Informe sobre el 25S. Comisión de Análisis Sol 15M (parte 1/3)

Informe sobre el 25S. Comisión de Análisis Sol 15M (parte 1/3)

Por ANÁLISIS. 19 de septiembre de 2012.

 

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Agradecemos su valiosa aportación a los participantes de dentro y fuera de la Comisión que han colaborado generosamente y a distancia en el seguimiento de prensa.

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Qué fue/es

 Se trata en sus orígenes de una iniciativa de acción propuesta por un grupo reducido de gente cercana al 15M y otras organizaciones (DRY, PAH, Constituyentes,…)[1], que pasarán a llamarse Plataforma en Pie. En su Manifiesto evocan una corriente “de izquierda”, otra “anarquista”, otra “15M”, otra “antipatriarcal” y otra “ecologista” sin especificar quién es quién. Inician la difusión de la misma desde el anonimato y por Facebook inicialmente. Más tarde crean el blog de la Plataforma y una cuenta en twitter, pero evitan en todo momento decir quiénes son (en parte por miedo a la represión)[2].

En la actualidad y tras la presión ejercida desde el 15M, la iniciativa se ha abierto a la participación de más personas y, tras la creación de la Coordinadora 25S, ha cambiado su nombre y algunos de sus planteamientos iniciales.

Contexto

 Aparece en un contexto de cambio de escenario político, económico y social en España, caracterizado por: un recrudecimiento progresivo, cada vez más intenso y visible, de las consecuencias sociales de la crisis económica; un cambio de gobierno el 20N, que pone a la derecha en el poder, iniciándose una gran ofensiva de reformas neoliberales en muchos frentes simultáneamente; una creciente exigencia por parte de la UE, la Troika y el BE en la dirección de las políticas neoliberales de “austeridad” y recorte de derechos sociales, apoyada en la continua amenaza del “rescate” y aderezada con los altibajos de la “prima de riesgo”, y que redunda en una pérdida de soberanía económica y política.

Pero también, y a la vez, en un contexto de transformación interna del 15M -que no ha dejado de cambiar desde sus inicios-, caracterizado: (1) por un cierto “vaciamiento” de las asambleas, que ven reducirse el número de participantes desde mediados de 2011 y sobre todo después de las elecciones de noviembre, a la vez por motivos “materiales” (falta de tiempo, inadaptación del funcionamiento asambleario a las condiciones de vida de quienes trabajan o tienen responsabilidades familiares) o por motivos “ideológicos” (sectores moderados; sectores cansados de la horizontalidad y poca “eficacia” del movimiento, que experimentan una necesidad de “acción”, de “programas”, de “resultados”); (2) a la vez, por una cierta “radicalización” o giro a la izquierda del movimiento, fuertemente poblado de militantes, que redunda en la defección de sectores más “moderados” o “apolíticos” identificados con el “ni de izquierdas ni de derechas”.

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 Apoyos y críticas

 A diferencia del 12M15M, el 25S no ha sido una convocatoria unitaria del 15M sino una convocatoria polémica organizada desde fuera del mismo, aunque por un grupo de gente que participa, participaba en él o era afín. Inicialmente, encuentra rápidamente el apoyo de personas y medios -como Iniciativa Debate- cercanas al 15M, pero en proceso de distanciamiento con respecto al mismo desde al menos principios de este año 2012[3], ya que lo ven como algo utópico, poco viable, paralizado/demasiado lento por las dinámicas asamblearias o poco eficaz para responder a la situación. En ese sentido, la iniciativa interpela fácilmente a aquellas personas que creen que hace falta “pasar a la acción” -como si la política asamblearia no fuera “acción”-, que hacen falta “acciones contundentes” para responder a la situación.

A la vez, la iniciativa toma en parte el relevo del intento inicial de crear un Grupo de trabajo Proconstituyente dentro del 15M para elaborar una nueva Constitución, aunque el grupo acabó desapareciendo al poco tiempo.

