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En una década las casas desocupadas pueden pasar de los 3,1 a los seis milllones

En España un 20% de las viviendas están vacías

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JUAN CARLOS MARTÍNEZ Madrid 8 ENE 2012 – 13:35 CET

Equipados con una mochila que guarda en su interior un dispositivo portátil con lápiz óptico, han salido a recorrer las calles de toda España más de 5.000 agentes censales del Instituto Nacional de Estadística (INE). Su objetivo, recoger la información de los casi 26 millones de viviendas existentes, con la que se elaborará, primero, el Censo de Edificios y Viviendas y, después, el de Población.

Una radiografía para certificar el balance de la década en la que se infló esa burbuja inmobiliaria cuyo estallido, hace ya cuatro años, sigue menoscabando las posibilidades de crecimiento de la economía española. Datos de un censo que dentro de unos meses, cuando sea debidamente depurado el trabajo de campo de los agentes, confirmará, de la forma más aproximada posible, cómo en ese periodo se han construido 4,6 millones de viviendas y se han comprado menos de 3. Despejando dudas sobre la cuantificación del stock de viviendas nuevas sin vender, que trae de cabeza a promotores y, sobre todo, a las entidades financieras que prestaron el dinero para su construcción y corren el riesgo de no recuperarlo en su totalidad.

“Aunque las cifras de población tienen prioridad, queremos que las de edificios y viviendas estén listas para ser publicadas antes de que acabe 2012”, comenta el subdirector general de Estadísticas Sociodemográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE), Antonio J. Argüeso. Será el momento de conocer otro de los datos más esperados, el de las viviendas vacías. Esas que ni son principales ni secundarias (habitadas de forma permanente o temporal) ni están alquiladas, sino cerradas a cal y canto por sus propietarios.

Hace 10 años se contabilizaron 3,1 millones de viviendas vacías, el 15% de las censadas. Ahora, la cifra será, sin duda, muy superior. Partiendo de esos 1,6 millones que siguen sin comprador y que, a efectos estadísticos, se considerarán vacías, al no estar ya en construcción, algunas fuentes consultadas se atreven incluso a señalar que en España podría haber ya entre cinco y seis millones de viviendas vacías, superando el 20% del parque inmobiliario residencial. Basta con cruzar los datos del catastro con los del padrón para comprobar cómo los primeros, en muchos casos, no encuentran su correspondencia con los segundos. Pura lógica. No hay nadie residiendo.

“Saber si una vivienda está ocupada o no es relativamente fácil, pero si está vacía u ocupada de forma temporal ya resulta mucho más difícil, porque, ¿cómo saber si está en uno u otro caso una vivienda de vacaciones, sin nadie que te informe?”, se pregunta Argüeso ante tal eventualidad.

Para desvelar todas estas incógnitas hay que confiar en el trabajo que, desde hace un mes, están realizando los 5.000 agentes censales. Labor realizada a través de la aplicación informática desarrollada por el INE en la que se han volcado datos procedentes del catastro y de los padrones municipales.

“Ha sido un cruce laborioso. Con el catastro no hay problema, pero el directorio del padrón puede no ser muy exacto, depende del control de los municipios para certificar que son ciertos los datos que aportan los ciudadanos sobre sus domicilios. Por eso estimamos que el 70% de los cruces es perfecto, y en algunas zonas céntricas de las grandes ciudades puede llegar al 90%”, señala Argüeso.

En esa primera fase, la del Censo de Edificios y Viviendas, el objetivo de los agentes pasa por comparar los datos volcados en la aplicación con lo que se encuentre en el recorrido efectuado. Si son coincidentes, no hay mayor problema. Basta con seguir el esquema que marca la aplicación para dar como correcto cada uno de los huecos (edificios o locales de un edificio). Si no, tendrá el agente que ver qué huecos sobran o faltan para alcanzar una solución.

Algunos datos son fácilmente localizables, a través del portero automático o con una simple mirada general desde el exterior. Otros, en cambio, no lo son tanto, como saber si la finca tiene escaleras independientes para acceder a las viviendas (derecha-izquierda o interior-exterior), si existen viviendas en la planta sótano, si un piso está o no vacío, o algunas otras curiosidades como el año de construcción del inmueble o si dispone de agua caliente central. En estos casos, recabar la ayuda del portero, conserje o cualquier vecino que se preste resultará decisiva para el agente.

“Ahí no vive nadie desde hace años”, respondía hace unos días un portero a un agente en Madrid, interesado por la razón de un buzón abierto de cuyo interior sobresalían un montón de papeles publicitarios y alguna que otra carta. Se trataría de un caso evidente de vivienda vacía. Pero, en otras ocasiones, los indicios no son tan evidentes, y, además, no se cuenta, en el momento adecuado, con esa ayuda de terceros.

A efectos censales se considera vivienda “todo recinto estructuralmente separado e independiente que, por la forma en que fue construido, reconstruido, transformado o adaptado, está concebido para ser habitado por personas o, aunque no fuese así, constituye la residencia habitual de alguien en el momento censal”, según se especifica en el manual del agente. Si inicialmente lo fueron, pero ahora son espacios dedicados a otros fines, quedarían fuera del censo.

Hay cuatro tipos de viviendas familiares, las principales o residencias habituales, las secundarias u ocupadas solo de forma ocasional (vacaciones, por ejemplo), las vacías (sin ocupar en ningún momento), y aquellas destinadas a alquileres sucesivos de corta dirección, el caso de un piso de estudiantes. No hay que confundirlas con un colegio mayor, que sería clasificado como vivienda colectiva, asimilable a un convento, un hotel o una prisión. Residen colectivos pero sometidos a un régimen común no basado en lazos familiares ni de convivencia.

En el trabajo de campo de esta primera fase, los agentes se toparán con una parte de la tarea que deberán abordar con posterioridad en el Censo de Población y Hogares. Puede darse el caso de que, de forma aleatoria, al dar por correctos todos los huecos del edificio, la aplicación puede requerir que se especifique su uso. Si se trata de una vivienda principal o se duda de si está o no ocupada, el agente deberá entregar a su propietario (en mano, a través del portero o del buzón) el sobre con el cuestionario censal, a cumplimentar de forma obligatoria.

