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Por una democracia del común. Entrevista a Michael Hardt

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Declaración, el último libro de Michael Hardt y Toni Negri, ha sido escrito al calor de la serie de «revoluciones conectadas» que irrumpieron en el 2011: Primavera Árabe, 15M, Occupy Wall Street. La obra está constituida por algunas ideas extraídas de las prácticas que se generaron en estas revueltas y que pueden ser útiles para impulsar el paso de un llamamiento a rebelarse contra la crisis y la falsa democracia, a la constitución de una nueva sociedad. Es decir, a la creación de instituciones y nuevos derechos a partir de los prototipos organizativos que se han dado en las redes y las plazas.

Revueltas en Turquía, junio 2013

Las obras anteriores de los autores –Imperio, Multitud y Commonwealth– han constituido una referencia fundamental del pensamiento político actual. Lo que las distingue de la pura especulación filosófica o académica es la articulación de sus autores con los movimientos sociales y las luchas reales del ciclo global de conflictos todavía en curso.

Para contribuir a esta tarea, la Fundación de los Comunes –en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y el Museo Reina Sofía de Madrid– ha organizado una ronda de charlas con Michael Hardt, bajo el título de Común y poder constituyente, con el objeto de abrir discusiones públicas en torno a las cuestiones planteadas en el ensayo Declaración.

En esta entrevista, desde la Fundación de los Comunes preguntamos al autor sobre los movimientos contra la deuda como importante derivación de estas revueltas y respecto a su relación con la construcción de una democracia real basada en el común.

 

En Declaración planteáis que estudiar la deuda desde la posición de los endeudados resulta útil para entender el proceso de mercantilización de los derechos. ¿De qué manera transforma la deuda el vínculo entre ciudadanía y derechos?

Nuestras sociedades han pasado de un sistema basado en el bienestar (Welfare) a otro basado en la deuda (Debtfare). Las necesidades básicas para la vida que debían ser cubiertas por la estructuras del Estado del Bienestar ahora son solo accesibles mediante el endeudamiento personal. Necesitas un préstamo para estudiar en la universidad, adquirir una casa o ser atendido en un hospital. Es una grave injusticia que estas necesidades vitales queden además fuera del alcance de muchas personas. Pero lo importante es reconocer la naturaleza social y colectiva de este fenómeno, que forma parte de un proceso neoliberal más general en curso desde la década de 1980, intensificado en años recientes. Las luchas contra la deuda se basan hoy en reconocer que endeudarse no es una elección personal, mucho menos el resultado de un frívolo gasto excesivo. Se trata más bien de un fenómeno socialmente determinado. Cuando reconocemos que no estamos solos en nuestro endeudamiento podemos empezar a luchar juntos.
Judith Butler ha propuesto la «fragilidad» como el punto de partida para una alianza política que ya no se basa en la homogeneidad, sino en las diferencias. Esta idea parece sugerente dada la compleja composición del «99%», el «nosotros» que hablaba en Occupy. La proliferación de la confianza y el apoyo mutuo, rechazando la disciplina de la homogeneidad, ¿son ahora condiciones para organizar la revolución? ¿Cómo articulamos la relación entre el uno y el muchos, partiendo de nuestra condición finita, dependiente y vulnerable, contrarrestando el aislamiento que produce la individualización?

Es importante combatir los dispositivos de individualización masiva que aíslan a las personas haciéndolas sentirse responsables e incluso culpables de su propia subordinación, abandonadas en su impotencia. La deuda es un dispositivo que produce este tipo de individualización mediante la retórica de la autosuficiencia individual. Pero sería erróneo obsesionarnos con nuestra victimización. Mediante redes de cooperación social podemos desplazar la perspectiva de la dependencia individual a la interdependencia colectiva. No se trata de imaginarnos inmunes, sino de crear un contexto social en el que podamos sentir una seguridad real. En la relación de unas personas con otras nuestras vidas pueden dejar de ser precarias. Los movimientos recientes contra la deuda en Estados Unidos, España y otros lugares han generado poderosos efectos de desindividualización: no solo bloquean la amenaza acreedora, sino que también –y esto es aún más importante– construyen redes autónomas de interdependencia y apoyo. Me gusta pensar en términos de «poder de la interdependencia». Sin embargo, huir del individualismo forzado de la sociedad del débito no significa fundirse indiferenciadamente en la masa. El asunto plantea un reto teórico y político importante. Tenemos que demostrar que el individuo aislado no es el único espacio de la diferencia, pero también que nuestras redes de cooperación social autónoma funcionan porque somos diversos y solo perduran en la medida en que nos permiten seguir siéndolo.
¿Cómo opera el «comunero», el sujeto que a vuestro juicio produce «el común»?

Resulta útil pensar al comunero como alguien que no solo hace uso o participa del común, sino que también lo produce. El común debe ser producido y reproducido continuamente. Todo lo que es común o susceptible de devenir común —incluso el agua, la tierra y los bosques— forma parte, siempre, de una relación de cuidado e interacción. También las formas inmateriales de lo común —las ideas, las imágenes y los códigos— deben ser producidas y de tal manera que puedan ser compartidas de forma sostenible. En una escala mayor, debemos pensar en la metrópolis misma y en todas las relaciones sociales insertas en ella como una gigantesca producción y un vasto reservorio del común. El punto clave es entender que el común no es espontáneo ni automático, que necesita del comunero que es quien lo produce y sustenta.
¿Cómo se organiza ese común que no es privado pero que tampoco responde al imaginario de lo público-estatal presente en las demandas de parte de los movimientos y del pensamiento de izquierda?

