El Hospital La Fe de Valencia amontona restos de operaciones al carecer de circuito de basuras

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El buque insignia de la sanidad pública de la Comunidad Valenciana sufre el síndrome de Diógenes. La nueva Fe acumula basura de forma sistemática en sus sótanos porque carece del circuito de salida de residuos que debía evacuar diariamente los deshechos que genera su actividad quirúrgica.

Un problema de insalubridad denunciado por los sindicatos y que, tras más de dos años de su apertura, el gigante hospitalario todavía mantiene pendiente.

Desde su inauguración el 13 de febrero de 2011 se siguen realizando pruebas para que los tubos internos que recorren el centro de Malilla permitan con un sistema de aire comprimido expulsar las bolsas de basura hasta los contenedores que se hallan en la zona habilitada, pero hasta la fecha no se ha puesto en marcha y los trabajadores de Clece -contrata de limpieza- deben recoger con carros las bolsas de residuos los largos pasillos hasta los contenedores.

La macabra mercancía «incluye residuos orgánicos», según el responsable sindical de USO-CV en La Fe, Francisco López, quien alertó de que los carros «chorreantes de fluidos y restos humanos pasan delante de las cocinas, del área de esterilización de biberones para lactantes, de farmacia y de lencería».

La mercancía «incluye residuos orgánicos», según el responsable sindical de USO-CV.

Las bolsas gotean y ensucian todo el suelo por el que luego circulan los transportes de la comida o pisan otros trabajadores que acuden a por ropa limpia, «por eso, mientras el tubo neumático no funcione el riesgo de contaminación continúa pero la dirección del hospital siempre da la callada por respuesta cuando se le pregunta por el circuito de salida de basura por el que se debería echar la basura como ocurre con en el de la ropa sucia», aclaró López.

Entre los residuos biosanitarios se encuentran vendajes, gasas, sondas, guantes, apósitos, tubuladuras, filtros de diálisis, bolsas de sangre vacías, equipos de goteos, bolsas de orina y distintas clases de material que haya estado en contacto con los pacientes. Estos desechos se generan en salas de curas, de despertar, de exploración, en servicios de hemodiálisis, laboratorios, unidades de hospitalización y cuidados intensivos, maternidad y consultas externas.

«Nos parece una barbaridad que estos fluidos humanos desfilen en el hospital que se presenta como uno de los más modernos de Europa, cuando pueden generar problemas higiénicos por la proliferación de numerosas bacterias y virus si se acumulan muchos días derivar en enfermedades», destacó el responsable de USO.

A los problemas técnicos para recoger la basura se suma la reducción de personal de limpieza que se ha aplicado en el último año en el departamento de salud de La Fe.

La firma Clece recibió la adjudicación de la contrata por 21,2 millones de euros por 11 meses de 2012, 12 meses de 2013 y 1 mes de 2014. Sin embargo, los pliegos se renegociaron para recortar 3 millones de euros. Una circunstancia que, según detalló López supuso el despido de 40 trabajadores. «Además la empresa ha fijado un ERE de reducción de 28 jornadas que, unido al mes de vacaciones y el personal que se ha quedado en La Fe antigua, supone una pérdida importante de personas para realizar las libranzas», continuó.

Detalle de los fluidos en los pasillos.

«De este modo, de una plantilla de 420 operarios de limpieza que había en La Fe de Campanar en estos momentos pocos días se superan los 200», confirmó el sindicalista, quien cifró la reducción de puestos en más del 50% que «está provocando que un hospital nuevo tengan presente deficiencias de limpieza irreversibles. Tiene menos servicio que los que se fijan como mínimos en una huelga de limpieza».

Los trabajadores piden que se ponga en marcha el circuito de salida de basuras y se activen los contenedores que estaban destinados a este fin y «por imposibilidad de cubrir la limpieza, se aumente la plantilla».

Sin embargo, la justificación de la gerencia de La Fe que han recibido los trabajadores y los sindicatos «se ciñe a que la dificultad económica por la que la pasa la Administración sanitaria obliga a recortar en las contratas». Un «argumento inadmisible» porque, indicó Francisco López, «al inaugurar y presentar la nueva Fe como uno de los centros más modernos de España y Europa, deberían haber tenido en cuenta que el sistema de tubo de residuos iba a funcionar y iba a obligar a realizar el transporte a mano».

Por su parte, desde la dirección de La Fe se negó todo conocimiento del problema: «no se ha recibido ninguna queja ni formal ni por el Comité de Empresa de CLECE relacionada con la falta de personal para desempeñar las tareas de limpieza. Y tampoco se han detectado fallos en el circuito de salida de basuras que funciona correctamente».

Tubo de expulsión y bolsas de rafia

Para poner en marcha el nuevo circuito de basura es imprescindible cambiar el modelo de bolsas que usa la contrata de limpieza y utilizar las de material de rafia (mucho más resistente). Eso supondría un mayor coste que parece que la empresa debería asumir. El tubo no dispone de caída libre -vertical- y requiere que funcionen turbinas de aire comprimido para que desplacen las bolsas. Los contenedores que deben recoger las bolsas del tubo están parados. Los trabajadores de la limpieza utilizan otros hasta que empiece a funcionar este servicio. Los residuos del hospital son de clase II (biosanitarios asimilables sin peligro) y los de clase III, (los biosanitarios con riesgo de contagio).

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