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Bilderberg 2014: La élite se reune este año en Dinamarca

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La reunión de 2014 del Grupo Bilderberg – una organización secreta de las élites del poder mundiales – se llevará a cabo en Dinamarca a finales de mayo.

 

El anuncio fue hecho hoy en la página web del sitio oficial de ” Reuniones Bilderberg “, que se limita a establecer que” la 62 ª reunión de Bilderberg se celebrará a finales de mayo de 2014 en Dinamarca. ”

Ninguna ciudad u hotel aún no ha sido identificado como el lugar de la reunión.

 

2014 marca la  vuelta de Bilderberg a Escandinavia desde que el grupo se reunió en Suecia en 2001 anteriormente la conferencia se llevó a cabo en Dinamarca en 1969 por primera vez.

 

La organización elitista, que se reúne una vez al año en Europa, EE.UU. o Canadá, se compone de algunos de los más poderosos pesos pesados ​​de la industria, la banca, la política, la realeza, medios académicos y la tecnología. El año pasado, Jeff Bezos, Timothy Geithner, Christine Lagarde, Henry Kissinger, la Reina Beatriz de los Países Bajos, y el primer ministro británico, David Cameron estaban  presentes.

Mientras que los medios tradicionales no suelen cubrir la cobertura de prensa de Bilderberg, quienes presentan la reunión como una mera “tertulia” – un sinnúmero de ejemplos de las decisiones de la organización tienen un impacto directo en la política mundial algo que se ha documentado en los últimos años , dando lugar a acusaciones de que el grupo es fundamentalmente antidemocrático.

Esto ha llevado a cada vez más grandes protestas contra el Bilderberg en los últimos años, incluyendo el año pasado en Watford, Reino Unido, donde miles de personas asistieron a un evento que tuvo lugar en la cámara Hotel Grove donde Bilderberg celebró su reunión.

Antes de la reunión del año pasado, los reporteros Infowars que habían reservado para alojarse en el hotel antes de que los Bilderberger llegaran vieron como sus reservas fueron canceladas debido a las reservas de “seguridad” del grupo Bildenberg.

En 2010, el ex Secretario General de la OTAN y miembro de Bilderberg Willy Claes, admitió que los participantes de Bilderberg son responsables de implementar las decisiones políticas que se toman en su encuentro.

Hay un sinnúmero de otros ejemplos de que la forma en que los Bilderberg han influido en los principales eventos mundiales preparándolos con antelación con la complicidad de presidentes y primeros ministros de forma regular, con un total desprecio por el proceso democrático.

El año pasado, Alfonso Luigi Marra abogado italiano solicitó a la Fiscalía de  investigación de Roma en la organización clandestina y la actividad delictiva y se preguntó si la reunión del grupo en Suiza en 2011 condujo a la selección de Mario Monti como primer ministro de Italia.

 

En la reunión Bilderberg 2009 Étienne Davignon, incluso se jactó de cómo la moneda única del euro fue una idea original del Grupo Bilderberg. Algo deíia saber de ello pues preside las reuniones junto a los verdaderos cerebros del grupo como son David Rockefeller y Henry Kissinger.., cualquier cosa menos amigos de los niños..

 

ADMINISTRADOR

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Edgar Fernández Vidal, de joventuts del PP de Castelló, liberal, progresista i de dretes. I simpatizant de la ideologia Nazi.

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Un altre dirigent valencià de les joventuts del PP, fent la salutació feixista

Circula a la xarxa una nova imatge, en aquest cas del vice-secretari de Castelló

Edgar Fernández, vice-sedretari de les joventuts del PP de Castelló. Foto: Levante-EMV.

El vice-secretari d’Acció Política de les joventuts del Partit Popular, Edgar Fernández, és el darrer dirigent de les joventuts del PP que ha estat fotografiat fent gestos nazis. Aquesta nit ha començat a circular a la xarxa aquesta imatge, en què se’l veu fent la salutació feixista. L’aparició de fotografies de diversos dirigents de les joventuts del partit aquest estiu ha generat una forta polèmica. Amb tot, el partit, de moment, només ha expulsat un dels protagonistes d’aquestes imatges, assegurant que cada cas s’estudiarà individualment.

A la fotografia, Fernández apareix envoltat d’altres membres de les joventuts del PP amb banderes espanyoles. Ell és l’únic que fa la salutació feixista.

