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Por una democracia del común. Entrevista a Michael Hardt

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Declaración, el último libro de Michael Hardt y Toni Negri, ha sido escrito al calor de la serie de «revoluciones conectadas» que irrumpieron en el 2011: Primavera Árabe, 15M, Occupy Wall Street. La obra está constituida por algunas ideas extraídas de las prácticas que se generaron en estas revueltas y que pueden ser útiles para impulsar el paso de un llamamiento a rebelarse contra la crisis y la falsa democracia, a la constitución de una nueva sociedad. Es decir, a la creación de instituciones y nuevos derechos a partir de los prototipos organizativos que se han dado en las redes y las plazas.

Revueltas en Turquía, junio 2013

Las obras anteriores de los autores –Imperio, Multitud y Commonwealth– han constituido una referencia fundamental del pensamiento político actual. Lo que las distingue de la pura especulación filosófica o académica es la articulación de sus autores con los movimientos sociales y las luchas reales del ciclo global de conflictos todavía en curso.

Para contribuir a esta tarea, la Fundación de los Comunes –en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y el Museo Reina Sofía de Madrid– ha organizado una ronda de charlas con Michael Hardt, bajo el título de Común y poder constituyente, con el objeto de abrir discusiones públicas en torno a las cuestiones planteadas en el ensayo Declaración.

En esta entrevista, desde la Fundación de los Comunes preguntamos al autor sobre los movimientos contra la deuda como importante derivación de estas revueltas y respecto a su relación con la construcción de una democracia real basada en el común.

 

En Declaración planteáis que estudiar la deuda desde la posición de los endeudados resulta útil para entender el proceso de mercantilización de los derechos. ¿De qué manera transforma la deuda el vínculo entre ciudadanía y derechos?

Nuestras sociedades han pasado de un sistema basado en el bienestar (Welfare) a otro basado en la deuda (Debtfare). Las necesidades básicas para la vida que debían ser cubiertas por la estructuras del Estado del Bienestar ahora son solo accesibles mediante el endeudamiento personal. Necesitas un préstamo para estudiar en la universidad, adquirir una casa o ser atendido en un hospital. Es una grave injusticia que estas necesidades vitales queden además fuera del alcance de muchas personas. Pero lo importante es reconocer la naturaleza social y colectiva de este fenómeno, que forma parte de un proceso neoliberal más general en curso desde la década de 1980, intensificado en años recientes. Las luchas contra la deuda se basan hoy en reconocer que endeudarse no es una elección personal, mucho menos el resultado de un frívolo gasto excesivo. Se trata más bien de un fenómeno socialmente determinado. Cuando reconocemos que no estamos solos en nuestro endeudamiento podemos empezar a luchar juntos.
Judith Butler ha propuesto la «fragilidad» como el punto de partida para una alianza política que ya no se basa en la homogeneidad, sino en las diferencias. Esta idea parece sugerente dada la compleja composición del «99%», el «nosotros» que hablaba en Occupy. La proliferación de la confianza y el apoyo mutuo, rechazando la disciplina de la homogeneidad, ¿son ahora condiciones para organizar la revolución? ¿Cómo articulamos la relación entre el uno y el muchos, partiendo de nuestra condición finita, dependiente y vulnerable, contrarrestando el aislamiento que produce la individualización?

Es importante combatir los dispositivos de individualización masiva que aíslan a las personas haciéndolas sentirse responsables e incluso culpables de su propia subordinación, abandonadas en su impotencia. La deuda es un dispositivo que produce este tipo de individualización mediante la retórica de la autosuficiencia individual. Pero sería erróneo obsesionarnos con nuestra victimización. Mediante redes de cooperación social podemos desplazar la perspectiva de la dependencia individual a la interdependencia colectiva. No se trata de imaginarnos inmunes, sino de crear un contexto social en el que podamos sentir una seguridad real. En la relación de unas personas con otras nuestras vidas pueden dejar de ser precarias. Los movimientos recientes contra la deuda en Estados Unidos, España y otros lugares han generado poderosos efectos de desindividualización: no solo bloquean la amenaza acreedora, sino que también –y esto es aún más importante– construyen redes autónomas de interdependencia y apoyo. Me gusta pensar en términos de «poder de la interdependencia». Sin embargo, huir del individualismo forzado de la sociedad del débito no significa fundirse indiferenciadamente en la masa. El asunto plantea un reto teórico y político importante. Tenemos que demostrar que el individuo aislado no es el único espacio de la diferencia, pero también que nuestras redes de cooperación social autónoma funcionan porque somos diversos y solo perduran en la medida en que nos permiten seguir siéndolo.
¿Cómo opera el «comunero», el sujeto que a vuestro juicio produce «el común»?

Resulta útil pensar al comunero como alguien que no solo hace uso o participa del común, sino que también lo produce. El común debe ser producido y reproducido continuamente. Todo lo que es común o susceptible de devenir común —incluso el agua, la tierra y los bosques— forma parte, siempre, de una relación de cuidado e interacción. También las formas inmateriales de lo común —las ideas, las imágenes y los códigos— deben ser producidas y de tal manera que puedan ser compartidas de forma sostenible. En una escala mayor, debemos pensar en la metrópolis misma y en todas las relaciones sociales insertas en ella como una gigantesca producción y un vasto reservorio del común. El punto clave es entender que el común no es espontáneo ni automático, que necesita del comunero que es quien lo produce y sustenta.
¿Cómo se organiza ese común que no es privado pero que tampoco responde al imaginario de lo público-estatal presente en las demandas de parte de los movimientos y del pensamiento de izquierda?

