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De recortes estériles y negocios fértiles (II)

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Nos repetimos más que el allioli pero es nunca viene mal recordar aquel tercer axioma de la primera entrega de esta ya larga y exitosa saga dedica a la Sanitat Valensiana

“Solo existen dos tipos de Gestión Sanitaria: La Buena y la Mala”. Todo lo demás es mentira. Y los Reyes son los padres ¿Está claro?

No hay nada como una auténtica situación de crisis o “apocaeclipse” para que a nuestros cargos políticos se les caiga la careta del “buenrollismo” y muestren en toda su grandeza y esplendor sus verdaderas intenciones a la hora de gestionar los recursos públicos. En el caso que nos ocupa, la bomba estalló hace dos viernes a última hora (para que todos nosotros nos fuéramos más tranquilitos de puente, que cojones). El vicepresident del Consell, el molt honorable José Ciscar, anunció “la privatización de la gestión de toda la Sanidad Valenciana”. Para empezar, uno echa de menos que ante una noticia de este calado, no sea ni el Conseller de Sanitat Luís Rosado (¿pero dónde se mete este hombre?) o el moltíssim honorable Ciudadano Fabra (las cejas mejor perfiladas del Palau de Benicarló), los que den la cara ante la ciudadanía.

 

DE NEGOCIOS FÉRTILES: EL VIERNES NEGRO

Se ve que ese día tenían Pilates. O mucha plancha. Como decíamos, el vicepresidente del Consell, José Ciscar se comió el marrón, perdón, compareció en rueda de prensa junto con el titular de hacienda, José Manuel Vela, para explicar el plan de reequilibrio que sufrirá la Agencia Valenciana de Salud (AVS) y que por una parte recaudará, según las previsiones más optimistas, 180 millones de euros al año mediante un canon que cobrará a las empresas adjudicatarias (más o menos lo que ha costado tener un aeropuerto sin aviones en Castellón, pero con una estatua “tocha-que-te-cagas”) y que por otra será “la única alternativa para poder hacer sostenible la sanidad pública y gratuita”. Las negrillas son mías, por supuesto.

Porqué según estos señores nuestra Sanidad es “insostenible” (por no decir “ruinosa” que queda como más dramático) y además “gratuita” (usted no paga un duro por ella, así que no se queje, copón). Como ya hemos explicado en anteriores entregas (que recomendamos revisitar) estas dos perlas no dejan de ser dos trolas como la copa de un pino. Nada es “intrínsecamente insostenible”. Todo depende de hasta donde queramos llegar para “sostenerlo”. De igual manera que en esta vida “gratis” lo que se dice “gratis” solo hay cuatro cosas, entre ellas el perejil en las pescaterias. Y usted ya esta pagando su Sanidad con sus impuestos, que quede claro. Aunque a decir verdad, no nos debería sorprender el uso de este vocabulario por parte de nuestras autoridades puesto que es el discurso oficial que venimos oyendo en los últimos años. Que nos lo traguemos más o menos, eso depende ya de cada uno.

Ustedes, mis queridos lectores, puede que estén esperando que el que aquí suscribe entre en una especie de estado de frenesí y comience a soltar exabruptos e improperios acerca de la medida tomada. Siento decepcionarles, pero no es mi estilo, la verdad. En realidad, me defino como “hombre de ciencia”, esto es, alejado de dogmatismos e ideas preconcebidas. Como habrán podido constatar en el axioma más arriba enunciado, la mejor sanidad posible (eficiente y accesible según la OMS) poco tiene que ver en realidad con el modelo de gestión que elijamos (público, privado o mezcla de ambos) y más bien estará influenciado por la capacidad y determinación de sus gestores. Al fin y al cabo tanto uno como otro están dirigidos por “personitas humanas”. Otra cosa es que prefiera un modelo público a uno privado, en el que al final del año no haya de preocuparme en satisfacer el porcentaje de ganancias que mis inversores me reclaman y pueda dedicar los excedentes (si los hubiera) en fortalecer el propio Sistema. Con la ventaja adicional de que un modelo público (y universal) me dejará dormir tranquilito por las noches, lejos de los dilemas éticos que como profesional sanitario puedan surgir por el simple hecho de dejar a una parte de la población sin atender por no tener suficiente dinero para contratar un seguro. Y por supuesto, nunca hemos de olvidar que un sistema sanitario representa un importantísimo factor de cohesión social que pocas veces se tiene en cuenta. Por supuesto que los sistemas públicos tienen fallos. Nadie dijo que gestionarlos fuera fácil. Pero estos fallos no son “intrínsecamente” imposibles de resolver. El “mantra” de que la gestión privada es “más eficiente” no ha demostrado nada en este sentido. Palabrita del niño Jesús.