El común no se define sencillamente por la falta de control privado o estatal, sino también por el establecimiento de un modo de gestión alternativo: la autogestión democrática colectiva. Tales prácticas de autogestión son lo que Toni Negri y yo llamamos «instituciones del común». Mientras algunos sostienen que el común puede ser gestionado únicamente por comunidades claramente delimitadas y reducidas, nosotros concebimos un común definido por el libre acceso y la participación expansiva. El común se debe caracterizar no exclusivamente por la homogeneidad en pequeña escala, sino también por la mezcla y la pluralidad en una escala mayor. Esta discusión es paralela a una conocida divergencia en las teorías sobre la democracia. Hay quienes sostienen que una democracia real solo puede funcionar en el marco de unas comunidades reducidas y limitadas, mientras otros —entre quienes nos incluimos— imaginamos y luchamos por la democracia de una población a gran escala, heterogénea y activa. Tal democracia real no existe aún de un modo significativo y su realización futura no está en modo alguno garantizada, pero constituye el horizonte —una estrella que guía en la imaginación política— para un número cada vez mayor de personas alrededor del mundo. Una democracia real y unas relaciones abiertas y expansivas del común son promesas por las que debemos luchar.
¿En qué estado se encuentra la organización del movimiento contra la deuda en Estados Unidos después de Occupy? ¿Te parece que las iniciativas contra la deuda se pueden considerar un «comunero colectivo» en oposición al «capitalista colectivo»?

Existen numerosas campañas contra los desahucios organizadas a nivel local en Estados Unidos, pero el proyecto contra la deuda de coordinación más extendida es Strike Debt. Uno de sus aspectos más útiles es la manera en que reúne las luchas contra diferentes formas de deuda: estudiantil, sanitaria e hipotecaria.

Sin duda, iniciativas como también la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en España y otras similares crean un común en la medida en que combaten la segregación de la ciudad fragmentada y privatizada, y dotan a las personas de herramientas con las que crear espacios comunes para vivir. ¿Qué significaría hacer realmente una metrópolis común? Es una cuestión de peso difícil de responder. No me cabe duda de que Strike Debt o la PAH ofrecen parte de la solución.
¿Dónde radica la posibilidad de romper con la individualización del tiempo, para afirmar una temporalidad de los «comuneros»? ¿Cómo podemos romper con la temporalidad de la deuda y afirmar un tiempo de la compartición, organizando la vida en común?

Para constituir una nueva temporalidad, tenemos que empezar por investigar la naturaleza del tiempo en que vivimos hoy. El historiador E. P. Thompson teorizó cómo la industrialización conllevó un cambio en nuestro «tiempo interno». Mientras anteriormente se medía el tiempo en términos de ciclos naturales y tareas materiales, el dominio de la industria introdujo una medida homogénea y regular del tiempo que se propagó desde la fábrica hacia toda la sociedad. Thompson señala también que el movimiento obrero industrial dedicaba una parte importante de su esfuerzo a las luchas sobre el tiempo. La lucha por reducir la jornada laboral operaba en el terreno de la temporalidad industrial. Thompson propone reconstruir nuestro sentido del «tiempo interno» en términos de qué hacemos, cuáles son nuestras prácticas cotidianas y cómo cooperamos productivamente unas personas con otras. Es una tarea difícil, pero este me parece por lo menos un punto de partida. El estallido de la fábrica como modo de producción ha dado como resultado una fragmentación de tiempos de la producción. La temporalidad del sujeto endeudado forma parte de esta nueva pluralidad. Tenemos que dar cuenta en detalle de los diversos modos de producción y de cooperación de los sujetos endeudados, para poder identificar cómo constituyen en concreto su sentido del «tiempo interno» e investigar qué potencialidades de revuelta se abren en este terreno.

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Los diez mandamientos del perfecto militante

Los diez mandamientos del perfecto militante

 

Viento Sur

 

¿Sabes imprimir panfletos con multicopista? ¿Estarías dispuesto, como líder de un movimiento, a dejarte destituir? ¿Cuáles son los pilares de una lucha correctamente organizada? ¿Tienes a Slavoj Zizek junto a Roosevelt en tu mesilla de noche? … Consejos de Mike Davis a militantes de todo tipo.

