RTVV: historia de un fracaso

Amadeu Fabregat, Eduardo Zaplana, José Vicente Villaescusa, Jesús Sánchez Carrascosa, Genoveva Reig, Francisco Camps, Pedro García, José López Jaraba, Miquel Domínguez, Alberto Fabra, Alejandro Reig, Rosa Vidal y Ernesto Moreno

VALENCIA. La historia de Rádio Televisió Valenciana (RTVV) ha sumado a lo largo de 24 años una sucesión de protagonistas cuyas decisiones han ido marcando su evolución. Desde el equipo fundacional hasta el que va a ser el último, se ha ido tejiendo una urdimbre ante la que el Consell y los directivos de la empresa han tomado decisiones acertadas, otras controvertidas y muchas negativas sobre las que recibieron avisos desde hace más de una década.

Sólo la Sindicatura de Comptes, encargada de auditar las cuentas públicas valencianas pero sin competencia para sancionar, ya lleva denunciando desde 2003 los continuos desequilibrios patrimoniales de RTVV y reclamando un plan de viabilidad “a medio y largo plazo, al objeto de paralizar el proceso de deterioro”.

Del mismo modo, muchos medios de comunicación, no todos, han ido informando año tras año de la evolución de las cuentas y la gestión del ente sin que sus directivos ni los sucesivos gobiernos de la Generalitat se dieran por aludidos ni tomaran medida alguna para cambiar un rumbo que solo podía terminar como lo ha hecho.

Estos mensajes tenían un destinatario principal, el presidente de la Generalitat de cada momento y su Consell, además de los directamente responsables de la gestión, los presidentes y directores generales que la empresa ha tenido y que han ido ahondando el agujero por el que han escapado más de 1.200 millones de euros, dejado una deuda similar para el erario público y que ha terminado por condenar a la propia cadena a su liquidación por decisión del presidente del Consell, Alberto Fabra.

UNA GÉNESIS CON MÁS TENSIÓN POLÍTICA QUE ECONÓMICA

RTVV inició sus emisiones en septiembre de 1989 bajo el gobierno de l socialista Joan Lerma con dos responsables máximos al frente, el presidente del consejo de administración Enrique Linde y el director general Amadeu Fabregat. El enfrentamiento entre ambos no tardó en producirse por ver quién llevaba la voz cantante en la empresa.

La vida política de Linde estaba muy vinculada a la de Felipe Guardiola, socio de su despacho de abogados, vicepresidente del Consell (1982-1987) y portavoz del Grupo Socialista en Les Corts Valencianes (1987-1991). El pulso en la radiotelevisión terminó por inclinarse en favor de Fabregat, llevando a la salida de Linde en 1991, al tiempo que Guardiola no renovaba en su escaño autonómico y se mantenía como senador hasta dejar la política activa en 1993.

La presidencia del consejo pasó en ese momento a manos de Manuel Prieto, que adoptó una actitud más institucional, dejando el día a día a Fabregat. Éste mantendría un estricto control de la cadena. Durante este periodo se produjeron distintas acusaciones de manipulación informativa, que llegan a concretarse en una condena. Sin embargo el fuerte de la cadena ewra el ocio y el entretenimiento.

AUDIENCIA AL ALZA Y EL COSTE CONTROLADO

En este periodo, Canal 9 consigue los mayores índices de audiencia de su historia, alcanzando el 22,5% entre 1990 y 1992. Su fuerte eran las retransmisiones deportivas, programas propios como el Show de Joan Monleón o contenidos infantiles, especialmente dibujos animados de éxito como Les boles del drac. Todo ello en valenciano.

La comptencia de las televisiones privadas y la vertebración de su red en la Comunitat Valenciana aceleró un ajuste de audiencia que en 1993 se sitúa en el 20% cayendo al 17,7% en 1994. Ésta empieza a ser la principal preocupación de Fabregat, que recibe duras críticas por su labor tanto desde dentro como desde fuera de la empresa.

La situación financiera de RTVV no era óptima, ya que la Generalitat tenía que cubrir el déficit creciente de la empresa, desde los 32,4 millones de euros en 1990 (el primer ejercicio completo) hasta los 45,7 millones de 1994. En todo caso, no dejó de mantenerse el equilibrio entre pérdidas y ganancias.

EL EFECTO ZAPLANA

La derrota electoral del PSPV-PSOE representó la salida de Fabregat, manteniéndose el presidente Prieto como consejero. Eduardo Zaplana asume el poder y decide ‘actuar’ sobre la radiotelevisión valenciana Jesús Sánchez Carrascosapara reorientar su línea editorial y favorecer la contratación de empresas externas para la elaboración de contenidos antes propios, como el espacio infantil A la babalà.

La nueva estructura de poder sitúa a Leonardo Ramón como presidente y a Juan José Bayona como director general. A pesar de que inicialmente no se producen cambios significativos en la programación (que en el caso de la televisión es responsabilidad de su nuevo director Vicente Tamarit), la audiencia agudiza su caída y lleva a Tamarit al cese y, después, a la dimisión de Bayona en 1996.