El común no se define sencillamente por la falta de control privado o estatal, sino también por el establecimiento de un modo de gestión alternativo: la autogestión democrática colectiva. Tales prácticas de autogestión son lo que Toni Negri y yo llamamos «instituciones del común». Mientras algunos sostienen que el común puede ser gestionado únicamente por comunidades claramente delimitadas y reducidas, nosotros concebimos un común definido por el libre acceso y la participación expansiva. El común se debe caracterizar no exclusivamente por la homogeneidad en pequeña escala, sino también por la mezcla y la pluralidad en una escala mayor. Esta discusión es paralela a una conocida divergencia en las teorías sobre la democracia. Hay quienes sostienen que una democracia real solo puede funcionar en el marco de unas comunidades reducidas y limitadas, mientras otros —entre quienes nos incluimos— imaginamos y luchamos por la democracia de una población a gran escala, heterogénea y activa. Tal democracia real no existe aún de un modo significativo y su realización futura no está en modo alguno garantizada, pero constituye el horizonte —una estrella que guía en la imaginación política— para un número cada vez mayor de personas alrededor del mundo. Una democracia real y unas relaciones abiertas y expansivas del común son promesas por las que debemos luchar.
¿En qué estado se encuentra la organización del movimiento contra la deuda en Estados Unidos después de Occupy? ¿Te parece que las iniciativas contra la deuda se pueden considerar un «comunero colectivo» en oposición al «capitalista colectivo»?

Existen numerosas campañas contra los desahucios organizadas a nivel local en Estados Unidos, pero el proyecto contra la deuda de coordinación más extendida es Strike Debt. Uno de sus aspectos más útiles es la manera en que reúne las luchas contra diferentes formas de deuda: estudiantil, sanitaria e hipotecaria.

Sin duda, iniciativas como también la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en España y otras similares crean un común en la medida en que combaten la segregación de la ciudad fragmentada y privatizada, y dotan a las personas de herramientas con las que crear espacios comunes para vivir. ¿Qué significaría hacer realmente una metrópolis común? Es una cuestión de peso difícil de responder. No me cabe duda de que Strike Debt o la PAH ofrecen parte de la solución.
¿Dónde radica la posibilidad de romper con la individualización del tiempo, para afirmar una temporalidad de los «comuneros»? ¿Cómo podemos romper con la temporalidad de la deuda y afirmar un tiempo de la compartición, organizando la vida en común?

Para constituir una nueva temporalidad, tenemos que empezar por investigar la naturaleza del tiempo en que vivimos hoy. El historiador E. P. Thompson teorizó cómo la industrialización conllevó un cambio en nuestro «tiempo interno». Mientras anteriormente se medía el tiempo en términos de ciclos naturales y tareas materiales, el dominio de la industria introdujo una medida homogénea y regular del tiempo que se propagó desde la fábrica hacia toda la sociedad. Thompson señala también que el movimiento obrero industrial dedicaba una parte importante de su esfuerzo a las luchas sobre el tiempo. La lucha por reducir la jornada laboral operaba en el terreno de la temporalidad industrial. Thompson propone reconstruir nuestro sentido del «tiempo interno» en términos de qué hacemos, cuáles son nuestras prácticas cotidianas y cómo cooperamos productivamente unas personas con otras. Es una tarea difícil, pero este me parece por lo menos un punto de partida. El estallido de la fábrica como modo de producción ha dado como resultado una fragmentación de tiempos de la producción. La temporalidad del sujeto endeudado forma parte de esta nueva pluralidad. Tenemos que dar cuenta en detalle de los diversos modos de producción y de cooperación de los sujetos endeudados, para poder identificar cómo constituyen en concreto su sentido del «tiempo interno» e investigar qué potencialidades de revuelta se abren en este terreno.

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Llamamiento a crear un partido de izquierda

Llamamiento a crear un partido de izquierda

 

Viento Sur

[The Spirit of ´45 (El espíritu del 45), la nueva película de Ken Loach es un documental, basado en imágenes de archivo, que relata el nacimiento del estado del bienestar en el Reino Unido al final de la guerra, bajo el mandato del gobierno laborista de Clement Attlee. Aquel período estuvo marcado por una ola de nacionalizaciones sin precedentes -y sin equivalencia en los países occidentales- así como por la creación del NHS, (el sistema público de salud), entre otras cosas.