Estas altas muestrales se unirán a los tres millones de viviendas cuyos propietarios han sido seleccionados previamente para una megamuestra que facilitará los datos del 12% de la población. Casi seis millones de ciudadanos cuyas respuestas servirán para extrapolar a nivel nacional cómo son las viviendas y cómo son las personas que las habitan.

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¿Cuántas viviendas vacías hay en España?

viernes, agosto 31, 2012

FUENTE.

Nadie lo sabe con certeza. El sector inmobiliario es uno de los principales segmentos de nuestra economía y sin embargo la información y los ratios básicos son difíciles de obtener. Es evidente que en España tenemos un problema con el enorme número de viviendas vacías sin vender que creó la burbuja inmobiliaria y dejó en manos de los bancos. Hay muchas promociones de obra nueva sin vender financiadas en tiempos de bonanza por las cajas y que ahora lastran las cuentas del sistema financiero y toda nuestra economía. Pero para poder entender el problema es necesario dimensionarlo correctamente.

Para empezar mucha gente confunde el dato de viviendas vacías con el stock de viviendas en venta. No tiene nada que ver. Una vivienda vacía es donde no vive nadie, pero no necesariamente está en venta. Puede estar en venta, en alquiler o fuera del mercado. Igualmente una vivienda en venta puede estar vacía o no. Que una vivienda esté vacía no significa que esté en venta y viceversa.

Pero también la definición de vivienda vacía es un concepto complejo. ¿Qué significa? El INE computa como vivienda vacía las casas de pueblo abandonadas ¿Es eso lo que la gente tiene en la cabeza al pensar en viviendas vacías? ¿El hecho de que ahí hubiese una vivienda hace 50 años y aún se pueda entrar por la puerta lo convierte en una vivienda vacía? El INE en su clasificación dice que sí. De hecho no distingue entre vivienda vacía y abandonada. Son el mismo epígrafe

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Los últimos datos disponibles del INE que conocemos son los del Censo de 2001, Según aquellos datos en España había en aquel momento casi 21 millones de viviendas, de las cuales el INE clasificaba como vacías o abandonadas algo más de 3 millones, casi un 15%. Pero al rascar los datos llamaba la atención que el 62% de las viviendas vacías o abandonadas estaban en municipios de menos de 50.000 habitantes. Pueblos. Además, del total de viviendas vacías una tercera parte tenía más de 40 años, son viviendas construidas antes de 1960. Basta darse una vuelta por idealista para ver algunas de las viviendas en venta vacías o abandonadas en zonas rurales.

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¿Cuántas casas podía realmente haber vacías, pero habitables, en España en 2001 disponibles para que una familia viviese en ellas? Nadie lo sabe. Mi intuición es que quizá la mitad de las viviendas vacías o abandonadas que decía el INE, en torno a 1,5 millones y de ellas quizá sólo 1 millón en municipios de más de 50.000 habitantes. Lo que el dato del INE reflejaba no es que hubiese muchas casas vacías en España sino que nuestro país había vivido un gran éxodo rural en la segunda mitad del s.XX y eso había dejado un gran número de viviendas abandonadas en páramos rurales.

Este año se está preparando el nuevo censo 2011 del que empezaremos a saber los datos a finales de año, aunque para conocer los datos de vivienda del nuevo censo habrá que esperar al segundo trimestre de 2013. Un cambio importantísimo es que, mientras el censo de 2001 fue universal, es decir, en teoría se preguntó a todo el mundo, hogar por hogar, el censo de 2011 es con un muestreo de 3 millones de viviendas. Los datos no serán del todo comparables. Pero además hay un sesgo metodológico que tiende a inflar el número de viviendas vacías o desocupadas. Hay que entender ese sesgo.

Cuando el Ministerio de Trabajo dice que hay 4.615.269 parados, son contados uno a uno, cada uno con su DNI, nombre y apellidos. Ese dato es muy fiable. Pero cuando se dice que hay X millones de viviendas vacías, es una extrapolación. Nadie ha contado ni tiene identificadas esas viviendas ni sabe dónde están. Se hace un estudio y se asume que el resto de España es igual. ¿Cómo se hace el estudio? Preguntando vivienda a vivienda y, cuando no se sabe algo de un hogar, el investigador trata de preguntar a los vecinos. ¿Y si nadie sabe nada o el investigador está al final de su jornada y está cansado? Se marca la casilla de vivienda vacía y tira pa’lante. Eso hace que todas las viviendas vacías o abandonadas efectivamente se clasifiquen en la casilla correcta pero no se pueda decir lo contrario. No todas las que se clasifican como vacías o abandonadas efectivamente lo son. Preguntar si una vivienda está vacía es un claro ejemplo de “prueba negativa”. Se puede saber que una vivienda está ocupada porque quién vive ahí te lo dice, pero asumir que porque nadie te dice nada está vacía… es un salto de la inteligencia, salvo que, efectivamente, esté en ruina.

Evidentemente uno de los cambios sociológicos más importantes que ha vivido España en esta década es la incorporación de millones de mujeres al mercado laboral, por lo que cuando los encuestadores del INE llegan a muchos hogares se encuentran muchísimas más casas en las que, en el momento de llamar al timbre, no abre nadie. ¿Cómo se computan esas viviendas? ¿Aportará eso un gran aumento del censo de viviendas vacías o abandonadas de 2001 a 2011? Eso ya depende de la profesionalidad y del esfuerzo de investigación que haga el encuestador hogar a hogar y de los sistemas de control de calidad de la investigación del INE. Al final, la casilla de vivienda vacía o abandonada en realidad también significa “o de la que no hemos podido averiguar nada”, un cajón de “misceláneo” en la que caerán todo tipo de situaciones.

En enero de este año El País publicó que podía haber hasta 6 millones de viviendas vacías en España según rumores sobre el nuevo censo, sin citar ninguna fuente y explicando que el dato provenía de “algunas fuentes consultadas”, sin dar más detalles. Tampoco explicó que una parte de las viviendas vacías son en realidad ruinas abandonadas. Aquella noticia fue recogida por idealista citando a la fuente en El País y recogiendo en el titular erróneamente el dato de los 6 millones, un titular que recientemente hemos corregido al percatarnos del error del título.

