El “apocaeclipse” va a llegar…

FUENTE

Les aviso que el post de hoy va a versar sobre tindre o no tindre “collons” (por no emplear la castiza palabra “arrestos” que suena como más seria y todo). Avisados quedan. Pero antes, dejen que les cite el último axioma…por ahora.

Axioma 4: Según la OMS (2000), el mejor Sistema Sanitario es aquel que tiene la mejor Eficiencia con la mayor Accesibilidad posible. De nada vale ser muy accesible (o equitativo) si no se es eficiente, eficaz y efectivo (otro día explicaremos las diferencias). Y viceversa. De nada sirve ser muy eficiente (y eficaz y efectivo) si esa eficiencia (y efectividad y eficacia) no pueden disfrutarla todos. Parece fácil de entender, ¿no? Pues todavía hay gente (entre ellas muchos gestores sanitarios) que esto no lo acaban de pillar del todo.

 

En los anteriores posts (Sanidad Valensiana I y Sanidad Valensiana II) hemos revisado la creación del modelo “Alzira” con todas sus vicisitudes y sinsabores. Les resumo: Este modelo de carácter neoliberal se empezó a gestar tras la llegada del PP al gobierno de la Comunitat. Se buscaba reducir el papel de la Administración como garante de la salud de todos los ciudadanos e introducir un nuevo jugador en el partido (como si de un revulsivo a lo Kaká se tratase), que no es otro que el mercado de la asistencia sanitaria privada. En teoría esto permitiría aumentar el porcentaje de PIB que los gobiernos dedican a sanidad aumentando la “eficiencia”. Ni que decir tiene que estas propuestas contaron con el incondicional apoyo de poderosos grupos de presión financieros, multinacionales de la asistencia sanitaria, industria farmacéutica y en el particular caso de nuestra comunidad, de empresas constructoras (con los bolsillos a reventar llenos de pasta producto de la burbuja inmobiliaria) buscando diversificar su capital.

Al final y tras un buen número de ajustes económico – sanitarios, por decir algo, y ayudas varias (repasen los anteriores posts) el modelo se estabiliza y es más o menos rentable. La siguiente cuestión que se realizaron los padres de la criatura es obvia. Esto parece que “funciona” pero ¿es el modelo “reproducible”?, ¿podemos trasladarlo a otra Área de Salud y hacerlo funcionar bajo las mismas condiciones? Pues vamos a probar. Y como en aquella famosa escena de “El Padrino II”, cuando el viejo gangster judío Hyman Roth reparte las porciones del pastel de su cumpleaños (con la isla de Cuba dibujada en él) entre todas las familias mafiosas, la Conselleria decide asignar a cada aseguradora un Departamento sanitario. Así, Alzira fue otorgada a Adeslas (como ya saben), Dénia a DKV, Manises a Sanitas y Torrevieja y Elx – Crevillente a Asisa. Todos contentos. Aun así, la Conselleria se aseguró de que el grupo financiero detrás de todas ellas fuera “Ribera Salud” (“and one ring to rule them all…”).

La Generalitat reparte el pastel: ¡chollito para todos!

Un inciso. Ribera Salud es actualmente una empresa en plena expansión a nivel nacional sin apenas competencia si descontamos a la firma sueca Capio, un potente grupo dedicado a la sanidad privada con una veintena de hospitales en Europa (que únicamente gestiona un hospital a nivel nacional, el centro Infanta Elena de Valdemoro, que fue el primero que se puso en marcha en Madrid bajo esta misma modalidad). A Ribera Salud no les va nada, nada mal. De hecho, según el informe de auditoría presentado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores por uno de sus dos socios, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (ay! la CAM!), en el año 2009 la firma obtuvo unos beneficios de 2,1 millones de euros y facturará del orden de 150 millones euros. Les recuerdo que Ribera Salud también ha conseguido la adjudicación de los estudios de resonancia magnética de la red pública valenciana, Erescanner Salud (en este asunto, por cierto, hay tomate del bueno si quieren furgar). Y como todo buen “valensiano” que quiere pasar a la posteridad, Ribera Salud también ha dado el salto a Madriz, aprovechando la consonancia política reinante. En primer lugar se hicieron con la gestión del Laboratorio Clínico del Hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de los Reyes, que aglutina hasta 6 hospitales públicos (motivo que produjo una encendida queja conjunta de los Presidentes de las Asociaciones Médicas de la Especialidad). Recientemente se le ha adjudicado el Hospital de Torrejón de Ardoz, también público de gestión privada. Ya saben, “El Equipo R”: si tiene algún problema “de gestión sanitaria”, quizá pueda contratarles…

