuente:  JoanFliZ

Prime bank instruments

Fuente: Paraisos Fiscales

Prime bank instruments

un método de fraude altamente sofisticado

portada prime bank instrumentsLos prime bank instruments o instrumentos bancarios preferenciales, conocidos también bajo otros nombres como high interest bank debentures (bonos bancarios de alto interés) o programas de inversión de alto interés, si bien surgieron en la década de los noventa, han proliferado con fuerza y se han hecho más conocidos durante los últimos años.

Los prime bank instruments no son en realidad una inversión, sino nada más que un sofisticado sistema de fraude. Hemos decidido incluirlos en nuestra sección de inversiones como aviso a nuestros lectores, debido a que existe la creencia generalizada de que estos productos son legítimos y realmente existen.

Como se presentan los instrumentos bancarios preferenciales

La presentación del supuesto negocio de los bonos bancarios o bank debentures siempre se produce rodeada de un halo de secretismo. Puede sufrir ligeras variaciones, pero básicamente los estafadores contarán a la potencial víctima una historia parecida a la siguiente.

Tras la conferencia monetaria y financiera de la ONU en 1944 de “Breton Woods”, donde entre otras cosas se decidió la creación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y se establecieron las reglas básicas financieras y comerciales entre los países desarrollados, diferentes bancos “Top” del mundo comenzaron a participar en programas de inversión secretos entre ellos mismos. En el marco de estos programas de trading los bancos comenzaron a emitir diversos instrumentos bancarios preferenciales o prime bank instruments para vender a otras entidades participantes o bien bancos, y compañías financieras de segundo orden.

Estas debentures bancarias son generalmente obligaciones bancarias a medio plazo, llamadas MTN’s o medium term notes, BG’s o bank guarantees (garantías bancarias) y cartas de crédito, llamadas en inglés LC’s letters of credit o su variante americana conocida como SLC (standby letter of credit).

La compra-venta de estos prime bank instruments y bonos preferenciales produce beneficios muy altos, típicamente entre un 10% y un 100% mensual.

Este mercado, es altamente secreto y sólo participan bancos “Top”, así como un puñado de inversores seleccionados por un organismo como la Reserva Federal norteamericana o el Banco Central Europeo (según la versión).

Las operaciones se producen por importes de 100 millones de dólares en adelante. Por supuesto este comercio no es conocido por el público en general y ni siquiera por brokers y agentes de bolsa y todos los bancos implicados y organismos reguladores que intervienen en él negarán su existencia.

En ocasiones excepcionales, algunos traders de este selecto grupo dan la oportunidad a algunos inversores externos a participar en una de estas operaciones de prime bank instruments, estableciendo un fondo común de capital hasta completar la cantidad mínima de 100 millones de dólares para poder participar. Los inversores deben de ser introducidos por alguien que participa en el grupo y tendrán que firmar un contrato de confidencialidad y no divulgación, comprometiéndose a mantener en el absoluto secreto tanto la existencia del mercado de los instrumentos bancarios preferenciales, como de los detalles de la operación.

Como se da credibilidad al fraude

Para hacer creer a sus víctimas que el programa de los prime bank instruments existe y es legítimo, los estafadores involucrarán nombre de instituciones y agencias reguladoras mundiales importantes. Normalmente aseguran que el programa está avalado por el Banco Mundial, la Reserva Federal Norteamericana, eo Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional, la SEC o un organismo similar. Presentarán normalmente un contrato con membrete de la ICC (International Chamber of Commerce) o Cámara de Comercio Internacional, y mencionarán el nombre de uno o varios bancos importantes tales como Citibank, Credit Suisse, UBS, etc. que supuestamente intervienen en la operación.

Por supuesto estas afirmaciones son manifiestamente falsas. De hecho algunos de los organismos mencionados tienen publicados avisos contre el fraude de los high interest bank debentures en sus páginas Web. Si alguna potencial víctima pregunta a los timadores sobre estos avisos, estos responderán que al ser programas secretos los organismos públicos tienen el máximo interés en negar su existencia.

En los contratos además se usará una jerga técnica que pretende dar un tinte de realismo a las operaciones, además de confundir a la víctima. Frases como “fresh cut” (refiriéndose a garantías bancarias recién emitidas), “good, clean, clear funds of non criminal origin”. “Irrevocable pay orders”, etc. son algunos ejemplos.

Como se produce el fraude de los prime bank instruments

Si la presentación del fraude de los instrumentos bancarios preferenciales es sofisticada, todavía lo es más su método de captación de su potenciales víctimas. Los estafadores normalmente se acercan a la víctima diciendo que tienen contacto con alguien que puede conseguir high interest bank debentures por debajo de su valor nominal. Estos después pueden volver a venderse por su valor nominal completo, lo que produce unos beneficios millonarios. Es un negocio sin riesgo ya que tiene la clientela asegurada.

El estafador indicará a la victima que tiene la oportunidad única de participar en un “pool” o fondo común con otros inversores, para llevar a cabo la operación conjuntamente, pudiendo por tanto participar con cantidades más pequeñas.

Una vez que la víctima se convence, tendrá que depositar el importe de su participación en algún banco importante. Cuando se reciben los fondos, los estafadores mediante diversos métodos los enviarán offshore, normalmente a través de diferentes cuentas para borrar el rastro. Utilizan multitud de métodos como emisión de cartas de crédito falsas, utilización de cuentas de corresponsalía en grandes bancos a nombre de empresas financieras radicadas en paraísos fiscales, etc.

Algunos programas de prime bank instruments funcionan como sistemas piramidales o esquemas de Ponzi similares a los de los conocidos HYIP’s. Es decir, comienzan pagando los intereses acordados, lo que ayuda a que la víctima se convenza de que el sistema es legítimo y no sólo reinvierta los beneficios, sino que capte a su vez a otras víctimas. Por supuesto la inversión no existe y a los primeros “inversores” se las paga con la aportación de los nuevos, hasta que los estafadores deciden cortar y marcharse con el dinero.

Los efectos secundarios  del fraude

Es habitual captar a las potenciales víctimas a través de afiliados o promotores (que normalmente no saben que el programa es fraudulento) a cambio de una comisión. Esto ha hecho que algunos de estos intermediarios hayan empezado a ofrecer los prime bank instruments en foros y conocidas páginas de trading. Esto a su vez ha tenido como consecuencia que muchas personas hayan oido hablar de estos programas de supuestamente altísima rentabilidad y que muchos pequeños brokers “quiero y no puedo” se hayan lanzado a la busca y captura de los high interest bank debentures, soñando con el gran negocio.

Una gran parte se publicita declarando que tienen acceso a prime bank instruments, pero en realidad no disponen de ningún contacto directo con el sistema (que por otro lado no es más que un fraude). Solamente tratan de captar al potencial “cliente” para entonces buscar otro broker que sí tenga acceso a la “fuente” y llevarse parte de la prometida comisión de intermediación que superaría el millón de dólares en muchos casos (si existiera, claro).

El problema, es que en la mayoría de las ocasiones los otros supuestos brokers tampoco tienen este contacto ya que también son sólo cazafortunas y soñadores. Se produce entonces un encadenamiento de intermediarios, lo que hace muy complicado cerrar una operación. Gracias a esto, algunas víctimas acaban escapando, ya que en algún momento del laberinto de conexiones llegan a sospechar y abandonan, o bien el broker no encuentra a nadie que realmente esté conectado con la “fuente”.

No obstante muchos de estos pequeños brokers, aun tras varias operaciones fallidas siguen corriendo detrás del gran negocio, cegados por su alta rentabilidad y muchas veces incluso crean sociedades offshore o abren cuentas bancarias para manejar un negocio inminente que nunca llega o si lo hace acaba en fraude. El problema es que estas personas ayudan a divulgar la leyenda urbana de la legitimidad y existencia de estos programas, ya que para aumentar su credibilidad como brokers suelen contar que ya han realizado operaciones exitosas.

Otro problema es que muchas veces la persona que capta a la víctima es algún conocido, familiar o amigo que a su vez actúa como broker o también ha sido engañada como víctima. Esto es peligroso, pues da más credibilidad al fraude de los prime bank instruments, debido a que a todos nos cuesta pensar que nuestro amigo o familiar nos va a estafar. Y en realidad es cierto que no lo hace conscientemente, ya que, porque que ha sido engañado también.

La dificultad de perseguir el fraude

Una dificultad en la lucha contra la estafa de las high interest bank debentures es que las personas que han sido víctimas del fraude, muchas veces tampoco son colaboradoras con la justicia, ya que una gran parte se niegan a reconocer que los programas son una simple estafa y muchas veces culpan al intermediario que les captó o piensan que si continúan más tiempo en el programa recuperarán su dinero. Incluso existen casos en los que los estafados llegan a un acuerdo con los estafadores, los cuales les prometen la devolución del dinero perdido a cambio de la captación de nuevas víctimas. Son los llamados “suckers”.