La entrada en la dirección general de José Vicente Villaescusa y, sobre todo, la designación del director de la campaña autonómica del PPCV, Jesús Sánchez Carrascosa, como director de la televisión significa un profundo cambio de planteamientos de la empresa, tanto en lo económico como en lo político y mediático. Se intenta competir con las grandes cadenas nacionales con la creación de nuevos programas con altos costes de producción que son sustituidos con gran celeridad si no son acompañados de una respuesta de audiencia.

Entre los que sí funcionan destacan los debates como Carta Blanca o su posterior versión Parle vosté, calle vosté, de los que surge la idea de una tertulia especializada en información ‘rosa’: Tómbola, el programa pionero de toda una forma de hacer televisión en España. Su objetivo era conseguir audiencia, sin reparar en medios ni contenidos e incrementando la programación en castellano.

TODO POR LA AUDIENCIA

Y se consigue, pero a un alto precio. En 1997, Canal 9 vuelve a captar una media del 20% de espectadores. Sin embargo, el Consell deja de cubrir íntegramente el déficit de explotación desde la llegada al poder del Partido Popular (PP) y RTVV comienza a acumular pérdidas, sin poder contraer deuda a largo plazo, ya que la ley lo prohibía.

La Generalitat mantiene una aportación que se mueve entre los 43,4 millones de euros en 1995 y los 42,1 millones de 1999, mientras que en ese periodo las pérdidas de explotación pasan de 59,4 millones a 111,7 millones. Al mismo tiempo, comienza el sobredimensionamiento de plantilla. De los 800 trabajadores que tiene en 1995, sólo dos años más tarde ya se sitúa por encima de los 1.000.

Parte de la plantilla que entró en época socialista empieza a denunciar presiones y se constituye un Comité de Redacción como contrapoder a la dirección. La respuesta de Villaescusa fue trasladar a algunos de los responsables a la puesta en marcha de un segundo canal, que empezará llamándose Notícies 9 en 1997 y, después, Punt 2.

Buena parte de la plantilla inicial pasa a este otro canal para realizar espacios de tipo divulgativo, documental y cultural. Se convierte en un excelente contenedor de retransmisiones de actos festivos y de series infantiles, pero exento de tensiones políticas. En este caso, la audiencia no es prioritaria ni se considera un aspecto crucial en su gestión.

LA EXPLOSIÓN DE DEUDA, PLANTILLA…Y GÜRTEL

Carrascosa deja la empresa en 1997 y le sucede José Forner, que en menos de un año es relevado por Genoveva ‘Vea’ Reig, colaboradora de la máxima confianza del presidente de la Generalitat Eduardo Zaplana. En poco tiempo, Reig marca la diferGenoveva Reigencia su propia línea de trabajo con la seguida por la cadena hasta ese momento.

La programación sigue concentrada en la búsqueda de la audiencia por todos los medios, el Comité de Redacción denuncia más presiones y aparece un marcado sesgo ‘pro zaplanista’ de la línea editorial de los informativos, al tiempo que se eleva el personal de la casa hasta los 1.800 empleados.

Entre 1997 y 2004, fecha de la dimisión de Reig, el déficit pasa de 73,9 millones de euros a 169,6 millones. La deuda, que ya puede ser ‘a largo plazo’ desde 2000, da un salto desde los 50,8 millones de 1997 hasta los 590,1 millones en 2004. Pero la audiencia no responde: cae al 17%, lo más bajos desde 1989. Además, comienzan las primeras vinculaciones con las empresas que más tarde serían acusadas de haber constituido una trama corrupta en el llamado caso Gürtel.

Por otra parte, Lola Johnson pasaría en 2004 a ser directora de Punt 2, en 2007 a la dirección de informativos de RTVV y, ya en 2009, directora de la cadena de televisión y del resto de sus canales para a continuación integrarse en el Consell de Francisco Camps como portavoz y consellera responsable de Cultura y Turismo.

La Sindicatura de Comptes, atenta al desarrollo de las cuentas del ente, empieza a reclamar en 2003 un plan de viabilidad que restablezca su reequilibrio patrimonial. La entidad, responsable de la auditoría de la Administración valenciana, lo seguiría haciendo año tras años sin que su demanda haya sido atendida hasta 2012. La situación de quiebra técnica de la empresa, denunciada ininterrupidamente año tras año por profesionales y medios privados de comunicación, no hizo mella alguna en la actitud de los directivos de la cadena ni de los sucesivos gobiernos de la Generalitat, de quien dependían.

LA TELEVISIÓN DE LOS GRANDES EVENTOS

La llegada de Francisco Camps a la Presidencia de la Generalitat en 2003, tras el breve paso de José Luis Olivas por el cargo, trajo consigo la salida de Villaescusa en 2004, la continuidad de Emilio Fernández como presidente (designado en 2000) y el nombramiento como director general del periodista del partido Pedro García, ante el que Reig presenta su dimisión tras un profundo recorte de sus funciones.