Lo malo de esa cifra sorprendente de “6 millones de viviendas vacías en España” es que ha saltado de ser un rumor sobre análisis estadísticos a parecer un número cierto, sin mayores consideraciones. Algo que un político puede citar en televisión dándolo como dato evidente, sin serlo. No es grave equivocarse hablando de un tema del que, al fin y al cabo, no se es un experto, pero sí insistir en dar esos números a sabiendas que son sólo un rumor y que pueden ser en realidad incorrectos. Habrá que esperar a conocer el detalle de los números del INE y su metodología para saber en realidad cuántas viviendas vacías hay en España según sus estimaciones. Esos datos tendrán mayor o menor credibilidad en la medida que la metodología haya sabido superar los problemas de recogida de datos.

Más datos, gráficos y análisis sobre el censo y las viviendas vacías en idealista.com

 FUENTE.

El derecho a la vivienda, art. 47 de la Constitución (que por cierto, aquí no votamos porque teníamos detenidos en la cárcel algunos dirigentes por reclamar dinero para el antiguo Empleo Comunitario) dice que todo ciudadano tiene derecho a una vivienda digna y también ese derecho lo reconoce la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sin embargo, ese derecho no se cumple para muchos andaluces y tampoco se cumplía para muchos jornaleros de nuestro pueblo.

Así que nos movilizamos porque pensamos que el derecho a la vivienda es incluso más vital que el derecho al trabajo porque es tener o no tener un lugar donde al menos poder aguantar la dureza de la que siempre son víctimas los empobrecidos.

¿Qué podíamos hacer?

Lo primero era conseguir suelo. Así que primero expropiamos y luego municipalizamos miles de metros en los alrededores de nuestro municipio. Una vez que tuvimos suelo nos pusimos a reivindicar ante el Gobierno Central y el Autonómico dinero para hacer viviendas.

• El suelo, una vez municipalizado, se lo cedemos gratuito al autoconstructor.

• También le cedemos los materiales que se consiguen con convenios con la junta de Andalucía y obras del P.E.R. (Plan de Empleo Rural).

• También le cedemos gratuitamente varios albañiles para que dirijan las obras.

• El proyecto técnico de las viviendas lo realizan los arquitectos que también es gratuito. En este proyecto pueden participar activamente los autoconstructores para rectificar o modificar aquellas cosas que mejoren sus viviendas.

• Por último el autoconstructor reunido en asamblea decide colectivamente el precio de lo que va a pagar al mes por una vivienda que será luego de su propiedad. Las últimas viviendas tienen fijado una cuota de 2.500 ptas. mes (15€).

La realización de esta vivienda se hace de manera autogestionada y asamblearia. Los autoconstructores se reúnen una o dos veces al mes para tratar de las normas y la marcha de los trabajos que se están realizando o para en un momento determinado, una vez puesto en marcha el proyecto, modificarlo porque en la realidad no resulta conveniente lo que estaba dibujado en el papel.

Las viviendas tienen 3 habitaciones, cuarto de baño y un patio de 100 m 2 que permiten, si el autoconstructor así lo desea, aumentar el número de metros construidos ya que previamente los proyectos de viviendas están adecuados a estas futuras ampliaciones.

 

El tiempo de trabajo que el autoconstructor ha empleado en hacerse su vivienda se le descuenta del precio total de la vivienda con lo que incluso este trabajo se le revierte en forma de salario inducido. Por este método se han construido más de 350 viviendas en un pueblo de no más de 3000 habitantes.

FUENTE.

Escrito por lasuertesonriealosaudaces el 26/01/2011 19:02 | Comentarios (3)

El derecho a la vivienda

La constitución española declara la vivienda como un derecho. La constitución dice “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos“.

A pesar de este artículo los poderes públicos nunca han legislado nada en este sentido excepto, quizá, las leyes de vivienda protegida. Sin embargo nunca ha habido una regulación específica en el sector ni se han hecho esfuerzos para regular los precios de una manera adecuada. Siempre ha primado más el concepto de vivienda como activo económico que como derecho.

 

Ahora parece que por primera vez una administración española, el gobierno vasco, quiere convertir este párrafo constitucional en una realidad. El anteproyecto de ley de la ley vasca de vivienda pretende que la vivienda se convierta en un derecho. Bien, esto es la declaración política, ahora hay que ver cómo se convierte esto en una realidad legal.

¿Cuáles son las ideas del gobierno vasco para convertir la vivienda en un derecho? Básicamente estas dos: La entrega de una vivienda en alquiler o ayuda similar a las personas en riesgo de exclusión social que no puedan acceder a una vivienda, y el cobro de un canon a las viviendas vacías.

Con estas propuestas el gobierno vasco cree que podrá hacer la vivienda más accesible a quienes no pueden acceder a ella, pero me gustaría analizar las dos propuestas y su conveniencia o no.

 

La entrega de una vivienda en alquiler o una renta para el alquiler no es algo totalmente nuevo. La renta de emancipación de 210 euros que cobran los jóvenes de ingresos menores a 22.000 euros existe desde hace años, y aunque no cubre la totalidad del coste de la vivienda como en la ley proyectada, sí representa una ayuda parcial. La deducción fiscal a la primera vivienda también es en cierta manera una ayuda a la vivienda, aunque con otro procedimiento. La novedad aquí radicaría en que el gobierno vasco se haría cargo, por lo que se entiende, del importe íntegro del alquiler o alquilaría él la casa.

Bien, si analizamos las dos medidas parciales que he comentado, la renta joven y la deducción por vivienda, podemos decir que ambas supusieron, en el momento del boom, un aumento de los costes de la vivienda. La deducción sirvió para hinchar la burbuja inmobiliaria, y la renta joven sirvió para que todos los pisos de alquiler para estudiantes subiesen de coste. Este dinero público sirvió para que promotores, constructoras y propietarios se enriqueciesen.

¿Qué consecuencias podría tener esta medida? Podría pasar que los pisos más baratos aumentasen de precio de alquiler, generando un sobrecoste para el estado. También habría que ver a cuantas personas afectaría. Según lo que se ha dicho las personas con rentas menores a 9.000 euros anuales (12.000 para familias de 2 miembros y 15.000 para las de tres) tendrían derecho a la vivienda. En principio parecen límites bajos, pero hay mucha gente parada y jubilados con rentas menores a esas (por lo menos fuera del país vasco).

 

Por otro lado la fijación de estos límites de renta puede generar problemas. Una persona que tenga ingresos de 8.500 euros anuales tendría derecho a una vivienda, pero el que gana 10.000 euros no. Esto generaría un desajuste, pues el que gana 10.000 posiblemente tenga que gastar más de la mitad de su renta en el alquiler de una vivienda, quedando en situación mucho peor que la otra persona.