Hace poco, en Canadá, una amiga me preguntó si el movimiento Occupy Wall Street” [Ocupar Wall Street] podría sacar alguna lección de los  movimientos de protesta de los años 60. Le respondí que uno de los pocos recuerdos más o menos claros que conservo de entonces –ya han pasado más de cuarenta años– es justamente el de haberme prometido que nunca, nunca, me convertiría en un viejo imbécil con lecciones que transmitir. Pero ella insistió, y su pregunta acabó por despertar mi propia curiosidad.¿Qué puedo destacar, a fin de cuentas, de una vida entera entregada al activismo? Bueno, parece que me he convertido en un especialista, capaz de sacar mil octavillas de una multicopista de salud frágil, antes de que se desintegre. (He prometido a mis hijos llevarles uno de estos días al Museo Smithsonian para que admiren estos artilugios del demonio que tanto han aportado al movimiento por los derechos civiles y a los movimientos anti-guerra). A todo esto, me acuerdo sobre todo de algunos consejos que me dieron mis camaradas con más edad y experiencia, y que memoricé como mis Diez Mandamientos personales (al estilo de los que se pueden encontrar en un libro de dietética o en algunos folletos bien impresos). Éstos son, para lo que puedan valer:

En primer lugar, el imperativo categórico es la organización; o mejor dicho, facilitar la auto-organización de los otros individuos. Catalizar está bien, pero organizar está mucho mejor.

En segundo lugar, los dirigentes del movimiento deben ser temporales y dispuestos siempre a ser sustituidos. El trabajo de un buen organizador, como se solía decir en la época del movimiento por los derechos civiles, es organizar su retiro, y arreglárselas para no volverse indispensable.

En tercer lugar, los manifestantes deben trastocar la permanente tendencia de los medios de comunicación a la metonimia, es decir, a designar al todo por una de sus partes, a un grupo por uno de sus individuos (¿no es extraño, por ejemplo, que conmemoremos el “Día de Martin Luther King”, y no el “Día del Movimiento por los Derechos Civiles”?). Los portavoces deben ser sustituidos con regularidad, abatidos incluso, si es necesario.

En cuarto lugar, vale la misma advertencia para las relaciones existentes entre el movimiento y los individuos que participan en él como bloque organizado. Creo muy sinceramente en la necesidad de una izquierda revolucionaria orgánica, pero estos grupos sólo pueden pretender la autenticidad si dan toda la prioridad a la construcción de la lucha, y se prohiben a sí mismos tener una agenda secreta respecto a los otros participantes.

En quinto lugar, como costosamente aprendimos en los años 60, la democracia consensual no es equivalente a la democracia participativa. A escala de las comunidades o de los grupos de afinidad, la toma de decisiones por consenso puede funcionar muy bien, pero cuando se trata de una lucha de mayor duración o que reúne a más individuos, pasar a una forma de democracia representativa es esencial para permitir la participación más igual y más grande posible. Como siempre, el diablo está en los detalles: conviene asegurarse que cualquier delegado pueda ser destituído de sus funciones, formalizar el derecho de las minorías políticas para que estén representadas, y así todo lo demás. Ya sé que es una herejía decirlo, pero los buenos anarquistas, los que creen en la acción concertada y en el autogobierno por la base, podrían encontrar enseñanzas de gran valor en el Robert’s Rules of Order [1] [Reglamento parlamentario de Robert] (considerado un instrumento técnico útil para las discusiones organizadas y para tomar decisiones).

En sexto lugar, una “estrategia de organización” no consiste sólo en un plan para aumentar el número de participantes en la lucha, sino también en un trabajo de conceptualización para alinear esta lucha específica con los objetivos privilegiados de la explotación y de la opresión. Por ejemplo, una de las maniobras estratégicas más brillantes del movimiento de liberación negro a final de los años 60 fue llevar la lucha al interior de las fábricas de automóviles de Detroit y formar la League of Revolutionary Black Workers [Liga de los trabajadores negros revolucionarios]. Hoy día podemos ver un desafío y una oportunidad similares en “Occupying the Hood” [Ocupar los barrios]. Los grupos que ocupan actualmente los patios de los plutócratas deberían responder rápido y sin equívocos a la crisis de los derechos humanos que atraviesa la comunidad de obreros inmigrados. Las manifestaciones por los derechos de los inmigrantes, hace cinco años, están entre las mayores manifas de la historia de los Estados Unidos. ¿Tal vez veamos converger el próximo Primero de Mayo a todos estos movimientos contra la desigualdad en una única jornada de acción?

En séptimo lugar, construir un movimiento que extienda auténticamente los brazos hacia los pobres y los parados requiere tener acceso a determinadas infraestructuras para responder a las necesidades humanas más urgentes: alimentos, un techo, cuidados médicos. Si queremos que haya vidas consagradas a la lucha, debemos crear cooperativas para repartir y redistribuir nuestros propios recursos a los jóvenes que pelean en primera línea. De igual manera, debemos crear una asociación de juristas implicados en el movimiento, como la National Lawyers Guild [Asociación Nacional de Juristas], que resultó vital para la contestación frente a la represión masiva de los años 60.