Segons el seu compte de Twiter, Edgar Fernández Vidal és: ‘Empresari, estudiant d’Economia, coordinador de la Comunitat Valenciana, Múrcia i Illes Balears de la AEALCEE i Vice-secretari d’Acció Política de les NNGG del PP de Castelló’.

Per una altra banda, EUPV va denunciar les fotografies a la fiscalia argüint que ‘la justícia hauria d’intervenir en tot l’afer de l’ús i difusió de la simbologia feixista’. I la Unió de Fiscals Progressistes va dir fa pocs dies que sospesava de presentar una denúncia penal contra els dirigents del PP que s’havien fotografiat fent salutacions feixistes o amb banderes i símbols nazis.

Por una revolución integral

Este artículo también està disponible en: Catalán

Os presentamos la introducción al debate de la XXXIX Jornada asamblearia de la CIC –que tuvo lugar en Catalunya el sçabado 16 de noviembre de 2013–, sobre les bases de la Revolución Integral.

 “Lo peculiar de la condición humana es que se ubica entre lo sórdido y bestial y lo sublime y grandioso.” (Prado Esteban)

1) Historia: heteronomía o autonomía

Durante la historia conocida de la humanidad, podemos reconocer dos tradiciones o tendencias, en las formas de organizarnos y en la cultura y los sistemas de valores (o disvalores) que legitiman éstas y nos guían para encarar la vida, para construirnos como personas: la tradición de la heteronomía y la tradición de la autonomía.

La tradición de la heteronomía1 la conforman todos aquellos sistemas de organización social que han establecido las desigualdades y las jerarquías entre la humanidad. Los Estados y las clases sociales: imperios, coronas, césares, faraones, führers… Ejército, cuerpos represivos, cárceles… Poseedores y desposeídos, ricos y pobres, amos y siervos. El dinero y los sistemas monetarios de acumulación. Gobernantes y gobernados. Dictaduras oligárquicas que se autoproclaman “democracias” usando la falacia de la “representación”. Estados “de derecho”, “sociales” o “del bienestar”: despotismo ilustrado. Parlamentarismo, partitocracia y politiquería.

Siempre unas minorías que concentran el poder de decisión y la capacidad de determinación de las condiciones y los asuntos que afectan a todos. Esta tradición es hegemónica hoy en día, con la mundialización de la “democracia representativa”, un perfeccionamiento del sistema de dominación que se ha puesto la máscara de “democrático”, como si en éste el poder se encontrara en manos del pueblo, cuando en realidad el poder ha seguido concentrándose cada vez en menos manos.

Los disvalores y los idearios relacionados con esta tradición hacen prevalecer lo peor de las personas y de la potencialidad humana, potencialidad para el bien y para el mal. Se basan a menudo en la idea de que las personas somos lobos unas para otras, que “somos malas por naturaleza”, que lo normal es “la guerra de todos contra todos”, y sostienen así el conformismo con el statu quo, la docilidad y la sumisión ante los poderosos opresores, la complicidad con la injusticia. Y no son sólo los valores negativos, los que sostienen la heteronomía, sino también la falta de valores positivos, la apatía y la indiferencia, la ausencia de sentido ético de la existencia.

Contrariamente, la tradición de la autonomía2 la conforman aquellos sistemas de organización social que han rechazado los fenómenos anteriormente mencionados, así como los intentos y esfuerzos para conseguir establecer estos sistemas, tantas veces aplastados por las clases privilegiadas y sus mercenarios. Así, han apostado por organizarse sin jerarquías, ni Estados, ni clases sociales, ni diferencias de privilegio entre minorías favorecidas y el resto, defendiendo que el poder de decisión se comparta entre todos los miembros de cada comunidad. Esto siempre se ha llevado a cabo mediante regímenes asambelarios y, por tanto, necesariamente enfocados en el ámbito local como base de poder soberano.

Los valores e idearios relacionados con la tradición de la autonomía promueven lo mejor de las personas y la potencialidad humana. Se basan en las ideas e ideales de bien, libertad-igualdad, justicia, verdad-honestidad, fraternidad, equidad… y en el compromiso del individuo con estas para aportar al bien común. Este compromiso tiene que empujarnos a querer ir aprendiendo y mejorándonos a lo largo de la vida.