En ciertas agencias de investigación gubernamentales incluso se sospecha que diversas redes de fraudes de prime bank instruments y esquemas piramidales colaboran entre ellas para hacer más difícil la detección de sus actividades criminales. La gran cantidad de captadores e intermediarios que intervienen hace difícil determinar quien es la “verdadera fuente”, ya que ésta también alegará que no es más que una víctima y que transfirió el dinero a otra persona.

Como reconocer que se está ante un fraude de prime bank instruments

Nuestras alarmas deben dispararse ante la aparición de determinadas características, como las que mencionamos a continuación. Cuanto más puntos se cumplan, más probable es que estemos ante un intento de fraude:

  • Declaración de la existencia de un programa de trading secreto.
  • Rentabilidades muy por encima de lo normal.
  • Garantía de grandes organismos como la Reserva Federal, el BCE, IMF o algún Gobierno importante.
  • Contratos supuestamente aprobados por la ICC (International Chamber of Commerce).
  • Garantía de grandes bancos como Citibank, Credit Suisse o similares.
  • Necesidad de firmar contratos de confidencialidad y no divulgación y/o amenaza de ser expulsado del programa en caso de realizar consultas con asesores de inversión o autoridades.
  • Afirmación que los organismos involucrados negarán la existencia del programa.
  • Afirmación de que se comercia con garantías bancarias. Las bank guarantees o “BG’s”, si bien existen y son emitidos por los bancos, son valores no negociables, es decir que no pueden ser comprados y vendidos.
  • Uso de palabras técnicas o “buzzwords” tales como “fresh cut”, “good, clean, clear funds of non criminal origin”, “Irrevocable pay orders”, “Swift 799”, “ICC 3034 o 3039 Letter of Credit” o “paymaster”. Una lista completa de términos en inglés relacionados con prime bank instruments se puede encontrar en la Web de Treasury Direct.

 

Variantes del fraude

Recientemente también se han observado variantes del fraude de los prime bank instruments en el mercado de los commodities o compra venta de mercancías. En estos casos los estafadores asegurarán que cuentan con un contacto que puede conseguir acceso a materias primas escasas o a precio especial. Según el caso podrá ser un contacto en una mina de oro africana, en un pozo de petróleo en Oriente Medio, un magnate del cereal, etc. No se trata más que de otra variante de la estafa y que se puede reconocer por la existencia de “contactos secretos”, “contratos de la ICC”, unas comisiones fuera de lo común u otros indicios similares. Por ello ante cualquier programa de trading de alta rentabilidad, recomendamos muchísima precaución y no dejarse cegar por la avaricia.

PARAISOS FISCALES – Corrupcion total y pobreza artificial

PARAISOS FISCALES – Corrupcion total y pobreza artificial

Hemos repetido en numerosas ocasiones que la humanidad estamos en la desesperada situación financiera en la que nos encontramos porque la gran mayoría nos hemos dejado manipular y explotar por una minoría elitista enriquecida formada por ladrones, asesinos, parásitos y delincuentes con la inestimable colaboración y apoyo de los gobiernos del planeta y la deleznable clase política (salvo excepciones). El siguiente excelente artículo nos descubre magistralmente cómo nuestros “queridos parásitos” han estado esquilmando a la humanidad durante las últimas décadas  hasta arrastranos a la actual macabra crisis mundial de la que ELLOS son los responsables y por lo que serán encarcelados.
Leyendo y sopesando este artículo comprenderás dónde se pierde el fruto de los 40-50 años que entregas de tu vida trabajando como un esclavo enriqueciendo a otros, mientras a ti te dejan poco más que unas migajas para sobrevivir.
¿Cuánto más vamos a tardar en unirnos toda la humanidad para poner a cada cual en su sitio?
DESPERTARES
Ali baba

ESOS DE LOS QUE HOY NADIE HABLA….

El ranking de los paraísos fiscales. 60 veces el PIB de España en fraudes.

Hoy me voy a limitar a dar un ranking de los paraísos fiscales para que conozcáis un poco su volumen, porque es algo estremecedor, y eso sin pensar en las consecuencias. Sólo haciendo cuentas.

A menudo hablamos de esos lugares que se utilizan para lavar dinero o para evitar pagar impuestos y en algún artículo hemos comentado incluso los métodos de que se valen las grandes multinacionales para no pagar lo que les corresponde, pero casi nunca se mencionan cifras del dinero que esa gente escaquea en realidad ni del verdadero volumen de las operaciones que se implican en este fraude fiscal. Sin ánimo de ser exhaustivo, ni de tener perfectos los datos (proceden del Banco Mundial), os paso una lista de los principales paraísos fiscales, los bancos que hay domiciliados en ellos y las empresas que se han dado de alta en su territorio:

1. Las Islas Caimán: Tiene 350.000 habitantes y un territorio de unos 700 Km cuadrados, del que buena parte son islotes deshabitados. En las islas Caimán están instalados 584 bancos y opera un total de 2200 fondos especulativos y fondos de pensiones. En total, manejan entre 500.000 millones y 2 Billones de dólares, que es tanto como el doble del PIB de España. En las Islas Caimán hay domiciliadas y en activo unas 44.000 empresas. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

2. Islas Bahamas: No voy a ser tan detallado. Podéis buscar población y tamaño en la Wikipedia. Hay dados de alta 350 bancos y operan 58.000 empresas.

3. Islas Bermudas: Operan en las Bermudas 37 bancos y 11.000 empresas.

4. Islas Barbados: En las islas Barbados están domiciliados 41 bancos, 362 compañías de seguros (para seguros de vida y otros métodos de los que ya hablaremos) y 3920 empresas.

5. Aruba:
esta es realmente curiosa, pues tiene 70 kilómetros cuadrados de superficie y en ella operan 17 bancos y 3000 empresas.

6. Islas Vírgenes: Me pasa como en la anterior. No tengo la cifra de los bancos y es posible que no los haya, por estar sujeto a la legislación de EEUU, pero la cifra de empresas dadas de alta allí es impresionante: 30.000 nada menos.

7. Belize: De Belize no tengo la cifra de bancos domiciliados, pero sabemos que hay dados de alta en este país caribeño 11600 empresas.

Luego, volviendo los ojos hacia casa, tenemos más. No os penséis que esto de los paraísos fiscales es cosa exótica.

8. Chipre: En Chipre hay dados de alta 34 bancos y 41.000 empresas de operativa internacional. Por eso hay tanto barco por ahí con bandera chipriota (que nos pide ayuda a los demás cuando los atacan los piratas, por cierto…) , pero ya hablaremos de eso otro día.

9. Liechtenstein: Para el que haya estado, poco que añadir respecto a este país formado pro cuatro montañas en medio de los Alpes. No obstante, hay dadas de alta allí, y operando, casi 80.000 empresas de ámbito internacional.

10. Luxemburgo: El más elegante, selecto y rancio de los paraísos fiscales: cuenta con 320 establecimientos financieros, opera 1200 fondos entre fondos de pensiones, fondos soberanos, etc, cuenta con más de 10000 holdings y grupos de empresas y con 55 bancos propios. ¡Y dentro del Euro!, ¡con un par!

De Gibraltar hablo aparte otro día, pero son casi 12.000 las empresas dadas de alta en el peñón. Y como veis, Suiza, la famosa Suiza, ni siquiera aparece…

¿Qué os ha parecido?

¿Os dais cuenta de las cantidades de dinero que quedan fuera del sistema, del poder que generan y de las ventajas competitivas que obtienen, para hacer presión y más dinero?, ¿Os dais cuenta ahora de la verdadera magnitud del problema?

Pues sólo es una parte de lo que hay.

Como empezaron:

La empresas petroleras durante los años 60 diseñaron un esquema operativo para evadir impuestos que además servía para pagar lo mínimo a los países de donde extraían el crudo.

Para evitar las consecuencias de accidentes en el transporte marítimo habían ideado el truco del país con bandera de conveniencia (Liberia, Panamá, …). Una empresa pantalla con sede en estos países fletaba el petrolero y la empresa petrolera (Standard Oil, o cualquier otra) vendía el crudo a la empresa de transportes.

Si ocurría un desastre como el del Exxon Valdez, los responsables eran compañías fantasmas sin patrimonio y por tanto inembargables. Con ello las petroleras evitaban gastos de seguro que hubieran sido enormes. El sistema era permitido por las agencias internacionales y los estados pues de esta forma el petróleo resultaba más barato.