La intención del antiguo jefe de prensa de Zaplana y ahora hombre fuerte de Camps es imprimir un sello propio a la dirección general, a diferencia de lo que habian hechos sus antecesores, con la excepción de Fabregat. Aunque el Comité de Redacción se había disuelto en 2000 por falta de representatividad, las acusaciones de manipulación y presiones políticas son constantes.

La gestión de García coincide con los tiempos de “poner a Valencia en el mapa” y RTVV se implica en el arranque de los llamados grandes eventos, como las prerregastas y rPedro Garcíaegatas de la Copa del América (2005-2009), la visita del Papa Benedicto XVI (2006) o el Gran Premio de Europa de Fórmula 1 de Valencia (2008-2012), por citar los más significativos.

Durante la gestión de García, la audiencia cae del 17% al 12%; la deuda pasa de los 590,1 millones de 2004 a los 1.159,6 millones de 2008; el déficit parte de los 169,6 millones de 2004 hasta situarse en los 245,1 millones de euros de 2008 y la plantilla llega a rondar los 2.100 empleados. El sumario del caso Gürtel también recoge con detalle las contrataciones durante todo este periodo de tiempo, por el que Pedro García ha tenido que testificar como imputado.

CAMINO DEL COLAPSO

Con una audiencia bajo mínimos, la crisis campando por toda la Comunitat Valenciana y la Generalitat arrojada a una encrucijada económica por la falta de fondos y a otra política por las acusaciones de corrupción contra el presidente Camps, el periodista José López Jaraba José López Jaraba y Lola Johnsonaccede al cargo de director general, procedente de la dirección del canal informativo 24 Nou, a donde había llegado un año antes desde el periódico ABC.

Durante sus cuatro años al frente de la cadena, López Jaraba ve abrirse casi todos los frentes. La empresa no levanta cabeza económicamente; el presidente del consejo de administración tiene que dejar el cargo tras apostar públicamente por la privatización y él recibe el encargo de iniciar un expediente de regulación de empleo (ERE) sobre casi dos tercios de la plantilla.

Además, el director de personal, Vicente Sanz, es acusado por varias trabajadoras de abusos sexuales, y el presidente de la Generalitat Francisco Camps es acusado de corrupción y tiene que dimitir forzado por su partido  tras las elecciones para sentarse en el banquillo por el llamado ‘caso de los trajes’, siendo posteriormente declarado inocente por un tribunal.

UNA GESTIÓN EN CRISIS PERMANENTE

Como resultado, la restricción generalizada del crédito no impide que el endeudamiento de RTVV supere los 1.200 millones de euros. La sustitución del presidente tampoco resulta sencilla, con el relevo de hasta tres personas en el cargo a lo largo de 2011 (Juan de Dios Navarro, accidentalmente la socialista Consuelo Catalá y, finalmente, Miquel Domínguez).

El expediente de regulación de empleo se salda sin acuerdo tras unas tensas negociaciones que vulneraron la legalidad en perjuicio de los trabajadores, según la posterior sentencia del TSJCV, y llevaron a la sublevación de parte del personal.

A su vez, en el presunto delito sexual, la dimisión de Sanz tampoco evita que se le reproche a Jaraba falta de decisión al afrontar la situación; y las presiones que se producen en la cadena desde la Generalitat ante las elecciones de 2011 y el proceso abierto contra el presidente terminan por completar el cuadro. López Jaraba dimite el 7 de diciembre de 2012.

La aplicación del ERE genera unas profundas tensiones con el personal de la empresa, cuyo comité de empresa denuncia la medida ante la Justicia alegando distintas causas de nulidad que se irán ampliando con las decisiones tomadas tanto por Jaraba como por sus sucesores en la dirección general, Alejandro Reig (2012) y Rosa Vidal (2012).

EL FIN DE LA HISTORIA

A pesar de que se habían fijado unos criterios para la selección de los trabajadores afectados, la dirección de la empresa empieza a repescar a afectados de forma arbitraria, según la sentencia. Alberto FabraSerá sin embargo Rosa Vidal quien afronte la presentación de un plan de viabilidad que incluye cerrar Punt 2 y redefinir diversos aspectos de la gestión de la empresa para racionalizar la gestión.

A través de una reestructuración mercantil, una sociedad asume los 1.200 millones de deuda, mientras que la nueva RTVV consigue hacer una previsión para el cierre del ejercicio 2013 sin registrar pérdidas por primera vez en su historia. Igualmente, se elabora un contrato programa con la Generalitat para fijar la financiación pública en 68 millones y externalizar buena parte de la parrilla.

Esta es la situación cuando el TSJCV declara nulo el ERE y, en unas horas, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, decreta el cierre de la cadena alegando sus -innegables- problemas económicos. A pesar de la movilización ciudadana y la propuesta de viabilidad planteada por los trabajadores, el Consell se reafirma y Les Corts Valencianes votarán este miércoles con la mayoría absoluta del Partido Popular la ley de supresiónde  RTVV tras 24 años de emisión, certificando su propio fracaso político y empresarial labrado durante más de diez años por directivos y gobernantes más atentos a sus intereses políticos y personales que a los de toda la sociedad.

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