La historiografía oficial actual difunde la tradición heterónoma pero no la autónoma. Por ejemplo, ha habido una falsificación histórica de la Alta Edad Media, en la que el pueblo era una realidad social paralela a los poderes oligárquicos constituidos (como la Corona, el Estado premoderno, mucho más pequeño y débil que el actual, que fue creciendo y haciéndose fuerte), que organizaba su vida en pequeños municipios en base al concejo abierto y el comunal (tierras y medios económicos de “propiedad” y uso colectivo), la autodependencia económica local y comarcal, las formas de ayuda mutua y trabajo comunitario, la cosmovisión de la igualdad humana y los valores de comunidad, el trabajo no asalariado y la buena convivencia…

Falsificaciones históricas como ésta son pilares fundamentales del sistema actual, que obtiene legitimidad a partir del mito de un pasado monstruoso y totalitario donde la gente era sumisa y mucho menos libre que ahora.

2) La derrota de los últimos siglos y la crisis actual

Con el triunfo de la modernidad las revoluciones liberales que permitieron el surgimiento de los Estados modernos y el ascenso del capitalismo, hace doscientos años, surgieron las ideas de emancipación del socialismo, en un contexto ideológico heredero de la Ilustración y un contexto social marcado por la revolución industrial, la migración de las personas del campo a las ciudades y el nacimiento y desarrollo del proletariado.

Se formularon, pues, los planteamientos ideológicos del marxismo y el anarquismo, fundadores de la Primera Internacional, que entendían que era necesario un proceso revolucionario que cambiara las bases de aquella sociedad y ponían las esperanzas en el desarrollo de un movimiento obrero que lo llevara a cabo. Este proceso tenía que conducir la humanidad a una sociedad comunista sin clases (sin diferencias entre propietarios y desposeídos, entre gobernantes y gobernados). Había la creencia –sobretodo por parte del marxismo, que lo planteaba como “verdad científica”– de que este devenir histórico era inevitable.

Esta aspiración tuvo su auge y declive durante el siglo pasado. En la península ibérica, el Estado –con el levantamiento del ejército que originó la Guerra Civil y, ganada ésta, con la instauración del franquismo– aplastó todo lo que había de movimiento y tejido popular de potencial revolucionario. Éste se había ido gestando desde finales de siglo XIX con publicaciones, ateneos, escuelas libres, tejido asociacionista y cooperativista, sindicalismo combativo –centenares de miles de afiliados a la CNT–, prácticas de solidaridad y desobediencia, de tradición fuertemente libertaria en el Estado español. Con la persecución y represión franquista y la posterior instauración de la sociedad de consumo, se masacró al pueblo y se destruyeron sus aspiraciones.

Por otro lado, el proyecto socialista estatista, que plantea cambiar las cosas desde el poder del Estado, ha fracasado por sí mismo. El final de la URSS marcó hace dos décadas un punto de inflexión, y se ha visto y se ve que todos los demás intentos no llevan por ningún camino bueno.

Con la derrota de la aspiración de una transformación cualitativa del status quo, el abandono del anhelo de un nuevo mundo y una nueva humanidad, el Estado y el Capitalismo han ido afianzando progresivamente su fuerza y estabilidad.

Este sistema genera una sociedad de la decadencia, con unas dinámicas que destruyen, envilecen y deshumanizan las personas, llevan a una crisis en todos los ámbitos de la vida y ponen en peligro la misma existencia humana en el planeta.

No se ha llegado, pues, a un momento de estabilidad y a “el fin de la historia”, como se decía hace poco, antes de 2008. Esta idea es una quimera que contribuye al no-pensamiento y al conformismo generalizado.

La mediática crisis económica en Occidente ha reventado esta burbuja a nuevos sectores de la sociedad, a pesar de que los problemas más graves presentes y esperables son mucho más profundos y de diferente naturaleza de los económicos en boca de todos.

3) La necesidad de la revolución

Las raíces de la crisis y los grandes problemas e injusticias de nuestro tiempo son profundas y sistémicas. Es decir, se encuentran en la esencia y las dinámicas de los pilares del sistema actual, no en el “mal funcionamiento” coyuntural de éste, como dicen todos los partidarios de los discursos reformistas que atribuyen la culpa a la maldad de los banqueros, la corrupción o la incompetencia de los políticos profesionales… El sistema funciona muy bien, el problema es que funciona bien contra los intereses de la humanidad, la vida, la libertad y la justicia.

Es necesario, pues, recuperar la idea y el objetivo de la revolución, como gran proyecto de transformación profunda y necesaria, en positivo, de la sociedad actual, como sustitución del actual sistema oligárquico y dictatorial por formas de organización social democráticas horizontales, basadas en la cooperación y el compartir.

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4) La revolución integral

Con la idea de poner sobre la mesa el proyecto revolucionario, actualizándolo y ampliándolo, en base a la reflexión sobre las lecciones del pasado y la comprensión del momento actual, surge la noción de revolución integral.