En octavo lugar, el futuro del movimiento “Occupy Wall Street” vendrá menos determinado por el número de personas presentes en el Liberty Park (aunque la permanencia de esta ocupación es una condición sine qua non para la supervivencia del movimiento) como por su capacidad para estar presente en Dayton, Cheyenne, Omaha y El Paso. Muchas veces, la expansión espacial de las manifestaciones equivale a una implicación cada vez más diversificada de los no-blancos y de los sindicalistas. La emergencia de las redes sociales representa una oportunidad histórica para establecer un diálogo horizontal nacional, incluso planetario, entre activistas que no pertenecen a la élite. El caso es que “Occupy Main Street” [“Ocupar la Calle Mayor”, como contraste con “Ocupar Wall Street”] necesita mayor apoyo por parte de los grupos más telegénicos y que disponen de mejores recursos en los grandes centros universitarios y urbanos. Una oficina nacional de oradores y contertulios sería una baza inestimable. También es esencial dar una perspectiva nacional tanto a las historias de la periferia como a las del corazón del país. El relato de las manifestaciones debe convertirse en una pintura de la manera en que la gente corriente está peleando por todo el país: contra la minería a cielo abierto en Virginia Occidental, por la reapertura de los hospitales en Laredo, en apoyo a los descargadores en Longview, contra una comisaría fascista en Tucson, contra los escuadrones de la muerte en Tijuana, o incluso contra el recalentamiento climático en Saskatoon.

En noveno lugar, la participación creciente de los sindicatos en las manifestaciones de Occupy –incluyendo la espectacular movilización que obligó a la policía de Nueva York a renunciar temporalmente a su intento de desalojar “Occupy Wall Street”) – cambia el dato y hace nacer la esperanza de que, tal vez, este levantamiento pueda llegar a convertirse en una auténtica lucha de clases. Pero debemos recordar al mismo tiempo que la mayoría de los líderes sindicales están incorregiblemente casados –y mal casados– con el Partido Demócrata, y también que están empantanados en estas guerras intestinas y amorales entre sindicatos que han arruinado cualquier esperanza de un nuevo desarrollo de la lucha de los trabajadores. Los manifestantes anticapitalistas deben conectarse más intimamente con los grupos de oposición de base y con los comités electorales más progresistas en el seno de los sindicatos.

Por último, una de las lecciones más simples pero también más duraderas que se pueden extraer de la disidencia de las generaciones anteriores reside en la necesidad de hablar un lenguaje popular. La urgencia moral de un cambio adquiere su mayor valor cuando se expresa en una lenguaje compartido por el mayor número de gente.

Las principales voces radicales –Tom Paine, Sojourner Truth, Frederick Douglass, Gene Debs, Upton Sinclair, martin Luther King, Malcolm X y Mario Savio– supieron siempre ganarse al pueblo americano con ayuda de palabras familiares y poderosas, ecos de las principales tradiciones de la conciencia americana. Un ejemplo extraordinario de esta aptitud fue la campaña casi victoriosa de Sinclair a la investidura de gobernador de California en 1934. Su manifiesto, “Acabar con la pobreza en California ahora”, consistía en realidad en una simple traducción del programa del Partido Socialista en términos bíblicos, y más en concreto en parábolas del Nuevo Testamento. De esta forma se ganó a millones de electores.

Hoy día, cuando los movimientos Occupy se preguntan si necesitan una definición política más concreta, hay que plantearse qué reivindicaciones pueden ganar al mayor número de personas, manteniéndose radicales, en el sentido de antisistémicas. Algunos jóvenes militantes bien podrían guardar temporalmente sus Bakunin, sus Lenin o sus Slavoj Zizek, para desempolvar el programa de campaña de Roosevelt de 1944: el Economic Bill of Rights [Declaración de derechos económicos] [2].

Era un toque de corneta a una ciudadanía social y la declaración del carácter inalienable de los derechos al empleo, a la vivienda, al acceso a la atención sanitaria y a una vida feliz –muy alejada por tanto de la tímida política de la administración Obama, esa política de rebajas del “Por-favor-no-nos-maten-más-que-a-la-mitad-de-los-judíos”. El programa de este cuarto mandato (al margen de cuáles pudieran ser las motivaciones oportunistas de la Casa Blanca) se servía del lenguaje de Jefferson para plantear las reivindicaiones fundamentales del CIO [3] y del ala socialdemócrata del New Deal.

No era desde luego el programa “máximo” de la izquierda (que reivindica una propiedad social y democrática de los bancos y de las mayores empresas), pero es la posición más progresista nunca adoptada por un partido de gobierno o un presidente americano. Hoy día, está claro, el Economic Bill of Rights es una idea completamente utópica, pero al mismo tiempo es la simple definición de lo que necesitan los americanos. Los nuevos movimientos, a semejanza de los antiguos, deben ocupar a cualquier precio el terreno de las necesidades fundamentales, y no el de un “realismo” político de corto alcance. Si optamos por ello, ¿por qué no beneficiarnos entonces de la bendición de Roosvelt?

Notas:

[1] Publicado por primera vez en 1876, el Robert’s Rules of Order, escrito por Henry Martyn Robert, trata del procedimiento parlamentario, esto es, de las reglas y convenciones denesarias para el vuen desarrollo de una asamblea deliberante o de una reunión. En 2011 apareció la 11ª edición.

[2] Los “Bill of Rights” [Declaración de Derechos] hacen referencia a las diez primeras enmiendas de la Constitución americana adoptadas en 1789. Garantizan las libertades fundamentales.

[3] Creado en 1938, el Congress of Industrial Organizations (CIO) fue uno de los principales sindicatos americanos, hasta su unificación con la American Federation of Labor (AFL) en 1955.