Generar barreras económicas de este tipo tiene muchos problemas. Cuando Rajoy propuso en 2008 una exención del pago de IRPF a rentas menores a 15.000 euros me pareció un disparate por la misma razón, pues generaría que las rentas de 15.000 a 18.000 euros anuales estuviesen objetivamente peor que las primeras, y porque eso además generaría un “tapón” de sueldos en 14.900 euros anuales.

En este caso podría pasar algo similar en cuanto a la injusticia de la medida.

 

Respecto a la tasa a pagar por vivienda vacía la idea es la siguiente. Cuando la vivienda lleve más de dos años vacía se tendrá que pagar una tasa anual de 10 euros anuales por cada metro cuadrado (900 euros anuales para una vivienda de 90 metros cuadrados).

La idea, francamente, no me parece mal, y más en un entorno en que el impuesto de patrimonio ha desaparecido (yo preferiría recuperarlo y quizá suavizar algo esta tasa), sin embargo tiene problemáticas importantes. La más importante de todas es la dificultad de demostrar que una vivienda está vacía. Esto se suele saber por empadronamiento, pero en casos de una familia con dos pisos normalmente uno de los cónyuges se empadronaría en la casa vacía y evitaría la tasa. Ahí tenemos una forma muy fácil de evitar la tasa, aunque sí afectaría a personas y familias con muchas propiedades.

 

En mi opinión hay políticas mucho más efectivas de vivienda que podríamos usar. El Holanda, por ejemplo, quienes tienen muchos pisos en alquiler están sometidos a una regulación por la que el ayuntamiento fija los precios de un porcentaje alto de ellos (no sé si es un tercio). Los precios, por supuesto, son bajos, y eso empuja el precio libre hacia la baja.

No digo que las intenciones del gobierno vasco sean malas, todo lo contrario. Hay que comenzar de una vez a hacer políticas activas de acceso a la vivienda, pero creo que esta propuesta debe ser depurada, sobre todo la primera de ellas.

En cualquier caso es muy importante reducir el coste de la vivienda en España. En un contexto de bajada de costes laborales como este la única manera de que los ciudadanos no vean afectada su economía muy negativamente es esta reducción del coste en la vivienda. Si realmente hay que bajar sueldos para ser competitivos, ésta es la única solución para no esquilmar a la clase baja y la media.

Casas vacías: el síndrome de una economía yonqui

Escrito por Eva Belmonte el 02/12/2012. Posteado en Reportajes

El primer paso siempre es admitir que tienes un problema

Con 30.000 personas viviendo en la calle (datos de Cáritas de 2011) y una sangría de desahucios, a ritmo de más de 500 diarios (casi 48.000 en el segundo trimestre de 2012, según el último balance del CGPJ) los millones de casas vacías que salpican la geografía española son, como mínimo, un síntoma de que algo no encaja. “En España, al contrario de lo que pasa en la mayoría de países de la Unión Europea, la vivienda vacía no se considera una patología”, explica Javier Burón Cuadrado, ex consejero vasco de Vivienda, profesor universitario, socio de la empresa de gestión de servicios públicos Urbania ZH y articulista en medios especializados como ‘Cinco Días’. En cambio, en otros países europeos con parques de casas vacías mucho menos inflados por la burbuja inmobiliaria llevan años encarando el problema hasta el punto de convertirlo en vergüenza nacional y, en consecuencia, lo enfrentan, ya sea con sanciones o impuestos por mantener un domicilio vacío, ayudas a la rehabilitación o incluso alquileres forzosos.

¿Por qué en España los síntomas se ningunean y, por ende, no se trata este mal endémico? “Aquí se defiende la ‘sacrosanta’ propiedad privada por encima de todo. Pensamos que el propietario tiene derecho a tener la vivienda vacía, ocupada, en buen estado o como le dé la gana”, continúa Burón, que cree que no se trata tanto de una visión cultural como de las pautas que marca la estructura de poder, basada en lo que él denomina una “economía yonki”, adicta al ladrillo y que aparta a un segundo plano los medios de producción que tienen que ver con el intelecto, las ideas y la industria, claves en otros países de Europa tras la Revolución Industrial. Un dato: la inversión en I+D en países como Dinamarca, Finlandia o Suecia, superior al 3% del PIB, dobla con creces la española (de un 1,37%, según datos de 2010 de la OCDE).

Seseña: Miles de viviendas permanecen cerradas | Foto: Gabriel Morales

Seseña: Miles de viviendas permanecen cerradas | Foto: Gabriel Morales @g_moralesg

 

DIAGNÓSTICO (en busca de un recuento fiable de casas vacías)

En España ni siquiera existe un único censo preciso y actualizado de casas vacías. Una de las bases de datos más socorridas es la del Instituto Nacional de Estadísica (INE), que estimaba que en 2001 había 3.106.442 pisos desocupados. Los datos de 2011 -este registro se realiza cada década- se harán públicos a lo largo de 2013 y, burbuja mediante (en 10 años se han levantado cinco millones de casas), podrían arrojar una cifra de entre cinco y seis millones. El problema es que éste no es el único registro oficial. Antes de desaparecer, en 2010, el Ministerio de Vivienda estimaba que había entre 600.000 y un millón de viviendas sin uso. La gran diferencia entre ambos organismos radica en la metodología: el baremo del INE, más amplio, incluye por ejemplo viviendas abandonadas que se caen a trozos en pueblos en los que hace décadas que no se pasea ni un perro abandonado.

De hecho, para muchos expertos como Burón, esta cifra es excesiva y prefieren situarla en unos dos millones y medio, un número nada despreciable si consideramos que supone el 10% del total del parque de viviendas en España, de unos 26 millones de casas. Incluso si partimos de ese dato más conservador, la comparación con otros países de nuestro entorno sonroja. En Inglaterra, la Fundación Emptyhomes trabaja para buscar soluciones a un problema que consideran un “escándalo” y una “vergüenza nacional”. Sus campañas han conseguido arrancar al gobierno inglés rebajas de impuestos para los propietarios que recuperen las viviendas para su uso y la creación de un cargo en cada ayuntamiento destinado en exclusiva a velar por la ocupación de las viviendas vacías. Y todo eso pese a que sus cifras son mucho menos abultadas que las españolas: cuentan con 720.000 casas vacías, el 3,13% del parque de viviendas inglés.