La idea de revolución integral es por ahora una noción de un concepto que, ampliando y mejorando la idea de revolución social, sacando conclusiones reflexivamente de las experiencias del pasado, intente estar a la altura de las circunstancias actuales, promueva una renovación del ideario revolucionario, manteniendo los componentes positivos de éste en el pasado pero dejando atrás los negativos, erróneos y obsoletos. La revolución social consistía en la transformación social radical desde abajo, realizada por las clases populares, que aboliera el Estado y el Capitalismo en pro de nuevas instituciones horizontales y comunitarias: las asambleas soberanas y la propiedad colectiva del bienes fundamentales.

4.1. El sujeto y los valores

Las teorías emancipadoras de antaño, por la influencia de estar fundamentadas en la Teoría del Progreso y en una visión profética y mecanicista de “las Fuerzas de la Historia”, en el economicismo… no dieron la importancia debida al individuo, a la autoconstrucción de éste como sujeto de calidad y sujeto revolucionario.

Las revoluciones no las hacen “las masas oprimidas” como tales. Éstas pueden hacer revueltas pero no revoluciones. Las revoluciones las anhelan, planean y llevan a cabo las personas revolucionarias. Las personas son la clave.

Así pues, la principal aportación, respecto a la noción de revolución social, es la consideración adecuada de la importancia del individuo y las cualidades de éste, del sistema de valores revolucionario.

Para llevar a cabo la revolución integral hay que llevar a cabo la autoconstrucción de los individuos en base a ideas e ideales que nos den suficiente fuerza, sentido y grandeza para afrontar la complicada, difícil y, al final, heroica tarea de la revolución.

Sobre la actual decadencia de los valores e ideales, la cultura, la ética, la filosofía, la convivencia… tenemos que construir una nueva cultura subversiva y fraternal que nos haga fuertes, basada en el esfuerzo y el dar de nosotros mismos.

Esto implica trabajo personal de reflexión profunda y existencial, de lidiar con nuestras capacidades y carencias, de tomar las riendas de nosotros mismos, como personas ante la vida, finita.

Éste es el reto de la transformación de los valores y las personas dentro de la revolución integral. La actual fuerza fundamental del sistema estatal-capitalista se basa en la degradación, docilidad y construcción de las personas desde el poder.

4.2. Revisando y recuperando la historia

Siguiendo la Teoría del Progreso, desde la Modernidad se ha menospreciado toda la historia premoderna, las aportaciones filosóficas, culturales, experienciales… de distintos pueblos, civilizaciones y comunidades humanas. La narración “esclavismofeudalismocapitalismosocialismo” se basa en el desconocimiento –por ocultación y falsificación– de la Edad Media, que sobretodo en su período inicial se caracterizó por la realidad dual y diferenciada entre el pueblo y los Estados premodernos , donde fuera de las ciudades estatales el pueblo se organizaba en muchas regiones horizontal y fraternalmente en base al concejo abierto (asamblea de vecinos y vecinas de un pueblo), el comunal (propiedad colectiva de la tierra, los bosques y otros muchos bienes económicos). Éstas instituciones son protagonistas de la historia del mundo rural popular en la península. Recuperar esta historia, sin mitificarla pero valorándola adecuadamente, nos servirá para reconocernos como personas y humanidad y para golpear el paradigma y discursos del sistema actual.

También existe, por ejemplo, en la cultura clásica, la tradición filosófica de afrontar la vida dándole importancia al sujeto, a la reflexión sobre la construcción y desarrollo vital de eśte en base a la idea de virtud. Recuperando aportaciones de ésta también puede nos puede servir a la hora de plantear la revolución integral.

4.3. Transformación en todos los ámbitos de la vida

La revolución integral tiene que afrontar la totalidad holística y compleja de cuestiones importantes de las personas y la sociedad, no puede especializarse en ninguna ni olvidarse de alguna otra. No sólo con el cambio de valores y la revolución personal, no sólo con la revolución social, política y económica: con todo a la vez haremos la revolución integral.

5) Orígenes del concepto

El término revolución integral ya fue usado en el pasado por algunos anarquistas. En lo que se llama “España” lo utilizó a principios de este siglo el escritor libertario Félix García Moriyón. Después ha sido el historiador y pensador soriano Félix Rodrigo Mora quien hace poco empezó a apostar fuertemente por esta noción. En su obra escrita y oral se encuentran muchas aportaciones a la cuestión “revolucionaria integral”, y una aportación sintética al respecto son sus “25 puntos del sistema convicciones para una revolución integral”.