Pero las petroleras le sacaron otra ventaja al sistema.

Vendían el crudo a estas empresas radicadas en Liberia o Panamá a un precio muy bajo con lo que Arabia o Kuwait no podrían exigir demasiado dado el corto margen de beneficio que registraban las empresas extractoras. Ahora bien, la empresa naviera de conveniencia vendía muy caro el crudo a las refinerías situadas en los países industriales, con el resultado de que Standard Oil y las demás petroleras no obtenían beneficio alguno en su país de origen y por tanto no pagaban impuestos.

Este sistema evidentemente requería que las autoridades gubernativas hicieran la vista gorda, lo cual se conseguía a base de fuertes dosis de lobbying y también por la nula presión de una sociedad cada vez más petróleo-dependiente.

Pronto surgieron imitadores entre las multinacionales mineras que establecieron esquemas parecidos. Finalmente, tras la proliferación de los paraísos offshore, el sistema de precios de transferencia se generaría a todos los sectores operados por las multinacionales con lo que los ingresos de los estados dependen única y exclusivamente de los impuestos al consumo y de la renta de los asalariados sin asesores fiscales.

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El 77% de las multinacionales sigue estrategias de precio de transferencia para evadir impuestos. El 68% de ellas declaraba integrar esta estrategia desde la fase de concepción de sus productos.

b) El mercado de eurodólares

Para que los modernos centros financieros offshore entraran en escena hacía falta la aparición previa de un andamiaje institucional que permitiera mantener cuentas “privadas” en dólares fuera de EEUU y fuera de las regulaciones financieras de EEUU.

A esto se le llama: cuentas numeradas bajo secreto bancario.

El mercado de eurodólares apareció durante la guerra fría. A finales de los 50 la URSS necesitaba mantener cuentas en dólares para sus operaciones comerciales con el resto del mundo pero temía tenerlas en cuentas de bancos situados dentro de EEUU sometidas a posibles represalias (como las que sufrieron las cuentas iranianas tras la caída del Sha) .

Los bancos ingleses, ávidos de las suculentas comisiones a deducir, se prestaron al negocio abriendo cuentas denominadas en dólares fuera del alcance de las regulaciones norteamericanas, en sucursales creadas especialmente para ello. Había nacido el mercado de eurodólares.

Los mismos bancos norteamericanos establecieron sucursales con cuentas secretas numeradas en Londres y en otros centros financieros para no dejar escapar el negocio.

El caso del Citibank evadiendo beneficios a Nassau ha sido estudiado por Lucy Komisar. En 1961 el Citibank se convirtió en el primer negociador de “certificados de depósitos en euro-dólares negociables”, el uso de los cuales servía para evadir impuestos norteamericanos, regulaciones sobre reservas mínimas, etc. y en 1969 abrió una sucursal en las Islas del Canal que se convertiría en una meca para los fondos de las grandes fortunas europeas.

La ventaja de estas sucursales offshore era que los depósitos en dólares acumulados quedaban al margen de las regulaciones monetarias. No requerían crear reservas legales adicionales en su casa matriz y podían prestarse a tipos de interés al margen del sistema de la RF.

Cuando las autoridades monetarias norteamericanas establecieron medidas restrictivas para corregir el déficit de su Balanza de Pagos a causa de la guerra del Vietnam, los grandes bancos norteamericanos disponían de dólares no sometidos a estas regulaciones que pudieron prestar a las muntinacionales norteamericanas que querían evitar aquellas restricciones.

c) Hacia la proliferación. EEUU hace la competencia a Suiza. Las sucursales offshore de la banca norteamericana.

El gobierno británico, necesitado de entradas de capital para mantener la paridad de la Libra no dudó en apoyar el mercado de eurodólares (en este caso euro-libras) , y animó a la creación de paraísos fiscales en algunas de las islas del Canal de la Mancha y del Mar del Norte para atraer hacia su moneda los flujos crecientes de capitales de las mafias, narcos, dictadores cleptócratas y demás culos de mal asiento.

Pero fueron finalmente las mismas autoridades norteamericanas las que promocionaron el andamiaje institucional que llevaría a la proliferación de paraísos offshore. Los déficits de la Balanza de Pagos ponían en manos extranjeras dólares que podían ser utilizados para comprar activos estratégicos norteamericanos.

Para contrarrestar estos déficits había que atraer capitales a las sucursales de los bancos americanos en el exterior sustituyendo el incentivo de subir los tipos de interés norteamericanos a cambio de otro tipo de incentivos: la privacidad, el secreto y la ocultación fiscal.

De la misma manera que el franco suizo se revalorizaba por momentos, el $ americano se reforzaría a base de inyecciones de oscuros capitales foráneos en busca de “privacidad”. Fueron el mismo departamento de Estado y el Tesoro norteamericanos los que incitaron a los bancos de EEUU a establecer sucursales con cuentas numeradas y secreto bancario en el exterior para atraer los dólares de origen inconfesable.
¡ Cóbranos impuestos si puedes ! from AttacTV on Vimeo:

Entre otras cosas conseguían que parte de los impuestos evadidos permanecieran en casa. Se trataba de poner los servicios bancarios USA a la disposición de dictadores, traficantes, criminales e incluso adversarios de la guerra fría. Chase Manhatan y demás respondieron levantando una red de centros offshore con el propósito de convertir América en otra Suiza a todos los efectos.

Dado este apoyo institucional, las grandes firmas auditoras y los bufetes financieros se lanzaron a asesorar a las corporaciones y ricos clientes sobre como crear cuentas bancarias en bancos offshore en nombre de sociedades de papel. La sociedad papel sería la propietaria de los inmuebles, terrenos o acciones que los ricos tiene en EEUU.

Las plusvalías de capital obtenidas de su venta sólo pagarían los impuestos vigentes en el paraíso fiscal, es decir, nada.

En pocos años el planeta se fue poblando de diminutos “anti-estados” donde la riqueza de de las naciones es succionada con cada vez más potentes y sofisticadas formas de bombeo.

Durante décadas ha sido su existencia la que ha generado un competición suicida entre jurisdicciones reguladoras e impositivas que ha llevado a la mayoría de gobiernos a recortar impuestos al capital y ofrecerle apetitosos recortes regulatorios.

La laxa regulación “offshore” ha creado un contagio sistémico, envenenando las regulaciones “onshore”.
La podredumbre se ha ido extendiendo desde lugares como las islas Caimán hacia lugares como Luxemburgo o Irlanda. En EEUU, un estado de la unión, Delaware, ofrece las mismas “ventajas” fiscales y regulatorias que cualquier isla tropical.

Según un informe de Justice Network (para 2005), las fortunas privadas en paraísos fiscales sumaban la cifra de 11.5 billones de $ que generarían una renta anual de 0.86 billones de $ libre de impuestos. Si estos impuestos se contabilizaran sumarían una enorme cantidad que seguramente mejoraria la calidad de vida de los habitantes del planeta de forma sustancial.

Esto se ha traducido en una regresión fiscal creciente a medida que los gobiernos se ven constreñidos por un lado a recaudar impuestos indirectos, recayendo la carga fiscal casi exclusivamente sobre los no ricos, y por otro a postergar la inversión en infraestructuras y el gasto social redistributivo.

La evasión fiscal corrompe el buen funcionamiento de un sistema impositivo y distorsiona el funcionamiento de la economía puesto que castiga el comportamiento ético y premia la corrupción y la trampa, socabando el principio de solidaridad y la integridad del sistema democrático.

d) La proliferación. Los fondos de inversión soberanos y la crisis Argentina

A principios de los 90 de la mano de la gran banca norteamericana se crearon fondos de inversión especializados en deuda pública a corto plazo de “países emergentes” denominada en dólares (Estos “Fondos Soberanos” eran distintos de lo que actualmente se conoce como tal).
Estos fondos podían generar altísimos rendimientos si tenemos en cuenta que los bonos argentinos o brasileños, con ratings por los suelos, rendían un 45% de interés anual. Después de la insolvencia de México en 1982 pocos se arriesgaban a adquirirlos.

Los clepto-gobiernos argentino, brasileño o mexicano, promotores de reformas y normativas que facilitaban y promovían las fugas de capitales, fuga que dejaba exhausta la hacienda de dichos estados, se endeudaban alegremente a corto plazo a niveles inverosímiles.

Pues bien, fueron esos capitales fugados los que asesorados por Merrill Lynch desde sus oficinas en Buenos Aires, entraron en estos fondos de inversión soberanos (los demagogos argentinos les llamaban Yankee Funds) para lucrarse con los altos rendimientos mientras operaban con la seguridad de que sus compinches y parentela operaban desde el interior para que sus gobiernos arremetieran con todo para pagar la deuda externa.

