Sanitat Valensiana: “O follamos todos…”

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A decir verdad, los valencianos podemos presumir de poca cosa. Si dejamos de lado los topicazos festero – gastronómicos propios del “Levante Feliz” (paella, orxata, “aigua de valènsia”, falles, masclets, festa i més festa), apenas nos quedan un Segle D´Or algo lejano, un puñado de artistas variados, algunos escritores de renombre y por supuesto el vozarrón de Nino Bravo. Y pare usted de contar. ¿No creen?

 

Pues va a ser que no. En materia sanitaria, al menos, tuvimos razones en el pasado para sacar pechito. Para empezar la Comunidad Valenciana puede presumir de haber sido, no solo de las primeras en hacerlo, sino de las que mejor implantó la Ley General de Sanidad de 1986 (sin duda, de las mejores leyes que ha habido en este país). De hecho cogimos la Ley de marras y seguimos punto por punto su aplicación con auténtica disciplina. Conceptos definidos en la Ley como el de “Áreas de Salud”, “Zonas Básicas de Salud”, “Atención Primaria”, “Atención Especializada”, “Hospitales Comarcales”, “Hospitales Terciarios o de Referencia”, no tenían secretos para nosotros… Y así, a finales de los 80 – principios de lo 90, nuestro (homogéneo) Servicio Valenciano de Salud era envidiado por muchas comunidades autónomas, incluido el siempre odiado/amado Vecino del Norte (con un modelo por el contrario mezcla de mutuas, fundaciones, consorcios, hospitales públicos, centros pertenecientes a la Iglesia y demás Casas de Socorro…en el que todavía no hay Cristo o Conseller “En Cap” que se aclare). Por un momento, como digo, hasta parecíamos suecos…pero ya se sabe, la alternancia política en 1996 trajo “nuevas ideas” de ver la Gestión Sanitaria. Más “modernas”, mas “internacionales”. Menos “Vicente Del Bosque” y más “Carlos Queiroz”. Ya saben. En fin, que ahora era el turno de realizar nuevos “experimentos” (ver anterior entrega). Por lo pronto, pasamos de ser “Servei Valencià de Salut” a “Agencia Valenciana de Salut” (sigo sin saber por qué). Aunque siempre viste por ahí decir que trabajas para “La Agencia”…

Entrada de la Agencia Valenciana de Salud

Volvamos a Alzira. Dejábamos la máquina “armada y en perfecto estado de funcionamiento”. Las concesiones, derechos y gabelas concedidos por la Consellería habían alcanzado un nivel esperpéntico. Pero por si esto no fuera suficiente, el equipo gestor del “Hospital de la Ribera” tenía nuevos ases guardados en la manga en cuanto a funcionamiento sanitario…

Uno de los más cacareados (al menos en la apertura) fue el de la “habitación individual con cama supletoria para el acompañante”. Nada de compartir habitación como los pobres, que esto no es Burkina Faso. No es que estemos en contra de este avance en la calidad de la estancia. Todo lo contrario. El problema reside de nuevo en la improvisación del proyecto y en sus terribles consecuencias a nivel asistencial. Así, Alzira se proyectó con unas 250 camas (en habitaciones individuales) aproximadamente. A todas luces insuficientes para la población correspondiente por concurso (pago capitativo). Recuerden la regla número 1: “Los Hospitales siempre se quedan pequeños. Si tienes que hacer uno nuevo, no tires por abajo”. En apenas 5 años, en Alzira ya se habían transformado en habitaciones dobles no menos de 50 (quitando la cama del acompañante), con el fin de aumentar el número de camas. “No pasa nada”, pensarán ustedes, “así es como están el 90% de Hospitales”. En efecto. La diferencia es que en el resto de Hospitales el arquitecto ya pensó en que por huevos las habitaciones serían dobles, aquí no. En Alzira la superficie de la habitación (y por tanto su diseño) se ideó para albergar una única cama de paciente, no dos. Resultado: Habitaciones dobles más pequeñas de lo normal… recuerden que “del roce sale el cariño…”.

Alzira 2030: habitaciones óctuples modelo De Luxe con copago y TV de plasma

Actualmente la dirección “confiesa” tener unas 300 camas más o menos. Aunque muchas veces han superado este número de ingresos (se supone que a fuerza de transformar “habitaciones individuales con cama supletoria para acompañante” en “cómodos apartamentos de Tokio para solteros”). Aun con esas la ratio de camas por cada mil habitantes (indicador sanitario de primer orden) apenas llega a 2 para todo el Departamento de La Ribera. 2,69 es la ratio para la Comunidad Valenciana…muy lejos de la media española que es 3,5. No les digo el número que recomienda la OMS, porque nos daría mucha vergüencita. Si a todo esto sumamos que durante el año 2003 (por decir un año) el índice de ocupación en Alzira fue del 94,7% (la media en los hospitales públicos para ese año fue del 81%), una de las primeras conclusiones que nos tiene que empezar a rondar la cabeza es que “el hospital se ha quedado algo pequeño”.