Mucha gente valora el potencial de ésta noción para englobar distintos colectivos y personas en una visión y líneas estratégicas generales revolucionarias, es decir, comprometidas con el objetivo de la libertad –así pues, contra el Estado y las otras formas de dominación–, viendo lo fundamental de abordar la integridad de las cuestiones humanas a trabajar para el proyecto emancipador.

La publicación masiva “¡Rebelaos!” adoptó el término hablando de germinar la semilla de la revolución integral. Meses después, activistas de Cataluña procedentes de distintos colectivos se encontraron para promover un llamado para la futura constitución de un “Bloque internacional para la revolución integral”. También la Cooperativa Integral Catalana ha organizado jornadas de reflexión sobre este término y un colectivo que hace tiempo que trabaja en esta misma orientación ideológica general, el Grup de Reflexió per a l’Autonomia, también lo adopta cada vez más explícitamente. Diversos autores de blogs y/o activistas como Antón Dké, Prado Esteban, Enric Duran o Blai Dalmau han hecho igualmente aportaciones a la cuestión.

La idea no es una cuestión cerrada, sino abierta: hay que llenarla de aportaciones, contenidos, reflexión y debate. El rumbo de esta noción dependerá de esta labor y de la aceptación que tenga entre esas personas que apuesten realmente por un cambio y una perspectiva revolucionaria hoy en día. Para que tenga potencia habrá que evitar usarla banalmente o a la ligera, o convertirla en una etiqueta sin contenido profundo.

6) El llamado “Integra Revolucio”

La idea de éste es promover la reflexión sobre la necesidad de una revolución integral y promover la reflexión profunda sobre esta cuestión para poder crear un marco de confluencia a nivel mundial para juntarnos, conocernos, compartir reflexiones y promover sinergias entre personas, colectivos y organizaciones que apostamos por una transformación revolucionaria de la sociedad que ponga fin al capitalismo y el Estado construyendo una nueva sociedad y un nuevo ser humano. Se ha planteado una propuesta de bases comunes para la convocatoria para formar este posible espacio.

1Del griego hetero (otros) y nomos (normas). Heteronomía significa que no son las propias personas de una sociedad, pueblo o colectivo las que participan, en igualdad de condiciones, en la deliberación y determinación de las normas y decisiones a establecer y tomar, sino que éstas vienen impuestas por unos “otros”, unas élites minoritarias.

2Del griego auto (uno mismo) y nomos (normas). Autonomía significa que son las propias personas, en igualdad de condiciones, las que participan en la deliberación y determinación de las normas y decisiones y, de esta manera, se autogobiernan, se autodeterminan, se autogestionan

Publican “La fe nacional”, de Galdós, y otros escritos suyos sobre España Leer más: Publican “La fe nacional”, de Galdós, y otros escritos suyos sobre España

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A finales del XIX, cuando España perdió sus últimas colonias, se aceleró la decadencia del país y cobró fuerza el nacionalismo. En medio de ese ambiente convulso, Benito Pérez Galdós hizo un llamamiento a formar entre todos “la fe nacional” en un texto apenas conocido que se publica ahora.

Ese texto, que sí fue editado en Canarias en varias ocasiones, pero no fuera del archipiélago, llega ahora a las librerías españolas en la colección de breviarios de Rey Lear, y muestra su esperanza en que sea “la unión lo que garantice la superación de aquella crisis”, como señalan en el prólogo el editor Jesús Egido y José Esteban, experto en el novelista canario.

En el mismo libro se han recuperado también otros artículos y textos de Galdós sobre España, algunos de los cuales podrían haber sido escritos ahora, como el de “Dinero, dinero, dinero“, de enero de 1865: “El vil metal es causa de todos los conflictos: todas las crisis políticas son juegos de chicos, comparadas con una crisis financiera“, decía este escritor que fue uno de los grandes narradores de su época.

“No es la Discordia, es la crisis. La crisis financiera, que es la más terrible de las crisis. La pobreza, mas no de uno, sino de todos los españoles, la bancarrota de una nación, la sublimidad del desfalco, el trueno reducido a su más augusta expresión”, afirmaba el autor de “Misericordia” en “Dinero, dinero, dinero”.

La reflexión “más triste” que produce la lectura del libro es que “seguimos igual que hace cien años. Los grandes problemas del país siguen siendo los mismos y nadie parece que tenga capacidad para solucionarlos”, señala Egido en declaraciones a Efe.