Retomemos el tema. Por otra parte, la maquinaria mediática de la Generalitat se pone en marcha e inicia en los últimos años, una campaña salvaje publicitando las bondades del modelo. Los argumentos a favor son siempre los mismos: “se reducen los tiempos de entrega y se evitan demoras en la disponibilidad de los nuevos hospitales; evita desviaciones presupuestarias en la construcción y equipamiento, ya que el presupuesto es cerrado; el sector privado tiene más habilidad en la dirección de proyectos, es más innovador y especializado.” Sus impulsores, de hecho, sostienen que la gestión privada de un hospital público representa un ahorro del 20%, e incluso el 25%, por paciente a la Administración, unas tasas que muchos detractores de esta fórmula cuestionan. Los artículos en defensa del modelo escritos por Alberto de Rosa (anterior responsable del Hospital de Alzira y hoy director de Ribera Salud) se multiplican por doquier en prensa escrita, interné y medios de comunicación casi siempre afines. La cantinela es siempre la misma, “al paciente le da igual que sea pública o privada, lo que quiere es que le atiendan bien”…frase hipermanida y muy significativa empleada por Alberto de Rosa en todas y cada una de sus intervenciones. Tiren de hemeroteca, tiren y verán. ¿Se imaginan al bueno de Alberto explicando a sus “pacientes” en que consistió el concepto de “lucro cesante” en las indemnizaciones cobradas por la UTE tras revocar el concurso inicial y si les da igual o no? Pues eso. Que no “té collons”…

Es muy curioso que siempre que alguno de los Hospitales regidos por el modelo Alzira obtiene algún premio a la gestión sanitaria, los voceros de la Conselleria se encargan de anunciarlo a bombo y platillo. En plan “vamos a fardar de invento”. Como si solo este modelo pudiese ganar premios. El esperpento llegó a su cenit cuando hace un par de años el Hospital de Torrevieja fue galardonado con el premio a la mejor Gestión Hospitalaria por la consultora sanitaria IASIST en los prestigiosos premios Top 20. Apenas se destacó que ese mismo año y en el mismo certamen, el Hospital General d´Ontinyent y el de Requena ganaron sendos premios especiales de gestión directa en la categoría de hospitales pequeños. Ambos, hospitales públicos, de gestión pública. Y es que como la mala madre, la Conselleria solo tiene ojitos para sus hijos mimados. Yo aún estoy esperando un análisis comparativo concienzudo entre Alzira y el Hospital de la Plana (un Hospital que, por cierto, está haciendo las cosas francamente bien), abiertos más o menos por la misma época, de tamaño similar, el uno de gestión privada, el otro de gestión pública. La de sorpresas que nos llevaríamos.

