El ataque a Kaos: un ataque al conjunto de los movimientos sociales

FUENTE

por Pepe Mejía

Viernes, 18 de Octubre de 2013 15:51
El pasado 12 de Octubre, a las 0:00 horas, comenzaba un ataque de denegación de servicio (DDoS) contra Kaosenlared.net, organización alojada en Nodo50. Desde esa fecha, y de manera intermitente, los ataques contra este medio de contrainformación y alternativo han continuado.

El objetivo del ataque a Kaos es en realidad a todos los medios de comunicación alternativos que se oponen a las políticas de austericidio del Gobierno de Rajoy. Es un ataque a los que nos oponemos al régimen salido del 78 y esta monarquía corrupta. Es un ataque a quienes apoyamos decididamente a todos los colectivos y sectores que se movilizan contra la privatización de la sanidad, la educación, contra el recorte de las pensiones, contra los desahucios, en favor del aborto, contra la impunidad del franquismo y la complicidad de la iglesia católica con la dictadura de Franco. Los problemas del periodismo son, pues, los de la comunicación, y éstos, los de la sociedad en su conjunto. El periodismo, como dice Camilo Taufic, no es sólo la forma más dinámica de la comunicación social, sino que -al informar y dar su interpretación y su opinión sobre las noticias- es, al mismo tiempo, una activa fuerza política, un instrumento de la lucha de clases que se da en el seno de la sociedad.

Y en este objetivo -en atacar a los medios alternativos y de contrainformación- coinciden tanto el Gobierno como el partido que lo sustenta: el PP, así como sectores de la ultraderecha que actúan bajo la sombra de Génova. El mensaje es claro: silenciar un medio, los medios de comunicación incómodos.

En el ataque que hemos sufrido han participado más de 32.000 máquinas distintas y generado más de 3Gbps. Según el comunicado de Nodo50, “El ataque fue una denegación de servicio distribuido (DdoS), que consiste en lanzar numerosas peticiones a un servidor que aloja una página web, de manera que no puede soportar esa carga y se produce la caída del servidor”.

Dado la envergadura del ataque, así como los antecedentes, podemos afirmar que este tipo de ataques cuenta con todos los recursos técnicos y económicos para conseguir el objetivo. No está al alcance de cualquiera.

Pero antes de “bajar” a lo que nos interesa hagamos un repaso a nivel internacional.

Cuando el inicio de la guerra en Irak, Estados Unidos se planteó como objetivo controlar los 13 principales servidores mundiales para atacar masivamente los controladores del bando contrario. Estados Unidos atacó miles de webs. La víctima más notoria fue al-Jazeera, la cadena de televisión por satélite con sede en Qatar, que molestó a muchos televidentes occidentales cuando transmitió imágenes de soldados estadounidenses y británicos muertos y otros capturados como prisioneros de guerra.

Secuestraron el dominio y lo redireccionaron hacia otro dominio. La cadena intentó reaccionar rápidamente pero Network Solutions, una compañía que en sus orígenes estuvo relacionado con la CIA, impidió el cambio.

Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el país norteamericano ha puesto en marcha un potente programa informático, llamado Carnivor, que detecta las ondas electromagnéticas de Internet en todo el mundo. Estados Unidos controla, de este modo, toda la actividad internáutica mundial y el correo electrónico de todos los países.

Y ahora vayamos a lo “nuestro”. Cuando en el 2002 España iba a presidir la UE se organizó una amplia plataforma de organizaciones en contra de esa presidencia. Y los medios alternativos y de contrainformación apoyaron a estas organizaciones sociales. Pues bien, la “Red de Contrainformación UE 2002, plataforma virtual formada por los grupos IMC-Barcelona, Griesca, La Haine, Revista Pangea, Nodo50, Rebelión, IndyACP, SinDominio y UPA-Molotov”, acusaron a Interior de estar detrás de un ataque cuyas ”acusaciones y hostigamientos no suponen otra cosa que un intento de asegurarse el monopolio de información”.

El comunicado de la Red de Contrainformación UE 2002 explicaba que ”en una acción coordinada, al parecer desde el Ministerio del Interior, un entramado de al menos 7 medios de comunicación de segundo orden (Diario La Rioja, Logroño; Diario El Norte de Castilla; Diario Ideal, Granada; Diario Las Provincias, Valencia; Diario Panorama Actual, Valencia; Diario de Sevilla y Canal Nou, Valencia) ha comenzado la campaña de ataques contra las webs de contrainformación”.