El estreno de la película, el pasado mes, en las pantallas británicas ha dado ocasión a una verdadera gira de reuniones públicas: muy rápidamente las discusiones se han centrado en el balance del estado del bienestar, los ataques actuales que intentan desmantelarlo, la deriva derechista del Partido Laborista. Y la necesidad de un nuevo partido…

Es ésta una preocupación que en un primer momento fue desarrollada por Ken Loach en varias entrevistas, entre ellas la concedida a la página Open Democracy:

Si los sindicatos dicen que vamos a hacer lo que hicimos hace un siglo, que vamos a fundar un partido para representar los intereses del mundo del trabajo y que no apoyaremos más que a los candidatos que defiendan una política de izquierdas, entonces podremos reemprender nuestra marcha hacia adelante. Pero tenemos necesidad de un nuevo partido y de un nuevo movimiento (…). En las últimas elecciones internas a la dirección del Partido Laborista, no había siquiera un candidato que representara a la izquierda de ese partido. Y es que ese partido ha sufrido las purgas realizadas por Blair y su sector. Los sindicatos deben cortar los lazos (con él) y volver a empezar con todos los que se sitúan en la izquierda, con quienes se implican en campañas militantes, en defensa del NHS, a favor de la vivienda, los servicios sociales. Con toda esa gente…”

Este “llamamiento” informal, repetido en numerosas páginas web -entre ellas la de Socialist Resistence, la organización británica de la Cuarta Internacional- se ha convertido rápidamente en un verdadero llamamiento, una petición que ha recogido ya más de 7.000 firmas. Este fenómeno ha desembocado en la creación de una red –LeftUnity dotada de grupos de base que debaten sobre la creación de un nuevo partido.

La cuestión de un nuevo partido no está, por otra parte, limitada a las discusiones de los círculos de la izquierda revolucionaria, donde el llamamiento de Ken Loach no va a dejar de provocar movimientos. Se ha abierto al debate político británico, en particular gracias a la publicación en The Guardian de una tribuna firmada por Ken Loach, Kate Hudson (secretaria general del CND, la campaña por el desarme nuclear) y Gilbert Achcar (académico y ensayista) cuya traducción publicamos a continuación.

François Coustal]

El Partido Laborista nos ha traicionado. Necesitamos un nuevo partido de izquierda

Gran Bretaña necesita de un partido que rechace las políticas neoliberales y mejore la vida de la gente corriente. ¡Ayudadnos a crearlo!

Ken Loach, Kate Hudson, Gilbert Achcar

La austeridad agrava la catástrofe económica que sufre Europa, como ocurrió muy recientemente a la población chipriota, pero George Osborne /1 prosigue la misma política desastrosa. El presupuesto anunciado la semana pasada no es una sorpresa: Osborne ha anunciado todavía más recortes presupuestarios así como la extensión del bloqueo de los salarios en el sector público, lo que significa un descenso del poder adquisitivo. Nos hunde aún más profundamente en un agujero económico, como muestra la revisión de las previsiones de crecimiento dadas por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria: una tasa de crecimiento del 0,6% en lugar del 1,2% inicialmente previsto. Esto se parece mucho a una nueva recesión y no al prometido crecimiento; y es la gente corriente la que paga su precio. La violencia de los ataques económicos del gobierno no conoce límites. En bienestar social, en los subsidios de desempleo, en los impuestos locales o los impuestos sobre las habitaciones desocupadas /2, aplica otras tantas políticas punitivas dirigidas contra los miembros más vulnerables de la sociedad.

Si se la juzgara en función de los objetivos que dice perseguir, se podría fácilmente afirmar que la política gubernamental es ineficaz: el déficit será superior en 61.500 millones de libras más de lo previsto (unos 73.000 millones de euros). Pero, por supuesto, la realidad es que las políticas de austeridad han sido concebidas para desmantelar el estado del bienestar, bajar los salarios y privatizar completamente la economía, destruyendo todas las conquistas económicas y sociales obtenidas por las capas populares desde la Segunda Guerra Mundial. Desde el punto de vista de lo que busca el gobierno, sus políticas son eficaces.

La sociedad va comprendiendo cada vez más lo que quiere realmente el gobierno y, en consecuencia, crece la oposición y se discuten alternativas en materia de política económica. La semana pasada, el Guardian ha publicado un llamamiento de 60 economistas que explican que lo peor está por venir: quedan aún el 80% de los recortes presupuestarios a realizar…

Esas políticas económicas alternativas están en debate, pero a nivel político ¿hacia donde podemos dirigirnos para que sean defendidas como partido? Si queremos luchar por una alternativa, ¿quién está de nuestra parte? En el pasado, muchos esperaban que el Partido Laborista actuara a nuestro favor y con nosotros; pero ese no es ya el caso. ¿El subsidio de desempleo? La semana pasada, el Partido Laborista se ha abstenido y ahora el gobierno puede excluir de él a un cuarto de millón de demandantes de empleo. ¿La tasa por las habitaciones desocupadas? ¿La abolirá algún gobierno laborista?

Tenemos necesidad de políticas que rechacen los recortes presupuestarios de los conservadores, que regeneren la economía y mejoren la vida de las capas populares. No obtendremos nada de todo eso del Partido Laborista. Esto no deja lugar a dudas: en el pasado, hubo algunos logros laboristas destacables, como el estado del bienestar, el servicio de salud pública, una economía redistributiva que hizo posibles niveles más altos que nunca en igualdad en la educación y la salud. Pero estos logros pertenecen ya al pasado. Hoy el Partido Laborista está del lado de los recortes presupuestarios y las privatizaciones. Él mismo desmantela su gran obra del pasado. El Partido Laborista nos ha traicionado. Nada lo muestra más claramente que la película El espíritu del 45.