Es decir, la oligarquía argentina estaba reciclando su propio capital dolarizado evadido de vuelta a Argentina vía los enclaves offshore. Los “Yankee Funds” era en ralidad “argentino Funds”.
El esquema se repitió con la Rusia de Yeltsin en la que los “inversores extranjeros” suelen ser rusos con una cuenta offshore operando desde Chipre, Suiza o Liechtenstein, asociado a una firma americana para camuflar la jugada.

A partir de mediados de los 90, con la dolarización de la economía argentina (imitando a Panamá y Liberia) parecía que se había descubierto el mecanismo para impedir las bancarrotas estatales y ello animó a los inversores.

El gobierno argentino emitió enormes cantidades de bonos en dólares para financiar sus déficits fiscales que se colocaron a tipos del 10% dada la disminución del riesgo país.

Los oligarcas y demás evasores de capitales argentinos, que habían adquirido sus bonos a precios de saldo hacía pocos años pudieron venderlos a 4 o 5 veces su antiguo valor, ahora que eran considerados seguros.

Era el boom de los 90, el de la euforia financiera que no veía riesgo en ninguna operación. Los Fondos de inversión proliferaron como setas y con ellos los paraísos fiscales ligados a sus operaciones. Los paraísos fiscales reciclaban los dólares de la mafia, el narcotráfico, la cleptocracia rusa, de Pinochet y congéneres, de los impuestos evadidos, … para prestarlos a los países emergentes.
Se trataba de una pirámide de deuda que al final colapsó en el 2001 dejando entre otros cadáveres el de Argentina.

…Y con el vino el “corralito”…
El Citibank colaboró eficientemente en la evasión.

Rusia que había sufrido una evasión de capitales cercana a los 25.000 millones de $ por año desde 1990 recibió un préstamo del FMI en agosto de 1997 para evitar la bancarrota.

El préstamo en cuestión desapareció en un entramado offshore a partir de un desconocido banco ubicado en las islas británicas del Canal, de donde pasó a Chipre, luego a Suiza y finalmente a EEUU. De oca a oca y tiro por que me toca.

En el 2000, la GAO (U.S. General Accounting Office) informó que el Citigroup desde 1991 a 2000 había permitido que más de 800 millones de $ de fondos rusos sospechosos circularan por 136 cuentas abiertas a compañías creadas por rusos en Delaware.

La mayoría de los depósitos fueron inmediatamente transferidos a paraísos fiscales.

Muchos de los préstamos del FMI a países africanos o latinoamericanos han sido completamente absorbidos por la evasión de capitales hacia los centros offshore.

¿Como funciona un paraíso fiscal?

Los paraísos fiscales constituyen un entorno especialmente diseñado para depositar, guardar, invertir o recuperar el botín mal ganado o evadido por los CEOs, dictadores, narcos, traficantes de órganos, … Gozan de un servicio sofisticado de asesorías, bufetes fiscales, empresas auditoras, y por supuesto de sucursales de la banca “legal” especializadas en este tipo de operaciones.


Pagar impuestos es una cuestión voluntaria para las empresas y los ricos

La capacidad de evasión es total. Las ganancias obtenidas de ventas inmobiliarias o en operaciones con acciones, de herencias y legados… cualquier tipo de ganancia se pude atribuir a las filiales trusts o fundaciones ubicadas en los centros ofshore de forma que hoy día pagar impuestos es una cuestión voluntaria para las empresas y los ricos y todo el peso de la recaudación de los estados se hace vía el IVA o el IRPF de los que no saben evadir.

Para la vuelta a circulación legal gozan de la inestimable colaboración de las cámaras bancarias de compensación (Clearstream, Euroclear) que filtran la suciedad de las operaciones, y permiten depositar en cuentas listas para gastar, el dinero libre de impurezas.

Las grandes corporaciones por su lado buscan toda una serie de ventajas: evitar el control de cambios del propio país o eludir la convertibilidad de la moneda. Otras veces, lo que se pretende es centralizar la gestión financiera de las sociedades (Enron).

La libertad absoluta para los movimientos de capitales a nivel mundial, y la comunicación electrónica, permiten que las operaciones se realicen desde cualquier oficina de un banco o de una corporación. El aislamiento de Liechtenstein en los Alpes, sin aeropuerto ni estación de ferrocarril, no es obstáculo a su operativa.

Las transacciones son simples apuntes electrónicos entre las diferentes entidades. El “papel”, los títulos de valores o los documentos quedan depositados en origen y el registro “notarial” en las cámaras de compensación y liquidación como Clearstream.


¿Se podrían controlar los manejos de los paraísos fiscales?

En realidad, si existiera la voluntad política para ello, el control de los movimientos de capital es técnicamente es muy sencillo.

Actualmente el 99% de las transacciones monetarias y de valores (acciones, títulos …) son registros electrónicos que finalizada la jornada implican saldos a favor o en contra del propietario. Estos ajustes de moneda y de títulos se realizan dentro de dos o tres empresas de clearing internacional(cámaras de compensación) CLEARSTREAM en Luxemburgo y EUROCLEAR en Bélgica.

Estas empresas guardan un registro de todas y cada una de las operaciones que se efectúan y, en contra de lo que suele creerse, la gran mayoría de las transacciones en fondos criminales también pasan por estos registros, es decir, por el sistema financiero oficial.

Así pues el sistema financiero ha simplificado sus procesos de tal forma que funciona con unos mecanismos simples y poco numerosos.

Pero por otro lado, y al amparo de la desregulación iniciada por R.Reagan y M.Thatcher en los 80, una compleja maraña de estructuras jurídicas relacionada con los nuevos “productos” financieros, las sociedades fiduciarias y los paraísos offshore, han convertido el mercado financiero en un panorama opaco en el que navegar sin preocuparse por las obligaciones legales vigentes en los países de origen.

El paraíso fiscal de Londres

Si además tenemos en cuenta que el principal valedor del sistema de paraísos fiscales es la plaza financiera de Londres con imposición débil o nula para los no residentes (200.000 no residentes están exentos de impuestos: financieros de la City, futbolistas, cantantes, … ), secreto bancario, secreto profesional, procedimiento de registro simplificado, libertad total de movimiento de capitales, apoyo de una sólida estructura financiera, buena imagen de marca y una densa red de acuerdos bilaterales con otros paraísos fiscales, no cave duda de que los paraísos fiscales son consustanciales al sistema en su actual andadura.

Por lo visto hace falta que un alto cargo de Clearstream sea despedido para que nos enteremos de las operaciones del Banco Ambrosiano, del Banco Menatep y las mafias rusas, de las comisiones para ventas de fragatas o de las operaciones ilícitas de la CIA en Irán; o que alguien saque un DVD de Liechtenstein con datos sobre miles de millones de euros evadidos de Alemania, Italia, EEUU o España.
Denis Robert desenmascaró el tinglado:
Todas las transacciones financieras están registradas y esta información es centralizada y almacenada en grandes estaciones de clasificación de las finanzas. Clearstream, Euroclear y Swift con sucursales y clientes en todo el mundo, se han convertido, gracias al microchip y el progreso de la tecnología de la información, en las herramientas esenciales de la mundialización.
Son los administradores del tráfico en la aldea global, las empresas de transporte de capitalismo financiero, son sus cajas registradoras sus torres de control. Todos los bancos del planeta y las empresas multinacionales están permanentemente conectados a sus redes y las usan para moverse, comprar, vender, engañar, robar, ocultar y desaparecer. Swift graba y transmite las órdenes de transferencia de banco a banco. Estás en Italia de turista y alquilas un automóvil. Al utilizar tu tarjeta de crédito, la transacción se transmite por la red SWIFT que carga tu cuenta y abona en la cuenta de la compañía de alquiler.
Clearstream y Euroclear, por su parte, organizan el comercio transfronterizo de acciones y bonos, garantizan la solvencia de los clientes, compensan los intercambios, efectúan transferencias en efectivo para saldar operaciones y actúan como depositarios de buena parte de los títulos
.”

Las responsabilidades la la Comisión Europea

La Comisión Europea mira hacia otro lado. La constitución que nos colaron con referéndum y que están colando ahora sin, abunda en más y más desregulación para los capitales mientras Luxemburgo (Clearstream) y Bélgica (Euroclear) se han convertido en las centrifugadoras del lavado del dinero sucio del mundo.