En 1898, tras la pérdida de las últimas colonias, España “se avergonzaba de su derrota y la alta burguesía conservadora y católica de regiones periféricas, alentadas por las potencias extranjeras, encuentra en el nacionalismo una coartada para proteger su riqueza sin necesidad de compartirla con el resto del país“, afirman Egido y Esteban.

Como le dice a Efe este último, autor de varios libros sobre Galdós, “La fe nacional” es la respuesta “maravillosa, rotunda e increíble” a los vientos separatistas que soplaban en Canarias y también en Cataluña y País Vasco.

“Galdós creía en España como unidad nacional de destino y tenía una viva conciencia de España”, añade Esteban.

El 9 de diciembre de 1900, cincuenta canarios homenajean en Madrid a Galdós (1843-1920) para celebrar la publicación del último tomo de la tercera serie de los “Episodios Nacionales“.

En el discurso que pronunció ante sus paisanos, Galdós aseguró que en todos ellos vivía “y vivirá siempre el alma española” (…). “Tengamos fe en nuestros destinos, y digamos y declaremos que no se nos arrancará por la fuerza, como rama frágil y quebradiza, del tronco robusto a que pertenecemos”.

“Ahora que la fe nacional parece enfriada y oscurecida, ahora que en nosotros ven algunos la rama del árbol patrio más expuesta a ser arrancada, demos el ejemplo de confianza en el porvenir. (…) De este modo contribuiremos a formar lo que hace tanta falta: la fe nacional. Cada cual en su esfera, grande o chica, debe ayudar a formarla y robustecerla, pues sin esa gran virtud no hay salvación posible para las naciones”, decía el autor de “Misericordia”.

Pero hay más artículos en este interesante libro, y siempre queda claro en ellos “el espíritu abierto y liberal de Galdós”. Como en “Soñemos, alma, soñemos“, en el que formula la necesidad de un esfuerzo educativo y cultural para que el país pueda mejorar: “Como el agua a los campos, es necesaria la educación a nuestros secos y endurecidos entendimientos”, aseguraba el gran escritor.

Y si en “¿Más paciencia?…” propone la acción para acabar con las diferencias entre la población urbana y la rural -“contra paciencia, acción; contra miseria, bienestar”, escribe-, en el ya citado “Dinero, dinero, dinero” apunta con humor una posible solución para la crisis: que los ricos cedan sus joyas a Hacienda y que la Iglesia haga lo mismo con “la quincalla de plata y oro que constituye la superflua opulencia de los templos”.

Pero Galdós sabía que “la Hacienda no saldrá de apuros por ese camino”.

El libro contiene además una breve antología de textos sobre España, entresacados de los “Episodios Nacionales” y plenamente vigentes algunos.

En el de “Cánovas” deja clara su opinión sobre los políticos: “Los dos partidos que se han concordado para turnar pacíficamente en el Poder, son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto”.

Y tampoco era buena su opinión sobre los Borbones: “El Borbonismo no tiene dos fases, como creen los historiadores superficiales… Aquí y allá, en la guerra y en la paz, es siempre el mismo, un poder arbitrario que acopla el Trono y el Altar, para oprimir a ese pueblo infeliz y mantenerlo en la pobreza y la ignorancia”, decía Galdós en “España sin Rey”.

Ana Mendoza.

La rebelión de las élites

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A mediados de los años noventa, el crítico cultural Christopher Lasch publicó un ensayo titulado La rebelión de las élites. El título era de inspiración orteguiana, pero en sentido opuesto.

La democracia, sostenía el autor, no se enfrenta a una exacerbación populista de las masas -como sucedió en la primera mitad del XX- sino a unas élites profesionales y económicas que se niegan a conceder cualquier amparo, beneficio o derecho a las clases menos favorecidas. Se trata, insistía, de una cuestión de mentalidad. En un mundo forjado por la inteligencia y el mérito, el éxito o el fracaso vienen definidos por la actitud -y el esfuerzo- de cada uno.

Las élites se autodefinen a sí mismas como abiertas, cultas, inteligentes, cosmopolitas, caracterizadas por su capacidad emprendedora y por su excelencia profesional. Las masas, en cambio, responderían a un perfil provinciano, inculto y gregario. En consecuencia, la solidaridad dentro del mismo cuerpo social se debilita, al existir cada vez menos puntos de conexión entre las distintas clases. Unos y otros viven en barrios diferentes, acuden a colegios distintos, acceden a ámbitos de oportunidades dispares, cultivan gustos y hábitos totalmente inconfundibles. La gestión del dinero público se convirtió en una ejemplificación del fracaso, a medio camino entre la corrupción política y la suspicacia ante las instituciones.