Nuestros gestores por el contrario, piensan que solo la gestión privada puede salvarnos de la hecatombe. Esta línea de pensamiento, aparte de ciertamente sesgada, esconde una terrible verdad, que no es otra, que como responsables sanitarios, nuestras autoridades o bien son inútiles o bien irresponsables. Diecisiete años, diecisiete, son los años que lleva el gobierno del PP gestionando la Agencia Valenciana de Salut. Y tras estos diecisiete años (y una gestión desastrosa), nuestros responsables tiran la toalla. Uno podría pensar que esto se debe a que “no se sienten capaces” o “no saben como enderezar el rumbo”. Lo lógico pues es pensar es que son unos inútiles y que lo mejor es que dejen paso a gente con nuevas ideas. Por otra parte, también podríamos pensar que “lo que no les apetece es gestionar”, que eso solo trae problemas, tomar decisiones difíciles y comprometidas…¡buf! ¡Mejor que lo haga otro! En ese caso, no hay vuelta de hoja. Nuestros gestores (mejor llamémosles “subcontratistas de la gestión”) son una panda de irresponsables que deben largarse cuanto antes. Ya dijimos en anteriores entregas que los que nos han metido en esta ratonera tras una nefasta gestión de más de diecisiete años son probablemente los menos indicados para sugerir soluciones. Más si cabe si éstas implican un cambio crucial en el modelo tal y como lo conocemos, en la que aparte ni siquiera nos preguntan si nos parece bien o no. En fin, demencial.

Pero bueno, la decisión ya está tomada. Vamos a ver las implicaciones que esto puede acarrear. Para empezar el vicepresidente José Ciscar ha apuntado que vamos hacia un modelo “sueco” de gestión sanitaria mixta público – privada. Supongo que esto lo dice para tranquilizar los ánimos y engañar a la inmensa masa de “encefalogramas planos” que pueblan nuestra geografía. ¡Vamos a tener la sanidad de Suecia! ¡Lo ha dicho el Vicepresident! Nuestras ganas. Para empezar los suecos destinaban en 2008 en sanidad unos 2.600 € por habitante y año mientras que en España esa cantidad rondaba los 1.500 € (en la Comunidad Valenciana esa cantidad es algo más baja). Para que se hagan una idea un puntito más del PIB aproximadamente (7,3 vs. 6,3). Claro. Gestionar así mola más. Y aún así, si tenemos que convertirnos en la nueva Estocolmo del mediterráneo yo solo pediría que viniesen a gestionarme directamente las autoridades suecas en pleno. Les dejo, ahora sí, con unos datos del Eurostat del 2009 muy interesantes. Comparen por favor el noble Reino de España con el no tan noble Reino de Suecia en los siguientes tres indicadores (“% de Gasto del Gobierno Central excluyendo seguridad social”, “% de Gasto de las aseguradoras privadas” y “% del Gasto Out-of-pocket” que viene a ser algo así como lo que te toca pagar al margen en cuanto a prestaciones sanitarias se refiere sin importar tu nivel de renta, como por ejemplo los medicamentos):

Vaya por Dios. El Gobierno sueco se encarga directamente del 81.4% del gasto sanitario (España 68,6%). El gasto de las compañías privadas no va más allá del 0,2% (España 5,5%) y el gasto out-of-pocket es del 17,4% (España 20,7%). Observen que a cuanto más “Out-of-Pocket” más “divertido” es el país…Saquen sus propias conclusiones, más que nada por ir cuanto antes al registro civil a cambiar por mi nombre por el de “Gunnar Gunnarsonn”.

Aun así todo esto de “privatizar la gestión excluyendo la gestión asistencial y el personal”, que es lo que el Consell aseguró, no hay Cristo que lo entienda. Para empezar si vas a privatizar la gestión de tus recursos lo que necesitas son empresas/compañías a las que tu negocio (que no olvidemos has calificado de “intrínsecamente insostenible”) les parezca mínimamente atractivo. La dimensión de la privatización que se contempla hace que el pastel sea “demasiado grande” para una sola compañía. De hecho, el Consell ha admitido que “no desea que se configure un monopolio en torno a la red sanitaria” por lo que es lógico que cuando finalice el proceso se haya producido un reparto de los contratos. En este sentido, es probable que los aspirantes se multipliquen y entren en escena operadores de hospitales privados como Capio (también interesado en Ribera Salud; explicaremos el sainete más adelante) o USP y el Grupo Quirón, que acaban de anunciar su fusión por cierto. ¿Alguien se ha parado a pensar en que todo esto puede provocar una fragmentación aún mayor del sistema sanitario valenciano, donde ya priman los intereses de algunas empresas por encima de los intereses de la propia Consellería? ¿Tenemos que recordar a los lectores que algunos Departamentos, con tal de ganar pacientes de comarcas colindantes para engrosar sus ingresos, ofrecen servicios desde hospitales comarcales que teóricamente deberían ser reservados para hospitales de referencia? Si ya es complejo planificar iniciativas comunes en una empresa con 18 departamentos, imagínense entre 18 empresas…cada una con sus objetivos en mente.

La idea de la Conselleria es adjudicar todos estos pedazos del pastel por lotes y agrupar departamentos para favorecer las economías de escala. Lo más probable es que se liciten numerosos contratos tanto de gestión económica y administrativa como de servicios complementarios (como logística, transporte, mantenimiento, limpieza, restauración, aprovisionamientos, etc). Vamos, un todo a 100. Un “Remate total” fin de fiesta.