El Partido Laborista británico no está solo en el giro a la derecha y la conversión a las políticas económicas neoliberales. Sus partidos hermanos en Europa han seguido el mismo camino desde hace dos decenios. Pero, en otras partes de Europa, nuevos partidos o nuevas coaliciones -como Syriza en Grecia o Die Linke en Alemania- han comenzado a ocupar el espacio que dejaron vacante y a ofrecer una alternativa política, una visión económica y social. Hay que acabar con la anomalía que deja a Gran Bretaña sin una alternativa política de izquierdas para defender el estado del bienestar, la inversión creadora de empleos, la vivienda y la educación, la transformación de la economía.

Por esta razón, llamamos al pueblo a unirse al debate para la fundación de un nuevo partido de izquierdas. La clase obrera no puede permanecer sin representación política, sin defensa, precisamente cuando todas sus victorias y todas sus conquistas están siendo destruidas.

Notas :

1/ Ministro de Economía y Finanzas del gobierno Cameron

2/ No es realmente un impuesto aunque haya sido bautizado como “el impuesto de dormitorio”. Es un invento del gobierno que quita dinero de las ayudas de la seguridad social por cada habitación vacía que tienen en su domicilio personas con pocos recursos. Es una forma de obligar a los pobres que reciben subsidio de alquiler a ir buscando viviendas mas pequeñas. Fue introducido al mismo tiempo que se redujo del 50 al 45 por ciento en la tasa de IRPF para los mas ricos (ndt) .

25/3/2013

http://www.guardian.co.uk/commentis…

http://www.gauche-anticapitaliste.org/content/grande-bretagne-lappel-de-ken-loach

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article7921

163 altos directivos del BBVA podrán cobrar un bonus del 200% del sueldo

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Los accionistas del BBVA votarán el mes próximo si el bonus de sus principales directivos puede alcanzar el 200% de su sueldo fijo, el máximo legal. La entidad que preside Francisco González será la primera de España que apruebe elevar el tope del 100% fijado con carácter general por las normas comunitarias y españolas desde el año pasado. Para eso, necesita que lo apruebe la junta de accionistas del próximo 14 de marzo, a la que se somete un listado de 163 cargos que tendrán la posibilidad de cobrar ese superbonus. Los demás bancos harán lo propio cuando llegue el momento de convocar sus respectivas juntas, según fuentes financieras.

Entre los cargos escogidos del BBVA se incluyen los consejeros ejecutivos y miembros del comité de dirección, esto es, la cúpula del banco; empleados del área de banca de inversión y corporativa, miembros de la dirección financiera, los directivos de la filial en EE UU y los máximos responsables de banca minorista.

El banco explica que el importe máximo estimado que podría alcanzar el nivel superior de retribución variable de las 163 personas indicadas sobre la retribución total fija del ejercicio sería de 70,8 millones para 2014, por lo que concluye que elevar el límite del bonus al 200% no afecta al mantenimiento de una base sólida de capital del banco. La posibilidad de pagar superbonus no implica que estén garantizados.

El presidente del banco, Francisco González; el consejero delegado, Ángel Cano; el consejero de Regulación, José Manuel González-Páramo, y los otros 13 miembros del comité de dirección, incluidos los responsables de banca minorista en España, México y EE UU están entre los favorecidos por esa elevación del límite. Otros ocho responsables de banca minorista en otros tantos países también están en la lista, así como tres altos cargos de la dirección financiera del grupo.

El banco explica que se han incluido directivos de áreas geográficas donde se da mucho peso a la retribución variable y no hay límites a la misma, como es el caso de EE UU, donde 31 directivos de banca tradicional podrán tener un bonus del 200% de su sueldo. Pero la palma se la lleva el departamento de banca corporativa y de inversión, la élite de los banqueros, los ejecutivos más cercanos a los mercados (Bolsa, deuda, divisas…) y a la financiación de las grandes empresas e instituciones (estructurados, emisiones de deuda pública, renta fija corporativa, préstamos sindicados…). Se propone a la junta que más de un centenar de ellos pueda recibir superbonus, que son habituales en esas áreas de negocio.

El banco publicó este viernes el informe de remuneraciones de 2013, que muestra que el presidente del banco, Francisco González, ganó en total 5,167 millones, un 1% más que el año anterior, con una retribución fija en metálico de 1,97 millones y un bonus del 162%, cerca de 3,2 millones, a pagar mitad en metálico y mitad en acciones y de forma en parte diferida. El consejero delegado, Ángel Cano, ganó 3,751 millones, incluyendo un bonus del 113% del sueldo fijo. El total sube a 4,8 millones al sumar los 1,07 millones que el banco aportó a su fondo de pensiones, una cifra muy inferior a los seis millones que aportó en 2012 por ese concepto. Cano acumula ya un fondo de 23,6 millones. El tercer consejero ejecutivo, González-Páramo, ganó

660.000 euros en siete meses. Por su parte, los 13 miembros de la alta dirección que no son consejeros ejecutivos ganaron 17,9 millones de euros, una media de 1,4 millones.

El Consejo también propondrá a la junta un plan de retribución variable en acciones para 2.200 directivos dotado con un máximo de 18,5 millones de títulos, valorados en 167 millones a precio de mercado actual. De ellos, 584.000 acciones pueden destinarse a los consejeros ejecutivos y 1,22 millones, a la alta dirección.