Alemania, tras el escándalo de evasión fiscal masiva, puede exigir medidas, pero que se lleguen a aprobar es imposible, porque en cuestiones fiscales, según el Tratado de Lisboa, se necesita el consentimiento de todos los 27 Estados miembros de la UE y La directiva fiscal de la UE de 2005 en vigor sobre la protección del secreto bancario es de una laxitud conmovedora. (La directiva es como “un queso suizo, lleno de agujeros”, dicen expertos fiscales.)

El 28 de febrero, según la Vanguardia, tras el estallido del caso Liechtenstein, la Comisión criticaba las medidas de España contra la evasión de capitales – libre circulación de capitales dixit- a Liechtenstein y recomendaba “evitar medidas desproporcionadas” en la investigación de la evasión fiscal.

Las reglas de la directiva fiscal del 2005 rigen por ejemplo para intereses, pero no para dividendos. Además se aplican a personas físicas, pero no a fundaciones, a una de las cuales recurrió por ejemplo Klaus Zumwinkel, presidente del directorio del grupo Deutsche Post en su recientemente descubierto fraude fiscal a gran escala. Los paraísos fiscales se adaptaron rápidamente a la suave directiva. Las fundaciones (stieftung) en Liechtenstein pasan ya de 50.000 en un país de 33.000 habitantes.

Lo poco dispuesta que está la Comisión para la tarea lo demuestra que acaba de aprobar una reforma del plan general de contabilidad de la UE para uniformizar – globalización impone – el sistema de valoración contable de los activos según el opaco modelo ultraliberal norteamericano.

El principado de Liechtenstein tiene más del doble de empresas que de ciudadanos. 35.000 personas y 80.000 firmas, muchas de las cuales reportan como domicilio un apartado postal. El derecho local permite la constitución de fundaciones con fines privados. Es decir tu vas con tu maletín lleno a un bufete y te montan tu fundación. El impuesto sobre estos capitales es irrisorio: 0,1 por ciento a capitales menores a dos millones de francos; si tal cantidad es aumentada, la tasa se rebaja a 0,075 por ciento y si el monto rebasa los 10 millones de francos, la carga fiscal casi desaparece: queda en 0,005 por ciento.

Un español encarga a LGT Group la creación de una fundación. Un despacho español hará de agente mediador. LGT de Liechtenstein colocará a sus empleados en los patronatos de las fundaciones y para que las transferencias no dejen rastro, LGT Group facilita sociedades interpuestas, Special Purpose Vehicles.

¿Cómo se lava el dinero?:

Se realizan una serie de operaciones sucesivas: colocación, apilado, integración y un centrifugado entre cada una de ellas.

1. La colocación, o prelavado, consiste en trasladar dinero líquido y divisas del lugar de adquisición hacia los establecimientos financieros de diferentes plazas, repartidos sobre una multiplicidad de cuentas.
Esta operación no requiere maletas llenas de billetes, los banco ayudan a sacar los fondos hacia los paraísos fiscales. La evasión a Liechtenstein se hace, según Eduard Güroff, fiscal antifraude aleman, mediante simples transferencias. “Un banco, por ejemplo, junta en una cuenta 10 millones de euros de varios clientes en Alemania y los manda a Liechtenstein como si fueran propios, sin nombres. Meses después, envía una nota aclarando de quién es cada parte. El banco de Liechtenstein crea entonces una fundación numerada para cada cliente. Como sólo el banco y el cliente saben de quién es la fundación, el sistema es fácil, limpio y opaco al fisco“.

2. El apilado, o mezcla, que hace imposible rebobinar el hilo hasta la fuente de los provechos ilícitos: multiplicación de transferencias de una cuenta a otra, en diversas entidades bancarias situadas en paraísos fiscales, …. y reconversión de los fondos en títulos e inversiones canalizadas hacia varios mercados financieros, utilizando las cámaras de compensación como Clearstream en Luxemburgo o EUROCLEAR en Bruselas.

3. Integración: Por fin, última etapa, y utilizando de nuevo a Clearstream o Euroclear, la integración y reaparición legal de los capitales blanqueados, reagrupados en cuentas bancarias visibles, y preparados para ser usados de forma totalmente legal.

Es decir, las empresas de compensación actúan de centrifugadora durante todo el proceso de lavado para ir eliminando en distintas fases la “suciedad” del dinero mal ganado.

Las mismas técnicas y los mismos circuitos sirven también para la gestión secreta de las fortunas de los gobernantes corruptos, el dinero de la droga, el dinero negro del deporte o del mundo del espectáculo; el fraude fiscal; la evasión (fiscal) de los beneficios de las multinacionales hacia sus filiales offshore; la financiación ilegal de los partidos políticos; el pago de comisiones ilegales sobre contratos gubernamentales; el dinero de la mafia, del negocio de trata de blancas, el del comercio de órganos, ….

Los servicios financieros de los paraísos fiscales
El paraíso fiscal que quiera atraer a este submundo ofrece una gama de turbios servicios “financieros” apropiados:

Parcelas en “parques” tecnológicos con equipo y logística perfectos, en particular en medios electrónico-informáticos de comunicación que permiten el acceso libre, en tiempo real, a todos los mercados mundiales, y correspondencia asegurada con las grandes redes bancarias, generalmente representadas en el mismo lugar. Así, el Gobierno español hubo de conceder unas 100,000 líneas de teléfono fijo a Gibraltar en 2002 para que pudiera reconvertirse en un paraíso fiscal competitivo al servicio de las inmobiliarias y mafias de la Costa del Sol.

Facilidades para atraer a una masa de abogados, economistas, financieros, brokers, contables, auditores, asesores fiscales, … sin escrúpulos para ofrecer asistencia, peritaje, arbitraje, gestión local jurídica y contable a los clientes.

Seguridad y estabilidad política; débil (o nula) represión de la criminalidad financiera, y débil (o nula) la cooperación internacional.

Secreto bancario contra toda investigación criminal, ausencia de control de cambio, derecho a constituir cualquier forma de sociedad, real o ficticia, con anonimato garantizado para los partícipes; exoneración fiscal o imposición simbólica.
Paraísos fiscales virtuales

El boom que han registrado países-paraíso como Luxemburgo, Liechtenstein, Andorra, Panamá, etc. ha llevado a una verdadera proliferación de este tipo de tinglados. Lo más avanzado en este campo son los paraísos fiscales ubicados en países virtuales como The Dominion de Melchizedek o el Reino de Enenkio, que alegan estar situados en atolones de la Micronesia, pero que gracias a sus operaciones online “trabajan” con la misma eficacia o más que la de sus congéneres materiales, en un mundo donde la virtualidad es un valor en alza.

El partenariado mafia – gobiernos – multinacionales

Todo esto no es un secreto. No se trata de algo marginal. Lo que para el capitalismo liberal de los 80 era un “desliz necesario” que lubrificaba el funcionamiento del sistema capitalista, se ha convertido en una degeneración monstruosa que determina el funcionamiento actual del sistema.
Las mafias participan plenamente en el sistema bajo la connivencia de las multinacionales en busca de contratos suculentos y el lesser faire de los gobiernos en deuda con los que financiaron su elección. Las mafias contribuyen rompiendo huelgas, encuadrando obreros e infiltrando los sindicatos, doblegando gobiernos, eliminando jueces, contables, insiders o periodistas con excesivo olfato. El dinero de la mafia es un activo muy rentable en manos de los bancos “legales” con el cual financiar a gobiernos y operaciones de las multinacionales.

Las multinacionales eludiendo impuestos, evadiendo beneficios, deshaciéndose de residuos tóxicos, robando a los accionistas de a pie con información privilegiada, obteniendo contratos a base de comisiones, …

Los gobiernos y los organismos supranacionales (Comisión Europea) en contrapartida, reducen las reglamentaciones, retardan indefinidamente las pesquisas, relajan o suprimen los controles sobre los movimientos de esos capitales, emiten normas cada vez más “flexibles” de contabilidad, hacen la vista gorda frente a paraísos fiscales instalados en sus mismas narices.

(no hace falta ir a las islas Caimán. Las islas del Canal, Luxemburgo, Gibraltar, Andorra, Lichtenstein, … constituyen “departamentos” consustanciales al funcionamiento de la actual Unión Europea.)

Ante las críticas por doquier el G7 creó en el 2000 el Grupo de Acción Financiera contra el blanqueo (GAFI) que en la práctica resultó un verdadero gafe, otorgando, tras estudios y evaluaciones diversas, la homologación de “centros financieros respetables” a verdaderas islas de la Tortuga como Islas Caimán, Jersey, … Posteriormente la OCDE se sumó al proceso de blanqueamiento de centros offshore de forma que en 2004 sólo Andorra, Liberia, Liechtenstein y las Islas Marshall eran “paraísos fiscales”. El resto al parecer eran verdaderos hijos pródigos que volvían al redil de la legalidad.