Ojo, algunos de estos servicios ya están externalizados y el vicepresidente del Consell, José Císcar apuntó que podrían rescatarse contratos para reagruparlos y volver a licitarlos. En esto de rehacer concursos públicos no hay quien les gane. Recuerden si no el famoso Ribera Salud 2.0 en nuestra primera entrega de Sanitat Valensiana. Es decir, lo que se busca es hacer de la Sanitat un producto goloso para todo tipo de potenciales compradores. En este caso, es lógico que se produzcan alianzas entre empresas que prestan distintas funciones, esto es, que firmas especializadas en gestión sanitaria y otras de servicios se agrupen para hacerse con los contratos. Tú me dices como hay que gestionar un hospital y yo te lleno la nevera de las cocinas. Explicaremos más adelante esta curiosa situación entre la empresa Atitlán (fondo de capital riesgo vinculado a la familia Roig) y Asisa.

El asunto de excluir la gestión asistencial del paquete es lo más complicado y al final todo dependerá de las exigencias de las empresas compradoras. Los ejemplos más cercanos los tenemos con los Hospitales de Llíria y Gandia, en la actualidad construidos y finalizados pero sin equipar. El hecho de que en el segundo la adjudicataria tenga que hacerse cargo tanto del personal como de los medios del actual Francesc de Borja hace pensar que la complejidad del cambio de modelo dificultará la resolución de las licitaciones. Ya veremos cómo se apañan.

De hecho, el quid de la cuestión de la rentabilidad de estos nuevos “inventos” se halla en la gestión a realizar de los RRHH y más particularmente en la gestión del inmenso volumen de personal interino a todos los niveles (facultativo, enfermería, técnicos, auxiliares…). Aunque el Consell ha asegurado que todo el personal estatutario sanitario seguirá dependiendo de la AVS y no perderá ninguno de sus derechos, las experiencias a este respecto que ya podemos constatar en hospitales como Manises o Torrevieja, pertenecientes a Ribera Salut, dicen todo lo contrario. Así, en Torrevieja, algunos grupos de facultativos bajo condiciones ciertamente draconianas, como hacer guardias de presencia física, no librarlas nunca y cobrarlas como localizadas, reciben un sueldo mileurista (bueno más bien mildoscientos eurista, para ser exacto). Podríamos estar hasta mañana con ejemplos de este tipo. En resumen, que si estas nuevas UTEs quieren que el negocio sea mínimamente rentable con el capitativo tan exiguo que la Conselleria les hará llegar (cuando buenamente pueda) por cada habitante (ya de por si de los más bajitos de España), la única solución, si uno no quiere empezar a cargarse el nivel asistencial y hacernos retroceder al nivel de ambulatorio de Lesotho, es comenzar a prescindir de interinos o bien recortar los sueldos. Y la verdad es que nuestros indicadores de personal sanitario por habitante no están para tirar cohetes.

Una mente más enferma, como la mía, se imagina un futuro post-apocaeclíptico (mad-maxiano por supuesto) donde cada departamento es gestionado por UTEs que no cejan en el empeño de robarse unas a otras pacientes para poder así cobrar por procesos, enviarse las facturas pertinentes y cuadrar los balances (una situación similar se vivió en el NHS británico en la década de los 90, by the way). Y así los valencianos nos embarcaremos en un peregrinar por los distintos departamentos sanitarios buscando aquel cirujano que nos opere antes y mejor o aquella especialidad que nos atienda en tiempo y forma. Y así el anciano de Pilar de la Horadada se hará la revisión de la próstata en Vinarós. Y la embarazada de Denia se hará las ecografías en Requena…¿de qué se quejan?, ¿qué mejor que el turismo sanitario para vertebrar el País?

No sea tan tremebundo, estarán diciendo ustedes. Esto es por nuestro bien. Por ahorrar. Sobre todo “con la que esta cayendo” (frase de año 2012). Tienen toda la razón. Dejen, por último, que les adelante que toda esta medida difícilmente ahorrará dinero público. Más si cabe si la plantean nuestras autoridades en los términos que hasta la fecha se han planteado. De las actuales concesiones administrativas, si exceptuamos a la niña mimada del Hospital de Alzira con 12 años de funcionamiento y una versión 2.0, ni una sola ha cubierto gastos. Recuérdenme que un día le dediquemos un post a la experiencia privatizadora en el NHS del Reino Unido y así nos descojonamos otra tarde. Es más, en los últimos meses se ha sabido que Ribera Salut busca comprador para hacer frente a sus deudas, protagonizando una situación de sainete ciertamente hilarante que pasamos a relatar y que tiene por jocoso nombre…”El casament de la xiqueta”…sigan leyendo.

RIBERA SALUT: ENTRE IKEA Y HACENDADO o EL CASSAMENT DE LA XIQUETA

Nuestra historia comienza hace unos años con el salto a Madriz de Ribera Salut. Atraída por los cantos de sirena de la comunidad gobernada por la Lideresa, la empresa soportada como máximos accionistas por esas “dos columnas de Hércules” del poderío económico valensiano, Bancaixa (actualmente absorbida por Bankia) y la CAM (actualmente intervenida por el FROB) y con la Generalitat Valenciana como principal (única durante años) fuente de facturación, se convierte en un referente del sector a nivel Nacional y construye como accionista mayoritario el flamante Hospital de Torrejón de Ardoz.

