Moratoria nuclear

En 1991, el Gobierno de entonces presidido por Felipe González paralizó definitivamente (de acuerdo con la moratoria nuclear aprobada en 1984) para suspender posteriormente la instalación de 5 centrales nucleares por “dos razones: la seguridad y el agobio y sobrerresponsabilidad” que suponía la imposibilidad de eliminar los residuos radiactivos. Esto ocasionó unas pérdidas a las compañías Eléctricas de 729.000 millones de pesetas de la época (unos 4.400 millones de Euros). Para compensar este giro unilateral en la política energética, se incluyó una partida en la factura eléctrica a pagar por todos los consumidores para resarcir a estas empresas de las pérdidas ocasionadas.

 

 

Las 5 centrales de fisión atómicas cuyas obras fueron paralizadas son: Lemoniz I y II; Valdecaballeros I y II; Trillo II. La fecha tope para la devolución de esta deuda se fijó en 2020, pero una amortización más rápida de lo previsto adelantó su límite.

 

Tal y como podemos comprobar en la Resolucion 03-02-10 sobre la Moratoria Nuclear (264), en 2009 los consumidores soportamos 9,4 millones de Euros por este concepto, quedando aún 505 millones de Euros pendientes de compensación.

 

A título informativo, conviene hacer los siguientes apuntes:

  • El propio Felipe González propuso en 2006 revisar la moratoria nuclear ante los avances en seguridad y en la eliminación de los residuos desde entonces.
  • El ex Ministro de Industria y Energía Juan Manuel Eguiagaray dijo que, además de la compensación por las inversiones, la moratoria nuclear también fue un rescate financiero de las Eléctricas (soportado por los consumidores): “Es conocido que en pleno proceso de transición a la democracia el sector público hubo de rescatar financieramente a las empresas eléctricas del país, que se habían embarcado en un proceso de inversión faraónico, derivado de una planificación delirante, en absoluta contradicción con las necesidades constadas de la demanda eléctrica en España. La preferencia por la energía nuclear contenida en aquellos planes puso en marcha la construcción de más grupos nucleares de los razonablemente necesarios, lo que llevó, por razones mucho más financieras que de cualquier otro tipo, a la llamada moratoria nuclear a partir de 1983. Los costes de la paralización de proyectos de construcción en curso, así como el saneamiento financiero de las empresas, recayeron sobre los consumidores durante largos años, mediante recargos pagados en el recibo de la luz.
  • La moratoria nuclear finalizó en 1997 por lo que desde entonces la decisión de construir nuevas centrales nucleares pasa a ser una iniciativa privada.

 

Y 4 observaciones:

  • Cuando se paraliza el programa nuclear, los consumidores compensan a las Eléctricas con la moratoria nuclear. Cuando se liberaliza el mercado, los consumidores resarcen a las Eléctricas de las inversiones realizadas en centrales de producción eléctrica con tecnología nuclear, hidroeléctrica o de térmica de carbón con los Costes de Transición a la Competencia (CTC). Cuando la falta de control del Ministerio de Industria provoca una situación no esperada con la fotovoltaica, las Eléctricas convencen al Gobierno para aplicar recortes retroactivos a instalaciones operativas que se habían acogido a una regulación previamente establecida.
  • Siguiendo con el punto anterior, la vorágine inversora de las Eléctricas en nucleares fue solucionada por los consumidores a través de la Moratoria Nuclear. Y el boom acontecido en el mercado de los ciclos combinados de gas, provocado también por decisiones de inversión evaluadas con excesiva ligereza se ha saldado con los Pagos por Capacidad cuyo importe se acerca extrañamente a los recortes retroactivos aplicados a las fotovoltaicas. No parece haber equidad en las decisiones energéticas.
  • De ser cierto el rescate financiero realizado a las Eléctricas por los consumidores tal y como apunta Juan Manuel Eguiagaray, ¿no se aprecian similitudes con lo ocurrido hace poco con las Entidades Financieras?
  • Desde 1997 el sector privado puede afrontar inversiones en nuevas centrales nucleares sin ayuda estatal. Pero nadie se ha atrevido a hacerlo.

 

Gracias Pedro por hacernos llegar este documento.

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