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¿Cómo ha evolucionado la riqueza y el desempleo en las regiones españolas durante el último siglo?

lunes, 31 de octubre de 2011

¿Cómo ha evolucionado la riqueza y el desempleo en las regiones españolas durante el último siglo?

¿Cómo ha evolucionado la economía española durante el pasado siglo y en especial durante las últimas décadas?, ¿las regiones más ricas hace 80 años siguen siéndolo en la actualidad?, ¿ha habido alguna excepción?, ¿cómo han evolucionado las cifras de desempleo en las diferentes regiones españolas durante las últimas décadas?, ¿ha tenido el boom de la burbuja inmobiliaria y la crisis de empleo el mismo efecto en todas las regiones españolas?

Un breve repaso a la historia económica y a la industrialización en España

Cuando estudiamos los inicios de la industrialización en España entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, nos encontramos con una situación de claro retraso respecto a otros países europeos como  Francia o Inglaterra. Un factor de trascendencia en el retraso del proceso de industrialización en España era el bajo nivel educativo de la población (en 1874 el nivel de analfabetismo era de un 54,2% en los hombres y de un 74,4% en mujeres). Este estancamiento intelectual hará de la España de finales del XIX uno de los países más atrasados de Europa.
Una excepción a toda esta situación era Cataluña, allí se podían encontrar indicios de un proceso de industrialización similar al llevado a cabo en otros lugares de Europa occidental. Barcelona y la vertiente septentrional vasca tenían una rica tradición comercial, artesana y de relaciones internacionales con Europa y América, muy propicia a la innovación. Este ambiente favorable acogió en la primera mitad de siglo XIX, en Cataluña, las primeras técnicas de trabajo en la industria textil y la siderometalurgia. Durante el mismo siglo la explotación de los yacimientos de mineral de hierro de Vizcaya y Santander suponen una importante aportación a la economía española, y suponen el punto de partida de la industrialización de la cuenca de Bilbao y la bahía de Santander. La extracción de carbón posibilita también en la segunda mitad del XIX el desarrollo de la siderurgia asturiana.

 

Cuenca minera asturiana (1920)

 

La política económica de autarquía y nacionalismo iniciada después de la Guerra Civil, y que dura casi veinte años, va a ser poco propicia a las innovaciones. España sufre en estos años un hundimiento de la producción agrícola e industrial, hasta el punto que no fue hasta 1954 cuando la renta media superó a la existente en 1935 (es decir, por fin la renta por habitante era superior a la del inicio de la guerra, 20 años antes). Como novedades relevantes de este período está el inicio de la industrialización de Madrid. Durante todos estos periodos comentados el País Vasco, Cataluña y Madrid eran claramente las regiones con mayor riqueza de nuestra península, doblando o incluso triplicando el PIB per cápita de muchas regiones del sur peninsular.

 

La economía española arranca tardíamente, pero tras el Plan de Estabilización de 1958 y la posterior apertura de la economía crece con fuerza en el periodo 1960-74, permitiéndole así acortar distancias con los países más avanzados de Europa. En estos años, la industria gana importancia en España, así como el sector terciario (un ejemplo es el turismo), los ciudadanos de las zonas rurales emigran a las ciudades (principalmente hacia Madrid, Barcelona y Bilbao). Entre 1957 y 1975 el proceso de creación y difusión industrial se amplió notablemente, de manera que el nucleo industrial localizado en la franja cantábrico-vasca y el gran foco barcelonés, se amplió a casi toda la franja mediterránea y a la región urbana madrileña.

Distribución de la riqueza en España en 1970
España se unió así a los países industrializados, dejando atrás la pobreza y el subdesarrollo endémico que había experimentado hasta la primera mitad del siglo XX, convirtiéndose en la quinta economía más grande de la UE y, en términos absolutos, la duodécima del mundo. Por otra parte los cambios sociales, económicos y culturales de los años 60 y 70, y el crecimiento en dichos años de la población escolarizada, harían por fin posible que el país alcanzara los porcentajes de alfabetización (en torno al 95 %) que los países europeos más avanzados ya habían alcanzado treinta o cuarenta años antes.

A partir de 1973 se hace patente la quiebra en el modelo de crecimiento acelerado que había conocido la economía española durante los años sesenta. En el periodo comprendido entre 1973 y 1985, el descenso de las tasas de actividad y de ocupación (en marzo de 1985 se alcanza un 22 por ciento de paro) son unos indicadores claros de la gravedad de la crisis. Tras la larga fase de ajuste para numerosos sectores, se inicia un periodo de recuperación (1985-1990), interrumpido por la coyuntura internacional recesiva de los primeros años noventa (1991-1994) para comenzar de nuevo su recuperación a partir de 1995, con una fase expansiva que ha llegado hasta principios de 2008, con un incremento medio anual del PIB del 3,5%, lo que ha constituido el periodo de crecimiento más alto desde la entrada de la democracia en 1975. A partir del año 2008 la economía sufre un claro deterioro en sus índices macroeconómicos, dando paso a un largo período de recesión que todavía no ha finalizado.