Las primeras críticas surgen desde el propio movimiento 15M (asambleas e individuos), antes de que el asunto tome relevancia en el espacio público. Entre estas críticas estarían: el desacuerdo con las formas, por no respetar el asamblearismo, la horizontalidad o la inclusividad, y por la falta de información y transparencia por parte de los organizadores; el desacuerdo con el contenido de la propuesta, por considerarlo poco realista, peligroso (porque podría provocar hechos violentos que refuercen la represión y criminalización de la protesta social[4]), poco concreto (en cuanto al cómo del proceso constituyente), o por privilegiar el aspecto “espectacular” y “eficientista” en lugar del trabajo asambleario o de barrio. No obstante, las posiciones dentro del 15M han sido diversas y matizadas: desde el rechazo y bloqueo total hasta el apoyo incondicional (pese la falta de información), pasando por el “no lo veo pero no bloqueo”[5] o las iniciativas de algunos sectores del 15M para “abrir” la iniciativa a una participación más amplia, más horizontal y transparente (esfuerzo que ha dado lugar a la Coordinadora 25S y al cambio de nombre a “Rescata el Congreso”), es decir, para reapropiarse la iniciativa.

DRY 2.0-asociación (Gándara y cia.) no lo apoya. DRY-15M-original no se pronuncia como organización y deja a cada asamblea local pronunciarse a favor o en contra, aunque ninguna se ha pronunciado en contra y sólo algunas a favor (ver organizaciones en el blog de la Plataforma). También Izquierda Anticapitalista se suma. Poco a poco, figuras señaladas de la izquierda (de IU) también van a apoyar la acción a título individual (Llamazares, Sánchez Gordillo…), mientras el gobierno, a través de la delegada Cifuentes, y los medios de derechas comienzan la tradicional campaña de deslegitimación y criminalización (“radicales”, “Golpe de Estado”…; ver noticia sobre las declaraciones de Cifuentes y su famosa lista).

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NOTAS DE ANÁLISIS:

Frente a una visión simplista que vería en el 25S una especie “expresión natural” del malestar social generalizado -que existe- o de las “necesidades” del movimiento 15M, u otra que vería en ello un intento de “manipulación” por parte de un grupo radical, conviene ver que el 25S entronca con ciertas tendencias existentes previamente en el 15M (tendencias “programáticas”, “constituyentes” -o más bien “constitucionalistas”- o “finalistas/eficientistas”), que no llegaron a imponerse y que han ido por ello rearticulándose en parte fuera del movimiento. Pero, al mismo tiempo, no es más que una respuesta posible y criticable a estas inquietudes, que a su vez ha creado otras. Es decir, ha hecho que el 15M se posicione -de diversas maneras- y manifieste sus tensiones internas.

El 25S se organiza inicialmente en torno a una serie de ideas o conceptos centrales, que empiezan a difundirse en el 15M: “proceso destituyente”, “proceso constituyente”, etc. La idea del proceso “constituyente” parece remitir directamente a la elaboración de una nueva Constitución (tomando en parte como inspiración el modelo histórico de las revoluciones liberales), que iría precedida de una “destitución” del gobierno actual. Estas ideas plantean una solución política-institucional a una situación global que difícilmente puede solucionarse con un simple cambio de marco constitucional. Además, parecen olvidar que en cierto sentido, el 15M ha tenido desde el principio un carácter “constituyente”, pero en un sentido más amplio: el de constituir relaciones sociales, vínculos, solidaridad, formas de vida, otras formas de hacer política…

Frente a una interpretación conspiranoica del 25S como una manipulación de las “masas” por parte de un grupo radical, conviene insistir en el hecho de que los iniciadores de la acción se han visto superados por el eco de su propuesta, que ha tenido gran éxito en las redes sociales, y su trayectoria posterior, en la que la presión de parte del 15M ha contribuido a redefinir la propuesta, abriéndola a más gente, suavizando los contenidos, cambiando las formas… Del mismo modo, es difícil de prever lo que pueda ocurrir el propio 25S en cuanto a participación real, actitud represiva de las autoridades (aunque los hechos recientes apuntan a una gran hostilidad por su parte y a la necesidad de tomar precauciones), eco mediático, etc.

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Las distintas posiciones en torno al 25S manifiestan una vez más una tensión fundamental entre un polo asambleario y otro programático, entre procesos y objetivos/resultados (como dice Amador y en la línea de lo planteado por Butler), entre quienes valoran el movimiento en sí mismo y quienes privilegian los fines conseguidos o a conseguir, aunque quepan posiciones intermedias y grados. Quizá sea el momento de analizar y buscar solución a este problema buscando integrar ambos polos en un movimiento común. El 25S puede ser una buena ocasión.

(…)

 

[continúa en parte 1/3]
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