Lo llaman libertad de prensa y no lo es…

Lo llaman libertad de prensa y no lo es…

Saludos.
He empezado a escribir estas líneas con los primeros rumores sobre el cierre de Público. Tengo que decir que lamento su cierre tanto por sus trabajadores, magníficos profesionales, como por su compromiso social, algo en peligro de extinción en los tiempos actuales. Aunque en ocasiones no compartía algunas opiniones, la mayoría de las veces lo hacía y Público era el único diario en el que me sentía representado. Estaba tan acostumbrado a leerlo cada mañana antes del estudio o del trabajo como a desayunar o tomar una ducha. Se podría decir que Público era una importante parte de mi vida y el hueco de su ausencia va a ser enorme…
Aquellos que dicen que los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en una democracia llevan toda la razón. La democracia necesita para sobrevivir medios de comunicación independientes, libres, críticos, racionales, honestos, veraces… Sin embargo, estas personas pecan de ingenuidad, ya que los medios de comunicación que sirven a oscuros intereses y son capaces de manipular sus informaciones sólo pueden dar lugar, en el mejor de los casos, a una democracia estropeada y, en el peor de los casos, a una dictadura. No hace falta buscar mucho para encontrar algunas muestras: campañas de criminalización de movimientos sociales, ataques a golpe de falacias a quienes se alejan de un determinado pensamiento…
En analogía a la consigna de “lo llaman democracia y no lo es”, que aunque existía desde hace bastante tiempo se revitalizó en las manifestaciones del quince de mayo, he venido a clamar que “lo llaman libertad de prensa y no lo es” y a explicar los motivos:
1) La mayor parte de los ingresos de los medios de comunicación proceden de la publicidad: 
De esta manera, las grandes empresas pueden controlar mediante contratos de publicidad la información a la que puede acceder la sociedad. Esto puede dar lugar a diferentes situaciones de censura y de manipulación de la información. Por ejemplo, una empresa puede cometer abusos (contra los consumidores,  los trabajadores, el medio ambiente…) e impedir que salgan a la luz anunciándose en los principales medios de comunicación.
2) La mayoría de los medios de comunicación tienen deudas con entidades bancarias: 
Sea por conseguir el capital necesario para comenzar o sea por sobrevivir a una situación económica desfavorable, muchos medios de comunicación se ven obligados a solicitar créditos a los bancos. Al conceder estos créditos, los bancos buscan dos tipos de beneficios: por un lado, los beneficios económicos y, por otro lado, los beneficios en forma de influencia o poder. De esta forma, como tenedores de deuda de los principales medios de comunicación, los bancos pueden controlar las informaciones que se hacen públicas y evitar aquellas que puedan resultar perjudiciales a sus intereses económicos.
En este caso, existen dos situaciones relativamente parecidas. La primera es la de los partidos políticos, que se endeudan con los bancos para financiar las costosas campañas electorales y luego no pueden o no quieren tomar decisiones que perjudiquen a los mismos. La segunda es la de aquellos países que, para poder afrontar sus pagos durante esta crisis económica, están cediendo su soberanía a los mercados internacionales a cambio de una serie de préstamos. En otras palabras, estos países considerados como democráticos están siendo gobernados por sus acreedores en vez de por sus ciudadanos.
3) Los medios de comunicación tienen propietarios de carne, hueso e ideología:
La mejor forma de controlar la información es ser su propietario y este honor está reservado a personas o empresas con una considerable riqueza. Observando a los dueños de la información, se puede encontrar a miembros de la nobleza (José Manuel Lara, Javier Godó…), fondos de inversión de bancos (Santander, HSBC, Goldman Sachs…) y propietarios de grandes empresas (Bill Gates, Carlos Slim, Alicia Koplowitz…). Esta es la principal razón por la que la prensa española es más conservadora que sus potenciales lectores y por la que muchos de nosotros estamos huérfanos de un diario más o menos próximo a nuestras convicciones.
La conclusión es que no habrá libertad de prensa mientras los medios de comunicación estén en manos de las grandes empresas o dependan de anuncios y préstamos bancarios para sobrevivir. ¿Acaso un periodista puede defender la creación de un impuesto a las grandes fortunas si el propietario de su periódico es una de ellas? ¿Acaso un periódico puede abrir un debate sobre los rescates a la banca o los desahucios de familias viviendo de los anuncios de los bancos y teniendo deudas con algunos de ellos? ¿Acaso puede existir un medio de comunicación crítico con el sistema si se requiere una gran cantidad de capital para crearlo y los que lo poseen están encantados con el sistema?
Hay que pasar de la indignación a la acción y aprovechar los resquicios de libertad que quedan para difundir ideas de cambio. No ganaremos dinero pero podremos estar ganando futuro.

Hasta otra

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