El segundo as que se guardaban en la manga los gestores del Hospital de la Ribera no destaca por su originalidad, para ser sincero. Sigue el viejo dogma de “hacer más, con menos”. Ahí van unos datos. En el hospital de Alzira se calcula que faltan al menos unos 250 trabajadores (entre médicos, enfermeros, auxiliares, técnicos, administrativos y celadores) para estar en ratios comparables a otros hospitales de igual dimensión; los profesionales trabajan 200 horas más al año y tienen un salario un 15 % menor que los de la red pública, con cuatro euros menos por hora de guardia. Solamente el coste económico anual derivado de la contratación de 70 nuevos médicos (los estimados como necesarios por el Sindicato de Médicos de Atención Pública en 2010) rondaría los 3,5 millones de euros. Cantidad muy similar a los beneficios obtenidos por la U.T.E. en 2007 sin ir más lejos… Vayan repitiendo conmigo la letanía mientras ponen los brazos en jarra y mueven la cabeza mostrando negación: “¡Así cualquiera!”.

El tercer as ya lo comentamos de pasada en la anterior entrega. En el pliego de cláusulas administrativas del concurso se dejaba claro que “el Concesionario no asumirá las prestaciones ambulatorias de Farmacia y Oxigenoterapia ni será de su cuenta el coste de las Prótesis y del Transporte Sanitario”. Inteligente maniobra, ya que curiosamente son estos capítulos económicos los más complicados y difíciles de controlar. Les recuerdo que el coste de la prestación farmacéutica supone el 30% de todo el presupuesto de la Consellería de Sanitat, que a su vez representa el 40% del presupuesto de la Generalitat Valenciana. Les explico cómo funciona más o menos el cotarro. A principios de año, según los presupuestos generales, la Consellería asigna a esta prestación farmacéutica una cantidad basándose en el indicador sanitario que nunca falla: El Ojímetro. A finales de año, no hay más cojones que hacer un aporte extraordinario para cuadrar cuentas. ¿Se imaginan a una empresa “in the real world” soportando que su principal partida presupuestaria no solo estuviese abierta sino que tuviese unos gastos impredecibles y sin techo alguno? ¿Verdad que no? Pues repitan conmigo: “¡Así cualquiera!”.

Los gestores de la UTE de Alzira empleando la mano invisible del mercado, que todo lo cuadra en su sabiduría

Vamos a por el póquer de ases. La selección de recursos humanos. El Hospital de Alzira, a diferencia del resto de hospitales públicos de la Agencia Valenciana de Salud, no asume el coste social del 5% de personal con minusvalías y, siendo instituciones que utilizan dinero público, practican el despido libre. El personal facultativo (médicos), complejo de por sí en términos laborales, tiene vedado el concepto de horas extraordinarias. Además, se divide por especialidades “estrella”, mejor o peor pagadas, lo que origina un mercadeo persa de competencia desleal con el resto de la sanidad pública valenciana (explicaremos más adelante este curioso fenómeno de las especialidades “estrella”). Por otra parte, Alzira tiene patria potestad para contratar personal saltándose a la torera todo el (draconiano, ineficaz, ineficiente y en muchas ocasiones contraproducente) sistema de Bolsas de Trabajo y Oposiciones instaurado por la Consellería y pactado con los Sindicatos. Mientras que el resto de Hospitales deben “comerse” lo que venga de la Bolsa, Alzira contrata a quien le pasa por el Arco del Triunfo, con el consiguiente agravio comparativo. Puede que no pague bien, pero puede ofrecer algo muy valorado en los tiempos que corren a nivel laboral: continuidad.

Un último apunte a este respecto. Les recuerdo que un buen sistema sanitario es aquel que conjuga: asistencia, docencia e investigación. Si nuestro sistema solo se hubiera centrado en realizar asistencia (como es el caso de Alzira) todavía seguiríamos con las trepanaciones, las sanguijuelas y los cataplasmas. Y seguiríamos pensando que el bañarse demasiado produce diarrea. Obviamente, las funciones docentes y/o investigadoras tienen un coste indispensable que se tiene que asumir. Les guste o no.