Mike Davis es profesor de historia en la Universidad de California, Riverside, y miembro del comité de redacción de la New Left Review. [Entre sus obras más recientes en castellano están: Ciudad de cuarzo, Lengua de Trapo, 2002; Planeta de ciudades miseria, Foca, 2008; El coche de Buda, el Viejo Topo, 2009].

Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=4935

Escándalo mayúsculo en el Tribunal de Cuentas: el 10% de su plantilla son familiares de altos cargos

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Esposas, cuñadas, primos carnales, hermanos, sobrinos, hijos, nueras, yernos y hasta amigos de la infancia. La lista de supuestos enchufados en el Tribunal de Cuentas, el organismo encargado de fiscalizar a los partidos y organismos públicos, es larga, y afecta a altos cargos y antiguos directivos de esta institución. Un portavoz oficial asegura que todos han accedido después de pasar una “oposición libre y abierta”. Los miembros de los jurados examinadores son miembros de la institución.

Casi un centenar de familiares
De una plantilla de algo más 700 trabajadores, el 10%, casi 100 son familiares de altos cargos, desde el presidente hasta representantes del comité de empresa y también de consejeros y políticos, según desvela El País, que hace unos días adelantaba datos de la situación en este organismo público, que cuenta con un presupuesto de 60 millones de euros al año.

La mujer de Trillo, el hermano de Aznar y las hijas de un franquista
También están muy bien colocados en el Tribunal familiares de exministros y expresidentes, por ejemplo, María José Molinuevo (ahora en excedencia), esposa del embajador en Reino Unido y extiular de Defensa Federico Trillo; el hermano de José María Aznar, Manuel Aznar, consejero a propuesta del PP; y la exministra de Justicia Margarita Mariscal de Gante, también consejera a propuesta de ese partido.

En la institución además trabaja gracias al PP María José de la Fuente, que cuenta allí con dos primas, María Asunción y María Eugenia de la Fuente Asprón, hijas del exministro franquista Licinio de la Fuente.

La media de los sueldos, 3.000 euros netos
Se da la circunstancia de que el Tribunal de Cuentas es una de las instituciones en los que se cobra los más altos sueldos, unos 3.000 euros, la media. Son un 30% más elevados que el de otros organismos públicos.

Sala de Plenos del Tribunal Constitucional. Foto de la institución

Los familiares del presidente y de su número dos
El propio presidente del tribunal, Ramón Álvarez de Miranda, hijo del expresidente del Congreso y ex Defensor del Pueblo Fernández Álvarez de Miranda, tiene en la institución a dos familiares cercanos, su concuñada Cristina Querarto Iborra y a su sobrino José Manuel García Soriano.

El número dos de la institución, el presidente de la Sección de Fiscalización, Javier Medina Guijarro (PP) tiene a un hermano, Enrique Medina, una hermana, María Consuelo Medina, a su esposa, María del Carmen Higueras, y a una pariente lejana de su esposa, María Pérez Michaus. Este alto cargo replica que sus parientes accedieron al Tribunal antes que el llegase a consejero.

Sueldo de 4.700 euros netos, dos secretarias y coche oficial
Los consejeros tienen dos secretarias, coche oficial y un sueldo de 4.700 euros netos al mes durante los nueve años, que son renovables. El número de consejeros asciende a 12 y han sido nombrados por las Cortes: siete de ellos a propuesta del PP y cinco, del PSOE. Uno ha sido consensuado con Izquierda Unida.

El sindicalista Julio Ronda
Otro caso escandaloso es el del sindicalista de UGT Julio Ronda, que tiene sólo graduado escolar y ha conseguido ascender a jefe de equipo con un sueldo de 2.800 euros, a lo que hay que añadir pagas extras por productividad. Ronda tiene en el tribunal a su exesposa, María Isabel Fernández; a su actual pareja, Pilar Ramírez; su nuera, Yolanda de la Torre; su cuñada, Consuelo Dávila; dos sobrinos, Manuel Ramírez y Jesús Sanz; su amigo de la infancia Félix Real Perea; un hijo con su primera esposa, Alejandro Ronda, que jefe de equipo. La actual esposa del sindicalista, que empezó como limpiadora en el Ministerio de Defensa es actualmente jefe de equipo en el tribunal y su sueldo es superior a los 3.000 euros.

163 altos directivos del BBVA podrán cobrar un bonus del 200% del sueldo

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Los accionistas del BBVA votarán el mes próximo si el bonus de sus principales directivos puede alcanzar el 200% de su sueldo fijo, el máximo legal. La entidad que preside Francisco González será la primera de España que apruebe elevar el tope del 100% fijado con carácter general por las normas comunitarias y españolas desde el año pasado. Para eso, necesita que lo apruebe la junta de accionistas del próximo 14 de marzo, a la que se somete un listado de 163 cargos que tendrán la posibilidad de cobrar ese superbonus. Los demás bancos harán lo propio cuando llegue el momento de convocar sus respectivas juntas, según fuentes financieras.

Entre los cargos escogidos del BBVA se incluyen los consejeros ejecutivos y miembros del comité de dirección, esto es, la cúpula del banco; empleados del área de banca de inversión y corporativa, miembros de la dirección financiera, los directivos de la filial en EE UU y los máximos responsables de banca minorista.

