¿Por qué no soy patriota?

Acacio Puig

Ciertos adjetivos de connotaciones políticas (como patriota, comunista…) requieren, para adquirir su auténtica dimensión, de acotación histórica, es decir geográfica, temporal y en cierto modo ideológica. Ocurrió con comunista, de recia raigambre premarxista pero que, desgraciadamente ligado a la degeneración estalinista que tiñó profundamente la URSS y las Democracias Populares hasta su descomposición, se transformó en palabra que requería demasiadas explicaciones para su correcto entendimiento.

En el caso de mi generación militante, la que hoy cuenta entre los 65 y los 75 años, ocurre lo mismo con patriota. Requiere demasiadas explicaciones al menos para quienes formamos parte de la “generación de mayo-68”, bregamos como internacionalistas la solidaridad con las Revoluciones Argelina y Cubana en sus difíciles inicios e hicimos nuestro el combate de Vietnam, Laos y Camboya en la década de los 70.

Pero es que, además, habíamos nacido en España, combatíamos la dictadura franquista, a sus industriales, banqueros y terratenientes y nos asfixiaba la siniestra ideología militar y nacional católica. Es decir, que se nos cayeron los dientes de leche en medio del griterío “patriótico”.

Las concentraciones de apoyo a la dictadura (en la Plaza de Oriente) eran calificadas de “concentraciones patrióticas”, la reivindicación “Gibraltar Español” era estandarte patriotero, los ecos sangrientos del período represivo al fin de la Guerra de España, se justificaban como necesaria continuación de la Cruzada Patriótica, los más reaccionarios de entre los carlistas seguían atronando y asesinando en nombre de aquel “por Dios, por la Patria y el Rey”.

Además, la Patria impregnaba el adoctrinamiento de la juventud durante la mili obligatoria y durante el Servicio Social obligatorio de las mujeres y en nombre de la Patria, (contra el “feroz separatismo”) se tomaban militarmente Euzkadi y Catalunya durante los muy frecuentes Estados de Excepción que asolaban calles y llenaban las cárceles de prisioneros después de prolongadas sesiones de tortura a manos de la policía política del régimen.

Todas esas connotaciones del adjetivo Patriota, están muy vivas en nuestra memoria, marcan hoy nuestras luchas (si, a veces también como yayo-flautas) y configuraron la conciencia de un amplísimos sector social de anticapitalistas, escindidos antaño en variadas familias políticas pero que sumaron, en las primeras elecciones democráticas, mas de 500.000 adhesiones a la izquierda de las candidaturas del PCE.

Nuestro histórico rechazo a la bandera roja y gualda se basaba en que era la bandera del bando autoproclamado nacional, precisamente el de los patriotas… (El nuestro era, por el contrario, el .de la “conspiración judeo-masónica-vendida-a-Moscú” que decía el dictador Franco). Por el contrario entendíamos que la bandera del país era la bandera republicana y junto a las banderas de las Naciones sin Estado, exhibíamos con orgullo (y riesgo) las banderas del anticapitalismo fueran rojas, negras o rojinegras… Y lo más grave es que lo seguimos haciendo, es decir, que como escribía el camarada francés Krivine “aquello no se nos pasó con la edad” y… ¡no estamos muertos! Sigue habiendo muchas canas en las Manifestaciones y en las Mareas.

Es por eso que a pesar del Patria o Muerte (que gustaba tanto a nuestro Guevara) y a pesar de los avances progresistas de los movimientos bolivarianos, en America Latina, en nuestra memoria pesan también tantísimo aquellos golpes militares contra el pueblo chileno (Pinochet), argentino (Videla), incluso Perú (Alvarado)…que nosotros y nosotras, sexagenarios militantes…tenemos que apuntar que…de Patriotas nada, de internacionalistas todo y de apoyo al derecho de autodeterminación de los pueblos…mucho, pero que mucho (estamos en deuda aún con las exitosas huelgas políticas antifranquistas que se extendieron por territorios “separatistas”).

Y aún así (y aunque a Pablo, cabeza de nuestra lista, le vaya el uso de ese adjetivo de patriotas) como somos muy conscientes de que está en juego algo importante y quizá lleno de futuro…Vamos a apoyar, extender y votar la candidatura de PODEMOS pero no, digámoslo, “NO SOMOS PATRIOTAS”.

Acacio Puig

Preso político del franquismo, Condenado por el TOP y querellante ante la justicia argentina

Militante de Izquierda Anticapitalista

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