En el ámbito investigador, por decir algo, Alzira ya ha comenzado a tender puentes con la pseudo – facultad de Medicina ultracatólica para niños bien valencianos que todos conocemos sobradamente. Algo es algo (por favor, no se rían). En el ámbito docente, las plazas de formación sanitaria especializada vía programa MIR ofertadas en Alzira suelen ser inferiores si comparamos con otros Hospitales de similar tamaño y prestaciones. ¿Formar? ¿Para qué? Si necesito a alguien muy bueno (ejemplo: un joven y prometedor cirujano) siempre puedo ficharlo, ya que, a diferencia del sistema público, yo no dependo del kafkiano sistema de Bolsas y/u Oposiciones. Le ofrezco un contrato indefinido y punto. Como el mismísimo Florentino. ¿Se imaginan una liga de fútbol donde solo pudiera fichar jugadores el Real Madrid y el resto se conformara con lo que tiene? ¿Que eso ya existe? Pues eso. Repitan la letanía por favor…“¡Así cualquiera!”.

Ficharemos a quien haga falta para crear un equipaso y haremos un segundo hospital en Alzira que pagaremos con la venta de los terrenos del actual hospital. Serà per diners…!

El as del repóquer es el más preocupante, ya que sin duda es el que define el comportamiento global del Hospital y su calidad asistencial. Ya explicamos que el modelo Alzira no puede vivir solo con el pago capitativo y por ello debe lanzarse a la caza y captura de pacientes de otros departamentos, otras aseguradoras privadas e incluso de usuarios de otras comunidades autónomas para que salgan las cuentas y se obtengan beneficios (pago por procesos). Les recuerdo que el resto de Hospitales Públicos no pueden hacer esto (ver entrega I). Así, los gestores de Alzira detectan dónde están las necesidades del sistema y las potencian. No hace falta ser un flecha para saber que uno de los “agujeros negros” de la Sanidad actual son las “listas de espera quirúrgicas” (…yo es que estoy esperando a que me operen no se sabe cuándo…). Alzira fue el primer Hospital de la Comunidad Valenciana que, again, saltándose a la torera el espíritu de la Ley General de Sanidad, constituyó y priorizó una serie de “Servicios Estrella” (casi todos ellos quirúrgicos) que rápidamente ofertó como servicios externos a otras entidades públicas y privadas. Estos servicios, además, han sido primados económicamente. Todos contentos. El paciente es operado en tiempo y forma. Alzira cobra por procesos (más beneficios) y el resto de clientes o entidades (entre ellos muchos hospitales de la Agencia Valenciana de Salud e incluso pacientes de Castilla – La Mancha y Murcia) van reduciendo el tamaño de sus listas de espera… sí, pero ¿a qué precio? ¿Y qué pasa con la población de La Ribera? ¿No se supone que ese debería ser SU Hospital? Alzira sigue sin tener una Unidad de Cuidados Intensivos Infantil (a pesar de su tamaño poblacional) y no realiza atención a pacientes VIH y transplantados. Pero les recuerdo que esa es una ventajilla del pago capitativo… a mí ya me pagan por estos pacientes, vengan o no.

Para que nos entendamos, el Hospital de la Ribera se lo ha montado de Puta Madre. Son los ingresos del “pago por procesos” (y, por tanto, del paciente que no está adscrito al Departamento) los que le sirven de bote salvavidas a nivel económico. Pensemos un poco y analicemos el perfil de paciente que le interesa: Usuario de mediana edad de otro departamento de salud/comunidad o bien cliente de una mutua privada, sin complicaciones aparentes, que acude a Alzira a una operación de cirugía menor (sin apenas riesgos) totalmente programable, con una estancia hospitalaria mínima y que apenas haga gasto. Ejemplo: Hombre de 42 años proveniente de Albaida que acude a Alzira (les recuerdo que Alzira no paga la ambulancia) a operarse la rodilla (se lesionó el ligamento anterior cruzado derecho jugando una pachanga de futbito en plan “solteros contra casados”) porque la lista de espera en su hospital de origen (Alcoy) está que echa humo. Sin antecedentes ni factores de riesgo. Sin complicaciones en el postoperatorio. Dos días ingresado, a lo sumo.