La banca española y los paraísos fiscales

El Grupo de Acción Financiera Internacional denunció en 2006 que la legislación española no establece prohibición alguna para mantener relaciones comerciales con las sociedades- pantalla. Tampoco el Gobierno español cuenta con una estimación sobre las sociedades que sirven de pantalla a las empresas españolas en paraísos fiscales. ¿Para qué?

Si el dinero (a quien importa como fue ganado) está en Barbudas, Bahamas o Caimán, los bancos van detrás. El Santander (SCH) tiene más de un centenar de sociedades “consolidadas” (sus contabilidades se agregan a la contabilidad de la matriz) radicadas en paraísos fiscales y puede vanagloriarse de haber gestionado los fondos de la familia Pinochet durante sus días más amargos a través del Coutts USA Internacional, propiedad de SCH.

Grandes empresas como Telefónica han instalado sociedades holding en las Islas Vírgenes Británicas. Santander y BBVA, cuentan con firmas de gestión de fondos de inversión en Bahamas, Jersey, Isla de Man, Islas Caimán, Islas Vírgenes o Antillas Holandesas.

La Caixa, el Banco Popular, el Sabadell-Atlántico, … todos tienen su sección de sociedades offshore, la competencia impone.

En la actualidad el BBVA controla el segundo banco de Colombia y el primero de México y ocupa los primeros puestos en otros 14 países de la región, donde es el primer grupo en seguros y planes de pensiones. Es, a decir de muchos, una de las labadoras más eficientes del narcotráfico americano.

En 2002 la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción españolas investigó oscuras transacciones ligadas a la Expo 92 de Sevilla que les conducirían al BBV Privanza y a una basta trama internacional: Colombia, Puerto Rico, Panamá, islas de Jersey , Gran Caimán, Suiza, México (Probursa), Perú (Continental), Venezuela (Provincial), los Estados Unidos (Bank of New York), e incluso derivaciones menos documentadas hacia Chile y Cuba. En total una red en 13 países. En 2007 el fallo del tribunal declaró la nulidad de las actuaciones y archivó caso dada la “inexistencia de perjudicados”.

El BBV operaba una “caja B”, abierta en 1987 en Jersey y ampliada en 1991 en Liechtenstein, con 224 millones de euros buena parte de ellos invertidos en 22 fondos de pensiones a nombre de ex consejeros del BBV, pertenecientes a la élite económica del país, entre quienes se incluía al entonces presidente, Emilio Ybarra. Los CEOs del banco buscaban libertad de acción al margen de los accionistas para concederse pensiones exorbitantes. Al final también se archivó el caso.

En mayo 2007 la revista Capital señalaba una lista de 27 sociedades del BBVA con sede en conocidos paraísos fiscales como Jersey o las Islas Caimán, o países como Luxemburgo o Suiza.

Caja España, como el resto de entidades financieras exhibe su propia empresa ‘Caja España de Inversiones Finance Limited”, con domicilio social en las oficinas de Maples And Calder, Abogados, en la Islas Caiman (Ugland House, South Church Street, P.O. Box 309).

Muchas SICAVs (Sociedades de Inversión Mobiliaria de Capital Variable) españolas, se encuentran domiciliadas en Luxemburgo.

Se trata de fondos de inversión para que los ricos que no quieren pagar impuestos, no tengan que “expatriar” sus capitales. Aquí, en España (en un banco español) , en una SICAV a medida, se pueden evadir legalmente todos los impuestos.

Las Sicav son sociedades por acciones y actúan como cualquier sociedad anónima, siendo su teórico campo de actividad la inversión colectiva.

Se trata de esquemas ofrecidos por los bancos y cajas a los ricos para colocar sus capitales y evadir impuestos.

Para mantener la falacia de que se trata de una sociedad de inversión “colectiva” la creación de una Sicav requiere legalmente un mínimo de 100 partícipes y un capital mínimo de 2.400.000 €. Son los mismos bancos los que organizan el fraude proporcionando los 99 accionistas que faltan, El truco se basa en poner en contacto a diferentes clientes con los mismos intereses según el esquema: “yo te ayudo a ti a montar tu sociedad, y tú me ayudas a mí a montar la mía”. De los 2,4 millones basta con dedicar unos miles para participar como accionista de las Sicav “amigas”.

La autorización de una Sicav corresponde a la CNMV que suele hacer la vista gorda ante tales manejos. Los beneficios obtenidos por estas sociedades tributan al 1% en el impuesto de sociedades frente al 35% al que deberían hacerlo en caso de constituir, por ejemplo, otro tipo de sociedad, como un holding.
con ideas de : http://crisiscapitalista.blogspot.com/
Celestino Olalla: Paraísos fiscales, los agujeros negros de la economía
Javier González: Paraísos fiscales, escondrijos de una cuarta parte de la riqueza mundial

Los países más corruptos del mundo: EU, Gran Bretaña y Suiza – Tax Justice Network

Alfredo Jalife-Rahme
La opinión pública británica ha sido seriamente sacudida en sus fundamentos mentales. A la propaganda rocambolesca sobre el montaje hollywoodense de sospechosos atentados celestiales del “Jihad terrorista”, siguió el anuncio por una tv británica del lanzamiento de un documental sobre el asesinato (ficticio, desde luego) de Bush (The Washington Post, 2-09-06).
Pero nada se asemeja a la conmoción que han producido en la cúpula de la plutocracia global los hallazgos de la excelsa entidad europea Tax Justice Network (TJN), durante la conferencia anual de la venerable Royal Geographical Society (01-09-06), que ha puesto en la picota al íntimo mecanismo criminal de la globalización financiera, el cual exploramos con antelación en nuestro libro agotado El lado oscuro de la globalización (Ed. Cadmo & Europa, 2000).
EU, Gran Bretaña y Suiza encabezan la lista de los “países más corruptos del mundo” debido al “refugio que ofrecen al dinero sucio” en paraísos fiscales, como Channel Isles y Isle of Man, según las investigaciones de TJN, que dirige Joseph Christensen, quien fustigó la laxa clasificación que compila cada año “Transparencia (sic) Internacional”, donde siempre los países africanos vienen convenientemente en los primeros lugares.
Con justa razón Joseph Christensen indicó que el índice de corrupción de Transparencia (sic) Internacional “usa una definición demasiado estrecha” que se enfoca con exclusividad a los “sobornos” y omite lo esencial:
Si la “definición fuese ampliada e incluyera otras formas de transferencias criminales de dinero y transacciones ilícitas”, entonces “Estados Unidos (EU), Gran Bretaña y Suiza, así como los otros países con paraísos fiscales, encabezarían la lista”.

La “cantidad de corrupción en los países en vías de desarrollo es de 20 mil millones de dólares al año, mientras la inclusión de las corruptas transacciones transfronterizas elevan su monto a 539 mil millones” (¡27 veces más!).
No lo dice Christensen, pero se sabe que Transparencia (sic) Internacional, financiada por la gasera mafiosa texana Enron, fue diseñada para operar baños de sauna moral y opacar la corrupción global.

Luego de demostrar en forma persuasiva la malignidad de los paraísos fiscales, Christensen se centra en Gran Bretaña, que “merece estar incluida en los altos rangos de cualquier lista de países corruptos debido a la infraestructura corrupta de sus consejeros (sic) financieros (nota: sin duda, los óptimos del planeta), quienes desvian el dinero a los paraísos fiscales”.
Acusa a Gordon Brown, encargado de las finanzas británicas, de “no cumplir su promesa de perseguir a los evasores de impuestos de las grandes corporaciones que operan a gran escala, debido a su resistencia de alterar la percepción de Gran Bretaña como una nación de bajos impuestos” y quien “en lugar de perseguir a los corruptos superricos (sic), ha colocado el peso de los impuestos en los ingresos medianos y bajos”.
Según datos de Prem Sikka, profesor de Contabilidad de la Universidad de Essex, la evasión fiscal “organizada” de las trasnacionales británicas asciende a más de 250 mil millones de dólares por año.

Esta es la “economía parasitaria” que ha impuesto la desregulada globalización financiera operada por la cleptoplutocracia de la banca israelí-anglosajona.
Christensen se fue a la yugular de la mafia rusa, vinculada conspicuamente a sus similares de la banca israelí-anglosajona: “no se puede transferir la cantidad de dinero de Rusia sin usar las redes de la banca occidental (sic) que están implicadas profundamente en el proceso”.

