El futuro de la agricultura a debate

LA REFORMA DE LA POLÍTICA AGRÍCOLA COMÚN PROMUEVE UN MODELO EUROPEO QUE ABANDONA LA PEQUEÑA PRODUCCIÓN

El 12 de octubre la Comisión Europea presentó en Bruselas la propuesta para la nueva Política Agrícola Común que, una vez más, favorece a la agroindustria.

- “La PAC no es cuestión de dinero, sino de sostenibilidad”

Grupo de Trabajo PAC (Ecologistas en Acción)
Jueves 3 de noviembre de 2011.  Número 160
JPG - 156.6 KB
Foto: Bontxi.

En los próximos meses los estados miembro de la Unión Europea debatirán sobre el futuro de la Política Agrícola Común (PAC) que entrará en vigor en 2013. La propuesta está marcada por distintas claves como la crisis económica, la aparición de nuevos actores debido a la ampliación de la Unión Europea a 27 Estados, la ralentización de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) o la importancia de los nuevos tratados bilaterales de libre comercio. Esta reforma se enfrenta también a los debates globales emergentes sobre el cambio climático o a afirmaciones como la de la FAO, que asegura que en 2050 la demanda mundial de alimentos se habrá incrementado un 70%. Desde la Comisión Europea se habla de una nueva PAC que “asegure el suministro alimentario, la protección del medioambiente y el desarrollo sostenible en las zonas rurales” pero lo cierto es que las nuevas propuestas están más cerca de lo que ha sido la política agrícola hasta ahora, una apuesta por la agroindustria.

La PAC desde sus inicios ha fomentado el crecimiento productivo en detrimento de la calidad de los alimentos, ha causado impactos ambientales crecientes y la desaparición de millones de explotaciones: aquellas más pequeñas, que generaban empleo familiar y economías locales y que aprovechaban los recursos locales y conservaban la agrobiodiversidad. Por el contrario, los ingresos de las grandes empresas agroindustriales y de las proveedoras de insumos (semillas, fertilizantes, pesticidas, etc.) no han parado de crecer. De hecho, en los últimos años el 16% de los mayores perceptores de ayudas de la PAC en España recibieron el 75% del total de ayudas y entre ellos se encuentran muchas de las principales agroindustrias

40% del presupuesto

La PAC, creada en 1957, es la primera política unitaria de la Unión Europea, y aún hoy supone el 40% de su presupuesto total. En la Europa de posguerra, sus objetivos iniciales fueron incrementar la productividad agraria, garantizar un nivel de vida equitativo a la población agraria, estabilizar los mercados y garantizar el autoabastecimiento de la UE a precios razonables para el consumo. Para ello se establecieron tres principios básicos: creación y mantenimiento de un mercado único agrario; preferencia comunitaria frente a productos agrarios de fuera de la UE; y solidaridad financiera entre Estados “ricos” y “pobres”.

En estos 50 años, la UE ha incrementando la mecanización y el uso de agrotóxicos (fertilizantes y fitosanitarios), y se ha convertido en una potencia exportadora de numerosos cultivos, debido a los grandes excedentes generados. La gestión de estos excedentes ha paralizado o reducido los precios en origen de muchos productos, y ha generado importantes gastos, por lo que se ha tratado de limitar la producción por medio de cuotas (leche, remolacha, vino, algodón, etc.). Su política de subvenciones ha transformado el panorama productivo, introduciendo regadíos en secanos históricos (como el caso del maíz, la viña o el olivo); reduciendo la ganadería extensiva e intensificando la industrial; y concentrando las producciones en determinadas zonas para dirigirlas a los mercados globales.

Proteccionismo europeo

La PAC también ha implementado fuertes políticas proteccionistas y de financiación a la producción y la exportación por debajo de costes, que ha provocado el llamado dumping, bajando los precios internacionales de los alimentos y destruyendo así las economías agrarias del Sur, al ser más barato comprar productos de importación que locales. Los impactos ambientales de esta política en el Sur también han sido considerables, con la transformación de ecosistemas (sobre todo de forestales a agrarios) y la pérdida de biodiversidad por la implantación de monocultivos, para competir con los productos europeos subvencionados y satisfacer la creciente demanda de piensos para la ganadería intensiva y más tarde la industria de los agrocombustibles. Lejos de solventar estos problemas, la nueva propuesta de la UE pretende reducir los costes, sobre todo las aportaciones de los países más “ricos”, olvidando el principio de solidaridad entre Estados miembros al nacionalizar las aportaciones a la PAC. Además, parte de la hipótesis de un incremento sustancial de la población mundial, ante lo cual propone una mayor tecnificación de las producciones y más competitividad.

Sin embargo, hoy sabemos que otros modelos agroalimentarios, como la agricultura ecológica y la Sobe- ranía Alimentaria, pueden perfec- tamente alimentar el mundo, tal y como han reconocido la FAO y la ONU en numerosas ocasiones, sin deteriorar el medioambiente ni las economías locales. La modernización no mantiene el empleo agrario, ni produce alimentos de calidad. Genera graves perjuicios ambientales y no mejora la productividad agraria real en términos energéticos. La bajada de precios y los mercados globales hacen que los alimentos no lleguen a quien los necesita, y arruina las economías rurales en el Norte y en el Sur globales.

Desmontando los pilares de la PAC

- Seguridad alimentaria: Se ahonda en un modelo de agricultura industrializada basada en grandes producciones para abastecer a la agroindustria europea. Esto supone un modelo de alimentación también industrial, con alimentos de baja calidad y que en las últimas décadas ha generado un gran número de escándalos alimentarios.

- Medio ambiente: Se sigue fomentando una ganadería intensiva (18% de las emisiones directas de Gases de Efecto Invernadero en la agricultura) y dependiente de la importación de proteínas vegetales. El fomento de un manejo sostenible se relaja y se sigue fomentando el monocultivo. No se controla la contaminación de aguas ni suelos.

- Equilibrio territorial: Los 12 países que entraron en la UE a partir de 2004 (este y centro Europa) perdieron de media un 31% de los empleos agrarios entre 2000 y 2009. Los fondos de desarrollo rural podrían volver a la agricultura industrial, a la agroindustria, o a la producción de agrocombustibles, que no generan empleo ni riqueza en el medio rural.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s