La burbuja de derivados alcanza un máximo histórico y amenaza la economía global

 

Marco Antonio Moreno⎮Jaque al Neoliberalismo⎮30 de mayo de 2014

La burbuja mundial de los derivados financieros continúa hinchándose y ya es un 20% más grande de lo que era antes de la crisis financiera de 2008, señala Michael Snyder en su blog The Economic Collapse. Para Snyder esta es la mayor burbuja financiera que se haya dado jamás en el mundo, y cuando finalmente estalle será una auténtica pesadilla para el sistema financiero del planeta.

Según el Banco de Pagos Internacionales, el total de derivados alcanza los 710 billones de dólares, aunque otras fuentes estiman que la cifra es mucho mayor. Para hacernos una idea de las dimensiones, se estima que el PIB de EE.UU. para el 2014 será de unos 17 billones de dólares.

La cifra ya roza niveles incomprensibles y puede que esta burbuja no tarde en reventar. Sin embargo, en lugar de tomar cartas en el asunto y castigar a los grandes bancos por su conducta imprudente, nuestros líderes permiten que tanto las entidades bancarias como la burbuja de los derivados sigan creciendo. Snyder señala que los grandes bancos de Wall Street son actualmente un 37% más grandes de lo que eran antes del estallido de la crisis en 2008.

“En algún momento esta burbuja de derivados va a estallar y los bancos quebrarán. Cuando llegue ese día, enfrentaremos una crisis que hará que la de 2008 parezca un picnic”, indica Snyder.

¿Qué es un derivado financiero?

Los instrumentos financieros derivados son contratos cuyo precio depende del valor de un activo, el cual se denomina comúnmente ‘subyacente’ de dicho contrato. Estos activos pueden ser bonos, acciones, materias primas, índices bursátiles o divisas. Inicialmente este tipo de productos financieros pretendían eliminar la incertidumbre que generaba la fluctuación del precio de los productos. No obstante, en la actualidad forman parte de un sistema de especulación. Según Snyder, un derivado no tiene ningún valor intrínseco, “es esencialmente una apuesta”.

La gente apuesta todo lo que uno pueda imaginar y Wall Street se ha transformado en el casino más grande de la historia del planeta. Después de la última crisis financiera, los políticos prometieron que mantendrían bajo control el comercio de los derivados. Sin embargo, el tamaño de la burbuja de los derivados no solo no ha disminuido, sino que ha alcanzado un nuevo máximo histórico.

Fuente: http://mamvas.blogspot.com.es/2014/05/la-burbuja-de-derivados-alcanza-un.html

Medio Ambiente autoriza las prospecciones en busca de petróleo en Canarias

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El Ministerio ha emitido la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable al ‘Proyecto de perforación de sondeos exploratorios en los permisos de investigación de hidrocarburos denominados Canarias 1 a 9′, que se desarrollarán con un buque de posicionamiento dinámico a unos 60 kilómetros de la costa canaria. El permiso “no implica en ningún caso la extracción de petróleo” y está condicionado a la aplicación de medidas de prevención y corrección “ante hipotéticos sucesos accidentales”.

La DIA aprobada reconoce que el proyecto tiene “una serie de impactos” previstos en la realización del sondeo e incluye medidas “preventivas y correctoras”. En concreto, se han analizado medidas de control de fuentes lumínicas, ruido y ripios y lodos procedentes de los sondeos. Además, REPSOL tendrá la obligación de sellar los pozos tras los sondeos y realizar un análisis semanal de las aguas marinas afectadas.

Autorización con condiciones

Por otra parte, la autorización incluye también una serie de medidas correctoras para “garantizar la no afección” a la Red Natura 2000 ni a los espacios propuestos como Lugares de Interés Comunitario (LIC) marinos. El Ministerio ha concluido en su declaración que “no se producirán impactos adversos significativos” siempre que el promotor, en este caso Repsol, adopte las medidas correctoras previstas.

Asimismo, asegura que en la evaluación ambiental del proyecto ha intervenido un equipo multidisciplinar que ha aplicado “rigurosos conocimientos científicos” para determinar las medidas más adecuadas para que el proyecto pueda llevarse a cabo con las máximas garantías ambientales. En este procedimiento, se han aplicado criterios científicos y técnicos tanto en la identificación de los posibles impactos cómo en la determinación de las medidas de control.

Sin embargo, los cinco grandes grupos ecologistas de nuestro país, como Greenpeace o WWF, ya han mostrado su rechazo a esta decisión del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, que han calificado ya como “atentado” contra los ricos espacios marinos de las Islas Canarias

Crisis económica, deflación y salarios

FUENTE

Artículo publicado en el número 355 del Periódico de la CNT

En los últimos meses se ha divulgado desde varios medios de comunicación, la posibilidad de entrar en un período de deflación, es decir, de que se den tasas de variación negativas del Índice de Precios al Consumo (IPC). Las consecuencias de este escenario pueden ser nefastas para la estabilidad de la economía española y puede agudizar más si cabe la crisis económica. Pero, ¿es siempre malo para los trabajadores que bajen los precios?