El nuevo paradigma intelectual definido por Lasch funcionaba tanto en el interior de las sociedades -la nueva clase alta frente al resto de los ciudadanos- como a nivel geográfico (Alemania contra los países de la periferia; Cataluña, Baleares oMadrid contra Andalucía, Castilla-La Mancha o Extremadura). La solidaridad se vio como un expolio y a veces había buenos motivos para creer en ello.

Sin embargo, en lugar de centrarse en mejorar las ineficiencias y en plantear un nuevo pacto social, más equilibrado y efectivo, el discurso de las élites se hizo maniqueo, empezando a dar la espalda al resto de la colectividad. Se dirá que, a lo largo de la historia, esta división ha sido una constante y la fortaleza de las clases medias, una excepción.

Sí, pero también la democracia responde a la excepcionalidad de la historia.

Después de escuchar las provocadoras declaraciones de Joan Rosell sobre los privilegios de los trabajadores, pensé que no le iría mal leer el ensayo de Christopher Lasch. Hace unos meses arremetió contra el funcionariado sin estudios ni datos que lo avalasen: sólo prejuicios y la palabrería habitual. Después cargó contra los contratos fijos, apelando al exceso de privilegios del que gozan los trabajadores; aunque inmediatamente salió el número dos de la CEOE a matizar sus palabras: “Rossell se refería a flexibilizar los contratos, a racionalizar las modalidades, etcétera, etcétera”. Y tal vez sea así, pero las actitudes -sobre todo cuando se repiten- denotan una mentalidad. Es probable que algunos de los derechos de los trabajadores fijos sean incompatibles con la marcha de una economía moderna. No obstante, las empresas también gozan de muchos privilegios que alteran el correcto funcionamiento de los mercados y actúan como mecanismos injustamente extractivos de la renta que genera el país. Y de eso Rossell no habla. Ni le interesa hacerlo. Es un gran error, porque lo único que denota es la prepotencia como fórmula de análisis de las dinámicas sociales. En este sentido, Lasch tenía razón: asistimos a una revuelta de las élites, que confunden determinados equilibrios con privilegios excesivos. Me temo que la atomización de la sociedad no beneficia a nadie, ni siquiera a Rossell.

Y aunque en parte se trata de una consecuencia de la globalización y por tanto resulta inevitable, no es algo que se deba aplaudir ni jalear. Más bien al contrario.

LA BARCELONA REBELDE. GUIA DE UNA CIUDAD SILENCIADA

Varios Autores
Ediciones Octaedro. 2003

Sábado 28 de enero de 2006, por Secretaría de prensa y comunicación

Pocas veces una ciudad ha estado en manos de su gente. Barcelona, sí, algunas veces, pocas, pero con una intensidad tal que el recuerdo de aquel amanecer, de aquella fiesta solidaria a lo largo de días o semanas aún les obsesiona, a ellos para intentarlo otra vez, y a sus enemigos para evitarlo. El temor a que estos hombres y mujeres vuelvan a ocupar su ciudad y a ocuparse de ellos mismos aúna en su contra a todos los partidarios de la muerte: capital, Estado, Iglesia, Ejército. Y el ansia de que aquello vuelva ha mantenido en rebeldía a la parte más decidida y más festiva de este pueblo y, a la espera del próximo intento, a todos los partidarios de la vida.

Este hermoso libro recoge artículos de Abel Paz, Antoni Castells, Carles Sanz, Dolors Marin, Eduard Masjuan, Federico Arcos, Ferran Aisa, George Orwell, Joan Zambrana, Luis Andres Edo, Paco Madrid, Wilibaldo Soriano, entre otros muchos, sobre Barcelona, sobre sus luchas sociales, sus luchas obreras, sus organizaciones, su prensa, sus personajes, sus lugares.

A través de estos artículos se recorren lugares emblemáticos de Barcelona: Castillo de Montjuich, Cárcel Modelo, Campo de la Bota, Liceu.

Se recuerdan las revueltas del verano de 1835, la Jamancia de 1843, los sucesos de los tres julios de 1854 a 1856, la Huelga General de 1902, la Semana Trágica de 1909, la Huelga General de 1917, el 19 de julio de 1936, las jornadas de mayo de 1937, la huelga de tranvías de 1951.