Primero nos criminalizan y posteriormente intentan doblegarnos por las multas o directamente por la neutralización de nuestras páginas. Existen muchos ejemplos de criminalización pero hoy me voy a referir a uno. Rebelión. Desde su nacimiento, la derecha española y colombiana han utilizado sus medios de propaganda para acusar a Rebelión de lo que les ha venido en gana. Desde Bogotá, “El Tiempo” del clan Santos afirmó en 1996 que Rebelión era del ELN, y poco después, alardeando del mismo “rigor” periodístico, el diario conservador español “El Mundo” publicó que Rebelión era de las FARC.

El ataque a Kaos, y a todos los medios de comunicación alternativos y de contrainformación, es un hecho grave. Los ciberpiratas -incluidos los pagados con fondos públicos o en la sombra- son difíciles de rastrear, lo que lleva a las víctimas a preguntarse si los crecientemente sofisticados ataques son parte de un arsenal militar mayor. Muchos de ellos sólo en manos de centros ligados al Gobierno. Recuérdese a Emilio Hellín, asesino de Yolanda González, y experto en informática a sueldo de las fuerzas de seguridad del Estado. La colaboración de sectores de la ultraderecha con los aparatos de Estado no es nueva.

Quién atacó a Kaos dice en un mensaje: “Trabajamos con Falange Española, Nuevas Generaciones del PP y otros grupos patriotas y democráticos”. Un mensaje que es difícil de verificar pero en cuanto a objetivos coincide con los del Gobierno.

En Kaos comunicar es transmitir significados; y es más que eso: compartirlos. En Kaos seguiremos peleando por la libertad de expresión y el derecho a informar[1]. Pero siempre junto y con las organizaciones sociales. Porque el auténtico derecho del pueblo a la información requiere de la necesidad de tener acceso a las noticias e ideas que le permitan orientar sus actividades en pos de un pleno desarrollo. Pero ese derecho no se concreta sino en la medida que sean las clases populares las que tengan el dominio sobre los medios de comunicación y hagan circular por ellos aquellos valores que les son propios.

Suscribimos íntegramente aquel postulado del Programa de Gobierno de la Unidad popular de Chile, que expresaba: “Los medios de comunicación masiva (radio, editoriales, televisión, prensa, cine) son fundamentales para ayudar a la formación de una nueva cultura y un hombre nuevo. Por ello, se deberá imprimirles una orientación educativa y librarlos de su carácter comercial, adoptando las medidas para que las organizaciones sociales dispongan de estos medios, eliminando de ellos la presencia nefasta de los monopolios”[2].

Los comunicadores sociales, somos trabajadores; como parte de la clase trabajadora[3] y del pueblo, somos explotados y oprimidos que luchan por su liberación social y política; como seres humanos, somos militantes populares. La comunicación humana está vinculada a la dirección social, vale decir, a las relaciones de poder que se dan en el seno de la sociedad y su manifestación más característica, la lucha de clases. En este sentido, si golpean a Kaos, golpean al conjunto de los medios de comunicación alternativos y de contrainformación, pero también al conjunto de las organizaciones sociales y los movimientos sociales que luchan contra este sistema, contra este régimen.

 


El derecho a informarse, como derecho político que es, está reconocido incluso por la Carta de las Naciones Unidas. Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, proclamada en Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948.

Programa Básico de Gobierno de la Unidad Popular, aprobado en Santiago de Chile el 17 de diciembre de 1969.

“Las ideas de la clase dominante son también las ideas dominantes en cada época o, dicho de otro modo, la clase que es la fuerza material dominante en la sociedad es también la fuerza dominante espiritual. La clase que dispone de los medios de producción material, dispone a la vez, de los medios de producción intelectual; tanto así, que lo uno en lo otro, las ideas de aquellos a quienes les son negados los medios de producción intelectual están sometidos, por eso mismo, a las ideas de la clase dominante”. C Marx y F. Engels, La ideología alemana, Ed. Pueblos Unidos, Montevideo, 1959, pág. 49

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