En el 2006 se abre Torrevieja y ya en 2009 Dénia y Manises bajo el mismo paraguas de Ribera Salud. De esta última (Manises) ya hablaremos más tarde. Pero ya pueden ir haciéndose un esquema mental de qué criterios de inclusión debe tener un Área sanitaria para ser candidata a “UTEizarse”. Lo principal y primordial es que debe ser un Departamento sanitario con un gran número de población. Ya saben, lo primero que hay que asegurar es el pago capitativo. A más gente, más pasta. Y esto solo se consigue si en los alrededores del Hospital vive mucha gente. Alzira, Torrevieja, Manises, Elx – Crevillent y Denia cumplen este requisito sobradamente. Todas ellas están situadas en comarcas más o menos “costeras” densamente pobladas (les aviso a lectores de La Safor que Gandía está en la recámara…si bien debido a la crisis galopante no se sabe muy bien qué va a pasar). Aquí ustedes, lectores inteligentes, seguro que ya están discurriendo y pensando… claro, esta puede ser la razón de que Castellón esté de momento a salvo de “Modelos Alzira” (aunque dicen que a lo mejor el proyectado Hospital de la Vall D´Uixó puede acabar usando esta fórmula). Obvio. Castellón no tiene la población de Alicante y Valencia (será porque como no han tenido aeropuerto hasta hace poco, nadie quería ir a vivir allí, vamos, digo yo). O también puede ser la razón de que Ribera Salud no esté interesada en Hospitales como Ontinyent, Alcoi, Requena, Vinaròs…total, allí solo viven cuatro gatos y además tirando a viejos.

Segundo requisito. Si lo que me interesa es tener población. ¡Qué collons! ¡Demos el salto al Cap i Casal! Un millón de habitantes para “capitar”. ¡O a Alicante! Medio millón por lo menos. ¡Ojo! Esto es un arma de doble filo. Los Hospitales de las capitales suelen ser terciarios, esto es, de referencia (La Fe, Clínico de Valencia, General de Alicante, etc…) y por lo tanto atiborrados de pacientes crónicos y complicados (aquellos que te revientan el capitativo por los cuatro costados), difíciles de gobernar y gestionar, con unos gastos fijos abultaditos, con una serie de servicios especiales (ejemplo: Oncología) que solo allí pueden (y deben) existir y que precisamente son el paradigma de la anti – rentabilidad. Además heredarías edificios e instalaciones en muchos casos no obsoletas pero pendientes de mejora y te tendrías que hacer cargo de remozarlas, en lugar de construirte tu nuevo hospital según tus preferencias. Mejor no, mejor nos quedamos de momento en las comarcas…donde podemos controlar el cotarro.

Aquí esta el quid de la cuestión. ¿Cómo es que si este modelo Alzira es tan chupiguay de la muerte, tan fetén que te cagas, tan maravilloso y perfecto, no se ha aplicado sin dudar en la gestión de la Nueva Fe (a la que a partir de ahora llamaremos con el nombre con la que se le conoce en el mundillo sanitario, no sin cierta sorna), el “Buque Insignia de la Sanitat Valensiana”? Pensemos en el primer requisito. Población para el capitativo. A chorro. Edificio e instalaciones nuevas e inmaculadas. Porrón de jubilaciones a la vista y posibilidad de contratar personal según convenga. ¡Leñe, pero si es una perita en dulce!…¿entonces? ¿a qué esperamos? Pues que “Alomojó” es que el modelo mágico no es tan reproducible como pensamos. O “Alomojó” no es tan rentable como se pensaba. O “Alomojó” es que “no tenen collons” a gestionar un “monstruo” de estas características. Les cuento un cotilleo. Si pasan conduciendo por la V – 30, a la altura de la salida de Alicante, podrán ver el magno edificio de la Nueva Fe. Un imponente coloso blanco con más de mil camas digno de ser considerado “El Hospital más Grande d´Uropa (y universo conocido)”. Y dicho sea de paso, con su Helipuerto todavía por autorizar, ya que fue construido perpendicularmente sobre la ruta de entrada de los aviones comerciales al Aeropuerto de Manises. Si se fijan detenidamente, el Hospital consta de cuatro inmensos módulos paralelos (o “pastillas”, qué ocurrentes) comunicados por un pasillo central de más de 500 metros (ideal para la Fórmula 1). Un momento, dirán algunos, a mi me salen cinco módulos. En efecto, hay un quinto módulo que se construyo al margen del Hospital. En un principio, en ese módulo iban a ubicarse los laboratorios pertenecientes a la Fundación de Investigación (bien apartaditos, como si fueran apestados). Y digo en un principio porque la idea cambió sobre la marcha. Así, desde Conselleria se buscaba externalizar y/o privatizar todos los Servicios Centrales correspondientes a las Especialidades de Laboratorio (Bioquímica, Hematología, Microbiología, Genética, etc.). De ahí que estos servicios no tuvieran una ubicación bien definida en el proyecto arquitectónico (en realidad, no tenían ubicación). Lo que paso fue que Ribera Salud, entre otras empresas privadas consultadas, sencillamente se acojonaron (again “no van tindre collons”) ante la idea de gestionar un Laboratorio de las características de La Fe (complejidad, rentabilidad) y le dijeron a la Consellería que se buscara la vida. Y así fue. Para empezar, se les buscó un hueco “virtual” en el famoso quinto edificio en plan “con calzador”. Y digo “virtual” y no “real”, porque a fecha de hoy todos los Laboratorios Clínicos siguen en el viejo edificio de La Fe, puesto que no hay financiación para su traslado (y ya veremos si la hay…). Así, si hoy acude a la Nueva Fe para una extracción de sangre, sepa que sus muestras viajarán hasta Campanar para su análisis.