Aun a pesar de que la gestión privada es sumamente infalible, Ribera Salut adeuda unos 50 milloncejos de euros de nada a Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) en concepto de finalizar las obras del nuevo chiringuito así como de la dotación tecnológica del mismo. Son esas cosas que pasan cuando a pesar de presupuestar todo el montante en 130 millones de euros, los accionistas solo ponen unos 80 más que nada porqué en ese momento los pillas cortos de suelto. Las veladas amenazas de los rumanos con kalashnikov contratados por las Koplowitz sumado al retraso en los pagos del capitativo por parte de la administración valenciana hacen que Alberto de Rosa (Director General de Ribera Salut) disponga la idea de una ampliación de capital para así dar entrada a un nuevo socio que tome el 33% del capital, a partes iguales con nuestras “columnas de Hércules”.

Primera putada. Bancaixa y CAM están realmente “caninas” y no ven con malos ojos desembarazarse accionarialmente de todo este tinglado sanitario a cambio de recibir una suma de dinero que les permita ir “tapando agujeros”. La ampliación de capital surgida antes del verano de 2011 se transforma por arte de magia en venta total de la compañía. Comienza la búsqueda del novio perfecto “per a la xicona” y varios son los pretendientes, aunque al final solo quedan cuatro (¡y que cuatro!), que son:

1) Capio Sanidad. Empresa sueca (antiguo rival de Ribera Salut). Pero no de suecos tranquilos, cívicos, concienciados socialmente, de esos que escuchan ABBA tarde si tarde también (the winner takes it all…) mientras leen novela negra nórdica y viven placidamente en una casita rural a las afueras de Uppsala con un inmenso pastor alemán. Para nada. Capio Sanidad es ahora propiedad reciente de CVC Capital Partners, una empresa de capital riesgo con sede en la City londinense. Vamos, toda una banda de cuatreros desalmados a los cuales el funcionamiento del ambulatorio de Rafelbunyol les importa un cojón de mico si a final de año la pasta fluye como toca.

2) Mercacapital. Un fondo de inversión. Gente capacitada y conocedora de los entresijos de la gestión sanitaria como servidor de ustedes de hacer calceta o encaje de bolillos.

3) Vista Capital. La filial de capital riesgo del Banco Santander. Algo así como a Don Emilio le apetece jugar a médicos y enfermeras. Caprichitos que tiene uno.

4) El pretendiente de la terreta: Atitlan. Otra empresa de capital riesgo presidida por Roberto Centeno, también conocido como el yernísimo de Juan Roig, Señor de Mercadona. Nada más ser invitados a la puja, el señor Centeno, en un alarde de poderío en plan Capitá Moro d´Alcoi (“això ho pague jo”!) dijo que Atitlan estaba interesada en entrar en el sector sanitario y para ello “dispondrán de un fondo nuevo específicamente dedicado de aproximadamente 400 millones de euros”. Con dos cojones. Ya se pueden hacer una idea de dónde salen “els cacaus” (del sogre!!)…al xiquet li xorren!!!

Es más, el señor Centeno va más allá y declara que su hipotética entrada en Ribera Salut será “como una inversión a largo plazo, por lo que no aplicará la política habitual del capital riesgo de desinvertir una vez alcanzada la rentabilidad esperada”. Se le queda a uno mejor cuerpo al oír estas cosas, qué leches.

Empieza el cortejo y todo parece indicar que Capio Sanidad es la mejor posicionada. De hecho su oferta inicial es la más alta: 110 millones de euros. A finales de 2011 todo parece indicar que los suecos se llevarán el gato al agua. Los de Atitlan no encajan bien la noticia y además de lamentarse por la oportunidad pérdida de crear un auténtico “cluster” (Dios! Como me gusta esta palabra, repitan conmigo “cluster”, “cluster”, “cluster”…) sanitario valenciano, denuncian presiones desde Madriz a Bankia para favorecer la operación. Es más, lamentan que se haya elegido precisamente a la principal competidora de Ribera Salut en España.

¿Presiones? ¿Por el simple hecho de que el presidente de Madrid Medical Destination S.L. y de Madrid Ciudad de la Salud S. A., Manuel Lamela, a la sazón exconsejero de Sanidad del Gobierno de Madrid (esas puertas giratorias están que echan humo, oiga), exjefe de gabinete de Rodrigo Rato (actual mandamás del Grupo Bankia), pusiera en marcha recientemente estas dos sociedades para impulsar actividades y negocios diversos en el ámbito de la sanidad privada y que además estén asociadas a Capio Sanidad? Por favor. No nos haga reír. ¡Shon todo “inshidiash”!

Malas lenguas apuntan a que De Rosa ha sido quien ha capitaneado tanto el proceso como la decisión final de vender a Capio, en la que ha pesado su futuro en el seno de la compañía una vez entren los nuevos accionistas. Y es que Atitlan ya había dejado claro por activa y por pasiva que en el caso de desembarcar en Ribera Salut, Alberto de Rosa hubiera sido puesto de patitas en la calle. El clan de los “Hacendados” siempre viene con su propio equipo y no acepta otros al frente del cotarro que no sean ellos mismos.

Pues bien, cuando todo parece que va a salir según lo planeado, cuando todos están más que contentos, cuando sembla que la xiqueta es casarà en el Sueco, cuando se reparten los tarjetones de la boda entre los invitados…es cuando toda la historia pega un giro inesperado. Y es que el novio, Capio Sanidad, llega un momento, hace escasamente unos meses, que directamente, se raja. Como le decimos. Pega l´espantà.