 

Definiciones

 

Para empezar es importante aclarar que sólo podemos hablar de deflación cuando la caída de precios es generalizada en la mayoría de productos y sectores económicos, y durante largos períodos de tiempo, contabilizada por los principales indicadores como el Indice de Precios al Consumo (IPC) e indicadores relacionados (Inflación subyacente, IPC Armonizado) o el Indice de Precios Industriales (IPRI). Asimismo es fundamental distinguir deflación de desinflación, puesto que la desinflación significa un crecimiento menor del IPC. Así pues la deflación es el fenómeno opuesto a la inflación. Por otra parte, es importante distinguir también una caída de los precios asociada a los incrementos de productividad, en un contexto de crecimiento económico, de una caída de precios en un contexto como el actual de crisis económica. En el primer caso podríamos hablar de “deflación positiva”, debido a que es posible que los precios bajen porque la cantidad de producto por unidad de trabajo aumenta mucho (un ejemplo claro lo tenemos en los sectores de las nuevas tecnologias), mientras que en el segundo se daría un fenómeno negativo, debido a que la caída de precios puede implicar el cierre de empresas, más paro, etc.

Causas

El fenómeno de la deflación aparece históricamente con la caída de la actividad económica. Efectivamente, en el ámbito productivo, los empresarios son quienes tienen en su mano marcar los precios y tienden a presionar los mismos al alza para tratar de obtener más beneficios, provocando el fenómeno de la inflación. De la misma forma cuando caen las ventas, bajan los precios moderando o sacrificando los beneficios, para continuar vendiendo sus servicios o colocar los stocks de productos. El ejemplo de la construcción de vivienda en España es paradigmático. En períodos de expansión como los años de 1985-1991 los precios de la vivienda incrementaron de media un 138%, posteriormente en el período 1992-1997 los precios bajaron un -24%, mientras que en el período 1997-2007 los precios volvieron a crecer un 118%. Es, pues, el ámbito productivo fundamental para entender la evolución de los precios. Ahora bien, la mayoría de períodos de caída de precios han venido precedidos por una sobrevaloración y especulación con los activos financieros o no financieros. Tomando de nuevo el caso de la vivienda en España, vemos cómo los precios de la vivienda habían crecido, entre otros motivos, por los grandes beneficios de contructoras, immobiliarias y bancos, así como porque una parte importante de las viviendas eran utilizadas como bien de especulación. Este desajuste es el que ha roto el sector, un desajuste entre un precio “teórico”, asumible para una demanda constante de vivienda para vivir, y un precio inflado debido a las sucesivas compra-ventas de vivienda destinadas a especular.

Tomando el caso del sistema financiero, que a la vez permite ver otra cara del funcionamiento del sistema capitalista, los valores de las bolsas han registrado en los últimos años crecimientos importantes en sus cotizaciones. Cuando por cualquier razón han sido espacios de inestabilidad para especular, las inversiones se han desplazado hacia otros ámbitos como la vivienda, los alimentos o el sector energético. Ha llegado un punto en que estas revalorizaciones no han encontrado en la economía real un sustento, provocando una caída salvaje y precipitada de precios que arrastra también dicha economía real.

Históricamente tenemos el ejemplo de una deflación importante en los años posteriores al crack de 1929, entre 1929 y 1933, donde los precios cayeron un 30%, el PIB retrocedió un 7% cada año y un 25% de la población activa acabó en el paro. Más recientemente ha habido una experiencia similar en Japón durante los años 90 pero con unas caídas menores, eso sí.

Previsiones

 

Si nos remitimos a los datos suministrados por los diferentes organismos económicos, vemos que en los últimos meses la mayoría de países ricos y llamados emergentes han experimentado caídas en los precios. Las caídas más espectaculares han tenido lugar en los sectores de la energía, por la caída del precio del petróleo y de la construcción de vivienda, debido al pinchazo de las burbujas inmobiliarias. Ahora bien, no podemos hablar de deflación si no se da el fenómeno de la caída de los precios en el conjunto de la economía, y ésta se prolonga durante varios períodos (al menos dos trimestres según el FMI). Si bien las diferentes previsiones económicas de los organismos públicos o privados no prevén que entremos en deflación, sí que pronostican una caída de los precios para los próximos meses que puede desembocar en esta situación. Los últimos datos para España, según el INE, son de un crecimiento general de los precios del 2% en diciembre, el 0’8% en enero y el 0’7% en febrero de 2009. Vemos, pues, que se ha dado una desaceleración del crecimiento general de los precios en los últimos meses. En cambio la inflación subyacente, que excluye el petróleo y los alimentos frescos, registra una subida interanual del 2% en febrero.

