El sistema electoral en Suiza

FUENTE

El parlamento Suizo tiene dos cámaras, el Consejo Nacional y el Consejo de Estados. En el Consejo Nacional, los cantones son representados de acuerdo a la población. En el Consejo de Estados cada cantón tiene dos representantes, pero también existe unos cuantos medios/cantones con un representante cada uno. Para el Consejo Nacional, las reglas electorales son uniformes para todo el país, en cambio para el Consejo de Estados, cada cantón determina las reglas electorales con la condición que sean democráticas.

Cuando la Suiza moderna fue fundada en 1848, las reglas electorales para el Consejo Nacional eran el-ganador-se-lleva-todo en distritos uninominales tal como MR, ver Mayoría Relativa. . Después de la Primera Guerra Mundial, las reglas cambiaron a RP de lista de partido, ver Representación Proporcional por Listas. Actualmente, el Consejo Nacional tiene 200 miembros que son electos en 26 distritos electorales, correspondientes a los 26 cantones y medios-cantones Suizos. El cantón más grande, Zurich, elige 35 representantes, y el más pequeño de los cantones sólo uno. Los partidos someten listas de candidatos en cada cantón conteniendo los nombres de sus candidatos para los escaños de ese cantón. Los resultados son contados separadamente para cada cantón.

El tener 26 distritos electorales en lugar de un sólo distrito nacional es contraproducente para los partidos pequeños. Si Suiza fuera tratada como un sólo distrito electoral, únicamente la mitad del uno por ciento del voto, sería necesario para ganar uno de los 200 escaños del Consejo Nacional. Sin embargo, con elecciones llevándose a cabo en 26 distritos separados, se necesita un porcentaje más alto de votos para ganar uno de los 35 escaños del cantón. En los cantones pequeños con sólo un escaño, el partido con más votos gana el escaño. En ese sentido, si el número de escaños por distrito es reducido a uno, la proporcionalidad del sistema se vuelve un sistema del-ganador-se-lleva-todo.

En contraste con países como Alemania, Suiza carece de umbral mínimo de votos que un partido debe alcanzar para recibir alguna representación. En ese sentido, el principio de proporcionalidad es aplicado en su forma más pura.

Los candidatos en las listas de partido, son organizados por los votantes y no por los partidos. El partido sólo somete una lista de nombres, usualmente en orden alfabético. El número de nombres no puede ser mayor que el número de escaños a llenar de cada cantón. Al ordenar a los candidatos individuales, los votantes tienen tres opciones:

  • Dejar al candidato sin cambio una sola vez en la lista,
  • Poner al candidato en la lista una segunda vez o,
  • Quitar al candidato de la lista.

La única condición es que el número general de nombres no sea mayor que el número de escaños a ser electos en el cantón. Un votante también puede decidir no hacer ningún cambio en la lista. En este caso, no se da preferencia a los otros candidatos, pero la papeleta cuenta para el número de escaños atribuidos al partido.

Los votantes pueden complicar todavía más sus listas, al escribir los nombres de candidatos de otros partidos (panachage). Así, un votante Socialista puede poner a un candidato Libre Demócrata en la lista, ya sea una o dos veces. Con esta posibilidad de inclusión (write-in) el cómputo de los resultados se vuelve más complicado. En el ejemplo anterior, el candidato Libre Demócrata incluido cuenta para el partido Libre Demócrata y le quita fuerzas al partido Socialista, el votante ha dividido su voto entre los dos partidos. Los votantes pueden ir mas allá e incluir candidatos de cuantos partidos se les antoje, pero, de nuevo, el número total de nombres no puede exceder del número de escaños en el cantón.

El cómputo de resultados procede de la siguiente manera: para cada cantón el número de escaños que cada partido recibe, está determinado en base al total de votos para los candidatos de este partido. Segundo, los candidatos ganan estos escaños de acuerdo a su orden. Este orden está basado en el número de veces que el nombre de un candidato aparece en todas las listas, incluyendo en las listas de otros partidos donde ha sido incluido.

La libertad de elección que el sistema Suizo permite al votante, debilita el control de los partidos sobre sus candidatos, lo cual conlleva a una baja disciplina partidaria. Aunque un partido Suizo todavía controla si el candidato está listado o no, no puede garantizar las posibilidades de triunfo de un candidato a través del orden en que lo coloca en la lista. Una vez que los candidatos son listados, corren por su cuenta y deben tratar de conseguir que un gran número de votantes los incluyan dos veces y que sólo el mínimo los elimine. Aunque este sistema parece dar gran poder al electorado, también incrementa la influencia de los grupos de interés. Estos grupos informan a sus miembros acerca de los candidatos que favorecen sus intereses y por quien se debe votar dos veces, así como de los candidatos que deben ser eliminados porque no favorecen los intereses del grupo. Un grupo de profesores, por ejemplo, informará a sus miembros cuáles candidatos apoyan las necesidades de los profesores y cuáles no. Campañas de envío de cartas son organizadas por parte de grupos de interés que oscilan desde grupos de empresarios hasta sindicatos. Los candidatos dependen de los partidos políticos únicamente para que los enlisten en la papeleta, pero para ser electos, deben obtener el apoyo de un gran número de diferentes grupos de interés.

Los Suizos todavía votan por listas de partido, pero su sistema electoral les permite expresar sus preferencias en pro y en contra de candidatos particulares. La elección también se lleva a cabo en distritos relativamente pequeños, donde los votantes se sienten más familiarizados que en un solo distrito nacional. Todos estos factores juntos, personalizan las relaciones entre los votantes y los candidatos. Los Suizos tienen actualmente con este sistema electoral 14 partidos en el Consejo Nacional.

Además de participar en las elecciones, los votantes Suizos tienen también la oportunidad de expresar su opinión por medio del referéndum, ver “esc02a”. De hecho, de todos los referéndums celebrados en las democracias Occidentales desde la Segunda Guerra Mundial, más de dos tercios se llevaron a cabo en Suiza. Los votantes tienen derecho de pedir un referéndum por cada ley que se apruebe en el parlamento. El único requisito es obtener 50,000 firmas, lo cual es relativamente fácil en un país de 7 millones de habitantes. Los votantes también tienen la palabra final en las reformas constitucionales. Toda reforma constitucional decidida por el parlamento debe ser sometida a los votantes. Un mínimo de 100,000 votantes también puede solicitar una reforma constitucional, la cual primero será debatida en el parlamento pero finalmente se decidirá por referéndum popular.

Este instrumento de iniciativa popular constitucional es ampliamente utilizado y se aplica a cualquier tema sobre el cual la gente desee tomar una decisión. Cuando el referéndum fue introducido en el siglo XIX, se esperaba que su efecto sería innovador. Los fundadores de la Suiza moderna anticiparon que los votantes estarían abiertos al cambio, pero ocurrió lo contrario y el referéndum tuvo un efecto retardado. El mejor ejemplo es el reconocimiento del voto femenino hasta 1971. El Parlamento estaba listo antes que los votantes masculinos para aprobar que las mujeres votaran. Este es un ejemplo típico de como a los Suizos les toma bastante tiempo, aceptar una idea nueva.

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