¿Y eso? Muy sencillo. Previo a la compra, Capio Sanidad comienza un proceso de due diligence (investigación de una empresa previa a su adquisición, algo así como auditoría de cuentas) con carácter exclusivo. Y ahí descubre que no es oro todo lo que reluce, o empleando el símil folletinesco, “que la novia no es casa verge”…Vamos, que Ribera Salud está realmente sobrevalorada, que su precio de 110 millones es excesivo, que nada más llegar tendrá que poner el dinerito que adeuda a FCC por el chiringo de Torrejón y que el hecho de tener como única fuente de facturación a una entidad de la solvencia y seriedad que caracteriza a la Generalitat Valenciana en cuanto a pagos se refiere no es motivo, ni mucho menos, de confianza en la operación. Tampoco ayuda saber que la Consellería esta revisando los actuales contratos de concesión (como por ejemplo las resonancias magnéticas, en la actualidad bajo control de Erescanner, que forma parte del grupo Ribera Salud y por las que estamos pagando un precio más que abusivo). A pesar de que el vicepresident Ciscar juró y perjuró que las concesiones administrativas a revisar no afectarían a Ribera Salud, Capio (serán Suecos pero no gilipollas) no se fía ni un pelo de estos trileros de poca monta.

¿Y ahora que? Pues que Atitlan (*) (el xicón de la terreta) se vislumbra como nuevo novio/comprador. Para ello, el clan “Hacendado” ha suscrito una alianza con Asisa para meter cabeza de una vez por todas en el reparto del pastel sanitario en ciernes. Por cierto se da la circunstancia de que Sr. Mercadona acaba de inyectar a título personal dos millones de euros en capital a Banco de Sabadell, que como bien saben ha tomado el control de la CAM….en fin ¡ya veremos como acaba el culebrón! Parece mentira lo que económicamente puede mover una cosa que es considerada “intrínsecamente insostenible”…

¿Con quién se casará finalmente Ribera Salut? ¿Se reconciliará con el novio Sueco a cambio de una bajada de pretensiones? ¿O le dará una oportunidad al “xicón” de Hacendado para formar un auténtico “cluster” valensiano? ¿Y el tío Alberto de Rosa? ¿Lo veremos cenando en la Casa de la Caridad de Valencia? ¿Y qué empresa/s se encargará/n de la gestión de la “Sanitat Valensiana”?¿Y en que condiciones?

Todas esas preguntas y muchas más quedarán desveladas, o al menos eso esperamos, en la próxima entrega de “Sanitat Valensiana”. Mucho mejor que “L´Alqueria Blanca”, oiga.

“Les recordamos a los pacientes que esperan a ser operados, que en su sección de Congelados, podrán encontrar Patatas Bravas Hacendado a tan solo 2,99 el paquete, repito, Patatas Bravas Hacendado a 2,99 el paquete. Agencia Valenciana de Salut, su agencia de confianza.”

*Nota del autor: A día de hoy Atitlan sigue sin tener una mísera página web. Se ve que el presupuesto no les llega

Sanitat Valensiana: “O follamos todos…”

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A decir verdad, los valencianos podemos presumir de poca cosa. Si dejamos de lado los topicazos festero – gastronómicos propios del “Levante Feliz” (paella, orxata, “aigua de valènsia”, falles, masclets, festa i més festa), apenas nos quedan un Segle D´Or algo lejano, un puñado de artistas variados, algunos escritores de renombre y por supuesto el vozarrón de Nino Bravo. Y pare usted de contar. ¿No creen?

 

Pues va a ser que no. En materia sanitaria, al menos, tuvimos razones en el pasado para sacar pechito. Para empezar la Comunidad Valenciana puede presumir de haber sido, no solo de las primeras en hacerlo, sino de las que mejor implantó la Ley General de Sanidad de 1986 (sin duda, de las mejores leyes que ha habido en este país). De hecho cogimos la Ley de marras y seguimos punto por punto su aplicación con auténtica disciplina. Conceptos definidos en la Ley como el de “Áreas de Salud”, “Zonas Básicas de Salud”, “Atención Primaria”, “Atención Especializada”, “Hospitales Comarcales”, “Hospitales Terciarios o de Referencia”, no tenían secretos para nosotros… Y así, a finales de los 80 – principios de lo 90, nuestro (homogéneo) Servicio Valenciano de Salud era envidiado por muchas comunidades autónomas, incluido el siempre odiado/amado Vecino del Norte (con un modelo por el contrario mezcla de mutuas, fundaciones, consorcios, hospitales públicos, centros pertenecientes a la Iglesia y demás Casas de Socorro…en el que todavía no hay Cristo o Conseller “En Cap” que se aclare). Por un momento, como digo, hasta parecíamos suecos…pero ya se sabe, la alternancia política en 1996 trajo “nuevas ideas” de ver la Gestión Sanitaria. Más “modernas”, mas “internacionales”. Menos “Vicente Del Bosque” y más “Carlos Queiroz”. Ya saben. En fin, que ahora era el turno de realizar nuevos “experimentos” (ver anterior entrega). Por lo pronto, pasamos de ser “Servei Valencià de Salut” a “Agencia Valenciana de Salut” (sigo sin saber por qué). Aunque siempre viste por ahí decir que trabajas para “La Agencia”…