En 2007, el colectivo Derivart, formado por un artista -Jesús Rodríguez-, un ingeniero informático y diseñador -Mar Canet- y un sociólogo -Daniel Beunza- decidió utilizar el arte como medio para mirar y hacer mirar el problema de las casas vacías esquivando la letanía de las ristras de datos. Su proyecto ‘Casas Tristes’ permite localizar en un mapa las viviendas desocupadas que los usuarios documentan. Es el eje central de una “plataforma de visualizaciones para rebatir con estadísticas algunas de las cuestiones que se tenían como grandes verdades”, como la define Jesús Rodríguez. Al mito “una casa cuesta el mismo porcentaje de sueldo que hace 15 años” le da respuesta un muñeco con casco de obrero que carga de monedas la balanza necesaria para pagar su casa. Al observar la evolución por años en la animación, el gráfico recoge la relación entre el salario mínimo interprofesional y el precio de la vivienda desde 1985. Si en el año de arranque el trabajador que destinaba todo el sueldo mínimo a pagar la hipoteca tardaba 12 años; en 2006, ese mismo trabajador emplearía 42 años de su vida para costear la misma casa.

Otra visualización muestra cómo, en relación con la población, la construcción de viviendas en España ganó por goleada a la que se vivió en Estados Unidos (una casa nueva por cada 23,53 habitantes vs. una casa nueva por cada 9,2) durante la burbuja. El objetivo aquíes “acercar conceptos complejos a todo el mundo gracias a herramientas artísticas”, aliñadas con un “componente irónico”.

 

SINTOMATOLOGÍA (las consecuencias económicas, sociales y ecológicas)

Con la mirada puesta, ya sin tapujos, en esos millones de casas vacías, es posible que, como una madre con su primogénito, nos cueste sacarle defectos. Para Burón Cuadrado, las consecuencias de ese enorme parque de viviendas sin uso son tres:

  1. La económica: “Todo ese dinero destinado a comprar esas casas, a financiar la burbuja inmobiliaria, podría haberse destinado a otras cosas como montar negocios, la formación del capital humano…”.
  2. La ecológica: “España ha consumido un tercio de su huella ecológica vinculada a la urbanización en el periodo que va de 1998 a 2008. Los dos tercios anteriores los hemos gastado en 12.000 años. Tenemos un modelo alocado, en el que cuando hay dinero, hay empleo y hay buen rollo consumimos recursos naturales de forma desaforada”.
  3. La social: “Tenemos un nivel de desahucios histórico”.

Víctor es uno de los 400.000 desahuciados que va dejando la crisis por el camino desde 2008. El 13 de diciembre de 2011 le echaron del piso del que era avalista junto a su mujer y que habían comprado su hija y su yerno. Desde entonces, esa casa en Colmenar Viejo en la que toda la familia había vivido siete años permanece cerrada a cal y canto criando telarañas. “Llegué de Ecuador y a los tres días me dijeron en la inmobiliaria que firmara como avalista, que no pasaba nada, que en seis meses estaría todo arreglado. Empezamos pagando 900 euros de hipoteca, pero llegó hasta 1.700. Aun así, como todos teníamos trabajo, pagábamos religiosamente las cuotas. Hubo un momento en el que nos quedamos en paro y conseguimos que nos bajaran la mensualidad a 700 euros, pero a cambio de aumentar el plazo y, por lo tanto, la deuda. Más tarde la cosa empeoró y entonces fui al banco a intentar negociar. Les dije que no podía pagar más de 500 euros, pero se negaron a darme una solución. Siete meses después nos echaron. Un día antes de la ejecución saqué mis cosas y llevé las llaves al juzgado”.

Mientras recuerda ese momento -ahora vive en un piso de alquiler después de haber pasado por un bajo con olor a cañerías reventadas y goteras dibujando isobaras en el techo- se prepara para pasar una noche en la plaza Celenque de Madrid junto a otros compañeros. Es su octavo día de protesta junto a la sede de Bankia, contra los desahucios y para reclamar alquileres sociales y la dación en pago, tres de los puntos que contempla la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la que se recogen firmas a pocos metros de los sacos de dormir y las mantas que, durante la noche, les ayudarán a parapetarse ante el frío. Su miedo, ahora, es que le vengan a reclamar la deuda. “No sé para qué quieren tantas casas, la verdad”, se pregunta.

El miércoles 24 de octubre, María Morán fue desahuciada también en Colmenar Viejo. Ahora, la puerta de su casa está sellada con silicona. “Y se quedará así por mucho tiempo”, augura. “¿Qué se creen? ¿que voy a entrar? Nos sacaron como si fuéramos delincuentes. No quieres volver a un sitio en el que has sufrido tanto. Ahora mi objetivo sólo es luchar por conseguir la dación en pago y así poder liquidar la deuda”, asegura.

Ambos fueron desahuciados por Bankia. Según los datos de la propia entidad bancaria, entre 2011 y lo que llevamos de 2012, este conglomerado de Cajasha aceptado un total de 4.300 daciones en pago, una cifra que incluiría no sólo los acuerdos con particulares para cancelar la deuda a cambio de devolver la vivienda, sino también los pagos en especie de constructoras que, desde que explotó la burbuja, cedieron a los bancos los pisos construidos a cambio de liquidar la deuda contraída para levantarlos.

Bankia “cuenta con un protocolo de actuación para ayudar y estudiar todas las vías posibles para posibilitar a los clientes el pago de sus préstamos y créditos. Las alternativas que se ofrecen son muy diversas: desde alargamientos de plazos hasta carencias en el pago de principal, entre otras. En último caso, y en ausencia de cualquier ingreso por parte del acreditado, la entidad acepta la dación en pago de la deuda”, explican vía correo electrónico desde la entidad. Desde 2009, Bankia ha realizado 80.000 adecuaciones de préstamos, según las mismas fuentes. No parece suficiente para poner freno al crecimiento de un stock de viviendas que, sin propietario o inquilino, no produce beneficios. De hecho, Bankia posee viviendas vacías por un valor de más de 4.000 millones de euros, según los datos del mes de septiembre: 2.847 millones llegaron para saldar las deudas de constructores y promotores -por lo que serían de obra nueva- y 1.169 millones a través de desahucios por impago de hipotecas y préstamos con la casa como aval.

