Corresponsabilidad Fiscal

Un concepto de Corresponsabilidad Fiscal
En este apunte nos centraremos en un tema que podría parecer teórico pero, en la práctica, nos afecta a todos los contribuyentes españoles con indiferencia de donde vivamos. La corresponsabilidad fiscal es el reto que le queda al Estado español por asumir. Gran parte de las tensiones políticas que se producen con los nacionalismos de las diferentes Comunidades Autónomas podrían verse acalladas y rebajadas si se dispusiera de un sistema de responsabilidad fiscal; por lo menos esta es nuestra opinión.

Alberto de Blas López
alberto@injef.com

INJEF

Los recursos propios de los que disponen las diferentes CCAA, hasta la fecha, son de escasa cuantía.

El sistema de transferencia de competencias se sustenta en los diferentes territorios en función de las transferencias del Estado Central. Como podemos apreciar, en el año 1993 la descentralización fiscal del ingreso fue de un 10%; sin embargo, la descentralización del gasto para ese mismo año fue de un 40,03%.

Esta situación va en contra de los principios en los que debería basarse la financiación de las CCAA que sería:

  • Principio de responsabilidad fiscal
  • Principio de unidad del sistema impositivo
  • Principio de igualdad
  • Principio de autonomía financiera
  • Principio de no discriminación
  • Principio de solidaridad interterritorial
  • Principio de coordinación presupuestaria entre Administraciones

Por lo tanto, tiene que haber conexión entre los recursos recibidos por las CCAA y los rendimientos impositivos obtenidos en sus territorios, de forma que una parte del gasto por ellas gestionado se financie con las aportaciones de los residentes en las mismas a través del sistema impositivo.

Como hemos visto la relación de descentralización gasto-ingreso no es igual.

Con respecto a los recursos propios de las CCAA su situación hasta el año 1993 era la siguientes:

  • Recursos propios 11,2 %
  • Recursos transferidos por el Estado 88,8 %

La evolución en los últimos años no ha mejorado sustancialmente. Esta situación demuestra la ausencia de recaudación propia de las CCAA. Por ello, y teniendo en cuenta la situación actual, se hace necesario adecuar el nivel de gasto propio de cada CA con su nivel de ingreso. Pero, ¿cómo conseguirlo? A través de la corresponsabilidad fiscal.

Se entenderá que hay corresponsabilidad fiscal cuando una parte de los ingresos de los gobiernos subcentrales provienen de la recaudación tributaria directamente vinculada a los impuestos pagados por los ciudadanos residentes en dicho territorio.

Por tanto, y lógicamente, la corresponsabilidad fiscal es la capacidad de decidir no sólo en la provisión de bienes de los servicios públicos subcentrales y locales, sino también sobre la composición de los ingresos públicos y más concretamente los ingresos de carácter fiscal.

Este principio no es absoluto. La corresponsabilidad fiscal se determinará en función del grado de autonomía financiera que tenga la CA con respecto a la Administración Central.

Las notas características que se tienen que cumplir para que exista corresponsabilidad fiscal, a nuestro juicio son las siguientes:

  • Incremento de la capacidad impositiva y recaudatoria por parte de las CCAA
  • Que sea posible financiar los gastos de la CA con sus ingresos
  • Que los ciudadanos sean conscientes de que sus pagos vía impositiva se realizan en gastos en la propia Comunidad.
  • Que los ciudadanos de cada CA puedan exigir responsabilidades políticas por las decisiones de gastos e ingresos efectuadas por los administradores subcentrales.
  • Que se produzca la descentralización máxima de competencias propias y gestión de las estatales, siempre y cuando no sean éstas inherentes al concepto de nación
  • Mantener el principio de solidaridad entre las regiones más favorecidas y las menos a través del Fondo de Compensación Interterritorial o un mecanismo similar
  • Capacidad normativa limitada a ciertas figuras impositivas siempre que no quiebre el principio de uniformidad.

El artículo 133 de la Constitución entiende que la soberanía fiscal corresponde al poder central si bien, deja la posibilidad de ceder o descentralizar dicha soberanía beneficiando a los gobiernos autonómicos.

Por tanto, cuanto más se separe la decisión del gasto público de la decisión sobre su financiación, más se fortalece la creación por parte de los gobernantes de ilusiones financieras e incluso políticas en los ciudadanos contribuyentes al hacerlos menos conscientes del coste de los bienes y servicios que reciben.

Podemos concluir diciendo que el fin último que persigue la corresponsabilidad fiscal se compone de dos puntos característicos:

  1. Incrementar la percepción ciudadana de los costes y beneficios que la actuación de su gobierno subcentral le comporta, tanto en el terreno de los gastos como de los ingresos.
  2. Cumplir el principio de equidad vertical en la financiación de las CCAA, es decir, las cuantías del gasto que se realizan tienen que tener concordancia con las de ingresos propios.

Por último, añadamos que este apunte se ha podido realizar gracias a que los diferentes Gobiernos Autónomos han demostrado mucha sensibilidad por este tema en concreto, lo que ha hecho que se hayan publicado muchos artículos que son de referencia obligada ;-)

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