Entrada de la Agencia Valenciana de Salud

Volvamos a Alzira. Dejábamos la máquina “armada y en perfecto estado de funcionamiento”. Las concesiones, derechos y gabelas concedidos por la Consellería habían alcanzado un nivel esperpéntico. Pero por si esto no fuera suficiente, el equipo gestor del “Hospital de la Ribera” tenía nuevos ases guardados en la manga en cuanto a funcionamiento sanitario…

Uno de los más cacareados (al menos en la apertura) fue el de la “habitación individual con cama supletoria para el acompañante”. Nada de compartir habitación como los pobres, que esto no es Burkina Faso. No es que estemos en contra de este avance en la calidad de la estancia. Todo lo contrario. El problema reside de nuevo en la improvisación del proyecto y en sus terribles consecuencias a nivel asistencial. Así, Alzira se proyectó con unas 250 camas (en habitaciones individuales) aproximadamente. A todas luces insuficientes para la población correspondiente por concurso (pago capitativo). Recuerden la regla número 1: “Los Hospitales siempre se quedan pequeños. Si tienes que hacer uno nuevo, no tires por abajo”. En apenas 5 años, en Alzira ya se habían transformado en habitaciones dobles no menos de 50 (quitando la cama del acompañante), con el fin de aumentar el número de camas. “No pasa nada”, pensarán ustedes, “así es como están el 90% de Hospitales”. En efecto. La diferencia es que en el resto de Hospitales el arquitecto ya pensó en que por huevos las habitaciones serían dobles, aquí no. En Alzira la superficie de la habitación (y por tanto su diseño) se ideó para albergar una única cama de paciente, no dos. Resultado: Habitaciones dobles más pequeñas de lo normal… recuerden que “del roce sale el cariño…”.

Alzira 2030: habitaciones óctuples modelo De Luxe con copago y TV de plasma

Actualmente la dirección “confiesa” tener unas 300 camas más o menos. Aunque muchas veces han superado este número de ingresos (se supone que a fuerza de transformar “habitaciones individuales con cama supletoria para acompañante” en “cómodos apartamentos de Tokio para solteros”). Aun con esas la ratio de camas por cada mil habitantes (indicador sanitario de primer orden) apenas llega a 2 para todo el Departamento de La Ribera. 2,69 es la ratio para la Comunidad Valenciana…muy lejos de la media española que es 3,5. No les digo el número que recomienda la OMS, porque nos daría mucha vergüencita. Si a todo esto sumamos que durante el año 2003 (por decir un año) el índice de ocupación en Alzira fue del 94,7% (la media en los hospitales públicos para ese año fue del 81%), una de las primeras conclusiones que nos tiene que empezar a rondar la cabeza es que “el hospital se ha quedado algo pequeño”.

El segundo as que se guardaban en la manga los gestores del Hospital de la Ribera no destaca por su originalidad, para ser sincero. Sigue el viejo dogma de “hacer más, con menos”. Ahí van unos datos. En el hospital de Alzira se calcula que faltan al menos unos 250 trabajadores (entre médicos, enfermeros, auxiliares, técnicos, administrativos y celadores) para estar en ratios comparables a otros hospitales de igual dimensión; los profesionales trabajan 200 horas más al año y tienen un salario un 15 % menor que los de la red pública, con cuatro euros menos por hora de guardia. Solamente el coste económico anual derivado de la contratación de 70 nuevos médicos (los estimados como necesarios por el Sindicato de Médicos de Atención Pública en 2010) rondaría los 3,5 millones de euros. Cantidad muy similar a los beneficios obtenidos por la U.T.E. en 2007 sin ir más lejos… Vayan repitiendo conmigo la letanía mientras ponen los brazos en jarra y mueven la cabeza mostrando negación: “¡Así cualquiera!”.

El tercer as ya lo comentamos de pasada en la anterior entrega. En el pliego de cláusulas administrativas del concurso se dejaba claro que “el Concesionario no asumirá las prestaciones ambulatorias de Farmacia y Oxigenoterapia ni será de su cuenta el coste de las Prótesis y del Transporte Sanitario”. Inteligente maniobra, ya que curiosamente son estos capítulos económicos los más complicados y difíciles de controlar. Les recuerdo que el coste de la prestación farmacéutica supone el 30% de todo el presupuesto de la Consellería de Sanitat, que a su vez representa el 40% del presupuesto de la Generalitat Valenciana. Les explico cómo funciona más o menos el cotarro. A principios de año, según los presupuestos generales, la Consellería asigna a esta prestación farmacéutica una cantidad basándose en el indicador sanitario que nunca falla: El Ojímetro. A finales de año, no hay más cojones que hacer un aporte extraordinario para cuadrar cuentas. ¿Se imaginan a una empresa “in the real world” soportando que su principal partida presupuestaria no solo estuviese abierta sino que tuviese unos gastos impredecibles y sin techo alguno? ¿Verdad que no? Pues repitan conmigo: “¡Así cualquiera!”.