 

TRATAMIENTO (una mirada al hermano mayor europeo)

Focalizado el problema, procederíamos a aporrearlo hasta que salga escaldado. Como sería nuestra primera vez, podemos optar por copiar a otros con más experiencia. La batería de medidas europeas consiste en “penalizaciones por mantenerla vacía, alquileres forzosos,una fiscalidad enfocada a la vivienda en alquiler y no tanto a la compra…”, enumera Burón. Hasta hace poco, en Holanda, estaba permitida la ocupación de las viviendas vacías. El alquiler forzoso se aplica en países como Reino Unido, donde el Estado se hace cargo -para gestionar su venta o alquiler- de viviendas que estén vacías durante más de seis meses en zonas con fuerte demanda. Están excluidas las segundas residencias, aquellas sobre las que se esté tramitando una herencia o las que se usen esporádicamente por motivos laborales, por ejemplo.

Pero, por encima de todo, la medida estrella en la mayoría de países es la creación de un parque público de alquiler potente -formado por centenares de miles de viviendas a precios asequibles- y políticas públicas de vivienda equiparables a Europa, ya que en ese aspecto “estamos en el Paleolítico”. Como es imposible eludir los baremos de rentabilidad, Burón recuerda: “Esos parques públicos de alquiler no son en absoluto deficitarios, se produce un ingreso al titular”. Y, gracias a una “intervención pública masiva” en el asunto, “quien más quien menos en todos los estados europeos han tenido y todavía hoy tienen varios millones de viviendas públicas”.

El Gobierno, en el reciente Real Decreto de medidas urgentes para reforzar la protección a los deudores hipotecarios, incluye, además de la moratoria de los desahucios para determinadas familias, la encomendación al Gobierno (a sí mismo, vamos) de la creación urgente, en colaboración con las entidades bancarias, de un fondo social de viviendas con alquileres asequibles. Pero el Gobierno no ha concretado cuándo se pondrá en marcha, a qué precios ni qué cantidad de viviendas formarán ese parque. Eso sí, para acceder a ellas es necesario cumplir las mismas condicionesque para conseguir la moratoria de dos años sobre el desahucio: los ingresos de todos los miembros de la familia no deben superar los 1.597 euros al mes, el peso de la hipoteca en las cuentas familiares debe haber crecido en los últimos cuatro años y suponer más de la mitad de esas ganancias mensuales. Cumplido el requisito económico, se deberá acreditar además pertenecer a uno de los siguientes colectivos: familias numerosas, monoparentales con hijos, padres con hijos menores de tres años y familias en las que algún miembro tenga una discapacidad o que el titular esté en desempleo sin prestación o que algún miembro haya sido víctima de violencia de género. Todas estas trabas hacen que ONG, jueces, entidades especialistas en la materia como la PAH y varios partidos políticos consideren esta medida del Gobierno insuficiente para frenar el problema de los desahucios y, por lo tanto, del enorme número de casas vacías.

Para este experto en urbanismo, medidas como las emprendidas en el resto de Europa podrían solucionar algunas de las adicciones españolas al ladrillo, pero “tenemos un problema de politoxicomanía” que va mucho más allá. Para desengancharnos, lo que hace falta no es una ley, sino un “cambio de enfoque”. O, lo que es lo mismo, “que nuestro héroe fuese Steve Jobs y no Paco el Pocero”.

 

CASO CLÍNICO (voy a ponerle mi nombre a una urbanización)

Un enorme rótulo con el nombre del constructor que cedió su avión para que Rocío Jurado se tratara en Houston recibe a la entrada de su urbanización, su legado. El residencial Francisco Hernando ha sido, durante muchos años, símbolo de la construcción desenfrenada y de la burbuja inmobiliaria. Ahora, mucho más habitado que en sus inicios gracias al derrumbe de los precios, se eleva entre la vía del AVE, un par de autopistas y un cementerio de neumáticos en un secarral a 36 kilómetros de Madrid. Entre bloques de edificios a medio habitar, otros totalmente deshabitados y solares que ilustran el ‘inmobiliarius interruptus’ que vivió el pueblo toledano de Seseña (el proyecto de 13.000 viviendas se quedó a medias), los carteles de venta y alquiler se suceden uno tras otro, hasta pintarrajeados en el ladrillo visto de los bajos comerciales. De 190.000 euros por un piso de dos habitaciones a 65.000, como anuncian los rótulos más recientes del Banco Santander, heredero de buena parte de los edificios. Los alquileres con opción a compra, en cartelones amarillos de la CAM, ya están en 350 euros, cifras muy alejadas de las que se barajaban durante el nacimiento, de la nada, de un pueblo anexo a Seseña, municipio al que pertenece.

 

Seseña: campo de fútbol abandonado | Foto: Gabriel Morales

Seseña: campo de fútbol abandonado | Foto: Gabriel Morales @g_moralesg

 

“Al principio, en el lagohabía barcas y peces. Ahora la cascada está seca y el agua sucia”, comenta tras la barra la dueña de uno de los quioscos del parque María Udena, llamado así en homenaje a la señora de Pocero. “Al principio el señor lo tenía cuidado, luego se peleó con el ayuntamiento y ahora el consistorio dice que se va a hacer cargo. Esperemos que sea así”, continúa. Ella está satisfecha con el lugar en el que vive y asume sus inconvenientes, como tener que pagar 40 euros al trimestre por el transporte escolar de su hijo a Seseña para sus clases de Secundaria. Su alquiler ha bajado, en cuatro años, 250 euros.

En el residencial Francisco Hernando las cosas han cambiado mucho desde que ilustró la burbuja inmobiliaria en multitud de medios, aunque sigue transpirando el legado de su constructor, que, además de poner su nombre y el de su esposa en fastuosos rótulos marcados en piedra, no dudó en colocar una estatua-homenaje a sus padres en una de las rotondas. En el residencial ya tienen colegio de Primaria y en un solar se anuncia la próxima construcción de un centro de salud. Algunos comercios, como cafeterías o un hipermercado, salpican los bajos, muy cerca de las oficinas de agencias inmobiliarias que intentan vender el stock aunque tengan que hacerlo a precio de coste.

