Jaume Matas, amigos y favores

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Jaume Matas reconoce que ha tenido que “pedir favores” y avales a “terceros” para no ir a la cárcel, es decir, para pagar los tres millones de euros de su fianza. Pero no ha identificado a esas amistades que han comprometido por él su patrimonio. “Todas las personas relacionadas conmigo hoy están perjudicadas”, dijo en su única entrevista, en la televisión balear IB3, que él creó y está siendo investigada por un supuesto soborno de 250.000 euros de José Luis Moreno al ex presidente balear.

Matas cultivó una poderosa red de apoyos entre magnates del turismo mientras fue ministro de Medio Ambiente y presidente de Baleares, entre 1996 y 2007. Estableció una relación de confianza con grandes hoteleros isleños con negocios por todo el mundo: Escarrer, Barceló, Fluxá, Ramis. Todos le ayudaron en su campaña para llegar al poder y cuando lo dejó, en 2007, quiso rentabilizar su capacidad de influencia. “Me usan para abrir puertas, porque yo abro muchas”, aseguró al juez José Castro, que le imputa seis delitos de corrupción.

En Baleares repartió la tarta, negocios urbanísticos y de infraestructuras con su ex aliada, también caída por los escándalos de corrupción, Maria Antònia Munar, de Unió Mallorquina. En este contexto crecieron los inversores Cabotá, Cursach, Grande, Nigorra, Sastre o Ferrero con los apoyos de las cajas de ahorros tuteladas por el PP. En los yates de la mayoría de esos muy ricos isleños embarcaron invitados de Matas: José María Aznar, Mariano Rajoy, Eduardo Zaplana, José María Michavila… Hoy, sólo Zaplana le apoya. El mallorquín pensó que también podía confiar en Rajoy, pero este lo ha dejado a su suerte.

Siendo ministro de Aznar, midió las grandes magnitudes, que luego trasladó a Baleares: enormes autopistas, macro hospitales y el gran velódromo Palma Arena, una pirámide que es su tumba política. Al calor de la burbuja inmobiliaria programó las mayores obras públicas de la historia. Se hizo amigo de Florentino Pérez, de ACS, con quien intercambió frecuentes SMS a cuenta del Real Madrid, una pasión compartida. También trató de proyectos locales con El Pocero y la entrada social de la inmobiliaria Astroc. Además, quiso crear un circuito de Fórmula-1 en el paseo marítimo de Palma, negociando con el yerno de Aznar, Alejandro Agag.

El paraguas de Matas cubría a un selecto club de profesionales y ex altos funcionarios, abogados, asesores financieros, decoradores, arquitectos y empresarios de prensa que dispararon las contratas públicas. Matas se exhibió como gran anfitrión de vips, libró contratos millonarios a Michael Douglas, Claudia Schiffer o Boris Becker, con residencia o fincas en Mallorca. Poderosos financieros españoles también recurrieron a él. El ex presidente compartió arquitecto, asesor legal personal y decorador con varios de ellos.

Entre sus amigos figura el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, con su piscina en zona de dominio público en la Costa de los Pinos, Mallorca. Matas acudió en Son Servera a un acto de apoyo al periodista después de que éste hubiera sido vilipendiado en una marcha contra su piscina. Tiempo atrás le cedió un coche oficial cuando buscaba mansión en Mallorca y en la agenda conocida de Matas constan anotaciones de fincas en venta de su interés. En época de Matas la polémica televisión IB3 (con 160 millones de deuda), El Mundo TV obtuvo contratos por unos nueve millones de euros, según la contabilidad analizada por los actuales gestores.

El 85% de las licencias de radio y TV quedó en manos de acólitos. En aquella época el director de La Gaceta, Carlos Dávila, e Isabel Durán tenían un programa semanal en IB3. Y Bartolomé Beltrán, amigo y asesor de Matas, fue un referente de la programación. Beltrán figura en el sumario del caso Palma Arena por compras de obras de arte para él. El ex presidente balear generó un polo político-periodístico alrededor del PP y Pedro J. en la Costa de los Pinos, con torneos de pádel y tertulias en el golf de S’Era de Pula de Romeo Sala, regado con subvenciones de más de 4 millones al año.

Fue gentil con las amistades y hostil con todo el que no se mostró adicto. Lo explican empresarios turísticos, del transporte, editores críticos. Matas les leía la cartilla en actos públicos. A un ex presidente de la caja de ahorros Sa Nostra le montó desde el PP una campaña de derribo. Cuatro de los cuestionados han explicado su caso a este diario. Uno se sintió amenazado en un acto público en Berlín. Otro, ofendido, le plantó en su despacho. Otros dos detallan que Matas solía tirar de carpetas para recordar reproches. Ahora tendrá que buscarse la vida. Paga dos hipotecas en Mallorca, un alquiler en Madrid, los intereses del crédito de la fianza, dos abogados. No tiene sueldo desde que, imputado y sin pasaporte, tuvo que dejar su trabajo de asesor en la consultora PriceWaterhouseCoopers en Nueva York.

Al dejar la presidencia balear, cobró del Gabinete de Estudios Jurídicos y Procesales de Madrid tras obtener éste adjudicaciones de su Gobierno. “Fui a ofrecerle mi colaboración, yo no pido trabajo”, espetó al juez. El PP le abonó una pensión de 5.000 euros al mes. Tiene plaza de funcionario del cuerpo superior de técnicos de Baleares, pero desea establecerse en Madrid para trabajar por su cuenta. Mientras, espera juicio y comparece cada 15 días en un juzgado.

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