Consecuencias: deflación y trabajadores

Si intentamos explicar las consecuencias de la deflación con una simple analogía podríamos tomar la misma como “correr hacia atrás cuesta abajo”. El sistema capitalista se basa en la acumulación de capital, en la explotación para obtener beneficios y en un incremento constante de la producción y de los precios: esto es correr hacia adelante cuesta arriba. Sabemos que correr hacia atrás cuesta abajo no es lo normal, es francamente difícil y puede provocarnos una caída, que a su vez nos hará perder el control de adónde podemos ir a parar. Una situación de deflación va, por tanto, contra la lógica normal del sistema capitalista y provoca muchas dificultades para gestionar una caída constante de la actividad económica y de los precios, pues implica una caída aún mayor de los beneficios, que hará que la inversión se reduzca en mayor medida provocando a su vez un incremento enorme del paro, etc.  Para los empresarios, las expectativas de que los precios sigan cayendo desincentiva el gasto en inversiones y hace que se deprima aún más la economía. La deflación, una vez empieza, tiende a retroalimentarse. En el ámbito financiero implica que las deudas que tengan empresas y trabajadores con los bancos serán cada vez mayores y al revés, quienes hayan prestado el dinero, obtendrán un beneficio mayor si el tipo de interés es superior al crecimiento de los precios, hecho que va a ser siempre así porque los tipos de interés nunca serán negativos. La política económica, en este caso a manos del Estado, encuentra también dificultades para estabilizar la situación: es difícil hacer intervenciones para incrementar e incentivar el gasto y ayudar a la recuperación económica en estos procesos. De entrada, parece que sólo queda como instrumento la política monetaria (bajar tipos de interés, incrementar la emisión de dinero, etc), que está controlada por el Banco Central Europeo y que tendrá en cuenta la situación económica de todos los países, y sobre todo de los que tienen más peso en Europa como Francia y Alemania, perjudicando de rebote a aquellos otros para quienes sus actuaciones puedan resultar lesivas, como puede ser el caso de España.

Si la situación económica puede empeorar con un episodio de deflación, el impacto sobre los trabajadores va a depender de su capacidad para resistir estos embates. En los últimos años la clase trabajadora en España ha visto reducido su poder adquisitivo al ser congelado el salario real mientras los beneficios crecían de forma insultante (un 73% de 1999 a 2006 según la OCDE). Una situación de deflación puede favorecer la recuperación de ese poder adquisitivo si se mantienen los salarios y bajan suficientemente los precios. Este hecho ya está generando tensiones a la hora de negociar los salarios en el marco del Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC), pues la patronal no está dispuesta a ceder en este punto. Mención aparte merece el incremento del paro y la cantidad de trabajadores que no cobrarán ningún salario si esta situación se prolonga. En este sentido es importante que tampoco se rebajen los incrementos de las pensiones y los subsidios de paro porque les estaremos dando a ganar de nuevo a la patronal y al Estado. Como aspecto negativo tenemos el espectacular endeudamiento de las familias (un 143% sobre la renta disponible), marcado principalmente por las deudas hipotecarias, que en una situación de deflación va a provocar que la deuda sea mayor en términos reales. Por ello es importante que los salarios continúen subiendo aunque sea poco, para poder compensar y amortizar antes la deuda impuesta por la patronal bancaria. En este sentido, una iniciativa a tener en cuenta sería la de que los trabajadores (organizados o no) reivindiquen, en caso de que la inflación sea baja e incluso haya períodos de inflación negativa, mientras éstos duren, que las subidas salariales estén por encima de los tipos de interés, pues éstos nunca pueden ser negativos, como hemos dicho anteriormente. Es fundamental, pues, ser conscientes de la necesidad de plantar cara a la crisis y de no retroceder ni un milímetro porque cuando la economía va bien perdemos, y cuando va mal nos toca cargar con el ajuste.

El fraude de las pensiones privadas

FUENTE

Vicenç Navarro . Consejo Cinentífico ATTAC

Este artículo señala la situación real en la que se encuentran las pensiones privadas, que es mucho peor que la de las pensiones públicas, lo cual raramente aparece en los medios.

Una avalancha constante por parte de la banca y de las compañías de seguros privadas es hacer creer a la población que las pensiones públicas son insostenibles, es decir, que como resultado de la transición demográfica (cada vez hay más ancianos y menos jóvenes) no podrán pagarse. Se repite constantemente que no habrá suficientes jóvenes para pagar las pensiones de los ancianos. Y debido a la enorme influencia que estas instituciones tienen sobre el mundo político, mediático y académico del país, esta tesis de la insostenibilidad de las pensiones ha alcanzado una categoría de dogma. Todos los gobernadores del Banco de España –incluido el actual, el Sr. Luis María Linde– y los presidentes del Banco Central Europeo (como el actual, el Sr. Draghi) han enfatizado la necesidad de que la población española se haga un aseguramiento privado un plan privado de pensiones que les garantice el nivel de vida al cual están acostumbrados, subrayando que las pensiones públicas no se lo garantizarán.

Esta postura es también promovida por la mayor parte de economistas de pensamiento liberal (que son la mayoría hoy en los centros académicos), alcanzando su máxima expresión en las declaraciones de economistas ultraliberales como el “economista de la casa” de TV3, que propone la privatización de la seguridad social, tal como hizo el gobierno presidido por el General Pinochet en Chile. En aquel país, la tasa  neta de reemplazo de las pensiones públicas es bajísimo, menos del 6% del salario medio de las personas, siendo complementadas por provisiones del aseguramiento privado, insuficientes para alcanzar el nivel necesario de mantenimiento del estándar de vida del jubilado (se alcanza solo el 52%; en España, en las pensiones públicas es del 80%).