Los gestores de la UTE de Alzira empleando la mano invisible del mercado, que todo lo cuadra en su sabiduría

Vamos a por el póquer de ases. La selección de recursos humanos. El Hospital de Alzira, a diferencia del resto de hospitales públicos de la Agencia Valenciana de Salud, no asume el coste social del 5% de personal con minusvalías y, siendo instituciones que utilizan dinero público, practican el despido libre. El personal facultativo (médicos), complejo de por sí en términos laborales, tiene vedado el concepto de horas extraordinarias. Además, se divide por especialidades “estrella”, mejor o peor pagadas, lo que origina un mercadeo persa de competencia desleal con el resto de la sanidad pública valenciana (explicaremos más adelante este curioso fenómeno de las especialidades “estrella”). Por otra parte, Alzira tiene patria potestad para contratar personal saltándose a la torera todo el (draconiano, ineficaz, ineficiente y en muchas ocasiones contraproducente) sistema de Bolsas de Trabajo y Oposiciones instaurado por la Consellería y pactado con los Sindicatos. Mientras que el resto de Hospitales deben “comerse” lo que venga de la Bolsa, Alzira contrata a quien le pasa por el Arco del Triunfo, con el consiguiente agravio comparativo. Puede que no pague bien, pero puede ofrecer algo muy valorado en los tiempos que corren a nivel laboral: continuidad.

Un último apunte a este respecto. Les recuerdo que un buen sistema sanitario es aquel que conjuga: asistencia, docencia e investigación. Si nuestro sistema solo se hubiera centrado en realizar asistencia (como es el caso de Alzira) todavía seguiríamos con las trepanaciones, las sanguijuelas y los cataplasmas. Y seguiríamos pensando que el bañarse demasiado produce diarrea. Obviamente, las funciones docentes y/o investigadoras tienen un coste indispensable que se tiene que asumir. Les guste o no.

En el ámbito investigador, por decir algo, Alzira ya ha comenzado a tender puentes con la pseudo – facultad de Medicina ultracatólica para niños bien valencianos que todos conocemos sobradamente. Algo es algo (por favor, no se rían). En el ámbito docente, las plazas de formación sanitaria especializada vía programa MIR ofertadas en Alzira suelen ser inferiores si comparamos con otros Hospitales de similar tamaño y prestaciones. ¿Formar? ¿Para qué? Si necesito a alguien muy bueno (ejemplo: un joven y prometedor cirujano) siempre puedo ficharlo, ya que, a diferencia del sistema público, yo no dependo del kafkiano sistema de Bolsas y/u Oposiciones. Le ofrezco un contrato indefinido y punto. Como el mismísimo Florentino. ¿Se imaginan una liga de fútbol donde solo pudiera fichar jugadores el Real Madrid y el resto se conformara con lo que tiene? ¿Que eso ya existe? Pues eso. Repitan la letanía por favor…“¡Así cualquiera!”.

Ficharemos a quien haga falta para crear un equipaso y haremos un segundo hospital en Alzira que pagaremos con la venta de los terrenos del actual hospital. Serà per diners…!

El as del repóquer es el más preocupante, ya que sin duda es el que define el comportamiento global del Hospital y su calidad asistencial. Ya explicamos que el modelo Alzira no puede vivir solo con el pago capitativo y por ello debe lanzarse a la caza y captura de pacientes de otros departamentos, otras aseguradoras privadas e incluso de usuarios de otras comunidades autónomas para que salgan las cuentas y se obtengan beneficios (pago por procesos). Les recuerdo que el resto de Hospitales Públicos no pueden hacer esto (ver entrega I). Así, los gestores de Alzira detectan dónde están las necesidades del sistema y las potencian. No hace falta ser un flecha para saber que uno de los “agujeros negros” de la Sanidad actual son las “listas de espera quirúrgicas” (…yo es que estoy esperando a que me operen no se sabe cuándo…). Alzira fue el primer Hospital de la Comunidad Valenciana que, again, saltándose a la torera el espíritu de la Ley General de Sanidad, constituyó y priorizó una serie de “Servicios Estrella” (casi todos ellos quirúrgicos) que rápidamente ofertó como servicios externos a otras entidades públicas y privadas. Estos servicios, además, han sido primados económicamente. Todos contentos. El paciente es operado en tiempo y forma. Alzira cobra por procesos (más beneficios) y el resto de clientes o entidades (entre ellos muchos hospitales de la Agencia Valenciana de Salud e incluso pacientes de Castilla – La Mancha y Murcia) van reduciendo el tamaño de sus listas de espera… sí, pero ¿a qué precio? ¿Y qué pasa con la población de La Ribera? ¿No se supone que ese debería ser SU Hospital? Alzira sigue sin tener una Unidad de Cuidados Intensivos Infantil (a pesar de su tamaño poblacional) y no realiza atención a pacientes VIH y transplantados. Pero les recuerdo que esa es una ventajilla del pago capitativo… a mí ya me pagan por estos pacientes, vengan o no.

Para que nos entendamos, el Hospital de la Ribera se lo ha montado de Puta Madre. Son los ingresos del “pago por procesos” (y, por tanto, del paciente que no está adscrito al Departamento) los que le sirven de bote salvavidas a nivel económico. Pensemos un poco y analicemos el perfil de paciente que le interesa: Usuario de mediana edad de otro departamento de salud/comunidad o bien cliente de una mutua privada, sin complicaciones aparentes, que acude a Alzira a una operación de cirugía menor (sin apenas riesgos) totalmente programable, con una estancia hospitalaria mínima y que apenas haga gasto. Ejemplo: Hombre de 42 años proveniente de Albaida que acude a Alzira (les recuerdo que Alzira no paga la ambulancia) a operarse la rodilla (se lesionó el ligamento anterior cruzado derecho jugando una pachanga de futbito en plan “solteros contra casados”) porque la lista de espera en su hospital de origen (Alcoy) está que echa humo. Sin antecedentes ni factores de riesgo. Sin complicaciones en el postoperatorio. Dos días ingresado, a lo sumo.

