Las grandes eléctricas españolas duplican los beneficios de las europeas

FUENTE

Mientras se madura la próxima subida de la luz que va a ahondar en que esta energía se convierta en una de las más caras del continente y que más han subido (incluyendo la subida del próximo mes de enero, la electricidad puede encarecerse casi un 80% en la última década, profundizando la crisis de por medio) sigue el debate del déficit tarifario y su posible titulización con aval del Estado, es decir por parte de todos. Las grandes empresas eléctricas ya se beneficiaron de los ingresos por costes de transición a la competencia, la moratoria nuclear, las ayudas al gas, al sector del carbón, entre otras; y todo ello en la búsqueda de más competencia, al compás marcado por la OCDE y las Directivas de la UE, al objeto de lograr un mercado más eficiente y por ende una reducción de costes que deberían trasladarse a los precios.

Por otra parte, no es nada evidente que el origen del déficit tarifario, la famosa diferencia entre coste real y el calculado, que ha generado una deuda que supera actualmente los 26.000 millones de euros, se haya valorado de forma correcta pues se basa en acumulaciones sucesivas al valor de origen (Marco Legal Estable), y además ese valor estimativo se ha alcanzado a partir de los datos de las propias compañías (eso sí auditadas hacia adentro), aunque luego haya sido asumido por el Estado tras informe de la Comisión Nacional de Energía y la aprobación de Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

El análisis completo del asunto del déficit eléctrico es extenso y atiende a varias causas; aquí solamente se apuntan dos de ellas por contradictorias: la alta rentabilidad de las empresas españolas respecto al entorno europeo y la debilidad de la competencia del mercado.

El análisis se apoya en el reciente artículo publicado en la Revista de Obras Públicas de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en su número de noviembre 2013, en el artículo de Fernández Mato, E. y Avellaner, J. “Nuevas actividades y negocios en el sistema eléctrico: la generación distribuida”. De dicho artículo se han extraído una serie de análisis, con la autorización de sus autores:

Alta rentabilidad

“Debe hacerse constar que nuestras empresas eléctricas tienen unos ratios de rentabilidad bastante superiores a la de sus homólogas europeas. No es lógico que en nuestro país, con la crisis económica que estamos soportando, todas las grandes empresas eléctricas españolas sigan teniendo más beneficios que las grandes empresas
europeas”.

Falta de control

“La benevolencia del regulador con las empresas eléctricas se demuestra en la falta de control y la generosidad en los criterios de fijación de tarifas: a pesar de la liberalización teórica, al menos en el 50 % son precios regulados para remunerar inversiones en generación, transporte, distribución, además de los costes de transición a la competencia,la moratoria nuclear, 30 años después de la decisión, y el incentivo al carbón nacional.

La comparación de los parámetros de rentabilidad se ha resumido en el cuadro adjunto que recoge las facturaciones, los Ebitda, (es decir, el resultado empresarial antes de: intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones productivas) y los resultados de las principales empresas españolas y europeas; en el que se puede ver que en un país ineficiente y mal planificado como el nuestro, sus empresas eléctricas son las más rentables del continente”.

El cuadro y el texto se han extraído del artículo publicado en la Revista de Obras Públicas de noviembre 2013, y del artículo: “Nuevas actividades y negocios en el sistema eléctrico: la generación distribuida”, con permiso de sus autores.
Media semestral de las empresas analizadas. Periodo 2011, 2012 y primer semestre de 2013.

En el cuadro se observa cómo las compañías españolas obtienen resultados de facturación en porcentaje, mucho mayores que las empresas europeas, con resultados finales (en euros) similares e incluso mayores que las empresas europeas. Los resultados antes de impuestos Ebidta también son mucho mayores (excepto en el caso de EDF que son similares). Es decir beneficios muy importantes en estos años de profunda crisis.

Las causas que señalan los autores en el artículo sobre el mercado son: áreas de actividad más amplias y competitivas basadas en fuertes interconexiones físicas y económicas; mayor fortaleza y participación de las asociaciones de consumidores, etc.; Pero además cabría señalar, entre otros, la errónea planificación empresarial y la deficiencia de supervisión de la Administración, a lo largo de más de una década y que ha llevado al sistema a alcanzar: un sobre-equipamiento termoeléctrico inasumible, por la carga financiera que introduce en el mercado, amplificado por la necesidad de llevar a cabo un nuevo ciclo de inversión tecnológica avanzada en el parque operativo termoeléctrico, además de disponer de un nivel de diversificación (índice de Shanon-Wiener) desajustado; y, finalmente, unas pérdidas del sistema inaceptables.

En conclusión una mezcla explosiva de ineficiencia e ineficacia aflora en este sector. Todas estas cuestiones técnicas anotadas podrán ser o no discutibles en cuanto a la intensidad de la misma y su peso en el resultado final de los precios, pero sumadas al cuadro económico-financiero presentado anteriormente señalan una pérdida muy importante del histórico posicionamiento de excelencia que la industria eléctrica española ha asumido en ciclos anteriores y que ha servido de motor de la economía española y un intento por mantener las rentabilidades a los accionistas a base de precios altos. Esta situación requiere tomar decisiones importantes tanto del lado público como del lado privado, y con carácter inmediato, a fin de recuperar el pulso que la Sociedad demanda de ella en beneficio de la propia Sociedad.

Competencia cuestiona la subasta del 19 de diciembre

por Redacción web

La subasta celebrada el 19 de diciembre estableció una subida media del 11% de las tarifas eléctricas a partir de enero. El impacto de la noticia ha llevado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia a invalidar la subasta Cesur por la concurrencia de “circunstancias atípicas”. En las próximas horas, Industria se tiene que pronunciar sobre un incremento en la tarifa de último recurso que incrementa de nuevo un recibo que ha subido un 80% desde el comienzo de la crisis.

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