El banco explica que el importe máximo estimado que podría alcanzar el nivel superior de retribución variable de las 163 personas indicadas sobre la retribución total fija del ejercicio sería de 70,8 millones para 2014, por lo que concluye que elevar el límite del bonus al 200% no afecta al mantenimiento de una base sólida de capital del banco. La posibilidad de pagar superbonus no implica que estén garantizados.

El presidente del banco, Francisco González; el consejero delegado, Ángel Cano; el consejero de Regulación, José Manuel González-Páramo, y los otros 13 miembros del comité de dirección, incluidos los responsables de banca minorista en España, México y EE UU están entre los favorecidos por esa elevación del límite. Otros ocho responsables de banca minorista en otros tantos países también están en la lista, así como tres altos cargos de la dirección financiera del grupo.

El banco explica que se han incluido directivos de áreas geográficas donde se da mucho peso a la retribución variable y no hay límites a la misma, como es el caso de EE UU, donde 31 directivos de banca tradicional podrán tener un bonus del 200% de su sueldo. Pero la palma se la lleva el departamento de banca corporativa y de inversión, la élite de los banqueros, los ejecutivos más cercanos a los mercados (Bolsa, deuda, divisas…) y a la financiación de las grandes empresas e instituciones (estructurados, emisiones de deuda pública, renta fija corporativa, préstamos sindicados…). Se propone a la junta que más de un centenar de ellos pueda recibir superbonus, que son habituales en esas áreas de negocio.

El banco publicó este viernes el informe de remuneraciones de 2013, que muestra que el presidente del banco, Francisco González, ganó en total 5,167 millones, un 1% más que el año anterior, con una retribución fija en metálico de 1,97 millones y un bonus del 162%, cerca de 3,2 millones, a pagar mitad en metálico y mitad en acciones y de forma en parte diferida. El consejero delegado, Ángel Cano, ganó 3,751 millones, incluyendo un bonus del 113% del sueldo fijo. El total sube a 4,8 millones al sumar los 1,07 millones que el banco aportó a su fondo de pensiones, una cifra muy inferior a los seis millones que aportó en 2012 por ese concepto. Cano acumula ya un fondo de 23,6 millones. El tercer consejero ejecutivo, González-Páramo, ganó

660.000 euros en siete meses. Por su parte, los 13 miembros de la alta dirección que no son consejeros ejecutivos ganaron 17,9 millones de euros, una media de 1,4 millones.

El Consejo también propondrá a la junta un plan de retribución variable en acciones para 2.200 directivos dotado con un máximo de 18,5 millones de títulos, valorados en 167 millones a precio de mercado actual. De ellos, 584.000 acciones pueden destinarse a los consejeros ejecutivos y 1,22 millones, a la alta dirección.

Els Mossos encapsulen manifestants i els obliguen a fotografiar-se encaputxats

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Nou gir inèdit en les pràctiques dels Mossos d’Esquadra contra les protestes pel desallotjament de Can Vies, al barri de Sants de Barcelona. Més d’una quarantena de furgonetes i uns 300 agents de la Brigada Mòbil –comandades per l’intendent Ignasi Teixidor– van encapsular poc abans de la mitjanit d’aquest dissabte a diumenge dos centenars de manifestants contra el desallotjament de Can Vies. Els van retenir al llarg de tres hores, obligant-los a deixar-se enregistrar la cara i el cos. Van practicar aquesta diligència sense la presència de cap advocat ni en base a l’ordre de cap jutge, i sota l’amenaça de denunciar els retinguts si no ho feien i inclús agredint-los físicament. L’espectacular operació, realitzada en ple centre de Barcelona, a la confluència de la Gran Via amb Rocafort, va suscitar les protestes del veïnat i de centenars d’activistes que van acudir a l’indret a solidaritzar-se amb les víctimes. També ho van fer els diputats de la CUP David Fernández i d’ICV-EUiA David Companyon i l’advocat Andrés García Berrio, de la Coordinadora Catalana per a la Prevenció de la Tortura. Berrio va alertar que aquesta pràctica és irregular, va denunciar que no és la primera vulneració de drets fonamentals que observen entitats defensores dels drets humans aquests dies i va avançar que aquestes entitats estudiaran si emprenen mesures legals per l’encapsulament.

L’operatiu va començar a un quart de dotze, quan un grup de manifestants avançava en direcció a Sants tallant el trànsit de la Gran Via, després de participar en la gran mobilització que aquest dissabte a la tarda va desbordar el centre turístic de Barcelona. Quan s’atansaven a Rocafort, furgonetes de la Brigada Mòbil a gran velocitat van tallar el pas dels manifestants, i els agents antidisturbis els van encapsular. Tot seguit van expulsar la premsa i van disposar els vehicles de tal forma que els mitjans gràfics no poguessin prendre imatges a peu de carrer.