Aun así, todo parece indicar que no corren buenos tiempos para las UTEs y tal vez sea esta una de las razones que justifiquen el hecho de que Ribera Salud se haya lanzado a pescar en nuevos caladeros. Por un lado, la crisis económica y la economía de guerra decretada desde la Conselleria de Sanidad han alcanzado a la niña mimada (Alzira), y así la prima por ciudadano registró en este Hospital un aumento en 2010 de tan solo un 1,6% frente a los crecimientos en torno al 10% anual que se registraban a mediados de la década. Por otra parte, en la Comunidad Valenciana, el pastel de cumpleaños del pago por procesos (¿recuerdan lo de ¡venga a parir a Alzira!?) debe ahora repartirse entre más niños o UTEs existentes.

Por no decir de un curioso fenómeno que los gestores de Manises (único Hospital de la Agencia Valenciana de Salud con el logotipo de Sanitas incluido en su imagen corporativa) están sufriendo en “can·nes”, que no es otro que “como paciente yo elijo el Hospital que me da la gana” (derecho de todos los valencianos/as contemplado en la ley). Así, pacientes que deberían acudir a este Hospital deciden ir a La Fe por decisión propia. Los gestores de La Fe, que ya tienen los huevos bruñidos en bronce, pasan la facturita de marras a Manises (más mal que bien, pero al menos la pasan) y a este le toca pagar…¡por procesos!. Este fenómeno apenas se daba en otras UTEs (Alzira, Torrevieja) ya que los hospitales más cercanos estaban a 30 kilómetros de distancia y al final el paciente lo que no quiere es moverse demasiado (lógico). Pero con Manises, las cosas cambian. La proximidad al Cap i Casal ofrece la posibilidad de ser atendido en hospitales terciarios (mejor y más equipados) en lugar de ser atendido en un comarcal (Manises). Tentador…y un desastre para Manises, que para compensar la balanza tiene que empezar a reducir gastos en RRHH a lo bruto. Las anécdotas de este hospital a este respecto son espeluznantes (lean, lean algunas): Se destituye al jefe de anestesistas por reclamar un puesto de segundo anestesista que cubriera las necesidades durante las noches, fines de semana y festivos y por su negativa a obligar a los 14 anestesistas a incumplir las normas que garantizan la seguridad del paciente; en las consultas externas de cardiología se encuentra una auxiliar de enfermería realizando electrocardiogramas y holters (según la empresa “todos sabemos apretar un botón”); sustitución de la enfermería de la Unidad del Sueño por auxiliares las cuales realizan a día de hoy las polisomnografías sin que exista la figura de un neurofisiólogo en dicha unidad; en cuidados intensivos hay una enfermera cada cinco pacientes; la situación en las plantas es similar o si acaso peor, encontrándose las plantas (más menos 25 camas) por las noches con una enfermera y una auxiliar a la que se le puede reforzar si la situación en muy acuciante con una enfermera que se encuentra como “volante” cada 50 camas y que fines de semana y festivos no trabaja…¿quieren que sigamos?