En una caseta de obra se encuentra la sede de la asociación de vecinos, en la que se anuncian clases de batuka. Justo al lado, un campo de fútbol invadido por los matorrales da cuenta de lo desangelado de un espacio a medio hacer. En el estadio del Seseña C.F., un grupo de padres pasa el sábado animando a sus vástagos a pocos metros de un cementerio de grúas y unos imponentes bloques de edificios, todos gemelos y la mayoría sin estrenar, con las ventanas cerradas a cal y canto. El de esta macrourbanización no es un caso único, aunque sí uno de los más espectaculares. Toda la zona está salpicada de colmenas de casas simétricas sin habitantes y de otras tantas con el esqueleto a la vista, a medio levantar.

 

ETIOLOGÍA (o cómo se repitió como un mantra que el ladrillo es un valor seguro)

A 31 de diciembre de 2011, según datos del Ministerio de Fomento, el stock de viviendas de nueva construcción sin vender era de 676.038 (139.000 sólo en la Comunidad Valenciana, por ejemplo). En Castellón, ese stock supone un porcentaje del 12% sobre el parque de vivienda total de la provincia. Hemos construido por encima de nuestras necesidades. “El objetivo ni ha sido ni es construir vivienda para vivir, ni equipamientos para poder utilizarlos, ni superficie comercial para que pueda haber negocios o industrial para que pueda haber industria. El objetivo es producir por producir. Si se vende, bien. Si no, el Estado nos rescata”, critica Burón.

A pequeña escala, muchos ciudadanos decidieron subirse al carro y comprar viviendas como inversión. El ladrillo, se decía antes del reventón de la burbuja, es un valor seguro. Si una vivienda costaba 300.000 euros, la sensación era que se tenían 300.000 euros en una caja fuerte de ladrillo, cemento y hormigón. Pero los precios de la vivienda, como los de cualquier otro bien, pueden subir, bajar o mantenerse. “La gente confundía precio con valor”, sintetiza Burón.

Seseña: Urbanización cerrada y sin vecinos | Foto: Gabriel Morales

Seseña: Urbanización cerrada y sin vecinos | Foto: Gabriel Morales @g_moralesg

Algunos empezaron a sumar hipotecas y ahora acumulan deudas. Otros compraron una segunda residencia como plan de jubilación o para dejar en herencia a los hijos. Algunos, como Consuelo, decidieron alquilarla. Ella vive en Madrid, pero tiene otro piso con ocho años de antigüedad cerca de la capital. Desde agosto, esa casa está vacía. “No es que no quiera alquilarlo nunca más, pero por ahora prefiero valorarlo con más calma”, admite. Consuelo salió escaldada tras el paso por la vivienda de su último inquilino, que le dejó cinco meses de impagos, grifos y puertas rotos y la vivienda hecha un estercolero. Eso sí, se llevó la ropa de cama y el menaje de la cocina.

Presentó demanda de desahucio, pero el inquilino se marchó al finalizar el contrato antes de que se ejecutara. Después de meses de llamadas y reclamaciones, prefiere desistir y no va a reclamar el dinero que le debe: “Me cuesta más el abogado que la demanda”. “No me parece bien que la gente se quede en paro y los arrendadores les echen del piso. Las cosas se hablan, yo lo habría entendido. Pero es que sabíamos que cobraba unos 2.000 euros al mes y, aun así, no pagaba”, recuerda.

 

PREVENCIÓN (para evitar tropezar con el mismo ladrillo)

¿Los ciudadanos van a seguir confiando en la vivienda como forma de acumulación de valor? Veremos. Si eso cambiara, elporcentaje de viviendas en alquiler debería pasar del 13% en el que estamos ahora a más de un 30%, la media europea. “Tenemos una oportunidad histórica de aprender la lección”, continúa Burón, “con varios cientos de miles de viviendas vacías que no se van a poder vender y que pueden ser alquiladas a diferentes precios”.

Pero no es optimista. “Siguen mandando los mismos grupos vinculados a la promoción inmobiliaria, las grandes infraestructuras y los eventos, con conexiones en el mundo financiero y político, que quieren que el futuro inmobiliario sea exactamente el mismo que hasta ahora. Y tienen poder para imponerlo”. No se han producido cambios profundos para revertir esa estructura, no se ha desincentivado la especulación.

El presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB), Miguel Martín, decía hace unos días que la salida a la crisis y al problema de los desahucios es construir más casas. El politoxicómano ni siquiera ha ido a su primera charla de rehabilitación, porque no reconoce que tiene un problema.

Fotografías: Gabriel Morales

 

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Eva Belmonte

Periodista. Culpable del blog elboenuestrodecadadia.com. Ilicitana-barcelonesa-madrileña, según caiga la bola. Siempre quiso ser una cowgirl.

Llega el banco malo, llegan viviendas desde 20.000 euros

Por | La otra cara de la moneda – jue, 18 oct 2012 13:10 CEST

El próximo mes de diciembre nace el llamado banco malo, una entidad que debe servir para dar salida a miles de inmuebles de las entidades financieras indigestadas de ladrillo en los años del boom. Su puesta en marcha dará varias vueltas de tuerca hacia abajo al precio de la vivienda en España.

De hecho, ya lo está haciendo. El mero anuncio de que ya tiene fecha de nacimiento y el inminente final de las desgravaciones fiscales a partir de enero han desatado una oleada de ofertas a la baja por parte de los bancos, tanto de los que han sido nacionalizados como del resto. Y es que esa nueva entidad será un gigante inmobiliario que asumirá inmuebles y crédito inmobiliario de los bancos en grandes cantidades, hasta un máximo de 90.000 millones de euros. El banco malo se nutrirá obligatoriamente de los activos de las cuatro entidades en peor situación y nacionalizadas: BFA-Bankia, Novagalicia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia. Pero otros bancos que tengan ayudas del Estado —y el que lo desee— podrán aportar activos.

[También te puede interesar: Toda la información sobre el banco malo]

Bankia, la entidad más castigada por su dañada cartera de vivienda, acaba de anunciar una macrosubasta de inmuebles que llevará a cabo en las próximas semanas con descuentos de entre el 30% y el 60%. Los precios parten desde 40.000 euros por vivienda. En concreto, ofrece por este precio una de un dormitorio en Moncófar (Castellón).

Se pueden encontrar precios incluso más baratos indagando en las ofertas de algunas entidades que tienen a la venta viviendas pequeñas de segunda mano en localidades no turísticas por precios impensables hace un año: desde 20.000 euros.