Veto als mitjans gràfics

Dins del perímetre acordonat els Mossos van retenir la massa de manifestants al xamfrà del cantó mar/Besós, i els van advertir que tenien dues opcions: deixar-se identificar i retratar voluntàriament o ser denunciats per desobediència. Les persones retingudes van anar passant a una cua, vigilada a banda i banda per agents antidisturbis, fins arribar a un espai habilitat entre furgonetes on els agents els escorcollaven, enregistraven en vídeo els seus DNI, les seves cares i els seus cossos, i els feien posar amb roba com dessuadores amb caputxa i passamuntanyes. Alguna de la roba no la duien posada quan eren escorcollats, i estava estesa a terra a una vorera propera.

Forçats a retratar-se

Un cop sotmesos a aquest procediment, els afectats anaven sent expulsats del perímetre. Alguns dels que sortien van narrar haver rebut cops de porra durant l’encapsulament, i dues noies van explicar que els agents estiraven del braç alguns dels retinguts per portar-los a la cua. Imatges enregistrades per la Directa demostren que els policies van agredir alguns encapsulats quan aquests van intentar fer valdre el seu dret a no ser retratats amb caputxa en aquell context.

Després de dues hores d’encapsulament van sortir del perímetre quatre furgonetes de transport de detinguts, tot i que fonts oficials dels Mossos d’Esquadra no han detallat quantes persones van ser identificades, quantes traslladades a comissaria i si alguna va ser detinguda. Sí que han assegurat que durant la manifestació de la tarda es van efectuar 50 identificacions i set detencions, quatre per part dels Mossos i tres per part de la Guàrdia Urbana.

“Una diligència de prova que en tot cas s’ha de fer davant de la presència d’advocat”

L’actuació policial va desfermar la preocupació d’entitats protectores dels Drets Humans. L’advocat i membre de la Coordinadora Catalana per a la Prevenció de la Tortura, Andrés García Berrio, va personar-se al lloc dels fets exigint que s’aturés una pràctica que viola els drets de la persona, segons va denunciar. Obligar algú a posar-se una roba i ser retratat amb ella “és una diligència de prova que en tot cas s’ha de fer davant de la presència d’advocat, i hom té dret a negar-se”, ha advertit García Berrio. “No es pot condicionar la privació de llibertat a sotmetre’s a aquesta diligència de prova penal”, ha advertit el lletrat, que ha considerat que fer-ho vulnera els drets fonamentals a la intimitat i a la presumpció d’innocència.

En aquest sentit, García Berrio ha advertit que les entitats de defensa dels drets humans estudiaran si emprenen mesures legals per denunciar aquestes vulneracions. “Hem detectat aquests dies moltes pràctiques irregulars”, ha advertit el lletrat, que ha parlat que aquesta pràctica de l’encapsulament “és un pas molt més endavant del que s’estava fent fins ara”. “Ja està bé que tinguem una brigada mòbil al marge de la llei; la Brigada d’Informació no pot fer aquestes pràctiques, no tolerarem cap més pràctica il·legal en aquest país”, ha declarat García Berrio.

Compareixença urgent d’Espadaler

També hi van acudir els diputats del Parlament David Fernández, de la CUP, i David Companyon, d’ICV-EUiA. Companyon va anunciar que reclamarà la compareixença urgent del conseller d’Interior, Ramon Espadaler, perquè doni explicacions sobre aquesta actuació, i va lamentar que la dimissió de l’exdirector de la Policia Manel Prat no hagi suposat un canvi de política, a la llum d’aquesta actuació.

Intensa cassolada veïnal i concentració solidària amb les víctimes

L’operatiu va estar acompanyat durant pràcticament tot el temps que va durar d’una sorollosíssima cassolada: nombrosos veïns des dels seus balcons, vianants amb els seus clauers i inclús ciclistes fent sonar els timbres de les seves bicis van expressar el seu rebuig a l’actuació policial. Durant les tres hores que va durar l’encapsulament van acudir al lloc dels fets prop de 400 activistes, que van expressar amb crits la seva solidaritat amb els afectats per l’encapsulament i el seu rebuig a l’operació.

Un cop van aixecar l’operatiu, les furgonetes de la Brigada Mòbil van marxar del lloc entre crits, increpacions, i cops. Un dels agents va reaccionar obrint la porta del copilot d’una de les furgonetes, amb la intenció de ferir algun ciutadà, sense èxit.

La burbuja de derivados alcanza un máximo histórico y amenaza la economía global

 

Marco Antonio Moreno⎮Jaque al Neoliberalismo⎮30 de mayo de 2014

La burbuja mundial de los derivados financieros continúa hinchándose y ya es un 20% más grande de lo que era antes de la crisis financiera de 2008, señala Michael Snyder en su blog The Economic Collapse. Para Snyder esta es la mayor burbuja financiera que se haya dado jamás en el mundo, y cuando finalmente estalle será una auténtica pesadilla para el sistema financiero del planeta.

Según el Banco de Pagos Internacionales, el total de derivados alcanza los 710 billones de dólares, aunque otras fuentes estiman que la cifra es mucho mayor. Para hacernos una idea de las dimensiones, se estima que el PIB de EE.UU. para el 2014 será de unos 17 billones de dólares.