A estas alturas, ustedes deben llevar un pifostio en la cabeza de proporciones cósmicas. Pero, ¿en que quedamos? Este modelo “Alzira” ¿es bueno, es malo? Vamos a ver. Aquí en España pensamos que todo lo hemos inventado nosotros solitos, por “generación espontánea”, pero dejen que les diga que en otros países (si, hay vida más allá del mar) el modelo PPP (private public participation) en Sanidad ya está bastante trilladito y estudiado. Como aquí nadie sabe hablar inglés, eso de leer informes técnicos en otros idiomas, pues como que no. Dos ejemplos. Solamente en Canadá (sistema sanitario muy similar al nuestro), en prácticamente todas las localidades en las que los gobiernos regionales plantean la construcción de hospitales PPP, los trabajadores y usuarios se organizan en “coaliciones locales” e inician campañas informativas y movilizaciones que terminan con la celebración de un referéndum público que, invariablemente, gana el sector anti-privatizador por porcentajes superiores al 95 % (Bahia Norte, noviembre 2005; Woodstock, noviembre 2005; Hamilton, diciembre 2005, ….). Así, cuando se proyectó el hospital de Brampton, y aunque las autoridades regionales intentaron evitar el debate, economistas canadienses demostraron que si se construía según el modelo PPP, iba a costar 175 millones de dólares más que si se hiciera mediante el sistema público. En Reino Unido y a pesar de que Blair y sus colegas esgrimían la excusa del “value for money” (relación coste/beneficio), los costes reales de los primeros 14 hospitales PPP se incrementaron una media del 72 % respecto al presupuesto inicial. La apertura de nuevos centros, lejos de incrementar la oferta de camas, ha producido el efecto contrario: la realidad ha demostrado que, por cada hospital PPP que se inaugura, se cierran dos o tres hospitales tradicionales, y se pierden camas en el cómputo total (de 1997 a 2005, se han perdido 13.000 camas, sólo en Inglaterra).

Nuestra bienamada Comunitat es un ejemplo más. El Govern saca pecho pensando que con el modelo UTEs ha dado con la “piedra filosofal” de la Gestión Sanitaria. Pero el panorama del campo de batalla dice todo lo contrario. El informe de 2010 realizado por los pérfidos integrantes de la “Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública” y en la que se emplearon indicadores de medida harto sospechosos como el “Gasto per capita”, “Camas por cada 1000 habitantes”, “RRHH en Atención Primaria por cada 1000 habitantes”, “Gasto farmacéutico per capita”, entre otros, arroja una conclusión devastadora: somos la Comunidad autónoma española con el servicio sanitario más deficiente. ¡Y ojo! ¡Somos unos máquinas! Hemos ocupado este puesto ininterrumpidamente desde 2007. En gasto sanitario per capita la segunda por la cola (1122,79), en camas/1000 habitantes los últimos (2,69), la tercera por la cola en gasto porcentual en medicamentos genéricos (5,58). ¿Somos primeros en algo? Ni eso. Bueno, somos segundos (Andalucía es mucha Andalucía) en concepto de deuda sanitaria a proveedores ¿Les consuela?

Mire el centro de la espiral y repita: “Zapatero es ETA. Zapatero es ETA. Zapatero…” ¡Ups! ¡Perdón! ¡Qué lapsus! Repita: “La sanidad privada güena. Público = despilfarro. Zapatero es ETA”

La deuda actual en la Comunitat es AS-TRO-NÓ-MI-CA, por decirlo suave. Nuestra Agencia Valenciana de Salut (usando un símil ciertamente facilón) “está en la U.C.I.”. Solo en el presupuesto de 2007 se relegó para años venideros el pago de casi cuatro mil millones de euros. Peor fue en 2008, cuando se produjo un “salto espectacular” que obligará a los futuros gobiernos de la Generalitat a tener que asumir pagos por valor de más de seis mil quinientos millones de euros. Esa monumental factura comprometerá los presupuestos del Consell al menos hasta 2015 y mucho nos tememos que con estas perspectivas el sistema sea sencillamente “insostenible”. Y de esta no nos salva ni el eurito del copago, ni poner velitas a la Geperudeta. El “Apocaeclipse” va a llegar. Más tarde o más temprano. Nos guste o no. Y si la solución se la dejamos a la imaginación de los mismos “pajaros” que nos han llevado hasta aquí, pues vamos aviaos.