También una entidad sana como el Banco de Sabadell acaba de anunciar descuentos adicionales en el enorme parque de vivienda vacía que posee, mucha de ella procedente de la quebrada Caja de Ahorros del Mediterráneo. El banco catalán llevará a cabo una rebaja adicional de hasta el 25% sobre los precios fijados —ya de por sí rebajados— de más de 15.000 inmuebles.

Podrán beneficiarse de esta reducción adicional del 25% en el precio de compra todos aquellos que soliciten una financiación (hipoteca) de hasta el 50% del coste de la compraventa. Si se solicita una hipoteca de hasta el 80% del valor del activo, el descuento añadido será del 20%, y si la hipoteca se formaliza por el 100% de la operación, el descuento será del 15%. Otras entidades reconocen que pisos de pequeño tamaño, de segunda mano, en barrios periféricos de ciudades como Madrid se están tasando en el entorno de los 40.000 euros.

La clave para determinar la intensidad de los descuentos que se van a producir en el mercado inmobiliario en general por la llegada del banco malo, denominado Sareb, será a qué precio compra los pisos de las entidades con problemas. Ahí se determinará si es un precio realista, con fuertes descuentos, o no. Por la información que ha dado a conocer el Gobierno, eseprecio será realista. Se basará en informes de valoración encargados a uno o varios expertos independientes que realizarán una estimación ajustada del valor presente del activo que la entidad financiera obtendría en una venta no forzada.

No olvidemos que el banco malo es una exigencia de Bruselas para autorizar el préstamo de hasta 100.000 millones a la banca española y que lo que quiere la Comisión y los socios del euro es que aflore y se sanee de una vez por todas la verdadera situación financiera de los bancos españoles.

@J0rcha

El banco malo venderá 89.000 pisos y 13 millones de metros de suelo

FUENTE: EL PAIS.ES

La sociedad asumirá los pisos de la banca con un descuento de hasta el 54%

La rebaja media en los créditos e inmuebles adjudicados será del 63%

La Sareb podrá llegar a gestionar activos por 60.000 millones ya en 2013

Las entidades nacionalizadas aportarán 45.000 millones en bienes tóxicos

Madrid 29 OCT 2012 – 22:20 CET

Fuente: Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

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El banco malo, el que tantas veces negó que iba a crear el Gobierno del PP, ha comenzado su andadura. Este organismo es una exigencia de Bruselas para entregar hasta 100.000 millones como rescate bancario. Las autoridades europeas consideran que las entidades más dañadas por el ladrillo nunca podrían salir adelante si no apartan los activos tóxicos y se centran en el negocio financiero.

Fernando Restoy, subgobernador del Banco de España y presidente del fondo de rescate, el FROB, que financia al banco malo, presentó este lunes las cifras provisionales. La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), que es el nombre oficial, se quedará con los elementos tóxicos de las entidades dañadas. Reunirá los activos inmobiliarios adjudicados por impagos (vivienda nueva, promociones en curso y suelo), así como préstamos morosos con o sin garantía real y créditos sobre vivienda terminada, en curso o suelo. En total, reunirá 89.000 viviendas y 13 millones de metros cuadrados de suelo. No se dedicará a la venta minorista, pero Antonio Carrascosa, director general del FROB, no descartó “la venta por web y a través de promotores inmobiliarios”. Sareb no concederá créditos pero podría realizar acuerdos con bancos para financiar ventas.

El banco malo nacerá con unos 45.000 millones en activos tóxicos aportados por las entidades nacionalizadas, que deberán vender los inmuebles adjudicados con un descuento medio del 63% sobre el valor bruto en libros (las viviendas nuevas, con una rebaja del 54% y el suelo, del 79,5%). Los créditos tendrán un recorte medio del 45,6%. No obstante, cada entidad tendrá un precio diferente, según sean más nuevos o viejos los activos, su situación geográfica y las últimas tasaciones.

Sareb se hará cargo del 90% de los activos tóxicos de Bankia, Catalunya Banc, Novagalicia Banco y Banco de Valencia. El 10% restante son activos inferiores a 100.000 euros o préstamos de menos de 250.000 euros que se quedan en las entidades para evitar que el banco malo tenga miles de pequeños créditos inmanejables.

En una segunda fase, las entidades que más tarde reciban ayudas públicas para cumplir con los exámenes de Oliver Wyman, también traspasarán su ladrillo a Sareb. Cuando esto ocurra, Restoy cree “que se juntará activos por valor de unos 61.000 millones”.

La clave: los precios

La clave del banco malo son los precios y ha habido fuertes discusiones internas hasta fijarlos. Hay intereses contrapuestos: las entidades que venden quieren que se pague alto y los inversores y las autoridades de la troika (BCE, UE y FMI), que sean precios bajos para que el sector ajuste sus valoraciones. El Banco de España ha hecho de árbitro hasta llegar a puntos intermedios.

Ahora, el Gobierno se la juega con la captación de inversores. El presidente del FROB considera que los fuertes descuentos “harán rentable al banco malo, que será mayoritariamente privado”. Restoy dijo que tendrá una vida máxima de 15 años “y la rentabilidad sobre el capital prevista para el conjunto del proyecto en un escenario conservador se estima en torno a 14%-15%”. Sin embargo, no quedó claro cuál puede es la rentabilidad anual prevista.

Ante las dificultades para captar inversores, el Gobierno minimiza el capital a poner. El banco malo se financiará sobre todo con deuda avalada por el Estado (habrá hasta 55.000 millones, según una enmienda del PP a los Presupuestos) con la que pagará los activos. Solo habrá un 8% de recursos propios (unos 5.000 millones) y dentro de estos habrá deuda subordinada perpetua y el resto será capital, con mayoría de inversores privados.

Los precios de compra supondrán pérdidas para las entidades nacionalizadas. Pero, a la vez, al desprenderse de activos malos se rebajarán las exigencias de capital, “por lo que, al final, el contribuyente se ahorrará 5.000 o 6.000 millones en la factura”, ya que se pondrá menos dinero en estas entidades.

En la banca y el sector inmobiliario se teme que el banco malo hunda el valor de los pisos. Restoy insistió en que los precios de transferencia “no pueden servir en ningún caso para valorar los activos inmobiliarios que quedan fuera. El precio de lo que se compra incluye los gastos de gestión de la sociedad, la prima de riesgo asumido y el hecho de que sean compras en bloque”. Sin embargo, en el mercado hay dudas.