Y aquí viene el quid de la cuestión: ¿Y quién se encarga del paciente varón de 85 años de Xeraco pluripatológico con una insuficiencia respiratoria (provocada por una incipiente “castaña” en el pulmón fruto de 60 años fumando una cajetilla de Bisonte diaria) concomitante con una insuficiencia renal, que toma un chorro de medicamentos, que sabes qué día ingresa pero no el día que le van a dar el alta y que sabes que te va a dar guerra de la buena con los reingresos? Este paciente, que en el argot médico español se le conoce como “viejete tocapelotas que durará más que el culo de un mortero”, es el paciente molesto, no rentable, devorador de recursos, vamos, el que te rompe el “capitativo” por los siete costados (Nota informativa: El actual pago capitativo en Alzira ronda los 600 €. De nada). Pues señores, no hay secretos que valgan. Este paciente se deriva a La Fe, o al Clínico, o al General o a donde puñetas haga falta. Que se encargue de él la vieja red pública tradicional. Ahora ustedes es cuando replican… “bueno, pues que el Hospital de Referencia Público les pase la factura a Alzira y cobren por el proceso…”. Leñe, son ustedes muy listos. No digo que no se haga, es más, en los últimos años las direcciones hospitalarias hacen todo lo posible para que esto se compute como toca. Pero en la realidad es complicado discernir entre el paciente que se podría haber quedado en Alzira y el paciente que necesitaba imperiosamente ingresar en un Hospital de Referencia debido a su grave patología. En el segundo caso no se cobra. Además, tras años y años de no pasarnos ni una mísera factura entre nosotros, porque no hacía falta, ¿usted cree que esta vía está bien engrasada? ¿Cree que los hospitales públicos disponen de las herramientas informáticas como para llevar una facturación eficaz de Centros Referidos? Por último, ¿usted sabe la de tiempo que lleva la Consellería sin actualizar su “lista de precios por procesos”? Es ahora cuando (con una crisis encima galopante), la Conselleria se ha puesto seria y quiere empezar a contar las habas que se come cada uno…algo tarde, la verdad, más si cabe cuando no sabes a ciencia cierta cuánto te cuestan las cosas.

¿Se gana dinero en Alzira? ¡Coño, claro, lo raro sería que no se ganara! Y a puntito están de no hacerlo (incluso hay especialistas del ramo que dicen que las cuentas de la U.T.E. son más opacas que las gafas de Fabra y que realmente no ganan tanto como dicen). El problema es CÓMO lo hacen. Es decir, se les ha permitido todo aquello que el resto de Hospitales no solo no pueden hacer sino que ni siquiera pueden imaginar hacer: captar clientes de otros orígenes, priorizar al paciente que no es del departamento, potenciar especialidades en función del rendimiento económico y el volumen de negocio, libre selección del personal, no pagar aquellas prestaciones más conflictivas e incontrolables, derivar a todo aquel paciente “no rentable” a Hospitales de Referencia (“el colchoncito de La Pública”) que encima no generan las facturas como debieran en muchas ocasiones infravalorando los procesos o tasándolos con un precio no actualizado… entre otras muchas prácticas que no relataremos (no hemos hablado del concepto de stock en el almacén general del Hospital de Alzira. Inexistente.)

La respuesta a todo esto es inevitable. De ahí el nombre de esta segunda entrega: “O follamos todos o tiramos la puta al río”. Si Alzira es un hospital de la Agencia Valenciana de Salud, se tiene que atener a las normas de juego. Lo que no se puede es estar jugando con dos barajas y encima marcadas. ¿Pero saben cuál es el problema, mucho más grave, que esconde todo esto? Al principio puede que no se notara mucho, con un único hospital público de gestión privada, pero con la proliferación de las nuevas U.T.E.s (Dénia, Manises, Torrevieja) se ha puesto de manifiesto que si todos (pero todos, todos los Hospitales) funcionásemos “modelo Alzira”, el colapso del actual sistema sanitario valenciano (en otro tiempo envidiado), tal y como lo conocemos, se hace inevitable en unos años. Es decir que “Si follamos todos…nos cargamos a la puta”. Y añado “y cogemos unas ladillas legionarias que ni poniendo los huevos en remojo con Zotal seis horas al día”. Y lo peor es que nuestras autoridades sanitarias son conscientes de ello (y si no, vamos apañados).

Les espero en la próxima entrega, que esperemos sea la última y arroje un poco de luz donde antes solo había tinieblas (y que llevará por título “Arrabalero”): “¡¡El Apocaeclipse Sanitario va a llegaaaar!!

En el próximo capítulo: ¿Qué comunidad autónoma cree usted que es la segunda por la cola en dinero invertido en Sanidad por habitante? ¿Y la última en camas por cada 1.000 habitantes? ¿Y la segunda (por arriba) en deuda sanitaria por habitante?