En esta promoción de las pensiones privadas, el Estado juega un papel clave. En España, el Estado desgrava (lo cual quiere decir que subvenciona) el aseguramiento privado. Es decir, provee unos 2.000 millones de euros, con datos de 2012, para que las personas que se compran pólizas de aseguramiento privado paguen 2.000 millones de euros menos. Un enorme regalo. Para que el lector se dé cuenta de lo que ello significa, baste recordar que el Presidente Zapatero congeló las pensiones para conseguir precisamente 1.500 millones de euros a fin de reducir el déficit público, subrayando que no había otra alternativa para conseguir dinero (con el fin de reducir el déficit) que congelar las pensiones. Dicha afirmación de que no había alternativa no era cierta. Podría haber eliminado la desgravación (es decir, el subsidio público) a las pensiones privadas, consiguiendo algo más que esa cantidad.

Ni que decir tiene que, como resultado de la enorme influencia del capital financiero (banca y compañías de seguros) sobre los medios (todos ellos endeudados con la banca), ninguno de los principales medios de comunicación editorializó proponiendo esta medida como alternativa a la congelación de las pensiones. Y, naturalmente, FEDEA, el portavoz de este capital, y su revista “Nada es Gratis”, frecuentemente citada en los medios, no dijeron ni pío, aplaudiendo en cambio la congelación, mostrando esa política pública como un indicador de madurez y realismo. A su vez, los economistas de los gobiernos Zapatero y Rajoy (que cínicamente se opuso a la congelación para apoyarla cuando estuvo en el gobierno) aplaudieron dicha medida. Y, como no, la Troika (El Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el BCE) y todo el mundo que manda en la Unión Europea también aplaudieron. Es importante señalar que, en general, las mismas voces que piden que se reduzcan las pensiones públicas porque no habrá jóvenes que las paguen, apoyan las políticas de bajadas de salarios y de destrucción de empleo (eliminando empleo privado y público), que fuerzan a los jóvenes (cuya tasa de desempleo es de más del 50%) a irse del país.

La privatización de las pensiones

La privatización de las pensiones es la medida más promovida por los establishments financieros, económicos, mediáticos y políticos (en este orden) de España (incluida Catalunya) y de la UE. En todos ellos se asume que las pensiones privadas son mejores que las públicas. Lo que es sorprendente es que todos (repito, todos) los datos (creíbles y rigurosos) muestran precisamente lo contrario (ver el libro de Vicenç Navarro y Juan Torres, Lo que debes saber para que no te roben la pensión). Incluso instituciones de tendencias liberales, como la OCDE, en el informe Pensions at a Glance 2013, reconocen que el sistema de pensiones privadas en España es un desastre. La narrativa que utilizan no utiliza dicha expresión, pero sus conclusiones justifican este diagnóstico.

Menos concluyente, pero también muy poco halagador, es el informe presentado por un grupo de investigadores del IESE que ha estado siguiendo la evolución de las pensiones privadas (trabajo bien resumido por Pere Rusiñol en su artículo “Pensiones privadas, un mal negocio en España”, publicado en Alternativas Económicas). Según este informe, de los 257 fondos de pensiones privados con al menos 15 años de historia, solo el 1,16% (sí, solo 1,16%) lograron una rentabilidad media superior a los bonos del Estado a 15 años. Otro 10% tuvieron pérdidas, con lo cual, el asegurado perdió dinero. La rentabilidad de la mayoría era baja. El que tenía mejor rentabilidad alcanzaba solo el 1,58% (los bonos del Estado tuvieron unos intereses medios superiores, del 4,4%, para el mismo periodo de tiempo). En realidad, la OCDE ha indicado que la rentabilidad media de los fondos de pensiones privados en España (en el periodo 2008-2012) fue negativa en términos reales (una vez descontada la inflación). Después de Estonia y Polonia, España fue el que tuvo peor rentabilidad.

Pero lo que es incluso más interesante es que el hecho de que tengan una rentabilidad muy baja, no quiere decir que les vaya mal a los gestores de los fondos privados de pensiones. Este es un dato de enorme interés. De la misma manera que los banqueros españoles son los que están mejor pagados en la Unión Europea, a pesar de que la banca española apenas ofrece crédito, no realizando su función social, los gestores de las compañías de seguros tienen elevados ingresos, precisamente a costa de la baja tasa real de sustitución salarial de los futuros jubilados y las elevadas comisiones que reciben. Estos gerentes de las compañías de seguros reciben las comisiones (lo que los gerentes y magnates de las compañías de seguros se quedan como paga personal por cada póliza de seguros) más altas de la UE. Solo otro país las tiene más altas. Esta situación es escandalosa (ver mi artículo “El maridaje entre la banca, el Estado español y las autoridades europeas”, publicado en Sistema, 04.04.14).

Los pensionistas privados están claramente desprotegidos frente al capital financiero y sus gestores. Y para complicar más las cosas, este capital financiero tiene una enorme influencia en el Estado. En realidad, la mayoría de autoridades públicas responsables de supervisar las pensiones privadas son individuos procedentes o que terminan trabajando para tales compañías. Pere Rusiñol muestra la puerta giratoria que hay entre los directores generales de Seguros y Fondos de Pensiones del gobierno, por un lado, y las compañías de seguros y fondos privados de pensiones, por el otro, con una puerta giratoria que alcanza su máxima expresión en los gobiernos Aznar y Rajoy, máximos favorecedores de la privatización de las pensiones. Pero de todo esto, prácticamente nada se ha dicho al ciudadano, incluido al que tiene una pensión privada.

Público

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