 

Evolución del PIB de las regiones españolas en los últimos 80 años

A pesar de los profundos cambios estructurales sufridos en todo el país en las últimas décadas los cambios de posición relativa en el transcurso de estos ochenta años han sido relativamente pequeños, las regiones punteras en 1930 (Cataluña, Madrid, País Vasco) siguen estando en las primeras posiciones en la actualidad, en tanto que las más rezagadas son todavía las mismas (Extremadura, Andalucía, Galicia, Murcia y Castilla la Mancha). En el siguiente gráfico podemos contrastar la evolución de cada comunidad autónoma.
Evolución del PIB de las regiones españolas en los últimos 80 años

 

 

Igualmente si nos fijamos y evaluamos estos datos con mayor detenimiento veremos que hay excepciones que escapan a esa tendencia de continuidad, principalmente en las regiones del norte peninsular, sometidas a intensos procesos de reconversión industrial de finales de los 70 y principios de los 80. Asturias y Cantabria, que en 1955 aparecían con niveles de renta per cápita superiores a la media del país, se caen de esa clasificación en 1997, sacudidas por las consecuencias de esa crisis industrial.
Un caso similar sucede en el País Vasco que pasa de ser la región más rica del país en 1955 a la sexta en 1997, aunque si observamos la evolución en los últimos 13 años vemos que precisamente ha sido la región vasca la que más ha mejorado su renta per cápita si la comparamos con el resto del país ya que en 2010 vuelve de nuevo a recuperar el primer puesto en PIB  por habitante
Los siguientes gráficos tratan de ilustrar la evolución económica de cada región en particular comparándolas siempre con la media nacional. Si hacemos especial hincapié en los últimos 30 años se observan las siguientes tendencias:
  • Regiones que permanecen estables: Andalucia, Canarias, Murcia, Castilla la Mancha, Aragón, La Rioja, Madrid.
  • Regiones que mejoran moderadamente: Extremadura, Castilla y León, Galicia, Navarra.
  • Regiones que empeoran moderadamente: Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares.
  • Regiones que sufrieron reconversión industrial: Asturias, Cantabria, País Vasco (implica un retroceso a finales de siglo XX y posterior mejora).

 

Evolución de las tasas de desempleo

España sufre un alto nivel de desempleo estructural. Desde la crisis económica y financiera de los años 1980, el desempleo nunca ha bajado del 8%, siendo el país de la OCDE con mayor tasa de desempleo, por delante de Irlanda y Grecia. En los últimos treinta años la tasa de paro española ha rondado el doble de la media de los países desarrollados, tanto en épocas de crecimiento como en crisis.

Vía @kikollan

En el año 2003 la tasa de paro era del 11,5%, considerada como una buena cifra en España, pese a que es una tasa de paro que la mayoría de países industrializados sólo alcanza en épocas de crisis económica.

               
La economía española se ha sustentado, durante los últimos cincuenta años, en un modelo productivo impulsado por sectores de bajo valor añadido, como son la construcción y el turismo, los cuales, al final de la última época de bonanza, copaban la mitad de la producción nacional. En el año 2008, el del inicio de la crisis actual, el ladrillo suponía el 18% del PIB español, las industrias auxiliares de éste, el 21%, y el turismo, el 11%. El hundimiento del sector de la construcción de España tras el estallido de la burbuja inmobiliaria ha propiciado un aumento del desempleo a una velocidad nunca vista antes.

Y tal y como podemos observar en el gráfico previo lo ha hecho con mayor virulencia en aquellas regiones que habían basado buena parte de su economía en el sector de la construcción. Eso se pone claramente de manifiesto en Canarias, Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana o Castilla la Mancha, comunidades todas que han visto como sus tasas de desempleo se han incrementado en más de un 14% en menos de cuatro años. Simplemente desolador.

Por contra y siempre dentro de un marco económico complejo como el actual, las regiones del norte de España cuyo modelo productivo era menos dependiente del sector de la construcción y en consecuencia menos expuestos a los efectos de la burbuja inmobiliaria, como es el caso de País Vasco, Navarra, Cantabria o Asturias, aun sufriendo los estragos de la crisis económica han tenido incrementos en su tasa de paro que no han superado el 8%.

Evolución del paro durante las últimas décadas

 

La última crisis económica seria que había sufrido España alcanzó su momento más álgido a mediados de los noventa y como la actual había provocado una cifras de desempleo espectaculares. Si comparamos las cifras del paro actuales con las que existían hace 17 años podemos extraer algunas conclusiones bastante significativas, la más evidente es que no todas las regiones españolas han evolucionado de la misma forma en materia de empleo, en el lado negativo tenemos el comportamiento de Andalucía, Canarias o Castilla La Mancha que no sólo no han mejorado sus cifras sino que además tienen todavía una tasa de paro mayor que la que tenían a mediados de la crisis de los 90. Diecisiete años después en esas regiones las cosas no sólo no siguen igual sino que han empeorado y existe todavía más paro.
En el lado opuesto, tenemos que destacar el positivo comportamiento del País Vasco, con una espectacular mejora en sus cifras de empleo desde 1994. Igualmente mejoran el promedio nacional comunidades como la cántabra, la extremeña (pese que sigue con una tasa de paro muy grande en la actualidad mejora relativamente sus cifras), la asturiana o Castilla y León. Igualmente es complicado atribuir las mejoras en estos últimos casos únicamente a políticas económicas o de empleo, no podemos olvidar la influencia del factor migratorio en muchas de estas regiones, lo cual ha podido servir para atenuar y suavizar los datos estadísticos.

 

Fuentes: Elaboración propia, wikipedia, revistasice, urv, kikollan