Y aunque compartimos en parte la opinión de la Consellería cuando se escuda en que por parte del Gobierno Central no se está computando a un amplio porcentaje de población flotante e inmigrantes que residen más o menos de forma continua a la hora de repartir la pasta (según Consellería no se está contabilizando a casi 1 millón de habitantes, ¡maldito ZP, solo te falta furtar-mos la paella!), no podemos dejar de admitir que la gestión sanitaria estos últimos años a pesar de este déficit sanitario a nivel poblacional ha sido mala, por no decir nefasta. Punto. Por supuesto que el Estado debe aportar más recursos, pero es el Consell en última instancia el que decide el destino del dinero que recibe y recauda. A estas alturas es redundante empezar a enumerar donde se ha dilapidado el dinero que no ha ido a parar a Sanidad, ¿no creen? Inciso/cotilleo: Las UTEs no son ajenas al tema del retraso en los pagos a empresas suministradoras de material sanitario. De hecho, Alzira, sin ir más lejos, es de las que más tarde pagan (más de 200 días de demora). Una empresa de gestión privada de “de veres” que pagara a dos años vista a sus proveedores ya hace años que hubiera tenido a unos cuantos cobradores del frac en su puerta, por no decir a un par de rumanos hasta las trancas de farlopa y cola de contacto con sendas kalashnikov, queriendo explicarte lo que entienden ellos por un trato justo.

Entonces, seamos Mourinho por un párrafo. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué se aferran a este sistema, a este modelo? ¿Tal vez se deba a unas convicciones políticas inamovibles? ¿O a un amiguismo y/o enchufismo exacerbado? ¿O simplemente es una “huida hacia delante” fruto de una inapetencia por (o incapacidad de) gestionar los recursos públicos? Les invito a que busquen sus propias conclusiones. Yo, para bien o para mal, ya las tengo. Y corroboradas por un ex alto cargo (¿o debería decir “carga” en femenino?) del Consell en materia sanitaria en una conversación reciente en un tono más o menos distendido. Cito textualmente (esas palabras no se olvidan fácilmente): “¿Por qué como Consellería de Sanitat tengo la obligación de “poseer” un Hospital si puedo alquilarlo o subcontratarlo? ¡Un problema menos!”. Eso es para ellos la gestión pública, señores: problemas, quebraderos de cabeza, decepcioness…¿para que preocuparse de aquello que no produce “alegrías”?

Vuelvan al cuarto axioma. Por supuesto que gestionar recursos públicos y hacerlos eficientes/efectivos/eficaces no es un asunto baladí. Nos ha jodido. Y más en un país como España, tan “agradecido” y con tan poca memoria en cuanto a servicios públicos se refiere. Más o menos todos los que estamos en el ajo intuimos medidas que pueden fortalecer el Sistema y somos conscientes de que muchas de ellas pueden ser “impopulares” (ahí van algunas): acabar con el paternalismo clásico de la Sanidad Española para con sus recursos humanos con un sistema de plazas arcaico que no favorece en absoluto la selección del personal más idóneo, potenciar una atención primaria de calidad capaz de cribar al paciente según su gravedad, moderación del gasto sanitario mediante la implantación de protocolos sanitarios a nivel autonómico y nacional, sistemas de compras unificados, promover la medicina preventiva para curar en salud…pero para eso hacen falta gestores sanitarios públicos responsables, comprometidos con el modelo público de asistencia sanitaria, que gestionen con la cabeza y no a base de rabotaes, capaces de cargarse a la chepa los sinsabores del cargo y a los que no les tiemble el pulso a la hora de tomar decisiones complejas, en resumen “que tinguen collons”.

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