Y aquí viene el quid de la cuestión: ¿Y quién se encarga del paciente varón de 85 años de Xeraco pluripatológico con una insuficiencia respiratoria (provocada por una incipiente “castaña” en el pulmón fruto de 60 años fumando una cajetilla de Bisonte diaria) concomitante con una insuficiencia renal, que toma un chorro de medicamentos, que sabes qué día ingresa pero no el día que le van a dar el alta y que sabes que te va a dar guerra de la buena con los reingresos? Este paciente, que en el argot médico español se le conoce como “viejete tocapelotas que durará más que el culo de un mortero”, es el paciente molesto, no rentable, devorador de recursos, vamos, el que te rompe el “capitativo” por los siete costados (Nota informativa: El actual pago capitativo en Alzira ronda los 600 €. De nada). Pues señores, no hay secretos que valgan. Este paciente se deriva a La Fe, o al Clínico, o al General o a donde puñetas haga falta. Que se encargue de él la vieja red pública tradicional. Ahora ustedes es cuando replican… “bueno, pues que el Hospital de Referencia Público les pase la factura a Alzira y cobren por el proceso…”. Leñe, son ustedes muy listos. No digo que no se haga, es más, en los últimos años las direcciones hospitalarias hacen todo lo posible para que esto se compute como toca. Pero en la realidad es complicado discernir entre el paciente que se podría haber quedado en Alzira y el paciente que necesitaba imperiosamente ingresar en un Hospital de Referencia debido a su grave patología. En el segundo caso no se cobra. Además, tras años y años de no pasarnos ni una mísera factura entre nosotros, porque no hacía falta, ¿usted cree que esta vía está bien engrasada? ¿Cree que los hospitales públicos disponen de las herramientas informáticas como para llevar una facturación eficaz de Centros Referidos? Por último, ¿usted sabe la de tiempo que lleva la Consellería sin actualizar su “lista de precios por procesos”? Es ahora cuando (con una crisis encima galopante), la Conselleria se ha puesto seria y quiere empezar a contar las habas que se come cada uno…algo tarde, la verdad, más si cabe cuando no sabes a ciencia cierta cuánto te cuestan las cosas.

¿Se gana dinero en Alzira? ¡Coño, claro, lo raro sería que no se ganara! Y a puntito están de no hacerlo (incluso hay especialistas del ramo que dicen que las cuentas de la U.T.E. son más opacas que las gafas de Fabra y que realmente no ganan tanto como dicen). El problema es CÓMO lo hacen. Es decir, se les ha permitido todo aquello que el resto de Hospitales no solo no pueden hacer sino que ni siquiera pueden imaginar hacer: captar clientes de otros orígenes, priorizar al paciente que no es del departamento, potenciar especialidades en función del rendimiento económico y el volumen de negocio, libre selección del personal, no pagar aquellas prestaciones más conflictivas e incontrolables, derivar a todo aquel paciente “no rentable” a Hospitales de Referencia (“el colchoncito de La Pública”) que encima no generan las facturas como debieran en muchas ocasiones infravalorando los procesos o tasándolos con un precio no actualizado… entre otras muchas prácticas que no relataremos (no hemos hablado del concepto de stock en el almacén general del Hospital de Alzira. Inexistente.)

La respuesta a todo esto es inevitable. De ahí el nombre de esta segunda entrega: “O follamos todos o tiramos la puta al río”. Si Alzira es un hospital de la Agencia Valenciana de Salud, se tiene que atener a las normas de juego. Lo que no se puede es estar jugando con dos barajas y encima marcadas. ¿Pero saben cuál es el problema, mucho más grave, que esconde todo esto? Al principio puede que no se notara mucho, con un único hospital público de gestión privada, pero con la proliferación de las nuevas U.T.E.s (Dénia, Manises, Torrevieja) se ha puesto de manifiesto que si todos (pero todos, todos los Hospitales) funcionásemos “modelo Alzira”, el colapso del actual sistema sanitario valenciano (en otro tiempo envidiado), tal y como lo conocemos, se hace inevitable en unos años. Es decir que “Si follamos todos…nos cargamos a la puta”. Y añado “y cogemos unas ladillas legionarias que ni poniendo los huevos en remojo con Zotal seis horas al día”. Y lo peor es que nuestras autoridades sanitarias son conscientes de ello (y si no, vamos apañados).

Les espero en la próxima entrega, que esperemos sea la última y arroje un poco de luz donde antes solo había tinieblas (y que llevará por título “Arrabalero”): “¡¡El Apocaeclipse Sanitario va a llegaaaar!!

En el próximo capítulo: ¿Qué comunidad autónoma cree usted que es la segunda por la cola en dinero invertido en Sanidad por habitante? ¿Y la última en camas por cada 1.000 habitantes? ¿Y la segunda (por arriba) en deuda sanitaria por habitante?

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