Finalmente (re)clamó la abolición de los paraísos fiscales, una añeja demanda de Bajo la Lupa, en lugar de las “aspirinitas” del “impuesto Tobin” diseñado para mitigar la corrupción, pero no para erradicarla.
Lo vertido sobre “EU, Gran Bretaña y Suiza” se pudiera extrapolar por ejemplo a México y a todos los países donde impera el modelo consustancialmente mafioso del neoliberalismo, cuya alma mater la constituye la evasión sin la más mínima transparencia (sic) en los paraísos fiscales, donde se traslapa el dinero inmundo de la ominosa criminalidad de las trasnacionales globales, los sanguinarios cárteles del narcotrafico, la cleptocracia gubernamental, los traficantes de todo género (desde las armas hasta la narcopederastia tan de moda en el eje Puebla-Cancún) y, más que nada, el “terrorismo islámico” (v. gr. Al-Qaeda), cuyo hilo conjunto de Ariadna lleva a las entrañas del minotauro financiero anglosajón.
Los paraísos fiscales representan los posmodernos establos de Augias de las transacciones catabólicas y diabólicas de la desregulada globalización financiera dominada por el G-7 (extensivo al G-10).
La Jornada, 03/09/06
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Paraísos fiscales especializados

. Andorra y Mónaco están especializados en la gestión de patrimonios de personas acaudaladas. Cuentas numeradas y secreto total.

. Las Bermudas se especializan en las operaciones de las reaseguradoras, y sobre todo las de las aseguradoras llamadas cautivas, porque prestan servicio a un grupo de empresas como filiales de la casa matriz. La laxa legislación del paraíso requiere menos reservas y las primas de seguros no son objeto de imposición.

. Las Bahamas, Liberia, Malta y antiguamente Panamá, se especializan en las banderas de conveniencia para registrar los buques petroleros, de carga de residuos tóxicos, sin controles sobre la seguridad del buque y sin normas laborales para las tripulaciones.

. Islas Caimán: Especializadas en cuentas de CEOs y sociedades pantalla. Impuestos cero. Los consejeros de las compañías allí registradas no necesitan ser residentes y sus cuentas no pueden ser auditadas. Acojen a 544 bancos con unos 420.000 millones de dólares en depósitos, y tienen
registradas más de 30.000 empresas. El depósito bancario mínimo exigido ronda los 10.000 dólares americanos y, cinco veces más, si está denominado en otro tipo de divisa. Para constituir un fondo en fideicomiso que valga la pena se requieren 250.000 dólares americanos. Las Islas Caimán son la sede del 80% de los hedge funds.

Pero en general la tendencia es a fusionar o agrupar muchos de estes servicios en centros offshore multiservicio como es el caso de Singapur que se ha convertido en la Suiza asiática.
Se ha avanzado algo en los últimos años en la transparencia de las operaciones de los bancos suizos?

Jean Ziegler:

“No ha habido ningún avance en la legislación suiza al respecto de transparencia, en los ultimos años:
Suiza sigue siendo el principal lugar de refugio y de reciclaje de los capitales en fuga de países del Tercer Mundo, de los beneficios del crimen organizado internacional y de la evasión fiscal europea.

Cuando fui elegido parlamentario, fui testigo de cómo Mobutu mataba de hambre a su pueblo y saqueaba Zaire para enviar todo ese botín a mi país.

La oligarquía financiera suiza encubre con el secreto bancario todos los crímenes del capitalismo mundial.

Frente a esta situación, la Unión Europea muestra una timidez pasmosa: acepta el mantenimiento del secreto bancario suizo y que el país rechace todas las peticiones de cooperación en materia de evasión fiscal.

El estado español, por ejemplo, pierde decenas de millones de euros en impuestos no pagados por empresas e individuos españoles que practican la evasión fiscal con destino a Suiza, con la absoluta y evidente complicidad de los bancos suizos”.

España se ha quedado sin “sus” multinacionales – un ejemplo, El Banco americano de Santander (Botin no es el dueño sino J.P. Morgan y afines)

Durante la última década la entrada de capital estadounidense en el Banco Santander ha sido constante y creciente. Actualmente, siete grupos financieros de origen norteamericano poseen cerca del 50% de las acciones.
Emilio Botín continúa al frente del Consejo de Administración del banco, pero ahora es más bien un testaferro de los intereses de estas grandes corporaciones.

En el momento actual, siete grupos financieros de origen estadounidense controlan el 45,3% de los títulos del banco: Chase Nominees Ltd. (12,51%), State Street Bank (9,60) , EC Nominees (6,91%), The Bank of New York Mellon (5,57%) , Capital Research and Management Company (4,87%) , Blackrock Investment (4,78%) y Fidelity Internacional (1,06%). También hay grupos europeos con participaciones significativas, como BNP Paribas (3,18%) y Credit Suisse (2,87). El resto de los accionistas está muy disperso para tomarlos en consideración y el sindicado de acciones de la familia Botín apenas llega a un exiguo 1,7% del total de los valores del banco.
Ahora ya sabemos lo que es privatizar…
Fuente:  JoanFliZ

La distribución de la riqueza en el mundo

sábado, 29 de enero de 2011

La distribución de la riqueza en el mundo

 

Desde que el hombre apareció en su forma actual, hará medio millón de años, prácticamente todo su esfuerzo y su tiempo lo ha dedicado a procurarse alimentos, vestidos y un refugio donde vivir, y sólo muy recientemente, hace apenas cien o doscientos años, y en pocos países al principio, una parte de la población empezó a salir al fin de la extrema pobreza y miseria en la que el hombre ha vivido durante 5.000 siglos. Si a principios del siglo XIX había unos 100 millones de personas que vivían dignamente (el 10 por ciento de la población mundial, que ya es mucho suponer), actualmente entre 3.000 y 4.000 millones tienen cubiertas todas sus necesidades básicas.
El último informe del Banco Mundial calcula que casi 1.200 millones de personas viven actualmente con una renta máxima de un dólar diario, lo que supone que cerca de la cuarta parte de la humanidad se encuentra en una situación de extrema pobreza, sin poder cubrir siquiera sus necesidades nutritivas. El mismo informe estima que, si pobreza es “tener hambre, carecer de cobijo y ropa, estar enfermo y no ser atendido, y ser iletrado y no recibir formación”, el 46 por ciento de la población mundial padecería estas condiciones ya que 2.800 millones de personas viven con menos de dos dólares diarios.
Se ha calculado la diferencia de rentas per capita a mediados del siglo XVIII y se estima que la de Europa occidental era sólo un 30 por ciento superior a la de la China y la India, la misma desigualdad que existe ahora entre España y Bélgica. Al comenzar el siglo XIX, la diferencia entre los países más ricos y más pobres del mundo era ya de tres a uno; en 1900, de diez a uno y, en la actualidad, la desigualdad de rentas llega a ser de 60 a uno. Pero la experiencia enseña también que es posible abandonar el pelotón de rezagados y unirse a los que van en cabeza, como recientemente han hecho algunos países del Sudeste asiático e Irlanda.
Actualmente los países con mayor PIB nominal total son los que podemos observar en la siguiente imagen, puede apreciarse el dominio ejercido por Estados Unidos, así como la progresiva importancia que está tomando China en la economía global (y que es esperable que se incremente en el futuro)

¿Cuáles son los países con mayor PIB per cápita del mundo?

Si evaluamos el PIB global de todas las naciones y tenemos en cuenta además su población y la paridad de poder de compra, de forma que logramos eliminar las distorsiones creadas por los diferentes niveles de precios en cada país, obtenemos un valor que se ajusta mucho más a la riqueza relativa de las naciones del planeta, siguiendo ese criterio tendemos la situación que reflejan las tablas que se mostrarán posteriormente. Destacar como los países emergentes pese a destacar en los valores absolutos, se pierden en la clasificación cuando se analiza la renta por habitante (China se queda en el puesto 83, India en el 112), lo que evidencia que su empujón económico se basa en la incorporación masiva de población al mercado laboral; y que aún persisten en ellos amplias bolsas de pobreza.