Se recuerda a los hombres de acción anarquistas: Pauli Pallas, Ramón Archs, Josep Lluis Facerías, Quico Sabaté; los de la cultura libertaria: Pere Coromines, Francesc Ferrer i Guardia, Doménech Massacs, Ramón Acín, Joan Salvat Papasseit; mujeres obreras como Teresa Claramunt, Lola Iturbe; personajes de la historia: Bakunin, Fanelli, Malatesta, Angiolillo, Einstein.

Aparecen también las organizaciones de lucha: Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Federación Anarquista Ibérica (FAI), Mujeres Libres, el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). También hay sitio para recordar al periódico anarcosindicalistaSolidaridad Obrera”, vocero de la CNT de Cataluña, o el periódico anarquistaTierra y Libertad”. Se recuerda también a los grupos de afinidad anarquista como “Sol y Vida”, “Nosotros”.

Entre los nombres destacados están militante de la CNT como Joan Peiro, Salvador Seguí, Buenaventura Durruti, del POUM, Andreu Nin.

Se recogen luchas obreras como la mítica huelga de la Canadiense de 1919, la de Harry Walker de 1970 – 71, la lucha del puerto de finales de los años 70, o luchas vecinales como la del Barrio de Roquetes de 1971 o la del Besòs de 1990.

También se recuerdan experiencias educativas como la Escuela Moderna, la Escuela Natura, el CENU, el Ateneu Enciclopèdic Popular y la labor cultural de los Ateneos Libertarios.

Fenómenos como el de las radios libres, o las ocupaciones como la Kasa de la Montaña, El Palomar, Cine Princesa o la distribuidora El Local, o la insumisión al ejército también son recogidos en sus páginas.

En resumen, un libro que nos muestra una Barcelona rebelde, solidaria, mestiza, que nos quieren ocultar. A través de esta guía podemos conocer la historia de los últimos ciento cincuenta años de esta ciudad, de los momentos, de las personas y de los grupos que quebraron el orden establecido por las minorías

Relación de Respuesta Estundiantil y el Partido Nazi Hungaro.

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Desmontando a “Respuesta Estudiantil”. Que no te engañen: Son Fascistas!

QUE NO TE ENGAÑEN: SON FASCISTAS
¿Porqué una “organización de estudiantes” utiliza el símbolo del partido nazi húngaro?
El emblema de la cruz flechada era un antiguo símbolo tribal magiar que representaba la pureza racial de los húngaros, de modo similar a como la esvástica hacia lo propio con la raza aria en Alemania.

 

 

 

El Partido Nacionalsocialista Húngaro utilizó este símbolo, claramente basado en la iconografía nazi, por su proximidad ideológica a sus homólogos alemanes. Durante el tiempo en que este partido lideró Hungría, tras la ocupación del país por los nazis, más de 80.000 judíos fueron asesinados, entre ellos mujeres, ancianos y niños.
Respuesta estudiantil: Nazis con disfraz.

 

El grupúsculo fascista Respuesta estudiantil, no es más que un intento de copiar al Bloco Estudentesco, una de las diferentes ramas de la “derecha-social” europea. Estos grupos tratan de hacer suyas reivindicaciones de carácter popular como lemas “contra la especulación de los banqueros”, “por la universidad pública”, “contra la clase política”, para tratar de infiltrarse en los movimientos sociales e intentar que cale su mensaje racista y xenófobo.
Relación de Respuesta estudiantil con las organizaciones neonazis en Asturias.
La organización fascista “Respuesta estudiantil”, lejos de querer defender los intereses de los estudiantes, es la marca blanca con la que los grupos neonazis de Asturias quieren llegar a los jóvenes de institutos y universidades.
Los mismos neonazis que forman organizaciones como “Asturias Non Conforme” , “Iniciativa Reconquista”, o el partido “Movimiento Social Republicano”, son los que participan en Repuesta estudiantil para intentar captar a gente joven entre sus filas.

 

 

La estrategia de estos grupos consiste en plagiar los lemas y la estética de la izquierda anticapitalista, para introducir su discurso patriota y racista, tratando de disimular sus raíces fascistas.

 


¡Ni un respiro al fascismo!

 

Como estudiantes, no podemos permitir que organizaciones fascistas, disfrazadas de “estudiantes críticos”, se quieran infiltrar en nuestras manifestaciones y protestas para intoxicar el verdadero mensaje de nuestra lucha.
¡FUERA NAZIS DE LA UNIVERSIDAD!.
Uviéu Antifa.

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