La cifra ya roza niveles incomprensibles y puede que esta burbuja no tarde en reventar. Sin embargo, en lugar de tomar cartas en el asunto y castigar a los grandes bancos por su conducta imprudente, nuestros líderes permiten que tanto las entidades bancarias como la burbuja de los derivados sigan creciendo. Snyder señala que los grandes bancos de Wall Street son actualmente un 37% más grandes de lo que eran antes del estallido de la crisis en 2008.

“En algún momento esta burbuja de derivados va a estallar y los bancos quebrarán. Cuando llegue ese día, enfrentaremos una crisis que hará que la de 2008 parezca un picnic”, indica Snyder.

¿Qué es un derivado financiero?

Los instrumentos financieros derivados son contratos cuyo precio depende del valor de un activo, el cual se denomina comúnmente ‘subyacente’ de dicho contrato. Estos activos pueden ser bonos, acciones, materias primas, índices bursátiles o divisas. Inicialmente este tipo de productos financieros pretendían eliminar la incertidumbre que generaba la fluctuación del precio de los productos. No obstante, en la actualidad forman parte de un sistema de especulación. Según Snyder, un derivado no tiene ningún valor intrínseco, “es esencialmente una apuesta”.

La gente apuesta todo lo que uno pueda imaginar y Wall Street se ha transformado en el casino más grande de la historia del planeta. Después de la última crisis financiera, los políticos prometieron que mantendrían bajo control el comercio de los derivados. Sin embargo, el tamaño de la burbuja de los derivados no solo no ha disminuido, sino que ha alcanzado un nuevo máximo histórico.

Fuente: http://mamvas.blogspot.com.es/2014/05/la-burbuja-de-derivados-alcanza-un.html

Los cuatro exdirectivos de Caixa Penedès eluden la cárcel tras devolver sus pensiones millonarias

FUENTE

La Audiencia Nacional ha condenado a dos años de cárcel al exdirector general de Caixa Penedès Ricard Pagès y a uno a tres exdirectivos al considerar que, aunque su conducta fue “maliciosa e insidiosa”, han reparado el daño devolviendo los 28,6 millones en pensiones que cobraron de manera irregular.

El magistrado considera que los cuatro -Ricard Pagès, Manuel Troyano, Santiago José Abella y Juan Caellas– han incumplido los deberes de cualquier administrador cometiendo el delito de administración desleal y “mediante procedimientos engañosos y burlando los controles de la caja” antepusieron sus intereses personales a los societarios.

El juez José María Vázquez Honrubia ha tenido en cuenta, como atenuante, que los cuatro han devuelto las cantidades fraudulentamente cobradas y han reconocido su  culpabilidad. Su decisión se opone a la postura del fiscal anticorrupción Emilio Sánchez Ulled que ha mantenido su petición de penas de hasta tres años y medio de prisión. Los cuatro exdirectivos evitan, con la condena, su ingreso en la cárcel.

Ni la fiscalía, ni la abogacía del Estado, ni las acusaciones particulares van a recurrir la sentencia. Tampoco lo harán las defensas de los condenados.

Admiten el delito y devuelven el dinero

Al inicio de la vista celebrada Pagés, Troyano, Abella y Caellas se han dirigido a la Sala para asegurar que han devuelto al Banco Mare Nostrum (BMN) el importe de las pólizas de seguros cobradas y que han renunciado a las cantidades pendientes de cobrar.

Los cuatro acusados han reconocido ante el tribunal los hechos. Esta confesión y la reparación del daño económico causado no ha influido, no obstante, el fiscal ha recordado que la Fiscalía “tenía razón en este asunto”. “Me congratulo de que el dinero haya sido recuperado pero los hechos y esta restitución a última hora determina que la pena deba ser la que solicitaba en un inicio”, ha indicado.

Por su parte, las otras tres acusaciones personadas -BMN, el FROB y Fundación Pinae- sí han tenido en cuenta el gesto de los acusados  y han rebajado su petición de penas a dos años en el caso de Pagès y uno para los otros tres.

La excúpula de la caja catalana se sentaba en el banquillo por un delito societario continuado de administración desleal y apropiación indebida. Desde 2001, los exdirectivos “se autoconcedieron” derechos económicos a espaldas de los órganos colegiados de la caja a través de pensiones que no estaban contempladas en sus contratos para cuando abandonaran el banco.

Pensiones de más de 31 millones de euros

Sumando el plan de pensiones y cuatro pólizas suscritas, Pagès se adjudicó 11.609.708 euros, Abella 5.727.774 euros, Troyano 6.164.999  euros, Jorba 3.311.758 euros y Caellas 4.838.675 euros; en total, 31.652.917 euros.

Caixa Penedès se fusionó en 2010 a Caja Granada, Caja Murcia y ‘Sa Nostra’ Caja de Baleares, lo que dio lugar al Banco Mare Nostrum (BMN) que recibió ayudas por un importe 915 millones de euros del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Ante el riesgo de perder sus millonarias pensiones, los cuatro exdirectivos buscaron una cobertura formal con la que justificar sus derechos económicos, incurriendo en nuevas actuaciones abusivas, como negar información a BMN. Así, reunieron a la Comisión de Retribuciones y a la Comisión Ejecutiva, “controladas de hecho por los acusados Pagès y Caellas”, y formalizaron la modificación de los contratos de trabajo para blindar sus privilegios.