 

A grandes rasgos, lo que observamos es el resultado de la evolución de la historia económica del planeta durante los dos últimos siglos, y es que la eliminación de la pobreza hasta entonces crónica de la humanidad, comienza su andadura en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra gracias a la Revolución Industrial, y se va extendiendo rápidamente a los países del Norte, tanto los europeos como los americanos, durante el siguiente siglo. Los países europeos del Sur se suben mucho más tarde al tren de la industrialización; unos, como Italia, en la posguerra, y otros, como España y Portugal, ya en los años sesenta y setenta. Irlanda es un caso atípico de un país septentrional que consigue una tardía, aunque espectacular, expansión. Y también recientemente varios países asiáticos están alcanzando rentas por habitante cercanas a las de los países desarrollados, como Taiwan, Singapur, Malasia y Corea del Sur, emulando el espectacular crecimiento de Japón en la segunda mitad del siglo pasado. Corea del Sur por ejemplo era hace 30 años más pobre que Marruecos y hoy tiene una renta diez veces superior a la de esta nación norteafricana, y un nivel similar a Portugal.
El resto de las regiones del mundo salvo contadas excepciones se mantienen, por el contrario, con economías agrarias y con niveles de vida cercanos a la mera subsistencia, es decir, sólo algo mejor de como vivían todos los habitantes de la Tierra hace 200 o 300 años. Lo que ha ocurrido en el mundo durante los dos últimos siglos es algo parecido a una carrera donde unos corren mucho y otros muy poco, por ello, la ventaja del grupo de cabeza sobre el resto es cada vez mayor, lo que en términos económicos se traduce en una creciente desigualdad.
Igualmente es necesario desmontar otra falsa opinión, no es cierto como se suele decir, que las regiones más pobres hayan empeorado sus condiciones absolutas, aunque sí su pobreza relativa con relación al desarrollo medio mundial. Sin embargo, es verdad que en periodos coyunturales la situación económica de algunas zonas puede llegar a empeorar, como ha sucedido durante la década pasada en el Africa subsahariana y en Latinoamérica. Según el informe del Banco Mundial donde sí se ha producido un terrorífico retroceso es en la Europa del Este, donde la población que vive en condiciones de extrema pobreza ha pasado de 1,1 millones en 1987 a 24 en 1998.

 

Igualmente, hay que destacar un hecho significativo, en 1989, un 41% de la población mundial vivía en condiciones de pobreza extrema (ingresos por debajo de $1,25 al día). El año pasado, este porcentaje rondaba el 15% de la población mundial. Si en vez de mirar porcentajes observamos cifras absolutas, los resultados son aún más espectaculares: en los últimos cinco años 500 millones de seres humanos han abandonado la pobreza más absoluta, y empiezan a ver los beneficios de esto que llamamos “civilización”.

País por país, hay algunos casos increíbles. En China el porcentaje de habitantes que viven por debajo del umbral de pobreza ha caído del 85% en 1981 al 15% el 2005. India ha caído del 60 al 40%. Brasil del 17 al 8%, con una redistribución substancial de la renta y una caída notable del nivel de desigualdad. Si excluímos estos tres países, por cierto, los datos siguen siendo sorprendentemente buenos. En los últimos cinco años la pobreza en la África subsahariana ha caído del 54 al 46%, un descenso considerable – y lo más notable, la continuación de una mejora sostenida en los últimos veinte años. En el sudeste asiático el porcentaje ha caído a la mitad, del 40 al 20%. America Latina (que tenía menos pobreza extrema que otras regiones) ha sacado diez millones de personas del hoyo en cinco años y ha pasado de unos niveles de pobreza del 48,4% en 1990 al 30,4% en 2011. Sigue siendo un nivel dramáticamente elevado, pero la mejora, al menos estadística, es significativa y marca mínimos históricos en la región. Las cifras son realmente increíbles, nunca vistas en la historia de la humanidad

 

Evolución tasa pobreza en Latinoamérica
Si comparásemos la evolución de la renta per cápita entre 1950 y la actualidad veríamos una serie de aspectos bastante destacables. Hace 60 años teníamos un escenario en el que Estados Unidos era sin ninguna discusión el país más rico del planeta, seguido de otra serie de países occidentales que no habían sido especialmente afectados por la Segunda Guerra Mundial, es el caso de Suiza, Nueva Zelanda, Australia o Canadá. Posteriormente encontrábamos a los países escandinavos y del norte de Europa. Países como España, Grecia, Irlanda, Portugal o incluso Italia, sin embargo se encontraban a años luz de los países más ricos del planeta y su evolución ha sido espectacular en este periodo, en el caso español nos encontrábamos con una economía poco industrializada y la gran mayoría de la población gastaba toda su renta en alimentación, vestidos y vivienda, lo que quiere decir que estabamos cerca o no llegabamos al límite de la subsistencia. La renta per cápita de España hace 60 años se equiparaba con la de países como Polonia, Sudáfrica, México o Perú.

En el polo opuesto vemos países que en cambio no han seguido una senda equilibrada ni estable de desarrollo económico, el caso de Sudamérica es el más paradójico pero especialmente lo acontecido en Venezuela y Argentina. Argentina por ejemplo doblaba el PIB de España en 1950 y se codeaba con los países más ricos del planeta, superando en renta per cápita a Francia, Noruega o Alemania. Sesenta años después ha visto como su crecimiento se ha visto muy ralentizado perdiendo el tren respecto a otras regiones del planeta, a modo de ejemplo actualmente España dobla el PIB per cápita de Argentina. Veámoslo en la siguiente gráfica interactiva…

Estados Unidos visto en perspectiva

Como hemos podido ver con anterioridad en esta entrada la economía de Estados Unidos es enorme, tanto que cuesta hacerse una idea de su envergadura. Es, por ejemplo, equivalente a la suma de China, Japón e India. La revista The Economist ha realizado un interesante ejercicio de contextualización de las economías de los distintos Estados de EEUU, comparándolos con países. Es bien sabido que, por ejemplo, si California fuera un país independiente tendría derecho a pertenecer al G-7. Concretamente, desplazaría a Italia de tan selecto club.
El estado de Texas con las ciudades de Houston y Dallas a la cabeza genera una actividad económica equivalente a la de Rusia (cuyo territorio es 24 veces mayor), mientras que el PIB del Estado de Nueva York es parecido al de Australia, decimotercera economía mundial, un puesto por debajo de España. El Estado menos pujante de la Confederación es Vermont, en Nueva Inglaterra, con unos 23.000 millones de dólares anuales de PIB, poco más o menos el equivalente a Yemen, la economía número 87 de los 181 países listados por el FMI (y que tiene una población 30 veces mayor).
De igual forma la economía de Florida es comparable en volumen con la de Holanda, la del estado de Illinois (Chicago) con Turquía o la de Pennsylvania (Philadelphia) con la de un país de las dimensiones de Indonesia.
En otras palabras: si los 50 Estados que conforman EEUU se inscribieran en la ONU como otros tantos países coparían la mitad superior de la tabla de las mayores economías del planeta. Otro cantar sería el medallero olímpico, en el que China o Alemania harían papilla a las selecciones de Nevada y Oregón…
España y Europa
Actualmente y centrándonos en la situación española y según datos de Eurostat, el PIB por habitante español se situa en el 101% de la media de la Unión Europea en paridad de poder de compra. Eso permite a España mantenerse por delante de Italia (la diferencia es mínima 101% frente a 100% y casi insignificante estadísticamente), la crisis ha alejado el sueño de superar al país vecino, Francia, el país que le precede, con un 107% de la media de la UE.

En la lista, además de Luxemburgo, los países con un mayor PIB por habitante son Holanda (134%), Irlanda (125% de la media comunitaria pese a la dureza de su crisis), Austria (125%) y Suecia (123%). Los últimos son Bulgaria (43%), Rumanía (45%), Letonia (52%) y Lituania (58%). En términos generales, las diferencias entre los países más ricos y los más pobres se han agrandado durante la crisis.

Extremadura es la única región española con una renta per cápita inferior al 75% de la media europea, concretamente, la comunidad extremeña alcanzó un PIB del 72,4%. Mientras tanto, el País Vasco (137%), Madrid (136%) y Navarra (132%) son los tres territorios del Estado español más prósperos. La evolución de su renta les permite, además, situarse entre las 40 regiones más ricas de la UE, según los últimos datos de la oficina europea de estadística Eurostat.
Otras seis autonomías registraron rentas superiores a la media europea. Este fue el caso de Cataluña (123%, Aragón (114%), Baleares (113%), La Rioja (112%), Cantabria (105%) y Castilla y León (101%). Siguen con una renta inferior a la media europea ocho comunidades: Asturias (97%), Comunidad Valenciana (95%), Melilla (94%), Canarias (93%), Galicia (89%), Murcia (87%), Castilla-La Mancha (81%) y Andalucía (81%).

¿Qué sucedería si comparamos las comunidades autónomas españolas con otras regiones del planeta?

La economía de España es sensiblemente más pequeña que la de EEUU (menos de un 10%), de modo que hay un desplazamiento en la horquilla de países comparados. Pero podemos apreciar curiosidades como que Cataluña tiene un PIB similar en términos absolutos al de Suiza.

Por otra parte si además de comparar valores absolutos comparamos el PIB per cápita tendremos la siguiente situación

Fuentes: Elaboración propia, Wikipedia, graficos.lainformacion, cookingideas, economist, liberalismo.org, politikon